‘Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica’

El Ciclo de la Rizofagia: La obtención de nutrientes por las plantas a través de sus rizosferas

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Fuente: Google Imágenes

 Ya hemos hablado del papel esencial de esas comunidades  de microorganismos a la que denominamos rizosfera, que se adhieren a los sistemas radicales de las plantas, ayudándolas a absorber los nutrientes del suelo necesarios para su crecimiento. Se trata de un microbioma, en muchos aspectos, semejante al de los animales, al que podríamos denominar fitomicrobioma. Una investigación publicada en 2018, dice haber encontrado el mecanismo esencial, si bien, resulta archiconocido que sin la rizosfera los vegetales no lograrían sobrevivir, como nosotros sin nuestro microbioma. Pues bien, abajo os dejo la nota de prensa que he traducido lo mejor que he podido.  Empero el inglés-americano “coloquial” de las notas de prensa no tiene nada que ver con el más ortodoxo de los artículos, siendo a veces confuso y confundente, al menos para mí. Este es un caso. En vista de ello he traducido también el resumen del artículo original, bastante más esclarecedor. Dado que está vez me he intentado esmerar más de lo habitual en la traducción de este extraño suajili popular al español-castellano, es preferible que lo leáis, no sin antes exponeros algunos de mis puntos de vista, bastante críticos, como suele ser usual, por desgracia.

 El artículo se me antoja interesante, aunque la nota de prensa adolece de ciertos sesgos que desmerecen el estudio publicado. Si los entrecomillados de los autores corresponden “de verdad” a lo que ellos mentaron, cabe añadir que no se esmeraron mucho, por ser condescendiente. Nos centraremos tan solo en algunos aspectos.

 Según estos investigadores, la planta cría a los microorganismos como un ganadero a su rebaño, o un granjero cuida para que sus cultivos medren. Se trata de una metáfora, simplemente eso, una metáfora. No obstante la explotan más allá de unos limites razonables. En la nota de prensa “parece” que hacen hincapié que tal granja o rancho compete a todos los microrganismos del suelo, cuando resulta no ser cierto.  Como señala el resumen del artículo original, tal cultivo tan solo concierne a los organismos simbióticos de la rizosfera. Cabría recordar aquí que, una de las funciones de este tipo de comunidades microbianas reside en actuar como un muro/sistema inmunitario contra los microbios patógenos que por vivir en el suelo que podrían dañar el desarrollo de los vegetales. ¡Crasa amnesia!. Finalmente, se introduce en el mismo saco a  bacterias y hongos, sin especificar si se trata de micorrizas y/o si el mecanismo también les afecta a ellas, o no.

 Si resulta interesante la explicación del mecanismo y el ¿constatar? como las bacterias beneficiosas de la comunidad simbiótica penetran en el interior del sistema radicular, en donde “parecen dejar sus nutrientes”, por cuanto se trataría de un proceso, no solo superficial sino que transgrede las fronteras entre las raíces y los microrganismos de la rizosfera. Según estos investigadores los simbiontes realizarían su ¿ciclo de vida? en dos fases, una en el medio edáfico y otra en el seno de las raíces. Obviamente, nos informan de cómo tal hecho se produce, lo cual si es, según tengo entendido, una verdadera novedad.

 Finalmente, y por desgracia, los autores se explayan mediante una auto-propaganda digna de ser reprochada en todo lo que concierne a las aplicaciones potenciales de sus hallazgos. Pongamos un ejemplo:

“Comprender cómo funciona este mecanismo puede permitirnos cultivar plantas sin fertilizantes o con un mínimo de fertilizantes y sin herbicidas. Podemos manipular el sistema para aumentar el crecimiento de plantas deseables y disminuir el crecimiento de plantas indeseables, utilizando potencialmente los mismos microbios”.

Digamos que partir de una propuesta, aun por corroborar hasta alcanzar el contenido de la frase que podéis leer arriba, existe un largo camino, algo así como un viaje de la Tierra a Marte. De ser cierto, estos científicos merecerían el Premio Nobel, por su ayuda en garantizar la soberanía alimentaria, eliminar la polución causada por los fertilizantes, contaminación de plaguicidas, así como erradicar las malas hierbas y plantas invasoras. ¡Vamos una verdadera revolución agraria! ¿Qué diría yo?: ¡menos lobos caperucita!. Os habéis pasado de la raya miles de kilómetros. Por cierto literalmente Rizo-fagia se traduciría literalmente por “comer raíces”, cuando en realidad, utilizan el concepto del modo opuesto, ya que son estas las que devoran, cultivan o manejan, por así decirlo, a los microorganismos. Empero hay muchas páginas Web en Internet que se tragan todo como si fueran golosinas, sin cuestionar nada en absoluto. Este es un ejemplo.

Os dejo ya con la nota de prensa y el resumen traducido, que de cualquier modo, atesora bastante interés.  

Juan José Ibáñez

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Los Suelos de la Sabana, pastoreo tradicional y heterogeneidad de hábitat

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Google imágenes, una de la cual procede de este blog que recomendamos: Ideas, Inventions and Innovations: Credit: © Stephen Goldstein/Washington University

Personalmente sigo carcajeándome de los que proponen el Antropoceno y defienden el periodo preindustrial/industrial  (aproximadamente durante el siglo XIX), como su inicio. Desde el Paleolítico, como hemos venido alegando, es decir antes del nacimiento de la agricultura, el ser humano ya había transformado el paisaje de grandes extensiones de la Tierra. Imagínense lo que acaeció en el Neolítico. Sobre todo ello hemos escrito en numerosos post almacenados en nuestra categoría “etnoedafología y conocimiento campesino”.  También os hemos mostrado que la selva pluvial amazónica y las de Mesoamérica fueron antaño paisaje antrópicos, que no prístinos.  No obstante, el estudio que vamos a analizar hoy me parece muy interesante, ya que retrocede de nuevo al Paleolítico Africano y, basándose en evidencias edafológicas, parece demostrar que el pastoralismo ancestral trasformó los paisajes de las sabanas africanas. Tal hecho fue debido al manejo del ganado por los pastores y, en concreto,   por el enriquecimiento de los suelos en nutrientes esenciales, a través de sus heces, huesos, etc. Los paisajes de suelos de la sabaneros son muy pobres en nutrientes, por lo que sí incrementa en fertilidad da lugar a que medren pastos ricos y nutritivos. De hecho, una vez los pastores y ganados dejaron tal  impronta, los animales salvajes “parece” que los frecuentaron por sus delicatesen alimentarias, manteniendo su estructura. En consecuencia, estos maravillosos ecosistemas de sabana que podemos disfrutar hoy, son en parte producto de la acción pastoral o ganadera, por crearse numerosos nuevos hábitats que las fuerzas de la naturaleza soslayaron.  En ecología ya nadie discute que la biodiversidad aumenta conforme lo hace el número de hábitats por lo que….. Imagínense ahora que, probablemente, un proceso parecido se repitió numerosas veces a lo largo de la historia del hombre en diferentes lares del planeta. Posiblemente sucedió así.

 Abajo os dejo los detalles de la nota de prensa en suajili, incluidos varios comentarios más concretos que conciernen a los suelos, traducida al español castellano. Por cierto, he gastado más tiempo intentando descifrar el significado “Herder pen sites”. Ni rastro en Internet hasta que en lugar de “pen” teclee “penin”, el cual me dio la pista. Este es el problema de inventar palabros innecesarios. Os recomiendo que leías el texto ya que se me antoja francamente interesante.

 Juan José Ibáñez

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La cultura Maya y sus devastadoras consecuencias sobre la erosión del suelo y el secuestro de carbono

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Colaje: Google imágenes

 Si nuestro entrañable amigo y colaborador Régulo León Arteta, levantara la cabeza, me atizaría con una maza en la cabeza y espetaría: “Juanjo: no se te puede dejar solo” ¿?. Y estaría cargado de razón. Sin embargo el título  es un reflejo fiel de los contenidos de las dos notas de prensa que os muestro hoy, una de las cuales he traducido al español castellano del boletín de noticias Sciencedaily. Dado que me he esmerado un poco más de lo habitual con el material del traductor Google, no me explayaré en demasía. Podéis leer por vosotros mismos de que versa el estudio, sin mis torturantes desideratas. Vamos allá. Pero antes debo confesar que me pregunto a mí mismo si a la civilización Maya, muchos colegas le tienen maná o inquina. La bibliografía se encuentra repleta de artículos sobre su decadencia y, por raro que resulte en nuestros días, muchos colagas prefieren echarle la culpa antes a los mayas que al cambio climático. ¡Esta si es efectivamente,  una novedad!, empero también que yo, por una vez, ponga en tela de juicio  tales adherencias. Todo esto me resulta un tanto enigmático. En el peor de los casos, si los Mayas, como todos los pueblos, cometieron errores en el uso de las tierras,  no debemos echarnos las manos a la cabeza, ya que nosotros hemos cometido los mismos y muchos más, a pesar del orgullo tecnológico del que tanto presumimos.  

 Sin embargo, si debo resaltar que se trata de uno de los post que me ha llevado más tiempo componer, no en lo concerniente a su redacción, sino con vistas a aclararme  en un terreno que no había explorado con anterioridad (la cera de las hojas de las plantas). Me he leído hasta tres veces el artículo original de Nature, he consultado con colegas que investigan en bioquímica del suelo, etc.  ¿Resultado? En lugar de iluminarse, mi sistema neuronal sufría tremendos y masivos apagones. Resumiendo, si me equivoco, por favor perdonarme.

 Los investigadores dicen haber descubierto que la “dramática deforestaciónque llevó a cabo la cultura Maya hace unos 4.000 años, erosionó los suelos y/o degradó la calidad de los mismos, al perder parte de la materia orgánica que almacenaban en aquellos bosques ¿primigenios?.   Pues bien, mil años después de su colapso, las reservas de carbono edáfico no se han recuperado, a pesar de encontrase recubiertos por maravillosas selvas tropicales. Si ya lo pensaba yo, pero no me atrevía a compartirlo con vosotros: El Antropoceno se inició por culpa de los Mayas: ¿¿??. Es una broma por supuesto.

 Se me ocurren mil y una razones como para dudar de tales aseveraciones. En primer lugar, el clima varió en diversos momentos a lo largo del intervalo temporal analizado. Se produjeron episodios de mayor humedad, alternando con otros áridos. En estos casos, uno debe de cuidarse mucho de llevar a cabo especulaciones apresuradas. Teniendo en cuenta todo lo que se sabe de los Mayas y sus acertados manejos de suelos (aunque con toda seguridad también cometieron errores), es lógico pensar que no deforestaran por placer, sino, para su puesta en cultivo, al contrario de lo que los autores del estudio aducen. Al parecer aquellas reforestaciones dieron lugar a episodios de erosión severos. Empero, ¿qué tipo de fertilización recibían por parte de aquella civilización?. Probablemente orgánica y tal vez en grandes cantidades. Recordar, por mostraros tan solo dos ejemplos, los casos de las Chinampas en México, y de las Terras Pretas en Brasil. Más aun, el artículo se centra en las ceras vegetales y en este sentido se puede alegar que plantas como la Jojoba y la cendelilla, muy ricas en estos materiales, resultaban ser altamente apreciadas por el pueblo Maya, siendo cultivadas por aquél entonces, o como mínimo recolectadas en sus formas silvestres. Empero tales especies, según leo en Internet (abajo os dejo información), se encuentran principalmente asociadas a ambientes áridos y semiáridos de aquél país. En general, la cera de las hojas y algunos frutos parecen conferirles una alta resistencia a la aridez y la sequía. Según los autores, los territorios se encuentran actualmente recubiertos de frondosas selvas tropicales de lluvia. Los Mayas se manejaban bien en los espacios geográficos secos mediante sofisticadas obras de riego. Repetimos que las plantas en zonas semiáridas parecen acumular mucha más cera que cuando el clima es húmedo, teniendo sus suelos, además escasa materia orgánica o reservas de carbono. El estudio, por su naturaleza, no da cuenta del porcentaje o contenido de tal tipo de carbono, sino exclusivamente de las susodichas ceras y su edad, dando por sentado que a cuanto más ceras más materia orgánica albergarían los suelos. Las estimaciones fueron realizadas mediante técnicas isotópicas.

Por lo tanto, yo tamnién podría aventurar que los investigadores pretenden llevar a cabo comparaciones, partiendo de premisas bastante inciertas, si se tienen en cuenta los vaivenes climáticos, cambios en los sistemas de manejo (que variaron con el transcurso del tiempo), avatares geopolíticos, etc. Ya os comenté que, al menos en los 40 o 50 cm superficiales, el medio edáfico de los bosques tropicales atesora muy poca materia orgánica, si se comparan con los boques y praderas que albergan los ecosistemas en los climas templados y fríos. Ellos analizan los materiales presuntamente procedentes de horizontes sub-superficiales que se acumulan actualmente en sedimentos lacustres, lo cual conllevan otra serie adicional de incertidumbres que no pueden soslayarse. Empero estas también afectan a una metodología que se ha ensayado en contadas ocasiones, por lo que aún dista mucho de poder ser considerada fiable.  Finalmente, la reiterada lectura del artículo de Nature me hizo ver que estos investigadores encajaban sus razonamientos, muchos de ellosno suficientemente corroborados, con bastantes dudas. En fin, os dejo con la noticia, pero también con mis tribulaciones. Añado material para los que estéis interesados en saber más de las ceras de las hojas, ya que por mi parte no hay más “cera” de la que arde.

 Juan José Ibáñez

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Carbón vegetal, Su almacenamiento y Reservorios (Cambio Climático y Secuestro de Carbono)

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Hoy os mostramos una nota de prensa que apareció durante 2018 en el boletín de noticias Sciencedaily, y que nos informa sobre el ciclo y las rutas que sigue el carbón vegetal producido sobre la superficie terrestre, por la combustión de la biomasa. Según los autores del estudio,  su viaje por la superficie terrestre hasta almacenarse en los océanos puede resultar largo y prolongado.  Del mismo modo también alegan que sus partículas carbonosas, ya sean producidas por incendios forestales, uotras vías naturales y antropogénicas, constityen actualmente ingentes cantidades que finalmente son secuestradas en el fondo de los océanos, sustrayéndose pues de la atmósfera, siendo indispensable su evaluación con vistas a una mejor comprensión el ciclo global del carbono.

Del mismo modo, relatan brevemente la historia de su largo recorrido tanto en el espacio como en el tiempo, desde los suelos a los ríos y lagos hasta terminar siendo secuestrado en los sedimentos oceánicos. Durante el  mismo, no es inusual que se almacenen temporalmente en otros sedimentos terrestres y lechos de las masas de agua dulce (ya considerados suelos en muchas clasificaciones edafológicas). También cabría destacar de la nota de prensa, que la erosión de los sedimentos y suelos, retarda hasta en miles de años su llagada al mar en donde son enterrados y preservados durante largo tiempo.  Obviamente tras los incendios, las emisiones de CO2 a la atmósfera son ingentes, pero sin despreciar las que terminan en forma de un carbón bastante resistente a su degradación, es decir en la forma de las partículas mentadas.

Ahora bien, ¿Cuál es la magnitud del carbono constituido por estas partículas recalcitrantes? ¿Existen diferentes formas con menor o mayor resistencia a su degradación?. ¿Qué porcentaje constituyen del secuestro de carbono terrestre?  También omiten que en las zonas de subducción pueden pasar a formar parte de los materiales que retornan al manto terrestre o terminar emergiendo  de nuevo  a las superficies continentales embutidos en las rocas que afloran como consecuencia de la colisión de las placas tectónicas.  Se trata de un interesante tema, que se encuentra directamente relacionado con el denominado biochar, y esas enigmáticas Terras Pretas do indio de la Cuenca Amazónica, de las que tanto hemos debatido en esta bitácora.

El tiempo nos dirá si se trata de un nuevo “canto de sirenas” o  si realmente se trata un tema que debiera tenerse muy en cuenta  en las investigaciones relacionadas con el ciclo del carbono y el cambio climático.

Os dejo ya pues con la noticia en su versión en Inglés y traducida rápidamente al Español-Castellano.

Juan José Ibáñez

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Carbón vegetal, Su almacenamiento y Reservorios (Cambio Climático y Secuestro de Carbono)

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Secuestro de Carbono. Fuente: Blog de la red Remedia

 Hoy os mostramos una interesante nota de prensa que apareció durante 2018 en el boletín de noticias Sciencedaily, y que nos informa del ciclo y rutas del carbón vegetal producido sobre la superficie terrestre, aí como por la combustión de la biomasa. Según los autores del estudio,  su viaje por la superficie terrestre hasta almacenarse en los océanos a menudo resulta temporal y espacialmente largo.  Del mismo modo, también alegan que sus partículas carbonosas, ya sean producidas por incendios forestales, u otras vías naturales y antropogénicas, pueden llegar a constituir en ingentes cantidades que finalmente son secuestradas en el fondo de los océanos, sustrayéndose pues de la atmósfera, siendo indispensable su evaluación con vistas a una mejor comprensión el ciclo global del carbono.

 Del mismo modo, relatan brevemente la historia de su largo recorrido tanto en el espacio como en el tiempo, desde los suelos a los ríos y lagos para terminar siendo sepultadas con en los sedimentos oceánicos. Durante el  mismo, no es inusual que se almacenen temporalmente en otros sedimentos terrestres y lechos de las masas de agua dulce (ya considerados suelos en muchas clasificaciones edafológicas). También cabría destacar de la nota de prensa, que la erosión de los sedimentos y suelos, retarda hasta en miles de años su llagada al mar en donde son enterrados y preservados durante largo tiempo.  Obviamente tras los incendios, las emisiones de CO2 a la atmósfera son ingentes, pero tampoco nada despreciables las que terminan en forma de un carbón bastante resistente a su degradación, es decir en la forma de las partículas mentadas.

 Ahora bien, ¿Cuál es la magnitud del carbono constituido por estas partículas recalcitrantes? ¿Existen diferentes formas con menor o mayor resistencia a su degradación?. ¿Qué porcentaje constituyen del secuestro de carbono terrestre?  También omiten que en las zonas de subducción pueden pasar a formar parte de los materiales que retornan al manto terrestre o terminar emergiendo  de nuevo  a las superficies continentales embutidos en las rocas que afloran, como consecuencia de la colisión de las placas tectónicas.  Se trata de un interesante tema, que se encuentra directamente relacionado con el denominado biochar, y esas enigmáticas Terras Pretas do indio de la Cuenca Amazónica, de las que tanto hemos debatido en esta bitácora.

 El tiempo nos dirá si se trata de un nuevo “canto de sirenas” o  si realmente se trata un tema que debiera tenerse muy en cuenta  en las investigaciones relacionadas con el ciclo del carbono y el cambio climático.  Os dejo ya pues con la noticia en su versión en Inglés y traducida rápidamente al Español-Castellano.

 Juan José Ibáñez

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Suelos, Incendios Forestales y Cambio Climático (¿reforestación o pastizales?)

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En los ambientes mediterráneos muchas especies de coníferas son extremadamente pirofíticas o pirófilas (amantes del fuego). Obsérvese una plantación de algarrobos intacta entre una masa arbolada de pinos quemada a su alrededor. Incendio forestal (Comarca de los Serranos, Valencia, España) Foto: Juan José Ibáñez

 Todos los veranos, en los biomas y ambientes cuya estación seca coincide con el verano, los incendios forestales son comunes. Hablamos pues de paisajes mediterráneos y semiáridos, en general. En los últimos años este fenómeno parece recrudecerse, al aumentar las temperaturas, posiblemente como resultado del calentamiento climático.  Es usual que la prensa alarme al público sobre “fuegos que se avecinan, con más virulencia y frecuencia”. Con toda sinceridad, yo no tengo tan claro que el cambio climático sea el principal responsable de lo que “actualmente” sucede, ya que ha sido demostrado hasta la saciedad que el viento por un lado, la matorralizaciíon de cultivos abandonados,  la pauperrima gestión por parte de las administraciones, así como la mala planificación urbanística deben ineludiblemente incluirse en la ecuación. Tampoco olvidemos los incendios accidentales e intencionales , ya sean debidos a especulaciones urbanísticas o a insensatos pirómanos.  La falta de limpieza del monte que tradicionalmente era llevada a cabo por los campesinos, ahora depende en muchos casos de los gobiernos, cuya dejadez en tiempos de crisis es palmaria, como se ha demostrado en el sur de Europa, pero también en los países nórdicos (incendios veraniegos de 2018). ¡Más madera a la hoguera! Tampoco se trata de mezclar ese calorcito adicional generado por la alteración del clima, con un fenómeno recurrente en la historia de la Tierra desde que el hombre descubrió el fuego. Pero hay más. Las especies de crecimiento rápido, como las coníferas y eucaliptus, junto a matorrales pirofíticos (amantes del fuego) son fácilmente presa de las llamas, al contrario que los bosques de angiospermas. En 2018, los expertos sospechan que gran parte de los incendios en Europa fueron debidos a  la falta de planificación territorial, y/o  a las “manazas” del hombre y/o a la dejadez de los gestores político-ambientales. Seguimos sin diseñar una silvicultura adaptada a este tipo de ambientes.

 Sin embargo, existe otro aspecto que suele pasarse por alto. Las reforestaciones con fines madereros deben considerarse monocultivos para el aprovechamiento humano. Desde este punto de vista, resulta materia de reflexión el incluir parte de lo que denominamos selvicultura en una genuina agricultura para la obtención de madera o materiales lignocelulósicos. No es lo mismo aprovechar el monte natural que plantar árboles para el consumo humano. A veces las especies replantadas se naturalizan generando una desorganización de los ecosistemas y agrosistemas colindantes quede, este modo, a menudo, son más inflamables y aptos para la propagación del fuego.  

 Con demasiada frecuencia, la reforestación obedece más a la necesidad de madera y celulosa que a la restauración del medio natural, ya que de otro modo, se plantarían especies de crecimiento lento más resistentes al fuego, que las plantas que medran con tal fenómeno natural.  Pero la sociedad necesita madera y más madera. Otra cuestión es que, a la postre nuestras autoridades escondan/omitan este pequeño detalle, cuando son principalmente las áreas cubiertas por especies pirofíticas (o pirófilas) las que terminan siendo pasto de las llamas. De aquí que los resultados del estudio que os presentamos hoy deban entenderse con cautela.

 Ya sabéis que en durante los últimos años los incendios forestales se encuentran causando estragos en California, que disfruta de clima mediterráneo. Y así, ha llegado a mis manos este estudio, cuyos resultados no dejan de ser triviales o, como mínimo, esperables: las áreas cubiertas por pastos pierden menos carbono que las forestales.  La razón es obvia. Gran parte de la biomasa y necromasa de los pastizales se encuentran bajo el suelo, y este las protege, en gran medida, de su combustión. No se debe confundir al ciudadano entre lo natural y lo artificial.

 En consecuencia los autores de este estudio sopesan la posibilidad de implantar pastos en lugar de reforestar, como medida para evitar las emisiones y fomentar las reservas de carbono en el suelo. No es mala cosa que lo recordemos o aprendamos. Sin embargo, mutar de hermosas áreas arboladas en yermos pastizales estivales no creo que sea del agrado de casi nadie, tanto más cuando existen otras soluciones que ya han sido esbozadas en este blog, quizás algo más costosas que mantener un bosque (perdón masa arbolada) tal como lo hacen hoy en día nuestras autoridades, pero enormemente económicas si se tienen en cuenta los efectos sobre las mentadas emisiones, procesos erosivos, económicos y humanos de los incendios forestales: paisajes mosaicistas, repoblar con especies apropiadas y limpiar los cortafuegos mediante la acción de la carga ganadera (ella trabaja por nosotros limpiando el monte, creando pastos, suministrando carne y leche y a veces productos para confeccionar tejidos), al estilo de las propuestas de mi entrañable amigo José Luis González Rebollar. Y como diría este investigador con “mayúsculas”: una cosa es crear o implantar un pasto y otra bien distinta mantenerlo, para lo cual suele ser necesaria la implantación de una carga ganadera adecuada, como también ocurre en la limpieza de los cortafuegos a los que obliga su metodología.  Por lo tanto, transformar bosques o monocultivos en áreas arboladas y/o mantener cortafuegos acarrea mucho más que una mera siembra de especies herbáceas: escoger las especies pascícolas adecuadas, sembrar las plantas comestibles pertinentes y adaptadas al ambiente, escoger el ganado adecuado, incentivar la llegada de los pastores, etc., etc. De no hacerlo, los pastos darán lugar a matorrales y bosques, que serán inflamables o no, en función que de las especies que naturalmente los colonicen sean pirofíticas (amantes del fuego muy frecuentes, como mínimo, en los ambientes mediterráneos) o no. Como veis, la ingenua o ignorante perspectiva de la investigación llevada a cabo en USA adolece de una miopía aguda. Lo que realmente se necesita es una selvicultura preventiva en la que intervenga una ganadería extensiva sustentable.  

 Y podríamos seguir y seguir……. Es moneda de uso corriente en la ecología del cambio climático este tipo de estudios que, por su ramplonería, omotiré en abundar este texto con más “calificativos descalificativos”. Os dejo pues con la nota de prensa y el significado de pirofítico o pirófilo.

 Juan José Ibáñez

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La alarmente contaminación de muchos fertilizantes orgánicos

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Depuradoras, Lodos, contaminación. Fuente Colaje imágenes Google

 Obviamente se trata de una mala noticia, aunque era predecible que tarde o temprano se diera a conocer a los ciudadanos. Ya comentamos en más de alguna ocasión que un residuo orgánico no tiene por qué ser ineludiblemente bueno. Todo depende de su composición, calidad, etc. Durante el proceso de compostaje s.l. el producto resultante dependerá, en gran medida del proceso utilizado, pero también de la calidad de las materias primas. Mientras los residuos naturales “suelen estar poco o nada contaminados”, lo contrario ourre respecto a los lodos de depuradoras, dependiendo el riesgo de toxicidad de su procedencia. Cuando la planta de tratamiento recoge aguas residuales de zonas industriales y grandes urbes, nos topamos siempre con el mismo problema.  Aun suponiendo que usemos una planta de depuradora eficiente y adecuadamente mantenida, cabe mentar que están no suelen actuar contra los denominados contaminantes emergentes, es decir aquellos “de nueva generación” que pasan los diversos filtros sin ser retenidos y neutralizados, ya que los perimeros no suelen encontrarse diseñados con vistas a su “neutralización”.

 Apelando a vocablos de evolución y biodiversidad, podría decirse que nos encontramos ante una radicación de nuevas especies de contaminantes, por cuanto no paramos de innovar con nuevos tóxicos, muchos más de los que erradicamos. De aquí que las depuradoras no garanticen del todo, la calidad de los lodos resultantes. Como corolario, los abonos orgánicos obtenidos pueden atesorar propiedades más o menos saludables.

 No obstante, la noticia que os ofrecemos hoy desinforma más que informa, al menos si no se reflexiona con serenidad sobre su contenido. Según su título: los fertilizantes orgánicos son fuente de polución por microplásticos”, alertando al público de su riesgo para la salud pública. ¿Cierto o falso?.  Pues ni lo uno ni lo otro. Reiteramos que todo depende de su procedencia. No se puede generalizar, y algunos comentarios de los autores que os muestro debajo así lo atestiguan. Como corolario podemos concluir que el título es nefasto y alarmista, aunque no podemos calificarle de totalmente falso. Bien podría ser propaganda mal intencionada encubierta de las empresas que comercializan fertilizantes inorgánicos, cuyos efectos perversos ya nadie cuestiona.   Pero soslayemos los argumentos “conspiranoicos”.

 A día de hoy, sabemos que el pescado contiene microplásticos entre otros contaminantes, que el agua embotellada también, como los alimentos precocinados y hasta la sal que ingerimos de sobremesa. La cuestión a contestar sería pues ¿Qué alimentos de este maltratado planeta no se encuentran contaminados?.

 No obstante, con ello no deseo justificar el empleo de cualquier basura orgánica como un fertilizante que garantize una agricultura ecológica que proporcione alimentos sanos.  Todo dependerá, en última instancia de los conocimientos y ética de los agricultores que se han adherido a esta loable práctica. Sin embargo, muchas multinacionales nos venden productos ecológicos, y aquellas, por lo general,  no tienen reparo alguno en hacer uso de las materias primas más baratas.

 Por lo tanto, mientras la dictadura financiera intenta confundirnos al equiparar los productos orgánicos con los ecológicos, en realidad, la defensa del consumidor debiera exigir el proceso inverso: en función da la calidad de las materias primas los certificados debieran añadir estrellas, o lo que se quiera, que ¿garantice? el cumplimiento de las normas especificadas. Y en este contexto, las bondades de la materia prima estriban en parte en la calidad de los lodos y sus contenidos en contaminantes. Es decir que los últimos demandarían un certificado de calidad con sus correspondientes estrellas.

 Así pues, cuando compramos un producto ecológico, ¿ingerimos un alimento sano?. No está tan claro. Si uno conoce la cooperativa que los comercializa, podrá elegir con mayor seguridad. Empero si los compra en las miles de tiendas que proliferan como setas ¡Dios dirá!.

 Juan José Ibáñez

 Continuá……

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Microbioma del suelo, ecosistema y cambio climático

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En los últimos años se ha ido describiendo que el Microbioma de las especies, es decir de los individuos que habitan en el seno de nuestro cuerpo y el de otros animales, que no en su superficie, resulta ser vital para la supervivencia del huésped, ya que sin él moriríamos.  Ya aventuramos tal hecho hace once años, es decir antes de que la ciencia actual reparara en su importancia. Más concretamente el primer post de 2006 llevaba por título “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas: la Ambigüedad de la Vida y la Importancia del Suelo”. Según noticias recientes, la alteración del mentado microbioma conlleva una multitud de enfermedades en el ser humano. ¿Por qué iba a ser diferente en otros organismos?. De ahí que defendiéramos que todos los individuos, somos en alguna forma ecosistemas. Por todo ello no nos extraña el contenido de la nota de presa que os vamos a ofrecer hoy, el cual defiende que los organismos del suelo ayudarán a las especies sobre este “cuerpo natural” a adaptarse al cambio climático que la actividad humana se encuentra induciendo.  

 Pues bien, ha hecho falta que transcurrieran 11 años para que en la prestigiosa revista Nature, se ratificara una conjetura (la nuestra) que dimanaba del sentido común. Os traduzco la mayor parte del texto con vistas a que comprobéis como el susodicho sentido común tarda en reconocerse incluso por los que se consideran los sabios de la ciencia.  

 (…) muestra cómo estas comunidades bióticas invisibles crean “carreteras de suelo” para los árboles jóvenes, lo que significa que pueden determinar la rapidez con que las especies marchan hacia arriba, si es que lo hacen. El nuevo papel del microbioma del suelo -la recolección de bacterias microscópicas, hongos y arqueas que interactúan con las raíces de las plantas- representa un punto de inflexión para las investigaciones destinadas a comprender y predecir dónde residirán especies arbóreas importantes en el futuro.

 Así como la investigación sobre microbiomas humanos está cambiando rápidamente nuestras perspectivas sobre la salud y el comportamiento humano, las interacciones entre los árboles y sus microbiomas del suelo pueden cambiar drásticamente nuestra forma de pensar sobre la salud y el comportamiento de los bosques. El estudio fue publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution. El objetivo de los investigadores era comprender mejor cómo las plantas responderán a medida que aumenten las temperaturas.

 Van Nuland señaló que los árboles se ven afectados por algo más que la temperatura. Al igual que los seres humanos, los árboles dependen de las interacciones que tienen con otros seres vivos, y especialmente con su microbioma. Pero, ¿cómo reaccionarán los árboles que debieran migrar (altitudinal o latitudinalmente)a los microbiomas del suelo que se encuentran en altas altitudes?

 Los resultados mostraron que los árboles cercanos a la base de la montaña crecieron mejor en su suelo actual que en el suelo de la cima de la montaña. Pero lo contrario era cierto para los árboles en las elevaciones más altas; Prosperaron en el suelo de elevaciones mucho más altas. “Esto indica que (…)”. La investigación podría ayudar a los científicos a diseñar/escoger grupos específicos de bacterias y hongos para fomentar la migración de árboles amenazados por climas cálidos (….)

 De tales párrafos es posible extraer un razonamiento que, tarde o temprano, será corroborado tras denudados esfuerzos por entender lo evidente: cualquier intento de analizar como responderán los ecosistemas estudiando grupos concretos de individuos, pero no la biodiversidad de la vida y sus complejas interacciones, se encuentra destinada al fracaso. No lo duden, se publicarán miles de artículos antes de que la comunidad científica comprenda esta sencilla aseveración que es igual de cierta en todo lo concerniente a la salud humana. Por mucho que los científicos afirmen que tal o cual gen, proteína, etc., puede ayudarnos a curar una determinada enfermedad, un cambio necesario con vistas a avanzar en la lucha contra las enfermedades, envejecimiento etc., solo será posible cuando logremos entender las complejas interacciones entre genoma y microbioma humano.  Hablamos de una aproximación holística imperativa para comprender la biosfera, el cambio climático, los ecosistemas, la salud humada y los sistemas financieros. Hace ya casi un siglo que en la teoría de sistemas se reconoció que “el todo es más que la suma de las partes”. Empero la ciencia actual, parece hacer caso omiso, en la práctica, de un hecho archiconocido. Y así seguiremos despilfarrando miles y miles de millones de dólares o euros, dando palos de ciego.  Falta progresar en materias teóricas, mientras sobra un exceso de empirismo y experimentación que insisten en avanzar a ciegas, sin un corpus doctrinal coherentemente sensato que respalde las indagaciones. Un atentado contra las enseñanzas de la filosofía de la ciencia 

 Juan José Ibáñez (más…)

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Suelos, rocas, sequías y resiliencia de la vegetación

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Fuente del Grafico del Perfil. Gobierno de  Aragón. Fotos Google imágenes

La Humedad de la Roca oculta podría ser clave para entender la respuesta de los bosques a la sequía. Así más o menos comienza la nota de prensa que os mostramos abajo, traducida al español y que analizamos hoy. Pero sigamos: “Investigaciones realizadas por la Universidad de Austin en Tejas y la Universidad Berkeley en California descubrieron que una capa de roca subterránea poco estudiada puede contener cantidades importantes de agua que puede considerarse como un reservorio vital para los árboles, especialmente en tiempos de sequía. El estudio, publicado en la revista PNAS, analizó el agua almacenada dentro de la capa de roca alterada que comúnmente se encuentra debajo de los suelos en ambientes montañosos”.

La noticia me pareció muy interesante y de hecho lo es. ¿Pueden almacenar las rocas que subyacen a los suelos mucha agua? ¿Puede este líquido ser utilizado por la vegetación y ayudar a paliar los efectos del estrés hídrico ocasionados por sequías persistentes?.  De ser así, se trata de un hallazgo muy interesante. Ahora bien maticemos. En primer lugar, al seguir leyendo la noticia que os he traducido abajo,  la novedad se esfuma y en su lugar surge la lógica. No se trata de la roca en sí misma, sino, del material de la misma que se va alterando hasta formar el regolito que subyace al suelo en la zona vadosa y más allá. Las capacidades de almacenamiento dependerán pues de la razón entre la cantidad de granos/partículas ya dispersados, del grado de alteración de los bloques, y piedras, así como de la textura de la tierra fina resultante. Muchas de estas propiedades dependerán, de la naturaleza del material litológico, clima, fisiografía, así como de las repercusiones de las raíces y vida subterránea, etc. Es decir no resulta posible extrapolar los resultados obtenidos a otros ambientes de los  aquí analizados.

Y así, lo que llaman rocas, son en realidad los materiales que conforman el regolito del que tanto os hemos hablado en nuestra categoríaZona Crítica Terrestre: el Futuro de la edafología”.  Al final del presente post os muestro muchas de las entregas previas en las que podréis comprobar, por ejemplo que: (i) hemos defendidos que los regolitos deben ser considerados como parte del suelo; (ii) que debiera clasificarse el conjunto del sistema suelo regolito y el porqué; (iii) que este administrador realizó tales proposiciones años antes de que surgiera la iniciativa de la zona crítica terrestre, etc.

Debe tenerse encuentra que durante más de un siglo, no se disponía de medios logísticos para sondear hasta varios metros de profundidad en el continuum suelo-regolito. Tampoco habían sido ideadas las instrumentaciones pertinentes para conseguir tal fin. De hecho la denominada zona vadosa y la hidropedología abordan el tema desde hace bastantes décadas, sin llegar a tenerla ambición de la zona critica terrestre.

Cuando se viaja por carretera y se observan cortes/trincheras, etc., en donde afloran los regolitos y las rocas sin alterar, podréis observar en muchos casos, depósitos deleznables de sedimentos (a veces alternando con otros impermeables) que también almacenan agua, no siendo estrictamente regolitos, sino litologías sedimentarias o litologías duras sometidas antaño, por ejemplo, a alteraciones hidrotermales.

En consecuencia, cuando una sequía prolongada afecta a un espacio geográfico, no es extraño observar islas en donde los ecosistemas vegetales permanecen vigorosamente verdes en una matriz repleta de árboles muertos o seriamente afectados por el estrés hídrico. En la mayor parte de los casos se debe a las razones aludidas, empero a cortas distancias, también se constata que las profundidades a las que afloran regolitos y sedimentos son enormemente variables, tomando como línea basa la superficie.

Resumiendo, no se trata de ninguna sorpresa, excepto para mentes cortas de vista. El trabajo resulta interesante, justamente porque por fin se reconoce y constata experimentalmente lo que cabía inferir conforme a nuestros conocimientos actuales.

Os dejo con la noticia y la relación de post previos un donde se da fe, de que en esta bitácora se defienden perspectivas racionales. El tiempo da y quita razones. Ahora bien, en muchas de estas entregas nos adelantamos a lo que actualmente se consideran novedades en la literatura científica. Fue justamente al inicio de la andadura de este blog, en donde aclaramos nuestros puntos de vista, hará ya casi quince años.

Juan José Ibáñez

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La ONU urge investigar e implantar la agroecología y mejorar la calidad de suelos para una agricultura con futuro

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Agroecología y agricultura sostenible. Colaje Imágenes Google

La nota de prensa  que os mostramos hoy (UN food agency urges ‘agroecology’ to fight famine), no hace más que reclamar lo que venimos haciendo nosotros, en esta bitácora, desde 2005, en contra de quienes equivocadamente dejan su futuro en manos de las procelosas manos de la agricultura industrial o la agroindustria. No se dejen engañar, si cualquier alternativa que propongan estos lobbies no va acompañada de una mejora del medio ambiente, relegando fertilizantes, plaguicidas, pesticidas y maquinaria pesada a un segundo plano. Pero no es así, ni lo será, porque la reclamación de la ONU y la FAO no les aporta los pingües beneficios que su avaricia demanda en un fragrante atentado contra el resto de los seres humanos y la biosfera. No entraremos a recalcar ningún aspecto más, ya que al menos los contenidos de 1.000 de nuestros post previos van en la misma dirección.  Estas compañías seguirán subvencionando investigaciones sobre transgénicos y nuevos productos para el gozo de muchas instituciones (¡más dinero más!), demasiados investigadores cortos de vista o sin prejuicios, y políticos complacientemente fanáticos de la dictadura financiera (omito detallar las causas ¡una vez más!). Del mismo modo, persistirán con sus paupérrimos resultados emponzoñando todos los medios de comunicación de masas alegando que con este o ese resultado paliarán el hambre en el mundo. Pero a las pruebas hay que remitirse. Según la ONU y la FAO, efectivamente, han aumentado “algo”, aunque ni mucho menos lo suficiente la producción alimentaria mundial. Todo ello a costa de dejar la biosfera destrozada y nuestra salud dañada. Tan solo recordar a la FAO y la ONU que no hacen falta tanto nuevas investigaciones, sino voluntad política y un nuevo orden mundial. Empero ya sabemos que los países firman y aplauden alegremente en estas asambleas y reuniones y a renglón seguido, se olvidan o ríen a carcajadas. ¿Quién dice ahora que nos equivocamos? Os dejo pues con la noticia que no da lugar a dudas. Y sobre los suelos pivota casi todo. Ver por ejemplo, los múltiples post incluidos en nuestra categoría de ‘Etnoedafología y Conocimiento Campesino’ , con vistas a percatase de que ya tenemos una enciclopedia de ingenio y conocimiento acumulado a lo largo de milenios. Empero la gobernanza mundial se empecina en acabar con todo y con todos, hasta someternos dictatorialmente a lo que dicten estos poderes fácticos.

Juan José Ibáñez

Continua…………

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