‘Suelos de Zonas Áridas, Semiáridas y desertificación’

El suelo y el Medio Natural: Reflexiones desde la Universidad (Antonio López Lafuente)

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Antonio López Lafuente: Genio y Figura hasta la sepultura cuando llegue que todavía es muy pronto….

Otra vez me ha permitido Juanjo asomarme al balcón, ahora que por desgracia está de moda (Pandemia de Covid-19), de su bitácora para compartir con vosotros algunas reflexiones relacionadas con el suelo y el medio natural. Deseo empezar dándole las gracias por esta nueva incursión que espero sea de algún interés. 

 Los que nos dedicamos a la  actividad docente e investigación en la universidad nos  encontramos pasando momentos de confinamiento, como muchas personas dedicadas a otras profesiones, lo cual nos está permitiendo tener más tiempo libre como para poder plantearnos algunas reflexiones, en este caso, acerca de nuestro trabajo, a la vista de las numerosas dificultades que nos estamos encontrando.

 Los profesores de universidad, como así lo establece la ley, debemos cumplir con dos misiones básicamente: (i) participar en la investigación del país, a través de los proyectos financiados por los distintos organismos oficiales, también de empresas privadas, pero claramente en menor proporción, y (ii) ocuparnos de la docencia de los futuros egresados. Esta ha sido la biga que ha mantenido el fundamento de nuestra universidad a lo largo de la historia. 

 Esta doble función que lógicamente en sus principios no va a cambiar, si bien es posible que se vea modificada con nuevos planteamientos a partir por el surgimiento  de la pandemia del COVID-19. Durante el tiempo de confinamiento estamos aprendiendo a marchas forzadas que no podemos seguir con los modelos tradicionales ni de investigación ni de docencia. La pandemia nos está ayudando a recordar que la investigación o se hace y se financia para potenciar equipos multidisciplinares, o no tendrá sentido de ser, y la docencia, o se hace desde la integración, no solo de los estudiantes, sino también del conocimiento, con una participación expresa de las nuevas tecnologías, ono tendrá garantías de calidad. Estos dos planteamientos no son nuevos, forman parte del frontispicio de nuestra profesión, pero parece momento de recordarlos si queremos tener en el futuro un mejor control de las distintas amenazas a que el planeta, y en especial el ser humano, va a estar sometido.

 Otra de las cosas que ha dejado claro este confinamiento es que no estábamos preparados para asumir tareas que empezaban a ser utilizadas, y de las que se hablaba mucho, aunque se ha demostrado lo lejos que nos encontramos para poder utilizarlas con rigor, me refiero al teletrabajo, o trabajo a distancia. Ni las empresas, ni las instituciones, ni los ciudadanos, ni los medios de que disponíamos estaban preparados para realizar una labor eficaz. Es evidente que algunas empresas, sobre todo en áreas concretas, el mundo de las finanzas, el entrenamiento a través de la red, llevan haciendo un trabajo de implantación desde hace años, lo que les ha permitido avanzar en este momento a un ritmo mayor, y seguramente han cubierto mejor sus objetivos. Pero sectores como la salud, la educación, la cultura, la alimentación, entre otros, necesitan impulsar de forma rápida la digitalización de sus actividades si no quieren encontrarse desfasados en los próximos años.

 Otra cuestión que merece una reflexión profunda estriba en analizar el papel de los ciudadanos en el devenir de la pandemia. Su colaboración está siendo fundamental para superar la catástrofe, si no se hubiera entendido que sin su participación no sería posible salir, los tiempos para superarla hubieran sido muy superiores y con consecuencias los estragos mucho más trágicos. Con ello se ha puesto de manifiesto la importancia de entender que los problemas cuando adquieren carácter global, como es el caso de la pandemia generada por el COVID-19, o del cambio climático, del que se lleva hablando décadas, o lo que fue en su momento la crisis económica producida por la quiebra de Lehman Brothers, afectan a cada una de las personas y es imprescindible la concienciación colectiva para superarlos.

 Ante esta concienciación de los grandes problemas a nivel planetario afecta a todos los ámbitos del conocimiento, es necesario que asumamos cada uno de nosotros muchos de los planteamientos que la ciencia está haciendo sobre diversos campos. Me centrare a partir de aquí en el suelo, que es lo que yo enseño en la universidad, y principal objetivo de esta bitácora.

 La erosión, la desertificación, la contaminación química, el cambio de uso, la perdida de materia orgánica, la permanente disminución de la biodiversidad, los cambios en los ciclos del carbono y el fosforo, en una palabra, la degradación del suelo, está alterando sus servicios ecosistémicos, tanto los que afectan a los sistemas biológicos y relacionados con el agua, como los vinculados con sus aspectos sociales y económicos. Estos hechos se llevan denunciando por parte de la comunidad científica desde hace años, y seguimos predicando en el desierto. Los suelos se siguen degradando, la perdida de superficie cultivable aumenta constantemente, lo que incide en los mercados económicos, en las hambrunas, en la migración, y esto se pone de manifiesto cada año con informes y planes estratégicos para evitarlo, que apenas se cumplen.

 Uno de los últimos intentos es la publicación de La Agenda 2030 que demanda el compromiso de los Estados para cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta Agenda fue adoptada en 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas y aprobada por los 193 miembros entre los que se encuentra España. El objetivo 15 es el dedicado a “vida de ecosistemas terrestres” donde se advierte de l imperiosa necesidad de: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

 En el apartado de DATOS, podemos leer: 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura, pero el 52% de la tierra utilizada para la agricultura se ve moderada o severamente afectada por la degradación del suelo. La pérdida de tierras cultivables se estima entre el 30-35 veces la tasa histórica.

Debido a la sequía y la desertificación, se pierden 12 millones de hectáreas cada año (23 hectáreas por minuto). En un año, podrían haberse cultivado 20 millones de toneladas de grano. El 74% de los pobres están directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.

 Pero la degradación del suelo no afecta solo a los sistemas productivos, que ya sería suficiente, sino que también  genera la destrucción de los ecosistemas terrestres y tiene una incidencia muy importante en la salud de las personas.

La llegada al suelo de productos químicos procedentes de las actividades antrópicas, ocasiona daños de los que en muchos casos no se conoce cuál es su verdadero alcance, propiciando de paso que nos hagamos preguntas que necesitan una urgente respuesta porque de ellas va a depender la salud de muchas personas:

  1. No conocemos las complejas interacciones que tienen lugar entre las especies químicas del suelo.
  2. No se conocen los nuevos xenobióticos que están apareciendo en el suelo producto de reacciones orgánicas.
  3. No se conoce como afecta el cambio climático a muchas especies de microorganismos del suelo.
  4. No se conoce como afecta a los microorganismos la llegada de medicamentos (contaminantes emergentes).

Son muchos los planteamientos y muchas las incógnitas que surgen cuando hablamos del sistema suelo, pero hoy día, en nuestro planeta la especie humana no pude sobrevivir sin los suelos. La inversión en equipos multidisciplinares, desde la ingeniería a la sociología, pasando por ciencias de la salud, es necesaria si queremos tener respuestas que realmente sirvan a los problemas de la población. En las aulas, cuando explicamos Edafología, deberemos hacerlo desde el concepto de integración, como lo define María Moliner en su diccionario de uso del español, “integrar es hacer un todo o conjunto con partes diversas”, si queremos que nuestros estudiantes entiendan lo que significa “funciones ecosistémicas del suelo”. Y la población debe entender que no podemos aportar soluciones reales y duraderas si no comprende que el suelo es mucho más que el soporte que nos sostiene.

 Quiero concluir diciendo que deberíamos extraer conclusiones positivas de esta pandemia, la catástrofe está siendo tan grande en todos los campos, sobre todo en el número de víctimas, que necesitamos confiar en que no volverá a suceder, y para ello debe ser el conocimiento y la investigación, quien aporte esa confianza, porque es lo único que nos puede salvar. Concluyo con una cita del físico Richard Fyenman, que recoge Olle Häggström, en su libroAquí hay dragones. Ciencia, tecnología y futuro de la humanidad”, que por cierto me recomendó Juanjo, transcribe: “La ciencia es lo que hemos aprendido sobre cómo evitar engañarnos a nosotros mismos

 Comentario del bloguero que espera/teme Antonio: Veamos Antonio López Lafuente. Cuando comenzamos la andadura en esta bitácora entramos a participar cuatro colegas como blogueros responsables. Poco a poco fueron siendo abducidos los restantes, dejando de participar por los motivos más variados y comprensibles.  Uno de ellos resulta ser mi entrañable amigo Antonio, que además de gran investigación y docente, ha resultado ser un magnifico gestor, ocupando cargos de garn relevancia en España. Antonio, no tienes porqué pedir permiso para nada. Esta es tu casa. Siempre serás bienvenido. Obviamente estos asertos no causan ningún temor. Empero y  si digo con más asiduidad por favor….. Ahí … ¿Antonio dónde estás?…. ¿Antonio dónde estás?…. Me temo que salió corriendo. ¡en fin!…… Mi ”gozo en un pozo 

 

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Sistemas de labranza para mejorar la eficiencia y reducir la contaminación del nitrógeno añadido a los suelos

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Eureka Alert IMAGE: The efficiency of the procedure turned out to depend on the part of the bed (the furrow or the ridge) that was fertilized. view more

Credit: Allen Dressen

El post de hoy versa sobre como fertilizar con nitrógeno los suelos agrarios, maximizar su eficiencia y reducir la contaminación derivada por tal práctica. El estudio resulta ser interesante, aunque posee una seria limitación. Esta deriva en que tales intentos de manejos del suelo varían en función del clima, tipo de suelo, planta cultivada, etc. Es decir que la propuesta realizada en un lugar puede fracasar en otro. El estudio se realizó en los la meseta de loess china. Los loess son rocas madre o materiales parentales muy idiosincrásicos. Y francamente yo dudo de que la metodología propuesta sea útil en otros muchos lares (pero habrá que esperar corroboraciones/refutaciones), si bien entiendo que se puede aprender de tal experiencia.

Los autores experimentaron varios manejos en aquel lugar hasta que dieron con el más eficiente, ¡entre los testados! usando mulching o acolchado agrícola, así como fertilizantes nitrogenados. El uso de plásticos en la agricultura ecológica, ya lo mentamos en otra ocasión. Los paisajes agrarios actuales en España están repletos de ellos. Por lo tanto, no se trata de ninguna novedad (ver nuestro post:  Plásticos en la Agricultura Ecológica). Del mismo modo, la fertilización nitrogenada y el arado son prácticas habituales. Me llama la atención que la aplicación de esta enmienda sea más eficiente y se use en menor cantidad aplicándolos en la cresta y no en los surcos de de los caballones creados por el laboreo.

Y todo ello me recuerda a mi afamado, amigo ya lamentablemente desaparecido, Antonio Bello Pérez. Antonio, a pesar de que en sus últimos años, las prioridades científicas de la institución en que ambos trabajábamos y una política un tanto barriobajera le amargaron la existencia antes de que falleciera, desarrolló una técnica más ingeniosa y eficiente, que fue plagiada por parte de otros colegas sin escrúpulos. Lamentablemente, como defensor a ultranza de la agricultura ecológica reconocía que “Pasarán muchas décadas hasta que logremos tener alimentos libres de contaminantes”. Pero él casi lo consiguió y fue galardonado (nacional e internacionalmente) por ello en numerosas ocasiones.  Su técnica es descrita en este post: “Desinfección de Suelos (Biofumigación): Abono y Alternativa Ecológica al Uso de Plaguicidas y Fertilizantes Sintéticos”. También podéis bajaros libremente tales experiencias pinchando en “Manejo Agronómico y Biodesinfección de Suelos y (libro de libre acceso en Internet)” o visionarla en “Biodesinfección de Suelos: Video Demostrativo de su Potencial Fertilizante y Plaguicida”.

La biodesinfección aplica la labranza 0 y los mentados plásticos, pero de modo mucho más sustentable por cuanto es más baja en insumos de fertilizantes (cuando se necesitaban), ya que el suelo se enmendaba con residuos de la agroindustria. En cualquier caso, no existen remedios globales para problemáticas locales y a veces, un poco de laboreo es preferible a la agricultura sin labranza. Lo dicho el estudio parece interesante, si bien hay que testarlo en cada  enclave.

Os dejo ya con la noticia que será de interés para todos aquellos que estén interesados por el manejo el suelo, su fertilidad y la nutrición vegetal.

Juan José Ibáñez

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Minerales reactivos de los suelos, carbono lábil y secuestro de carbono: Primeras estimas a escala global

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Minerales reactivos y secuestro de carbono lábil. Fuente Colaje Imágenes Google

Si en nuestra bitácora los post editados fueran proporcionales a las noticias aparecidas en la prensa que versan sobre algún tema determinado, deberíamos denominarnos “los suelos y el secuestro de carbono”. Y a pesar de mi interés en eliminar tal sesgo, posiblemente nos acerquemos ya a mil entradas sobre el tema de las casi 3.000 ya publicadas. En nuestra ciencia, como en todas las demás, resulta mucho más fácil publicar sobre investigaciones de moda que acerca de las que no lo están. Me contaba mi entrañable hermana, ya desaparecida, que cuando surgía un brote epidémico importante, por ejemplo, rápidamente aparecían en la revistas tropecientos artículos, cada cual peor que  el anterior. La mayor parte de ellos no lo hubieran hecho de no haber surgido tal problema de salud. Debe ser que los investigadores bajo la presión del “publica o perece” tiramos de archivos y desempolvamos cualquier cosa que tuviera que ver con el tema candente. Por su parte, como en esos momentos el público reclama esa información, la basura se transmuta en oro.  Sin embargo, el artículo y nota de prensa de la que hablamos hoy, no carecen de interés, ni mucho menos. Ahora bien, en la mentada noticia se pueden leer unos comentarios sobre los que prefiero omitir mi opinión. Obviamente la traducción del resumen del artículo, ofrece una versión considerablemente más razonable.  Os recomiendo que soslayéis cualquier verosimilitud al enfrentaros a los comentarios que se ponen en boca de los autores acerca de la posibilidad de mitigar el cambio climático por la vía del  matrimonio entre los minerales reactivos y secuestro de carbono lábil. Estoy convencido que ha sido un ¿hábil? plumillas de algún gabinete de prensa, que no ellos los autores de la indagación, los que han espetado tantas sandeces, ya que se trata de dos reputados edafólogos de todo la vida, y que no necesitan de las lamentables auto-alabanzas al uso. Se trata de un artículo de revisión sobre un tema casi inexplorado, y así hay que entenderlo. Por lo tanto, abajo os expongo todo el material que he recopilado excepto la Noticia reproducida por Europa Press, que por cierto es de buena calidad, didáctica e inteligible, pero que por el copyright debo omitir.  Recomiendo que la leáis. Ya sabéis que sobre estos temas los post previos pueden estar almacenados en una o más de las siguientes categorías: ‘Suelos y Cambio Climático’; Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica’ y Biología y Ecología del Suelo’.

La materia orgánica absorbida que es ligada a los minerales reactivos del suelo (que contienen hierro y aluminio) es un mecanismo importante en el secuestro de carbono a largo plazo.  Se supone que puede tratarse de un proceso relevante, empero aun es poco conocido.

A la hora de almacenarse carbono en el suelo, la producción de compuestos orgánicos solubles durante la descomposición microbiana de la materia orgánica y su estabilización a través de ciertas reacciones químicas con minerales reactivos de naturaleza coloidal, que contengan hierro y aluminio (Fe y Al), comienza a ser considerado de gran importancia al respecto.

Es bien sabido que, al menos en gran medida, el clima controla las tasas de meteorización mineral y los tipos de coloides de metal-silicato producidos, así como la naturaleza de los compuestos orgánicos producidos por las plantas. No obstante, por la misma razón, existe una notable variación en las tasas de producción de materia orgánica soluble y sus correspondientes mecanismos de estabilización en el medio edáfico. En otras palabras, la cantidad de carbono que puede tomar el suelo y el que permanece retenido a largo plazo se enuentra condicionado por factores tales como la temperatura y humedad, los cuales cambian notoriamente conforme al clima de la región considerada.

En el artículo que abordamos hoy, los autores dicen haber llegado a la conclusión de que una cuarta parte del carbono que atesora el suelo se encuentra ligado a  los minerales depositados hasta 1,83 metros de su perfil (bajo  la superficie). Seguidamente afirman que tal proceso contribuye entre el 3 y el 72% del carbono orgánico encontrado en el suelo mineral, dependiendo de la precipitación media anual y la evapotranspiración potencial, estimándose que ~ 600 Gt de carbono del suelo es retenido por minerales reactivos, acaeciendo la mayoría en biomas con bosques húmedos. Esta cifra, más o menos, y según los autores, sería aproximadamente el doble del carbono emitido a la atmósfera desde los inicios de  Revolución Industrial.

Ya que el clima resulta ser muy determinante en el secuestro de carbono, como en todos los procesos biogeoquímicos en general (sin agua la alteración de  las rocas es sumamente lenta), no debe extrañarnos que los climas más húmedos sean más propensos para la formación de minerales reactivos eficientes a la hora de almacenar carbono. Como corolario, gran parte de las 600 mil millones de toneladas métricas comentadas en el párrafo anterior, se encuentran en los bosques húmedos y/o enlas zonas tropicales. Mientras tanto, en los lugares semiáridos y áridos tendentes a un “balance hídrico deficitario”, tal potencial mengua rápidamente.

Si dejáramos los comentarios aquí, llegados a este punto, como hacen las notas de prensa y el artículo, el lector no versado en el tema obtendría una imagen distorsionada del secuestro de carbono en la superficie emergida del Planeta.  La razón estriba en que se omitirían las ingentes cantidades de materia orgánica almacenadas en los permafrost (en términos taxonómicos Crisosoles) por otras vías, típicos de los biomas extremadamente fríos, como lo son la tundra y parte de la taiga. Empero si nos vamos en un vuelo supersónico desde los polos al ecuador cabe recordar que aún desconocemos  la cantidad de carbono mineral que pueden secuestrar los suelos en medios semiáridos, áridos y desérticos, en forma de carbonatos. Dejemos las cosas claras. Os dejo ya con la nota de prensa y el resumen traducidos, así comocon  algún material adicional (léase por ejemplo que son los minerales reactivos) del suajili al español-castellano.  

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Juan José Ibáñez

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Cianobacterias de los suelos en medios áridos, biocostras y cambio climático

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Biocostras en ambientes desérticos, áridos y semiáridos. Fuente: Imágenes Google

Ya os comentamos hace más de un decenio el importante papel desempeñado por las “ biocostras de los suelos en ambientes áridos y desérticos”, para abundar seguidamente con estas otras entregas “La Vida y Formación del Suelo en los Desiertos: Las Costras Biológicas del Suelo” y Tipos de Costras sobre la Superficie del Suelo ”. La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy resulta también de sumo interés, tanto científico como didáctico y lleva por título: “Las cianobacterias son bioindicadores del cambio climático”. Se trata de un artículo muy interesante llevado a cabo por colegas del CSIC. En él los autores señalan que el actual cambio climático afectará a los microorganismos del suelo, principalmente cianobacterias, produciendo un reemplazo de las especies adaptadas a bajas temperaturas por aquellas mejor adaptadas a altas temperaturas, con una repercusión impredecible en la fertilidad de los suelos y su erosión ”. Debido a que se encuentra muy bien redactado, siendo claro y conciso no añadiré ni una sola palabra más, animándoos a su lectura. ¡Buen trabajo compañeros!.

Juan José Ibáñez

Ver también en términos divulgativos

Las biocostras mejoran el equilibrio del agua en los ecosistemas semiáridos

Biocostras: la primera capa de vida

Leer la nota de prensa original… continua……

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Estimando el agua de irrigación y la humedad del suelo mediante satélites

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Fuente: Colaje Google imágenes

Ya hace años que comenzaron a lanzarse satélites con el potencial de estimar la humedad del suelo. La NASA, ESA, y posiblemente más instituciones, ofrecen actualmente datos y resultados de estas misiones espaciales. No se trata de un tema sobre el que os hayamos hablado mucho en nuestra bitácora, aunque si del agua en el suelo (ver relación de los post más básicos al final de la presente entrega). La noticia de prensa que os mostramos hoy: “¿Cuánta agua se utiliza para la irrigación?”, y cuyo título resulta ser muy ilustrativo del contenido, es un ejemplo más entre otros muchos. Obviamente aún es pronto para obtener resultados más fiables de grano fino (detalle), ante una propiedad que varía constantemente en el espacio y el tiempo. Sin embargo, todo apunta a que se va por buen camino en su detección satelital. La nota de prensa que os expongo abajo ya abunda en detalles sobre la importancia de los recursos hídricos en agricultura y ecología. Hablamos realmente de ese oro azul, cuyo almacenamiento, aprovechamiento y apropiación causan numerosos y constantes conflictos alrededor de todo el mundo. Son muchos los que opinan que la guerra por el agua, será fuente de alguno de los mayores conflictos bélicos que el futuro nos depare.  Por ejemplo, en la prensa científica de todo el mundo, durante 2018, relataban cfon profusión los problemas causados por sequías e inundaciones se han repetido sin cesar. ¡Y es que nunca llueve a gusto de todos!, como bien sabéis. Puers bien, 2019 fue aun muchísimo peor.

El agua no es uno de los recursos indispensables, sino el que más, para la producción agraria mundial, y por tanto con vistas a mantener la soberanía alimentaria. Lo mismo podríamos decir en materia de salud pública y otros sectores de la sociedad. En consecuencia no cabe extrañar que sea motivo de todo tipo de análisis, desde los más diversos puntos de vista.  Como todos sabéis la agricultura bajo riego es mucho más productiva que la de secano, consumiendo desmesuradas cantidades de agua en numerosos países, como por ejemplo España.  Se trata pues de una práctica que, como señala la nota de prensa, resulta ser la que más recursos hídricos acapara a nivel mundial. En consecuencia, estimar y monitorizar continuamente las reservas de oro azul en el suelo, resulta ser una empresa imprescindible para intentar garantizar la seguridad alimentaria de los países y del mundo. De aquí que cualquier intento de mejorar tales iniciativas deba considerarse esencial en el seno de toda nuestra sociedad. Conocer el agua de que dispone el suelo en un momento y lugar, debe ser una prioridad agronómica con vistas a un uso racional de este recurso, y evitar así despilfarros que terminen acarreando los conflictos por el agua entre Estados o sus distintas unidades administrativas (regiones, comarcas, etc.), pero también entre los diversos sectores socioeconómicos en el seno de un mismo Estado.

Os dejo pues con la nota de prensa que resulta ser bastante ilustrativa. Del mismo modo, añado de paso otras noticias relacionadas, así como algunos post que nos informan en palabras sencillas acerca de la importancia de la humedad de los suelos en la biosfera y agrosfera.

Juan José Ibáñez

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Los Suelos de la Sabana, pastoreo tradicional y heterogeneidad de hábitat

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Google imágenes, una de la cual procede de este blog que recomendamos: Ideas, Inventions and Innovations: Credit: © Stephen Goldstein/Washington University

Personalmente sigo carcajeándome de los que proponen el Antropoceno y defienden el periodo preindustrial/industrial  (aproximadamente durante el siglo XIX), como su inicio. Desde el Paleolítico, como hemos venido alegando, es decir antes del nacimiento de la agricultura, el ser humano ya había transformado el paisaje de grandes extensiones de la Tierra. Imagínense lo que acaeció en el Neolítico. Sobre todo ello hemos escrito en numerosos post almacenados en nuestra categoría “etnoedafología y conocimiento campesino”.  También os hemos mostrado que la selva pluvial amazónica y las de Mesoamérica fueron antaño paisaje antrópicos, que no prístinos.  No obstante, el estudio que vamos a analizar hoy me parece muy interesante, ya que retrocede de nuevo al Paleolítico Africano y, basándose en evidencias edafológicas, parece demostrar que el pastoralismo ancestral trasformó los paisajes de las sabanas africanas. Tal hecho fue debido al manejo del ganado por los pastores y, en concreto,   por el enriquecimiento de los suelos en nutrientes esenciales, a través de sus heces, huesos, etc. Los paisajes de suelos de la sabaneros son muy pobres en nutrientes, por lo que sí incrementa en fertilidad da lugar a que medren pastos ricos y nutritivos. De hecho, una vez los pastores y ganados dejaron tal  impronta, los animales salvajes “parece” que los frecuentaron por sus delicatesen alimentarias, manteniendo su estructura. En consecuencia, estos maravillosos ecosistemas de sabana que podemos disfrutar hoy, son en parte producto de la acción pastoral o ganadera, por crearse numerosos nuevos hábitats que las fuerzas de la naturaleza soslayaron.  En ecología ya nadie discute que la biodiversidad aumenta conforme lo hace el número de hábitats por lo que….. Imagínense ahora que, probablemente, un proceso parecido se repitió numerosas veces a lo largo de la historia del hombre en diferentes lares del planeta. Posiblemente sucedió así.

 Abajo os dejo los detalles de la nota de prensa en suajili, incluidos varios comentarios más concretos que conciernen a los suelos, traducida al español castellano. Por cierto, he gastado más tiempo intentando descifrar el significado “Herder pen sites”. Ni rastro en Internet hasta que en lugar de “pen” teclee “penin”, el cual me dio la pista. Este es el problema de inventar palabros innecesarios. Os recomiendo que leías el texto ya que se me antoja francamente interesante.

 Juan José Ibáñez

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Civilizaciones, Suelos y Sequías (FROM THE DESK OF RATTAN LAL)

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Colaje Google imágenes

Rattan Lal  ha sido hasta aproximadamente un año el presidente de la Unión International de las Ciencias del Suelo (International Union of Soil Sciences) o IUSS. Desde que comenzó su mandato,  publicó y envió mensualmente una columna de opinión a los socios denominada From the Desk o Desde el escritorio, a la cual puede accederse en la página Web de esta asociación, o por las alertas que nos envían diversas sociedades nacionales, como en mi caso la SESCS. Se trata de una carta breve en la que da cuenta en términos sencillos de la importancia de los suelos en temas concretos. Lamentablemente, tan solo he podido acceder a estas en inglés, por lo que supongo que no se realiza traducción alguna a otros idiomas. Francamente no sé qué opinar sobre este tipo de iniciativas. Por un lado, son bien venidas, aunque por otro pueden entenderse como la entronización de la opinión del establishment y/o como un acto de egolatría. Depende de cada lector. No atesoro elementos de juicio como para mostraros mi opinión. No estaría mal que se hubiera invitado a otros popes de la IUSS a realizar misivas similares, aunque se trata de una opinión muy personal. No conozco personalmente a Rattan (si bien hemos intercambiado unos pocos correos electrónicos), por lo que estos comentarios no son fruto de ninguna animadversión, sino de mi intrínseco recelo ante cualquier muestra de poder factual que afecte a  algún ámbito de la sociedad, sea la que sea.  En cualquier caso, revisé estas misivas y traduje algunas que considere relevantes, o al menos interesantes. Ya os las iré mostrando en algun post. Tampoco sería descabellado que las sociedades nacionales las tradujeran y las enviaran a sus asociados, especialmente a aquellos que no se encuentran versados en el dominio del suajili.

 El mes de septiembre de 2018 Rattan Lal  escribió una cuartilla que concierne a las sequías que algunos expertos suponen que condujeron al declive de antiguas civilizaciones. Eso es lo que muchos colegas piensan, aunque yo no generalizaría, para casi todos los casos, como suele ser habitual en la literatura científica. Obviamente el eje central son los suelos. Os dejo el contenido de esta carta en concreto, así como su traducción al castellano. No opinaré sobre el contenido.  

 Juan José Ibáñez

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La cultura Maya y sus devastadoras consecuencias sobre la erosión del suelo y el secuestro de carbono

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Colaje: Google imágenes

 Si nuestro entrañable amigo y colaborador Régulo León Arteta, levantara la cabeza, me atizaría con una maza en la cabeza y espetaría: “Juanjo: no se te puede dejar solo” ¿?. Y estaría cargado de razón. Sin embargo el título  es un reflejo fiel de los contenidos de las dos notas de prensa que os muestro hoy, una de las cuales he traducido al español castellano del boletín de noticias Sciencedaily. Dado que me he esmerado un poco más de lo habitual con el material del traductor Google, no me explayaré en demasía. Podéis leer por vosotros mismos de que versa el estudio, sin mis torturantes desideratas. Vamos allá. Pero antes debo confesar que me pregunto a mí mismo si a la civilización Maya, muchos colegas le tienen maná o inquina. La bibliografía se encuentra repleta de artículos sobre su decadencia y, por raro que resulte en nuestros días, muchos colagas prefieren echarle la culpa antes a los mayas que al cambio climático. ¡Esta si es efectivamente,  una novedad!, empero también que yo, por una vez, ponga en tela de juicio  tales adherencias. Todo esto me resulta un tanto enigmático. En el peor de los casos, si los Mayas, como todos los pueblos, cometieron errores en el uso de las tierras,  no debemos echarnos las manos a la cabeza, ya que nosotros hemos cometido los mismos y muchos más, a pesar del orgullo tecnológico del que tanto presumimos.  

 Sin embargo, si debo resaltar que se trata de uno de los post que me ha llevado más tiempo componer, no en lo concerniente a su redacción, sino con vistas a aclararme  en un terreno que no había explorado con anterioridad (la cera de las hojas de las plantas). Me he leído hasta tres veces el artículo original de Nature, he consultado con colegas que investigan en bioquímica del suelo, etc.  ¿Resultado? En lugar de iluminarse, mi sistema neuronal sufría tremendos y masivos apagones. Resumiendo, si me equivoco, por favor perdonarme.

 Los investigadores dicen haber descubierto que la “dramática deforestaciónque llevó a cabo la cultura Maya hace unos 4.000 años, erosionó los suelos y/o degradó la calidad de los mismos, al perder parte de la materia orgánica que almacenaban en aquellos bosques ¿primigenios?.   Pues bien, mil años después de su colapso, las reservas de carbono edáfico no se han recuperado, a pesar de encontrase recubiertos por maravillosas selvas tropicales. Si ya lo pensaba yo, pero no me atrevía a compartirlo con vosotros: El Antropoceno se inició por culpa de los Mayas: ¿¿??. Es una broma por supuesto.

 Se me ocurren mil y una razones como para dudar de tales aseveraciones. En primer lugar, el clima varió en diversos momentos a lo largo del intervalo temporal analizado. Se produjeron episodios de mayor humedad, alternando con otros áridos. En estos casos, uno debe de cuidarse mucho de llevar a cabo especulaciones apresuradas. Teniendo en cuenta todo lo que se sabe de los Mayas y sus acertados manejos de suelos (aunque con toda seguridad también cometieron errores), es lógico pensar que no deforestaran por placer, sino, para su puesta en cultivo, al contrario de lo que los autores del estudio aducen. Al parecer aquellas reforestaciones dieron lugar a episodios de erosión severos. Empero, ¿qué tipo de fertilización recibían por parte de aquella civilización?. Probablemente orgánica y tal vez en grandes cantidades. Recordar, por mostraros tan solo dos ejemplos, los casos de las Chinampas en México, y de las Terras Pretas en Brasil. Más aun, el artículo se centra en las ceras vegetales y en este sentido se puede alegar que plantas como la Jojoba y la cendelilla, muy ricas en estos materiales, resultaban ser altamente apreciadas por el pueblo Maya, siendo cultivadas por aquél entonces, o como mínimo recolectadas en sus formas silvestres. Empero tales especies, según leo en Internet (abajo os dejo información), se encuentran principalmente asociadas a ambientes áridos y semiáridos de aquél país. En general, la cera de las hojas y algunos frutos parecen conferirles una alta resistencia a la aridez y la sequía. Según los autores, los territorios se encuentran actualmente recubiertos de frondosas selvas tropicales de lluvia. Los Mayas se manejaban bien en los espacios geográficos secos mediante sofisticadas obras de riego. Repetimos que las plantas en zonas semiáridas parecen acumular mucha más cera que cuando el clima es húmedo, teniendo sus suelos, además escasa materia orgánica o reservas de carbono. El estudio, por su naturaleza, no da cuenta del porcentaje o contenido de tal tipo de carbono, sino exclusivamente de las susodichas ceras y su edad, dando por sentado que a cuanto más ceras más materia orgánica albergarían los suelos. Las estimaciones fueron realizadas mediante técnicas isotópicas.

Por lo tanto, yo tamnién podría aventurar que los investigadores pretenden llevar a cabo comparaciones, partiendo de premisas bastante inciertas, si se tienen en cuenta los vaivenes climáticos, cambios en los sistemas de manejo (que variaron con el transcurso del tiempo), avatares geopolíticos, etc. Ya os comenté que, al menos en los 40 o 50 cm superficiales, el medio edáfico de los bosques tropicales atesora muy poca materia orgánica, si se comparan con los boques y praderas que albergan los ecosistemas en los climas templados y fríos. Ellos analizan los materiales presuntamente procedentes de horizontes sub-superficiales que se acumulan actualmente en sedimentos lacustres, lo cual conllevan otra serie adicional de incertidumbres que no pueden soslayarse. Empero estas también afectan a una metodología que se ha ensayado en contadas ocasiones, por lo que aún dista mucho de poder ser considerada fiable.  Finalmente, la reiterada lectura del artículo de Nature me hizo ver que estos investigadores encajaban sus razonamientos, muchos de ellosno suficientemente corroborados, con bastantes dudas. En fin, os dejo con la noticia, pero también con mis tribulaciones. Añado material para los que estéis interesados en saber más de las ceras de las hojas, ya que por mi parte no hay más “cera” de la que arde.

 Juan José Ibáñez

 Continua………

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Cambio de dieta contra el cambio climático: ¿Paupérrimo enfoque de la cultura científica?

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Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Cambio climático?: La culpa fue del cha, cha, cha…….

 El 8 de agosto de 2019, tras una reunión del IPCC (quizás en contubernio con la OMS) la prensa lanzó una noticia acerca del cambio de dieta que “urgía” la suprema  “urgencia” de mitigar el cambio climático. No daba crédito a lo que leía y en especial sus titulares. ¿Urgencia equivale a velocidad? Esto si responde con exactitud a lo que llamamos “confundir la velocidad con el tocino”, dicho que en España se menta con frecuencia. Veamos, tanto en las páginas Web de la ONU como de la FAO se hace eco de dicho informe. Empero tales papeles abordaban otros muchos temas, y más serios con vistas a paliar el cambio climático, aunque para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la dieta planetaria, inducida por la globalización económica, sí consista en una seria alarma, y con razón. Añadamos que en el documento de marras se habla mucho del problema de los suelos, su degradación y pérdida por erosión, etc. 

Un amigo que vive a unos 100 Km al sur de Kansas city (Misuri) me comentaba que por allí la única alimentación que ingieren sus habitantes y que no corresponde a la definición de comida basura, resulta ser una barbacoa. Pues bien, si ahora se la prohíben, morirán por cambiar a unos hábitos alimentarios aún peores.  Eso sí, leí que “algún experto sin neuronas”, es decir descerebrado, alegaba que, como la humanidad es adicta a los vehículos a motor, era más fácil cambiarle los hábitos nutricionales que desistiera de usar su vehículo privado. Los seres humanos, al parecer somos adictos por naturaleza, por lo que si nos quitan esa droga (en el sentido amplio del vocablo) nos volvemos adictos a otra. Y en este mundo tecnológico la tecno-dependencia es una adicción, como por ejemplo lo es el caso entre otros muchos de los zombis que inundan las calles de Madrid con sus Smartphone, tema que ya comienza a causar preocupación por síndromes de abstinencia muy acusados, y no solo en la juventud.  Ya se puede atropellar a otros conciudadanos en las aceras, gracias a esos “colgados” de su “aparatito”. Y he visto personalmente dos casos en poco tiempo. Se trata de los denominados nomofóbicos. Supongo que los ultra-animalistas (léase Movimiento de liberación animal) se mostrarán entusiasmados. Su utopía hecha realidad gracias al deterioro del planeta. Nadie dudará que todos padecemos de filias, fobias y adicciones. Pero vayamos al grano, porque a la carne…..

Reiteramos  que el documento del IPCC abordaba muchos temas de los que no vamos a hablar en este post. Sin embargo, veamos los siguientes titulares de prensa de esos rotativos que dicen sentirse preocupados por mejorar la divulgación y cultura científica: La dieta perfecta para salvar el planeta y la salud del ser humano; Cambiar de dieta es imprescindible para frenar la crisis climática; La ONU alerta: hay que comer menos carne para frenar el cambio climático; Cambiar la dieta para frenar el cambio climático; El planeta necesita un cambio del modelo alimentario para combatir la crisis climática; Los países ricos deben comer menos carne para luchar contra el cambio climático. Tan solo la última se salva por los pelos. Hoy al menos en la siguiente nota de prensa Marta G. Rivera pone los puntos sobre las  íes “Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas”. Curioso, ya que el día anterior el mismo rotativo también fue escandalosamente alarmista. Os recomiendo que leáis esta última e incineréis las restantes, aunque también así se produce CO2. ¡No hay remedio!. Ya he comentado que intentamos culpabilizar o demonizar todos los procesos naturales que generan gases de invernadero, con tal de seguir con nuestro insustentable modelo económico, fruto de la globalización y de la dictadura financiera que padecemos.

Que los periodistas o plumillas intenten retorticeramente que los lectores lean sus dislates, manipulando los títulos, no nos habla de cultura científica sino de incultura profesional. Y este tema se me antoja francamente recriminable, por cuanto confunde, que no aclara.

Hemos venido reiterando que toda esta sarta de noticias, como otras anteriores, acerca del cambio climático, son inútiles y descarriadas, ya que como mostramos en nuestro post: ¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?, tal calentamiento no es sino uno más que un síntoma, entre otros del “gran lio en el que nos hemos metido a nosotros y a la biosfera. La mala gobernanza global devino en desastre y ni ciudadanos ni naturaleza deben pagar por ello, sino el maldito modelo económico que padecemos, que es realmente el que debiera mutar sin dilación. Pero no se hará. No nos engañen por favor.

Sin embargo centrados en este asunto, aclaremos dos cuestiones, por no enumerar más de 100. (1) Muchos de los bosques que vamos perdiendo actualmente resultaron ser sabanas repletas de rumiantes antes de la domesticación de los paisajes en nuestro propio beneficio; (2) aproximadamente dos tercios de las tierras emergidas padecen de climas áridos y semiáridos, en donde el agua escasea.   En decir, que no son aptos para producir vegetales, si no se dispone de una fuente de agua abundante y de fertilizantes.  El oro azul no puede salir de los acuíferos sin ser reemplazada por otra natural, so pena de que el sistema de manejo de tierras torne en insustentable en pocos años o algún decenio. Y por eso en esos lares la FAO ha venido tradicionalmente defendiendo su uso ganadero.  Difícilmente (por no decir casi imposible), con la tecnología actual podremos aprovechar esas enormes extensiones de suelo sin suministrar agua y añadir nutrientes. Si además tenemos en cuenta que los fertilizantes inorgánicos contaminan, y no existe una fuente inagotable de abonos orgánicos, mientras que de ellos la gran mayoría proceden de la ganadería extensiva e intensiva…… la solución analítica a esta ecuación demanda de mentes más ingeniosas que las actualmente mostradas por nuestros sabios ¿?. En el artículo recomendado, Marta G. Rivera Ferre, con conocimiento y moderación, nos habla de las bondades de las dietas flexitarianas  y  mediterráneas como las más viables. Y eso es lo que hago yo espontáneamente, por ejemplo, sin que alguien me amedrante. Pero ¿pueden hacerlo los moradores de esos espacios áridos y semiáridos sin agua abundante y la carencia/escasez de los abonos que les ofrecían sus grandes rebaños de ganado?

Finalmente señalar que efectivamente solemos padecer de una nutrición lamentablemente enfermiza, aun cuando dispongamos de medios para alimentaros sanamente. Sin embargo, si pervertimos nuestra salud es justamente gracias a la propaganda nauseabunda que esta economía de mercado ultra-neo-liberal induce con su márquetin y mentiras. Cambien el modelo económico y social y déjenos en paz, ya que son ustedes los culpables: multinacionales, lobbies y políticos. Váyanse a la m…. y dejan de confundir a los ciudadanos.

Os dejo para finalizar la nota de prensa de una página Web, bastante decente (SINC), no sin antes reiterar que lean, ¡por favor la nota de prensa de Marta G. Rivera Ferre .

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Juan José Ibáñez

“Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas”

Marta G. Rivera Ferre, miembro IPCC, advierte de que mientras en los países desarrollados se debe bajar el consumo de proteína animal en algunos más pobres debe aumentar………

La ONU pide reducir el consumo de carne para frenar el cambio climático

Aunque la quema de combustibles fósiles es lo que recibe mayor atención, el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU advierte que para frenar el calentamiento global es esencial la reducción del consumo de carne, además de medidas en contra de la deforestación y en favor del uso sostenible de la tierra.

SINC | | 08 agosto 2019 14:00

Los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global se quedarán muy cortos sin cambios drásticos en el uso global de la tierra, la agricultura y la dieta humana, según advierte el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El documento especial del IPCC sobre el cambio climático y la tierra, publicado hoy en Ginebra, analiza el papel de las decisiones sobre manejo de la tierra tanto para reducir como para adaptarse al calentamiento global.

“Sería beneficioso para el clima y la salud humana que la gente de países desarrollados consumiera menos carne”, dice Hans-Otto Pörtner

Destacan entre las medidas la necesidad de preservar y restaurar los bosques, ya que absorben el carbono del aire, y las turberas, porque liberan carbono si se desentierran. El ganado criado en pastizales de bosques despejados es particularmente intensivo en emisiones, dice el informe. Las vacas también producen una gran cantidad de metano, un potente gas de efecto invernadero, al digerir sus alimentos.

El documento corrobora que las dietas equilibradas que contienen alimentos de origen vegetal y de origen animal producidos de forma sostenible “presentan grandes oportunidades para la adaptación y la mitigación, a la vez que generan importantes beneficios colaterales en términos de salud humana“.

No queremos decir a la gente qué comer”, dice Hans-Otto Pörtner, presidente del grupo de trabajo del IPCC sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad. “Pero sería realmente beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, que la gente de muchos países desarrollados consumiera menos carne, y que la política creara incentivos apropiados a tal efecto”.

Aumento de la deforestación

Para 2050, los cambios en la dieta podrían liberar millones de kilómetros cuadrados de tierra y reducir las emisiones mundiales de CO2 hasta en ocho mil millones de toneladas al año, en relación con la situación actual, según los científicos.

Los investigadores también señalan la importancia del informe para las selvas tropicales, donde aumentan las preocupaciones sobre la aceleración de las tasas de deforestación. La selva amazónica es un enorme sumidero de carbono que actúa para enfriar la temperatura global, pero las tasas de deforestación están aumentando, en parte debido a las políticas y acciones del gobierno del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Si no se detiene, la deforestación liberará más de 50.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera en 30 o 50 años

Desafortunadamente, algunos países no parecen entender la necesidad urgente de detener la deforestación en los trópicos”, dice Pörtner.“No podemos forzar a ningún gobierno a interferir. Pero esperamos que nuestro informe influya lo suficiente en la opinión pública a tal efecto”.

Si no se detiene, la deforestación podría convertir gran parte de los bosques amazónicos en un tipo de desierto degradado, liberando posiblemente más de 50.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera en 30 o 50 años, afirma Carlos Nobre, científico experto en clima de la Universidad de São Paulo, en Brasil.

El informe advierte que la tierra debe seguir siendo productiva para alimentar a una población mundial en aumento. El calentamiento aumenta el crecimiento de las plantas en algunas regiones, pero en otras –incluyendo el norte de Eurasia, partes de Norteamérica, Asia Central y África tropical– el aumento del estrés hídrico parece reducir la tasa de fotosíntesis.

Por lo tanto, el uso de cultivos para biocombustibles y la creación de nuevos bosques –considerados como medidas con potencial para mitigar el calentamiento global– deben gestionarse cuidadosamente para evitar el riesgo de escasez de alimentos y pérdida de biodiversidad, dice el informe.

Afectará a la seguridad alimentaria

Los expertos también destacan que los agricultores y las comunidades de todo el mundo deberán hacer frente a lluvias más intensas, inundaciones y sequías como resultado del cambio climático. La degradación de la tierra y la expansión de los desiertos amenazan con afectar la seguridad alimentaria, aumentar la pobreza e impulsar la migración, según el informe.

Alrededor de una cuarta parte de la superficie terrestre de la Tierra parece sufrir ya la degradación del suelo, y se espera que la crisis climática empeore las cosas, en particular en las zonas costeras bajas, los deltas de los ríos, las tierras secas y las zonas de permafrost.

Necesitamos una transformación radical, no cambios incrementales”, afirma Ruth Richardson

Las prácticas agrícolas industrializadas son responsables de gran parte de la erosión y la contaminación del suelo, dice Andre Laperrière, director ejecutivo de Global Open Data for Agriculture and Nutrition, con sede en Oxford (Reino Unid), una iniciativa para hacer accesible a todo el mundo la información científica pertinente.

“Necesitamos una transformación radical hacia un uso global de la tierra y un sistema alimentario que satisfaga nuestras necesidades climáticas”, dice Ruth Richardson, directora ejecutiva de la Alianza Global para el Futuro de la Alimentación, una coalición estratégica de fundaciones filantrópicas con sede en Toronto, Canadá.

Un informe especial publicado el año pasado concluyó que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que alcanzaron un máximo histórico de más de 37.000 millones de toneladas en 2018, deben disminuir drásticamente en un futuro muy cercano para limitar el calentamiento global a 1,5 grados, y que esto requerirá una acción drástica sin más demora.

Los gobiernos de todo el mundo considerarán las últimas conclusiones del IPCC en la cumbre climática de la ONU que se celebrará el mes próximo en Nueva York.

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Suelos, Incendios Forestales y Cambio Climático (¿reforestación o pastizales?)

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En los ambientes mediterráneos muchas especies de coníferas son extremadamente pirofíticas o pirófilas (amantes del fuego). Obsérvese una plantación de algarrobos intacta entre una masa arbolada de pinos quemada a su alrededor. Incendio forestal (Comarca de los Serranos, Valencia, España) Foto: Juan José Ibáñez

 Todos los veranos, en los biomas y ambientes cuya estación seca coincide con el verano, los incendios forestales son comunes. Hablamos pues de paisajes mediterráneos y semiáridos, en general. En los últimos años este fenómeno parece recrudecerse, al aumentar las temperaturas, posiblemente como resultado del calentamiento climático.  Es usual que la prensa alarme al público sobre “fuegos que se avecinan, con más virulencia y frecuencia”. Con toda sinceridad, yo no tengo tan claro que el cambio climático sea el principal responsable de lo que “actualmente” sucede, ya que ha sido demostrado hasta la saciedad que el viento por un lado, la matorralizaciíon de cultivos abandonados,  la pauperrima gestión por parte de las administraciones, así como la mala planificación urbanística deben ineludiblemente incluirse en la ecuación. Tampoco olvidemos los incendios accidentales e intencionales , ya sean debidos a especulaciones urbanísticas o a insensatos pirómanos.  La falta de limpieza del monte que tradicionalmente era llevada a cabo por los campesinos, ahora depende en muchos casos de los gobiernos, cuya dejadez en tiempos de crisis es palmaria, como se ha demostrado en el sur de Europa, pero también en los países nórdicos (incendios veraniegos de 2018). ¡Más madera a la hoguera! Tampoco se trata de mezclar ese calorcito adicional generado por la alteración del clima, con un fenómeno recurrente en la historia de la Tierra desde que el hombre descubrió el fuego. Pero hay más. Las especies de crecimiento rápido, como las coníferas y eucaliptus, junto a matorrales pirofíticos (amantes del fuego) son fácilmente presa de las llamas, al contrario que los bosques de angiospermas. En 2018, los expertos sospechan que gran parte de los incendios en Europa fueron debidos a  la falta de planificación territorial, y/o  a las “manazas” del hombre y/o a la dejadez de los gestores político-ambientales. Seguimos sin diseñar una silvicultura adaptada a este tipo de ambientes.

 Sin embargo, existe otro aspecto que suele pasarse por alto. Las reforestaciones con fines madereros deben considerarse monocultivos para el aprovechamiento humano. Desde este punto de vista, resulta materia de reflexión el incluir parte de lo que denominamos selvicultura en una genuina agricultura para la obtención de madera o materiales lignocelulósicos. No es lo mismo aprovechar el monte natural que plantar árboles para el consumo humano. A veces las especies replantadas se naturalizan generando una desorganización de los ecosistemas y agrosistemas colindantes quede, este modo, a menudo, son más inflamables y aptos para la propagación del fuego.  

 Con demasiada frecuencia, la reforestación obedece más a la necesidad de madera y celulosa que a la restauración del medio natural, ya que de otro modo, se plantarían especies de crecimiento lento más resistentes al fuego, que las plantas que medran con tal fenómeno natural.  Pero la sociedad necesita madera y más madera. Otra cuestión es que, a la postre nuestras autoridades escondan/omitan este pequeño detalle, cuando son principalmente las áreas cubiertas por especies pirofíticas (o pirófilas) las que terminan siendo pasto de las llamas. De aquí que los resultados del estudio que os presentamos hoy deban entenderse con cautela.

 Ya sabéis que en durante los últimos años los incendios forestales se encuentran causando estragos en California, que disfruta de clima mediterráneo. Y así, ha llegado a mis manos este estudio, cuyos resultados no dejan de ser triviales o, como mínimo, esperables: las áreas cubiertas por pastos pierden menos carbono que las forestales.  La razón es obvia. Gran parte de la biomasa y necromasa de los pastizales se encuentran bajo el suelo, y este las protege, en gran medida, de su combustión. No se debe confundir al ciudadano entre lo natural y lo artificial.

 En consecuencia los autores de este estudio sopesan la posibilidad de implantar pastos en lugar de reforestar, como medida para evitar las emisiones y fomentar las reservas de carbono en el suelo. No es mala cosa que lo recordemos o aprendamos. Sin embargo, mutar de hermosas áreas arboladas en yermos pastizales estivales no creo que sea del agrado de casi nadie, tanto más cuando existen otras soluciones que ya han sido esbozadas en este blog, quizás algo más costosas que mantener un bosque (perdón masa arbolada) tal como lo hacen hoy en día nuestras autoridades, pero enormemente económicas si se tienen en cuenta los efectos sobre las mentadas emisiones, procesos erosivos, económicos y humanos de los incendios forestales: paisajes mosaicistas, repoblar con especies apropiadas y limpiar los cortafuegos mediante la acción de la carga ganadera (ella trabaja por nosotros limpiando el monte, creando pastos, suministrando carne y leche y a veces productos para confeccionar tejidos), al estilo de las propuestas de mi entrañable amigo José Luis González Rebollar. Y como diría este investigador con “mayúsculas”: una cosa es crear o implantar un pasto y otra bien distinta mantenerlo, para lo cual suele ser necesaria la implantación de una carga ganadera adecuada, como también ocurre en la limpieza de los cortafuegos a los que obliga su metodología.  Por lo tanto, transformar bosques o monocultivos en áreas arboladas y/o mantener cortafuegos acarrea mucho más que una mera siembra de especies herbáceas: escoger las especies pascícolas adecuadas, sembrar las plantas comestibles pertinentes y adaptadas al ambiente, escoger el ganado adecuado, incentivar la llegada de los pastores, etc., etc. De no hacerlo, los pastos darán lugar a matorrales y bosques, que serán inflamables o no, en función que de las especies que naturalmente los colonicen sean pirofíticas (amantes del fuego muy frecuentes, como mínimo, en los ambientes mediterráneos) o no. Como veis, la ingenua o ignorante perspectiva de la investigación llevada a cabo en USA adolece de una miopía aguda. Lo que realmente se necesita es una selvicultura preventiva en la que intervenga una ganadería extensiva sustentable.  

 Y podríamos seguir y seguir……. Es moneda de uso corriente en la ecología del cambio climático este tipo de estudios que, por su ramplonería, omotiré en abundar este texto con más “calificativos descalificativos”. Os dejo pues con la nota de prensa y el significado de pirofítico o pirófilo.

 Juan José Ibáñez

 Continua………

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