Archivo para la categoría ‘Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica’

La Inteligencia de los bosques y su comunicación bajo el Suelo

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No es de mi agrado, ni se encuentra justificado epistemológicamente, el que los científicos utilicemos antropomorfismos y metáforas que hagan pensar al ciudadano que la naturaleza es inteligente, tal  como solemos usar este vocablo para referirnos a la consciencia humana. En este blog tiendo a eludir tales argucias, aunque a veces no tengo más remedio que hacer uso de las mismas para reclamar la atención de los lectores en temas muy relevantes. El otro día, nuestro colaborador Régulo León Arteta nos envió un video bastante interesante en el que mostraba a una investigadora canadiense narrando como los árboles se comunican bajo el suelo incluso discerniendo relaciones de parentesco, pero también colaborando entre especies distintas. Francamente os aconsejo, por no utilizar el palabro “conmino” a que visionéis el video. Aunque la científica nos cuenta esta fascinante historia la narra en inglés, existe una función para leer su contenido en castellano. Se trata de una fascinante retrospectiva científica y personal. Para los menos versados con el manejo de estos artilugios electrónicos, he copiado abajo tanto los contenidos en suajili como su traducción al castellano. Merecería la pena que esos científicos que solo entienden de ortodoxia y publicaciones clamaran al cielo, para luego demostrarles en otros post, que es más sorprendente aun que al menos gran parte de este asombrosa historia ha ido demostrándose paulatinamente desde hace años en las más prestigiosas revistas del mundo, y como botón de muestra podéis entrar en el Researchgate de Suzanne Simard, justamente la conferenciante que divulga tal fascinante historia y comprobarlo. No es la única investigadora(or) que se ha topado con estos hallazgos, si bien su aportación sea innegable. Comprobaréis que ha publicado en algunas de las revistas más prestigiosas del Planeta. También Suzanne Simard muestra como la vocación puede con todo, incluso soslayar con la escasez o precariedad de recursos económicos, so pena de la persecución de “mamá Osa y su descendencia”. Adoro a este tipo de colegas, frente a los que solo piensan en los “papers”. No explicaré el tema porque su discurso es muy divulgativo y abajo podéis leerlo con todo lujo de detalles, dado que resulta tremendamente ameno. Muchas gracias Suzanne.

Ya os he comentado que, posiblemente, una de las principales propiedades del mundo orgánico deviene en que tanto la vida y su propia evolución, son reticuladas. Suzanne demuestra la red de relaciones entre los individuos, incuso de las distintas especies que componen un bosque, las cuales se llevan a cabo a través de las micorrizas que  cablean el suelo. Y así, como ya os mentamos en el post: la Vida Reticulada del Suelo, existe un asombroso entramado de cables vivos que se parece muchas veces, si es que no comparte las mismas leyes matemáticas (casi seguro), alpropio crecimiento de las redes sociales y su estructura, que a la postre también resulta ser similar al de las redes biológicas, metabólicas, ecológicas, etc.. Una de sus propiedades deviene de su enorme conectividad que se asemeja también sorprendentemente a la de nuestro cerebro.

Dicen que los árboles no nos permiten ver el bosque y en la narración de Suzanne lo comprenderéis. Tan chovinistas somos, que no entendemos que gran parte de la tecnología de la que nos vanagloriamos ya ha sido descubierta por la naturaleza hace millones y a veces eones de años. Nuestro ego anda por las nubes, pero muchas de las evidencias se ocultan en/bajo el suelo. Resulta lamentable que la mayor parte de los investigadores  no sepan preguntar debidamente a la naturaleza para que nos susurre al oído sus recónditos secretos. Se trata de un hecho curioso, como podréis comprobar, que en la charla de Susana, que presenta una fotografía indistinguible en la que aparecen la complejidad de la estructura de internet y otra de fractales, dos temas recursivos en nuestra bitácora.

Me encuentro casi en la obligación moral, ética y didáctica de recordaros que Darwin y el darvinismo dan cuenta de algunos rasgos de la vida. Empero nos muestran la cara más cruel y bestial de su estructura multifacética. Y la ciencia contemporánea ortodoxa, al divulgar la vida y la biosfera “según Darwin” han dado lugar a una sociedad súper-competitiva y cruel, repleta de guerras, destrucción, muerte, egoísmo y desigualdades. Pero existen otras perspectivas como las de Lamarck, Margulis y kropotkin, que avalan su cooperación, solidaridad y el apoyo mutuo, siendo hipótesis tan científicas como la del excesivamente venerado Darwin. Si hubiéramos construido una sociedad basada en los estudios de estos últimos, disfrutaríamos un mundo maravilloso, o como mínimo mejor que el actual. Y todo esto por culpa de un establishment miope, que no sabe ni adorar a los verdaderos héroes de la ciencia, ya que reitero que, de haberlos reconocido como tales, hubieran dado lugar a una sociedad/ecosistema en la que todos los seres humanos, la vida y la biosfera conviviríamos con mucha más paz y armonía. Una sociedad sustentable basada en el amor y la solidaridad, a diferencia del actual, en el que no unos pocos, que no se lo merecen, acaparan el reconocimiento, poder y/o riquezas, mientras la mayoría de los humanos sufre intensas penurias. De aquí, mi lucha contra la elección de la visión más salvaje y aterradora, es decir la darvinista (¡Juicio al darvinismo!), que ha tenido tan nefastas consecuencias y que nos confunde con una idea de progreso que se me antoja tan cegata como venenosa.

Pero no os sigo aburriendo, ya que la historia que seguidamente podéis leer y también visionar en el vídeo son tan deliciosas como para que no merezca la pena que me extienda en esta introducción. Esta se encuentra narrada con amor para profanos en la materia e incluso niños de corta edad, es decir público de todas las edades.

Asombrosa y embrujadora historia, que tiene poco o nada de ficción, por extraño que os perezca.

Juan José Ibáñez

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Los pastos y prados pluriespecíficos aumentan la producción de forraje mediante la mejora de las propiedades del suelo

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Ya os hemos ido relatando que durante la denominada revolución agraria del siglo pasado, las empresas mintieron tanto como para que los campesinos y ciudadanos en general comulgaran con ruedas de molino. Y así se taló el arbolado y arrancaron setos, convirtiendo agro-ecosistemas silvopastorales (pastos, prados y árboles) hermosos, productivos y ricos en especies, en aburridos y monótonos espacios carentes de belleza y biodiversidad, eso si fácilmente mecanizables.  Se nos convenció de que serían mucho más productivos y rentables. Si se les tocaban los genes, mejor que mejor. Y en aras del progreso muchos gobiernos se lanzaron a destrozar nuestro entorno. ¡Todo mentirá!

 R. Howard Skinner, investigador de la USDA, ha llevado a cabo un sencillo experimento durante 10 años desmontando tanta falacia. Todo ello me recuerda a una experiencia muy sencilla y un tanto pedestre que llevé a cabo personalmente hace pocos años y que os narraba en este post: Los Huertos y Jardines Domésticos: la preservación de la biodiversidad y el cuidado del suelo. Los resultados son exactamente los mismos.

 A falta de más verificaciones, lo que Skinner detecta es que la composición pluriespecífica del pasto secuestra más carbono, mientras que los compuestos de descomposición de tal materia orgánica en el suelo mejoran la estructura del medio edáfico que, como corolario, retiene más agua y nutrientes, incluso cuando alguna de las especies pratenses seleccionadas se pierde por el camino. He traducido por completo la nota de prensa original que abajo os proporciono, por lo que no abundaré más. La diversidad nos proporciona, resiliencia ecosistémica, sostenibilidad, mayor productividad de biomasa, y si es bien conducida, mejores beneficios para los ganaderos.   Todo era una pura patraña, algo que no debe extrañarnos de la agroindustria, tan embustera como la farmaindustria.

 Os dejo con la noticia original y la versión traducida al español-castellano. Y ya sabe, ¡ponga muchas especies en su vida!

 Juan José Ibáñez

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El Fuego y su Ineludible Importancia en los Ecosistemas (Incendios Forestales)

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El Fuego en el MIndo; Fuente: Managing the human component of fire regimes: lessons from Africa By Sally Archibald; http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/371/1696/20150346

 Hoy es un lunes de verano cualquiera. El domingo anterior pase varias horas buscando una tabla que había utilizado en alguna conferencia, hace más de 20 años, con vistas a demostrar a los asistentes que los incendios son recurrentes en todos los biomas del mundo desde hace cientos de millones de años, si bien las cifras que buscaba tan solo daban cuenta de los periodos de retorno en ecosistemas representativos de los mentados biomas (tundra, taiga, bosques templados, mediterráneos, subtropicales, tropicales, etc.). Lamentablemente no la encontré, ya que era antigua y no debí digitalizar la diapositiva. ¡Lo lamento!, no obstante los contenidos que os ofrecemos hoy dan cuenta de todo ello.

La diferencia entre unos ecosistemas y otros no estriba en que unos sean eventualmente pasto de las llamas y otros no, sino en los respectivos periodos medios de recurrencia o retorno. Así, en los bosques boreales, o en los templados la frecuencia es obviamente mucho menor que en los mediterráneos. Empero cabe señalar que si la memoria no me falla,  no ningún caso superaban los cien años. En algunos ambientes, como en los bosques subtropicales secos y en los aludidos mediterráneos, los periodos de retorno no superaban más que unos pocos decenios. Por lo tanto, la existencia de grandes bosques muy longevos sería más cuestión de serendipia (acontecimientos afortunados) y/o condiciones microclimáticas muy longevas que de sus propiedades idiosincrásicas.

De hecho, el artículo que ha dado lugar a la noticia de hoy ha sido publicado en la revista Fire Ecology, con un modesto factor de impacto de 1.4. Sorprende pues que un hecho que debía ser archiconocido por los expertos, sea publicado a bombo y platillo como si fuera un descubrimiento relevante. La revista en cuestión es estadounidense, lo cual no deja de ser una paradoja. Los investigadores y técnicos forestales yanquis, han sido pioneros en el uso del fuego para el control de la biomasa de los Chaparrales americanos, parte de cuyas limpiezas eran realizados por reclusos vigilados. Obviamente, en los bosques templados de aquél país los periodos de retorno son más prolongados que en los matorrales y bosques mediterráneos de California. El objetivo de un incendio controlado resulta doble (i) mantener los ciclos naturales del fuego y (ii) evitar que una excesiva acumulación de la biomasa, excedido tal periodo de retorno, diera lugar a incendios devastadores y mucho más peligrosos que los naturales. De hecho, en el susodicho artículo se defiende que el fuego es necesario para mantener la salud de los ecosistemas forestales a largo plazo, dictamen que ya defendimos aquí hace más de diez años, ya que las evidencias ya eran palmarias en las décadas de los años 80  y 90 del siglo pasado.

Obviamente, la acción humana ha alterado los ciclos naturales del fuego en numerosos ecosistemas, generalmente incrementando su frecuencia, aunque a veces induciendo el proceso contrario, especialmente en parques naturales y espacios protegidos, que nos gustaría que no fueran pasto de las llamas, hasta que les correspondiera de promedio. En este último caso, tendemos a proteger/aislar el combustible de la mecha, por lo que a la larga el problema resulta ser más grave. El abandono de tierras, la expansión urbana hasta el límite de los bosques, la construcción de residencias y urbanizaciones rodeadas de masas arboladas, turistas sin la debida cultura, etc.,  son algunas de las razones que generan gravísimos incendios, así como la pérdida de vidas humanas e infraestructuras, que no el fuego en si mismo. Ya escribimos sobre estos temas hace varios años, como podéis constatar en esta bitácora.

 A la vista de lo expuesto, los investigadores, armados con nuevas instrumentaciones no disponles cuando se elaboró la tabla aludida, deberían ir afinando los periodos de recurrencia y actuar en consecuencia cuando llega el momento. Del mismo modo los gestores de urbanismo necesitan inexcusablemente impedir que las construcciones humanas sobrepasaran los límites a los que anteriormente nos referíamos.  Más aún, tampoco se debía dejar que ciertos propietarios o instituciones oficiales reforestaran sin elaborar planes previos acerca de la ecología del paisaje que eviten que las llamas se propaguen a lo largo y ancho de grandes extensiones. Ahora bien, el fuego ha sido compañero, que no enemigo de la naturaleza, cientos de millones de años antes de que el hombre apareciera sobre la faz del Planeta.

 Junto con la nota de prensa que ha dado lugar a este post, os mostramos el enlace a un artículo que nos informa del papel del fuego en la biosfera desde tiempos remotos, así como otros datos de interés.  Y reflexionemos, el fuego no es el problema, sino que casi como siempre los conflictos los generamos nosotros, mediante nuestras acciones e inacciones.

Juan José Ibáñez

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Biocarbones como fertilizantes: La Torrefacción de la biomasa

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Fuente: Colaje Google imágenes

 Al alba, en pleno desierto, o al menos en una zona árida de Bostwana (Gaborone), unos investigadores japoneses se afanan en rellanar enormes cafeteras para elaborar un riquísimo café torrefacto, por supuesto. Un corresponsal del Blog “Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”, abre los ojos y observa atentamente los movimientos de sus colegas nipones. “De pronto, estos últimos cargan aquellos enormes recientes con su aroma exquisitamente humeante en camionetas”, poniéndose en marcha. ¡Qué groseros! Barrunta nuestro corresponsal desplazado hasta aquellos “tórridos lugares”. ¡Ni siquiera me han ofrecido una taza!. Pero apenas tiene tiempo de subirse precipitadamente a uno de aquellos vehículos. La caravana parte. Uno de los japoneses mira en su portátil la ubicación de la zona a la que d debían dirigirse, y tras una hora de tránsito indica por señas a sus compadres que ese es el lugar.   Los vehículos se ponen de nuevo en marcha lentamente hacia allí y apagan los motores. De pronto, ante los ojos atónitos de nuestro enviado especial, comienzan a verter el sabroso cafetito sobre el suelo, con mucho cuidado. Él se pregunta  a si mismo ¿Se tratará de despertar a los suelos de su prolongado letargo nocturno con cafeína?.  ¿Una nueva y revolucionaria manera de gestionar los suelos? Debemos reconocer que nuestro staff es escaso y el dominio del japonés no es nuestro fuerte, empero el enviado “conoce algunas palabras”. Se dirige hacia ellos y pregunta,  ¡Al margen de reprocharles que no le ofrecieran una taza de café y luego lo desparramaran sobre el suelo!, ¿que pretenden? ¿Cuál es el secreto de su experimento?. Responde afablemente uno de los nipones que había estado en España años atrás aprendiendo flamenco en Andalucía: “No cleo que le gustala ete café, no sienta muy bien: ¡malo, malo a uted!. Eta elaborado de resiluos de la biomassa”. El corresponsal que digámoslo ya, se llama Pepe, entre aliviado por no tener que sufrir más rebuscando en su precario vocabulario de la lengua del “país del sol naciente”, desconcertado por el “exquisito español” del asiático, y más aún por lo que se encontraba viendo insiste:  ¿Y que consiguen regando el suelo con ese líquido (ya gesticulando su rostro con un cierto asco)?. “Fácil, fácil, fácil, Así los suelos se humecen meol, absuelven mucha agua, mucha y nutritentrros, pol lo que  la cosecha mejollala; bonio ¿ehhh?, y solo mun eulo”. A su regreso nos narró entre  excitado y obnubilado su experiencia con un español bastante deplorable tras tanta charla en nipoñol….

Pero expliquémosla ahora porque esta iniciativa nipona tiene mucha enjundia. ¿Saben ustedes lo que es la biomasa torrefactada?. Se trata del producto obtenido  mediante el procesamiento de la materia orgánica de los residuos de cosechas, lodos residuales etc., que se utilizan para obtener energía al entrar en combustión. ¿Si pinchan en ese enlace, y leen atentamente, observarán que se trata de un procedimiento que produce unos materiales que luego troceados se utilizan para los fines aludidos. Son enormemente ricos en carbono requemado y repelentes al agua, por lo que se pueden almacenar al aire libre. ¿Pero cómo pueden mejorar la fertilidad del suelo y más aún incrementar su capacidad de retención de humedad y desprender nutrientes, o al menos incrementar su disponibilidad para las plantas de los ya existentes en el medio edáfico natural?. Tras escuchar atentamente tal cantidad de sandeces y deliberar si debíamos darle una oportunidad al reportero o despedirle del trabajo por payaso,  decidí previamente reunir a nuestro sanedrín de expertos, invitando de paso al afamado Profesor de Investigación Gonzalo Almendros, compañero desde hace 35 años  y prestigioso bioquímico del suelo, por lo que le apelamos cariñosamente Dr. Humus (entramos como becarios pre-doctorales simultáneamente en el CSIC y publicamos varios artículos conjuntamente en aquellos años de ¿eterna? Juventud). Pues bien, ni el propio Dr. Humus logró sacarnos de dudas, ya que también se quedó torrefactactado, es decir estupefacto.

 Veamos, como existe una gran confusión en la bibliografía entre lo que se denomina biochar, biocarbones y carbones (charcoal en la lengua del otro Imperio menguante, es decir el del Tio Sam). Ya hemos hablado “las mil y una noches” acerca del biochar, cuyos post los encontraréis tanto en nuestra categoría “fertilidad de suelos y nutrición vegetal”, así como en el que denominamos “etnoedafología y conocimiento campesino”. Allá podréis encontrar valiosa información.

También éramos conocedores de la producción de esas pellets de biomasa torrefactada, aunque ignorábamos el término. En principio, conforme a la literatura, el biochar se produce mediante una combustión en un ambiente bajo en oxígeno, mientras que la torrefacción en su total ausencia. ¡Eso creemos!, ya que en la nota de prensa, procedente de USA, en la que los nipones explican su tan inexplicable como apabullante hallazgo, haciendo uso simultáneamente de los vocablos torrefacción, biocarbón y biochar. El Dr. Humus también anda desconcertado a pesar de su gran talento, capacidad de trabajo y memoria descomunal. Y si eso ocurre mal asunto, ya que la confusión se encuentra en la literatura y notas de prensa, aun reconociendo nuestra ignorancia. Dividiremos pues nuestro farragoso análisis acerca de lo que dicen haber descubierto los investigadores descafeinados del sol naciente, antes de tomarse un té, pero también sobre el lugar elegido para el ensayo de campo, ya que los Aridisoles (suelos que se forman en ambientes áridos y desérticos) de Bostwana, y más aun con un carbón torrefacto de Jatropha curcas, que dicho sea de paso atesora algunas propiedades medicinales (¿será por eso?; ¿sanará los suelos?).

 El artículo original clarifica “algo” la diferencia entre el torrefactado y el proceso del biochar, empero toda la literatura existente resulta tan ambigua como para dudar si se acuñó el vocablo torrefacto a la hora de denominar tal enmienda con el fin exclusivo de causar la confusión en las filas del enemigo: colegas y lectores. Si el torrefactado y el corte en pellets dan lugar a productos hidrofóbicos, es decir repelentes al agua, al menos en primera instancia, resulta extraño que tras añadir la enmienda el medio edáfico este último retenga más agua. Obviamente la cantidad añadida 5% es bastante considerable y al mezclarse con los materiales del suelo puede alterar su estructura y quizás favorablemente, si bien por definición lo añadido no debería ser fácilmente descompuesto, por cuanto las mayor parte de las reacciones biogeoquímicas que acaecen en el medio edáfico demandan un medio acuoso. Pero ¡a saber!. Reiteremos que el ambiente es árido y tórrido, por lo que no es extraña la presencia de los Aridisoles. Sin embargo, la mayor parte de los tipos de suelos incluidos este orden de la USDA ST, poseen excesos de sales y nutrientes, ya que la escasa lluvia y la elevada evaporación no permiten lavarlos en profundidad, por lo que se acumulan así en su superficie. Sin embargo, leyendo el artículo original que no nos informa del tipo exacto de Aridisol, se nos informa de suelos oligotrofos, es decir pobres en nutrientes, los cuales no resulta ser lo más representativo de esta clase de suelos, dicho sea de paso.  En cualquier caso una lectura rápida del paper no informa de si el terreno se encuentre regado, lo cual resulta intrigante, ya que si apenas llueve, incrementar un 5% el contenido de humedad no serviría de mucho “la mayoría de los años”.  Más aun, la enmienda con los reiduos procesados de Jatropha curcas, debiera significar que en el territorio, al menos deben existir predios bajo riego para su producción y medios tecnológicos idóneos en su torrefacto procesamiento. Miren en Wikipedia la descripción del lugar (Bostwana, Gaborone), y detectarán que precisamente no se trata de un enclave excesivamente representativo, ya que parece encontrarse cerca de una gran ciudad, con pantanos, etc.

 Si partimos de un suelo yermo, y pobre en nutrientes, resulta fácil elevar “algo” su producción al añadir “algo” que no tenga propiedades perniciosas. Empero un incremento de agua del 5% y un ligero aumento de la disponibilidad de nutrientes no puede calificarse de experimento exitoso, ya que las producciones apenas mejorarían, sin un suplemento de agua adicional. Más aún, si la  Jatropha curcas, debe cosecharse en la zona ¿Cómo crece?: ¿en secano o regadío? Si lo hace sin agua suplementaria, ¿no daría lugar a escasas producciones?. Y una enmienda del 5% parece demasiada cantidad para tan escaso rendimiento. ¿Es rentable? Digamos, ya que resulta ser un detalle nada baladí, que el experimento fuera testado frente a parcelas control, que no recibían ningún tipo de enmienda, por lo que, añadir las pelles torrefactadas podría resultar en una fertilización más onerosa que otras muchas prácticas agrarias. El artículo tampoco dice nada al respecto.

 Resumiendo, se publica casi cualquier cosa, con independencia de su calidad, acerca de las bondades de quemar la biomasa y añadirla al suelo: biochar, biocarbones torrefactados, pasteurizados, vitaminados, liofilizados, ¿¿??.

Sin embargo, casi todas las culturas aborígenes neolíticas de los distintos continentes y ambientes (desde el gélido Nepal en la alta montaña, hasta los desiertos y bosques tropicales, a nivel del mar), convergieron en estas prácticas con muy buenos resultados al objeto de alcanzar prácticas agrarias sustentables. Actualmente parece que volvemos a redescubrir la pólvora, pero sin alcanzar el mismo éxito que nuestros ancestros. Materia de reflexión.

 Juan José Ibáñez

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Atlas Global de la Biodiversidad de los Suelos

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Como ya os hemos comentado en numerosas ocasiones, la biodiversidad del suelo resulta ser la menos conocida entre las que albergan la superficie emergida de los continentes. A pesar de todo, la Unión Europea acaba de editar un atlas mundial sobre la misma, que será de interés para muchos de vosotros. La monografía rica en figuras/fotos y muy bien estructurada en lo que respecta a sus contenidos,  ofrece una panorámica que no deja de ser la punta del iceberg de ese universo invisible que tenemos bajo nuestros pies. Sin embargo, cabe advertiros que, como aun sabemos muy poco sobre la inmensa biodiversidad que alberga el medio edáfico, las cifras y muchas conclusiones deben considerarse como una síntesis de lo poco que sabemos, más que como conocimiento científico corroborado.

Del mismo modo, en la publicidad de este nuevo Atlas puede leerse: “Este Atlas contribuye a juntar los conocimientos previamente existentes, aunque de otra forma fragmentada en la bibliografía acerca de la biodiversidad del suelo. Gracias a ello, se convertirá en un documento relevante que nos ayudará a preservar el suelo”. ¿Mi opinión?: frases grandilocuentes que esconden nuestra supina ignorancia, en parte por la dificultad del tema y en parte por la falta de financiación y la escasez de expertos. De hecho, los taxónomos que trabajan sobre este tema se extinguen más rápidamente que los propios organismos, mientras nuestras autoridades consideren erróneamente que el tema no  resulta ser lo suficientemente relevante como para rejuvenecer las plantillas. Por mucho que se insista en defender las aproximaciones genómicas, y sin negar, ni mucho menos  su utilidad, éstas aun no pueden reemplazar a la taxonomía clásica. Y como botón de muestra una frase que os he reiterado hasta la saciedad en la bitácora: no existe ni un solo lugar de la tierra, en donde se haya intentado estimar la diversidad de todos los organismos que alberga un tipo de suelo”. ¿Cómo podemos entonces argumentar que se trata de una información de gran calado?. Francamente no lo es. Simplemente, según “algunos expertos”, que son los que han colaborado en la obra, el Atlas nos informará de la biodiversidad del suelo a nivel global, cuando en realidad, compila lo que algunos científicos han considerado subjetivamente más relevante, soslayando un masivo y adecuado análisis bibliográfico. Pero sobre este tema ya os informaré en otro post, ya que es una materia que me preocupa personalmente. Por todo ello, puedo afirmar que es rotundamente falso que, como se cita en el marketing de los sitios web de donde se puede bajar la bibliografía: “expertos en biodiversidad del suelo de todo el mundo han contribuido al proyecto destinado a la creación de una publicación de referencia, no sólo para los investigadores de la biodiversidad del suelo, sino también a los responsables políticos y el público en general”. Expertos de todo el mundo no equivale a decir “los mejores expertos del mundo”, sino aquellos escogidos, como suele ser frecuente en este tipo de publicaciones, por otro grupo aún más exiguo de elegidos (a dedo, por supuesto), en función de sus amistades e intereses de diversa índole.

A pesar de todo ello, es importante atesorar tal obra ya  que siempre encontrareis información de interés.   Como veréis más abajo, lamentablemente, hasta la fecha, tan solo se dispone de las versiones en inglés y francés, pero no en español.  El Atlas se encuentra dividido en 8 capítulos que pretender abarcar todos los aspectos de la diversidad biológica del suelo, obviamente sin conmseguirlo:

- Capítulo I: El hábitat del suelo

- Capítulo II: Diversidad de organismos del suelo

- Capítulo III: Distribución geográfica y temporal

- Capítulo IV: funciones y servicios de los ecosistemas

- Capítulo V: Amenazas

- Capítulo VI: Intervenciones

- Capítulo VII: Política, educación y divulgación

- Capítulo VIII: Conclusiones

Seguidamente os dejo  información sobre este Atlas así como diversos sitios Web de donde puede bajarse. El enlace principal os lo dejo en primer lugar, advirtiendo que…….

Juan José Ibáñez

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¿Afectará el calentamiento climático de forma similar a los suelos y la vegetación?

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Una Violeta recogiendo Violetas. Los ramitos de Violetas son un clásico de la cultura tradicional madrileña. Con diferencia el mejor contenido de este post. Febrero 2017 Madrid. Foto: Juanjo Ibáñez

 Cuando lee uno noticias como la de hoy  (Future climate change will affect plants and soil differently), en una revista de la categoría de Nature, se pregunta si  una buena parte de los investigadores implicados saben lo que realmente es un suelo, ya que parece que no. ¡Ni idea! No he leído el texto original completo, empero si alguien se ha atrevido a leerse los post de esta bitácora sobre geografía de suelos, comprenderá que los resultados son obvios, triviales, mientras que las conclusiones expuestas ponen los “pelos de punta”. Yo casi vomito, lamento decirlo, pero es así.  Trabajos hechos para engrosar los CV, ya que en lo que respecta al progreso de la ciencia ¡nada de nada!. Lo único que ha avanzado en los últimos años en la materia sobre la que versa la nota de prensa, es la gran suma dinero dispendiado con la moderna tecnología. Las Nuevas botellas cuestan más que el vino viejo que contienen. Del mismo modo, lo que ha retrocedido dramáticamente resulta ser el conocimiento de los denominados expertos en materia de cambio climático y suelos. Y cuando se es ignorante se espetan preguntas estúpidas. Todo lo dicho en “Nature Reports”, o al menos en la nota de prensa debe tirarse a la basura (que además resulta ser muy confusa y confundente: contrastar con el resumen de la publicación científica), por cuanto es tóxica pra los lectores habituales de esta humilde bitácora. Hablaremos del efecto de un calentamiento climático y/o sequia sobre la vegetación y suelos en un gradiente climático del continente europeo.

 Pero aclaremos antes de todo, que resulta imperativo que los autores de los artículos exijan a los periodistas el manuscrito previo a su publicación, como lo hago yo, pues de no hacerlo son responsables tanto unos como otros. Pero en este mundo en donde la imagen vale más que el contenido…. La auto-complacencia por salir en la foto de los medios de comunicación, deviene en uno de los peores enemigos del pensamiento crítico que a los científicos nos presupone (pura leyenda urbana, al parecer).

 En primer lugar, comparar como responderán dos recursos naturales tan dispares como suelos y vegetación, aun que unos influyan en los otros, resulta absurdo. ¿Cómo se comparan dos estructuras tan distintas?.

 Abajo he traducido el texto en inglés mediante el traductor google, sin esmerarme lo más mínimo, ya que con los dedos de una mano me tapaba la nariz, de puro asco. Como veréis abajo una de las autores del estudio, nos habla de suelos encharcados y con formación de turba. Hablamos pues, ya sea de Gleysoles, ya de Histosoles. Por el contrario en el gradiente estudiado por los firmantes del artículo nos informan de suelos “secos” (¿?). En las zonas más áridas de este continente, como en los demás, dominan los Calcisoles, Gypsisoles, Solonchaks y otros edafotaxa que podéis ver en el siguiente post: Paisajes con Suelos Desérticos en Europa. Hablamos de dos mundos distintos desde cualquier punto de vista “racional”.

 La mayoría de los microrganismos unicelulares y pluricelulares (nematodos, colémbolos, etc., etc.) que habitan en el msuelo son acuáticos (aunque la tierra nos parezca bastante seca), por lo que si no hay agua desaparecen o pasan a formas latentes con diversas estrategias hasta que les rocíe el oro azul, y su actividad renazca, como florecen las flores. Del mismo modo, la temperatura del suelo disminuye rápidamente en profundidad, amortiguándose severamente, en contraste a las fluctuaciones que padece el mundo aéreo, tanto a lo largo del día, como de un ciclo anual. Confundir sequía con aumento de temperaturas se me antoja otro dislate desde un punto de vista científico. Sin embargo, el exceso de agua (anegación, encharcamiento) es tan dañino como su carencia. En otras palabras, la aridez resulta ser tan dañina como la paludificación (encharcamiento y acumulación de carbono) en el medio edáfico. Si en condiciones de sequedad extrema el ecosistema suelo casi paraliza su actividad,  siendo la materia orgánica escasísima, debido a la también pobre  biomasa vegetal,  lo mismo ocurre en los suelos encharcados de agua, si bien allí la materia orgánica no se descompone y como corolario se acumula. Por lo tanto en los de Gleysoles, e Histosoles del norte de Europa el descenso de la capa freática, permite la existencia de un suelo aireado y con humedad, favoreciendo el metabolismo biosférico (por ejemplo, la productividad primeria de la vegetación), es decir sacando al ecosistema suelo de su letargo, y facilitando pues la descomposición de la materia orgánica allí acumulada. Por el contrario, conforme el clima se hace más seco,  la falta de agua o una sequía prolongada, frenera la producción de la biomasa aérea, dando lugar a una ralentización extrema en la actividad biológica del suelo, tanto por falta de alimento, como de agua. Así pues, ya sean sequías prolongadas o un incremento de aridez, mejorarán la producción de los ecosistemas encharcados (que no húmedos) y una drástica reducción en los “secos”. Ya os expusimos diversos mapas y proporcionado abundante información sobre todos los tipos de suelos en Europa. En nuestras categorías (i) Taxonomías y Clasificaciones; (ii) Geografía de Suelos y megageografía y (iii) Curso Básico: Tipos de Suelos del Mundo, disponéis de toda la información necesaria para llegar a las mismas conclusiones vosotros mismos. Por lo tanto, resulta ridículo ¿descubrir?, como se alega en la nota de prensa, que: “ha quedado claro cómo la presión de los factores del cambio climático puede actuar de manera diferente y a veces incluso opuesta a través de estas condiciones” (refiriéndose al gradiente climático analizado). Obvio, trivial y banal. Afortunadamente el comentario del otro autor, en este caso español, al menos no son horripilantes, tan solo banales. Veamos dos ejemplos hilarantes.

 Del mismo modo, una tal Sabina, autora del estudio defiende que:. “Soil water plays a critical role in wet soils where water logging limits decomposition processes by soil biota resulting in a build-up of soil carbon as peat”. Traducido del suajili: El agua de los suelos tiene una importancia crítica en los “suelos húmedos ¿? (quiere decir encharcados, (pero su formación no da para tanta sutiliza) en donde el encharcamiento (ahora sí) limita los procesos de descomposición de la biota edáfica, y como corolario la materia orgánica se acumula en forma de turba. Lección de parvulario. Sin embargo la superficie de suelo cubierta por de Gleysoles, e Histosoles, incluso en el norte de Europa, a no ser que nos acerquemos al círculo polar ártico es ostensiblemente menos que la de los “secos”, es decir “no anegados por el agua”. Por lo tanto este ejemplo no me vale, ya que deviene en sacar conclusiones banales de los extremos de un continuo. Empero aquí entra en juego el gran Pope, al ilústranos en que 2 + 2 = 4, al clamar: “These results emphasise how sensitive soil processes such as soil respiration are to environmental change”. Os lo traduzco por cuanto este sí es un verdadero hallazgo precolombino: “Estos resultados enfatizan hasta qué punto son sensibles procesos tales como la respiración del suelo a los cambios ambientales”. Y el sabio se quedó tan orondo y satisfecho.  Si, el gran cerebro de este ejemplar acaba de rizar el rizo de la obviedad, alcanzando lo sublime, ya casi una divinidad digna de ser esculpida en oro y adornada de diamantes.

Si deseáis una información más sencilla y clara sobre esta iluminada investigación os recomiendo que leáis tan solo estos dos post de nuestro blog: (i) Desertificación en el Sur de Europa y en el norte ¿Qué?: Polvo versus Barro; (ii) Meta-Análisis: Suelos y Cambio Climático (Un Nuevo Estudio).

 En mi opinión, y al menos en lo que se refiere a la relación entre ecología, suelos y cambio climático, Nature y Science, han caído tan bajo que resulta difícil imaginarse algo tan rastrero. ¡Triste, lamentable! Al parecer confunden el suelo con “tener la creatividad por los suelos”.

 Juan José Ibáñez (más…)

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Nuestro futuro Está en Peligro: Salvar el Suelo (Una Iniciativa Ciudadana)

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Este post tan solo pretende animar a todos los ciudadanos a que nos ayuden a salvarse ellos mismos y a todos. Como ya os comentamos en otro post: “Materia orgánica del suelo y cambio climático: La Iniciativa 4×1.000 (Misión Imposible)”, considero que no se trata de una de las acciones más acertadas que podrían haberse llevado a cabo. En cualquier caso, más vale algo que nada. Yo ya firmé hace unas semanas. Sin embargo, hace pocos días, la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo nos ha enviado a todos los socios la carta que os reproduzco abajo.  Esta habla por si sola, por lo que no voy a abundar más en el tema. Eso sí, esperemos que en Latinoamérica se lancen iniciativas de este tipo, si no lo han hecho ya.

Una firmita por favor……

Juan José Ibáñez

Carta de la SECS

Estimados socios,

 El coordinador de la campaña People4Soil se ha puesto en contacto con la SECS para solicitar nuestro apoyo y conseguir un millón de firmas para septiembre 2017.

 People4Soil es una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) sostenida por más de 400 asociaciones, que solicitan a la UE legislación específica para conservar el suelo, ya que no hay ninguna directiva ni reglamento común europeo que proteja el suelo. La creación de esta iniciativa surge de la necesidad de canalizar esta demanda mediante la única herramienta oficial de la UE para que los ciudadanos propongan nuevas leyes. Para conseguirlo, la CE exige un millón de firmas procedentes de al menos siete países.

 Podéis encontrar más información en el enlace: https://www.people4soil.eu/es. En este enlace podéis ver el número de firmas que se van recogiendo.   Aquí debajo tenéis la “Newsletter” completa que han enviado

 Hola,
Hay algo que nos rodea y es esencial para la vida, aunque pocas veces nos acordemos de ello: la tierra. La tierra es un recurso valioso que alimenta el planeta pero vive bajo la amenaza constante de la industria, la sobreexplotación agrícola, los pesticidas y la pérdida de biodiversidad.
A pesar de su gran importancia, y aunque parezca mentira, todavía no existe una ley europea que proteja la tierra. Debemos salvaguardarla para proteger a las personas, plantas y animales. Al fin y al cabo, todas las formas de vida dependen del estado de la tierra. Sin ella, no hay futuro.
Pedimos a la Unión Europea que proteja la tierra del cemento, la contaminación y los intereses especulativos de multinacionales y naciones. Para ello, nuestra comunidad junto a más de 400 asociaciones de toda Europa formamos la coalición “People 4 Soil“. Juntos, hemos canalizado nuestra demanda a través de una iniciativa ciudadana europea, la herramienta oficial de la UE para que los ciudadanos propongan nuevas leyes. Para este tipo de iniciativas, necesitamos que nos des más información de la requerida para firmar una petición corriente, debido a las estrictas normas estipuladas por la UE. ¿Nos ayudarías añadiendo tu nombre a la iniciativa ciudadana?

En Europa, durante los últimos 50 años, se ha recubierto con cemento una zona del tamaño de Hungría para construir viviendas y crear más industria. La situación empeora día a día. con la urbanización desenfrenada, la industria y la agricultura intensiva. Estamos acabando con la tierra de nuestro planeta a un ritmo alarmante. La tierra que se destina a la urbanización es solo la punta del iceberg, ya que las amenazas son múltiples

Más de 250.000 emplazamientos están contaminados con químicos.

Casi la mitad de suelo agrícola está amenazado por la reducción de las capas de humus.

Millones de hectáreas están dañadas por la erosión del viento y las lluvias.

En muchos países mediterráneos la desertificación está ganando terreno.

 Europa tiene la obligación de conservar su recurso natural más preciado: la tierra.

La iniciativa ciudadana europea es el canal oficial para que los europeos de a pié puedan instar a los legisladores europeos a que actúen sobre un asunto. Para lograrlo, la Comisión exige un millón de firmas procedentes de al menos siete países. Si queremos proteger la tierra en Europa, os necesitamos a todos y cada uno de vosotrosLa iniciativa ciudadana europea es una de nuestras nuevas estrategias de acción. ¿Nos ayudarías a proteger la tierra firmando esta iniciativa ciudadana?

Raúl Zornoza

Secretario General de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo

Departamento de Ciencia y Tecnología Agraria; Universidad Politécnica de Cartagena; Paseo Alfonso XIII 48, 30203 Cartagena; Email: secs@upct.es

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Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna

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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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La respiración de suelos urbanos versus naturales y las huellas de la contaminación de las ciudades Industriales

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Fuente: colaje de google imágenes

Si como algunos investigadores comentan, la respiración del suelo es un indicador de su resiliencia, ahora resultaría que los suelos urbanos lo son, mucho más que los naturales. No me parece obvio, por tanto, utilizar respiración como síntoma de resiliencia, al menos por si sola. Hoy analizaremos dos notas de prensa derivadas de otros tantos artículos de investigación. La primera nos advierte que la respiración de los suelos urbanos puede alcanzar en algunas ciudades, como es el caso de Boston, el 72% del CO2 emitido por los propios combustibles fósiles, hecho que no deja de ser tan sorprendente como interesante. Y tales fuentes de CO2 parecen doblar la de los suelos rurales, por lo que de hecho comienzan a ser motivo de preocupación a la hora de mitigar el calentamiento climático. Según el estudio, los altos contenidos en materia orgánica, el espesor del mantillo, y la razón carbono/nitrógeno se encontraban en estos ambientes urbanos/periurbanos positivamente correlacionados con la respiración del suelo, es decir el CO2 que emiten a la atmósfera. Refiriéndose a los jardines domésticos o a las zonas ajardinadas, los investigadores que llevaron a cabo este estudio advierten de que, cuando los propietarios y jardineros añaden enmiendas orgánicas, a los suelos mentados con vistas a que sus céspedes crezcan con vigor ofrecen sabroso alimento, rico en nutrientes, a los microrganismos del suelo y, como resultado, estimulan su crecimiento, pero también las emisiones de anhídrido carbónico a la atmósfera.  Más concretamente, en la ciudad de Boston, detallan que, alrededor del 64 por ciento de los propietarios de viviendas fertilizan el césped, el 37 por ciento el uso de compost o abono orgánico, y el 90 por ciento utiliza “enmiendas” orgánicas del tipo de los mulching (acolchado). Todas estas “opciones, principalmente llevadas a cabo en los espacios verdes, públicos o privados,  se traducen en adiciones de carbono al suelo, promoviendo, como ya hemos comentado, las emisiones de CO2. No obstante, los doseles de los arboles contrarrestan “en parte” este proceso al absorberlo.

De ser cierto, resultaría paradójico, crear zonas verdes en las ciudades con vistas a que sean más sostenibles ambientalmente, cuando en realidad tal iniciativa podría generar efectos de retroalimentación positiva sobre el calentamiento climático. Resumiendo, ¡no hay forma de aclararse! ¿Qué debemos fomentar: asfalto, tierra yerma o zonas verdes?. Para aquellos que defienden que la respiración es un indicador de la resiliencia del suelo, lo lógico sería que sustituyéramos muchos espacios geográficos baldíos por vertederos, ya que estos si emiten CO2, metano y otros gases de invernadero en enormes cantidades. ¡Sin comentarios!. Eso si, los suelos urbanos suelen estar muy contaminados, como ya os hemos reiterado en varias ocasiones. Empero, tengamos también en cuenta que las urbes siguen creciendo en detrimento de los paisajes agrarios y naturales.  ¿Más Co2?

La segunda noticia nos informa de los esfuerzos de las autoridades y vecinos de ciudad de Detroit, cuya economía se derrumbó (de hecho se encuentra en bancarrota) como consecuencia de la decadencia de la industria automovilística antaño, santo y seña de esta ciudad. Por tanto, esta ciudad se encuentra sufriendo una enorme crisis acompañada de un proceso de des-urbanización y éxodo al medio rural. Pues bien, de acuerdo a los investigadores que llevaron a cabo el segundo estudio, entre las herencias de su anhelada edad de oro industrial, se encuentran suelos fuertemente contaminados, lo cual dificulta e incluso impide en ocasiones la regeneración de las infraestructuras verdes de la urbe.  En sus propias palabras: “historia de la industrialización y la urbanización de Chicago dejó su marca en el suelo. El medio edáfico actúa como una esponja, llegando a albergar contaminantes durante muchos años. En Chicago, los residuos procedentes de la fabricación industrial han inducido la acumulación de los productos químico-orgánicos indeseablemente tóxicos, metales pesados y otras sustancias persistentes. Tal hecho plantea serios problemas para la salud humana, animal y vegetal. ¡En fin!: “lo que no mata engorda”.

Como puede observarse, generar ciudades verdes sostenibles, resulta ser una terea bastante más compleja de lo que usualmente pensamos. Vivimos en una sociedad enferma y como todos sabéis: “a perro flaco todo son pulgas”.

Os dejo con las noticias mentadas…….

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Sobre la resistencia de los ecosistemas forestales al cambio climático, la sequía y la respiración del suelo

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Bosque mixto de encinas y Pinos Fuente: 100 Bosques

 En un post previo (Ciencia Amnésica e Imperio Anglosajón) ya hemos expresado nuestra opinión acerca  de algunos de los males que han calado a la ciencia contemporánea, como el de la política delpublica o perece”, pero también el ansiado consenso de un idioma universal, que atesora un lado positivo que enmascara otro francamente negativo, especialmente debido a la ausencia de digitalización de la mayor parte de los artículos de investigación que, hasta hace dos décadas, eran con harta frecuencia redactados en los idiomas natales de sus autores. Hoy analizaremos dos notas de prensa que, en mi opinión, respaldan nuestras tesis. Este post no tiene la intención de criticar a los autores que han realizado los estudios que han dado lugar a los papers sobre los que se han elaborado ambas noticias científicas.  Lo que se desea explicar es sencilla y llanamente que, de haberse documentado mediante esa ciencia que ahora se denomina gris, por el mero hecho de no encontrarse escrita en la lengua del imperio, los autores habrían podido llegar fácilmente a otras conclusiones, para mi mucho más interesantes.  En consecuencia, no abordaré los contenidos de las noticias directamente, como suelo hacer en la mayoría de los post. Tan solo elaboraré un breve texto para que a la postre los lectores de esta bitácora extraigan sus propias conclusiones.

 La respiración del suelo es un dato que aporta valiosa información sobre la ecología del medio edáfico y su papel en el metabolismo de los ecosistemas. Sin embargo, una sola variable no puede nunca dar cuenta de la resiliencia de un sistema tan complejo.  Ningún médico que se precie ofrecería su diagnóstico sobre un paciente basándose en una sola variable. Muchos enfermos respiran agitadamente, si bien es cierto que si no lo hacen, nos inclinaríamos a pensar que el paciente está a punto de convertirse en cadáver. Si comparamos dos suelos y uno respira mucho más que otro, no podemos de ninguna forma concluir que el primero es más resiliente que el segundo, a no ser que el último no lo haga en absoluto.

 Cuando se comparan bosques de coníferas con otros de robles o encinas, se ha constatado hasta la saciedad que los primeros son más pobres en lo que respecta a la biodiversidad del suelo, como también que diversos indicadores de la calidad del suelo demuestran que sus propiedades son peores (naturaleza del humus, agregados, etc., etc.) que los de las especies frondosas aludidas. Y digo hasta la saciedad porque existen cientos de estudios que así lo atestiguan, al menos en los ambientes mediterráneos. Este hecho no puede soslayarse, como tampoco que la mayor parte de las especies de pinos poseen un crecimiento rápido mientras que las frondosas lo hacen mucho más lentamente. Por esta razón, los cultivos de madera (coníferas) a los que algunos llaman bosques, han sido los más utilizados en las repoblaciones forestales, cuyo último fin es cosechar “más madera”. ¿No hay relación entre crecimiento de las plantas y  respiración en el medio edáfico?. ¿Cuántos estudios se han realizado al respecto?. Obviamente existen numerosos bosques de coníferas naturales, pero aun así centenares de estudios atestiguan  que al compararlos con los de frondosas (como la encina, el roble o el alcornoque, etc.) los datos aludidos muestran recalcitrantemente que el medio edáfico de las últimas es más saludable que el de los primeros. También repetidamente se ha demostrado que al sustituir un bosque de encinas por un pinar de repoblación las propiedades del suelo se deterioran. Se trata de una de las estrategias competitivas de estas especies frente a las más exigentes que podrían medrar allí, por ejemplo el género Quercus

 Diversos y afamados geobotánicos del siglo XX, con sus enormes y dilatados bagajes sobre  el comportamiento de la naturaleza constataron como en una catena de montaña (pisos bioclimáticos) mediterránea, al erosionarse el suelo, el bosque de robles intermedio (caducifolio) tiende a desaparecer o lo hace por completo, debido al denominado efecto de pinza. Es decir, los mentados robles, rebollos, melojos, quejigos, etc., a los que se les caen las hojas en otoño, comienzan a sufrir, siendo remplazados por las frondosas perennifolias (es decir las encinas y alcornoques, por ejemplo)  hasta entonces situados en cotas inferiores, así como por los pinos en las superiores (a mayor altitud). Sin embargo, también la desaparición local de caducifolios por perennifolios puede ser ocasionada por la acción humana, proceso que fue denominado la frutalización del bosque mediterráneo. Tal hecho obedece a que, por ejemplo, la encina ofrece a los campesinos mayores “bienes” que los caducifolios mentados. Sin embargo, la composición florística del sotobosque constata que donde en un momento y lugar dado vemos encinas, debiéramos estar contemplando caducifolios.

 José Luis Gonzales Rebollar ha demostrado con modelos numéricos (Diagramas Fitoclimáticos) como las observaciones de los antiguos geobotánicos parecen ser ciertas en lo que concierne al efecto de pinza. Sin embargo, también observó que este puede ser producido por el calentamiento climático. Procesos distintos que dan lugar al mismo resultado. 

 Dicho todo esto, también os contaré como el propio José Luis Gonzales Rebollar, al observar hace decenios mi frustración por no poder entender el paisaje cuando realizaba la tesis doctoral, me aconsejó que leyera libros sobre geografía regional de la península Ibérica. Le hice caso, como siempre, y las sombras se disiparon, dando paso a la luz. Al igual que es difícil entender el comportamiento de una persona sin conocer sus vicisitudes en el pasado, resulta harto difícil entender un paisaje sin unos previos conocimientos de su historia, siembre agitada por la acción humana.  Todos los paisajes del oeste de Europa son culturales, no existen ya bosques prístinos desde hace centurias e incluso milenios.

 Supongamos ahora que un bosque de encinas, por la razón que sea, es sustituido por otro de pinos. De darse el caso, al margen de perder parte de la biodiversidad aérea y subterránea (organismos y microorganismos edáficos), aumentado la monotonía, el territorio será mucho más susceptible de ser presa de los incendios forestales, lo cual resulta ser muy mala noticia. Digamos también que, por lo general, los pinares medran tras el fuego (para lo cual han adoptado variadas estrategias adaptativas), ya que si este no hace acto de presencia, tienden a ser reemplazos, con el tiempo, por las frondosas, al menos en amplias extensiones espaciales. Indiquemos también que sería muy difícil de entender como una especie que acidifica y empeora las calidades del suelo puede ayudar a medrar a otra que tiende a mejorarlas, mientras que el razonamiento inverso resulta más acorde con el sentido común. Y finalicemos señalando que muchas veces se ha publicitado que las especies de frondosas perecían por las sequías, para a la postre mostrarse que sus pies aparentemente moribundo volvía a rebrotar sin problema cuando aquellas terminaban. Eso sí, las enfermedades (y más aun en asociación con las sequías) pueden causar estragos, y que una sequía excesivamente prolongada daña los árboles, más o menos, dependiendo de las propiedades edáficas.

 ¿Y qué ocurre en los bosques mixtos?. Pues bien, obviamente los planifolios mejorarían la calidad del suelo, contrarrestando el efecto acidificante de las coníferas. En cualquier caso, nunca debe olvidarse la historia del paisaje, que especies se adaptan más a las condiciones actuales, la cobertura relativa de unas u otras, la composición del sotobosque, la gestión humana, etc. etc.  Puede también ocurrir que las especies cohabitan en diferentes capas de la canopia, pero el efecto sería el mismo. Ahorra bien si los pinos terminan por desplazar a las frondosas, el metabolismo del suelo y su papel de reciclador-ecosistémico  será negativamente afectado. De no ser así nos hallamos ante un ejemplo no representativo, sino más bien ante una singularidad/rareza digna de ser analizada en profundidad.  

 Por lo tanto, aunque he leído varias veces la nota de prensa y el resumen del trabajo aludido (como también algunos pasajes del texto), no puedo lograr entender como los autores, a los que hace referencia la primera nota de prensa, han llegado a las conclusiones que exponen. No es posible interpretar los acontecimientos que acaecen en los paisajes sin, atesorar un mínimo conocimiento de porqué están ahí, bajo unas condiciones ambientales concretas, pero también de la inexorable acción humana a lo largo de la historia.

 Son tropecientos mil las publicaciones indexadas que sufren, en mi modesta opinión, este tipo de “dolencias”. Sin embargo, insisto por enésima vez que para entender lo que acaece en el mundo de las publicaciones es mejor que volváis a leer el aludido post que lleva el título de La Ciencia Amnésica  y el Imperio Anglosajón.

 Pasemos ahora a ofrecer unos comentarios concernientes a la última nota de prensa. Esta versa sobre los resultados de un macro-proyecto europeo en el que sus autores dicen haber demostrado que los bosques ricos en especies arbóreas son más “multifuncionales” que los que atesoran pocas o tan solo una. En este caso os ofrecemos la noticia según un gabinete de prensa español y otro anglosajón, con vistas a que comprobéis por vosotros mismos  las enormes diferencias en función de quien es consultado. Cada gabinete de prensa se dedica a ensalzar como protagonistas a los miembros de su institución, hasta límites insospechados, como ya os comenté en otro post, aunque prefiero cerrar la boca en esta ocasión, ya que nos enfrentamos a un mal endémico global.

 Pero comencemos……

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