Posts etiquetados con ‘Histosoles’

Turberas del Congo y Cambio Climático (El problema de la carencia de los inventarios de suelos)

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Turberas del Congo, sus pueblos aborígenes y testigo de su abundancia en materia orgánica. Fuente Google Imágenes

La primera noticia de la que vamos a hablar hoy lleva por título (traducido del suajili): “Los pantanos de turba de la cuenca del Congo son un nuevo frente en la batalla del cambio climático. Ya nos quedamos horrorizados cuando saltó la noticia a la prensa mundial hace casi “diez años”. Los bosques pantanosos tropicales estaban siendo desmontados, sin previo análisis, con vistas a obtener aceite de palma. Inmediatamente redactamos un post vaticinando lo que ocurriría. Y efectivamente ocurrió, ya que, por lógica, no podía preverse otro final: ¡catastrófico!. Ahora se nos informa que han descubierto una enorme extensión del mismo tipo, es decir de formaciones vegetales y suelos en el Congo. Vista la tragedia precedente, tanto científicos como ecologistas y los propios pueblos aborígenes que allí habitan sustentablemente, intentan evitar que volvamos a deteriorar el medio ambiente, perder una biodiversidad inexplorada y sobre todo, emitir enormes cantidades de CO2 a la atmósfera. Y el gobierno del país afectado se defiende alegando que debe compaginarse desarrollo y respeto a la naturaleza. Desde luego, lo que puede suceder, resulta ser la antítesis de cualquier medida que intente conciliar el desarrollo económico actual y la salud de la biosfera. Abajo os ofrezco abundante información y numerosas cifras que avalan la magnitud del sumidero/emisor de este maravilloso universo inexplorado. ¡No dejéis de mirarlas, ya que son tremendas!.

¿Podía haberse evitado? ¡Por supuesto que sí!, ya que hasta en los manuales de la FAO, publicados hace décadas, se detalla lo que sucede al drenar turberas, es decir esos suelos a los que llamamos Histosoles, cuyo uso y manejo pertinentes, son bien conocidos.

¿Podía haberse conocido su extensión? ¡Por supuesto que sí!, ya que bastaba con hacer reactualizado debidamente un mapa mundial de suelos muy grosero en su escala y caduco en el tiempo.

¿Por qué no se estimó su extensión y medidas adecuadas de uso/preservación?. Simplemente debido a que para los políticos desembolsar dinero en estos menesteres no les resulta rentable desde el punto de vista mediático/manipulador de las masas que les votan. ¿Y en que se utiliza tal financiación?. Simplemente en proyectos de investigación en la que los expertos nos informan regocijados, simulación tras simulación numérica, lo que puede suceder si sus premisas son acertadas.

¿Acertaron a vislumbrar los “expertos” tal laguna de información? ¡Por supuesto que no!. Los inventarios son realidades aproximadas, mientras que los modelitos numérico, tan solo conjeturas, si no se corroboran con precisión en el campo. ¿Y cómo se corroboran?. Simplemente inventariando (cartografías y bases de datos georreferenciadas) los recursos afectados. Y mientras tanto: ¿qué hacen actualmente los edafólogos expertos que realizaban  tales relevamientos cartográficos?: volverse viejos y/o obligados a abandonar su especialidad, cuando no han pasado ya al limbo de los justos. ¿Pero no hay jóvenes que les remplacen?.  Pocos ya que las ciencias del suelo tampoco son sexys para los gestores de política científica. Eso sí, el escaso número que se incorporan a las plantillas de investigadores y tecnólogos, se adiestra más en como extraer información de imágenes satelitales y obtener otra adicional a partir de datos antiguos, haciendo uso de técnicas matemáticas en su aprendizaje, con vistas mejorar la comprensión de una “realidad campo” que generalmente desconocen. ¿Y qué son estas últimas?. Pues más modelitos numéricos, que arrastran gran cantidad de incertidumbres, por ser escasamente corroborados en el ¡¡¡¡campoooo!!!!. Por ello, su adestramiento en labores sobre el terreno deja mucho que desear, salvo contadísimas ocasiones. ¿Y por qué?. Si no lo hicieran así, no publicarían en revistas de prestigio, por lo que sus carreras devendrían truncadas desde el inicio.

¿Y cómo puede arreglare esta lamentable y patética situación?. Sencillamente utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos. Y así la pescadilla se muerde la cola, todo sigue igual. Seguimos pues con paso firme y seguro hacia el precipicio.

Reitero que abajo os muestro las cifras, así como un panorama relativamente detallado de lo que está sucediendo, aunque solo he traducido lo más relevante del suajili al español castellano. ¡Impresionante!. ¡Impresentable!

Juan José Ibáñez

Continúa……..

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Desastres Ecológicos Causados por la Agroenergética y Biocombustibles de Primera Generación: El Gran Incendio de los Histosoles de Indonesia

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Para mi amiga Glory de Vilanova del……

Desde al menos 2008 (ver relación de post previos al final de este), hemos venido denunciando que (i) los biocombustibles de primera generación (gran parte de ellos cultivados), pero también de los de segunda generación (parte de ellos elaborados a partir de residuos naturales, o de subproductos de las producciones agrarias) iban a terminar creando muy serios problemas medioambientales, pero también severas amenazas para la soberanía alimentaria de muchos países (al secuestrar suelos fértiles en la obtención de “biofuels” en lugar de producir  alimentos destinados a una población hambrienta). Y así ha sido. Reiteramos que no somos adivinos, sino que los ciudadanos son engañados/estafados, una y otra vez, incluso cuando industrias y gobiernos dicen llevar a cabo ciertas iniciativas con vistas a paliar la degradación ambiental, el calentamiento climático,  y alcanzar un desarrollo sostenible.  Y estas son las peores amenazas, por cuanto a los profanos en la materia se les toma por idiotas y se les intenta convencer falazmente de que verdaderas atrocidades son buenas para el medio ambiente, es decir, tomando la mentira como bandera.  Y hoy demostraremos que nuestras advertencias contra los desastres que genera el hombre, usando tales argucias, comienzan a convertirse en realidad, menos de 10 años después.  Lo que no logramos entender es que científicos y técnicos defiendan tanta estulticia o callen demostrando su falta de sesera y/o peor aun, su complicidad.

Como veréis en los post aludidos, ya alertamos que el cultivo del aceite de palma en bosques vírgenes del SE asiático asentados sobre turberas, es decir, Histosoles, conllevaría una catástrofe ecológica en selvas en las que ni tan siquiera había entrado el hombre, generando una enorme pérdida de biodiversidad desconocida para la ciencia, degradación ambiental y serias amenazas contra la salud pública (especialmente como resultado de la ingente cantidad de partículas que acarrea el humo de los incendios a la atmósfera). El contenido de todos aquellos post se ha convertido  en una cruda realidad, por no hablar de pesadilla. Al parecer, tanto interés soslayó los principios más básicos en el uso y manejo de los Histosoles. Cuando se intenta arrasar un bosque que medra en zonas pantanosas, estas deben drenarse. Recordemos que el encharcamiento ralentiza la degradación de la materia orgánica del suelo (SOM) dando lugar a los mentados Histosoles (cuyo contenido mayoritario es el carbono de los restos vegetales), con harta frecuencia.  Al drenarse y compactarse estos últimos,la descomposición de la SOM se acelera, pero también otros procesos subterráneos que generan la combustión de estos cuerpos edáficos, proceso que ya ocurre algunos ecosistemas naturales y en muchos vertederos. Pues bien, no hay más sordo que el que no quiere escuchar. Y así dos millones de hectáreas de este tipo de suelos son pastos del fuego en el SE asiático gracias a las plantaciones de aceite de palma.

La paradoja, de la cual ya advertimos, deviene de que al intentar reducir el consumo de combustibles fósiles por esta vía, se han emitido mucho más CO2 a la atmósfera del que tal actividad agroenergética hubiera logrado paliar tras muchos decenios de producción. Como decimos en España, si no quieres caldo toma cien tazas. Hace falta ser ignorantes o simplemente tramposos, ya que tal proceso de degradación era inevitable, con los conocimientos actuales: ¡no hay más ciego que el que no quiere ver!.  Lo ocurrido es la crónica de un desastre anunciado.   Sin embargo, el problema no termina con las emisiones por cuanto la desecación y compactación de las turberas también induce procesos de subsidencia y su rehabilitación se me antoja una tarea titánica (y cuando se habla de dos millones de hectáreas, sostendría que imposible). No hablamos de un pequeño territorio sino de pasajes extensísimos.  Resulta patético que algunos de los Estados que permitieron este terrorismo ecológico, a la postre, han implementado una legislación con vistas a la protección de tales ecosistemas, pocos años después de permitir tal desastre (menos de un decenio). ¿Habrá que alabarlos, o estigmatizarlos?.

Obviamente el precio de tal restauración superará varios cientos de millones de dólares o euros, por lo que a estos gobiernos descabezados el dinero embolsado por permitir tal atrocidad les va a salir muy, pero que muy caro. ¿Y las compañías que en principio se beneficiaron?. Seguramente guarden sus beneficios sin mayores problemas. ¿Los tramposos siempre ganan?: ¡parece que bajo la dictadura financiara así es!.  Y mientras tanto, ingentes cantidades de Co2 se emiten desde allí a la atmósfera, por iniciativas que “decían estar destinadas a combatir el calentamiento climático” ¿ustedes lo entienden? ¿No?. Lamentablemente yo sí. Vivimos una gran mentira, por no decir muchas, que tan solo acarrean beneficios a los adláteres de la dictadura financiera que padecemos.

Pues bien, ahora resulta, como se muestra en la nota que abajo os reproducimos, que algún gobierno y fundación ofrecen el premio de un millón de dólares -Indonesian Peat Prize- (y quizás más con el tiempo), para aquellos que ofrezcan una solución que permita sofocar el “gran incendio de este tipo de suelos”.

Como veréis en los comentarios que abajo muestro, escritos desde Australia por Budiman Minasny (que se presentará al premio, no lo duden, ya que se trata de propaganda de los edafometras con los que tan mal me llevo), se informa que el problema para proteger las selvas que quedan parte de que sus turberas superen los 3 metros de profundidad. Extraño criterio ¿no?.   ¿Y la diversidad de flora, fauna, etc.?. Francamente no sabemos que pensar, y cabe especular  si (i) realmente intentan enmascarar los restos de su estupidez de cara a la opinión pública, o (ii) o pretenden acotar las áreas que pueden seguir arrasándose sin que entren en combustión los Histosoles. Y me callo, porque si sigo….

Pido perdón, ya que se ha calentado mi pluma. Empero era un desastre anunciado, ya que lo ocurrido aparece en cualquier biografía decente sobre el manejo de las turberas.  Reitero, vivimos una gran mentira. Nadie utiliza, ni el cerebro, ni el más mínimo conocimiento del manejo de suelos, ni el sentido común. Lamentable, todo muy lamentable. Eso sí, seguro que muchos colegas que en su monumento enmudecieron, ahora irán a luchar entre ellos para intentar conseguir el tesoro, es decir el aludido millón de dólares. Así nos va. ¿Y esto es todo?. Pues va a ser que no. Cuando leáis el próximo post os llevaréis las manos a la cabeza.

Juan José Ibáñez

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Suelos del carbonífero, Hongos e Historia de la Edafosfera

Resulta difícil hablar de los suelos de una determinada época geológica por cuanto duran decenas o cientos de millones de años, y como corolario sufren la acción de numerosos cambios climáticos, de los cuales aun sabemos muy poco. Los últimos coletazos del carbonífero, según Wikipedia, se caracterizaron por: “Al final del Carbonífero superior los climas tropicales cambiaron significativamente. Licopodiofitos y esfenófitos declinaron, y los helechos con semilla adquirieron un papel más importante, lo que parece indicar unas condiciones climáticas más secas. Los carbones continuaron formándose pero los licopodiofitos ya no fueron más los contribuyentes primarios (…)”. (…) Ocurre una gran expansión de anfibios que dominaron los hábitats terrestres y fueron reemplazados consecutivamente por los reptiles adaptados totalmente al medio terrestre, como el caso de Hylonomus. (…)Otros insectos que medraban en las selvas carboníferas eran colémbolos y cucarachas, mientras que las arañas, escorpiones y ciempiés prosperaban entre los detritos del suelo. Los invertebrados carboníferos de agua dulce incluyen varios moluscos bivalvos, (…) custáceos (…) Las plantas dieron al período Carbonífero su nombre (…) fósiles de plantas. Aquí se formaron los yacimientos de carbón (pantanos de tierras bajas, con gran acumulación de troncos de árboles). Los inmensos estratos de carbón representan una biomasa enorme de plantas enterradas. Una explicación a esta gran concentración es que los especialistas en su descomposición (bacterias, hongos e invertebrados vegetarianos) no estaban aún equipados para enfrentarse a la química de la celulosa y la lignina. (…)”. Y es aquí en donde se circunscribe la noticia de la que os mostramos hoy Un grupo de hongos marcó el final de la era del carbón hace 300 millones de años”. La primera conclusión que podemos extraer estriba en que durante este periodo los Histosoles (turberas) y suelos subacuáticos debían cubrir una buena parte de la edafosfera global. La vida sobre la Tierra se desplegaba sobre ingentes cantidades de su propio detritus, lo cual no resulta ser muy eficiente con vistas el reciclado de los elementos via ciclos biogeoquímicos. No era por tanto de extrañar que la evolución se encaminara a buscar remedio a tal vertedero orgánico (secuestrador del Co2, y por tanto fuerza que debilitaba el efecto de invernadero imprescindible para la supervivencia de la biosfera). Y así, al parecer, durante ese periodo los hongos degradadores de lignina y celulosa del tipo de los basidiomicetos comienzan a hacer acto de presencia, devolviendo al suelo y la atmósfera lo que secuestraban los ecosistemas. Tal hecho implica, que se iniciara la formación de comunidades biológicas en el suelo semejantes a las actuales, si bien las micorrizas, “al parecer” les precedieron en muchos millones de años. Y esta es la historia que narra la nota de prensa que reproducimos hoy, cuyas investigaciones han sido realizadas por científicos de mi institución, algunos de los cuales pertenecen al antaño denominado Instituto Nacional de Edafología, al que pertenecí por más de 20 años. ¡Enhorabuena!.

Juan José Ibáñez

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Paisaje del carbonífero. Fuente: The Resilient Earth  (más…)

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Las Turberas del Pérmico (Paleozoico)

No soy experto en paleosuelos  de periodos remotos, pero la noticia y el artículo científico que os mostraremos hoy se encuentran relacionadas con este tema. No sabía si escribir  este post o no. Ahora bien, vengo  constatando que buena parte de la información acerca de los suelos del pasado pasan inadvertidas a los edafólogos, por cuanto son incluidas  en artículos de paleoecología, no apareciendo frecuentemente la materia  edafológica en sus títulos. La documentación que os mostraremos (nota de prensa y artículo original publicado en la revista  PNAS (en acceso abierto). Nos hablan de turberas arboladas d inicios del Pérmico (hace unos 300 millones de años). Se trata de un enclave situado en China (interior de Mongolia) en el que un bosque pantanoso y la  turbera subyacente fueron sepultadas por una ingente cantidad de cenizas  volcánicas. Navegando por Internet me he percatado que son relativamente abundantes este tipo de registros, si bien el hallazgo  de China atesora varias singularidades. Como ya debéis presuponer, la naturaleza anóxica de las turberas o su enterramiento por materiales  eruptivos son justamente dos de las principales razones para que estos restos  de ecosistemas del pasado dejaran huella en el registro fósil.  Se Trata de turberas arboladas con especies de hasta 80 metros de altura. Una  de las características más relevantes del paisaje fósil preservado estriba en que se ha conservado la heterogeneidad espacial de una porción del territorio lo suficientemente extensa como para  extraer más conclusiones de las que suelen ser posibles en este tipo de  estudios. Así, por ejemplo, la vegetación  sobre los suelos clásticos no turbosos atesoran ensamblajes de especies distintas que las de las zonas pantanosas. Dicho de otro modo, ya por  aquellos tiempos, los Histosoles atesoraban comunidades vegetales idiosincrásicas (hecho que se me antoja previsible).  Al parecer, la turbera se encontraba cubierta por una lámina de agua durante parte  del año, siendo también visibles los restos vegetales. ¿Sería de naturaleza  hística?. ¡Posiblemente!. Tras compactarse y litificarce, la capa de carbón (antigua turbera) atesora un espesor de unos 66 cm. de profundidad, calculando los autores  que originalmente alcanzaría más de un  metro. Obviamente la vegetación de aquella época era muy diferente  de la actual. En cualquier caso, debido a que la descripción de la nota de  prensa no es mala del todo, así como que os incluyo el enlace con vistas a que  podáis acceder gratuitamente al artículo original, seré breve, para variar. Eso  si, reitero que se trata de aspectos edafológicos  de la historia de la Tierra que deben buscarse entre líneas y en revistas a la  que los expertos en materia de suelos no solemos prestar atención. Os lo  comento para lo tengáis  en cuenta  aquellos de vosotros que estéis interesados profundizar sobre tales temas.

Juan José Ibáñez

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Permian vegetational  Pompeii from Inner Mongolia and its implications for landscape paleoecology and paleobiogeography of Cathaysia

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Tipos de Histosoles y sus Mapas de Distribución en Europa (WRB 1998)

Con este post finalizamos la serie dedicada a los Histosoles. Seguidamente retornaremos a editar post más “variaditos”. Eso si, cada mes seguiremos realizando este ejercicio con otros edafotaxa, debido a la gran laguna de conocimientos que padece sobre este tema la Web en lengua española-castellana. Es nuestra obligación. Ya os hablamos en un post precedente  (Cartografía de los Suelos de Europa en Imágenes) sobre la racionalidad de esta serie de post, por lo que entraremos a abundar en más detalles. Tan solo comentar que nos parece incomprensible que apenas editados estas entregas alcancen inmediatamente las primeras posiciones en Google. Francamente no es mérito nuestro. El problema deviene de la escasa cantidad de contenidos en materia de suelos que alberga la Web en español. Debemos insistir y animar a que otros colegas se lancen a verter conocimientos en la blogosfera, por cuanto permanecen muchísimas lagunas por rellenar. Seguidamente, os mostramos pues 7 cartografías de las unidades al segundo nivel incluidas del Grupo de Referencia de los Suelos de la WRB (1998, FAO) denominado Histosoles, es decir turberas. Se trata de los edafotaxa orgánicos por antonomasia, que en lo que a extensión superficial se refiere se concentran esencialmente en las regiones biogeográficas árticas y boreales del hemisferio norte. Sin embargo, también es cierto que a modo de pequeñas manchas se distribuyen a lo largo y ancho de Europa. El encharcamiento casi permanente junto con el frío (ralentización extrema de loa actividad biológica), son los dos principales condicionantes que propician su presencia, si bien existen otros que dan lugar a la génesis de estos suelos orgánicos.

hsdy Source Juan José Ibáñez

Histosoles dístricos (HSdy) 194965 Km2; 72,5%

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Histosoles en Europa (Turberas)

Los Histosoles (turberas) en la Unión Europea cubren alrededor de 270.000 Km2, aproximadamente el 6.5% de su superficie. La mayor parte de estos edafotaxa se localizan en las posiciones septentrionales del continente. No obstante, por tratarse de suelos intrazonales, aparecen en pequeñas manchas o parches por casi todos los países de esta mancomunidad de nacionales, con la salvedad de dos Estados-islas de la Cuenca Mediterránea (Malta y Chipre). De este modo, aparece como edafotaxon dominante en 1.497 polígonos de la base de datos georeferenciada de los suelos de Europa (Buro Europeo de Suelos), como asociado en 504 ocasiones y a modo de inclusiones en otros 2.490. Tan solo dos subgrupos o subtipos dominan los paisajes turbosos de la UE: Histosoles dístricos e Histosoles eútricos. Sin embargo, a nivel continental, las cifras varían, al incluirse fundamentalmente Rusia y países centroeuropeos, que albergan grandes extensiones de paisajes turbosos, especialmente en los biomas árticos y boreales, pero también en los estépicos (como los Histosoles sálicos). Así mismo, de acuerdo a nuestro propio análisis, en el conjunto de Europa aparecen 7 edafotaxa al segundo nivel de la WRB y no tan solo dos como en la UE. Sin embargo, tal hecho será materia de análisis en el último post de la serie dedicada a este Grupo de Suelos de Referencia.

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Mapa de los Histosoles en la Unión Europea Fuente:; Buró Europeo de Suelos

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Histosoles en Latinoamérica Tropical

Lamentablemente en el extenso artículo de Bautista y colaboradores (Los suelos de Latinoamérica: retos y oportunidades de uso y estudio), apenas se comenta nada acerca de los Histosoles en Latinoamérica. El hecho de que en la monografía de  Lecture notes on the major soils of the world, traducida por Fco. Javier Manríquez Cosío, la discusión se centrara en las turberas de clima templado, nos hace sospechar que existe muy escasa información al respecto. Habría que revisar mapa a mapa la información que atesora cada país, con vistas a hacerse una vaga idea la distribución de los Histosoles en Latinoamérica. Tal tarea se encuentra muy lejos de nuestra disponibilidad y tiempo, aunque ya la hemos abordado desde ciertos puntos de vista en otros post. Tras navegar por el ciberespacio en busca de tal información, debemos reconocer que hemos tenido un éxito moderado: las extensiones ocupadas por las turberas de las regiones de Latinoamérica bajo clima tropical. Por tanto, si podemos añadir información, especialmente de los últimos ambientes mentados. El tsunami de la tala de los bosques pantanosos ricos en turberas, con vistas a la obtención de biocombustibles, ha generado tal “boom” de información y fotografías en Internet que, tras cuatro horas desisto de  arduas búsquedas he desistido perseverar en mi indagación. Ahora bien, reiteramos que abajo os ofrecemos la extensión que ocupan las turberas en todos los países de América Latina bajo ambiente tropical. Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de Sudamérica austral. No obstante, en nuestra categoría de “geografía de suelos y megaedafología, podréis obtener datos, aunque menos recientes, de la extensión ocupara por los Histsoles en “todos los países de Latinoamérica”. Eso sí hay que buscar con un poco de paciencia.

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Manglares Guayana Francesa Fuente: New Internationalist Magazine

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Histosoles (WRB 1998): Las Turberas

Comenzamos hoy con la descripción de los Histosoles, suelos orgánicos o turberas, de acuerdo con la WRB (1998), clasificación normativa adoptada por la IUSS, organismo que incluye a casi todos los edafólogos, si bien existe una versión más moderna (WRB, 2006-2007) a la que también prestamos atención. Los Histosoles engloban a todos los edafotaxa genuinamente orgánicos, es decir aquellos en los que la fracción mineral del suelo es minoritaria en comparación con la aportada por la necromasa. De una forma u otra, siempre han sido útiles para el ser humano, aunque presenten muchas dificultades con vistas a la producción agraria moderna, si no son “rehabilitados”, que en este caso viene a significar destruidos. Hoy en día se las presta mucha atención, debido a su importante rol en el secuestro-emisiones de carbono hacia la atmósfera, ya sea en forma de CO2 o de Metano. Como siempre, os ofreceremos más adelante otros post que ampliarán en gran medida la información que os mostremos en este.

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Turbera Fuente Kalipedia

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