‘Suelos de Zonas Áridas, Semiáridas y desertificación’

Los extensos bosques de las zonas áridas al descubierto por los nuevos satelites

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Arbolado disperso y masas forestales en zonas áridas. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?

Las tierras secas ocultan un bosque tan grande como la selva amazónica. ¿Verdad o mentira?. Pues esta vez va a ser cierto. Hoy no redactaremos casi nada, ya que la noticia es absolutamente clara y explícita, además de interesante. Del mismo modo, constamos como, con excesiva frecuencia, los científicos llevamos a cabo evaluaciones y juicios de valor, basándonos en conocimientos obsoletos e instrumentaciones deficientes. Y cuando por ejemplo, estas últimas mejoran, nuestra ignorancia queda afortunadamente al descubierto.  La nota de prensa (que abajo os reproduzco abajo) comienza señalando que: “Imágenes de Google y Bing desvelan 467 millones de hectáreas nuevas de árboles en las regiones áridas. (…) Ocultos en un mar de tierra árida hay tantos árboles como en la selva amazónica. Puestos todos juntos ocuparían 467 millones de hectáreas de arbolado. Esto supone aumentar el total de cubierta arbórea de estas regiones hasta 1.327 millones de hectáreas. La cifra, estimada por un grupo de científicos gracias a imágenes aéreas de alta resolución, eleva un 9% la superficie arbolada del planeta. Este inmenso bosque escondido hasta ahora a los ojos de los satélites podría tener grandes implicaciones en el clima y la biodiversidad de la Tierra”. Personalmente considero que habría que añadir también el secuestro de carbono por la biomasa y los suelos. Y todo ello debido a que en este estudio se ha utilizado imágenes satelitales de grano fino, en lugar de los obsoletos Landsat con pixeles de 30 metros. Y ya se sabe, cuando se agudiza la vista, se observan más y más detalles, como los arboles dispersos, aunque hay más que contar.

Toda esta arboleda, en su mayor parte dispersa, aunque no siempre, debe aportar grandes cantidades de biomasa al suelo y secuestrar carbono orgánico de la atmósfera. Dicho de otro modo, al aportarse  restos orgánicos lo suelos también albergarán más vida y más biodiversa de la que se suponía, por lo que sus propiedades también serán mejores. Y así, constatamos que las denominadas zonas áridas, no son en sí mismas secarrales incapaces de albergar arbolado y otras formas de vida.   Las cifras que podéis leer hablan por sí mismas. No se puede concluir que estamos ante simples mejoras de las estimaciones realizadas hasta la fecha, sino de un cambio total de perspectiva. Os dejo también algunos de los post que ya hemos escrito sobre el tema. ¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?. Posiblemente porque aún no ha perdido la suficiente foresta sobre su cabeza (al parecer bastante árida, en ciertos temas) como para pasar de bosque a sabana y de esta a la vegetación dispersa, tan característica de los ambientes áridos. Esta última se ensambla en unos idiosincrásicos patrones bandeados denominados “Tiger Bush”, como son descritos en la literatura científica. Y sabéis que “Woods” es algo así como bosquete y “Bush” arbustos de talla alta).

Juan José Ibáñez

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Degradación y Erosión de Suelos en México: la sombra trasatlántica de la Alfonsina Mesta (Régulo León Arteta)

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Don Quijote embistiendo a un ” escuadrón” de ovejas. Pintura antigua de Cerro de la silla.Ladera de cerro con terracillas causadas por sobre pastoreo en la llanura Huasteca. El sobre pastoreo del suelo de lo que antes fue selva, ha dejado vastas áreas yermas, incapaces de recuperarse sin ayuda humana (http://sierra-madre-oriental.blogspot.mx/2013/03)

La desertización y especialmente a la erosión de los suelos, que afectan al menos el 77% del territorio mexicano, son provocados por laboreo excesivo y sobrepastoreo. Aunque durante mucho tiempo la erosión fue atribuida a la tala inmoderada. En todo caso, en la época precolombina la desertización y erosión de los suelos, fueron prácticamente inexistentes. Ahora quizá por razones históricas dicho laboreo excesivo y sobrepastoreo, afecten a la mayor parte del ContinenteAmericano.

 Porque en el caso del sobrepastoreo sobresale desde 1273 en España, con la integración de los pastores de León y Castilla,  en el “Honrado Concejo de la Mesta de Pastores“, porAlfonso X el Sabio. Este monarca les otorgó privilegios tales como: como eximirlos del servicio militar, testificar en los juicios, derecho de paso, pastoreo y posteriormente, una fiscalización especial para protegerla de los agricultores.

 A la postre, Carlos V la moldeó para controlarlos mejor, mediante los grandes propietarios nobles y eclesiásticos, cuyos administradores cometían abusos. A causa de estos últimos se provocaron  largos e incontables pleitos entre pastores y agricultores, que se vieron incrementados, debido a la ya tradicional lejanía de los propietarios respecto a sus rebaños, hasta que en el año de 1836 en que fue abolida.

 El acostumbrado sobrepastoreo trashumante practicado por la influyente “Mesta de Pastores” sobre todo en La Mancha y Extremadura del reino de Castilla, provocó la formación de grandes extensiones de hierba y maleza de baja calidad, según Brailovsky. Esta tradición fue el motivo de una de las aventuras alegóricas del “Caballero de la triste figura” y el que después añorara tiempos pasados:

Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían…”

 En la colonial Nueva España, esta práctica se repitió en el Nuevo Valle de la Extremadura, ahora Monterrey, Nuevo León, México y cuyo emblemático  ”Cerro de la Silla” exhibía nieve hasta el mes de mayo mientras los  valles “siempre eran verdes “, por la interacción de la alta humedad entre ellos y las montañas.

 Sin embargo, el estado actual del paisaje es producto del pastoreo de las ovejas, que en 1635 trajo Antonio Leal y que en 1715 superaban ya un número de cabezas de 1,100,000 al procrearse 300,000 al año, además del ganado mayor, asnal y caballar. Tales hechos fueron compilados por Como Rubio Cano en 1985 (“Desequilibrios ecológicos en el Valle de la Extremadura, asiento y cobijo de la ciudad de Monterrey)”, en la primera reunión del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) Monterrey, N.L.

 Todos estos acontecimientos provocaron el desequilibrio ecológico en ese valle, como indudablemente sucedió también en muchas regiones del resto del continente americano. Contribuyeron también los perennes conflictos de los posesionarios de la gestiones ganaderas o potreros, aledaños con los terrenos de indígenas desde la época colonial y a partir de la Revolución mexicana también con los usufructuarios de los ejidos mexicanos.

 En el estado de Veracruz, existen como nombres relictos: las comunidades de Paso de Ovejas y Boca de Ovejas, sin que haya referentes actuales del motivo de tales denominaciones.

 Así mismo, en la época colonial se promulgaron ” previsiones” en las Leyes de Indias, para el control del pastoreo y de protección forestal, además de las ordenanzas específicas de 1496 y 1518.

 Actualmente las gestiones ganaderas o potreros, son terrenos cubiertos por de vegetación secundaria, gramas o pastos nativos y ocasionalmente con pastos introducidos; todos ellos  cercados con alambre de púas formando los aludidos potreros. Una nieta mexicana de la Mesta Alfonsina resulta ser la poderosa Confederación Nacional Ganadera, sospechosa de la presencia del clenbuterol en la carne que consumimos en México. Anteriormente, dicho ganado deambuló por todo el terreno, buscando algunos brotes más o menos tiernos y de los cuales aprovecha sólo un 5%, mientras defecaba y pisoteaba el resto del terreno.

 Es en las laderas de los cerros, es donde la compactación del suelo por el pisoteo es más obvia, pero con más cuidado se puede apreciar en los terrenos planos y en ambos casos limita tanto el desarrollo de las raíces, como la velocidad de infiltración de la lluvia facilitando los escurrimientos y por ende la erosión hídrica.

 También ha sido otra alternativa de aprovechamiento, de los terrenos agrícolas degradados por erosión. Si bien, este cambio de uso del suelo de hecho fue frenado en México desde los 50 del siglo XX, entre 1972 y 1983 se desmontaron grandes superficies, para transformarlos en potreros. Apoyada dicha alternativa por el Banco de Crédito Rural y el Banco Mundial, se alteró el uso del suelo del 65% de la superficie nacional ( en su mayoría selva, que los expertos consideraban económicamente no rentable), hasta que se vio frenada por la crisis económica de 1982.

 Entre los programas gubernamentales aliados de esta degradación ambiental, sobresale desde 1992 el de “Certificación de Derechos Ejidales” (Procede) impuesto por un dueño de la hipoteca nacional o sea el Banco Mundial. Quien estipuló la figura Jurídica del “Dominio Pleno” en otras palabras, la privatización del ejido, sobreviviente de la propiedad comunal, protegida en época colonial hasta por los reyes de España. Y así se ha favorecido el mercadeo de parcelas, el individualismo, la desintegración de los núcleos agrarios, el incremento de la pobreza y el cambio del uso del suelo. Como resultado, sólo una tercera parte se siguió dedicando a actividades agropecuarias y algunos terrenos agrícolas pasaron a ser pasto de la ganadería extensiva, acelerando más la deforestación, degradación de los suelos y consecuentemente la pérdida de la biodiversidad.

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Cambio climático: Cuando los ecólogos del cambio climático publican mostrando su ignorancia sobre ecología

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Pisos de vegetación en las sierras de la península Ibérica en función de su humedad/temperatura. Fuente: Blog de Geografía del Profesor Pedro Oña

Tremenda la noticia que os vamos a ofrecer hoy por ser una muestra palmaria de una total ignorancia de la ecología del paisaje y los ecosistemas que la constituyen. Si un alumno de primer año de carrera universitaria contesta con el contenido de esta nota de prensa, a una pregunta en su primer examen, le calificaría con un “o” sobre 10. No hay benevolencia que valga. Afortunadamente algunos lectores de esta bitácora parecen saber más que los científicos profesionales, ¡sin duda! Sus comentarios, totalmente acertados, dan cuenta de hasta qué punto puede ser ignorantemente científico. Personalmente reconozco que a veces me enfurezco, por lo que los post pueden resultar demasiado duros. Pido disculpas, de corazón. Tan solo puedo añadir en mi descargo que termino hastiado de leer  numerosas noticias diarias que no tienen ni pies ni cabeza. Puedo entender que a veces son los plumillas (reporteros científicos) quienes retuercen la insensatez de los contenidos. Sin embargo, como tal hecho es incuestionable, desde hace ya 20 años, yo reviso los textos que pudieran aparecer en los medios de comunicación antes de se publiquen o no doy permiso para ello. Y en un par de ocasiones, se han producido situaciones tan vergonzantes que ….. si los científicos no tomamos medidas nos convertimos en cómplices ¡si, o si! de tanto desatino. ¡Quién calla otorga!.   

Ahora resulta que en el devenir espontáneo de la naturaleza, esta resulta ser  “ecológicamente incorrecta” ¿O quizás deberíamos remplazar lo ecológico por lo político?. Leo y leo noticias sobre el impacto del calentamiento de la atmósfera sobre los ecosistemas y debo contar hasta 1.000.000 antes de calmarme y no invadiros diariamente de post denunciando las estupideces que leo en la prensa pero también en los propios artículos científicos. Pero el problema más serio, resulta ser que estos manuscritos, ricos en conclusiones bochornosas, pasan la revisión por pares de revistas denominadas de prestigio. Os puedo asegurar que no me gusta descalificar a mis colegas pero es que el tema ya pasa cualquier línea roja que se os ocurra imaginar, a no ser que ya no se sepa distinguir una frondosa de un pino.

En la península Ibérica y en otros muchos ambientes mediterráneos, los Quercus (perennifolios en climas secos y caducifolios en los más húmedos), así como otras fagáceas, se distribuyen por amplias extensiones. Los pinos, como otras coníferas, en ausencia de perturbaciones humanas ocuparían espacios geográficos más restringidos (como la alta montaña) que hoy en día. Grandes extensiones de nuestros pinares son fruto de las repoblaciones forestales. Por lo tanto, si la gestión forestal es escasa y se deja seguir la dinámica natural, lo normal es que muchas de estas masas forestales, que no bosques, paulatinamente irán  siendo reemplazadas por las encinas, y otros Quercus, es decir transformándose en genuinos boques con el tiempo. Lo mismo sería cierto tras un abandono de tierras. Tal ha sido el deseo de todos los que amamos la naturaleza y los propios movimientos ecologistas. Digamos de paso que mientras los Quercus mejoran los suelos y dan lugar a un hervidero de biodiversidad edáfica, los pinos actúan justamente de forma opuesta. Si el clima se hace más seco, o el suelo ha sufrido una intensa erosión, lo “natural” es que las especies de pinos mejor adaptados desplacen a las encinas u otros Quercus. Eso sí, algunos profanos en la materia soslayan que muchos encinares moribundos lo son por enfermedades, que no por el cambio climático. ¡Otro enorme error!. 

Pero hay más, mucho más, como os hemos narrado en otros post. Existen una gran variedad de especies de pinos que se adaptan a las más dispares condiciones, y de ocurrir un calentamiento climático, varios de ellos serán afectados muy negativamente. Adicionalmente, han sido justamente las masivas repoblaciones forestales con pinos las inductoras de la mayoría de los incendios que han afectado a nuestros montes desde hace más de 70 años. Gran parte de los pinares españoles se encuentran conformados por especies pirofíticas, es decir amantes del fuego. En otras palabras si estas masas forestales y matorrales arbolados no arden, son naturalmente remplazadas por las frondosas. Como corolario, incrementar su extensión deviene en promover los incendios forestales, que al margen de degradar y facilitar la erosión de los suelos y la consiguiente desertización del paisaje, emiten ingentes cantidades de CO2 a la atmósfera, lo cual redundaría negativamente en el sistema climático actual, al aumentar las emisiones de los gases de invernadero, etc. ¿Es eso lo que proponen los autores del estudio? ¡Vaya, vaya!.  

En consecuencia, lo que transmiten los autores del estudio (o en su defecto el redactor de la nota de prensa) que analizamos hoy, estriba en alarmar al ciudadano, al intentar que todos vayamos contra la dinámica de los ecosistemas naturales, artificializando el paisaje, es decir interrumpiendo una sucesión ecológica natural. No hay manera de defender sus argumentos, so pena que aceptemos cambiar la hermosa biosfera del pasado para poder seguir emitiendo más CO2.   Lo dicho, los ecólogos de cambio climático parecen confundir la velocidad con el tocino. ¡Tremendo!. Hemos denunciado algunos casos semejantes, que ni mucho menos todos (sería agotadoramente imposible), so pena de tener que editar más de 10 post diarios.  Triste, muy triste. Todos suspendidos. Os dejo con los mentados ejemplos, pero no os perdáis las críticas de muchos lectores que hablan con más rigor que estos “sabios”.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con el material aludido y la desdichada nota de prensa

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Suelos salinos marginales y producción de biomasa

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Mapa de España de Suelos Salinos Fuente EU, JRCy foto de El regadío frente a la sequía

 Ya os comentamos hace 11 años, en pleno auge de la moda de los biocombustibles, que la agroenergética no era la solución, por mucho que la defendiera la unión europea la FAO y los movimientos ecologistas. Finalmente estos colectivos terminaron por reconocerlo. Pero el negocio es el negocio, por lo que se propusieron poco después los denominados biocombustibles de segunda generación, también con la anuencia de los que deben velar por la salud del medio ambiente, a partir de la obtención o cosecha de residuos lignocelulósicos. Sin embargo tampoco resulta ser una solución, al menos a gran escala. ¡ya lo advertimos en su momento.1 Y es que parece que la comunidad científica no apunta con tino!.

Agroenergética (obtención de biocombustibles) ha causado numerosos desastres ecológicos, como este, a la par que degradado o empeorado la calidad de otros en amplios territorios, induciendo de paso a problemas de soberanía alimentaria en países pobres. Del mismo modo, ya os comentamos en otros post que la obtención de biocombustibles en suelos de escasa productividad adolece de mucha leyenda urbana y poca sustancia científica (Tierras Marginales y Biocombustibles de Segunda Generación: Otra Gran Mentira; El Mito de los biocombustibles y el cambio climático. Fraude Social, degradación de tierras, contaminación y política insensata). Pues bien, también ha comenzado a reconocerse que si bien en algunas circunstancias podría ser plausible, tampoco ayudará sustituir la esperanza depositada en los de nueva generación. Pero en un reciente informe de la propia Unión Europea se reconoce que los biocombustibles contaminan más que la gasolina y el gasoil  ¿¿??. Y esto es ¡¡tremendo!!.

Francamente este bloguero debe ser tonto, ya que no termina de enterarse de nada. ¿Para qué pues entonces seguir financiando investigaciones sobre biocombustibles?. A no ser que aparezcan soluciones revolucionarias, toda financiación con fondos públicos  debería haber desaparecido. ¿O no? En pro de paliar el calentamiento climático, ya hemos mostrado en diversos post que lo hemos empeorado. Cuando economía, política, sociedad y ciencia convergen, nuestro esperanzador futuro tecnológico demuestra veleidosamente que  nos dirigimos hacia una inexorable catástrofe. Y desde luego el ciudadano no puede saber que resulta ser verdad y que mentira.  Hoy vamos a mostraros la nota de prensa que lleva por título “Aprovechar las tierras salinas para producir biomasa sostenible”. Se ha demostrado la tolerancia a la salinidad de cuatro variedades de caña de azúcar y un equipo de investigadores propone hacer uso de tierras marginales. Y así los investigadores defienden utilizarlas, especialmente en zonas de riego (si las aguas utilizadas son salobres) con vistas a la producción de este cultivo y a la postre de biocombustibles. Pero adelantemos que debemos ser muy cautos cuando manoseamos el ambiguo concepto de tierras marginales ya que a menudo lo son si nos atenemos a los cánones de la agricultura industrial, si bien hay otras alternativas dignas de consideración. 

Si reconocemos que la agroenergética ha sido un fiasco monumental en el que hemos dilapidado miles de millones de Euros para conseguir degradar aun más el medio ambiente y atentar contra la soberanía alimentaria, ¿debemos perpetuarnos en la estulticia?.  Pues eso parece. No se trata de que la investigación no atesore aspectos interesantes, pero todo esto es un caos tremendo, y a la par que un campo minado.

En este “a rio revuelto ganancia de pescadores”, por un lado se denuncia su inutilidad, y por otro se perpetúa la financiación para sembrar nuevos biocombustibles agroenergéticos. ¿Qué se  puede pensar pues de la política científica y la ambiental?.

Sin embargo, el trabajo atesora el valor de poner al servicio del hombre suelos no productivos, siempre que su recuperación natural no genere hábitats de valor ecológico. Siempre y cuando, tal estrategia no dé lugar a una mayor salinización de los suelos a utilizar, si es posible buscar otros aprovechamientos, al margen de los discutibles esfuerzos de los biotecnólogos con vistas a tocar los genes a las plantas y así obtener variedades tolerantes a la salinidad del medio edáfico. Lo que me cuesta a entender es la falta de interés de muchos colegas por las investigaciones que refutan las ¿maravillas? que ofrecen ciertas prácticas, centrándose exclusivamente en la  obtención do cultivo de subvenciones. Unos pensamos en el bien de los ciudadanos y otros en el de empresas y los suyos propios.

Juan José Ibáñez

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Industrias líticas paleolíticas, silicretas y su tratamiento térmico por el fuego

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Silicretas y herramientas. Fuente: Google imágenes

 El sílex era uno de los materiales líticos (generalmente rocas propiamente dichas) más usado por nuestros antepasados en la prehistoria de la “edad de piedra”. Con él elaboraban los utensilios de mayor dureza de que podían disponer., hasta que consiguieron ingeniárselas para desarrollar tecnologías que les permitieron moldear metales.

 Todavía desconocemos todos los pasos y progresos que tuvieron que llevarse a cabo para pasar de la edad de piedra a la edad de los metales, como os explicamos abajo.  Usualmente se ha venido defendiendo que en todas las elaboraciones de utensilios líticos el sílex era el material más común. Sin embargo, en amplios espacios geográficos, y especialmente bajo los espesos mantos de suelos y regolitos que subyacen en antiguos crátones de trópicos y subtrópicos, las rocas se encuentran a gran profundidad, no estando a menudo al alcance de aquellas culturas. En consecuencia se veían obligados a hacer uso de horizontes del suelo endurecidos, los cuales tampoco son muy frecuentes, aunque afortunadamente en aquellos ambientes aparecían en, o cerca de la superficie con mayor profusión que otros. Este es el caso de los plintosoles, que  aún siguen siendo muy útiles como materiales en la construcción de viviendas en muchos poblados africanos.

 El uso del fuego fue una de las primeras tecnologías que usaron aquellos humanos a la hora de calentarse, cocinar y modelar la naturaleza. Como ya os comentamos en algunos post hace muchos años (por ejemplo, este entre otros: Suelos Pobres: Ladrillos Negros y Ladrillos Rojos (Materiales para el Hombre), el ingenio humano ha resultado ser formidable a lo largo de su historia. Tarde o temprano debieron percatarse de que el fuego podía mejorar la maleabilidad y dureza, de ciertos horizontes endurecidos con vistas a fabricar armas y utensilios mejores que los que poseían. Nos referimos a las silicretas u horizontes endurecidos por la cementación de sílice. Por tanto, no debe extrañar  la historia que os narramos hoy, de la cual ya escribimos un post, cuando se detectaron las primeras evidencias, que hoy la ciencia ha confirmado. Por lo tanto, no cabe la sorpresa ante la afirmación de que parte de los materiales edáficos fueran usados para elaborar armas, hogares, aislantes y otros ingenios. Cuando algo les resultaba útil o mejoraba lo anterior, tarde o temprano, los seres humanos terminan haciendo uso de ello, con vistas a mejorar sus vidas. Los suelos, no solo han servido usados para la agricultura y ganadería, sino en todo lo que hiciera falta en cada momento y lugar. Y de eso va la historia que os narramos a continuación. 

La silicreta es un tipo de horizonte edáfico endurecido que se generan en ciertos ambientes, abundando en determinados espacios geográficos. En un post anterior ya hablamos sobre este tipo de suelos a los que denominamos Durisoles, señalando que: “se distribuye principalmente por extensas áreas en Australia, Sudáfrica y Namibia, así como en los Estados Unidos de Norteamérica (particularmente, Nevada, California y Arizona). En menor medida también pueden detectarse en América Central, Sudamérica,  Kuwait y ciertas regiones Mediterráneas”. Del mismo modo, en el siguiente post: Silicretas, Tecnología Paleolítica, Pirotecnología y Evolución de la Conciencia Humana, abundamos también acerca del tema, si bien por aquel entonces el estudio nos informaba de evidencias, que no de hechos ya mejor contrastados, como en la nota de prensa que os mostramos hoy, y que reproducimos de dos noticieros, uno en español y otro en inglés.  En consecuencia seremos muy breves.

 Juan José Ibáñez

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¿Cuáles Fueron Los Primeros Tipos de Suelos y Paisajes de Suelos de la Superficie Emergida de los Continentes?

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¿Paisaje parecido al que albergó los paisajes Primigenios? Curso de Agua en el Desierto de Atacama. Fuente: BlogCritics

Respuesta inmediata: ¡A saber!. La respuesta científica a la luz de los datos recopilados hasta 2016 es el motivo de este post. ¿Y en el futuro, conforme se descubran nuevas evidencias? ¡A saber!. Desde que en la década de los noventa del siglo pasado leí el primer libro de paleosuelos bien documentado, lógicamente se ha progresado bastante en los detalles, aunque no tanto en la sustancia. Es obvio que abordamos un tema de investigación muy complejo, como todos los relacionados con periodos paleozoicos o anteriores, con independencia del objeto de estudio. Abajo os hemos añadido algunos de los post editados hasta el día de hoy . Sin embargo ruego al lector que lea las dos últimas entregas, por cuanto se trata de publicaciones de 2016.  Sobre ellos se basará este post.

El primer problema surge al considerar que entendemos como suelos. Empero si soslayamos este asunto y sacamos de la ecuación los suelos hídricos y/o sumergidos, recientemente incluidos en la Clasificación Norteamericana de suelos (USDA- Soil Taxonomy), así como la de la FAO (WRB), entre otras, podemos comenzar a especular sobre argumentos científicos. Es decir, hablamos de conjeturas.  Los dos últimos post relacionados dan cuenta de hechos interesantes, como por ejemplo que, según algunos autores, fue la colonización de la tierra emergida por las plantas la que conformó la composición de la atmósfera actual, al liberar sus suelos/proto-suelos ingentes cantidades de oxígeno. Sin embargo se puede alegar que aquellas primeras plantas, relacionadas con los actuales musgos y hepáticas, no poseían sistemas radiculares propiamente dichos, por lo que los materiales “¿más o menos edafizados?” eran fácil presa de los procesos erosivos. No obstante, el último de los post editados, nos informa que aquellos primeros vegetales, ya extintos desde hace cientos de millones de años, finalmente evolucionaron hasta desarrollar sistemas pseudo-radiculares que, por lo que se sabe, anclaban la vegetación hasta un metro de profundidad, o quizás más.  Todo aquello ocurrió en el paleozoico y antes de que sobre la faz de la tierra surgieran las gimnospermas.  Pero a lo que vamos.

El patrón espacial de aquella invasión de la superficie terrestre por la vida acuática sigue siendo el mismo que yo publiqué en 1990, en base a estudios previos de finales de la década de los 80, por edafólogos que, a la postre, terminaron siendo buenos amigos personales. Casi todos los científicos del suelo y disciplinas afines presuponen (y no voy a discutirlo aquí), que la vida penetró en los continentes y archipiélagos por sus rutas más húmedas, es decir los corredores fluviales, tardando tiempo en independizarse se ellos.  Por tanto, se trataría de cuerpos edáficos asociados a los sedimentos que arrastran los ríos y depositan en sus márgenes, como las llanuras de inundación. Pues bien, de ser cierto, todo induce a pensar que los primeros edafotaxa sobre la tierra fueron denominados  Fluvisoles, conforme a la WRB. Ahora bien, si y solo si, aquellos ecosistemas del pasado atesoraban ya nada despreciale cantidad de materia orgánica, bajo encharcamientos prologados podían ralentizar su descomposición, por lo que no cabe descartar la presencia de Histosoles (es decir, suelos turbosos), estando los Gleysoles quizás  “provisionalmente” descartados, por cuanto no reciben aportes periódicos de los sedimentos arrastrados por las aguas corrientes. Es decir, si la vida avanzo en tierra firme por estos corredores, el agua o los sedimentos que acarrean condicionarían la formación de los primeros tipos de suelos conforme a las clasificaciones actuales y soslayando los posibles suelos subacuáticos a menos de 2m de profundidad, que denominados dentro de varios grupos de edafotaxa de la WRB con el calificador límnico.

No obstante, todo este escenario general, avalado a fecha de 2016 por la literatura científica, soslayan la presencia de zonas húmedas no relacionadas con los ríos, en las que la planitud del relieve, y en el caso de recibir abundantes lluvias, podían dar lugar a cuerpos de agua. En este sentido puede replicarse que al no estar asociados a los corredores…….  probablemente se encontrarían carentes de vida, por lo que no podríamos hablar de suelos en sentido estricto. Sin embargo el modelado terrestre evoluciona, por lo que ciertas zonas previamente conectadas pueden con el tiempo dejar de estarlo.  En consecuencia, personalmente no descartaría la formación de Gleysoles.

Pero dejémoslo aquí. No conviene nunca especular sobre especulaciones que proceden de considerar como válidas otras especulaciones precedentes, algo que no deja de ser habitual en las ciencias naturales-históricas. Y como la ciencia asevera que fuera de estos corredores no había vida, cabe cavilar como serían aquellos paisajes de suelos. Si partimos de que, al alegarse de los ríos el mundo vivo se esfumaba, y como corolario tampoco la materia orgánica generada por su descomposición, los suelos se limitaban a la orilla de los ríos, estando el resto de los continentes cubiertos por mantos de sedimentos y rocas desnudos. Hablamos pues de paisajes yermos carentes de cualquier atisbo de organismos vivientes.  Por lo tanto, si hacemos uso de la útil y sencilla clasificación de los paisajes en parches corredores y matrices, conforme a ciertas escuelas de la denominada ecología del paisaje, cabría argumentar que los paisajes de suelos consistirían en corredores lineales en el seno de una matriz no edáfica. Por lo tanto, puedo preguntaros, ¿existe “algo parecido” actualmente, al menos a nivel visual, es decir a vista de pájaro?. Pues francamente todo esto me recuerda a la fisonomía de los paisajes (muy) desérticos, en los que la vida suele limitarse a ciertos tramos de los corredores fluviales con aguas más o menos permanentes, ya que otros son efímeros y suelen permanecer secos durante muchos años, como los uadi y ramblas. Pues bien, ya vislumbramos una primera impresión  de aquellos extensos territorios en donde los suelos comenzaron a invadir y “colonizar”la tierra.

¿Y eso es todo?. No necesariamente. La denominada Glaciación global, que convirtió  a la Tierra en una casi interminable masa de hielo, antecedió al Paleozoico. Sin embargo, a parte de la glaciación Pleistocena, los expertos alegan que existieron dos previas. Conforme la actualmente reconocida  cronología de las glaciaciones, existieron dos más durante el Paleozoico, es decir “más o menos por aquellos tiempos en los que la vida tierra firme fue colonizada por la vida: (i) Karoo  (360 – 260 millones de años) en el Carbonífero y Pérmico y (ii) Andina-Sahariana (450 – 420 millones de años) durante el Ordovícico y Silúrico. Así pues, no debemos descartar la formación de cursos de hielo, nichos y otros modelados glaciares por los que la vida pudo ascender desde los océanos en sus presuntas épocas interglaciares. Y por tanto, también podrían haber aparecido los primeros Criosoles. ¿Y por fin se acabó todo?. Ha terminado juego de conjeturar. Pues sí, porque intencionalmente paro aquí. Sin embargo, conforme se añaden detalles a la sencilla conjetura inicial, sostenida en muchos libros de texto, el paisaje mental se complica, y como resultado también la posible existencia de otros potencialmente reales que pudieron acaecer.

El problema no reside en  proponer modelos sencillos, sino creérselos a ciegas, ya que en ciencia, como en otros ámbitos del saber, el diablo se oculta en los detalles Y cuanto más se cabila y se documenta uno personalmente……

Juan José Ibáñez

Algunos post previos relacionados con el tema……

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Aerosoles atmosféricos y su relación con la intensidad y duración de la lluvia: ¿La Gota Fría?

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Tormenta de polvo y aerosoles saharianos acercándose a las costas almerienses. Fuente: NASA

 Tras leer una nota de prensa en TerraDaily, que nos informaba de como en un artículo de investigación recientemente publicado se defendía que los aerosoles atmosféricos (naturales o antrópicamente producidos), en grandes cantidades, podían incrementar la intensidad y duración de las precipitaciones de eventos meteorológicos naturales, me vino inmediatamente a la cabeza si este proceso podría ser el causante de unos eventos usualmente catastróficos que suelen producirse de vez en cuando en el sureste de la Península Ibérica. Hablamos de lo que en España se denomina “gota fría”. Tales fenómenos extremos generan tormentas tremendas que causan inundaciones y graves destrozos en ciudades e infraestructuras, a la par que severos fenómenos erosivos. No en vano, en las provincias de Murcia y especialmente Almería, área en donde son muy usuales, la cobertura de suelos, soslayando edafotaxa muy someros (Regosoles y Leptosoles), cubre poco más del 25% del territorio. Es decir una extensión escasísima. Y es que allí las tormentas de polvo sahariano son bastante usuales, pudiendo coincidir (finales de verano y principios de otoño) con las mentadas condiciones meteorológicas que generan lagota fría”.  Empero al leer el artículo original, y con mis escasos conocimientos sobre meteorología, no pude separar el grano de la paja, quedándome con la duda. Si ambos procesos se encontraban relacionados, es decir, si al coincidir en el espacio y el tempo (al menos de vez en cuando) daban lugar a las devastadoras inundaciones que ocasionalmente acecen en el SE de la Península Ibérica, se podían extraer valiosísimas conclusiones, a la par que mejorar la previsión de los desastres naturales a los que dan lugar. Tal hecho podía dar cuenta de la erosión histórica del paisaje de aquellos espacios geográficos.

 Como ya os hemos comentado en varios post (almacenados en nuestra categoría Pérdida de los Recursos Edáficos: La Erosión), el polvo/aerosoles atmosféricos procedentes del Sahara y el Sahel, como de otros desiertos y regiones áridas del mundo, acarrean repercusiones positivas y negativas en lugares muy distantes (a menudo transcontinentales como es el caso del corredor  África-Caribe-USA), a modo de “teleconexiones”. Reitero, me quedé con la duda de si el polvo africano era el motivo de tan torrenciales y temidas tormentas. Pues bien, unos dos días después, mis tribulaciones se convirtieron en perplejidad, por cuanto los rotativos de prensa en España “daban por hecho” que la respuesta era afirmativa: ¡el aire cargado de aerosoles saharianos generaba en las condiciones meteorológicas adecuadas, la temible gota fría. En consecuencia busqué durante varias horas en Internet y no detecté ni un solo documento o información a este respecto. Posiblemente la razón podía residir en que no ha sido estudiado debidamente, dado que el estudio acababa de salir al mercado científico y debía esperarse a que se llevaran a cabo las investigaciones pertinentes.  ¡No lo sé!. Empero cabe la posibilidad que algún “plumillas” hubiera pensado como yo, y sin mayores verificaciones, lanzara la noticia sin el menor rubor. De darse este último caso, vendría a cuestionar por enésima vez, si de muchos periodistas científicos se comportan de hecho como los Paparazzi de la prensa del corazón, lanzando los bulos que les parecieran más oportunos con independencia de su rigor científico. Y al hacerlo falsean los resultados de las indagaciones científicas. Leí varias noticias, en todas, más o menos se venía a decir lo mismo, y en ningún caso se consultaba con un experto, como si de un contagio viral se tratara. Reitero que el tema podría ser relevante y trascendente, empero ¿Qué experto ha relacionado gota fría y polvo africano en el SE español?. ¿Lo sabe alguno de los lectores españoles?. ¿Me podría informar?. ¿Un nuevo y falaz bolo de plumillas perezosos a los que la verdad no les importa nada?. ¡A saber!. Y para finalizar me gustaría dejar constancia de que dicha vinculación, de existir, aclararía parte varios interrogantes de las investigaciones que llevo a cabo en esos territorios, por lo que me gustaría que se tratara de una conclusión veraz, pero ¿quién se puede fiar de esta gente?. Eso sí: Los aerosoles incrementan el contenido de nutrientes (calcio, magnesio, sodio, potasio, en los suelos de Almería, por lo que no es la escasez de los mismos un factor limitante, aunque lo que escasea y mucho es el agua.

Abajo os reproduzco una de las noticias y el resumen del trabajo original, junto a algún material adicional……….

 Juan José Ibáñez

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Biocarbones como fertilizantes: La Torrefacción de la biomasa

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Fuente: Colaje Google imágenes

 Al alba, en pleno desierto, o al menos en una zona árida de Bostwana (Gaborone), unos investigadores japoneses se afanan en rellanar enormes cafeteras para elaborar un riquísimo café torrefacto, por supuesto. Un corresponsal del Blog “Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”, abre los ojos y observa atentamente los movimientos de sus colegas nipones. “De pronto, estos últimos cargan aquellos enormes recientes con su aroma exquisitamente humeante en camionetas”, poniéndose en marcha. ¡Qué groseros! Barrunta nuestro corresponsal desplazado hasta aquellos “tórridos lugares”. ¡Ni siquiera me han ofrecido una taza!. Pero apenas tiene tiempo de subirse precipitadamente a uno de aquellos vehículos. La caravana parte. Uno de los japoneses mira en su portátil la ubicación de la zona a la que d debían dirigirse, y tras una hora de tránsito indica por señas a sus compadres que ese es el lugar.   Los vehículos se ponen de nuevo en marcha lentamente hacia allí y apagan los motores. De pronto, ante los ojos atónitos de nuestro enviado especial, comienzan a verter el sabroso cafetito sobre el suelo, con mucho cuidado. Él se pregunta  a si mismo ¿Se tratará de despertar a los suelos de su prolongado letargo nocturno con cafeína?.  ¿Una nueva y revolucionaria manera de gestionar los suelos? Debemos reconocer que nuestro staff es escaso y el dominio del japonés no es nuestro fuerte, empero el enviado “conoce algunas palabras”. Se dirige hacia ellos y pregunta,  ¡Al margen de reprocharles que no le ofrecieran una taza de café y luego lo desparramaran sobre el suelo!, ¿que pretenden? ¿Cuál es el secreto de su experimento?. Responde afablemente uno de los nipones que había estado en España años atrás aprendiendo flamenco en Andalucía: “No cleo que le gustala ete café, no sienta muy bien: ¡malo, malo a uted!. Eta elaborado de resiluos de la biomassa”. El corresponsal que digámoslo ya, se llama Pepe, entre aliviado por no tener que sufrir más rebuscando en su precario vocabulario de la lengua del “país del sol naciente”, desconcertado por el “exquisito español” del asiático, y más aún por lo que se encontraba viendo insiste:  ¿Y que consiguen regando el suelo con ese líquido (ya gesticulando su rostro con un cierto asco)?. “Fácil, fácil, fácil, Así los suelos se humecen meol, absuelven mucha agua, mucha y nutritentrros, pol lo que  la cosecha mejollala; bonio ¿ehhh?, y solo mun eulo”. A su regreso nos narró entre  excitado y obnubilado su experiencia con un español bastante deplorable tras tanta charla en nipoñol….

Pero expliquémosla ahora porque esta iniciativa nipona tiene mucha enjundia. ¿Saben ustedes lo que es la biomasa torrefactada?. Se trata del producto obtenido  mediante el procesamiento de la materia orgánica de los residuos de cosechas, lodos residuales etc., que se utilizan para obtener energía al entrar en combustión. ¿Si pinchan en ese enlace, y leen atentamente, observarán que se trata de un procedimiento que produce unos materiales que luego troceados se utilizan para los fines aludidos. Son enormemente ricos en carbono requemado y repelentes al agua, por lo que se pueden almacenar al aire libre. ¿Pero cómo pueden mejorar la fertilidad del suelo y más aún incrementar su capacidad de retención de humedad y desprender nutrientes, o al menos incrementar su disponibilidad para las plantas de los ya existentes en el medio edáfico natural?. Tras escuchar atentamente tal cantidad de sandeces y deliberar si debíamos darle una oportunidad al reportero o despedirle del trabajo por payaso,  decidí previamente reunir a nuestro sanedrín de expertos, invitando de paso al afamado Profesor de Investigación Gonzalo Almendros, compañero desde hace 35 años  y prestigioso bioquímico del suelo, por lo que le apelamos cariñosamente Dr. Humus (entramos como becarios pre-doctorales simultáneamente en el CSIC y publicamos varios artículos conjuntamente en aquellos años de ¿eterna? Juventud). Pues bien, ni el propio Dr. Humus logró sacarnos de dudas, ya que también se quedó torrefactactado, es decir estupefacto.

 Veamos, como existe una gran confusión en la bibliografía entre lo que se denomina biochar, biocarbones y carbones (charcoal en la lengua del otro Imperio menguante, es decir el del Tio Sam). Ya hemos hablado “las mil y una noches” acerca del biochar, cuyos post los encontraréis tanto en nuestra categoría “fertilidad de suelos y nutrición vegetal”, así como en el que denominamos “etnoedafología y conocimiento campesino”. Allá podréis encontrar valiosa información.

También éramos conocedores de la producción de esas pellets de biomasa torrefactada, aunque ignorábamos el término. En principio, conforme a la literatura, el biochar se produce mediante una combustión en un ambiente bajo en oxígeno, mientras que la torrefacción en su total ausencia. ¡Eso creemos!, ya que en la nota de prensa, procedente de USA, en la que los nipones explican su tan inexplicable como apabullante hallazgo, haciendo uso simultáneamente de los vocablos torrefacción, biocarbón y biochar. El Dr. Humus también anda desconcertado a pesar de su gran talento, capacidad de trabajo y memoria descomunal. Y si eso ocurre mal asunto, ya que la confusión se encuentra en la literatura y notas de prensa, aun reconociendo nuestra ignorancia. Dividiremos pues nuestro farragoso análisis acerca de lo que dicen haber descubierto los investigadores descafeinados del sol naciente, antes de tomarse un té, pero también sobre el lugar elegido para el ensayo de campo, ya que los Aridisoles (suelos que se forman en ambientes áridos y desérticos) de Bostwana, y más aun con un carbón torrefacto de Jatropha curcas, que dicho sea de paso atesora algunas propiedades medicinales (¿será por eso?; ¿sanará los suelos?).

 El artículo original clarifica “algo” la diferencia entre el torrefactado y el proceso del biochar, empero toda la literatura existente resulta tan ambigua como para dudar si se acuñó el vocablo torrefacto a la hora de denominar tal enmienda con el fin exclusivo de causar la confusión en las filas del enemigo: colegas y lectores. Si el torrefactado y el corte en pellets dan lugar a productos hidrofóbicos, es decir repelentes al agua, al menos en primera instancia, resulta extraño que tras añadir la enmienda el medio edáfico este último retenga más agua. Obviamente la cantidad añadida 5% es bastante considerable y al mezclarse con los materiales del suelo puede alterar su estructura y quizás favorablemente, si bien por definición lo añadido no debería ser fácilmente descompuesto, por cuanto las mayor parte de las reacciones biogeoquímicas que acaecen en el medio edáfico demandan un medio acuoso. Pero ¡a saber!. Reiteremos que el ambiente es árido y tórrido, por lo que no es extraña la presencia de los Aridisoles. Sin embargo, la mayor parte de los tipos de suelos incluidos este orden de la USDA ST, poseen excesos de sales y nutrientes, ya que la escasa lluvia y la elevada evaporación no permiten lavarlos en profundidad, por lo que se acumulan así en su superficie. Sin embargo, leyendo el artículo original que no nos informa del tipo exacto de Aridisol, se nos informa de suelos oligotrofos, es decir pobres en nutrientes, los cuales no resulta ser lo más representativo de esta clase de suelos, dicho sea de paso.  En cualquier caso una lectura rápida del paper no informa de si el terreno se encuentre regado, lo cual resulta intrigante, ya que si apenas llueve, incrementar un 5% el contenido de humedad no serviría de mucho “la mayoría de los años”.  Más aun, la enmienda con los reiduos procesados de Jatropha curcas, debiera significar que en el territorio, al menos deben existir predios bajo riego para su producción y medios tecnológicos idóneos en su torrefacto procesamiento. Miren en Wikipedia la descripción del lugar (Bostwana, Gaborone), y detectarán que precisamente no se trata de un enclave excesivamente representativo, ya que parece encontrarse cerca de una gran ciudad, con pantanos, etc.

 Si partimos de un suelo yermo, y pobre en nutrientes, resulta fácil elevar “algo” su producción al añadir “algo” que no tenga propiedades perniciosas. Empero un incremento de agua del 5% y un ligero aumento de la disponibilidad de nutrientes no puede calificarse de experimento exitoso, ya que las producciones apenas mejorarían, sin un suplemento de agua adicional. Más aún, si la  Jatropha curcas, debe cosecharse en la zona ¿Cómo crece?: ¿en secano o regadío? Si lo hace sin agua suplementaria, ¿no daría lugar a escasas producciones?. Y una enmienda del 5% parece demasiada cantidad para tan escaso rendimiento. ¿Es rentable? Digamos, ya que resulta ser un detalle nada baladí, que el experimento fuera testado frente a parcelas control, que no recibían ningún tipo de enmienda, por lo que, añadir las pelles torrefactadas podría resultar en una fertilización más onerosa que otras muchas prácticas agrarias. El artículo tampoco dice nada al respecto.

 Resumiendo, se publica casi cualquier cosa, con independencia de su calidad, acerca de las bondades de quemar la biomasa y añadirla al suelo: biochar, biocarbones torrefactados, pasteurizados, vitaminados, liofilizados, ¿¿??.

Sin embargo, casi todas las culturas aborígenes neolíticas de los distintos continentes y ambientes (desde el gélido Nepal en la alta montaña, hasta los desiertos y bosques tropicales, a nivel del mar), convergieron en estas prácticas con muy buenos resultados al objeto de alcanzar prácticas agrarias sustentables. Actualmente parece que volvemos a redescubrir la pólvora, pero sin alcanzar el mismo éxito que nuestros ancestros. Materia de reflexión.

 Juan José Ibáñez

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¿Afectará el calentamiento climático de forma similar a los suelos y la vegetación?

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Una Violeta recogiendo Violetas. Los ramitos de Violetas son un clásico de la cultura tradicional madrileña. Con diferencia el mejor contenido de este post. Febrero 2017 Madrid. Foto: Juanjo Ibáñez

 Cuando lee uno noticias como la de hoy  (Future climate change will affect plants and soil differently), en una revista de la categoría de Nature, se pregunta si  una buena parte de los investigadores implicados saben lo que realmente es un suelo, ya que parece que no. ¡Ni idea! No he leído el texto original completo, empero si alguien se ha atrevido a leerse los post de esta bitácora sobre geografía de suelos, comprenderá que los resultados son obvios, triviales, mientras que las conclusiones expuestas ponen los “pelos de punta”. Yo casi vomito, lamento decirlo, pero es así.  Trabajos hechos para engrosar los CV, ya que en lo que respecta al progreso de la ciencia ¡nada de nada!. Lo único que ha avanzado en los últimos años en la materia sobre la que versa la nota de prensa, es la gran suma dinero dispendiado con la moderna tecnología. Las Nuevas botellas cuestan más que el vino viejo que contienen. Del mismo modo, lo que ha retrocedido dramáticamente resulta ser el conocimiento de los denominados expertos en materia de cambio climático y suelos. Y cuando se es ignorante se espetan preguntas estúpidas. Todo lo dicho en “Nature Reports”, o al menos en la nota de prensa debe tirarse a la basura (que además resulta ser muy confusa y confundente: contrastar con el resumen de la publicación científica), por cuanto es tóxica pra los lectores habituales de esta humilde bitácora. Hablaremos del efecto de un calentamiento climático y/o sequia sobre la vegetación y suelos en un gradiente climático del continente europeo.

 Pero aclaremos antes de todo, que resulta imperativo que los autores de los artículos exijan a los periodistas el manuscrito previo a su publicación, como lo hago yo, pues de no hacerlo son responsables tanto unos como otros. Pero en este mundo en donde la imagen vale más que el contenido…. La auto-complacencia por salir en la foto de los medios de comunicación, deviene en uno de los peores enemigos del pensamiento crítico que a los científicos nos presupone (pura leyenda urbana, al parecer).

 En primer lugar, comparar como responderán dos recursos naturales tan dispares como suelos y vegetación, aun que unos influyan en los otros, resulta absurdo. ¿Cómo se comparan dos estructuras tan distintas?.

 Abajo he traducido el texto en inglés mediante el traductor google, sin esmerarme lo más mínimo, ya que con los dedos de una mano me tapaba la nariz, de puro asco. Como veréis abajo una de las autores del estudio, nos habla de suelos encharcados y con formación de turba. Hablamos pues, ya sea de Gleysoles, ya de Histosoles. Por el contrario en el gradiente estudiado por los firmantes del artículo nos informan de suelos “secos” (¿?). En las zonas más áridas de este continente, como en los demás, dominan los Calcisoles, Gypsisoles, Solonchaks y otros edafotaxa que podéis ver en el siguiente post: Paisajes con Suelos Desérticos en Europa. Hablamos de dos mundos distintos desde cualquier punto de vista “racional”.

 La mayoría de los microrganismos unicelulares y pluricelulares (nematodos, colémbolos, etc., etc.) que habitan en el msuelo son acuáticos (aunque la tierra nos parezca bastante seca), por lo que si no hay agua desaparecen o pasan a formas latentes con diversas estrategias hasta que les rocíe el oro azul, y su actividad renazca, como florecen las flores. Del mismo modo, la temperatura del suelo disminuye rápidamente en profundidad, amortiguándose severamente, en contraste a las fluctuaciones que padece el mundo aéreo, tanto a lo largo del día, como de un ciclo anual. Confundir sequía con aumento de temperaturas se me antoja otro dislate desde un punto de vista científico. Sin embargo, el exceso de agua (anegación, encharcamiento) es tan dañino como su carencia. En otras palabras, la aridez resulta ser tan dañina como la paludificación (encharcamiento y acumulación de carbono) en el medio edáfico. Si en condiciones de sequedad extrema el ecosistema suelo casi paraliza su actividad,  siendo la materia orgánica escasísima, debido a la también pobre  biomasa vegetal,  lo mismo ocurre en los suelos encharcados de agua, si bien allí la materia orgánica no se descompone y como corolario se acumula. Por lo tanto en los de Gleysoles, e Histosoles del norte de Europa el descenso de la capa freática, permite la existencia de un suelo aireado y con humedad, favoreciendo el metabolismo biosférico (por ejemplo, la productividad primeria de la vegetación), es decir sacando al ecosistema suelo de su letargo, y facilitando pues la descomposición de la materia orgánica allí acumulada. Por el contrario, conforme el clima se hace más seco,  la falta de agua o una sequía prolongada, frenera la producción de la biomasa aérea, dando lugar a una ralentización extrema en la actividad biológica del suelo, tanto por falta de alimento, como de agua. Así pues, ya sean sequías prolongadas o un incremento de aridez, mejorarán la producción de los ecosistemas encharcados (que no húmedos) y una drástica reducción en los “secos”. Ya os expusimos diversos mapas y proporcionado abundante información sobre todos los tipos de suelos en Europa. En nuestras categorías (i) Taxonomías y Clasificaciones; (ii) Geografía de Suelos y megageografía y (iii) Curso Básico: Tipos de Suelos del Mundo, disponéis de toda la información necesaria para llegar a las mismas conclusiones vosotros mismos. Por lo tanto, resulta ridículo ¿descubrir?, como se alega en la nota de prensa, que: “ha quedado claro cómo la presión de los factores del cambio climático puede actuar de manera diferente y a veces incluso opuesta a través de estas condiciones” (refiriéndose al gradiente climático analizado). Obvio, trivial y banal. Afortunadamente el comentario del otro autor, en este caso español, al menos no son horripilantes, tan solo banales. Veamos dos ejemplos hilarantes.

 Del mismo modo, una tal Sabina, autora del estudio defiende que:. “Soil water plays a critical role in wet soils where water logging limits decomposition processes by soil biota resulting in a build-up of soil carbon as peat”. Traducido del suajili: El agua de los suelos tiene una importancia crítica en los “suelos húmedos ¿? (quiere decir encharcados, (pero su formación no da para tanta sutiliza) en donde el encharcamiento (ahora sí) limita los procesos de descomposición de la biota edáfica, y como corolario la materia orgánica se acumula en forma de turba. Lección de parvulario. Sin embargo la superficie de suelo cubierta por de Gleysoles, e Histosoles, incluso en el norte de Europa, a no ser que nos acerquemos al círculo polar ártico es ostensiblemente menos que la de los “secos”, es decir “no anegados por el agua”. Por lo tanto este ejemplo no me vale, ya que deviene en sacar conclusiones banales de los extremos de un continuo. Empero aquí entra en juego el gran Pope, al ilústranos en que 2 + 2 = 4, al clamar: “These results emphasise how sensitive soil processes such as soil respiration are to environmental change”. Os lo traduzco por cuanto este sí es un verdadero hallazgo precolombino: “Estos resultados enfatizan hasta qué punto son sensibles procesos tales como la respiración del suelo a los cambios ambientales”. Y el sabio se quedó tan orondo y satisfecho.  Si, el gran cerebro de este ejemplar acaba de rizar el rizo de la obviedad, alcanzando lo sublime, ya casi una divinidad digna de ser esculpida en oro y adornada de diamantes.

Si deseáis una información más sencilla y clara sobre esta iluminada investigación os recomiendo que leáis tan solo estos dos post de nuestro blog: (i) Desertificación en el Sur de Europa y en el norte ¿Qué?: Polvo versus Barro; (ii) Meta-Análisis: Suelos y Cambio Climático (Un Nuevo Estudio).

 En mi opinión, y al menos en lo que se refiere a la relación entre ecología, suelos y cambio climático, Nature y Science, han caído tan bajo que resulta difícil imaginarse algo tan rastrero. ¡Triste, lamentable! Al parecer confunden el suelo con “tener la creatividad por los suelos”.

 Juan José Ibáñez (más…)

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Las arcilla y limos en de los suelos áridos del mundo y sus mapas de distribución

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Geografía y mapa de distribución de las arcillas de los suelos áridos del mundo según la página Web GMINER30

 Por casualidad, me encontré un día con la página Web, de la que hablaremos brevemente hoy, y que puede ser de interés para muchos de vosotros. Como sabéis las partículas más finas que albergan los suelos (arcillas, limos, etc.) pueden ser trasportadas por el aire. Tal hecho, del que hemos hablado en otros post, posee efectos directos e indirectos, a escala global, sobre (i) la radiación atmosférica; (ii) la generación de nubes; (iii) los nutrientes que son transportados desde unos ecosistemas a otros, incluyendo los marinos y (iv) la salud humana (asma, problemas cardio-vasculares, efectos cancerígenos y brotes de meningitis, entre otros), etc.. También habría que citar otros ejemplos, del que en este blog destacaríamos su influencia en la génesis de otros tipos de suelos, como los ya mencionados en otros post “Terra Rosa Mediterráneas. Gran parte de este polvo que transporta la atmósfera procede de zonas áridas y semiáridas, y a menudo por desgracia es arrancado de suelos potencialmente productivos. El sitio Web GMINER30: Global Mineral Database on 30sec resolution of potentially dust productive soilsofrece información al respecto, así como mapas de distribución mundial y los contenidos canónicos que atesoran los diferentes tipos de suelos según la clasificación de la FAO, expuestos en una tabla. En esta última los edafotaxa son representativos de las zonas áridas de donde deben exportarse los polvos atmosféricos. Pinchando al final de esta página aparecen los objetivos y el material que os ofrezco al final de este post.  Considero que, de haberse realizado correctamente los cálculos (no atesoro los conocimientos para realizar juicio de valor alguno), la información proporcionada puede ser útil para diversos fines (como el de la tabla mencionada), más allá de los objetivos perseguidos inicialmente por esta iniciativa. Al parecer se trata de un proyecto realizado, o en fase de implementación, por el  South East European Climate Change Center – SEEVCCC. Os dejo pues la información y enlaces de los sitios Web, así como algunas palabras clave. Tener en cuenta que no se trata de la cantidad total de arcillas, sino que se especifican sus especies mineralógicas en cartografías individuales.  Espero y deseo que esta información pueda ser de interés para muchos de vosotros. Poco más puedo decir, ya que no soy experto en mineralogía de arcillas y los propósitos de utilizar estos datos en actividades de modelización climática también me son ajenos. Visitarla por favor, no revieseis exclusivamente el contenido que muestro abajo, ya que seguramente he omitido demasiados detalles en este post. Por no conocer todos los detalles del proyecto, estoy un poco perdido.

Juan José Ibáñez

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