Archivo para la categoría ‘Geografía de Suelos y Megaedafología’

Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna

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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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Las arcilla y limos en de los suelos áridos del mundo y sus mapas de distribución

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Geografía y mapa de distribución de las arcillas de los suelos áridos del mundo según la página Web GMINER30

 Por casualidad, me encontré un día con la página Web, de la que hablaremos brevemente hoy, y que puede ser de interés para muchos de vosotros. Como sabéis las partículas más finas que albergan los suelos (arcillas, limos, etc.) pueden ser trasportadas por el aire. Tal hecho, del que hemos hablado en otros post, posee efectos directos e indirectos, a escala global, sobre (i) la radiación atmosférica; (ii) la generación de nubes; (iii) los nutrientes que son transportados desde unos ecosistemas a otros, incluyendo los marinos y (iv) la salud humana (asma, problemas cardio-vasculares, efectos cancerígenos y brotes de meningitis, entre otros), etc.. También habría que citar otros ejemplos, del que en este blog destacaríamos su influencia en la génesis de otros tipos de suelos, como los ya mencionados en otros post “Terra Rosa Mediterráneas. Gran parte de este polvo que transporta la atmósfera procede de zonas áridas y semiáridas, y a menudo por desgracia es arrancado de suelos potencialmente productivos. El sitio Web GMINER30: Global Mineral Database on 30sec resolution of potentially dust productive soilsofrece información al respecto, así como mapas de distribución mundial y los contenidos canónicos que atesoran los diferentes tipos de suelos según la clasificación de la FAO, expuestos en una tabla. En esta última los edafotaxa son representativos de las zonas áridas de donde deben exportarse los polvos atmosféricos. Pinchando al final de esta página aparecen los objetivos y el material que os ofrezco al final de este post.  Considero que, de haberse realizado correctamente los cálculos (no atesoro los conocimientos para realizar juicio de valor alguno), la información proporcionada puede ser útil para diversos fines (como el de la tabla mencionada), más allá de los objetivos perseguidos inicialmente por esta iniciativa. Al parecer se trata de un proyecto realizado, o en fase de implementación, por el  South East European Climate Change Center – SEEVCCC. Os dejo pues la información y enlaces de los sitios Web, así como algunas palabras clave. Tener en cuenta que no se trata de la cantidad total de arcillas, sino que se especifican sus especies mineralógicas en cartografías individuales.  Espero y deseo que esta información pueda ser de interés para muchos de vosotros. Poco más puedo decir, ya que no soy experto en mineralogía de arcillas y los propósitos de utilizar estos datos en actividades de modelización climática también me son ajenos. Visitarla por favor, no revieseis exclusivamente el contenido que muestro abajo, ya que seguramente he omitido demasiados detalles en este post. Por no conocer todos los detalles del proyecto, estoy un poco perdido.

Juan José Ibáñez

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Terra Rossa que cayó del Cielo

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Terra Rossa, Australia: Fuente: IUS Wines

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España A la izquierda, África al Sur e Islas Baleares en el Centro. Fuente: M Menorca Local

Los Suelos rojos mediterráneos, entre los cuales destacan por su interés las denominadas  Terra Rosa, han dado lugar a numerosos estudios durante décadas, por ser considerados como los más representativos o idiosincrásicos de los ambientes mediterráneos del mundo. En consecuencia, se han venido realizado asiduamente abundantes simposios y congresos sobre los mismos, y aun se sigue haciendo como en Eurosoil 2016 que se iba a clebrar en en Estambul. Sin embargo, la teoría clasica (versión hasta hace poco tiempo como hordodoxa) defendía que se trataba de edafotaxa formados sobre rocas carbonatadas, tras la disolución del carbonato cálcico, comienza a ser muy cuestionada. Hoy comienza a aceptarse que ni son representativos  de los mentados ambientes, así como que posiblemente su abundancia proceda de la cercanía de sus principales áreas de distribución, es decir que arriban al bioma mediterráneo desde los biomas los semiáridos y desérticos próximos. Ya hablamos hace años en nuestra bitácora sobre estos temas, como en los siguientes post: Los Suelos Rojos Mediterráneos y Lluvias Rojas, Polvos Rojos, Suelos Rojos. Así pues sintetizando, la principal diferencia entre ambas estriba en que la primera consideraba que su edafogénesis procedía por la alteración biogeoquímica de la roca madre, mientras que la segunda, como hemos venido señalando, propone que todos o buena parte de ellos son producto de la deposición eólica, o por la lluvia de sedimentos procedentes del Sahara u otras zonas áridas.  Hoy os vamos a mostrar una traducción al español-castellano del resumen de un artículo que lleva por título: The role of African dust in the formation of Quaternary soils on Mallorca, Spain and implications for the genesis of Red Mediterranean soils.

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Terra Rosa rellenando grietas de disolución de calizas Jardines de Alfabia (Terra Rossa). Fuente: Geocaching

La diferencia entre este estudio y los otros previos ,que personalmente leí, estriba en las sofisticadas técnicas geoisotópicas utilizadas con vistas a testar ambos puntos de vista o teorías enfrentadas. Sin embargo, no debemos descartar que ambas sean compatibles, es decir que en unos casos sean producto “principalmente” del material calizo o dolomítico subyacente, mientras que en otros de materiales trasportados en suspensión de lugares muy distantes.  Y así añadimos nuevas evidencias que avalan la conjetura que compartimos mi amigo Dick Arnold y este bloguero de que posiblemente la contribución a la formación de los suelos de los denominados materiales parentales o roca madre se encuentre sobrevalorada (al menos para ciertos tipos de suelos y en determinadas, pero extensas regiones biogeográficas), como señalamos en esta otra entrega: Roca Madre y Materiales Parentales: ¿El mismo concepto?. Fíjense en la imagen superior a este párrafo, que siempre me había intrigado, ya que encontrar estructuras semejantes resulta ser harto frecuente. Nunca entendí, como era posible que las Terras rosas se acumularen en las grietas superficiales de ese modo, mientras, a menudo en las plataformas llanas colindantes abundaban suelos calizos poco desarrollados, como las Rendzinas. En un caso concreto (muy parecido al de la imagen mencionada), también pude constatar personalmente que la formación de este edafotaxon, en algunos casos,  era debida simplemente a la erosión de una cobertura sedimentaria y suelos suprayacentes, por lo que tan solo permanecían estos materiales edafizados en las fisuras de rocas fuertemente calizas. Por lo tanto ya tenemos tres alternativas, no excluyentes. Os dejo pues con la traducción del aludido resumen y una breve descripción de la teoría clásica, según Wikipedia.

Juan José Ibáñez

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Materia orgánica del suelo y cambio climático: La Iniciativa 4×1.000 (Misión Imposible)

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Mapa de los suelos cultivados del Mundo y Materia Orgánica del Suelo: según la FAOy Universidad de Sydney

 -El COP21 lanzo hace meses la iniciativa de incrementar el contenido de carbono de los suelos en un 4 por mil anualmente para paliar el cambio climático.

¿En todos los suelos del mundo?: ¿En los suelos arables? ¿En los suelos fértiles? ¿En los suelos degradados?

 -Sí, posiblemente en todos ellos, pero no lo sé, pero sí que esta cifra debería ser el un aumento anual y ciertamente menta suelos agrícolas, suelos de pastos y suelos forestales.

 -¿Los de las zonas protegidas también, como en las reservas de la biosfera?

 -¿Y a que viene eso?.

-Por la sencilla razón que la viabilidad de un proyecto, así como su grado de maduración, depende de ¿tonterías? Como esta.

-¡Ya!

 -¿Y quien ha sido la “Smart inteligentia” que ha propuesto tal cosa?

 -Al perecer el gobierno francés.

 -¿Francia también se apunta a la antología del disparate?.

 -Juanjo, siempre tan crítico, nada te parece bien. No hay quien pueda hablar contigo, sin que pretendas demostrar que eras más listo que nadie.

-No confundas el pensamiento crítico con la arrogancia, chaval.  Parece que está prohibido el libre pensamiento ¿no?. Seguir haciendo caso  de la Smart inteligentia, es decir del pensamiento único procedente de a saber quien, cuando y donde. Pero volvamos al tema. ¿Qué quieres saber?. Porque no habrás venido a que te torture, eso es de masoquistas.

 -¡Otra vez con lo mismo?

-No perdona, una cuestión es incrementar el contenido de carbono de los suelos de labor, y especialmente los más fértiles, otra la  de toda la edafosfera y otra la de las turberas. Lanzar una iniciativa así queda de lo más lindo con vistas a que pensemos que esta vez los Estados apuestan fuerte por atajar el calentamiento climático, y otra que sea viable, que no deja ser puro marketing.

 -¿Por qué no sería viable listo?

-En primer lugar debes tener en cuenta los motivos logísticos. Esparcir ingentes cantidades de carbono por enormes extensiones del planeta, ya resulta ser una tarea formidable, pero llevar a cabo tal iniciativa anualmente es de chiste… Obviamente no se trata tan solo de esparcir los productos, sino de que en el suelo se incremente su contenido en materia orgánica un 0.4% al año. Eso son palabras mayores y además no disponemos de estudios suficientes como para poder realizar los cálculos necesarios con vistas a que tal propuesta, en la practica,  sea eficiente, es decir que tenga éxito

 -¿Cómo qué no?. Se añade la cantidad adecuada y ya está. No veo el problema.

-Pareces un político criatura, se te escapan las neuronas por la boca. En primer lugar no se trata de cantidad, sino que deben tenerse en cuenta otros numerosos factores.

 -Ya comienzas con la típica retórica científica. En eso sí que pareces un investigador.

-Vamos a ver si te enteras de una vez. Parte del carbono que se añade al suelo, ya sea de forma natural, ya mediante enmiendas, se descompone y retorna a la atmósfera. Por lo tanto puedes secuestrar o ayudar a emitir más CO2. El medio edáfico no es un mero sumidero, sino también fuente de emisiones. Más aun, tal potencial de ser fuente/sumidero depende del tipo de suelo, su textura, el cultivo, el clima, etc., etc. No todos los suelos atesoran la misma capacidad de almacenar carbono, ni las mismas tasas de retorno a la atmósfera. Eso sí, siempre puedes echarle carbón, o esa cosa a la que le llaman biochar ya que su tasa de descomposición es casi nula o insignificante en términos anuales, pero ni aun así.  No obstante a ti, que tanto te gusta la agricultura ecológica, deberías saber ya que los carbones y biocarbones no suelen incrementar la fertilidad del suelo, al menos hasta que se descubra el verdadero secreto de las prácticas indígenas amazónicas que dieron lugar a esas tierras ricas y fértiles que se llaman “terras pretas do indio”. Hoy por hoy, la tecnociencia no lo ha conseguido. Obviamente el manejo  del suelo es un factor importante  a tener en muy cuenta, ya que una agricultura orgánica, productiva y sostenible puede incrementar el contenido de materia orgánica del suelo y su fertilidad, lo cual justificaría  tal propuesta en términos económicos, productivos y de seguridad alimentaria. Pero los agricultores no añadirán carbono año tras año si no mejora la productividad de sus cosechas, si no se lo regalan.

-Te enrollar como las persianas, pero un incremento del 0,4% es una nimiedad.

-Hay ¡Señor, Señor! ¿Por qué nos has abandonado?. Es obvio que la “Smart inteligentia” resulta ser un arma tecnológica contra lo que aun resta de vida inteligente en nuestro planeta. Vamos a ver unos cálculos….. Déjame que eche un vistazo en Internet…. ¡uhmmm!. Si este documento valdrá…..

-Aburres a las ovejas paisano.

-Mira listilloUn contenido de 2% de materia orgánica por hectárea equivale a 91 toneladas por hectárea. Un contenido de 1.965% equivale a 88.4 toneladas por hectárea. Y, como señalan los autores, para aumentar en una hectárea el porcentaje de carbono de la primera a la segunda cifra son necesarias enmiendas equivalentes a 1.575 toneladas por esa unidad de área. ¿Sabes cuantas hectáreas hay en el mundo contando tierras arables, pastos y bosques?. Y eso suponiendo falazmente , como te vuelvo a repetir, que no existe mineralización de las sustancias orgánicas en forma de CO2 o metano a la atmósfera, porque es rotundamente falso. ¡No es así!.

 -¡No, más no! ¡Vale ya Juanjo!, le quitas a uno la ilusión por todo.  Todo el mundo, lo hace todo mal, según tu. UFFFF, eres cansino.

-Lamentablemente parece que últimamente todos  sois de la misma opinión. No es mi intención. Ojalá  fuera posible. Pero una cuestión es lo ideal, otra lo viable, otra lo imposible y finalmente  los disparates.  ¡A los políticos les cuentan esto y como no saben ni sumar, seguro que les parece algo sencillo, barato y viable!. Ya sabes……

 -No, no sé.

-Y te reitero que ¿quién pagará los costes de todo esto?. ¿Los gobiernos o Teresa de Calcuta?

-Pero, ¿ y los créditos de carbono?.

-Ya vemos los fabulosos resultados en la práctica de los créditos: ¡la banca siempre gana!. A menudo lo que parece simple es muy complejo y lo que se antoja complejo simple. Y te digo más, en ciertos suelos y bajo algunos climas añadir más materia orgánica puede ser contraproducente

 ¿A qué te refieres?.

-¿Cuánta extensión de arrozales bajo regímenes de encharcamiento hay en el mundo?. ¿Cuantos bosques naturales turbosos y manglares?. ¿Y en climas fríos y más aún lluviosos?: si añadimos 0,4% anualmente de materia orgánica, formemos una “turberita” y luego emitirán metano, que son aun peores a corto plazo que las de CO2.

-Déjate de palabrería y mira esta noticia procedente de Australia en la página Web Global Policy.

-¡Vaya por Dios!. Con  quien hemos topado. Veremos la que tonterías con las que me sorprenden esta vez… ¿A ver uhmmmm! Por cierto, Sabes cuanto suelo de labor alberga el continente australiano?. La Tierra arable en Australia ascendía a la estos datos que muestra la página Web de la FAO Arable land:% of land area by country.¡Ycon eso y un bizcocho hasta mañana a las 8!.   desorbitaste cifra del   6.2% en el periodo 2001-2005, bajo al 6.1 entre 2006-y 2010 y ahora ronda el 6.0%. Mira……..

 -Como siempre: todos los que no piensan como tu dicen tonterías, ya que estas instalado en el limbo de los que se consideran en posesión de la verdad.

-Pues mira esta vez ¡va a ser que no!. El contenido de la nota de prensa es bastante sensato.  Eso sí ¿realmente lo has leído con detenimiento?.

 -Yo  creo que sí. No soy tonto.

-Pues yo estoy seguro que no. Lo que argumentan Alex y compañía va más orientado a mejorar la gestión del suelo mediante prácticas agrarias sostenibles que incrementen el almacenamiento de carbono. Lo de los créditos de carbono me lo creo menos pero, el tema se encuentra bien tratado.  ¡Y fíjate aquí, si aquí, en estas líneas! Primero no se puede aumentar el carbono en los suelos indefinidamente, ya que al pasar de un cierto límite la calidad del suelo y los rendimientos de los cultivos menguarían. ¿lo ves?, y no lo digo yo sino alguien con el que me llevo a matar. También comenta que se trata de ganar tiempo hasta encontrar modelos energéticos alternativos.

 -¿Y?.

-Pues sencillamente que esto no tiene nada que ver con tus cándidas ilusiones: Añadimos un poquito de carbono y todo arreglado. Si cambiamos el modelo productivo, encontramos energías alternativas sostenibles bajas en emisiones y los gobiernos, por una vez, apostaran fuerte por resolver el problema del calentamiento climático todo sería posible.

 -¿Y tú crees que los Estados no se pondrán de acuerdo en esta materia?.

-Lo que yo creo es que se han firmado muchos convenios internacionales en el pasado, sobre este y otros temas, pero al final todo acaba en palabras, promesas y poquito más. Además el meollo de la cuestión es que actualmente el mundo se encuentra  gobernado más por los lobby de presión económica que por los gobernantes, y estos son responsables, que no víctimas. A ellos tan solo les importa el dinero, que no los ciudadanos y el medio ambiente. Pero zanjemos el tema de una vez.

- ¡Buenoooo!, a ver si es verdad.

- Si te lees Wikipedia, o esta otra página Web del Banco Mundial, verás que actualmente el 38.0% del total de la superficie terrestre emergida es tierra cultivable (he leído también otras michas cifras, ni tan siquiera sabemos a que atenernos), mientras que la extensión ocupada por suelos fértiles es mucho más exigua, que junto a otros factores dan lugar a que tan solo el 11% puedan regalarnos buenas cosechas. En parte de este pequeño pedazo de edafosfera, un incremento excesivo de sus contenidos de materia orgánica podría incluso dar lugar a un deterioro de su calidad, te lo repito por enésima vez. Tampoco sabemos con exactitud el balance entre secuestro y emisiones de carbono por el suelo, ya que su estimación es mucho más compleja de lo tu inocentemente crees y la enorme cantidad de tipos de suelos demandan analizar tales balances con detalle, ya que sus propiedades varían enormemente. Pero no tenemos tales datos. Alegar que con la iniciativa 4×100 paliamos el problema del calentamiento deviene en una necedad. Ahora bien, “en general” tal incremento sería bueno para mejorar las propiedades del suelo y como corolario dar un pasito para garantizar la soberanía alimentaria. El problema se solucionará cuando emerja una gobernanza mundial que sea capaz de garantizar la mentada soberanía alimentaria, que erradique las desigualdades sociales, encuentre un modelo energético sustentable en base a criterios ecológicos que frenen e incluso reviertan la degradación que sufre nuestro planeta. ¡Vamos una revolución social global!.

 -Ya salió la vena revolucionaria, es que no has madurado desde las guerritas estudiantiles de tu juventud?. ¿Tienes el síndrome de Peter Pan?.

-Puede ser que sí y puede ser que o, pero eso no viene al caso. Y además como dice esta noticia: “No se trata de una tasa de obligado cumplimiento por las leyes de los países, puesto que el porcentaje varía en función de las características de los contextos locales de cada nación, sociopolíticos, económicos y ambientales. «4 por mil» es sencillamente una referencia que pone de manifiesto que el impulso de la capacidad de absorción de los suelos, por pequeño que sea, es una herramienta vital para avanzar en el objetivo global de limitar la subida de la temperatura terrestre a los 2 ºC. En otras palabras, no hablamos más que de buenas intenciones, de esas que en este tipo de eventos,en el 99% de los casos, no se cumplen o se implementan mal, por lo que no sirven para nada.

-Me vhy que por hoy ya he cubierto sobradamente mi dosis de masoquismo.

-¡Como todos!.

Juan José Ibáñez

 Seguir leyendo la iniciativa en las noticias de prensa!……

COP21: España se adhiere a la iniciativa ’4 por mil’ lanzada por el Gobierno…..

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Formación de Regolitos y Suelos: La importancia de las fracturas de las rocas y la tectónica

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Relieves Graníticos. Fuente: Milagros de la Pedriza (Sierra de Guadarrama, Madrid, España)

 Ya os hemos ido narrando en varios post, como el material litológico que subyace a un suelo, y al que solemos denominar roca madre o material parental, no condicionan por si solas la formación del Perfíl edáfico, con independencia de las aportaciones de materiales superficiales, ya sean depositados por vía eólica o hídrica. Así, por ejemplo, una roca granítica alberga granos cohesionados por unas determinadas sustancias cementantes. Estas últimas pueden ofrecer resistencias muy dispares a la alteración biogeoquímica. Si resultan ser fácilmente meteorizables, la roca se disgregará físicamente con facilidad dando lugar a un espeso regolito, que a la postre resultará más fácil de sufrir una transformación por los agentes biogeoquímicos. Si por el contrario el cemento es muy resistente, el espesor del regolito y los suelos suprayacentes serán mucho más delgados. Siguiendo el ejemplo de una sierra granítica, no resulta nada extraño observar en el paisaje zonas más escarpadas y con suelos más someros que otras, en función de la composición de las mentadas sustancias cementantes de los granos.  

Del mismo modo, si el paisaje y los escarpes fisiográficos (o los taludes generados por el movimientos de rocas ocasionados en la construcción de carreteras u otras infraestructuras) aparecen con claridad,   tampoco resulta nada insólito observar como los procesos de alteración avanzan por la fractura de las rocas dejando enormes bloques intactos entre estas últimas.  Empero en muchos materiales litológicos de diversa composición ocurre lo mismo.  Y así, los espesores de suelos y regolitos ofrecen una gran variabilidad en función de estos factores, es decir tipos de cementantes y frecuencia/tamaño de las fracturas. En consecuencia, en regiones que sufren una intensa actividad tectónica, en los que la fracturación de las rocas es común, cabe esperar que la génesis de suelos y regolitos sea más rápida e intensa que en espacios geográficos estables. Nada nuevo bajo el sol, excepto que muchos edafólogos soslayan estas evidencias, fácilmente observables sobre el terreno, a la hora de explicar le génesis de los suelos y de los paisajes edáficos. Ya lo mostramos en varios post previos. En este entrega, por ejemplo, comentamos la escasa importancia que se le otorga a los suelos someros, como lo son Leptosoles y los Regosoles, y las razones de ello, entra las que ya hablamos de los aludidos cementos.

La noticia que os ofrecemos hoy, y que parte de un estudio previo de campo, avala lo anteriormente mentado, constatando que haciendo uso de dos técnicas geofísicas habituales, resulta factible predecir el espesor de suelos y regolitos, de toda la denominada zona crítica terrestre. Los autores del estudio que abajo os exponemos elaboraron sobre estas premisas un modelo numérico, testándolo en varios espacios geográficos sometidos a diferentes fuerzas tectónicas. Según ellos, el modelo demostró atesorar un buen poder predictivo. Se trata de un resultado que avala conocimientos previos sobre el terreno, empero que tiene el valor y utilidad “en potencia” para afinar más en estos temas de gran interés para la edafología, zona crítica terrestre, hidrología y en definitiva constituirse en otra herramienta con vistas a comprender mejor la estructura y dinámica de los sistemas superficiales terrestres y su relación con los ecosistemas que albergan. Os dejo pues con la nota de prensa. Eso si, somos de la opinión de que tal información debiera incluirse en la futura generación de mapas edafológicos, que en nada tiene que ver con la basura de deconstruccionista que  intentan vender aquellos que sin saber lo que es un suelo defienden las cartografías digitales de variables edáficas, bajo la pomposa denominación de digital soil mapping  

Juan José Ibáñez 

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Humedales y Suelos Hídricos: Aspectos Básicos y Necesidad de Investigación

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El extraño y diverso trayecto  a lo largo de 100 metros ininterrumpidos en una rambla del desierto de Tabernas (diciembre de 2014). Fotos y composición del collage: Juan José Ibáñez

En un post precedente publicado en 2007: ”Suelos Hídricos o Suelos de los Humedales según la Taxonomía Americana” os hablábamos por primera vez de la inclusión de los suelos hídricos en algunas clasificaciones edafológicas. Casi ocho años después, aquella entrega sigue siendo la primera en el ranking de la mayoría de los buscadores en lengua castellana cuando se usan esos vocablos. Se me antoja una laguna lamentable, salvo alguna excepción como esta. Y es que los suelos hídricos son, entre otras razones, una parte esencial de la edafosfera, de capital importancia en muchos aspectos, como la conservación de hábitats y preservación de especies biológicas de gran interés. Que nuestras taxonomías no las contemplen, o que los expertos en ciencias del suelo las desprecien, debiera ser motivo de una honda preocupación. Los humedales y por tanto también los suelos hídricos ocupan aproximadamente entre el 4 y el 6% de la superficie terrestre.

Por citar tan solo un ejemplo, más del 50% de la biodiversidad de comunidades vegetales en la zona más árida del occidente Europeo (SE, Español: Murcia y Almería) resultan ser edafófilas, y mayoritariamente edafohidrófilas, según la escuela geobotánica a la que se denomina sinfitosociología, contemplada hasta en esta página Web de la USDA. Reiteramos por enésima vez que cualquier taxonomía universal de suelos en la que se base una cartografía, no debiere estar exclusivamente orientada a la producción agraria. De hecho, así lo reconoció el Servicio de Conservación de los Recursos Naturales de EE.UU cuando comenzó a elaborar el listado de sus suelos hídricos y humedales¿A qué se debe esta ceguera tan latina? No tengo respuesta, sino meras conjeturas. En consecuencia, y debido a que durante los últimos años  se ha progresado mucho en estos temas (clasificación y cartografía de humedales y suelos subacuáticos), en este post retomamos este tema VIEJO con material nuevo. Del mismo modo, debido a que ni tan siquiera la Wikipedia en castellano atesora ningún capítulo, al contrario de lo que ocurre en la inglesa, traducimos buena parte de la misma. En otro post que redactamos simultáneamente a este, traduciremos también la definición y preliminares que proporciona el  Servicio de Conservación de los Recursos Naturales de EE.UU. Esperemos ir rellenando el desafortunado hiato con vistas a intentar convertir “el mentado desierto informativo en en humedal”. Recordaremos de paso ciertos aspectos adicionales, muy de moda, y que también conciernen a este tipo de suelos mojados. Por ejemplo, los suelos de los humedales son sumideros de carbono y fuentes de metano, por lo que su estudio resulta ser también relevante en el ciclo del carbono y en las investigaciones sobre secuestro de este elemento químico y el cambio climático. Más aun, cuando en territorios densamente poblados el nacimiento de una red de drenaje resulta ser rica en lagos, la gestión de estos y sus humedales es necesariamente vital con vistas a frenar la polución aguas abajo. Este es el caso por ejemplo de los  Los Grandes Lagos en USA y la alarmante  contaminación de la enorme cuenca del Misisipi. Por lo tanto, vemos pues que existen numerosas y poderosas razones como no soslayar el tema. Comenzaremos este post con una definición de suelos hídricos y dejáramos para otro la traducción de lo escrito en la página Web de la USDA. Veamos si aumentando el tamaño de la letra…….

Humedal (Wikipedia)es una zona de tierras, generalmente planas, cuya superficie se inunda de manera permanente o intermitentemente. Al cubrirse regularmente de agua, el suelo se satura, quedando desprovisto de oxígeno y dando lugar a un ecosistema híbrido entre los puramente acuáticos y los terrestres. La categoría biológica de humedal comprende zonas de propiedades geológicas diversas: ciénagas, esteros, marismas, pantanos, turberas, así como las zonas de costa marítima que presentan anegación periódica por el régimen de mareas (manglares).

Hydric soil (Wikipedia en inglés): Suelos hídricos son aquellos que se encuentran permanente o estacionalmente saturados por el agua, lo que resulta en la aparición de condiciones de carencia de oxígeno (anaeróbicas), como ocurre en los humedales.

Pero continuemos que queda mucho por explicar……..

Juan José Ibáñez

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Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares

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En algunos post precedentes hablamos de los paisajes de suelos de Almería, mostrando que son representativos de ambientes áridos y también, en algunos casos, desérticos. Nos referimos más concretamente a los siguientes: (i) Impacto Humano sobre Ecosistemas Frágiles: Desiertos, Desertificación y Algo Más (Un Ejemplo del SE Español) y (ii) Paisajes con Suelos Desérticos en Europa (El Sureste Español). Recientemente hemos publicado un artículo científico en el que se constatan empíricamente tales aseveraciones (Are there Arid Land Soilscapes in Southwestern Europe?). Sin embargo, la investigación que realizamos va mucho más allá, ya que comparamos las cartografías digitalizadas de suelos y vegetación, cuyas bases de datos pertenecen a la Junta de Andalucía, encontrándose la segunda en acceso abierto, al contrario que la primera, por desgracia. Al analizar los datos de ambos recursos naturales, inicialmente quedamos un poco desconcertados. Los mapas de vegetación de esta Comunidad Autónoma fueron llevados a cabo mediante el método sinfitosociológico a escala 1:10.000, mientras que para la cartografía de suelos  se hizo uso de la WRB de 1998 a  la escala 1.100.000, lo que motivó que requiriéramos sofisticados análisis matemáticos con vistas a detectar los patrones espaciales de ambos recursos. Pero a lo que vamos….

Con independencia de las diferencias de escala, nos sorprendió que entre el 50% y el 60% de las vegetaciones potenciales de esta región árida (Incluyendo el genuino desierto de Tabernas) son, lo que los geobotánicos que se adhieren a esta escuela,  denominan comunidades edafófilas. La Página Web Biogeografía las define así, con alguna modificación:    

Las series edafófilas: que se desarrollan en suelos o medios excepcionales, normalmente azonales, es decir en los que las características del medio edáfico determina su ausencia o presencia. Suelen estar determinados por el exceso (series edafohigrófilas) o el defecto (series edafoxerófilas) de agua en el suelo, aunque también pueden intervenir otros factores, como la salinidad, acidez, etc., a la hora de dar cuenta de su nomenclatura y clasificación. Las series edafoxerófilas o xeroseries: son series propias de medios funcionalmente secos, aun estando situadas en climas húmedos. Es el ejemplo de la vegetación de laderas abruptas, cantiles, crestas, arenales. Por el contrario, las series edafohigrófilas demandan exceso de agua en el medio edáfico, respecto a la “normal” en la cobertura de suelos típica del territorio.

Pues bien, para nuestra sorpresa la gran mayoría de los tipos de vegetación edafófilas de la Provincia de Almería resultaban ser edafohigrófilas, que no edafoxerófilas, a pesar de la aridez  del ambiente de estos territorios. Al cotejar el mapa de suelos, encontramos escasísimas correspondencias lógicas entre los tipos de suelos y esta vegetación amante del agua. Por tal motivo Juan Pedro Zaballos  (Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares) y yo mismo viajamos a Almería para visitar la zona con la inestimable colaboración de algunos amigos y expertos de aquellos territorios: Cecilio Oyonarte (edafólogo y coautor del mentado mapa de suelos), Javier Cabello (geobotánico fitosociólogo) y José Luís González Rebollar (geobotánico y bioclimatólogo). Los dos primeros pertenecen a la Universidad de Almería, mientras que el segundo resulta ser investigador de la EEZ-CSIC en Granada. Fue justamente el tercer día de viaje en donde al atravesar unas ramblas en el desierto de Tabernas nos llevamos la gran sorpresa. Se trata de cauces, que permanecen secos la mayor parte del año e incluso durante muchos, muchos, años enteros, por lo que pueden catalogarse como los Uadi, típicos de los desiertos africanos. Para nuestra fortuna, en diciembre de 2014, cuando realizamos el viaje, había llovido  algo más de lo normal (nada o casi nada) por lo que las bien adaptadas comunidades vegetales a la mentada aridez, se encontraban bastante exuberantes, como puede verse en la foto de cabecera. Y en esta misma imagen se revela el misterio….

Como podréis observar, la vegetación variaba rápidamente con tramos secos, húmedos, hilillos de agua que desaparecían súbitamente y algunas charcas dispersas. Generalmente estos cauces y sus lechos suelen aparecer “aparentemente secos”. Empero, a menudo, bajo ellos, las capas freáticas suben y bajan a lo largo de varios metros de profundidad, aunque frecuentemente alcancen las raíces de las plantas.  

Quizás con la salvedad de la clasificación WRB en su versión de 2006/2007, en la cual hasta los sedimentos de calzadas y aceras de las ciudades son considerados como edafotaxa, los lechos fluviales, a menudo pedregosos y repletos de cantos rodados no son considerados suelos en la mayoría de las clasificaciones edafológicas, lo cual daba cuenta de la aludida falta de correspondencia entre tipos de suelos y tipos de vegetación. Por esta razón, estos enclaves no son muestreados en los reconocimientos de suelos.  En otras palabras, no podíamos testar, con nuestros datos, la relación entre edafotaxa  y las numerosas series de vegetación edafohigrófila presentes en el área de estudio.

Por lo tanto, una buena parte de la biodiversidad de Almería y más aun de sus comunidades vegetales dependen de la estructura y dinámica de esos cauces, casi-permanentemente secos, a los que se denominan Ramblas o Uadis. Como corolario, el impacto ambiental e incluso las obras de corrección hidráulica con vistas a evitar sus impredecibles avenidas/inundaciones, podrían poner en riesgo una buena parte de la excepcional biodiversidad (rica en endemismos iberoafricanos) de estos enclaves.

Y de aquí nace la pregunta que insinúa el título del post. ¿Deben considerarse suelos estos lechos fluviales, en los cuales el agua tan solo corre muy de vez en cuando?.  Es decir, las aguas corrientes resultan ser, en estos casos, muy poco corrientes, al contrario que los procesos de edificación. ¿Cuál es nuestra opinión?: ¡Sí!. Obviamente, si apelamos al concepto de la zona critica terrestre la afirmación sería incontestablemente rotunda: ¡Si!. Pero hay más….

Como veremos a continuación, otros investigadores han detectado abundantes especies de organismos del suelo, entre otros, bajo tales lechos, proponiendo a la comunidad científica  que “Descubren un nuevo hábitat subterráneo para fauna terrestre”. Ahora bien este artículo dio lugar a una dura polémica por la paternidad de tal descubrimiento, en los comentarios al video que aparece en el siguiente enlace: mi+dtv: Hábitat subterráneo para fauna terrestre. Preferimos soslayar aquí nuestra opinión al respecto, ya que tan agria discusión se nos antoja más como un problema de terminología que de fondo. Sin embargo os recomiendo que leáis todo este material (pinchando en el enlace), con vistas a que entendamos como, en las fronteras disciplinarias, a menudo discernir lo que es un suelo, de lo que no lo es resulta confuso y confundente para muchos investigadores, aunque a unos más que a otros.  Quizás algún día intentemos aclarar tal polémica.

Resumiendo, en los ambientes muy áridos y desérticos buena parte de la diversidad de comunidades vegetales pueden esconderse en estos oasis o islas de bio-geo-diversidad.  Sin embargo el tema no acaba aquí, ya que tras las raras pero intensas inundaciones, la localización e los lechos, en principio, podrían cambiar de disposición espacial, dando “posiblemente lugar” a habitats en parte móviles. ¿Cambian los suelos de emplazamiento?. Pues desde varios puntos de vista sí, como ya comentamos al hablar de esos suelos flotantes (o ecosistemas flotantes) presentes en parte de Latinoamérica y a los que se denominan embalsados.

No obstante, posiblemente, tal “movilidad”, debido a la erosión, arrastre y deposición de los sedimentos en el cauce, conforme a la intensidad y caudal de las avenidas no se produzca. La razón estriba en que las aguas subterráneas que recargan los acuíferos se producen fundamentalmente dentro de las cuencas durante fenómenos meteorológicos extremos, denominados “gota fría”. Una vez allí la capa freática subirá para posteriormente ir descendiendo hasta la llegada de otro evento. Ahora bien, la urgencia del agua en los lechos fluviales obedece a puntos en donde la estratigrafía subyacente (con sedimentos que atesoran una gran variabilidad en lo que respecta a su permeabilidad/impermeabilidad y que además debido a la elevada actividad tectónica no parecen ser muy continuos espacialmente) permite que tales aguas profundas afloren. Y las circunstancias mentadas solo pueden generarse en sitios estratigráficamente concretos, sin que seguramente los avatares de las aguas superficiales y su carga de sedimentos no los afecten en demasía.  

Abajo os dejo unas líneas de Wikipedia para todos aquellos que no estéis familiarizados con la geomorfología, hidrología, etc. de los Uadi y Ramblas. También os proporcionamos el enlace y el resumen del artículo que versa sobre el mentado nuevo tipo de hábitat, no sin antes recomendaros, una vez más que leáis la polémica que suscitó.

Juan José Ibáñez

Pero sigamos…….

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Investigación participativa y mapeo de suelos

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Investigación participativa en la Ciencia del Suelo: Fuente: CGIAR

En la  IUSS Alert 30 de agosto de 2015 se comentaba como, en una breve reseña de Nature, un edafólogo defendía en un artículo de Geoderma el valor de la denominada investigación participativa (léase aquella que se elabora con la participación ciudadana) en materia de cartografía de suelos. Y nadie lo duda. Lo que extraña en este caso es que se mencione como una idea novedosa, cuando ya se ha demostrado desde hace décadas, tanto por expertos de la FAO (por ejemplos, algunas disertaciones que escuche personalmente a Seppe Deckers), como por los estudiosos de la etnoedafología de los que ya he hablado en diferentes ocasiones. Ya os lo hemos informado en numerosas ocasiones, por lo que no incidiremos en el tema. Lamentablemente, los amigos del establishment logran publicar lo obvio y consabido como novedad, ya que los editores así se lo permiten, por cuanto un documento así  a la mayoría de nosotros nos los rechazarían, alegando “cualquier argumento que esgriman los adláteres que hacen de revisores”. Y este es el caso que os mostramos hoy. Nature cita un estudio publicado en Geoderma  por Rossiter, (ITC, Holanda), que no es precisamente un experto en el tema, ni mucho menos. Ya tuvimos una agria controversia con este colega en algunos post hace años, cuyos enlaces os dejo al final de este. Se ha demostrado que, con la ayuda de los campesinos, los expertos logran mejorar, no algo, sino mucho, la calidad de los mapas de suelos que actualmente realizamos los expertos. También vimos como la clasificación Maya de los suelos en zonas de Karst era considerada más apropiada y precisa que las taxonomías modernas de la FAO. Por lo tanto, Rossiter no dijo nada nuevo (de hecho aquí hemos defendido la participación ciudadana en la materia antes que él, como otros colegas), nada digno de resaltar que no fuera archiconocido. En ciencias del suelo la investigación participativa se lleva realizando décadas antes de que se acuñara el término. Un ejemplo paradigmático nos lo ofreció Antonio Bello en sus estudios agroecológicos. La novedad en este caso deviene que una revista como Nature, escoja un tema tan poco valorado por esa editorial como lo es el de la cartografía de suelos con vistas a ensalzar el valor de este tipo de ciencia con la participación de los usuarios/ciudadanos/aficionados. Quizás la razón resida en que durante ese años nos encontrábamos en el Año Internacional de los Suelos. Sea como sea, se trata de una referencia bienvenida, aunque me temo que se olvide fugazmente, o que despierte alguna atención. En cualquier caso avala la tesis ampliamente defendida en este blog y por otros colegas que con toda seguridad abundaron en este asunto mucho antes de que al Dr. Rossiter se le pasara por la cabeza. No utilizo la figura del investigador mentado para atizarle personalmente, ya que este tipo de papers, en la actualidad, son de moneda común en todos los ámbitos de la ciencia. Simplemente es lo que hay. Cuando alguien lanza un vocablo con gancho mediático,  la prensa y muchos investigadores parecen tomarlo como el punto cero de una nueva disciplina o línea de investigación. Empero la realidad es muy distinta (el oportunismo mediático distorsiona pues la historia de la ciencia). Sin embargo, si sirve de algo para concienciar a la ciudadanía sobre la vital importancia del recurso suelo. Mirémoslo pues por su lado positivo, ya que el negativo ahí queda. Os dejo abajo el material para que podéis abundar en esta noticia.

Juan José Ibáñez  

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Tipos de suelos, biodiversidad del suelo y respuesta a las perturbaciones

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Mapas del mundo de los Arenosoles (arriba) y Vertisoles (abajo). Fuente: FAO

De corroborarse los resultados del artículo que analizamos hoy, se habría dado un gran paso hacia adelante en lo que concierne a predecir los efectos del cambio climático y otras perturbaciones ambientales sobre la diversidad de los organismos edáficos, pero también en la propia comprensión de la estructura y dinámica del suelo. Lástima que los autores pongan el carro delante de los caballos en sus indagaciones (el calentamiento de la atmósfera), si bien tal hecho no resta mérito a la investigación. Tras un análisis de distintos tipos de suelos esparcidos por varias partes del mundo, así como de la biodiversidad que conocemos de los mismos, resulta que la textura/estructura se comporta como el factor determinante de su resiliencia a la deforestación y el cambio climático (al contrario que el pH, la disponibilidad de nutrientes, humedad y temperatura, etc.). De este modo, los suelos arenosos serían los más vulnerables, mientras que los arcillosos los más estables ante las perturbaciones de la deforestación, cambio climático y presumiblemente otros impactos ambientales. La razón estriba en sus acusadas diferencias de lo que se viene denominando superficie efectiva (effective surface área). Ya os hemos comentado que el suelo es un medio poroso heterogéneo, por lo que la superficie expuesta a la hidrosfera y atmósfera depende de su textura y estructura. Y así, si nos preguntamos  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?, por cuanto resulta que puede variar en órdenes de magnitud dependiendo de la su granulometría, la cual formando agregados por la acción de la materia orgánica, genera su enorme porosidad compuesta por cavidades de todos los tamaños. Cuanto más arcilla contenga un perfil del edáfico tanta más superficie efectiva atesorará el solum. Lo contrario ocurre si las cantidades de arena son considerables. Groso modo, los primeros son denominados Vertisoles, mientras que los segundos Arenosoles, cuya distribución en el mundo resulta ser bastante diferente, como os mostramos en la figura de arriba. Ya expuse personalmente en una conferencia internacional que llevaba por título “How long is a square meter of soil?, que tan solo resultaba ser una propuesta más rigurosa del post  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?,” una nueva con vistas a alcanzar una definición más precisa del suelo, cuando se apela a dos conceptos previos, la superficie efectiva y el ambiente iónico. Los resultados que os vamos a exponer, de ser ciertos, confirman nuestra conjetura.

Cuando un suelo arenoso es deforestado, su menor agregación desprende rápidamente la materia orgánica, ya sea a la atmósfera, ya en forma particulada a las aguas. Mediante este tipo de degradación edáfica los horizontes orgánicos se deterioran con facilidad, modificando drásticamente la composición de sus comunidades microbianas, como confirma la investigación científica que os exponemos abajo, llevada a cabo en la Universidad de Yale. Por el contrario, los Vertisoles atesoran gran cantidad de arcillas expansivas. Estas partículas de diminutas dimensiones, al contrario que las arenas, poseen la propiedad de retener nutrientes y agua entre sus láminas, pero además proporcionan una gran superficie efectiva al medio edáfico. Pues bien, los científicos de Yale dicen haber constatado que independientemente del bioma, la deforestación de un suelo arcilloso no genera una gran pérdida de la superficie mentada, retiene bien los nutrientes, mantiene sus comunidades microbianas más estables y desprende menos carbono, ya sea a la atmósfera o al agua percolante.  Por tanto los Vertisoles deberían ser muy  resiliente a las perturbaciones, mientras que los Arenosoles enormemente frágiles. Obviamente existes otros taxa que, en menor grado, también tienen propiedades arénicas o vérticas, por lo que muchos de ellos deberían tenerse en cuenta, al, margen de los ya mentados Arenosoles y Vertisoles, a la hora de discernir entre resiliencia y fragilidad, en el sentido aludido. Los investigadores que firman el trabajo hablan de superficie efectiva, y esta depende de la textura y la estructura, ahora bien la primera variable es medida usualmente mientras que la segunda no. Por esta razón apelan exclusivamente a la granulometría, es decir a la cantidad de arena, limo y arcilla presente en los suelos. No obstante llama la atención que una sola variable parezca ser tan importante ante la plétora que podrían estimarse. Tal hecho, de ser corroborado por otros estudios, daría a los mapas edafológicos un gran poder predictivo. Debéis tener en cuenta que los suelos de los bosques atesoran, por lo general, una buena estructura, hasta que su deforestación la degrada, surgiendo así la relevancia de la textura.

Como cifras orientativas, a nivel global  los Arenosoles cubren 9 millones de Km2, es decir el 7% de la edafosfera, aunque si tenemos en cuenta las arenas cambiantes y las dunas activas, tal porcentaje alcanzaría la cifra del 10% de la  superficie terrestre emergida. Por su parte los Vertisoles se extienden por 3.350.000 km2, lo cual equivale al 3% de la superficie mundial. Dicho de otro modo, son más abundantes los Arenosoles que los Vertisoles. En cualquier caso, debemos recordar que los suelos francos, con un porcentaje equilibrado de las tres fracciones granulométricas (arena, limo y arcilla), resultan ser los más aptos para la agricultura, aunque de los Vertisoles bien gestionados pueden obtenerse muy buenas cosechas, al contrario de lo que acaece con los Arenosoles.

Reitero que este estudio se me antoja de gran importancia, “de confirmarse sus conclusiones”, ya que ofrecerían variables fáciles de estimar y que son de gran relevancia a la hora de dividir los taxones en las clasificaciones de suelos al uso. En otras palabras, sería relativamente fácil inventariar y cartografiar las áreas más resilientes y las más frágiles a partir de las cartografías y bases de datos de suelos disponibles. Debo reconocer que he sonreído al leer la nota de prensa y consultar el estudio, ya que refuerzan mis conjeturas para alcanzar una definición de suelos mejor que las actuales, basándose exclusivamente en la superficie efectiva y el ambiente iónico.  Os dejo  pues abajo la nota de prensa original.

Juan José Ibáñez

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El Secuestro de carbono por los suelos del mundo. Últimas estimaciones en 2014

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Carbono de los suelos en forma orgánica e inorgánicaN.H. Batjes EJSS, ISRIC

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Carbono de los suelos en forma orgánica e inorgánica N.H. Batjes EJSS, ISRIC

N.H. Batjes ha publicado recientemente en el European Journal of Soil Science el último inventario sobre el secuestro de carbono de los suelos del mundo, en el cual se incluye por primera vez no sólo su contenido en materia orgánica, sino también el que se almacena en forma de carbonatos. Como veréis, este estudio también se encuentra en acceso abierto en la página Web del ISRIC, por lo que podéis obtenerlo gratuitamente en formato digital. En este post incidiremos principalmente, en que la inclusión “parcial” de esta última forma de almacenamiento, es decir sales, aumentando considerablemente las valoraciones previas. Y digo parcial, ya que si bien se contempla las cantidades del primer metro a partir de la superficie, aun no se disponen cifras del que alberga el medio edáfico a mayores profundidades. Abajo os he traducido al español-castellano el resumen de este interesante artículo.  

Cabría recordar que en los biomas mediterráneos, semiáridos y áridos (incluyendo desiertos), la extensión de la edafotaxa (tipos de suelos) con la presencia de horizontes profundos ricos en carbonatos es enorme. Del mismo modo también es necesario apreciar que 2/3 de la superficie terrestre del mundo resulta ser semiárida y árida. En consecuencia, las cifras ofrecidas deben adolecer necesariamente de considerables subestimaciones. Con toda seguridad, cuando se dispongan  de datos más allá del metro superficial, las cifras ofrecidas alcancen o superen las del almacenamiento de carbono orgánico, como ya os anticipamos en este post, ¡hace ya más de siete años!. Volvemos a dar en la diana, no por ser más listos que nadie, sino por el mero sentido común. Eso sí, aún deben estudiarse la tasas anuales de secuestro de estas formas de carbono, ya que de ser altas, podrían cambiar el panorama ofrecido hasta la fecha, lo cual también tendría efecto en el mercado mundial de emisiones, que actualmente favorece a aquellos países en los que las reservas de carbono son principalmente orgánicas (ambientes más húmedos). Os recordamos que en esta bitácora hemos aportado abundante información sobre el tema en varios post previos incluidos en nuestra categoría  Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica”.

Como ya me imagino que sabéis, la mayor parte de las estimaciones actuales se basan tan solo en calcular el secuestro de carbono en los veinte centímetros superficiales, o en el mejor de los casos en los cuarenta, como propone la Unión Europea.  Si os fijáis en el gráfico y tabla adjuntas (la figura la he elaborado personalmente partiendo de otra previa del citado artículo; no es muy buena, por lo que os pido disculpas) tales cifras ofrecen una idea muy pobre, y porque no decirlo errónea, del potencial del suelo para secuestrar carbono de la atmósfera. Debemos pues agradecer a N.H. Batjes, una vez más, que se interese por la realidad y no por captar fondos económicos aun a sabiendas de que las cifras que proporcionen no sirvan a la hora de valorar este proceso. En el artículo recientemente publicado por Batjes se os muestra muchísima más información, que no os podemos ofrecer, por tratarse de un artículo al que hay que acceder previo pago. Eso sí, por encontrarse simultáneamente en acceso abierto, os recomiendo la lectura de esta publicación, con vistas a que desmitifiquéis los datos oficiales que suelen publicarse en artículos y sitios WEB de la mayoría de las instituciones. 

Por último, tan solo comentar que el carbono que se encuentra almacenado en los horizontes superficiales resulta ser generalmente mucho más lábil que el que se encuentra a mayor profundidad, por lo que retorna (es emitido) antes a la atmósfera (a no ser que se trata de formas carbonosas), hecho de gran trascendencia para una valoración más rigurosa del significado de los datos.  A mayor estabilidad (menor labilidad) almacenamiento más prolongado.

Juan José Ibáñez

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