‘Geografía de Suelos y Megaedafología’

Geografía del Ecuador ayer y hoy (libro de acceso abierto en Internet)

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Dedicado a mi amiga, antigua alumna y mejor profesional: Loly.

Desde el interesantísimo sitio Web de José Ignacio Sánchez (Nosolosig, revista de Información Geográfica y Geotecnologías) se envían boletines semanales gratuitos sobre la actualidad en materia de geografía y sistemas de información geográfica que conciernen tanto a España como a Iberoamérica.  A primeros de mayo de 2017, José Ignacio nos informaba de la publicación en acceso abierto del Atlas Rural del Ecuador. Ya os explicaba en nuestro post Los Paisajes Culturales: Ecología del Paisaje y Geografía Regional que resulta muy difícil, por no decir imposible, interpretar los cambios territoriales sin entender el manejo presente y especialmente pasado de los usos del suelo en un territorio concreto. El hombre ha ido modificando pertinazmente los paisajes de todo el globo, hasta tal punto que cualquier estudio ecológico, agrario, edafológico o de cambio climático puede incurrir en graves errores si se despecia este tipo de información, práctica por desgracia harto frecuente. Y así se ven publicados en revistas de elevado prestigio artículos repletos de imprecisiones, cuando no barbaridades y sandeces que los autores podían haberse ahorrado de acudir a este tipo de lecturas. Pero la arrogancia de los científicos actuales se me antoja casi infinita (la ignorancia es muy atrevida). Yo aprendí así a interpretar el paisaje cuando realizaba mi tesis doctoral, ya que la teoría ecológica, por sí sola no puede dar cuenta de lo que actualmente observamos, aunque nos parezca un bosque genuinamente prístino.  Debemos agradecer al Gobierno de Ecuador y a José Ignacio esta información. Abajo os expongo ciertos párrafos, así como los enlaces para que adquiráis gratuitamente una versión digital de esta obra, recientemente publicada. Ojalá en un futuro cada país hispanoparlante cuente con una información de tal índole. Reitero que se trata de documentación imprescindible, en cualquier estudio agrario, medioambiental y ecológico.

Todos los países debiéramos tener este tipo de monografías y actualizarlas según los avances científicos nos regalen nuevas perspectivas del pasado e informen de cambios recientes en los usos de la tierra. Esperemos que cunda el ejemplo.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Las Rocas desprenden enormes cantidades de nitrógeno al suelo

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El nitrógeno que desprenden las rocas al suelo. Imágenes de El Himalaya y los Andes, Fuente: Imágenes Google

¿Cómo?. Según el estudio que presentamos hoy los autores defienden que la respuesta es afirmativa. ¡Qué lástima que estudios tan interesantes, como el que os vamos a mostrar hoy, se encuentren salpicados de imprecisiones, propaganda y, como, no alusiones continuas al cambio climático, varias de ellas sin sentido. Pero a lo que vamos. Se trata de una sorpresa para todos aquellos que trabajamos en el mundo de los suelos y sus relaciones con los restantes compartimentos de la biogeosfera global. “hasta el 26 por ciento del nitrógeno en los ecosistemas naturales proviene de las rocas, y la fracción restante se capta de la atmósfera”, exclamas estos investigadores” (…)  la meteorización del nitrógeno resulta ser una fuente de nutrientes globalmente importante para los suelos y ecosistemas en todo el mundo (…)”Estos resultados van a requerir la reescritura de los libros de texto“. Suponiendo que indagaciones posteriores confirmaran los resultados de esta investigación, efectivamente, sí habría que redactar de nuevo los manuales de edafología. Empero la ciencia requiere corroboraciones que confirmen este aserto. “Un árbol no hace un bosque”. Del mismo modo apuntan, como era de esperar, que tal aportación litológica, hasta ahora desconocida, varía según rocas, ambientes y paisajes. Sin embargo, la nota de prensa no explicita cuales, que tipo de rocas, si bien precisan más en espacios geográficos concretos.  

Respecto a los locuaces  y repetitivos comentarios del cambio climático, reitero que algunos pueden ser apropiados, pero la mayoría no. Eso sí, en vista de la originalidad del estudio, no analizaré en detalle cada uno de ellos. Mejor callarse y dejaros con la noticia, ya que desde el punto de vista de las ciencias del suelo, de ser cierta, no cabe duda que sería una gran aportación.  

Os dejo ya con la noticia traducida del inglés al castellano español.

Juan José Ibáñez

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Adiós Humedales Adiós (… y suelos hídricos)

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Colaje de Google imágenes

Al paso que vamos, un día no muy lejano, aquellos humedales que alegraban la vista y refrescaban el ambiente serán un recuerdo y/o charcas atiborradas de residuos malolientes.

 Como me alegraría poderos ofrecer noticias que nos alegraran a todos sobre la naturaleza y el hombre. Sin embargo, la prensa se encuentra repleta de notas de prensa preocupantes cuando no dramáticas, aparentes descubrimientos científicos que nos narran hallazgos intrascendentes, ¡Cuánto viejo vino en nuevas botellas!. Y si hablamos de tecnología, nos narran novedades que sirven de poco, u ocultando sus lados oscuros por ser dañinas para el medio ambiente, la salud humana o el control del procomún ciudadano diezmado por la avaricia de multinacionales y gobiernos sin escrúpulos. A menudo me entran ganas de cerrar la bitácora porque termino malhumorado.   Pero vayamos ya al tema que hoy nos preocupa y mucho. Abajo os dejaré los enlaces sobre varios post precedentes relacionados con el tema y más de 20 páginas de noticias que tan solo tienen el propósito de serviros de ejemplo entre otras miles.

 La superficie de España, como la de casi todos los países del mundo, se encontraba antaño salpicada de hermosos humedales, lagunas y charcas que embellecían el paisaje y enriquecían su biodiversidad. Sin embargo, actualmente han desaparecido en su inmensa mayoría. Hoy incluso nuestras zonas húmedas más emblemáticas, como Doñana, la Albufera y el Delta del Ebro, todas ellas mundialmente reconocidas y “en teoría protegidas”, corren graves riesgos de desaparecer, siendo muchos son los que piensan que tal proceso es ya irreversible, como nos informa SEO/BirdLife. De acuerdo a esta organización: el 64% de los humedales del mundo ha desaparecido del planeta desde 1900. Tal cifra ascendería al 87% si calculamos su extinción desde 1700. Más aun, según las mismas fuentes, en España, el 80% de los ecosistemas húmedos dulceacuícolas restantes padecen severos síntomas de degradación. “Adiós humedales adiós”. El Homo sapiens, piensa ya poco de por sí, y al parecer nada en la biosfera, así como la enorme belleza, valor y riqueza del mundo natural. Empero necesitamos sus enormes servicios ecosistémicos, les guste a algunos o no. Por lo que todo este drama del teatro ecológico ya nos pasa una dramática factura.  

 Las causas de tal pérdida son tan numerosas como para no poder enumerarlas aquí. Millones de maneras de infringir daños o extinguir la riqueza y variedad de la biosfera. Digamos que su aprovechamiento agrícola, y en el pasado también el riesgo de paludismo que padecían los hombres y mujeres que vivían en sus proximidades, dio lugar a la destrucción de parte de los mismos. Sin embargo,  hoy en día la sobreexplotación de las aguas subterráneas, junto a los trasvases de aguas corrientes inter-cuencas (como amenazan constantemente a las Tablas de Daimiel), ha dado cuenta de otros tantos  ecosistemas de la misma índole. Por su parte, en el litoral, primero la agricultura y luego el sellado urbano generado por la litoralización de la población (expansión de ciudades, polígonos industriales, residencias turísticas, cultivos bajo plástico, etc.) también han generado estragos devastadores, en el seno o cerca de los ambientes costeros. En países como España, pero también en otros muchos, la presencia de agua se encontraba correlacionada con la de los suelos más fértiles, hoy sepultados bajo asfalto y cemento, de tal modo que hemos descapitalizado la edafosfera más valiosa, perdiendo gran parte la soberanía alimentaria. En otros países, las perdidas en vidas humanas y los miles de millones de euros que cuestan los “denominados desastres naturales” causados por huracanes, tifones, etc., alcanzan cifras escandalosamente escalofriantes. De haber respetado aquellos ecosistemas, casi nada de lo ocurrido hubiera tenido lugar.   ¿Desastres naturales?. No tanto, sino que tales desgracias han sido más bien causadas  por la codiciosa sociedad que padecemos.

 Nuestros políticos no parecen percatarse de que aunque los humedales ocupan exiguas extensiones en comparación con la tierra firme que les rodea, albergan una biodiversidad impresionante. Por ejemplo, en las zonas áridas del SE Español, y más concretamente en Almería, acabo de publicar un trabajo en el que constata que el 50% de las comunidades vegetales, surgen de los lechos fluviales pedregosos de las ramblas, ocupando estos últimos menos del 1,5% de sus superficie. En este tipo de cauces,  generalmente secos, surgen afloramientos de las aguas subterráneas, dando lugar a maravillosas islas de biodiversidad y edafodiversidad.

 La pérdida de las comunidades dulceacuícolas de tal índole, no solo amenazan las plantas y pequeños invertebrados que allí habitan, al margen de crear una insufrible monotonía del paisaje, sino que lo mismo ocurre con peces, anfibios, reptiles y algunos mamíferos, así como de otras formas de vida. Más aún, muchas especies biológicas que no habitan directamente sobre las mentadas zonas húmedas, dependen a menudo de ellas con vistas a cubrir sus necesidades de agua. Por lo tanto, al desaparecer las primeras, no es infrecuente que se corra el riesgo de terminar dañando gran parte de la cadena trófica de los paisajes circundantes, siendo pues afectados espacios geográficos mucho más extensos. A menudo, la prensa general tan solo nos informa de la gravedad que sufren las enormes y diversas bandadas de aves migratorias que necesitan ineludiblemente de estos ambientes en sus recorridos anuales, siendo tan solo la punta del iceberg.

 Reiteremos una vez más que, en los litorales de diversas zonas del mundo, la desaparición de estas barreras naturales termina pasando factura, en forma de ingentes pérdidas en términos de vidas humanas, económicas y ecológicas, al dejar de frenar la violencia de huracanes, tifones y tsunamis que antaño proporcionaban las zonas húmedas a los lugareños ante tales desastres naturales, que de este modo no lo eran tanto como en la actualidad.       

 Aunque no se trata de pérdidas en sentido estricto, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas también ha asolado, estos ecosistemas acuáticos, por cuanto  sus aguas se han visto transformadas de elixir en veneno. Empero también los humedales atesoran otros servicios ecosistémicos como dulcificar los mesoclimas locales y secuestrar ingentes cantidades de carbono atmosférico a escala global. Algunos científicos sostienen que tal hecho ya ha repercutido en los climas regionales a gran escala.

Muchas regiones del globo, e incluso civilizaciones enteras crecieron sobre la fertilidad de los deltas que tapizan la desembocadura de los grandes cauces fluviales. Hoy, la cadena de embalses que los jalonan interrumpe el aporte de sedimentos, impidiendo contrarrestar el delicado balance que los mantenía en equilibrio meta-estable frente a la erosión marina. Decenas, por no hablar de millones de personas corren el riesgo de padecer hambrunas.

 Tarde y mal, algunos despiertan de su letargo, decidiendo crear humedales artificiales. Empero los contados casos en los que tal hecho ocurre, no compensan las perdidas de los naturales. Veamos por ejemplo el panorama en EE.UU.

 Según “ActionBioscience”: entre los años de 1780 y 1980, los 48 Estados inferiores perdieron el 53% de los humedales originales, equivalentes  a 42 millones de hectáreas. Por su parte, veintidós Estados han perdido el 50% o más de sus zonas húmedas naturales, siendo California la que encabeza el ranking al desaparecer el 91%, mientras que Florida ha sufrido la mayor reducción en términos de extensión (3.76 millones de hectáreas). Las causas principales han resultado ser la agricultura y el desarrollo urbano, como en la mayor parte del Planeta. Más recientemente, las pérdidas de los humedales dulceacuícolas han alcanzado la espeluznante cifras del 98%.  Un fenómeno tan alarmante ha acaecido también en Nueva Zelanda, ya que solo persiste el 8% de los humedales originales.

 Debemos recordar que no existen cifras contrastadas para la mayor parte de los países del mundo. Pues bien, retornando al caso de EE.UU., durante la administración Obama, el Departamento de Agricultura (USDA), parece haber realizado un gran esfuerzo con vistas a sanear su más que depauperado medio ambiente rural, fomentado la conservación de las enclaves de agua dulce e induciendo la creación de otros artificiales en las granjas, sustituyendo los abonos químicos por una agricultura orgánica, a la par que animando a que sus agricultores construyeran charcas al objeto de mantener la vida salvaje y obtener otros productos con valor en el mercado, como la cría de cangrejos. Pero con el cambio de reemplazo de su Presidente, comienzan a sonar lasTrumpetas del Apocalipsis”.  Los Boletines electrónicos de la USDA se encuentran, hoy por hoy, casi fuera de servicio desde un punto de vista ambiental.  Más económico. ¿verdad?.

 Reitero que abajo os he incluido abundante información sobre las millones de maneras de destruir, asolar y devastar, pero hay muchas más.

 La cuestión ya no estriba pues, en que podemos hacer con los humedales, sino con la propia especie humana. Adiós, humedales adiós.

 Juan José Ibáñez

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¿Cuáles Fueron Los Primeros Tipos de Suelos y Paisajes de Suelos de la Superficie Emergida de los Continentes?

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¿Paisaje parecido al que albergó los paisajes Primigenios? Curso de Agua en el Desierto de Atacama. Fuente: BlogCritics

Respuesta inmediata: ¡A saber!. La respuesta científica a la luz de los datos recopilados hasta 2016 es el motivo de este post. ¿Y en el futuro, conforme se descubran nuevas evidencias? ¡A saber!. Desde que en la década de los noventa del siglo pasado leí el primer libro de paleosuelos bien documentado, lógicamente se ha progresado bastante en los detalles, aunque no tanto en la sustancia. Es obvio que abordamos un tema de investigación muy complejo, como todos los relacionados con periodos paleozoicos o anteriores, con independencia del objeto de estudio. Abajo os hemos añadido algunos de los post editados hasta el día de hoy . Sin embargo ruego al lector que lea las dos últimas entregas, por cuanto se trata de publicaciones de 2016.  Sobre ellos se basará este post.

El primer problema surge al considerar que entendemos como suelos. Empero si soslayamos este asunto y sacamos de la ecuación los suelos hídricos y/o sumergidos, recientemente incluidos en la Clasificación Norteamericana de suelos (USDA- Soil Taxonomy), así como la de la FAO (WRB), entre otras, podemos comenzar a especular sobre argumentos científicos. Es decir, hablamos de conjeturas.  Los dos últimos post relacionados dan cuenta de hechos interesantes, como por ejemplo que, según algunos autores, fue la colonización de la tierra emergida por las plantas la que conformó la composición de la atmósfera actual, al liberar sus suelos/proto-suelos ingentes cantidades de oxígeno. Sin embargo se puede alegar que aquellas primeras plantas, relacionadas con los actuales musgos y hepáticas, no poseían sistemas radiculares propiamente dichos, por lo que los materiales “¿más o menos edafizados?” eran fácil presa de los procesos erosivos. No obstante, el último de los post editados, nos informa que aquellos primeros vegetales, ya extintos desde hace cientos de millones de años, finalmente evolucionaron hasta desarrollar sistemas pseudo-radiculares que, por lo que se sabe, anclaban la vegetación hasta un metro de profundidad, o quizás más.  Todo aquello ocurrió en el paleozoico y antes de que sobre la faz de la tierra surgieran las gimnospermas.  Pero a lo que vamos.

El patrón espacial de aquella invasión de la superficie terrestre por la vida acuática sigue siendo el mismo que yo publiqué en 1990, en base a estudios previos de finales de la década de los 80, por edafólogos que, a la postre, terminaron siendo buenos amigos personales. Casi todos los científicos del suelo y disciplinas afines presuponen (y no voy a discutirlo aquí), que la vida penetró en los continentes y archipiélagos por sus rutas más húmedas, es decir los corredores fluviales, tardando tiempo en independizarse se ellos.  Por tanto, se trataría de cuerpos edáficos asociados a los sedimentos que arrastran los ríos y depositan en sus márgenes, como las llanuras de inundación. Pues bien, de ser cierto, todo induce a pensar que los primeros edafotaxa sobre la tierra fueron denominados  Fluvisoles, conforme a la WRB. Ahora bien, si y solo si, aquellos ecosistemas del pasado atesoraban ya nada despreciale cantidad de materia orgánica, bajo encharcamientos prologados podían ralentizar su descomposición, por lo que no cabe descartar la presencia de Histosoles (es decir, suelos turbosos), estando los Gleysoles quizás  “provisionalmente” descartados, por cuanto no reciben aportes periódicos de los sedimentos arrastrados por las aguas corrientes. Es decir, si la vida avanzo en tierra firme por estos corredores, el agua o los sedimentos que acarrean condicionarían la formación de los primeros tipos de suelos conforme a las clasificaciones actuales y soslayando los posibles suelos subacuáticos a menos de 2m de profundidad, que denominados dentro de varios grupos de edafotaxa de la WRB con el calificador límnico.

No obstante, todo este escenario general, avalado a fecha de 2016 por la literatura científica, soslayan la presencia de zonas húmedas no relacionadas con los ríos, en las que la planitud del relieve, y en el caso de recibir abundantes lluvias, podían dar lugar a cuerpos de agua. En este sentido puede replicarse que al no estar asociados a los corredores…….  probablemente se encontrarían carentes de vida, por lo que no podríamos hablar de suelos en sentido estricto. Sin embargo el modelado terrestre evoluciona, por lo que ciertas zonas previamente conectadas pueden con el tiempo dejar de estarlo.  En consecuencia, personalmente no descartaría la formación de Gleysoles.

Pero dejémoslo aquí. No conviene nunca especular sobre especulaciones que proceden de considerar como válidas otras especulaciones precedentes, algo que no deja de ser habitual en las ciencias naturales-históricas. Y como la ciencia asevera que fuera de estos corredores no había vida, cabe cavilar como serían aquellos paisajes de suelos. Si partimos de que, al alegarse de los ríos el mundo vivo se esfumaba, y como corolario tampoco la materia orgánica generada por su descomposición, los suelos se limitaban a la orilla de los ríos, estando el resto de los continentes cubiertos por mantos de sedimentos y rocas desnudos. Hablamos pues de paisajes yermos carentes de cualquier atisbo de organismos vivientes.  Por lo tanto, si hacemos uso de la útil y sencilla clasificación de los paisajes en parches corredores y matrices, conforme a ciertas escuelas de la denominada ecología del paisaje, cabría argumentar que los paisajes de suelos consistirían en corredores lineales en el seno de una matriz no edáfica. Por lo tanto, puedo preguntaros, ¿existe “algo parecido” actualmente, al menos a nivel visual, es decir a vista de pájaro?. Pues francamente todo esto me recuerda a la fisonomía de los paisajes (muy) desérticos, en los que la vida suele limitarse a ciertos tramos de los corredores fluviales con aguas más o menos permanentes, ya que otros son efímeros y suelen permanecer secos durante muchos años, como los uadi y ramblas. Pues bien, ya vislumbramos una primera impresión  de aquellos extensos territorios en donde los suelos comenzaron a invadir y “colonizar”la tierra.

¿Y eso es todo?. No necesariamente. La denominada Glaciación global, que convirtió  a la Tierra en una casi interminable masa de hielo, antecedió al Paleozoico. Sin embargo, a parte de la glaciación Pleistocena, los expertos alegan que existieron dos previas. Conforme la actualmente reconocida  cronología de las glaciaciones, existieron dos más durante el Paleozoico, es decir “más o menos por aquellos tiempos en los que la vida tierra firme fue colonizada por la vida: (i) Karoo  (360 – 260 millones de años) en el Carbonífero y Pérmico y (ii) Andina-Sahariana (450 – 420 millones de años) durante el Ordovícico y Silúrico. Así pues, no debemos descartar la formación de cursos de hielo, nichos y otros modelados glaciares por los que la vida pudo ascender desde los océanos en sus presuntas épocas interglaciares. Y por tanto, también podrían haber aparecido los primeros Criosoles. ¿Y por fin se acabó todo?. Ha terminado juego de conjeturar. Pues sí, porque intencionalmente paro aquí. Sin embargo, conforme se añaden detalles a la sencilla conjetura inicial, sostenida en muchos libros de texto, el paisaje mental se complica, y como resultado también la posible existencia de otros potencialmente reales que pudieron acaecer.

El problema no reside en  proponer modelos sencillos, sino creérselos a ciegas, ya que en ciencia, como en otros ámbitos del saber, el diablo se oculta en los detalles Y cuanto más se cabila y se documenta uno personalmente……

Juan José Ibáñez

Algunos post previos relacionados con el tema……

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Un Paseo Virtual por el Museo Mundial de Suelos (ISRIC)

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Fuente: ISRIC

Casi todos los interesados por el mundo de los suelos conocen o han oído hablar alguna vez del ISRIC, ya que funciona oficialmente como  Centro Mundial de Datos de Suelos, manteniendo a su vez el Museo Mundial del Suelo. Personalmente disfruté de una estancia de dos semanas allá por 1988. Pues bien, esta Institución puede ahora visitarse virtualmente desde nuestras casas. Pienso que tal viaje despertará la atención de todos aquellos interesados en conocer sus instalaciones o mostrarlo en las Universidades a los alumnos. Abajo os he traducido al español la introducción que ofrece el IRSIC sobre sus actividades, así como el contenido de la alerta de la IUSS que nos ha informado de tal noticia. Dado de que se trata de un Centro de reconocida fama Mundial, debo suponer que  a muchos de vosotros os puede interesar, aunque solo sea por curiosidad,  echar un vistazo a lo que allí se muestra. No es mala noticia para, por ejemplo, todos aquellos que no hayan tenido o tengan la posibilidad de visitarlo.

También os incluyo el enlace para que disfrutéis de este tour virtual…..

Juan José Ibáñez

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Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna

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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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Las arcilla y limos en de los suelos áridos del mundo y sus mapas de distribución

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Geografía y mapa de distribución de las arcillas de los suelos áridos del mundo según la página Web GMINER30

 Por casualidad, me encontré un día con la página Web, de la que hablaremos brevemente hoy, y que puede ser de interés para muchos de vosotros. Como sabéis las partículas más finas que albergan los suelos (arcillas, limos, etc.) pueden ser trasportadas por el aire. Tal hecho, del que hemos hablado en otros post, posee efectos directos e indirectos, a escala global, sobre (i) la radiación atmosférica; (ii) la generación de nubes; (iii) los nutrientes que son transportados desde unos ecosistemas a otros, incluyendo los marinos y (iv) la salud humana (asma, problemas cardio-vasculares, efectos cancerígenos y brotes de meningitis, entre otros), etc.. También habría que citar otros ejemplos, del que en este blog destacaríamos su influencia en la génesis de otros tipos de suelos, como los ya mencionados en otros post “Terra Rosa Mediterráneas. Gran parte de este polvo que transporta la atmósfera procede de zonas áridas y semiáridas, y a menudo por desgracia es arrancado de suelos potencialmente productivos. El sitio Web GMINER30: Global Mineral Database on 30sec resolution of potentially dust productive soilsofrece información al respecto, así como mapas de distribución mundial y los contenidos canónicos que atesoran los diferentes tipos de suelos según la clasificación de la FAO, expuestos en una tabla. En esta última los edafotaxa son representativos de las zonas áridas de donde deben exportarse los polvos atmosféricos. Pinchando al final de esta página aparecen los objetivos y el material que os ofrezco al final de este post.  Considero que, de haberse realizado correctamente los cálculos (no atesoro los conocimientos para realizar juicio de valor alguno), la información proporcionada puede ser útil para diversos fines (como el de la tabla mencionada), más allá de los objetivos perseguidos inicialmente por esta iniciativa. Al parecer se trata de un proyecto realizado, o en fase de implementación, por el  South East European Climate Change Center – SEEVCCC. Os dejo pues la información y enlaces de los sitios Web, así como algunas palabras clave. Tener en cuenta que no se trata de la cantidad total de arcillas, sino que se especifican sus especies mineralógicas en cartografías individuales.  Espero y deseo que esta información pueda ser de interés para muchos de vosotros. Poco más puedo decir, ya que no soy experto en mineralogía de arcillas y los propósitos de utilizar estos datos en actividades de modelización climática también me son ajenos. Visitarla por favor, no revieseis exclusivamente el contenido que muestro abajo, ya que seguramente he omitido demasiados detalles en este post. Por no conocer todos los detalles del proyecto, estoy un poco perdido.

Juan José Ibáñez

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Terra Rossa que cayó del Cielo

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Terra Rossa, Australia: Fuente: IUS Wines

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España A la izquierda, África al Sur e Islas Baleares en el Centro. Fuente: M Menorca Local

Los Suelos rojos mediterráneos, entre los cuales destacan por su interés las denominadas  Terra Rosa, han dado lugar a numerosos estudios durante décadas, por ser considerados como los más representativos o idiosincrásicos de los ambientes mediterráneos del mundo. En consecuencia, se han venido realizado asiduamente abundantes simposios y congresos sobre los mismos, y aun se sigue haciendo como en Eurosoil 2016 que se iba a clebrar en en Estambul. Sin embargo, la teoría clasica (versión hasta hace poco tiempo como hordodoxa) defendía que se trataba de edafotaxa formados sobre rocas carbonatadas, tras la disolución del carbonato cálcico, comienza a ser muy cuestionada. Hoy comienza a aceptarse que ni son representativos  de los mentados ambientes, así como que posiblemente su abundancia proceda de la cercanía de sus principales áreas de distribución, es decir que arriban al bioma mediterráneo desde los biomas los semiáridos y desérticos próximos. Ya hablamos hace años en nuestra bitácora sobre estos temas, como en los siguientes post: Los Suelos Rojos Mediterráneos y Lluvias Rojas, Polvos Rojos, Suelos Rojos. Así pues sintetizando, la principal diferencia entre ambas estriba en que la primera consideraba que su edafogénesis procedía por la alteración biogeoquímica de la roca madre, mientras que la segunda, como hemos venido señalando, propone que todos o buena parte de ellos son producto de la deposición eólica, o por la lluvia de sedimentos procedentes del Sahara u otras zonas áridas.  Hoy os vamos a mostrar una traducción al español-castellano del resumen de un artículo que lleva por título: The role of African dust in the formation of Quaternary soils on Mallorca, Spain and implications for the genesis of Red Mediterranean soils.

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Terra Rosa rellenando grietas de disolución de calizas Jardines de Alfabia (Terra Rossa). Fuente: Geocaching

La diferencia entre este estudio y los otros previos ,que personalmente leí, estriba en las sofisticadas técnicas geoisotópicas utilizadas con vistas a testar ambos puntos de vista o teorías enfrentadas. Sin embargo, no debemos descartar que ambas sean compatibles, es decir que en unos casos sean producto “principalmente” del material calizo o dolomítico subyacente, mientras que en otros de materiales trasportados en suspensión de lugares muy distantes.  Y así añadimos nuevas evidencias que avalan la conjetura que compartimos mi amigo Dick Arnold y este bloguero de que posiblemente la contribución a la formación de los suelos de los denominados materiales parentales o roca madre se encuentre sobrevalorada (al menos para ciertos tipos de suelos y en determinadas, pero extensas regiones biogeográficas), como señalamos en esta otra entrega: Roca Madre y Materiales Parentales: ¿El mismo concepto?. Fíjense en la imagen superior a este párrafo, que siempre me había intrigado, ya que encontrar estructuras semejantes resulta ser harto frecuente. Nunca entendí, como era posible que las Terras rosas se acumularen en las grietas superficiales de ese modo, mientras, a menudo en las plataformas llanas colindantes abundaban suelos calizos poco desarrollados, como las Rendzinas. En un caso concreto (muy parecido al de la imagen mencionada), también pude constatar personalmente que la formación de este edafotaxon, en algunos casos,  era debida simplemente a la erosión de una cobertura sedimentaria y suelos suprayacentes, por lo que tan solo permanecían estos materiales edafizados en las fisuras de rocas fuertemente calizas. Por lo tanto ya tenemos tres alternativas, no excluyentes. Os dejo pues con la traducción del aludido resumen y una breve descripción de la teoría clásica, según Wikipedia.

Juan José Ibáñez

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Materia orgánica del suelo y cambio climático: La Iniciativa 4×1.000 (Misión Imposible)

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Mapa de los suelos cultivados del Mundo y Materia Orgánica del Suelo: según la FAOy Universidad de Sydney

 -El COP21 lanzo hace meses la iniciativa de incrementar el contenido de carbono de los suelos en un 4 por mil anualmente para paliar el cambio climático.

¿En todos los suelos del mundo?: ¿En los suelos arables? ¿En los suelos fértiles? ¿En los suelos degradados?

 -Sí, posiblemente en todos ellos, pero no lo sé, pero sí que esta cifra debería ser el un aumento anual y ciertamente menta suelos agrícolas, suelos de pastos y suelos forestales.

 -¿Los de las zonas protegidas también, como en las reservas de la biosfera?

 -¿Y a que viene eso?.

-Por la sencilla razón que la viabilidad de un proyecto, así como su grado de maduración, depende de ¿tonterías? Como esta.

-¡Ya!

 -¿Y quien ha sido la “Smart inteligentia” que ha propuesto tal cosa?

 -Al perecer el gobierno francés.

 -¿Francia también se apunta a la antología del disparate?.

 -Juanjo, siempre tan crítico, nada te parece bien. No hay quien pueda hablar contigo, sin que pretendas demostrar que eras más listo que nadie.

-No confundas el pensamiento crítico con la arrogancia, chaval.  Parece que está prohibido el libre pensamiento ¿no?. Seguir haciendo caso  de la Smart inteligentia, es decir del pensamiento único procedente de a saber quien, cuando y donde. Pero volvamos al tema. ¿Qué quieres saber?. Porque no habrás venido a que te torture, eso es de masoquistas.

 -¡Otra vez con lo mismo?

-No perdona, una cuestión es incrementar el contenido de carbono de los suelos de labor, y especialmente los más fértiles, otra la  de toda la edafosfera y otra la de las turberas. Lanzar una iniciativa así queda de lo más lindo con vistas a que pensemos que esta vez los Estados apuestan fuerte por atajar el calentamiento climático, y otra que sea viable, que no deja ser puro marketing.

 -¿Por qué no sería viable listo?

-En primer lugar debes tener en cuenta los motivos logísticos. Esparcir ingentes cantidades de carbono por enormes extensiones del planeta, ya resulta ser una tarea formidable, pero llevar a cabo tal iniciativa anualmente es de chiste… Obviamente no se trata tan solo de esparcir los productos, sino de que en el suelo se incremente su contenido en materia orgánica un 0.4% al año. Eso son palabras mayores y además no disponemos de estudios suficientes como para poder realizar los cálculos necesarios con vistas a que tal propuesta, en la practica,  sea eficiente, es decir que tenga éxito

 -¿Cómo qué no?. Se añade la cantidad adecuada y ya está. No veo el problema.

-Pareces un político criatura, se te escapan las neuronas por la boca. En primer lugar no se trata de cantidad, sino que deben tenerse en cuenta otros numerosos factores.

 -Ya comienzas con la típica retórica científica. En eso sí que pareces un investigador.

-Vamos a ver si te enteras de una vez. Parte del carbono que se añade al suelo, ya sea de forma natural, ya mediante enmiendas, se descompone y retorna a la atmósfera. Por lo tanto puedes secuestrar o ayudar a emitir más CO2. El medio edáfico no es un mero sumidero, sino también fuente de emisiones. Más aun, tal potencial de ser fuente/sumidero depende del tipo de suelo, su textura, el cultivo, el clima, etc., etc. No todos los suelos atesoran la misma capacidad de almacenar carbono, ni las mismas tasas de retorno a la atmósfera. Eso sí, siempre puedes echarle carbón, o esa cosa a la que le llaman biochar ya que su tasa de descomposición es casi nula o insignificante en términos anuales, pero ni aun así.  No obstante a ti, que tanto te gusta la agricultura ecológica, deberías saber ya que los carbones y biocarbones no suelen incrementar la fertilidad del suelo, al menos hasta que se descubra el verdadero secreto de las prácticas indígenas amazónicas que dieron lugar a esas tierras ricas y fértiles que se llaman “terras pretas do indio”. Hoy por hoy, la tecnociencia no lo ha conseguido. Obviamente el manejo  del suelo es un factor importante  a tener en muy cuenta, ya que una agricultura orgánica, productiva y sostenible puede incrementar el contenido de materia orgánica del suelo y su fertilidad, lo cual justificaría  tal propuesta en términos económicos, productivos y de seguridad alimentaria. Pero los agricultores no añadirán carbono año tras año si no mejora la productividad de sus cosechas, si no se lo regalan.

-Te enrollar como las persianas, pero un incremento del 0,4% es una nimiedad.

-Hay ¡Señor, Señor! ¿Por qué nos has abandonado?. Es obvio que la “Smart inteligentia” resulta ser un arma tecnológica contra lo que aun resta de vida inteligente en nuestro planeta. Vamos a ver unos cálculos….. Déjame que eche un vistazo en Internet…. ¡uhmmm!. Si este documento valdrá…..

-Aburres a las ovejas paisano.

-Mira listilloUn contenido de 2% de materia orgánica por hectárea equivale a 91 toneladas por hectárea. Un contenido de 1.965% equivale a 88.4 toneladas por hectárea. Y, como señalan los autores, para aumentar en una hectárea el porcentaje de carbono de la primera a la segunda cifra son necesarias enmiendas equivalentes a 1.575 toneladas por esa unidad de área. ¿Sabes cuantas hectáreas hay en el mundo contando tierras arables, pastos y bosques?. Y eso suponiendo falazmente , como te vuelvo a repetir, que no existe mineralización de las sustancias orgánicas en forma de CO2 o metano a la atmósfera, porque es rotundamente falso. ¡No es así!.

 -¡No, más no! ¡Vale ya Juanjo!, le quitas a uno la ilusión por todo.  Todo el mundo, lo hace todo mal, según tu. UFFFF, eres cansino.

-Lamentablemente parece que últimamente todos  sois de la misma opinión. No es mi intención. Ojalá  fuera posible. Pero una cuestión es lo ideal, otra lo viable, otra lo imposible y finalmente  los disparates.  ¡A los políticos les cuentan esto y como no saben ni sumar, seguro que les parece algo sencillo, barato y viable!. Ya sabes……

 -No, no sé.

-Y te reitero que ¿quién pagará los costes de todo esto?. ¿Los gobiernos o Teresa de Calcuta?

-Pero, ¿ y los créditos de carbono?.

-Ya vemos los fabulosos resultados en la práctica de los créditos: ¡la banca siempre gana!. A menudo lo que parece simple es muy complejo y lo que se antoja complejo simple. Y te digo más, en ciertos suelos y bajo algunos climas añadir más materia orgánica puede ser contraproducente

 ¿A qué te refieres?.

-¿Cuánta extensión de arrozales bajo regímenes de encharcamiento hay en el mundo?. ¿Cuantos bosques naturales turbosos y manglares?. ¿Y en climas fríos y más aún lluviosos?: si añadimos 0,4% anualmente de materia orgánica, formemos una “turberita” y luego emitirán metano, que son aun peores a corto plazo que las de CO2.

-Déjate de palabrería y mira esta noticia procedente de Australia en la página Web Global Policy.

-¡Vaya por Dios!. Con  quien hemos topado. Veremos la que tonterías con las que me sorprenden esta vez… ¿A ver uhmmmm! Por cierto, Sabes cuanto suelo de labor alberga el continente australiano?. La Tierra arable en Australia ascendía a la estos datos que muestra la página Web de la FAO Arable land:% of land area by country.¡Ycon eso y un bizcocho hasta mañana a las 8!.   desorbitaste cifra del   6.2% en el periodo 2001-2005, bajo al 6.1 entre 2006-y 2010 y ahora ronda el 6.0%. Mira……..

 -Como siempre: todos los que no piensan como tu dicen tonterías, ya que estas instalado en el limbo de los que se consideran en posesión de la verdad.

-Pues mira esta vez ¡va a ser que no!. El contenido de la nota de prensa es bastante sensato.  Eso sí ¿realmente lo has leído con detenimiento?.

 -Yo  creo que sí. No soy tonto.

-Pues yo estoy seguro que no. Lo que argumentan Alex y compañía va más orientado a mejorar la gestión del suelo mediante prácticas agrarias sostenibles que incrementen el almacenamiento de carbono. Lo de los créditos de carbono me lo creo menos pero, el tema se encuentra bien tratado.  ¡Y fíjate aquí, si aquí, en estas líneas! Primero no se puede aumentar el carbono en los suelos indefinidamente, ya que al pasar de un cierto límite la calidad del suelo y los rendimientos de los cultivos menguarían. ¿lo ves?, y no lo digo yo sino alguien con el que me llevo a matar. También comenta que se trata de ganar tiempo hasta encontrar modelos energéticos alternativos.

 -¿Y?.

-Pues sencillamente que esto no tiene nada que ver con tus cándidas ilusiones: Añadimos un poquito de carbono y todo arreglado. Si cambiamos el modelo productivo, encontramos energías alternativas sostenibles bajas en emisiones y los gobiernos, por una vez, apostaran fuerte por resolver el problema del calentamiento climático todo sería posible.

 -¿Y tú crees que los Estados no se pondrán de acuerdo en esta materia?.

-Lo que yo creo es que se han firmado muchos convenios internacionales en el pasado, sobre este y otros temas, pero al final todo acaba en palabras, promesas y poquito más. Además el meollo de la cuestión es que actualmente el mundo se encuentra  gobernado más por los lobby de presión económica que por los gobernantes, y estos son responsables, que no víctimas. A ellos tan solo les importa el dinero, que no los ciudadanos y el medio ambiente. Pero zanjemos el tema de una vez.

- ¡Buenoooo!, a ver si es verdad.

- Si te lees Wikipedia, o esta otra página Web del Banco Mundial, verás que actualmente el 38.0% del total de la superficie terrestre emergida es tierra cultivable (he leído también otras michas cifras, ni tan siquiera sabemos a que atenernos), mientras que la extensión ocupada por suelos fértiles es mucho más exigua, que junto a otros factores dan lugar a que tan solo el 11% puedan regalarnos buenas cosechas. En parte de este pequeño pedazo de edafosfera, un incremento excesivo de sus contenidos de materia orgánica podría incluso dar lugar a un deterioro de su calidad, te lo repito por enésima vez. Tampoco sabemos con exactitud el balance entre secuestro y emisiones de carbono por el suelo, ya que su estimación es mucho más compleja de lo tu inocentemente crees y la enorme cantidad de tipos de suelos demandan analizar tales balances con detalle, ya que sus propiedades varían enormemente. Pero no tenemos tales datos. Alegar que con la iniciativa 4×100 paliamos el problema del calentamiento deviene en una necedad. Ahora bien, “en general” tal incremento sería bueno para mejorar las propiedades del suelo y como corolario dar un pasito para garantizar la soberanía alimentaria. El problema se solucionará cuando emerja una gobernanza mundial que sea capaz de garantizar la mentada soberanía alimentaria, que erradique las desigualdades sociales, encuentre un modelo energético sustentable en base a criterios ecológicos que frenen e incluso reviertan la degradación que sufre nuestro planeta. ¡Vamos una revolución social global!.

 -Ya salió la vena revolucionaria, es que no has madurado desde las guerritas estudiantiles de tu juventud?. ¿Tienes el síndrome de Peter Pan?.

-Puede ser que sí y puede ser que o, pero eso no viene al caso. Y además como dice esta noticia: “No se trata de una tasa de obligado cumplimiento por las leyes de los países, puesto que el porcentaje varía en función de las características de los contextos locales de cada nación, sociopolíticos, económicos y ambientales. «4 por mil» es sencillamente una referencia que pone de manifiesto que el impulso de la capacidad de absorción de los suelos, por pequeño que sea, es una herramienta vital para avanzar en el objetivo global de limitar la subida de la temperatura terrestre a los 2 ºC. En otras palabras, no hablamos más que de buenas intenciones, de esas que en este tipo de eventos,en el 99% de los casos, no se cumplen o se implementan mal, por lo que no sirven para nada.

-Me vhy que por hoy ya he cubierto sobradamente mi dosis de masoquismo.

-¡Como todos!.

Juan José Ibáñez

 Seguir leyendo la iniciativa en las noticias de prensa!……

COP21: España se adhiere a la iniciativa ’4 por mil’ lanzada por el Gobierno…..

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Formación de Regolitos y Suelos: La importancia de las fracturas de las rocas y la tectónica

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Relieves Graníticos. Fuente: Milagros de la Pedriza (Sierra de Guadarrama, Madrid, España)

 Ya os hemos ido narrando en varios post, como el material litológico que subyace a un suelo, y al que solemos denominar roca madre o material parental, no condicionan por si solas la formación del Perfíl edáfico, con independencia de las aportaciones de materiales superficiales, ya sean depositados por vía eólica o hídrica. Así, por ejemplo, una roca granítica alberga granos cohesionados por unas determinadas sustancias cementantes. Estas últimas pueden ofrecer resistencias muy dispares a la alteración biogeoquímica. Si resultan ser fácilmente meteorizables, la roca se disgregará físicamente con facilidad dando lugar a un espeso regolito, que a la postre resultará más fácil de sufrir una transformación por los agentes biogeoquímicos. Si por el contrario el cemento es muy resistente, el espesor del regolito y los suelos suprayacentes serán mucho más delgados. Siguiendo el ejemplo de una sierra granítica, no resulta nada extraño observar en el paisaje zonas más escarpadas y con suelos más someros que otras, en función de la composición de las mentadas sustancias cementantes de los granos.  

Del mismo modo, si el paisaje y los escarpes fisiográficos (o los taludes generados por el movimientos de rocas ocasionados en la construcción de carreteras u otras infraestructuras) aparecen con claridad,   tampoco resulta nada insólito observar como los procesos de alteración avanzan por la fractura de las rocas dejando enormes bloques intactos entre estas últimas.  Empero en muchos materiales litológicos de diversa composición ocurre lo mismo.  Y así, los espesores de suelos y regolitos ofrecen una gran variabilidad en función de estos factores, es decir tipos de cementantes y frecuencia/tamaño de las fracturas. En consecuencia, en regiones que sufren una intensa actividad tectónica, en los que la fracturación de las rocas es común, cabe esperar que la génesis de suelos y regolitos sea más rápida e intensa que en espacios geográficos estables. Nada nuevo bajo el sol, excepto que muchos edafólogos soslayan estas evidencias, fácilmente observables sobre el terreno, a la hora de explicar le génesis de los suelos y de los paisajes edáficos. Ya lo mostramos en varios post previos. En este entrega, por ejemplo, comentamos la escasa importancia que se le otorga a los suelos someros, como lo son Leptosoles y los Regosoles, y las razones de ello, entra las que ya hablamos de los aludidos cementos.

La noticia que os ofrecemos hoy, y que parte de un estudio previo de campo, avala lo anteriormente mentado, constatando que haciendo uso de dos técnicas geofísicas habituales, resulta factible predecir el espesor de suelos y regolitos, de toda la denominada zona crítica terrestre. Los autores del estudio que abajo os exponemos elaboraron sobre estas premisas un modelo numérico, testándolo en varios espacios geográficos sometidos a diferentes fuerzas tectónicas. Según ellos, el modelo demostró atesorar un buen poder predictivo. Se trata de un resultado que avala conocimientos previos sobre el terreno, empero que tiene el valor y utilidad “en potencia” para afinar más en estos temas de gran interés para la edafología, zona crítica terrestre, hidrología y en definitiva constituirse en otra herramienta con vistas a comprender mejor la estructura y dinámica de los sistemas superficiales terrestres y su relación con los ecosistemas que albergan. Os dejo pues con la nota de prensa. Eso si, somos de la opinión de que tal información debiera incluirse en la futura generación de mapas edafológicos, que en nada tiene que ver con la basura de deconstruccionista que  intentan vender aquellos que sin saber lo que es un suelo defienden las cartografías digitales de variables edáficas, bajo la pomposa denominación de digital soil mapping  

Juan José Ibáñez 

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