Epidemias, Coronavirus, Ruta de la Seda y Globalización (1/2) (Lecciones de la Historia)

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Ruta de la seda y Coronavirus SARS-CoV-2. Fuente Colaje Imágenes Google

Echo en falta a mi querida hermana, Consuelo Ibáñez, sí aquella epidemióloga fallecida el 31 de diciembre de 2017 y que era la administradora del blog “Salud Pública y Algo Más”. Hoy le dedico este post. Ahora estaría trabajando desenfrenadamente desde su puesto como tal en la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid y en la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Personalmente, mi problema no estriba tanto en el temor al efecto corporal del mentado coronavirus como en contraerlo, dado que soy “virulentamente” alérgico a diversos fármacos, y entre ellos antibióticos. Ella cuidaba mucho para que no me inyectaran retrovirales, ya que el remedio podía ser trágicamente peor que la enfermedad. De hecho me salvó la vida en dos ocasiones. Así pues, escribir sobre un tema de esta guisa que, además aterrar a todo el mundo me genera más que pánico, no me ha resultado nada fácil……  Eso sí es el primero de una serie de dos. ¡Va por ti, hermanita del alma!.

El diez de febrero de este año (2020) impartí una charla en el Ateneo de Madrid, es decir no hará aún un mes (a la hora de redactar este post) de la alarma vírica SARS-CoV-2, sobre” “Cambio climático y erosión del suelo”. Durante la tertulia posterior, derivé mis comentarios hacia los males de esta dictadura financiera que padecemos, comentando algo así comocuando la humanidad tropieza una y otra vez en este tipo de tesituras, suelen ser las guerras, y más aún las epidemias las que vuelven a ponernos en nuestro sitio: toquemos madera” . ¡Válgame Dios, con el profeta de las narices!. Y es que no aprendemos ni de los errores previos, ni de los ajenos, ni de aquellos que ocurrieron hace unos pocos años (ver los comentarios debajo de Adolfo García Sastre, uno de los virólogos más reconocidos del mundo), y menos aún de los de tiempos más remotos, a pesar de que hoy nos muestran “una verdad incómoda”, más aún  que la del cambio climático. Obviamente, este post no versará sobre el SARS-CoV-2, ya que soy profano en la materia. Simplemente los datos históricos que ofrecemos deben ser motivo de una profunda reflexión. Estos darán paso a otra entrega, en que relacionaremos pandemias, globalización, viralidad, complejidad, y otros aspectos que constatan la enorme fragilidad y vulnerabilidad de la sociedad actual y su cacareada conectividad.

Tras ir observando la exponencial expansión del SARS-CoV-2 alrededor de todo el mundo en mapas, recordé algunos episodios del pasado que, por sorprendentes que parezcan, son historias pertinentes, hoy más que nunca. ¿Saben ustedes que fue/es la Ruta de la seda?. ¿Recuerdan la legendaria figura mitológica de Marco Polo?. Desde hace milenios han existido relaciones comerciales entre China y occidente. Sin embargo, con el tiempo se acrecentaron gracias a la intensa actividad comercial de las pequeñas “Ciudades-estado italianas” en el medievo. De oriente trajimos a Europa la pólvora, la imprenta y otras tecnologías que ayudaron al progreso del “viejo continente”. Empero  también otros “sujetos” no tan deseados, como vamos a recordar. Los trayectos entre ambos espacios geográficos son hoy conocidos por la Ruta de la seda. De hecho, en junio de 2014, la Unesco eligió un tramo de la Ruta de la Seda como Patrimonio de la Humanidad. ¿Para bien o para mal? En aquella ruta que transcurría entre otros países por  China, Persia (Irán y más), Turquía e Italia, tocando otros del norte de áfrica, como Egipto, para ramificarse después  hacia el oeste y el norte de Europa. El Imperio mongol también resultó ser una cultura clave, hoy bajo el ¿protectorado? Chino.

Pueden comprobar los lectores que han sido precisamente varios de estos  países  y territorios (exceptuando a los turcos, a falta de datos fehacientes) en donde comenzaron a aflorar por primer vez los brotes más intensos  del nuevo coronavirus, SARS-CoV-2. En aquellos tiempos medievales,  la “Ruta”  resultó ser a la postre, tamién otra de la muerte y desolación, que no un sendero “nada luminoso” por el que transitaron numerosas enfermedades zoonoticas o zoonosis.

La historia puede contarse de maneras dispares, que a veces se antojan contrapuestas. Veamos lo que dice Wikipedia acerca del legendario explorador y comerciante previamente mencionado, es decir: Marco Polo (Venecia, 1254-ib.,1324) “La Ruta de la Seda representa un temprano fenómeno de integración política y cultural debido al comercio interregional. En su apogeo, sostuvo una cultura internacional que enlazaba a grupos tan diversos como los magiares, armenios y chinos. La ruta experimentó períodos principales de popularidad y actividad en diferentes épocas y en diferentes puntos a lo largo de su longitud hacia el oeste:…”. Y así la peste negra y/o peste bubónica, y otras delicatesen para nuestra salud diezmaron la población Europea en decenas de millones de personas, que traducidas a la densidad demográfica actual vendrían a equivaler a cientos, de millones de seres humnos, en esos territorios. Lean por ejemplo la siguiente noticia: “La peste bubónica y su relación con la ruta de la seda”, o esta que nos habla de otras infecciones: El misterio genético de la enfermedad de la Ruta de la Seda…. Se trata de otro punto de vista histórico. ¿Verdad?. De hecho aquellas pandemias “en el contexto del mundo clásico conocido, cambiaron temporalmente tanto la historia como la economía y el paisaje. Tras ellas, la revegetación natural roía muchos espacios geográficos antiguamente cultivados, y los bosques volvieron a invadir parte del terreno perdido frente a los cultivos. La calidad de vida de los supervivientes mejoraba sustancialmente, hasta la próxima pandemia.  Obviamente Latinoamérica quedó al margen (hasta donde sabemos, ya que existen expertos que defienden que el Imperio Chino ya…).

Trágicamente, la colonización de América por parte de los europeos poco después, generó estragos, ya que muchos de aquellos viajantes, sin saberlo, lo hicieron inadvertidamente con esos pequeños asesinos en sus entrañas.  El Biólogo, biólogo Jared Diamond, experto en biodiversidad, publicó un fascinante libro titulado “Armas, Gérmenes y Acero” que se me antoja hoy de obligada lectura. Si bien la narración de Wikipedia, acerca de esta obra no repara demasiado a cerca del papel de los patógenos, al contrario que el autor, permitirme que rescate los siguientes fragmentos: “La convivencia estrecha con el ganado dio lugar, en las sociedades ganaderas, a la exposición a gérmenes de origen animal por parte del ser humano, y la mayor densidad demográfica produjo que estos gérmenes pudieran atacar a poblaciones humanas ocasionalmente, incluso adquiriendo el carácter de epidemias. Con el tiempo, las sociedades euroasiáticas llegaron a inmunizarse relativamente contra esos gérmenes. De hecho, fueron epidemias como la viruela, el sarampión, la tuberculosis, la gripe y otras, un factor decisivo en el dominio de los occidentales sobre poblaciones no expuestas con anterioridad a estos gérmenes y por tanto no inmunes, como los indígenas americanos antes de 1492”. Jared mantiene a lo largo del libro que las epidemias importadas han modelado la historia de la humanidad. Pero sigamos, por cuanto el pasado nos ofrece lecciones magistrales acerca de la estupidez humana. Debemos recordar que durante medievo se desconocía la existencia de los microbios, hablándose en el mejor de los casos de miasmas….. Las enfermedades viajaron por la Ruta de la Seda.

Recientemente podía leer en la prensa española titulares como el siguiente: “ Irán y China impulsan la Ruta de la Seda del siglo XXI”. ¡Vaya por Dios!, otra vez dos de los países más afectados a 10 de febrero de 2020 por ese virus que bloquea el mundo. Ahora bien, este título de otra nota de prensa nos puede dejarnos boquiabiertos: “ Wuhan la nueva ruta de la seda”, ya que fue redactado poco antes de la pandemia actual. Sí, Wuhan en donde comenzó a fraguarse la actual, epidemia de SARS-CoV-2. ¿Vaya coincidencia no? ¿Que abordan estos titulares sin saberlo?: pues ni más ni menos que, efectivamente, una ruta de la seda en ferrocarril, a la que algunos denominanPuente Terrestre Euroasiático”.

 He buscado en Internet algún escrito reciente sobre la relación casual del actual coronavirus y el mencionado trayecto de la cultura y muerte “euroasiática”. La citada conexión tan solo aparece mentada en escasísimos medios de comunicación de masas, como el New York Times, si bien no he logrado tener acceso a su contenido.

Les ruego que lean atentamente ahora la siguiente narración extraída de RTVE de un hecho del medievo que acabo de mentar: La peste negra afectó a las ciudades medievales en función de su importancia comercial (Las urbes centrales en la red de comunicaciones sufrieron más los efectos…… Hemos descubierto que las ciudades con una posición más central dentro de la red y las más conectadas eran más vulnerables a las enfermedades y sufrieron la plaga con mayor severidad. Además, también eran más propensas a que los brotes se repitiesen por causas externas”, explica el investigador del CSIC José María Gómez, de la Estación Experimental de Zonas Áridas……. La pandemia conocida como peste negra arrasó Europa entre 1346 y 1353 y acabó con entre el 30% y el 50% de la población. Su expansión ha estado históricamente asociada a las rutas comerciales. Originada en Asia Central, la enfermedad viajó hasta Occidente a través de la Ruta de la Seda y en 1343 llegó a la antigua ciudad de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea. Desde ahí se propagó por Europa a través de las principales rutas comerciales y llegó a casi todas las poblaciones.  “Es una pandemia que tuvo lugar en un momento de la historia donde las comunicaciones eran frecuentes, lo que permite el análisis de redes, pero no tan intensa como en la actualidad, lo que permite desvelar los patrones con más claridad. Esta ventaja tiene asociada, sin embargo, la desventaja de no disponer de fuentes rigurosas sobre mortalidad”, añade el investigador del CSIC Miguel Verdú, del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia. )… Asimismo, el análisis señala que las ciudades situadas en regiones con mayor densidad de población dentro de la red se vieron más afectadas por la enfermedad que aquellas que se encontraban en zonas menos pobladas )”…. Pues bien, Wuham, Milán, Madrid, etc., son ciudades muy, pero que muy conectadas, por citar tan solo algunas de las Metrópolis más afectadas a día de hoy por el SARS-CoV-2.  No soy experto, y tampoco he sacado mucho provecho de la bibliografía (he leído varias conjeturas rivales pero a saber…) por lo que desconozco si se sabe a “ciencia cierta” si la peste bubónica y la peste negra fueron causadas por el mismo patógeno (sinónimas), originadas por agentes infecciosos distintos, o diferentes cepas de un mismo agente infeccioso,  que se sucedieron en el tiempo a modo de oleadas. En cualquier caso,  resultaron ser igualmente calamitosas: La peste septicémica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel –de ahí el nombre de «muerte negra»”. En la siguiente noticia se muestran como sinónimos, empero en otras páginas Web no: El origen de la peste en Europa: ¿el cambio climático?. He escogido esta última, con vistas a dejar constancia de que en la actualidad todo lo humano y divino es atribuido al cambio climático, cuando en realidad ….. la culpa fue del cha, cha, cha. Pero veamos esta otra narración: La Peste de Justiniano pudo haber sido peste bubónica: “Un estudio científico de la Universidad de Tubinga revela la existencia de un gran brote de peste bubónica anterior a la Peste Negra….. tras comparar más de 300 cepas actuales de Yersinia pestis, la bacteria que causa la peste bubónica, con antiguo ADN bacteriano aislado de víctimas de la Peste Negra (la devastadora pandemia de peste que afectó a Europa entre 1347 y 1351), un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de Tubinga (Tübingen, en alemán) ha obtenido pruebas que sugieren que se produjo un brote de peste bubónica entre los siglos VIII y X d.C. Del estudio, publicado el pasado 28 de noviembre en la revista científica digital PLOS ONE, se desprenden serios indicios de que la Peste de Justiniano, una pandemia masiva a la que se considera en parte responsable del colapso del Imperio romano de Occidente, podría haber sido causada por la misma bacteria implicada en la Peste Negra

¿Es la Ruta de la Seda un ejemplo de globalización?También se propagaron en las rutas comerciales otras enfermedades, como el sarampión y la viruela”. Desde luego en el mundo clásico puede decirse que sí (…) Se ha venido creyendo que la viruela, una de las enfermedades víricas más devastadoras que han golpeado a la humanidad, apareció en poblaciones humanas hace miles de años, en el antiguo Egipto, la India y China” y algunos también señalan con el dedo a la Ruta de la seda, aunque otros expertos la descartan.

Vienen ahora a colación los fragmentos de algunos comentarios del virólogo Adolfo García Sastre, en la noticia titulada: El español que busca la vacuna del Covid-19 en EEUU: “No vamos a poder parar el virus” Se tratada de una entrevista.

El catedrático Adolfo García Sastre, uno de los virólogos españoles más reconocidos del mundo, cree que es inevitable que el coronavirus se convierta en endémico.

Pregunta: Saltarán otros virus de los murciélagos a los humanos?

Respuesta: Lo más triste de este episodio es que ya sabíamos que virus como el del SARS pueden ocasionar problemas, que hay una gran cantidad de virus parecidos en murciélagos y que las condiciones que fomentaron que SARS saltara a humanos no han cambiado. Con eso no quiero decir que se cierren los mercados de animales vivos, pero nadie controla si esos animales están infectados por algún virus parecido a SARS, que es lo que se debería hacer. Sabiendo que esto puede volver a ocurrir y que los virus que hay son muy parecidos a los del SARS, no se siguió trabajando en elaborar antivirales o vacunas, porque el SARS se acabó.

Incluso podríamos haber tenido una vacuna basada en SARS que funcionase ahora contra este nuevo coronavirus, porque son muy similares. Lo mismo pasa con los antivirales. Podíamos haber estado más preparados, sabíamos que esto podía pasar y lo que teníamos que hacer para mitigarlo.

En fin hasta aquí algunos comentarios sobre las lecciones de la historia que no hemos tenido en cuenta. En el siguiente post sobre el tema entraremos de lleno a explicitar las enseñanzas que el  SARS-CoV-2 nos ofrece sobre la fragilidad y vulnerabilidad de este mundo globalizado, con la  esperanza de que esta vez no genere un drama planetario, dado lo que sabemos de este coronavirus. ¿Se imaginan si hubiera sido otro aún más transmisible y patogénico?. En cualquier caso, ya podemos constatar numerosos puntos débiles, que demuestran como que el comercio y el tráfico de personas y mercancías a largas distancias acarrea, con el tiempo, tanto bienestar como miseria (léase globalización). La historia no puede ni debe olvidarse jamás.

Pido perdón por los posibles errores y ambigüedades, si bien reitero que no soy experto en epidemiologia. Sin embargo, también considero que los puntos centrales de esta entrega nos ofrecen pistas interesantes, pero especialmente motivos de reflexión acerca de una comunidad global, completamente conectada, bajo las directrices de la sociedad que nos ha tocado parecer.

Y añado estas dos noticias como botón de muestra de que cuando la ciudadanía deviene en una turba presa del pánico, los ciudadanos comenzamos en buena parte a ser responsables de su propagación: “300 presos fugados y seis muertos en motines en las cárceles italianas por las medidas contra el coronavirus” y “Coronavirus: El desabastecimiento llega a los supermercados británicos y españoles por supuesto, vaciados hoy mismo por una plebe histérica. Continuaremos con el tema en el siguiente post.

 Continuará.

Juan José Ibáñez

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Comentarios

muy interesante, para cuando el 2/2

[...] nuestro post precedente: “Epidemias, Coronavirus, Ruta de la Seda y Globalización  (Lecciones de la Historia)” ya os pusimos en antecedentes sobre la recalcitrante estulticia de nuestra sociedad [...]

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