Clasificaciones de Suelos: Tendencia Central y el Criterio Haplo

Siguiendo a distancia las discusiones del Grupo de Trabajo que se encuentra elaborando, por mandato de la IUSS, una nueva Clasificación Universal de Suelos (USC), ha surgido un debate que ya sospechaba que inevitabemente acaecería más pronto que tarde. Los edafólogos matemáticos intentan imponer la sustitución del criterio Haplo (el ensamblaje mínimo de horizontes-propiedades de diagnóstico que caracterizan a un determinado tipo de suelos o edafotaxa), como posiblemente también el “típico” (“Typic”), ambos como los atesora la estructura actual  de la USDA Soil Taxonomy (aunque en distintos niveles jerárquicos), de una futura USC, defendiendo que la tendencia central resulta ser más objetiva que los precedentes. ¿Verdad o mentira?. ¡Todo depende!. Cuando un país dispone de una base de datos de perfiles de suelos rica y bien distribuida geográficamente, la tendencia central (algo así como el perfil medio de un determinado taxum) puede ser una opción, entre otras, ya que el “modal” (la moda en términos estadísticos, es decir el más común) del área de incumbencia se me antoja una solución más correcta. Recordemos que una “tendencia central” (TC) no deja de ser más que una idealización promediada “de algún modo” estadísticamente. Lo más probable es que estos últimos o no existan en la naturaleza, o sean más raros, generando serios problemas en las clasificaciones provisionales de campo. Ahora bien, en una clasificación universal tal debate deviene en pura estupidez, mal que le pese a muchos. En este sentido, los que pretenden ir de objetivos, apelando a las matemáticas, no logran más que generar confusión, por no alegar caos. Veamos la razón.

tendencia-central. Tendencia central de una población de datos. Fuente: Astronomy and astrophysics

Tendencia central de una población de datos. Fuente: Astronomy and astrophysics

Al margen de lo anteriormente aludido, una tendencia central se basa en el análisis estadístico de propiedades y horizontes de diagnóstico una población de datos. Son muy escasos los países del mundo que disponen de una base de perfiles de suelos lo suficientemente densa y especialmente bien distribuida como para verificar cual es la tendencia central de un taxum en su territorio. Sin embargo, a nivel global, todos los taxónomos y cartógrafos de suelos saben sobradamente que grandes extensiones del planeta se encuentran paupérrimamente muestreadas. Caben pues dos posibilidades:

(i). escoger una muestra de la población de una hipotética base de datos global de suelos georeferenciada cuyos perfiles se encuentren espacialmente bien distribuidos, antes de llevar a cano los análisis, o….

(ii) Llevar a cabo tal análisis con todos los existentes.

En el primer caso, nos enfrentaríamos a que con escasos datos (una población muy reducida del universo muestral) la tendencia central obtenida se encontraría sujeta a severas incertidumbres, por lo que el remedio (la TC) sería peor que la enfermedad, si es que el criterio “haplo” demos considerarlo patológico, aspecto que pongo en duda. Del mismo modo, tampoco podríamos saber fehacientemente cual es el perfil modal, por la misma razón: la carencia de una población espacial razonablemente representativa del universo objeto de estudio.

Así mismo, en el segundo caso, debido a que muy pocos países disponen bases de datos con abundantes perfiles y la mayoría padecen de muy pocos, estimar una tendencia central generaría profundos sesgos geográficos. En otras palabras la TC tendería a encontrase muy próxima  a le de los datos pertenecientes a los territorios mejor muestreados (la mayor parte de los cuales pertenecen a países desarrollados, que como ya sabemos no se encuentran  equitativamente distribuidos en términos geográficos), siendo pues poco representativa de lo que acaece a nivel global, que debe ser siempre el objetivo de una USC.

Por todo ello, si una USC debe bascular sobre algunos edafotaxa de referencia, siempre es preferible utilizar un criterio del tipo haplo que hacer uso de una TC, que siempre distará mucho de la realidad edafosférica global, hasta que se disponga de una base digital de datos harmonizada densa y espacialmente bien distribuida de todo el mundo. Lamentablemente, son bastantes los colegas que confunden el criterio Haplo con la tendencia central, lo cual resulta sorprendente y preocupante, sobre manera.

No entraremos aquí a debatir que en una población muestral, puede acaecer más de una tendencia central, lo cual, en términos taxonómicos, puede solucionarse divíendose la primera en tantos subtaxa al nivel jerárquico inferior como TC se presenten.

Como en otras ocasiones, de las cuales hemos dejado constancia en otros post “los defensores la objetividad matemática” lesionan los intereses de una comunidad científica por encontrase alejados de una realidad de campo que nos les importa en modo alguno. Así, aun aceptando sus honestas intenciones, que ya es mucho suponer, porque en este mundillo nos conocemos todos, siendo bonachones cabría terminar esgrimiendo que:

Lo mejor es enemigo de lo bueno, o como también hemos mentado, es peor el remedio que la enfermedad

Juan José Ibáñez

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