‘Suelos de Zonas Áridas, Semiáridas y desertificación’

Suelos Agua, Agricultura, Seguridad Alimentaria, Sequías y Desertificación: Día Mundial del Suelo (5 de diciembre de 2020)

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Fuente: FAO

El 5 de diciembre de 2020 se celebrará el día mundial del suelo. Se trata de una iniciativa que se celebrará todos los años, como viene siendo costumbre desde 2015. Tanto la FAO (GPS), como la ONU, entre otras instituciones internacionales apoyan tal iniciativa, siendo participes de la misma. El tema escogido para esta celebración resulta ser la biodiversidad del suelo. En consecuencia, vamos a ir mostrándoos una serie de materiales interesantes, que reproduciremos de las páginas Web correspondientes. Sus contenidos son muy didácticos, por los que los reproduciremos íntegramente, o, cuando sea el caso, traduciremos del suajili al español-castellano. No comentaremos nada, para no confundir a los lectores potenciales. Si algún post lo requiriera, cambiaríamos el título el título, añadiendo otros contenidos ajenos indicando la fuente de cada uno. El post de hoy versa sobre la importancia del binomio suelo-agua cuyo estudio resulta ser esencial para la supervivencia de la humanidad. Hoy si hemos cambiado el título original (Los suelos almacenan y filtran agua), Podéis preguntaros porqué reproduzco una noticia como esta. La razón es muy sencilla. Se trata de unos materiales que sirven a los docentes del mundo Latinoamericano (incluyendo España y Portugal), los cuales no suelen estar supervisando en Internet lo que se cuelga en cada Portal y disciplina científica. No se trata  de suplantar, sino de divulgar la importancia de los suelos y en especial su biodiversidad. Y aquí me paro. Veamos la crucial importancia de  las relaciones entre estos dos recursos naturales conforme a la FAO, GSP y ONU.

Espero que sea de utilidad.

Juan José Ibáñez

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Mapa de Secuestro Potencial de Carbono de los Suelos del Mundo (Comienza el proyecto)

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Mapa de secuestro Real  del carbono de suelo, el potencial es el objeto de este post como señala la figura Fuente: FAO, GPS.

En 2018, la FAO y GPS lanzaron el primer mapa mundial de secuestro de carbono por los suelos. Fue un primer paso hacia adelante. Sin embargo, padecía de numerosas incertidumbres debido a la diversidad de las fuentes, protocolos analíticos, disparidades en densidad de muestreo, lagunas geográficas sin datos, etc.  Siempre he defendido que el contenido de carbono en los suelos varía rápidamente, ya sea por su manejo, ya por ciertos desastres naturales, etc. En consecuencia, lo que realmente interesa no es una foto fija de lo que en realidad es una película (acción en movimiento). Por lo tanto, este tipo de cartografías, como la de los usos del suelo, por ejemplo, son ilustrativas, pero su validez es efímeras a la hora de hacer uso de ellas tras varios años de su publicación. Del mismo modo, una cuestión es evaluar lo que hay actualmente y otra bien distinta la capacidad de los suelos del mundo para secuestrar carbono bajo diferentes escenarios de usos agrarios, cambios climáticos, nuevos procedimientos de gestión, y la preservación de la naturaleza. Un mapa potencial nos puede informar de cómo, donde y cuando, se puede aumentar el almacenamiento de carbono, en distintos escenarios. En Consecuencia la Alianza mundial del recurso suelo, o GPS, acaba de lanzar un proyecto mucho más ambicioso en todos los sentidos. La Frase que he recogido abajo lo explica casi perfectamente: “Con la publicación de las especificaciones técnicas y las directrices del país, ha comenzado el desarrollo del Mapa de potencial de secuestro de carbono orgánico del suelo global. El GSOCseq simula las existencias de COS durante un período de 20 años en tierras agrícolas y cuantifica el potencial de secuestro. Se trataría de un producto valiosísimo que acabaría con la disparidad de cifras ¿reales?, así como con las predicciones más que dudosas que se extraen, a partir de ellas con modelitos numéricos, muy abundantes en la literatura científica. Reiteramos que se trata de productos de simulación en base a bases de datos deficientes para estos menesteres. Hablamos pues de verdaderos cimientos con vistas a la planificación futura de los usos de suelos sostenibles y el almacenamiento que podría obtenerse a escasa mundial en lo que a la materia orgánica del suelo respecta. Va a llevar su tiempo. Pero está vez merecería la pena. Como decimos en España,  ¡No por mucho madrugar amanece más temprano!. No he encontrado apenas información, por lo que me veo obligado solo comentar esta iniciativa que acaba de comenzar. En la paginas Web que os proporciono abajo podéis seguir su elaboración y posiblemente participar. A fecha de hoy no puedo decir más. Empero como critico más que alabo, esta vez es de rigor aplaudir la iniciativa si se lleva a cabo correctamente. Ya veremos…. El problema,  para los expertos estribará en entender  y elegir protocolos y variables estandarizadas con gran poder predictivo, partiendo de un muestreo sea muy completo y no solo en número de muestras por unidad de área, sino también que incluya todo el perfil del suelo y no exclusivamente ¡los centímetros superficiales! del mismo (problema lamentable que tradicionalmente  arrastramos desde hace decenios y difícil de erradicar). Por ejemplo, la textura del suelo, la naturaleza del material a descomponer/humificar condicionan también fuertemente la capacidad de secuestro de carbono. Y tan solo cito dos variables entre otras. Un muestreo bien hecho pero deficiente en las variables seleccionas nos retrotraería a los modelitos numéricos que solo atinan si la información suministrada es pertinente y suficientemente completa. De no ser así, nuestro gozo en un pozo. Veamos que deciden lo expertos, tanto más cuando su elección se encuentra fuertemente politizada en este tipo de Instituciones Internacionales.

Ver: Boletín de la Alianza Mundial por el Suelo No. 29, 30 de septiembre de 2020.

Juan José Ibáñez

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Agricultura agrovoltaica o agrofotovoltaica

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Fuente: Colaje Imágenes Google

Pues va a ser que sí, se propone un nuevo sistema de manejo de suelos que incluye la producción de biomasa, y más concretamente la producción de alimentos, a la par que la de energía solar. Ahora bien, para empezar,  la iniciativa no es tan novedosa como vociferan las noticias de prensa en agosto de 2019. Pues va a ser que no, como podréis leer en varias notas de prensa que os incluyo abajo, tanto en español-castellano como en suajili. ¿Responderá a las expectativas que insinúan los plumillas, que suelen exagerar, cuando no mal interpretar todo? Presumo que no. Cuando las buenas nuevas las ofrecen las empresas tecnológicas, debemos siempre tener en cuenta que el objetivo de aquellas es vender, que no garantizar nuestro futuro ya sea alimentario o energético. Y este resulta ser el caso. ¡Vean la primera noticia procedente de Chile!, en la que tal sistema se presenta rodeado de un mar de bendiciones caídas del cielo. ¡No, no y no!. Eso sí, podréis observar cómo se muestran distintas modalidades o variantes, algunas más interesantes que otras. Me resulta difícil generalizar algunos comentarios a tanta variedad, ya que aunque no lo parezca, podréis comprobarlo por vosotros mismos al leer las mentadas notas de prensa.

Ya sabemos que a las tradicionales granjas para la producción de alimentos, se les suman las denominadas granjas o huertos solares. El paisaje en España comienza a transformarse tanto con la inmensa siembra de paneles solares, como para que un ciudadano que los visionara hace 40 o 50 años atrás, enmudeciera creyendo que nos han invadido los extraterrestres. Incluso en algunos pueblos del interior de España se lamentan de que tal fealdad afecta negativamente (espanta) al turismo rural, afectando de paso a la vida de ciertos animales silvestres.  Mejor los molinos de Viento de Don Quijote, más armónicos con su entorno y productores de energía renovables. Pero a lo que vamos.

La idea básica estriba en  cultivar vegetales debajo de paneles solares en territorios con exceso de insolación y déficit hídrico. Por un lado, esos paneles dan sombra a la “cosecha”, paliando parcialmente el estrés ocasionado por tanta radiación y disminuyendo la evapotranspiración del sistema suelo-planta. Según las noticias que abajo os exponemos, tal hecho por sí solo no afecta negativamente al rendimiento de la producción, pudiendo incluso aumentarla.  Pero hay más, mucho más. Los paneles solares  necesitan agua cuando se calientan en exceso y también para su mantenimiento. Tal tesoro en un medio árido, semiárido o mediterráneo, es finalmente recogido por el suelo que se lo ofrece a la planta para su crecimiento. Y de tal modo, con la misma cantidad, obtenemos energía solar y biomasa vegetal (que en alguna noticia ya se relaciona con especies aptas para la producción de biocombustibles). En principio, no resulta ser una mala idea, al margen del deterioro estético del paisaje. En alguna nota de prensa se nos informa que debe cambiarse, de algún modo, el diseño y disposición de las placas aunque tal hecho no adolece de dificultades tecnológicas dignas de mención.

Personalmente no me queda muy claro como consolidar todo el sistema con la misma extensión de suelo utilizada para la producción alimentaria, como podréis leer. Pero hay varias modalidades y reitero que, a día de hoy, me resulta difícil extraer conclusiones concretas. A pesar de ello, sí se me antoja interesante utilizar este sistema en los cultivos de invernadero bajo plástico. Los más asiduos a esta bitácora os acordaréis de los post que dedicamos a los mares de plástico, invernaderos  que deterioran el paisaje del SE de la península Ibérica, pero que son una bendición para sus propietarios y la producción agraria del país. Ahora bien, en otros lares con idénticas condiciones ambientales, la propia energía solar obtenida por los paneles serviría para acondicionar el sistema y ahorrar más agua. Añadamos aquí que, este tipo de cultivos de invernadero más modernizados reciclan ya de por si parte del agua que se les proporciona, para lo cual requieren energía.  En estos casos, y por la autonomía que se le puede otorgar a tales huertos eco-solares podría ser una solución interesante, como para incrementar sobremanera la producción de las cosechas. Empero aquí especulo. Prefiero que leáis por vosotros mismos el material que os proporciono abajo, eso sí, con espíritu crítico, ya que se trata, se quiera o no, de marketing con aval político.-empresarial.   ¡amen!.

Juan José Ibáñez

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Sequías, mortandad forestal y la importancia del agua en el suelo y subsuelo

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Sequias, California, Agua Profunda y bosques muertos. Fuente: Imágenes Google

En un post precedente: “Las plantas también absorben agua debajo del suelo, si la necesitan”, ya os mostramos como las raíces de la vegetación pueden penetrar en el subsuelo hasta algunas decenas de metros de profundidad, en busca de agua. Obviamente, este hecho suele acaecer esencialmente en aquellos ambientes y hábitats que sufren déficits hídricos de diferentes magnitudes.   Es decir, hablamos especialmente de ecosistemas que se ubican en biomas áridos, semiáridos y mediterráneos, pero también en ciertos enclaves de otros más húmedos, bajo circunstancias que generan “de alguna forma” falta de agua para el desarrollo de la vegetación. Este post puede pues considerarse como una ampliación del previamente mentado. Hablaremos de una nota de prensa que da cuenta de un estudio científico publicado en 2018. Sul título, traducido del suajili al español-castellano vendría a ser “La pérdida de aguas profundas provocó la muerte de los bosques en Sierra Nevada, California. Se trata de una investigación interesante que, respecto al ya aludido en aquel post, demuestra que: (i) la vegetación resiste sequías pertinaces y/o prolongadas, extrayendo el agua debajo del suelo, al penetrar y succionarla de regolitos y grietas de los materiales litológicos subyacentes; (ii) Cuando esta se agota el arbolado perece y (iii) que la distribución espacial de los arboles moribundos es heterogénea, estando condicionadas por otros factores ambientales, como en este caso el relieve. A efectos prácticos podríamos equiparar este hecho a la toposecuencia de una ladera. Como veréis, resulta “en primera instancia llamativo” que la mayor mortandad se produzca en las zonas bajas de montañas o laderas, es decir en donde “bajo condicionas normales” el suelo es más espeso y las disponibilidades hídricas en lo que respecta al desarrollo vegetal más favorables. Dicho de otro modo,  a mayor espesor del suelo/regolito, mayor potencial para almacenar recursos hídricos, aunque también reciben cantidades de agua considerables como resultado de la escorrentía superficial y subsuperficial de las cotas altas de las montañas/laderas, como intento ilustrar en la foto de cabecera.

Resumiendo, la vegetación de los ecosistemas puede supervivir a las sequías durante años, extrayendo parte de su capital previamente almacenado en el “banco” (suelo/regolito/saprolito). Empero si la sequía persiste demasiado tiempo, y los ahorros menguan paulatinamente hasta que la hucha se vacía, viene la tragedia. Las reservas de agua comenzarán a restablecerse cuando la sequía finalice y los excedentes de humedad van recargando la cuenta bancaria (el agua del suelo y subsuelo). Como corolario, la vegetación comenzará a recuperarse de los árboles que permanezcan vivos. Como corolario, cabe recordar que la edafología clásica difícilmente puede ayudar a entender y predecir este problema, al contrario que el estudio de la zona crítica terrestre.

Tras la noticia original en inglés, os dejo el enlace a otra, también de interés, y muy relacionada con el tema que hoy tratamos. Eso si la última no la he traducido. Seguidamente podéis leer todo este material. Me he esmerado en traducirla mejor que en otras ocasiones y alberga varios detalles que no dudo que os interesarán.     

Juan José Ibáñez

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Las plantas también absorben agua debajo del suelo, si la necesitan (resistencia a los periodos de sequía)

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Absorbiendo agua de regolitos y rocas fracturadas. Fuente: Google imágenes

 Es bien sabido por la comunidad científica, que el agua se almacena tanto en el suelo, como en el subsuelo. En el seno del último, de profundidad muy variable, el agua suele ser asequible a las especies vegetales que atesoran sistemas radicales que penetran varios metros  en el continuo formado por suelos-regolitos, aunque también alcanzan las grietas de las rocas que pueden contener el líquido elemento.  No se trata de plantas raras o singulares, sino que acaece con relativa frecuencia.

 La ortodoxia, impresa a sangre y fuego en nuestras cabezas y manuales, suele restringir el agua asequible a la biota con la almacenada en los suelos (hasta uno o dos metros de profundidad), cuando no es cierto. Bajo ella aparecen las denominadas zona vadosa y más. Justamente fue la falta de atención de la edafología clásica hacia tal ambiente subterráneo y los procesos biogeoquímicos subyacentes la que dio lugar a la “zona crítica terrestre: El nuevo paradigma de la edafología (ZCT)”. Debemos tener encuentra que, desde numerosos puntos de vista y con variopintos propósitos, incluidos la modelización del sistema climático, contaminación, y otra gran cantidad de procesos que afectan a la superficie terrestre emergida, se requiere información abundante y precisa  de todo el espesor de la litosfera que interacciona con la biota y el clima. Por estas razones nació hace casi quince años, la Critical Zone Exploration Network o red de observatorios de la  ZCT. Con el tiempo, se han ido sumando toda una serie de enclaves repartidos por el mundo, con sus grupos de trabajo, proyectos, simposios, congresos, etc. Lamentablemente la mayor parte de los expertos en ciencias del suelo siguen ajenos a tal fascinante aventura, dando la espalda, a una realizad que reclama a gritos una mayor atención.  

 La Noticia que os vamos a ofrecer hoy y que lleva por título: Subsurface plant-accessible water in mountain ecosystems with a Mediterranean climate, es fruto de una investigación llevada a cabo en uno de los mentados observatorios, y más concretamente en el ubicado en los ambientes mediterráneos de Sierra Nevada, en EE.UU. En ella, se nos informa de lo que muchos edafólogos de campo ya conocen sobradamente, aunque no se interesen o puedan interesarse, debido a la complejidad logística e instrumental inherente para poder indagar hasta decenas de metros de profundidad. Me refiero más concretamente a que la vegetación hace uso de esa agua y en especial cuando el suelo se encuentra seco, ya sea fruto de un estío concreto ya tras  varios años de sequía.  De este modo, se alcanza una considerable resiliencia a los estreses causados por la falta de agua. No se trata de una tarea fácil, ya que a la sofisticación de los diversos métodos empleados y la instrumentación necesaria, debe añadirse que los estudios en sitios concretos deben extrapolase a escala de paisaje con vistas a entender, cuantificar y modelizar sus repercusiones sobre los ecosistemas naturales, agrarios, disponibilidad de recursos hídricos, etc. Por esta razón, algunos comentarios que he traducido abajo del resumen del artículo de investigación original, que no de una nota de prensa divulgativa, pueden resultar incomprensibles al lector que no se encuentre versado en estos temas. Sin embargo, no es importante en nuestro contexto y pueden pasarse aquí por alto.

 He comentado anteriormente que los edafólogos de campo, con larga experiencia y abundantes observaciones, saben sobradamente que las raíces de la vegetación y su biota asociada alcanza profundidades que a menudo exceden con creces los límites más someros, que son el foco de interés de los edafólogos. No resulta difícil observar en cortes o zanjas recientes de carreteras, ferrocarriles, etc., hasta qué punto penetran las raíces en los regolitos y estratos sedimentarios subyacentes, como también  en los sistemas de fragmentación de rocas consolidadas. Eso sí, en materia de investigación, reitero, que se requiere una logística e instrumentación bastante sofisticada, de la que carecemos la mayoría de nosotros.

 Tales hallazgos no son exclusivos de los ambientes mediterráneos, sino de todos aquellos en donde el suelo se seca totalmente durante parte del ciclo anual, como los semiáridos, y por qué no, también en los desérticos. De hecho, ya os mostré en un post precedente un caso mucho más asombroso y singular: “ Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares”. Se trataba de un breve resumen de un artículo que publiqué sobre el tema en una revista científica (Islands of biogeodiversity in arid lands on a polygons map study: Detecting scale invariance patterns from natural resources maps). En este último se relata un caso concreto absolutamente sorprendente (explicado en el post) y que entra de lleno en el contexto de esa iniciativa a la que denominamos la  “Zona Crítica terrestre”. Lamentablemente toda esta información no aparece ni en los mapas ni en las bases de datos de suelos georreferenciadas. O cambiamos de chip, o nos van a adelantar desde otras disciplinas por la derecha, la izquierda, delante y atrás, por arriba y por abajo. 

Juan José Ibáñez

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El extraordinario efecto en los ecosistemas Polares de los suelos ornitogenéticos

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Fuente: Arriba imágenes tomadas por Juan José Ibáñez, abajo Google imágenes

La nota de prensa que abordamos hoy se me antoja curiosa y muy interesante, pudiendo considerarse como una continuación de un post que redactamos hace nueve años y que lleva por título: “Las Aves y los Suelos (Suelos Ornitogénicos): El valor del Guano, que posiblemente sea el mejor fertilizante del mundo.  Empero va mucho más allá al mostrar que el guano es esencial para el funcionamiento natural de los ecosistemas terrestres antárcticos. Este fertilizante natural depositado por pingüinos, focas y otros animales desencadena una serie de procesos que fertilizan el medio natural en aquellos gélidos lugares, haciendo prosperar musgos y líquenes, así como creando abundantísimas comunidades de organismos del suelo, más allá de donde se deposita. Y así los animales mostrados y otros semejantes generan suelos denominados ornitogenéticos y estos a su vez generan ecosistemas mucho más ricos en nutrientes. Por lo tanto sin esta tipo de edafotaxa, los paisajes de suelos antárticos serían menos productivos y biodiversos.  En cualquier caso cabe mentar que tal proceso acaece también hasta los trópicos, cuando a la megafauna aludida la dejan medrar a la orillita del mar. De hecho, al menos algunas de las culturas precolombinas de la costa del Perú ya daban buena cuenta del guano con vistas a fertilizar sus áridos territorios costeros.   

 Ya os comenté, en aquel post, como son las heces de estos animales imprescindibles para completar el ciclo reproductivo de las aves que las eyectan. Las heces, es decir el guano se cumula en sus colonias, aportando ricos nutrientes al suelo. Tales excrementos ricos en nitrógeno, que a la postre es asimilado por la vegetación, lixiviado al agua, o evaporado a la atmósfera en forma de amoniaco. Ahora resulta que, según los autores: “el amoniaco es recogido por el viento y arrastrado hacia el interior del terreno emergido, y este se abre camino en el suelo, proporcionado el nitrógeno que los productores primarios necesitan para sobrevivir en este paisaje“, generalmente cubierto de musgos y líquenes. Sin embargo tal proceso cubre una extensión que supera ampliamente el área de las colonias de focas y pingüinos. Puede defenderse pues de que esta megafauna causa islas de biodiversidad y fertilidad al formar sus propios ,suelos, indispensables para completar su ciclo de vida. En la mentada noticia puede leerse también que: “los ecosistemas polares tienden alcanzar una altisima abundancia de invertebrados en comparación con los ecosistemas de latitudes medias (…)  Un círculo de nutrientes, conocido como la huella de nitrógeno, rodea la colonia. Lo que ha sorprendido a los científicos reside en que extensión de dicha huella no parece encontrarse relacionada con las condiciones climáticas, sino que depende en gran medida de la cantidad de animales presentes en las colonias. Utilizando esta información, Bokhorst y su equipo pudieron mapear puntos calientes de biodiversidad en toda la península (..).Hallamos una fuerte asociación entre la presencia de colonias de pingüinos y la biodiversidad de invertebrados terrestres. La presencia y el tamaño de las colonias de pingüinos se pueden cuantificar a través de satélites”.

Abajo os dejo la noticia original y mi pedestre traducción al español-castellano. Ahora bien, en último lugar os dejo su contenido traducido mucho más correctamente por Agencia SINC (La Ciencia es noticia). Os recomiendo este página Web sobre prensa científica en general.

No puedo evitar avocar mis viajes infantiles de Madrid al pueblo de mi Madre en Alicante. Las estrechas y maltrechas carreteras de hace cincuenta años se encontraban jalonadas de carteles entre los cuales, como en el mosaico que os expongo al comienzo de la entradilla, aparece una que se repetía sin parar en el curso de aquellos tortuosos e interminables viajes, en coches sin refrigeración que apenas superaban los 60 Km/hora. Nos referimos al márquetin utilizado para comercializar en España el guano, conocido también por nitrato de Chile (y al parecer, del mismo modo por Nitro del Perú). Las dos fotos superiores son de mi propia cosecha, justamente tomadas en las Islas Ballesta de las tórridas tierras de Paracas en Perú.  

 No obstante cabría añadir otro elemento a la ecuación en el que no han reparado de los autores.   Lamentablemente hemos contaminado las aguas con todo tipo de compuestos hasta convertir nuestras las extensas masas de agua en un  vertedero azul y una repugnante plasticosfera. En consecuencia, vía cadena trófica, las focas, pingüinos y demás de fauna asociada, que consumen pescado contaminado por todo tipo de venenosos aditivos de origen antrópico, al margen de enfermar y alterar su ciclo de vida, si no se pone remedio, depositarán un guano repleto de contaminantes y entre ellos microplásticos.   Los autores del estudio han reparado en otros riesgos que podréis leer seguidamente, pero no en este, que resulta ser de gran relevancia, en mi opinión.  

 Os dejo ya pues con la noticia que interesará tanto a los amantes de la ecología como de la edafología.

Juan José Ibáñez

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Mercurio como contaminante global y posibles vías para la mitigación de su impacto

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Fuente Colaje imágenes Google

La nota de prensa que os mostraremos hoy lleva por título: “Identifican un proceso que reduce la presencia de mercurio oxidado en la atmósfera”. En ella se expone una nueva propuesta metodógica con vistas a paliar sus dramáticos efectos sobre la biosfera, salud humana y, como no, los suelos que tanto nos interesan. En ella puede leerse por ejemplo, como: El nuevo proceso de fotólisis solar reduce el mercurio oxidado a mercurio elemental, dando lugar a un incremento importante del tiempo de vida de este metal en nuestra atmósfera y, por tanto, un aumento en las distancias que puede alcanzar desde los puntos de origen. El trabajo, que se publica en la revista Nature Communications, plantea una nueva opción para destruir este metal en la atmósfera y aportar cambios en su ciclo de vida en los ecosistemas terrestres y marinos. Ahora bien, se trata especialmente de evitar o mitigar sus efectos a larga distancia. También os exponemos otra noticia en la que los autores defienden que las cenizas, blancas o negras, que se depositan sobre el medio edáfico, tras los incendios forestales, podrían unirse a las formas reactivas de este elemento químico (especialmente en la ceniza a la que denominamos carbón negro o carbón vegetal), transformándolo en otras no reactivas, manteniéndolo en suelos y sedimentos, evitando así su liberación y contaminación en las aguas.

Ya hemos hablado de la contaminación por mercurio en diversas ocasiones. Incluso en algunos post explicamos que sus efectos dañan la salud humana desde tiempos ancestrales. Empero el impacto humado ha generados enormes emisiones de tal metal pesado hasta límites alarmantes. Dado el ciclo del mercurio y su transporte a enormes distancias de las fuentes de emisión, algunos expertos lo califican como contaminante global.  Abajo os exponemos ambas notas de prensa, así como bastante material con vistas a que entendáis, tanto de forma didáctica como técnica, cuales son las fuentes de mercurio, sus procesos de deposición en suelos y sedimentos, pero también lo efectos e impactos en los suelos, la vegetación etc.  Obviamente, del mismo modo os detallamos los post más relevantes que hemos publicado por el tema (no se trata de repetirse una y otra vez). Tener presente que, aunque, en el título de estas últimas no aparezca, en sus contenidos sin hablamos del mercurio, metal pesado, pero que muy pesado, en todos los sentidos. Espero que os sirva de introducción a alguno de vosotros. Gracias al Portal troposfera que, junto con Wikipedia, son las fuentes del material más didáctico que podréis leer abajo.

Juan José Ibáñez

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El suelo y el Medio Natural: Reflexiones desde la Universidad (Antonio López Lafuente)

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Antonio López Lafuente: Genio y Figura hasta la sepultura cuando llegue que todavía es muy pronto….

Otra vez me ha permitido Juanjo asomarme al balcón, ahora que por desgracia está de moda (Pandemia de Covid-19), de su bitácora para compartir con vosotros algunas reflexiones relacionadas con el suelo y el medio natural. Deseo empezar dándole las gracias por esta nueva incursión que espero sea de algún interés. 

 Los que nos dedicamos a la  actividad docente e investigación en la universidad nos  encontramos pasando momentos de confinamiento, como muchas personas dedicadas a otras profesiones, lo cual nos está permitiendo tener más tiempo libre como para poder plantearnos algunas reflexiones, en este caso, acerca de nuestro trabajo, a la vista de las numerosas dificultades que nos estamos encontrando.

 Los profesores de universidad, como así lo establece la ley, debemos cumplir con dos misiones básicamente: (i) participar en la investigación del país, a través de los proyectos financiados por los distintos organismos oficiales, también de empresas privadas, pero claramente en menor proporción, y (ii) ocuparnos de la docencia de los futuros egresados. Esta ha sido la biga que ha mantenido el fundamento de nuestra universidad a lo largo de la historia. 

 Esta doble función que lógicamente en sus principios no va a cambiar, si bien es posible que se vea modificada con nuevos planteamientos a partir por el surgimiento  de la pandemia del COVID-19. Durante el tiempo de confinamiento estamos aprendiendo a marchas forzadas que no podemos seguir con los modelos tradicionales ni de investigación ni de docencia. La pandemia nos está ayudando a recordar que la investigación o se hace y se financia para potenciar equipos multidisciplinares, o no tendrá sentido de ser, y la docencia, o se hace desde la integración, no solo de los estudiantes, sino también del conocimiento, con una participación expresa de las nuevas tecnologías, ono tendrá garantías de calidad. Estos dos planteamientos no son nuevos, forman parte del frontispicio de nuestra profesión, pero parece momento de recordarlos si queremos tener en el futuro un mejor control de las distintas amenazas a que el planeta, y en especial el ser humano, va a estar sometido.

 Otra de las cosas que ha dejado claro este confinamiento es que no estábamos preparados para asumir tareas que empezaban a ser utilizadas, y de las que se hablaba mucho, aunque se ha demostrado lo lejos que nos encontramos para poder utilizarlas con rigor, me refiero al teletrabajo, o trabajo a distancia. Ni las empresas, ni las instituciones, ni los ciudadanos, ni los medios de que disponíamos estaban preparados para realizar una labor eficaz. Es evidente que algunas empresas, sobre todo en áreas concretas, el mundo de las finanzas, el entrenamiento a través de la red, llevan haciendo un trabajo de implantación desde hace años, lo que les ha permitido avanzar en este momento a un ritmo mayor, y seguramente han cubierto mejor sus objetivos. Pero sectores como la salud, la educación, la cultura, la alimentación, entre otros, necesitan impulsar de forma rápida la digitalización de sus actividades si no quieren encontrarse desfasados en los próximos años.

 Otra cuestión que merece una reflexión profunda estriba en analizar el papel de los ciudadanos en el devenir de la pandemia. Su colaboración está siendo fundamental para superar la catástrofe, si no se hubiera entendido que sin su participación no sería posible salir, los tiempos para superarla hubieran sido muy superiores y con consecuencias los estragos mucho más trágicos. Con ello se ha puesto de manifiesto la importancia de entender que los problemas cuando adquieren carácter global, como es el caso de la pandemia generada por el COVID-19, o del cambio climático, del que se lleva hablando décadas, o lo que fue en su momento la crisis económica producida por la quiebra de Lehman Brothers, afectan a cada una de las personas y es imprescindible la concienciación colectiva para superarlos.

 Ante esta concienciación de los grandes problemas a nivel planetario afecta a todos los ámbitos del conocimiento, es necesario que asumamos cada uno de nosotros muchos de los planteamientos que la ciencia está haciendo sobre diversos campos. Me centrare a partir de aquí en el suelo, que es lo que yo enseño en la universidad, y principal objetivo de esta bitácora.

 La erosión, la desertificación, la contaminación química, el cambio de uso, la perdida de materia orgánica, la permanente disminución de la biodiversidad, los cambios en los ciclos del carbono y el fosforo, en una palabra, la degradación del suelo, está alterando sus servicios ecosistémicos, tanto los que afectan a los sistemas biológicos y relacionados con el agua, como los vinculados con sus aspectos sociales y económicos. Estos hechos se llevan denunciando por parte de la comunidad científica desde hace años, y seguimos predicando en el desierto. Los suelos se siguen degradando, la perdida de superficie cultivable aumenta constantemente, lo que incide en los mercados económicos, en las hambrunas, en la migración, y esto se pone de manifiesto cada año con informes y planes estratégicos para evitarlo, que apenas se cumplen.

 Uno de los últimos intentos es la publicación de La Agenda 2030 que demanda el compromiso de los Estados para cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta Agenda fue adoptada en 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas y aprobada por los 193 miembros entre los que se encuentra España. El objetivo 15 es el dedicado a “vida de ecosistemas terrestres” donde se advierte de l imperiosa necesidad de: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

 En el apartado de DATOS, podemos leer: 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura, pero el 52% de la tierra utilizada para la agricultura se ve moderada o severamente afectada por la degradación del suelo. La pérdida de tierras cultivables se estima entre el 30-35 veces la tasa histórica.

Debido a la sequía y la desertificación, se pierden 12 millones de hectáreas cada año (23 hectáreas por minuto). En un año, podrían haberse cultivado 20 millones de toneladas de grano. El 74% de los pobres están directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.

 Pero la degradación del suelo no afecta solo a los sistemas productivos, que ya sería suficiente, sino que también  genera la destrucción de los ecosistemas terrestres y tiene una incidencia muy importante en la salud de las personas.

La llegada al suelo de productos químicos procedentes de las actividades antrópicas, ocasiona daños de los que en muchos casos no se conoce cuál es su verdadero alcance, propiciando de paso que nos hagamos preguntas que necesitan una urgente respuesta porque de ellas va a depender la salud de muchas personas:

  1. No conocemos las complejas interacciones que tienen lugar entre las especies químicas del suelo.
  2. No se conocen los nuevos xenobióticos que están apareciendo en el suelo producto de reacciones orgánicas.
  3. No se conoce como afecta el cambio climático a muchas especies de microorganismos del suelo.
  4. No se conoce como afecta a los microorganismos la llegada de medicamentos (contaminantes emergentes).

Son muchos los planteamientos y muchas las incógnitas que surgen cuando hablamos del sistema suelo, pero hoy día, en nuestro planeta la especie humana no pude sobrevivir sin los suelos. La inversión en equipos multidisciplinares, desde la ingeniería a la sociología, pasando por ciencias de la salud, es necesaria si queremos tener respuestas que realmente sirvan a los problemas de la población. En las aulas, cuando explicamos Edafología, deberemos hacerlo desde el concepto de integración, como lo define María Moliner en su diccionario de uso del español, “integrar es hacer un todo o conjunto con partes diversas”, si queremos que nuestros estudiantes entiendan lo que significa “funciones ecosistémicas del suelo”. Y la población debe entender que no podemos aportar soluciones reales y duraderas si no comprende que el suelo es mucho más que el soporte que nos sostiene.

 Quiero concluir diciendo que deberíamos extraer conclusiones positivas de esta pandemia, la catástrofe está siendo tan grande en todos los campos, sobre todo en el número de víctimas, que necesitamos confiar en que no volverá a suceder, y para ello debe ser el conocimiento y la investigación, quien aporte esa confianza, porque es lo único que nos puede salvar. Concluyo con una cita del físico Richard Fyenman, que recoge Olle Häggström, en su libroAquí hay dragones. Ciencia, tecnología y futuro de la humanidad”, que por cierto me recomendó Juanjo, transcribe: “La ciencia es lo que hemos aprendido sobre cómo evitar engañarnos a nosotros mismos

 Comentario del bloguero que espera/teme Antonio: Veamos Antonio López Lafuente. Cuando comenzamos la andadura en esta bitácora entramos a participar cuatro colegas como blogueros responsables. Poco a poco fueron siendo abducidos los restantes, dejando de participar por los motivos más variados y comprensibles.  Uno de ellos resulta ser mi entrañable amigo Antonio, que además de gran investigación y docente, ha resultado ser un magnifico gestor, ocupando cargos de garn relevancia en España. Antonio, no tienes porqué pedir permiso para nada. Esta es tu casa. Siempre serás bienvenido. Obviamente estos asertos no causan ningún temor. Empero y  si digo con más asiduidad por favor….. Ahí … ¿Antonio dónde estás?…. ¿Antonio dónde estás?…. Me temo que salió corriendo. ¡en fin!…… Mi ”gozo en un pozo 

 

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Sistemas de labranza para mejorar la eficiencia y reducir la contaminación del nitrógeno añadido a los suelos

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Eureka Alert IMAGE: The efficiency of the procedure turned out to depend on the part of the bed (the furrow or the ridge) that was fertilized. view more

Credit: Allen Dressen

El post de hoy versa sobre como fertilizar con nitrógeno los suelos agrarios, maximizar su eficiencia y reducir la contaminación derivada por tal práctica. El estudio resulta ser interesante, aunque posee una seria limitación. Esta deriva en que tales intentos de manejos del suelo varían en función del clima, tipo de suelo, planta cultivada, etc. Es decir que la propuesta realizada en un lugar puede fracasar en otro. El estudio se realizó en los la meseta de loess china. Los loess son rocas madre o materiales parentales muy idiosincrásicos. Y francamente yo dudo de que la metodología propuesta sea útil en otros muchos lares (pero habrá que esperar corroboraciones/refutaciones), si bien entiendo que se puede aprender de tal experiencia.

Los autores experimentaron varios manejos en aquel lugar hasta que dieron con el más eficiente, ¡entre los testados! usando mulching o acolchado agrícola, así como fertilizantes nitrogenados. El uso de plásticos en la agricultura ecológica, ya lo mentamos en otra ocasión. Los paisajes agrarios actuales en España están repletos de ellos. Por lo tanto, no se trata de ninguna novedad (ver nuestro post:  Plásticos en la Agricultura Ecológica). Del mismo modo, la fertilización nitrogenada y el arado son prácticas habituales. Me llama la atención que la aplicación de esta enmienda sea más eficiente y se use en menor cantidad aplicándolos en la cresta y no en los surcos de de los caballones creados por el laboreo.

Y todo ello me recuerda a mi afamado, amigo ya lamentablemente desaparecido, Antonio Bello Pérez. Antonio, a pesar de que en sus últimos años, las prioridades científicas de la institución en que ambos trabajábamos y una política un tanto barriobajera le amargaron la existencia antes de que falleciera, desarrolló una técnica más ingeniosa y eficiente, que fue plagiada por parte de otros colegas sin escrúpulos. Lamentablemente, como defensor a ultranza de la agricultura ecológica reconocía que “Pasarán muchas décadas hasta que logremos tener alimentos libres de contaminantes”. Pero él casi lo consiguió y fue galardonado (nacional e internacionalmente) por ello en numerosas ocasiones.  Su técnica es descrita en este post: “Desinfección de Suelos (Biofumigación): Abono y Alternativa Ecológica al Uso de Plaguicidas y Fertilizantes Sintéticos”. También podéis bajaros libremente tales experiencias pinchando en “Manejo Agronómico y Biodesinfección de Suelos y (libro de libre acceso en Internet)” o visionarla en “Biodesinfección de Suelos: Video Demostrativo de su Potencial Fertilizante y Plaguicida”.

La biodesinfección aplica la labranza 0 y los mentados plásticos, pero de modo mucho más sustentable por cuanto es más baja en insumos de fertilizantes (cuando se necesitaban), ya que el suelo se enmendaba con residuos de la agroindustria. En cualquier caso, no existen remedios globales para problemáticas locales y a veces, un poco de laboreo es preferible a la agricultura sin labranza. Lo dicho el estudio parece interesante, si bien hay que testarlo en cada  enclave.

Os dejo ya con la noticia que será de interés para todos aquellos que estén interesados por el manejo el suelo, su fertilidad y la nutrición vegetal.

Juan José Ibáñez

Continúa……

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Minerales reactivos de los suelos, carbono lábil y secuestro de carbono: Primeras estimas a escala global

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Minerales reactivos y secuestro de carbono lábil. Fuente Colaje Imágenes Google

Si en nuestra bitácora los post editados fueran proporcionales a las noticias aparecidas en la prensa que versan sobre algún tema determinado, deberíamos denominarnos “los suelos y el secuestro de carbono”. Y a pesar de mi interés en eliminar tal sesgo, posiblemente nos acerquemos ya a mil entradas sobre el tema de las casi 3.000 ya publicadas. En nuestra ciencia, como en todas las demás, resulta mucho más fácil publicar sobre investigaciones de moda que acerca de las que no lo están. Me contaba mi entrañable hermana, ya desaparecida, que cuando surgía un brote epidémico importante, por ejemplo, rápidamente aparecían en la revistas tropecientos artículos, cada cual peor que  el anterior. La mayor parte de ellos no lo hubieran hecho de no haber surgido tal problema de salud. Debe ser que los investigadores bajo la presión del “publica o perece” tiramos de archivos y desempolvamos cualquier cosa que tuviera que ver con el tema candente. Por su parte, como en esos momentos el público reclama esa información, la basura se transmuta en oro.  Sin embargo, el artículo y nota de prensa de la que hablamos hoy, no carecen de interés, ni mucho menos. Ahora bien, en la mentada noticia se pueden leer unos comentarios sobre los que prefiero omitir mi opinión. Obviamente la traducción del resumen del artículo, ofrece una versión considerablemente más razonable.  Os recomiendo que soslayéis cualquier verosimilitud al enfrentaros a los comentarios que se ponen en boca de los autores acerca de la posibilidad de mitigar el cambio climático por la vía del  matrimonio entre los minerales reactivos y secuestro de carbono lábil. Estoy convencido que ha sido un ¿hábil? plumillas de algún gabinete de prensa, que no ellos los autores de la indagación, los que han espetado tantas sandeces, ya que se trata de dos reputados edafólogos de todo la vida, y que no necesitan de las lamentables auto-alabanzas al uso. Se trata de un artículo de revisión sobre un tema casi inexplorado, y así hay que entenderlo. Por lo tanto, abajo os expongo todo el material que he recopilado excepto la Noticia reproducida por Europa Press, que por cierto es de buena calidad, didáctica e inteligible, pero que por el copyright debo omitir.  Recomiendo que la leáis. Ya sabéis que sobre estos temas los post previos pueden estar almacenados en una o más de las siguientes categorías: ‘Suelos y Cambio Climático’; Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica’ y Biología y Ecología del Suelo’.

La materia orgánica absorbida que es ligada a los minerales reactivos del suelo (que contienen hierro y aluminio) es un mecanismo importante en el secuestro de carbono a largo plazo.  Se supone que puede tratarse de un proceso relevante, empero aun es poco conocido.

A la hora de almacenarse carbono en el suelo, la producción de compuestos orgánicos solubles durante la descomposición microbiana de la materia orgánica y su estabilización a través de ciertas reacciones químicas con minerales reactivos de naturaleza coloidal, que contengan hierro y aluminio (Fe y Al), comienza a ser considerado de gran importancia al respecto.

Es bien sabido que, al menos en gran medida, el clima controla las tasas de meteorización mineral y los tipos de coloides de metal-silicato producidos, así como la naturaleza de los compuestos orgánicos producidos por las plantas. No obstante, por la misma razón, existe una notable variación en las tasas de producción de materia orgánica soluble y sus correspondientes mecanismos de estabilización en el medio edáfico. En otras palabras, la cantidad de carbono que puede tomar el suelo y el que permanece retenido a largo plazo se enuentra condicionado por factores tales como la temperatura y humedad, los cuales cambian notoriamente conforme al clima de la región considerada.

En el artículo que abordamos hoy, los autores dicen haber llegado a la conclusión de que una cuarta parte del carbono que atesora el suelo se encuentra ligado a  los minerales depositados hasta 1,83 metros de su perfil (bajo  la superficie). Seguidamente afirman que tal proceso contribuye entre el 3 y el 72% del carbono orgánico encontrado en el suelo mineral, dependiendo de la precipitación media anual y la evapotranspiración potencial, estimándose que ~ 600 Gt de carbono del suelo es retenido por minerales reactivos, acaeciendo la mayoría en biomas con bosques húmedos. Esta cifra, más o menos, y según los autores, sería aproximadamente el doble del carbono emitido a la atmósfera desde los inicios de  Revolución Industrial.

Ya que el clima resulta ser muy determinante en el secuestro de carbono, como en todos los procesos biogeoquímicos en general (sin agua la alteración de  las rocas es sumamente lenta), no debe extrañarnos que los climas más húmedos sean más propensos para la formación de minerales reactivos eficientes a la hora de almacenar carbono. Como corolario, gran parte de las 600 mil millones de toneladas métricas comentadas en el párrafo anterior, se encuentran en los bosques húmedos y/o enlas zonas tropicales. Mientras tanto, en los lugares semiáridos y áridos tendentes a un “balance hídrico deficitario”, tal potencial mengua rápidamente.

Si dejáramos los comentarios aquí, llegados a este punto, como hacen las notas de prensa y el artículo, el lector no versado en el tema obtendría una imagen distorsionada del secuestro de carbono en la superficie emergida del Planeta.  La razón estriba en que se omitirían las ingentes cantidades de materia orgánica almacenadas en los permafrost (en términos taxonómicos Crisosoles) por otras vías, típicos de los biomas extremadamente fríos, como lo son la tundra y parte de la taiga. Empero si nos vamos en un vuelo supersónico desde los polos al ecuador cabe recordar que aún desconocemos  la cantidad de carbono mineral que pueden secuestrar los suelos en medios semiáridos, áridos y desérticos, en forma de carbonatos. Dejemos las cosas claras. Os dejo ya con la nota de prensa y el resumen traducidos, así comocon  algún material adicional (léase por ejemplo que son los minerales reactivos) del suajili al español-castellano.  

Continúa……..

Juan José Ibáñez

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