‘Pérdida de los Recursos Edáficos: La Erosión’

La cultura Maya y sus devastadoras consecuencias sobre la erosión del suelo y el secuestro de carbono

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Colaje: Google imágenes

 Si nuestro entrañable amigo y colaborador Régulo León Arteta, levantara la cabeza, me atizaría con una maza en la cabeza y espetaría: “Juanjo: no se te puede dejar solo” ¿?. Y estaría cargado de razón. Sin embargo el título  es un reflejo fiel de los contenidos de las dos notas de prensa que os muestro hoy, una de las cuales he traducido al español castellano del boletín de noticias Sciencedaily. Dado que me he esmerado un poco más de lo habitual con el material del traductor Google, no me explayaré en demasía. Podéis leer por vosotros mismos de que versa el estudio, sin mis torturantes desideratas. Vamos allá. Pero antes debo confesar que me pregunto a mí mismo si a la civilización Maya, muchos colegas le tienen maná o inquina. La bibliografía se encuentra repleta de artículos sobre su decadencia y, por raro que resulte en nuestros días, muchos colagas prefieren echarle la culpa antes a los mayas que al cambio climático. ¡Esta si es efectivamente,  una novedad!, empero también que yo, por una vez, ponga en tela de juicio  tales adherencias. Todo esto me resulta un tanto enigmático. En el peor de los casos, si los Mayas, como todos los pueblos, cometieron errores en el uso de las tierras,  no debemos echarnos las manos a la cabeza, ya que nosotros hemos cometido los mismos y muchos más, a pesar del orgullo tecnológico del que tanto presumimos.  

 Sin embargo, si debo resaltar que se trata de uno de los post que me ha llevado más tiempo componer, no en lo concerniente a su redacción, sino con vistas a aclararme  en un terreno que no había explorado con anterioridad (la cera de las hojas de las plantas). Me he leído hasta tres veces el artículo original de Nature, he consultado con colegas que investigan en bioquímica del suelo, etc.  ¿Resultado? En lugar de iluminarse, mi sistema neuronal sufría tremendos y masivos apagones. Resumiendo, si me equivoco, por favor perdonarme.

 Los investigadores dicen haber descubierto que la “dramática deforestaciónque llevó a cabo la cultura Maya hace unos 4.000 años, erosionó los suelos y/o degradó la calidad de los mismos, al perder parte de la materia orgánica que almacenaban en aquellos bosques ¿primigenios?.   Pues bien, mil años después de su colapso, las reservas de carbono edáfico no se han recuperado, a pesar de encontrase recubiertos por maravillosas selvas tropicales. Si ya lo pensaba yo, pero no me atrevía a compartirlo con vosotros: El Antropoceno se inició por culpa de los Mayas: ¿¿??. Es una broma por supuesto.

 Se me ocurren mil y una razones como para dudar de tales aseveraciones. En primer lugar, el clima varió en diversos momentos a lo largo del intervalo temporal analizado. Se produjeron episodios de mayor humedad, alternando con otros áridos. En estos casos, uno debe de cuidarse mucho de llevar a cabo especulaciones apresuradas. Teniendo en cuenta todo lo que se sabe de los Mayas y sus acertados manejos de suelos (aunque con toda seguridad también cometieron errores), es lógico pensar que no deforestaran por placer, sino, para su puesta en cultivo, al contrario de lo que los autores del estudio aducen. Al parecer aquellas reforestaciones dieron lugar a episodios de erosión severos. Empero, ¿qué tipo de fertilización recibían por parte de aquella civilización?. Probablemente orgánica y tal vez en grandes cantidades. Recordar, por mostraros tan solo dos ejemplos, los casos de las Chinampas en México, y de las Terras Pretas en Brasil. Más aun, el artículo se centra en las ceras vegetales y en este sentido se puede alegar que plantas como la Jojoba y la cendelilla, muy ricas en estos materiales, resultaban ser altamente apreciadas por el pueblo Maya, siendo cultivadas por aquél entonces, o como mínimo recolectadas en sus formas silvestres. Empero tales especies, según leo en Internet (abajo os dejo información), se encuentran principalmente asociadas a ambientes áridos y semiáridos de aquél país. En general, la cera de las hojas y algunos frutos parecen conferirles una alta resistencia a la aridez y la sequía. Según los autores, los territorios se encuentran actualmente recubiertos de frondosas selvas tropicales de lluvia. Los Mayas se manejaban bien en los espacios geográficos secos mediante sofisticadas obras de riego. Repetimos que las plantas en zonas semiáridas parecen acumular mucha más cera que cuando el clima es húmedo, teniendo sus suelos, además escasa materia orgánica o reservas de carbono. El estudio, por su naturaleza, no da cuenta del porcentaje o contenido de tal tipo de carbono, sino exclusivamente de las susodichas ceras y su edad, dando por sentado que a cuanto más ceras más materia orgánica albergarían los suelos. Las estimaciones fueron realizadas mediante técnicas isotópicas.

Por lo tanto, yo tamnién podría aventurar que los investigadores pretenden llevar a cabo comparaciones, partiendo de premisas bastante inciertas, si se tienen en cuenta los vaivenes climáticos, cambios en los sistemas de manejo (que variaron con el transcurso del tiempo), avatares geopolíticos, etc. Ya os comenté que, al menos en los 40 o 50 cm superficiales, el medio edáfico de los bosques tropicales atesora muy poca materia orgánica, si se comparan con los boques y praderas que albergan los ecosistemas en los climas templados y fríos. Ellos analizan los materiales presuntamente procedentes de horizontes sub-superficiales que se acumulan actualmente en sedimentos lacustres, lo cual conllevan otra serie adicional de incertidumbres que no pueden soslayarse. Empero estas también afectan a una metodología que se ha ensayado en contadas ocasiones, por lo que aún dista mucho de poder ser considerada fiable.  Finalmente, la reiterada lectura del artículo de Nature me hizo ver que estos investigadores encajaban sus razonamientos, muchos de ellosno suficientemente corroborados, con bastantes dudas. En fin, os dejo con la noticia, pero también con mis tribulaciones. Añado material para los que estéis interesados en saber más de las ceras de las hojas, ya que por mi parte no hay más “cera” de la que arde.

 Juan José Ibáñez

 Continua………

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Carbón vegetal, Su almacenamiento y Reservorios (Cambio Climático y Secuestro de Carbono)

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Hoy os mostramos una nota de prensa que apareció durante 2018 en el boletín de noticias Sciencedaily, y que nos informa sobre el ciclo y las rutas que sigue el carbón vegetal producido sobre la superficie terrestre, por la combustión de la biomasa. Según los autores del estudio,  su viaje por la superficie terrestre hasta almacenarse en los océanos puede resultar largo y prolongado.  Del mismo modo también alegan que sus partículas carbonosas, ya sean producidas por incendios forestales, uotras vías naturales y antropogénicas, constityen actualmente ingentes cantidades que finalmente son secuestradas en el fondo de los océanos, sustrayéndose pues de la atmósfera, siendo indispensable su evaluación con vistas a una mejor comprensión el ciclo global del carbono.

Del mismo modo, relatan brevemente la historia de su largo recorrido tanto en el espacio como en el tiempo, desde los suelos a los ríos y lagos hasta terminar siendo secuestrado en los sedimentos oceánicos. Durante el  mismo, no es inusual que se almacenen temporalmente en otros sedimentos terrestres y lechos de las masas de agua dulce (ya considerados suelos en muchas clasificaciones edafológicas). También cabría destacar de la nota de prensa, que la erosión de los sedimentos y suelos, retarda hasta en miles de años su llagada al mar en donde son enterrados y preservados durante largo tiempo.  Obviamente tras los incendios, las emisiones de CO2 a la atmósfera son ingentes, pero sin despreciar las que terminan en forma de un carbón bastante resistente a su degradación, es decir en la forma de las partículas mentadas.

Ahora bien, ¿Cuál es la magnitud del carbono constituido por estas partículas recalcitrantes? ¿Existen diferentes formas con menor o mayor resistencia a su degradación?. ¿Qué porcentaje constituyen del secuestro de carbono terrestre?  También omiten que en las zonas de subducción pueden pasar a formar parte de los materiales que retornan al manto terrestre o terminar emergiendo  de nuevo  a las superficies continentales embutidos en las rocas que afloran como consecuencia de la colisión de las placas tectónicas.  Se trata de un interesante tema, que se encuentra directamente relacionado con el denominado biochar, y esas enigmáticas Terras Pretas do indio de la Cuenca Amazónica, de las que tanto hemos debatido en esta bitácora.

El tiempo nos dirá si se trata de un nuevo “canto de sirenas” o  si realmente se trata un tema que debiera tenerse muy en cuenta  en las investigaciones relacionadas con el ciclo del carbono y el cambio climático.

Os dejo ya pues con la noticia en su versión en Inglés y traducida rápidamente al Español-Castellano.

Juan José Ibáñez

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Suelos, Incendios Forestales y Cambio Climático (¿reforestación o pastizales?)

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En los ambientes mediterráneos muchas especies de coníferas son extremadamente pirofíticas o pirófilas (amantes del fuego). Obsérvese una plantación de algarrobos intacta entre una masa arbolada de pinos quemada a su alrededor. Incendio forestal (Comarca de los Serranos, Valencia, España) Foto: Juan José Ibáñez

 Todos los veranos, en los biomas y ambientes cuya estación seca coincide con el verano, los incendios forestales son comunes. Hablamos pues de paisajes mediterráneos y semiáridos, en general. En los últimos años este fenómeno parece recrudecerse, al aumentar las temperaturas, posiblemente como resultado del calentamiento climático.  Es usual que la prensa alarme al público sobre “fuegos que se avecinan, con más virulencia y frecuencia”. Con toda sinceridad, yo no tengo tan claro que el cambio climático sea el principal responsable de lo que “actualmente” sucede, ya que ha sido demostrado hasta la saciedad que el viento por un lado, la matorralizaciíon de cultivos abandonados,  la pauperrima gestión por parte de las administraciones, así como la mala planificación urbanística deben ineludiblemente incluirse en la ecuación. Tampoco olvidemos los incendios accidentales e intencionales , ya sean debidos a especulaciones urbanísticas o a insensatos pirómanos.  La falta de limpieza del monte que tradicionalmente era llevada a cabo por los campesinos, ahora depende en muchos casos de los gobiernos, cuya dejadez en tiempos de crisis es palmaria, como se ha demostrado en el sur de Europa, pero también en los países nórdicos (incendios veraniegos de 2018). ¡Más madera a la hoguera! Tampoco se trata de mezclar ese calorcito adicional generado por la alteración del clima, con un fenómeno recurrente en la historia de la Tierra desde que el hombre descubrió el fuego. Pero hay más. Las especies de crecimiento rápido, como las coníferas y eucaliptus, junto a matorrales pirofíticos (amantes del fuego) son fácilmente presa de las llamas, al contrario que los bosques de angiospermas. En 2018, los expertos sospechan que gran parte de los incendios en Europa fueron debidos a  la falta de planificación territorial, y/o  a las “manazas” del hombre y/o a la dejadez de los gestores político-ambientales. Seguimos sin diseñar una silvicultura adaptada a este tipo de ambientes.

 Sin embargo, existe otro aspecto que suele pasarse por alto. Las reforestaciones con fines madereros deben considerarse monocultivos para el aprovechamiento humano. Desde este punto de vista, resulta materia de reflexión el incluir parte de lo que denominamos selvicultura en una genuina agricultura para la obtención de madera o materiales lignocelulósicos. No es lo mismo aprovechar el monte natural que plantar árboles para el consumo humano. A veces las especies replantadas se naturalizan generando una desorganización de los ecosistemas y agrosistemas colindantes quede, este modo, a menudo, son más inflamables y aptos para la propagación del fuego.  

 Con demasiada frecuencia, la reforestación obedece más a la necesidad de madera y celulosa que a la restauración del medio natural, ya que de otro modo, se plantarían especies de crecimiento lento más resistentes al fuego, que las plantas que medran con tal fenómeno natural.  Pero la sociedad necesita madera y más madera. Otra cuestión es que, a la postre nuestras autoridades escondan/omitan este pequeño detalle, cuando son principalmente las áreas cubiertas por especies pirofíticas (o pirófilas) las que terminan siendo pasto de las llamas. De aquí que los resultados del estudio que os presentamos hoy deban entenderse con cautela.

 Ya sabéis que en durante los últimos años los incendios forestales se encuentran causando estragos en California, que disfruta de clima mediterráneo. Y así, ha llegado a mis manos este estudio, cuyos resultados no dejan de ser triviales o, como mínimo, esperables: las áreas cubiertas por pastos pierden menos carbono que las forestales.  La razón es obvia. Gran parte de la biomasa y necromasa de los pastizales se encuentran bajo el suelo, y este las protege, en gran medida, de su combustión. No se debe confundir al ciudadano entre lo natural y lo artificial.

 En consecuencia los autores de este estudio sopesan la posibilidad de implantar pastos en lugar de reforestar, como medida para evitar las emisiones y fomentar las reservas de carbono en el suelo. No es mala cosa que lo recordemos o aprendamos. Sin embargo, mutar de hermosas áreas arboladas en yermos pastizales estivales no creo que sea del agrado de casi nadie, tanto más cuando existen otras soluciones que ya han sido esbozadas en este blog, quizás algo más costosas que mantener un bosque (perdón masa arbolada) tal como lo hacen hoy en día nuestras autoridades, pero enormemente económicas si se tienen en cuenta los efectos sobre las mentadas emisiones, procesos erosivos, económicos y humanos de los incendios forestales: paisajes mosaicistas, repoblar con especies apropiadas y limpiar los cortafuegos mediante la acción de la carga ganadera (ella trabaja por nosotros limpiando el monte, creando pastos, suministrando carne y leche y a veces productos para confeccionar tejidos), al estilo de las propuestas de mi entrañable amigo José Luis González Rebollar. Y como diría este investigador con “mayúsculas”: una cosa es crear o implantar un pasto y otra bien distinta mantenerlo, para lo cual suele ser necesaria la implantación de una carga ganadera adecuada, como también ocurre en la limpieza de los cortafuegos a los que obliga su metodología.  Por lo tanto, transformar bosques o monocultivos en áreas arboladas y/o mantener cortafuegos acarrea mucho más que una mera siembra de especies herbáceas: escoger las especies pascícolas adecuadas, sembrar las plantas comestibles pertinentes y adaptadas al ambiente, escoger el ganado adecuado, incentivar la llegada de los pastores, etc., etc. De no hacerlo, los pastos darán lugar a matorrales y bosques, que serán inflamables o no, en función que de las especies que naturalmente los colonicen sean pirofíticas (amantes del fuego muy frecuentes, como mínimo, en los ambientes mediterráneos) o no. Como veis, la ingenua o ignorante perspectiva de la investigación llevada a cabo en USA adolece de una miopía aguda. Lo que realmente se necesita es una selvicultura preventiva en la que intervenga una ganadería extensiva sustentable.  

 Y podríamos seguir y seguir……. Es moneda de uso corriente en la ecología del cambio climático este tipo de estudios que, por su ramplonería, omotiré en abundar este texto con más “calificativos descalificativos”. Os dejo pues con la nota de prensa y el significado de pirofítico o pirófilo.

 Juan José Ibáñez

 Continua………

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Nuevo Atlas Mundial de Desertificación: New World Atlas of Desertification (JRC en Acceso Abierto)

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World Atlas of Desertification (2018)

Aleluya!!!!!. ¡Por fin!, aunque aún no se disponga de la versión en español-castellano.  Ha llovido mucho, demasiado. Los contenidos del Atlas antiguo eran totalmente obsoletos. Tengo conocimiento de que se ha trabajado mucho, y durante bastante tiempo, por lo que en esta versión aparecen mapas dignos de llevar tal nombre. Obviamente los contenidos son recientes y más ricos que en las precedentes.  Estas, son algunas conclusiones que se han extraido, pero existen otras muchas, por cuanto ha transcurrido casi un año desde el anuncio oficial. 

Os dejo tan solo con la breve reseña del libro traducida al español. El Atlas puede bajarse entero. Sin embargo, si vuestro acceso a Internet es lento, resulta recomendable ir haciéndolo por partes. Abajo os dejo la información con vistas a que os apropiéis de esta monografía como más os convenga. ¡Que lo disfrutéis!.

Juanjo Ibáñez

 Continua…. ver datos y acceso al Atlas……….

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Buenas notas de prensa sobre suelos y otras pésimas como esta

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Fuente: Colaje Imágenes Google

Una nota de prensa que habla sobre el recurso suelo y resulta ser ininteligible para el ciudadano medio, resulta ser una mala noticia”.

No cabe duda de que debo añadirlo a los post sobre mi “curso breve sobre periodismo científico”, como ejemplo de lo que nunca debe hacer un periodista, ya que me cuesta creer que los expertos consultados aceptaran este texto de haber leído consultados.  Una vez más, se constata la necesidad de ofrecer entrevistas, si y solo sí, uno puede revisar el contenido final, ya que muchos ¿periodistas científicos? no se enteran de lo que redactan. De no hacerlo, el resultado final resulta ser un flaco favor a su disciplina científica.

En principio, que se hable de la importancia del recurso suelo para la biosfera y la humanidad, es una buena nueva. Y algo está cambiando positivamente en la prensa a este respecto, al menos en España. Pero las razones son bastante complejas, por lo que ya comentáramos este asunto en otro momento. No obstante, todos sabemos que entre lo loable y lo lamentable existe toda una gama de matices. Eso sí, la que vamos a comentar muy brevemente hoy, se acerca más a lo lamentable que a lo loable, mal que me pese. Los edafólogos, como cualquier otro científico, no deberíamos participar sin exigir una supervisión previa de textos como el que abajo se exponen, so pena de que terminemos ruborizados. En muchos gabinetes de prensa, los “plumillas” no saben bien de lo que hablan, engarzando textos infumables, como veréis. Un documento tan solo inteligible para los que trabajamos en el tema, si bien, conforme vas leyendo, también atragantando. Del mismo modo, sorprende que, al margen de la ceremonia de la confusión generada, de los cuatro entrevistados, tan solo uno sea miembro de la Sociedad española de la Ciencia del Suelo, mientras que los restantes no. Tampoco esta sociedad aparece, por ningún lado, citándose a la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), con la que mantengo buenas relaciones. A pesar de todo, la aparición de una, no es excusa  para omitir la otra, a la que más le correspondería lidiar en las materias más estrechamente relacionadas con el recurso suelo. Pues bien, la noticia de marras lleva por Título Proteger el suelo es un factor fundamental ante la sequía”. Obviamente, se trata pues de dos temas “relativamente” relacionados entre sí, lo cual no significa que con una aceptable cobertura de suelos, se almacene más agua,  en primera instancia, aunque habría que matizar mucho, lo reconozco. Empero, si no se describe al lector una clara y didáctica relación entre clima y suelo mejor no mentarla, ya que permanecerán en la inopia.

Tras una larga introducción a la prolongada sequía que ha padecido España en los últimos años, con una sola mención al medio edáfico: “el suelo ha sufrido las consecuencias de un periodo tan prolongado falto de agua, de ahí que varios expertos ven la necesidad de una ley y medidas para compensar los desequilibrios”. “ Qué llueva que llueva la Virgen de la cueva, los pajaritos cantan la luna se levanta, que si que no que caiga un chaparrón…..” ¿Cuatro expertos para qué? Sobraba con uno, o mejor ninguno, visto el producto resultante. Más adelante se menta: “(….) Unión Europea para la elaboración de una directiva para impulsar la conservación del suelo, que finalmente no se ha terminado”. Pues bien, entre los “expertos que participaron” en el primer intento de Directiva me encontraba yo personalmente. El devenir de la directiva, no estribó en que no se terminara, sino en que la UE, soslayó el texto previamente aceptado por el Parlamento Europeo, para su redacción e implementación. No se trató pues de un tema de finalización de la Directiva, sino más bien de la falta de voluntad política para que la tarea pudiera ser finiquitada.

Más adelante en el texto puede leerse “El suelo no es bien tratado” (¿violencia de género?). Nada que alegar, aunque el lector profano se preguntará a que suelo se refiere: ¿el del parqué de nuestras casas, el de las bursátiles, el de la calzada o a saber…..?.  Seguidamente surge otra frase confusa y contundente ¿En España “somos deficitarios en agua, y nuestros suelos no son ricos en disponibilidad de ese elemento natural?. Puedo captar la idea “entrelineas”. Por ejemplo, cuando escribí este post (hace un año aproximadamente) en los últimos meses había llovido bastante en España, lo cual no significa que sigamos siendo deficitarios: en la última década la precipitación ha sido menor de la habitual, por lo que  no se han logrado recargar debidamente una buena parte de los embalses. Los suelos no son ricos en agua (salvo algunos tipos que surgen por su exceso o defecto), a no ser que se encuentren ubicados en zonas con elevadas precipitaciones o en condiciones fisiográficas concretas. Empero de por sí, la cantidad depende de estos últimos factores, tanto como de las propiedades de la cobertura edáfica/pedológica, aunque sí puedan retener el líquido elemento durante más o menos tiempo. Por mucho que un suelo almacene adecuadamente el agua….

También debiera recordarse que una cuestión es que los embalses reduzcan su volumen de almacenaje por la falta de lluvias y otra bien distinta que en gran medida deba su situación se deba al exceso de consumo y al despilfarro, agrario urbano o industrial.  Incluso lloviendo en las mismas cantidades, el aumento de la superficie regada, consumo por el turismo, etc., pueden dejarnos ¡secos!, y más aun teniendo en cuenta de los miles de pozos ilegales que agotan los acuíferos sin control. Se trata de un tema muy serio que no suele ser correctamente descrito en la prensa, cuando no omitido, al mentarse la sequía.

Pero sigamos: Si el cambio climático va hacia mayor aridez, significa, entonces, que nuestros suelos serán cada vez más pobres”. ¿¿??. Más de lo mismo, el lector profano jamás entenderá, si no se le explica en palabras llanas, la “relación entre la aridez y la pobreza”. La falta de materia orgánica y escasa actividad biológica inducen a que el recurso suelo pierda materia orgánica, deteriorándose su estructura y, como corolario,  disminuya el potencial que tienen con vistas a retener agua, “en general”.  Los suelos no son seres humanos y el vocablo pobreza carece de sentido si no se refiere a algo en concreto. No hablamos de economía, ni de pobreza en el mundo, sino de un recurso natural.

Más adelante, y en referencia al cambio climático, sequía y desertización volvemos a leer lo siguiente: “La naturaleza del suelo va a cambiar, pero me preocupa más la contaminación, la erosión, que finalmente dará pie a la desertización“. Las propiedades de los suelos pueden modificarse en función del cambio en sus principales factores formadores (litología, fisiografía, clima, organismos vivos, tiempo y acciones humanas). La erosión actual e incluso eventualmente la contaminación, también modifican la composición de un suelo hasta cambiarlo de clase taxonómica. También en nuestros días, las mayores tasas de erosión son producidas por la acción del hombre, como también la contaminación y el clima (calentamiento climático). En consecuencia esta sentencia también resulta ambigua e ininteligible para los lectores que no entiendan “lo que supongo” que el experto deseaba decir. Repitamos: “”La naturaleza del suelo va a cambiar”: Y yo me pregunto ¿Qué es lo que va a cambiar del recurso en relación con la sequía?. El lector merece saberlo y yo recordarlo ¿?.

Seguidamente, Rubén Ruíz, al que no conozco personalmente, y como corolario, desconozco sus conocimientos de edafología, nos habla de sequías, reciclado del agua, etc., pero nada de suelos. Una nota de prensa que vincula dos fenómenos, en este caso la sequía/cambio climático y los suelos, no puede consistir en añadir perspectivas no solapantes de recursos distintos, espetadas por diferentes “expertos”, sin ningún nexo temático. En este caso sí existe tal vinculación, que no resulta ser precisamente el recurso suelo, sino la recurrencia de las sequías, por lo que el título de la noticia resulta a todas luces inadecuado, en caso de que realmente existiera alguno ya que…..

Más adelante cambia radialmente del discurso entrando en juego la Secretaria del Colegio de Ingenieros de Montes. Y así comienza señalando que “que la sequía está provocando que la vegetación obviamente tenga un “déficit hídrico muy importante, porque las capas más profundas de suelo se van agotando y al final la vegetación sufre ese estrés porque no está adaptada, no le da tiempo a acostumbrarse a la sequía“. “Las capas más profundas del suelo se van agotando”. Obviamente “el plumillas” omitió el vocablo agua. Pero en climas con estaciones contrastadas y carencia eventual o recurrente de agua, como lo son los mediterráneos y otros tipos semiáridos, tal hecho suele acaecer con harta frecuencia, ya que por su naturaleza las sequías son periódicas/recurrentes. Otra cuestión bien distinta estriba en que, con el tiempo, aumenten su intensidad y frecuencia (periodo de retorno) por los supuestos efectos del calentamiento climático.   Resumiendo, para variar, hay que “acostumbrarse” a las incoherencias del plumillas, que parece no enterarse de nada. Seguidamente la entrevistada (o el plumillas) nos informa de la despoblación/despoblamiento, para referirse al éxodo rural que sufren España y otros países, en donde los campesinos abandonan sus tierras y buscan trabajo y una vida ¿mejor? en las urbes. Este tipo de proceso, fue denominado y “aún lo es” “desertización del agro”, En su momento (década de los 90 del siglo XX), se produjo una controversia acerca de cómo usar los vocablos “desertificación y desertización”. En cualquier caso, la nota de prensa cambia de chip, introduciendo otro elemento que, en este contexto de una breve nota de prensa, sobra por ser a todas luces secundario. Lógicamente en un escrito más amplio se podrían explicar las relaciones entre el abandono del agro y sus repercusiones sobre los suelos, ecosistemas, incendios forestales y bla, bla, bla. Empero por el título, tales ítems no debían ser abordados más que como secundarios o marginales por cuanto lo no pueden ser bien tratados en escasas líneas.

Para terminar entra en acción Víctor Gonzálvez por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Víctor nos habla de la iniciativa People4Soil. Se trata de una propuesta con la intención de aumentar el carbono orgánico de los suelos del mundo. Yo también firmé. Sin embargo,  seamos realistas. Se trata de una propuesta muy llamativa mediáticamente y poco o nada viable, como puede leerse en el siguiente análisis de esta propuesta: “Soil cannot halt climate change”. Al parecer se le “escurrió” a un político/a, aunque lo que extraña es la falta de análisis críticos serios por parte de la comunidad científica. ¡Primero la pasta y la publicidad, luego ya si es imprescindible…. la ciencia).  Víctor, finaliza “el espacio de texto” que le ha concedido “el plumillas” defendiendo que “deberíamos pensar en verde, como lo están haciendo en África con la construcción de la mayor muralla de árboles para contener la desertificación”. Pues bien, como en el caso anterior,  tal megaproyecto resulta ser de dudosa viabilidad (económica, logística) y eficacia (frenar los procesos de erosión/deposición de partículas del suelo o de naturaleza sedimentaria), lo cual ha sido señalado por diversos científicos, habiéndose redactado en este blog un post  que editaremos en breve y que llevará por título:Vergeles Agrícolas en Desiertos: El Papel de la Tecnología”.

Víctor, obviamente atesora una perspectiva agronómica de los suelos por lo que debe entenderse su discurso teniendo tal interés presente.  Una sola objeción a este experto. Esta estriba en mi absoluto desacuerdo a esta sentencia: “España no es un territorio forestal” ¿En que se basa? ¿Por qué actualmente las zonas llanas no suelen atesorarlos? España es un territorio eminentemente forestal o en condiciones naturales (sin las manazas del hombre) tiene vocación para “volver a serlo”.

Francamente se trata de una nota de prensa paupérrima, confundente más que clarificadora. Si lo que pretendía alegarse es que España debiera atesorar una ley para la protección de suelos y aguas, estoy completamente de acuerdo, con la salvedad de que los periodos de sequía no entran en  tal ecuación, aunque todo es matizable.  Ahora bien, si la UE no ha aceptado aun la directiva (más de 10-15 años han transcurrido desde que se la propuso a las Instituciones europeas), ¿como creen estos expertos que “los políticos valedores del solar hispano” (para la construcción) van a doblegarse a tal digna y necesaria súplica?. ¡Ya los conocemos!.  Jajaja.

Resumiendo, una noticia que habla sobre el recurso suelo y es ininteligible para el ciudadano medio, resulta ser una mala noticia.

Ya os dejo esta prodigiosa nota convertida por la gracia del plumillas en un rompe cabezas, ya que aquél no se entera de nada: caos puro y duro.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Estimación de la Virosfera y sus Recorridos Planetarios: ¿cuantos virus llueven en un metro cuadrado del suelo diariamente?

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Fuente: Colaje Imágenes Google

 En las navidades de 1988 o 1989, me encontraba en Edimburgo (Escocia). Había temporal y corría mucho el viento, la lluvia arreciaba. Junto a dos colegas visitábamos la ciudad tras viajar previamente a un centro de investigación de agricultura, un poco más al norte, en Dundee. De pronto el paraguas se me escapó de las manos y subió vertiginosamente en la vertical hasta perderse en el cielo. No, nos encontrábamos en el ojo de un huracán. No me pregunten porqué, pero pasó. ¿Resultado?. El agua gélida nos caló hasta los huesos.

La Nota de Prensa que abordaremos hoy (en su versión inglesa y española) nos informa de algo que ya era conocido, siendo las cifras las que sorprenden y mucho. Por ejemplo, os dejamos abajo algunos de los post previos que editamos en su día sobre el tema. Sin embargo, tales entregas hablan de esas grandotas bacterias, si las comparamos con los diminutos virus. En esta ocasión se han estimado las deposiciones de ambos sobre el suelo encontrándose sorpresas como esta que apuntan los autores: “De media, encontraron hasta 800 millones de virus y unos 20 millones de bacterias caídas del cielo cada día sobre la superficie que ocupa un metro cuadrado. Más aun, parecían viajeros que provenían de lugares diferentes, así como haciendo uso de medios de transporte distintos. Las bacterias  arribaban de África adheridas a finos materiales o polvos “terrestres” procedentes del Sahara, mientras que los virus, viajaban acomodados en aerosoles “marinos” de materia orgánica procedentes del atlántico.  El aeropuerto-suelo, sito en Sierra Nevada (Cadena Montañosa de la Península Ibérica ya cercana al continente africano) los recibía con la misma alegría, ya fueran los minúsculos norteños, o los grandotes sureños. ¡No se trata de inmigrantes ilegales, sino desapercibidos!. ¡Trump no saques el arsenal!, que eso sí consistiría en matar “virus a cañonazos”.

Virus lejanos, bacterias próximas….. Todo esto me recuerda a los archiconocidos procesos de deposición de las partículas arrancadas por el viento de los desiertos. Los cantos y las gravas son desplazados unos pocos metros, generalmente rodando por el suelo, o dando algún saltito si son “peques”. Las arenas viajan a mayores distancias, pero no excesivamente, formando los campos de dunas a distancias variables, aunque usualmente en el mismo continente. Los limos llegan a mayores distancias, pero las arcillas diminutas pueden elevarse mucho más allá de los 3.000 metros, logrando  proyectarse en viajes transoceánicos (de hecho son los vehículos de las bacterias). Por lo tanto, no veo mayores misterios. Lo mismo podría decir de la diferencia de individuos entre estos dos grupos taxonómicos. Como señalamos en nuestro post acerca de la Virosfera, y como es ley en ecología, la cantidad de individuos aumenta según desciende su tamaño en órdenes de magnitud.

Eso sí, una advertencia a los autores de esta interesante cuantificación del trasiego de los individuos pertenecientes a este mundo microscópico globalizado desde tiempos inmemoriales. Me refiero a la zona de recolección que se eleva a 2.900 metros de altitud. Estudios recientes muestran como las cantidades de plomo depositadas en los lagos glaciares procedentes de antiguas extracciones mineras de las áridas y desérticas zonas próximas (por ejemplo Almería), aumentaron y disminuyeron en el pasado, según tal práctica decaía y renacía de nuevo, en función de las demandas de las poblaciones locales. Tal hecho constata lque sí debe existir la contaminación local, ineludiblemente. No mezclemos nacionales con extranjeros. Más aun, parte de los cm superficiales de los suelos en estos últimos ambientes ineludiblemente deben atesorar deposiciones de polvo sahariano y sus viajeros bacterianos, por lo que no debe descartarse que se trate, en este caso, de un vuelo con escalas o paradas intermedias.

De cualquier manara se trata de datos muy interesantes, de ser corroborados en otros estudios. ¡Mis felicitaciones!.

Y ahora la pregunta del millón. A la luz de todo lo explicado: ¿alguien de ustedes se atreve a inferir donde fue a parar mi paraguas abducido por las corrientes atmosféricas escocesas?. ¿No?. Pues yo tampoco. ¡Algo se pierde en el alma cuando un paraguas se va… tutua!.

Juan José Ibáñez

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¿Las Rocas Mejoran la Producción Agraria?

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Fuente: Colaje de imágenes Google

¡Vaya, vaya!, otra vez descubriendo la dinamita. La noticia que os vamos a ofrecer hoy resultará interesante para todos aquellos que desconozcan muchos sistemas tradicionales/campesinos de manejo de suelos. Eso sí, debemos entender que la noticia procede de UK. Hace unos 40 años, las grandes superficies llanas en USA permitían que no fuera necesario cultivas suelos pedregosos  en aquél país por considerales inadecuados. El resultado fue que raramente fueron investigados desde el punto de vista agronómico. Pues bien, los británicos parecen hijos del Tio Sam. ¿Son tan malditos los suelos pedregosos? Obviamente en lo que concierne al laboreo con arado sí. Sin embargo, en otros tipos de gestión se han utilizado con éxito. Ningún experto duda ahora que los residuos pedregosos superficiales que se originan en las laderas por erosión, al lavarse las fracciones texturales más finas en profundidad o por escorrentía lateral , frenan que corran la misma suerte los materiales de los horizontes profundos, limitando de paso la pérdida de agua por evapo-transpiración. Como podréis observar más abajo, las rocas, y entre ellas las de ciertos residuos mineros u de otra índole,  son también empleadas en materia de fertilidad, y no en el pasado, sino ahora. ¿Y qué decir de la viticultura de Lanzarote y sus bellísimos paisajes?. Esta última práctica no es exclusiva de esta paradisiaca isla del archipiélago canario. En cualquier caso, un mulching o acolchado del suelo puede lograrse con materia orgánica y/o mineral. De aquí, que hacer uso de una capa pedregosa en parques y jardines, al margen de motivos estéticos, puede ser una idea interesantemente pragmática (evita el deterioro de la estructura de los horizontes superficiales). Los pueblos aborígenes, a menudo añadían fragmentos de roca fácilmente deleznables, incluso conchas de moluscos con vistas a paliar, por ejemplo, las deficiencias de calcio y/o otros nutrientes.

Cierto es que generalmente, se han estudiado más desde la perspectiva de la física de suelos que de la química. Sin embargo, existen ejemplos actuales de las ingentes adiciones de rocas fragmentadas al suelo, como ocurre en Sicilia y del que el amigo Carmelo Dazzi ha hecho estudios impresionantes. En este caso, se trataba también de mejorar la fertilidad del medio edáfico, esencialmente en terrenos vitícolas. Se trata de un manejo de suelos que ya tratamos en nuestro blog y al que denominamos “agricultura extrema”.

Mulching pedregoso”: Por ejemplo en el resumen de este artículo, uno de cuyos autores era un bien amigo mío, puede leerse: “En el presente trabajo se estudia la influencia que la pedregosidad superficial, tan común en muchas formaciones de ladera, ejerce sobre el contenido de humedad del suelo por ella recubierto; se encuentra que dicha capa pedregosa supone un freno muy eficaz para la pérdida de agua por evaporación, lo que se traduce en una mejora de las condiciones de humedad respecto de los suelos desprovistos de la misma, al menos en regímenes de humedad de tipo xérico”.

Más aun, los autores de la noticia que os ofrecemos hoy en otro párrafo señalan que: “Pocos estudios (…) han investigado explícitamente los tratamientos de basalto en cultivos templados para evaluar directamente los efectos sobre los rendimientos y las propiedades del suelo, pero numerosos estudios de campo e invernadero han documentado los beneficios de aplicar silicatos y residuos de silicatos modificados a la producción de cultivos en los EE. UU. Esta la práctica se remonta a 1871, cuando se otorgó la primera patente para el uso de escoria rica en Si como fertilizante. En consecuencia, décadas de investigación han establecido que la escoria de silicato de calcio procesado actúa como un material de cal eficaz y fertilizante de Si, sin reconocer aún su potencial de captura de CO2. Los estudios incluyen ensayos de campo en Florida y Louisiana, donde las aplicaciones de escoria de silicato aumentaron la producción de ….. ”

Pues bien, la nota de prensa que os ofrecemos hoy, “acaba de descubrir” los beneficios de añadir sobre el suelo materiales rocosos: Growing crops with crushed rocks could reduce CO2 emissions (Cultivar cultivos con rocas trituradas podría reducir las emisiones de CO2). Debe ser que si no se habla de cambio climático no se publica nada, o que si no dices que eres experto en la materia no serás un científico sexy (sin comentarios). En  el la nota de prensa,  estos colegas dicen haber descubierto las bondades de añadir rocas reactivas  a la hora de mejorar las propiedades, físicas, químicas e hídricas de los cultivos (al margen del posible secuestro del carbono atmosférico: ¡cómo no!). Personalmente me intrigaba su énfasis en añadir nutrientes por esta vía, que al parecer no corresponde exactamente a la descrita por Carmelo Dazzi en Italia. Me explico.

Una cubierta ya sea de cantos, gravas y gravillas usualmente previene la erosión y evita que el medio edáfico pierda mucha agua, mejorando pues la disponibilidad de recursos hídricos. Sin embargo, nada o poco pueden aportar a la fertilidad del suelo, a no ser que se trate de litologías muy deleznables y porosas, que no es el caso que sucede en el artículo de marras. Sin embargo, si las trituramos hasta fragmentos minúsculos, al incrementarse la superficie efectiva de la enmienda, podrán liberar, algunos elementos esenciales para la nutrición vegetal (posiblemente sean mejores las mezclas de varias distintas, de diferente composición, aspecto que admiten estos científicos) que demandan los cultivos, y como corolario, reducir el costo del abonado y la contaminación execrable que generan gran parte de los productos comercializados por la agroindustria. Empero al hacerlo, se perdería gran parte de su poder protector ante la erosión por agua y viento. En vista de que la nota de prensa era muy ambigua, busqué el trabajo original. Y al comenzar a leerlo observo que los autores si conocían las practicas ancestrales o campesinas  previamente mencionadas, al señalar que “La modificación de los suelos con rocas de silicato ricas en Ca / Mg molidas puede mejorar el rendimiento de los cultivos, teniendo una larga historia de práctica a pequeña escala, especialmente en suelos tropicales altamente degradados en África, Brasil Malasia y Mauricio, así como rejuvenecimiento de suelos lateríticos y promoción del establecimiento de árboles en Europa”. Ok, si lo sabían, pero lo que no me queda claro es que si se trata de materiales líticos del tipo grava, u otros pulverizados, ya que los últimos poco podrían hacer respecto a la protección de la erosión (a no ser que a costa de ser ellos presa del mentado proceso). ¿Realmente cubrían el suelo o lo mezclaban con sus horizontes superficiales e incluso profundos, como nos narraba Dazzi en Sicilia?.

Desconozco la respuesta precisa con la que finalizamos el párrafo anterior. Sin embargo, en otra página Web, los autores parecen decirnos que “Aún mejor, muchas áreas ya han extendido la piedra caliza triturada sobre la tierra cultivable para revertir la acidificación de los suelos causada por las prácticas agrícolas, incluido el uso de fertilizantes. Entonces la maquinaria y la infraestructura para la práctica ya existen, todo lo que se necesita hacer es cambiar el tipo de roca. La tecnología de trituración es común en la industria minera” (…). El tamaño es las partículas es un determinante crucial de la tasa de reacciones químicas. Las partículas pequeñas con un área de superficie alta reaccionan más rápido. La piedra caliza, esencialmente carbonato de calcio, reacciona muy rápido, pero la mayoría de las veces libera dióxido de carbono en lugar de secuestrarlo“. Ni una palabra aparece en el texto, sobre si lo espolvorean o mezclan con el suelo. Pero cuidado, debido a que tales materiales podrían ser erosionados por el viento, ya que sugieren una trituración para conseguir micro-roquitas (entre 10–30 μm de diámetro).

Muy por el contrario, se me antoja interesante la propuesta que veréis debajo de Cascade Mindrals, al sugerir añadir material rocoso  y/o residuos adecuados de diferente tamaño, con vistas a que la liberación de nutrientes se prolongue el tiempo (por diversificar la superficie efectiva de los fragmentos añadidos y dilatar así su disolución diferencial durante bastante tiempo).

 Ahora sí: ya tengo un paisaje mental de lo que los autores nos venden. Vino viejo en nuevas botellas. Estos anglosajones deben tener muchos residuos de rocas basálticas y/o otras para su propuesta, y una buena forma de desprenderse de los mismos resulta ser añadirla al suelo. Pero como se trata de un tema tan manido como para publicarlo en la revista Nature pues (…) lo enfocan desde la perspectiva del cambio climático y el secuestro de carbono, arreglan, empaquetan el mensaje y (..) ¡ya está!. ¿Ayudará este tipo de manejo a paliar el cambio climático?. Si uno analiza los enclaves susceptibles a nivel mundial, costos, etc. ¡No!. Pero en algunos  países concretos (como UK) u otros similares, cuentan con el beneficio de que en este pack también entra la recompensa de losbonos o créditos de carbono”. Lo dicho nada nuevo bajo el sol aunque habilidad para vender papers, desde luego que sí.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Hundimientos del Terreno y sobreexplotación de acuíferos

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Subsidencias del terreno y sus diversas causas; Fuente. Colaje imágenes Google

Los hundimientos de la superficie terrestre pueden ser generados por diversos procesos, naturales u antrópicos. No obstante, la sobreexplotación de las aguas subterráneas crece exponencialmente en todos los continentes y en especial en donde escasean las aguas superficiales, es decir en climas áridos, semiáridos y mediterráneos. Ya comentamos en un post anterior que “No existe agricultura sustentable alguna basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos”. Un ejemplo palmario de tal uso insostenible de las valiosas aguas que atesoramos bajo nuestros pies, puede encontrarse en este interesante post de otro blog pertenecientes a nuestro sistema de bitácoras; “ La escasez de agua subterránea en las regiones semi-áridas del norte de Chile: el conflicto por la demanda de agua afecta a los ecosistemas de aguas subterráneas”. Recomiendo vívidamente que lo leáis, resume sintéticamente casi todos los problemas relacionados con este proceso y que se concentran en el mismo espacio geográfico. Prácticamente, en pocas horas, leí otra noticia de la misma guisa, aunque menos dramática, pero en la que se estimaban las tasas de subsidencia del terreno, es decir más concretamente esta: “El terreno de la Vega de Granada se hunde hasta un centímetro por año a consecuencia de la sequía”. En ella, se aplicaban metodologías con vistas a su cuantificación anual a nivel de centímetros, por la que os la reproduzco abajo. Seguidamente realicé una búsqueda en Internet, en inglés, por cuanto siempre aparecen un mayor número de noticias científicas. Tecleando ““groundwater exploitation ground subsidence”, aparecieron más de 234,000 relacionadas con el tema “Y así, por ejemplo, entre las más leídas, por su carácter general, detecté las siguientes entre otras muchas: “Land subsidence and ground failure associated to groundwater ”; “Groundwater exploitation management under land subsidence … – NCBI”;  “Land subsidence and ground failure associated to groundwater”,  entre otras muchas. Seguidamente realicé otra búsqueda rápida de artículos científicos en los que se cuantificara la tasa de subsidencia o hundimiento del terreno. Existía también abundante documentación disponible para los lectores interesados. Por ejemplo, en la llanura de Hebei, ya hace varias décadas (entre 1983 a 1993) se alcanzó una subsidencia anual de ¡42 cm/año! (“Groundwater exploitation and its impact on the….”). ¡Una barbaridad!. Si se añade a la búsqueda desastres (“disasters”) que pueden producir, topé, por ejemplo con este caso de “AguasCalientes” (México) en donde se produjeron serios daños económicos, asociados, al parecer, a una zona de falla. Usualmente, las subsidencias no inducen desastres naturales de un día para otro. Sin embargo en condiciones concretas, y bajo el habitual desinterés de nuestros gestores, pueden devenir en tragedias locales. En varios estudios se constaba como la disposición y naturaleza de rocas y regolitos entre el suelo y el acuífero son de capital importancia a la hora de generar mayores o menores problemas.

Parece pues, que nuestra insustentable in-cultura ecológica no para de crear problemas ambientales en cascada, incesantemente, con prisas y sin pausas. Abajo, antes de la noticia de Granada,  os muestro,  las principales causas de los hundimientos del terreno, según la USGS.

El problema estriba en que, con harta frecuencia, la demanda creciente de recursos hídricos con diversos fines, en un mismo territorio, actúan simultáneamente agravando el problema y vinculándolo de paso con otros procesos de degradación ambiental como lo es la contaminación ambiental, que afecta perniciosamente a la vida silvestre y las poblaciones rurales locales. Al paso que vamos deberemos ir cambiando con celeridad los mapas topográficos de muchas regiones del mundo, ya que estamos convirtiendo su superficie en un tobogán de finasondulaciones subsistenciales” ¿¿??.

Para finalizar, sigo sin entender porque no se aplican estás técnicas con vistas a estimar también las tases de erosión/deposición del suelo alrededor del mundo.

Os dejo ya con el material comentado.

Juan José Ibáñez

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Sobre la explotación de arenas y otros áridos (recursos no renovables, degradación ambiental y pérdida del patrimonio natural)

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Fuente: Colaje Google imágenes

Todo tipo de minería que conozcamos infringe una seria degradación ambiental. Y entre ellas, hoy vamos a hablar de una que apenas ha recibido atención. Hablamos de la  minería de áridos, entre las que se encuentran las arenas, ampliamente utilizadas para construcción de viviendas y numerosas infraestructuras. El problema es que en nuestro Planeta no hay casi recursos renovables. Abundan las arenas y otros áridos, pero hasta cierto punto. La demanda actual es tan enorme que los expertos empiezan a preocuparse seriamente por el futuro de este recurso menospreciado, así como de las consecuencias ambientales que acarrea tal tipo de minería. Para empezar, señalemos que todos los suelos que se formaron sobre tales depósitos son destrozados y exportados, dejando de paso huecos artificiales sobre el terreno que, amenudo acarrean otros problemas de degradación ambiental que no discutiremos en este post (aunque algo se menta en la nota de prensa que abajo os reproducimos). Más aun, en muchos espacios geográficos, abundan las canteras que afectan a los cauces fluviales y  los sistemas de terrazas que los rodean, destrozando tales tramos de las cuencas de drenaje que, además atesoran frecuentemente restos arqueológicos de valor incalculable. Y así perdemos también parte de este patrimonio arqueológico, quizás histórico y siempre natural. Por tanto, en este caso, por ejemplo, los patrimonios edafológicos, geológicos y arqueológicos son alterados cuando no destruidos para siempre. Del mismo modo, también corren riesgos los hábitats que albergan, y como coralario, el patrimonio biológico. En España, por ejemplo, incluso se ha llegado a practicar la minería de áridos en “espacios naturales protegidos”. La legislación sobre este tipo de uso/abuso, al parecer, dista mucho de ser la necesaria para una eficaz  preservación de los espacios más importantes y frágiles. La noticia que os ofrecemos hoy lleva por título “La demanda de arena crece tan rápido como los problemas que conlleva su extracción” y versa sobre el asunto aludido. El tema parece ser tan preocupante como para que la Revista Nature haya publicado una síntesis de la documentación existente al respecto. En cualquier caso, dado que la nota de prensa se encuentra excelentemente relatada, es breve y didáctica, será mejor que leáis lo que nos cuentan los expertos, que no deja de ser muy preocupante.

Juan José Ibáñez

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Conservación de los suelos y agua. Una premisa del desarrollo sustentable (Libro en Acceso Abierto) Autor: Oscar Simón Rodríguez Parisca (UCV)

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Libro en Acceso Abierto pdf

Nuestro amigo Alfred Zinck, nos informó del interés de este libro en acceso abierto. Y como lo que me recomienda Alfred para mi va a “misa”, aquí os lo presento. Los interesados no tienen más que pinchar en el enlace o en la URL y bajárselo para disfrutar y aprender de su lectura. Espero que sea de vuestro interés. Os dejo con la sinopsis, la biografía del Autor y otras señas del libro. ¡Qué lo disfrutéis! .

PD. Si este acceso el acceso arriba y abajo indicados al documento electrónico no funcionan (en octubre de 2018 sí ocurría), también podéis acceder al libro en este otro:  https://www.dropbox.com/s/eqq4xfke8d683z8/Libro%20CSA-Una%20premisa%20del%20desarrollo%20sustentable.pdf?dl=0 

 

Juan José Ibáñez

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