Abundancia y Diversidad de Microrganismos del Suelo en los Biomas Desérticos (desde el desierto de Atacama al Valle de la Muere)


Solemos pensar que el vigor de la vida microbiana sigue los mismos patrones que la que observamos a simple vista, cuando no siempre es así. Se trata de otro falso tópico impregnante. La vida lo invade todo. Incluso en los ambientes más áridos de la Tierra, los microrganismos prosperan con facilidad. Como todos sabemos, en los desiertos el agua es un bien raro, más que escaso. Y entre todos los ecosistemas de tal naturaleza el desierto de Atacama resulta ser el más inhóspito. Obviamente, cerca de la superficie el agua se evapora rápidamente, el calor es sofocante y la radiación solar muy intensa. Sin embargo, como ya os comentamos en otro post, la temperatura del suelo desciende rápidamente conforme descendemos a lo largo del perfil edáfico. En consecuencia, a profundidades entre 2 y 5 metros el agua se evapora y/o asciende por capilaridad lentamente y más aun si la secuencia de horizontes edáficos rompe el trasporte de este líquido por la mentada capilaridad de abajo a arriba. Más aun, los depósitos salinos que abundan en este tipo de biomas atesoran la propiedad de absorber el vapor de agua de la atmósfera y concentrarla en forma de películas alrededor de los cristales de sal. Y como bacterias, arqueas y otros pequeños bichitos viven en estos microambiente acuáticos, prosperan allí. Si el agua escasea adquiere formas quiescentes durante muchísimos años, a la espera de épocas más favorables. Por lo tanto, a las profundidades mentadas, ni los rayos ultravioletas dañan la vida, ni las temperaturas son sofocantes. Ahora bien el oxígeno escasea, aunque tal hecho no es un impedimento para que medren muchos microrganismos. Los medios salinos también tienen la propiedad de afectar al punto de congelación del agua, de tal modo que esta puede permanecer en forma líquida muchos grados bajo cero, evitando paros biológicos. Pues bien, todas estas propiedades parecen ser típicas de los regolitos marcianos. Por tanto, no debe extrañar que los expertos en la búsqueda de vida escarben varios metros bajo la superficie del suelo en busca de rastros de vida. Lo que resulta sumamente curioso es que los científicos que intentar analizar la biodiversidad de los suelos terrestres se conformen con muestrear unos pocos metros superficiales, soslayando la biomasa y diversidad del mundo microbiano más telúrico (profundo). Tal hecho deviene en un obstáculo con vistas a entender la estructura y dinámica de la vida en el suelo. Por tanto se antoja paradójico que, con vistas a progresar en nuestro conocimiento de la biología del suelo, debamos esperar a que las investigaciones destinadas a mejorar la búsqueda de vida en Marte avancen. Desde otro punto de vista, surgen varias posibles diferencias de los patrones de vida microbiana entre los suelos de ambientes tan hostiles respecto a los que no lo son (…)

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Abundancia de los Microrganismos en los Desiertos. Fuente: Universe Today (Microbes have been found flourishing beneath the surface of the Atacama Desert. (Parro et al./CAB/SINC)
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Fraude Científico en la Ciencias Actual: Las Cinco Tesis


Cuando comencé la andadura en este blog, a finales de septiembre de 2005, ya tenía entre ceja y ceja, abordar el espinoso tema del fraude científico que tanto molesta a algunos colegas. ¿Cuál es la razón? Por aquél entonces, parecía tabú hablar de ello, por lo que muchos lectores se indignaron, cuando proclamaba lo que ya se aceptaba en muchos países. Empero en esta España Cañí, en donde ahora las malas prácticas afloran como las lavas de un volcán en muchos aspectos, contaminándolo todo, los argumentos se reducen al ¡tú más!, “o al “pio pio, que yo no he sido”. Por aquél entonces, la corrupción en la ciencia se encontraba alcanzando cotas alarmantes. Y así creé un a categoría con el oscuro nombre de Fraude y mala praxis científica, con vistas a que aquellos post pasaran desapercibidos a los miembros del establishment de este sacrosanto territorio ¿?. Recibí con nombres y apellidos decenas de correos electrónicos (de los “presuntamente” perjudicados, denunciando a los que “presuntamente” cometieron fraude que dañaba los intereses de los primeros). Obviamente no podía airear este material por falta de pruebas. ¡Son los afectados, que no un modesto bloguero, los que deben defender sus intereses. Obviamente no ostento el cargo de defensor dela ONG “científicos maltratados”.  Claro está, que también ya advertí sobre la cultura del ladrillazo (aquí hubo hasta amenazas de muerte) y los aspectos más oscuros de los biocombustibles agro-energéticos (tuve que vérmelas con blogueros, “presuntamente científicos”, que defendían veladamente los interesas de ciertas multinacionales, así como con colegas maquillados del “verde que te quiero verde”, que no puedo más que calificar de ignorantes oportunistas. Como el tiempo da y quita razones, unos siete años después retaría hoy a mis detractores a que abrieran la boca. Aquellos post iniciáticos, incluso pueden considerarse pioneros en muchos sentidos de la blogosfera hispana, adelantándose al reconocimiento científico y ciudadano de los problemas que finalmente estallaron en nuestras manos por no saber/querer desactivarlos a tiempo. Hoy la ciudadanía paga las consecuencias.  Tras leer la noticia con fecha 2 de octubre de 2012 que llevaba por título “El fraude científico se multiplica por 10 desde 1975”, pensé escribir un post, con vistas a recordar de nuevo que el fraude y la mala praxis científicas siguen ahí. De hecho, tengo varias entregas preparadas de lo que he vivido personalmente (por desgracia), y que podrían llegar a ser bombas de relojería en el seno de mi disciplina. ¡Pedro y Pablo: ¡advertidos estáis!, si no cambiáis de chip. Aquí sí tengo pruebas y muy esclarecedoras, aunque hay más casos. Pues bien, justo el día en que redacto esta entrada (24 de enero de 2013), en el sistema de bitácoras mi+d han aparecido dos post que inciden sobre este asunto. Sus títulos enlazados son los siguientes: Ética científica: el fraude es cosa de hombres y Honestidad científica. Digamos que el último es más divertido, a la par que “descomprometido” para que lo leáis y riais plácidamente, ya que se trata algo así como una antología del disparate, que nos presenta con humor Antonio Figueras. La primera, resulta más ilustrativa para alcanzar los propósitos que pretendo en este post. Como veréis, no coincido plenamente con la interpretación del autor, no porque considere sus conclusiones erróneas, sino debido a que los datos bordados merecen un análisis más profundo (y sarcástico). Pero vayamos al grano. Expongo a continuación mis cinco tesis sobre el fraude científico, sin pretender ser exhaustivo. (….)

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Fraude Mala Praxis Científica. Fuente: Translation Blog Seguir leyendo »

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Umbrisoles: Uso y Manejo


Los Umbrisoles son suelos relacionados (agrupados en la WRB) con otros edafotaxa relativamente jóvenes, es decir  con muy poco o ningún desarrollo del perfil (Arenosoles, Cambisoles y Regosoles). Sin embargo, se diferencia de los anteriores por su espeso y oscuro horizonte superficial, ácido, aunque muy rico en materia orgánica. Ya os hemos comentado todos los aspectos relacionados con su Geografía, Ambiente y ubicaciones en el Paisaje. Una buena parte de los  Umbrisoles aún permanece bajo una cubierta vegetal natural o casi natural. Los Umbrisoles de la alta montaña, por encima de la línea virtual que separa los bosques de los matorales y/o pastos a mayor elevación, en las cordilleras de los Andes, Himalayas y Asia Central, o a menores altitudes en el norte y oeste de Europa (preferentemente en el Noroeste de la Península Ibérica) en donde la antigua vegetación de bosque ha sido clareada, propician el crecimiento de una cubierta de herbáceas de bajo porte y escaso valor nutricional. Tampoco son infrecuentes bajo los bosques montanos de coníferas predominantes en Brasil (por ejemplo, Araucaria spp.) y en USA (principalmente especies de Thuja, Tsuga y Pseudotsuga). Los Umbrisoles en áreas de montañas tropicales en el sur de Asia y Australasia se suelen ubicar bajo los bosques de montanos de hoja perennes. Su predominancia de tierras escarpadas y condiciones climáticas húmedas y frías restringen mayoritariamente el uso de la tierra de este edafotaxa a pastizales extensivos. El manejo actual se enfoca en la introducción de pastos mejorados y la corrección del pH del suelo mediante encalado. Muchos de estos suelos son susceptibles a la erosión, principalmente por su situación en laderas pendientes. Sin embargo, las plantaciones de cultivos perennes en plataformas o terrazas en contorno (fisiografía más plana) si son factibles, al disminuir la pendiente. Donde las condiciones son favorables, pueden desarrollarse muchos cultivos comerciales, como es el caso de los cereales y cultivos de raíces (por ejemplo la patata) en USA, Europa y América del Sur, o té y la cinchona en el sur de Asia (Indonesia, etc.). El café que crece en las tierras altas sobre Umbrisoles demanda una alta inversión en mano de obra para su manejo, si se desean alcanzar los requerimientos necesarios que necesita esta planta para su desarrollo y comercialización. En Nueva Zelanda, los Umbrisoles han sido transformados en suelos altamente productivos, usados para ganadería intensiva e industria láctea, así como en la producción de cultivos comerciales. En este sentido cabe señalar que algunos de los pastos de siega más biodiversos de Europa se encuentran sobre Umbrisoles, Cambisoles y Leptosoles úmbricos de la cornisa cantábrica y Galicia (España), por lo que se requieren especiales medidas de conservación con vistas a su protección, ya que en el resto de Europa se perdieron bajo el imperio de la agricultura industrial con cultivares comerciales.

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Umbrisol. Peña de Francia España. Fuente: Blog La maldición de la Cordura (Nacho Gómez)

Francisco Javier Manríquez Cosío y Juan José Ibáñez Seguir leyendo »

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Suelos y Nanopartículas: Un reto para el Futuro de la Ciencia del Suelo


Ya os hemos ido relatando en una serie de post (ver relación al final del presente) que el surgimiento de las nanociencias puede deparar muchas más sorpresas de las que pudieran pensarse en primera instancia. Y este es el caso también de las ciencias del suelo. El hecho de que se hable mucho más de sus aplicaciones (“nanotecnología”) que de los descubrimientos que afectan al conocimiento del mundo de lo pequeño (“nanocencia”), no es más que el lamentable resultado de esa falacia que impregna la ciencia contemporánea (¿y eso para que vale?), en la que se antepone lo aplicado a lo básico, cuando en realidad la racionalidad de la indagación investigadora suele funcionar al revés. Hace ya algún tiempo que redactamos el post titulado: “Propiedades de la Materia: Composición, Tamaño, Abundancia, Forma y Superficie“. En él os mostrábamos como en la naturaleza, la composición química de un material les confiere tan solo algunas de las propiedades de como actúa/interacciona/reacciona la materia. Empero todos los otros términos a que apelamos en aquél título resultan ser igualmente relevantes. Dado que lo pequeño resulta ser mucho más abundante que lo de mayor tamaño, a lo largo de varios órdenes de magnitud, conforme a una ley potencial (libre de escala) o una distribución exponencial, resulta palmario que la abundancia (número de partículas), volumen, superficie de contacto con el resto de los materiales (denomina superficie reactiva), diversidad, etc., aumenta según nos acercamos al precipicio de nuestro desconocimiento de lo que acaece en los universos canijos. Básicamente nuestros post precedentes versaban en los peligrosos vertidos de nanopartículas al medio ambiente (ver a bajo algunos nuevos comentarios). Este patrón es típico del suelo, en el que prolifera, justamente todo aquello que es invisible a nuestros aparatos sensoriales, tanto en el mundo inanimado como en todo relacionado con la abundancia y diversidad de la vida. Así por ejemplo, existen muchos más virus y virus-diversidad (virosfera), que la que se presenta en el mundo bacteriano, y de este último frente al universo de los diminutos animales invertebrados, y así sucesivamente. Lo mismo puede demostrarse que sucede en el ambiente abiótico de las partículas texturales que conforman la matriz del suelo (desde los escasos cantos, hasta la plétora de arcillas, muchas de las cuales entran ya en el ámbito de las nanociencias). Empero existen otras partículas aun más pequeñas. Pues bien, la nanociencia va demostrando que lo canijo atesora una mayor reactividad que lo grande, teniendo también una importancia nada despreciable su forma y rugosidad. ¿Como afecta pues el mundo nano a la estructura y dinámica de los suelos? Se trata de una pregunta por la que por fin comienzan a interesarse algunos expertos en edafología. No obstante, nuestros conocimientos no pueden aun responder a los grandes interrogantes que nos planeamos. Y en este contexto aparece la noticia que ha dado lugar al post de hoy: “El secreto del suelo lunar está en las nanopartículas”. La nota de prensa se me antoja interesante. Ahora bien, como los suelos terrestres también atesoran enormes cantidades de nanopartículas,  ¿hasta que punto no pododemos permitirnos sospechar que el secreto de los suelos terrestres se encuentra también en sus nanopartículas? Seguramente así suceda, por lo que debemos prepararnos para una nueva nanoedafología (término que ya aparece esporádicamente en la literatura científica). Una de las principales dificultades de tales indagaciones  estriba en que, al parecer, solo una pequeña fracción de estas nanopartículas aparecen como entes individuales (discretas), auto-ensamblándose por lo general en sustancias coloidales (sustancias húmicas, arcillas, óxidos, etc.) o recubriendo a otras mayores (microagregados o fracciones texturales mayores). Tales hechos, de ser ciertos, dificultan progresar en esta línea de investigación. Tengo la impresión que cuando profundicemos en el mundo de la nanociencia (no olvidemos a los virus tampoco), comenzaremos a entender mejor que es un suelo, así como se estructura, cual es su dinámica y como evoluciona.  Lo que personalmente me resulta desconcertante es tener que leer una noticia señenita, para percibir el enigmático potencial de lo nano. ¿Tenemos los expertos de las ciencias del suelo la cabeza en la Luna?. ¿Somos tan inertes como las gravas (léase la apertura de nuestras mentes a nuevas perspectivas del suelo)?. Sé que para muchos de nosotros todo lo “nano” nos pilla por sorpresa; se nos antoja ajeno. Ahora bien, “debo suponer” que lo mismo debió ocurrirles a nuestros predecesores con la microedafología (micromorfología) (micropedología) respecto a lo que se estudiaba por aquellos tiempos, a simple vista o con la ayuda de una lupa de campo. Sin embargo, actualmente, las consideramos imprescindibles, ¿o no?. Eso si, ¿como podemos comparar los suelos-regolitos marcianos con los terrestres, si al perecer desconocemos el rol de las nanopartículas de los últimos?

Juan José Ibáñez

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Nanopartículas de los suelos Lunares. Fuente: madhyamam.com

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Bacterias en suelos desérticos: Un potencial inmenso para la obtención de compuestos de utilidad


Ya os hemos comentado en más de una ocasión que aplicar el concepto biológico de especie resulta altamente problemático en el mundo de los procariotas, debido al alto flujo horizontal de genes entre individuos filogenéticamente muy dispares, al menos en apariencia. El medio edáfico alberga una inmensa cantidad de microrganismos incluso en los ambientes denominados extremófilos, como lo son los desiertos. Sin embargo, el aislamiento y cultivo de muchos tipos de baterías en los laboratorios tan solo alcanza su éxito en pocos casos, lo que impide estimar la diversidad microbiana de los suelos. En este sentido, las técnicas moleculares, al analizar la variedad de secuencias genómicas y/o sus metabolitos, pueden permitir que nos aproximemos a entender la diversidad funcional (que no taxonómica) de las comunidades. Ahora bien, más que de diversidad, deberíamos apelar al concepto de variabilidad, como hacen los autores de la nota de prensa que analizamos hoy, al que añaden un calificativo adicional (en este caso metagenómica). Pues bien, los investigadores aludidos, partiendo de estos conocimientos sobradamente reconocidos por los expertos, llevaron a cabo un estudio conforme a los siguientes pasos secuencialmente: (i) elección de tres tipos de suelos geográficamente distantes en ambientes desérticos; (ii) recolección de muestras y análisis de las mismas mediante técnicas moleculares, con vistas a analizar tal diversidad/variabilidad metagenómica; y (iii) comparación de la semejanza/distancia de los materiales orgánicos aludidos entre las muestras. Sus resultados no hacen más que corroborar ideas previamente expuestas, es decir (i) en los desiertos existe una gran abundancia y variedad de “tipos bacterianos” (hecho ya conocido); (ii) que tales datos son indicadores de una diversidad/variabilidad mucho mayor que la obtenida por los clásicos cultivos en laboratorio y (iii) que como corolario de todo ello es muy probable que puedan obtenerse en el futuro una gran cantidad de compuestos de interés industrial, como anticancerígenos, etc. En otras palabras, que la bioprospección de suelos resulta ser un ámbito al que deberíamos prestar mucha más atención. Pues bien, todo ello resulta tan trivial como obvio. ¿Qué novedad aporta tal investigación?.

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Los desiertos albergan una gran variedad de microrganismos. Fuente Universidad de Davis Seguir leyendo »

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La Música de la Geofísica Porteña


Imagen de previsualización de YouTube

Allá por 2008, si mis neuronas no me traicionan, nos reunimos en Madrid, los asistentes a un Workshop internacional sobre Fractales que se iba a celebrar en Barco de Ávila (provincia de Ávila), una bonita localidad de la Sierra de Gredos. Hablamos de Pedofract. Platicando en inglés con americanos e investigadores de otros países, uno de ellos me pregunto si yo era ese Ibáñez que escribía en un blog sobre (….). Nuestra bitácora no tenía por aquél entonces la popularidad que alcanzamos ahora. Me quedé helado. Luego resultó que su lengua materna no era la del actual imperio anglosajón, sino el castellano. Eso si, dominaba el suahili mejor que yo. Hablo de Ezequiel Pallejá, importante geofísico argentino de la Universidad de Buenos Aires. De hecho, aún nos deja algún comentario. Aunque fue un encuentro breve, trabamos una buena amistad que culminó en una cena en Madrid, tras regresar de aquél evento fractálico.  El día que escribo este post he recibido en mensaje suyo que me dirigía a otros mundos, ya no del ciberespacio, sino en mi opinión, más sabrosos. Me he quedado helado, estremecido, por cuanto no conocía esa maravillosa faceta suya, que no es otra que la que os dejo abajo para vuestro deleite. Como experto en geofísica, intento darte otra sorpresa, aunque de menor calado. Ezequiel: ¿sabes que ahora doy clase de filosofía de la ciencia y método científico a estudiantes de postgrado en geofísica de la Universidad Politécnica de Madrid?. ¿Te acuerdas de aquel libro que dio lugar al post que te llamó la atención de nuestro blog?. Bueno pues está apuntito de editarse. Valgan estas líneas tan solo para mostrar mi enorme admiración por la gente que no envejece jamás, ya que su corazón es eternamente joven, experimentador y curioso. Y me he acordado también (como ya le he dicho a él) que de joven, antes de quemar la noche en la denominada “movida madrileña”, quedaba con mis amigos en un Pub de Jazz que se llamaba ¡Ragtime!. La diferencia más llamativa que nos separa no resulta ser ni la especialidad científica ni la distancia entre Buenos Aires y Madrid, sino que yo soy un manazas, es decir torpe por naturaleza para tocar cualquier instrumento. Che pibe ha sido un gusto saber de vossss. Lo que jamás pensé es que me iba a narrar nuevas historias con música. ¡fantástico!. ¡Bravo mi entrañable porteño!. Ojo mirar más en su página de Facebook y YouTube. Esto es tan solo una pieza entre otras. ¡Ezequiel Pallejá/Ragtime!. ¿No sabéis que es el Ragtime?. Pues Ezequiel os lo explica aquí: ¡ahora mismo!. Y para todos ustedes, los amantes del Jazz tradicional, os dejo con el único, genuino e inolvidable….

¡¡¡¡¡Ezequiel Pallejá!!!!!

Juan José Ibáñez

http://www.youtube.com/watch?v=Z4HSztSF7-g&feature=share&list=UUM2LNV4AQPFOWX1p-ZzmvYg

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Globalización Microbiana (Lo que el viento se llevó)


Y en un aeropuerto de África, caracterizado por su extrema aridez, se escucha por los altavoces: “Aviso de salida de los pasajeros destino a los bosques tropicales de Sudamérica y Mesoamérica, última llamada, embarquen en la partícula nº “1539862699003”.

Las bacterias no dejan de ser partículas vivas, por lo que viajan por el aire como las inorgánicas. Sus formas de resistencia y, posiblemente otras adaptaciones, así se lo permiten. La noticia que vamos a presentar hoy nos informa de los viajes estratosféricos (por la alta atmósfera) a lo largo de miles de kilómetros tanto  del polvo atmosférico como de los microrganismos. En si mismo, tal hecho aporta poco, por cuanto conocemos relativamente bien los procesos de erosión/ transporte/ disposición eólicas. Ya Louis Pasteur demostró en 1861 que las bacterias pueden viajar por el aire. Hasta aquí, ninguna novedad. Como valiosos compañeros de vuelo les acompañan en sus valijas los nutrientes indispensables para el florecimiento de la vida: fósforo, nitrógeno y hierro, entre otros. Ya se sabe que estos últimos ayudan a fertilizar los océanos, incrementando la producción del fitoplancton sobre el que se sustenta toda la cadena trófica marina. Sin embargo, ¿en que medida ocurre lo mismo en los ecosistemas terrestres? ¿Resulta de importancia este proceso para fertilizar ecosistemas muy pobres en nutrientes como lo son muchos de los bosques tropicales de Suramérica? ¿Se trata de un mecanismo positivo o negativo?. Posiblemente la pregunta se encuentre mal planteada, por cuanto puede depender tanto de la composición, como de su cantidad. Lo realmente importante son las incertidumbres que aun padece la ciencia a cerca de la importancia de estos viajes (a menudo transcontinentales) en el funcionamiento de la biosfera, hidrosfera y edafosfera planetarias.  Lo que si parece claro, desde un punto de vista biológico, es que en el universo microbiano la globalización se inició al menos hace varios cientos de millones de años, usando el mismo vehículo que hoy utiliza el hombre, el aire. Quizás, por esta razón, no encontramos patrones claros de semejanza entre la biodiversidad macroscópica y la microscópica. Si consideráramos tal trasiego aéreo como una amenaza de ser acechados por especie invasoras, resulta palmario que (i) tal tipo de especies y sus repercusiones son casi tan viejas y naturales como la vida misma y (ii) que estos emigrantes no se suben a sus partículas-aviones a tontas y a locas. Como si de un tráfico aéreo humano se tratara, existen aeropuertos de despegue o procedencia muy importantes (ecosistemas originalmente residentes), como también aeropuertos de destino (ecosistemas) francamente populares. Los primeros suelen coincidir con zonas áridas, mientras los segundos resultan ser más variados, pero menos secos. Ahora bien, de nuevo la intensidad del tráfico parece seguir rutas bien marcadas, como se puede observar en el mapa que adjuntamos más abajo.  Los patrones atmosféricos en un momento dado de la historia de la Tierra determinan las fuentes emisoras y receptoras tanto de polvo, nutrientes y microrganismos del suelo. Al cambiar los primeros lo hace también las principales rutas de tráfico, viajeros y equipaje incluidos. Eso sí, seguramente, el impacto del hombre parece aumentar tanto la carga como el número de viajes. Si las sequías son recurrentes, sabemos que su intensidad puede incrementarse por el calentamiento climático, por lo que también lo haría el  tráfico. Más aún, desde que la especie humana comenzara a desarrollar la agricultura y ganadería, aumentó palatinamente la superficie de suelo desnuda, que deja al suelo expuesto a las inclemencias meteorológicas es decir, a la acción del viento en ambientes áridos y semiáridos.  Como corolario, ha podido ir incrementando este trasiego global de individuos (organismos) y mercancías (partículas y nutrientes). A veces tanto unos como otros se asocian en forma de packs comerciales/turísticos. Tal es el caso de los misteriosos Iberulitos. Fijémonos, poe poner un ejemplo, en el caso de este territorio netamente exportador como lo es el Sahara/Sahel.

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Principales Fuentes de polvo y sus teleconexiones Fuente: Snail’s tale The major global dust transport systems. (Figure from Kellogg & Griffi, 2006)

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Umbrisoles: Geografía Ambiente y Paisaje


Los Umbrisoles se ubican preferentemente en regiones húmedas y frías, a menudo  montañosas, con escaso o ningún déficit de humedad en el suelo. A nivel Global, este Grupo de Referencia de la WRB se extiende aproximadamente por unos 100 millones de hectáreas de la edafosfera. En América del Sur, los Umbrisoles son comunes en las cordilleras andinas de Colombia, Ecuador y en menor extensión, de Venezuela, Bolivia y Perú. También aparecen en Brasil (por ejemplo, en la Serra do Mar). En Norte América están principalmente confinados a la región noroeste del litoral del Pacífico. En Europa, los Umbrisoles se esparcen en los espacios geográficos del noroeste del litoral del Atlántico, por ejemplo, en Islandia, Islas Británicas, pero principalmente en el noroeste de Portugal y España (asociados a bosques clareados con pastizales). Por lo que respecta a Asia, este tipo de suelos se ubica en las cadenas montañosas, al este y al oeste del Lago Baikal, así como en franjas en los Himalayas, principalmente en India, Nepal, China y Miramar. Los Umbrisoles surgen a menores altitudes en Manipur (este de India), Chin Hills (oeste de Burma) y en Sumatra (Cordillera Barisan). Finalmente, en el continente de Australasia, la formación de Umbrisoles parece acaecer en las cadenas de montañas de Nueva Guinea y Sureste de Australia, así como en las regiones del este de South Island, Nueva Zelanda.

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Mapa de distribución de los Umbrisoles en el Mundo. Fuente FAO

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Plaguicidas, el Veneno en la Biosfera, Cuerpo Humano y Alteraciones de la Conducta


El Neoliberalismo Económico es un cáncer que afecta, directa o indirectamente, tanto la salud de la biosfera como la de los cuidamos. Y hoy vamos a mostrar dos ejemplos más que constatan sus proceloso modo de proceder. Ya os hemos hablado de que las multinacionales de los agroquímicos, ni respeten la ley, ni a los seres humanos, ni al medio ambiente. Comentamos hace tiempo, que la los monocultivos de eucaliptos y en menor grado coníferas son dañinos para el funcionamiento de los ecosistemas, generando un deterioro severo de la calidad de los suelos, exigiendo de paso unos exagerados requerimientos de agua para ser rentables. Empero también favorecen al mismo tiempo los incendios forestales, por tratarse de plantas pirofíticas, es decir cuya estratega consiste en arder con vistas a que otras especies no compitan con ellas por los recursos. Sin embargo, como ocurre en Galicia (España), logran naturalizarse, pudiendo cambiar drásticamente la configuración de los paisajes vegetales (ver post: Riesgos de las Repoblaciones con Eucaliptos y Pinos en Latinoamérica:Silvicultura Clonal). Hablamos también pues, de especies invasivas o invasoras, al menos en ciertos territorios. Por tanto, aun siendo inicialmente repobladas, en la Península Ibérica han logrado convertirse en un serio problema, del cual el territorio gallego es un ejemplo palmario. Sin embargo, la industria papelera propicia la reforestación por cuanto se trata de especies de crecimiento muy rápido cuyo material es usado como pasta de papel, cartón, etc. La degradación ambiental que la paguen ¡otros!, es decir lo ciudadanos. Como ya os comentamos también en otras ocasiones estos monocultivos industriales, a los que algunos falazmente denominan bosques, se comportan como los agrarios, sufriendo continuamente plagas y enfermedades (en buena parte por inducir severas pérdidas de la biodiversidad), que intentan ser erradicadas mediante el uso de agroquímicos. Estos últimos podrán acabar con las plagas, aunque a costa de contaminar suelos, agua y biota, generando así una realimentación positiva que atenta contra la naturaleza. Y así se pierden miles de especies que también son de gran utilidad para los campesinos y vitales en el mantenimiento de los ecosistemas. Del mismo modo, también hemos abordado varias veces los efectos letales de estos venenos, que se encuentran diezmando especies tan emblemáticas como las abejas y luciérnagas (ver por ejemplo nuestros post: Pesticidas y Biodiversidad: La Crisis de las Abejas y los Movimientos Ciudadanos y Luciérnagas: El Ocaso de las Luces Nocturnas (Indicadores Ambientales). Pues bien, ya que los políticos defensores de la retrodemocracia, también resultan ser otra plaga, no debemos extrañarnos del esperpéntico espectáculo que durante los meses de abril y mayo de 2012, han conmocionado a la mayor parte de ambientalistas españoles. Eso sí, esperamos que este post sirva de nueva advertencia a los ciudadanos latinoamericanos ya que la expansión de los monocultivos de eucaliptos comienzan a amenazar sus territorios, como hemos observado en Chile y más recientemente en Cuba. Vayamos pues a describir tan espeluznante como patética polémica. Eso sí, adelantemos que, como veremos hoy en una nota de prensa, los científicos comienzan a detectar que la conducta de las personas (es decir sus sistemas neurológicos) se ve negativamente dañada por estos agroquímicos venenosos, incluso en familias cuyos descendentes no han sido expuestos a los mismos, por cuanto afectan nuestro genoma y epigenética.

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Bosque de Eucaliptus y su yermo suelo: Fuente: Flicrk Foto Tony Rodd

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Los Microrganismos del Suelo y la Alimentación Humana


Los microrganismos son los seres vivos más abundantes del planeta y se encuentran por todas partes, siendo a la postre un componente indispensable de la vida y del propio ser humano. El ecosistema que conforman estos bichitos en cada cuerpo es lo que denominamos el microbioma, y reiteremos que sin él no podríamos sobrevivir, por cuanto un cuerpo también es un ecosistema. Empero lo mismo le ocurre a todos los seres multicelulares y algunos unicelulares. Por lo tanto, cuando ingerimos alimentos (es decir otros organismos) también lo hacemos con los microbios que albergan. Y tal proceso es natural en la biosfera. Resulta que los suelos y sedimentos son los ambientes que más microrganismos atesoran. No podía ser de otra forma. En el medio edáfico se metaboliza todo lo que se vierte en él, tranformándolo finalmente en nutrientes y elementos químicos. Estos dan lugar al reciclado que denominamos ciclos biogeoquímicos. Sin ellos la biosfera se colapsaría. Por esta sencilla razón, cuando paseamos por un paisaje natural sin presencia humana, no observamos un escenario repleto de detritus a medio descomponer, en putrefacción. El ser humano ha evolucionado en este entorno sin mayores problemas. De hecho, ya hemos reiterado que cuando consumimos suelo, es decir la denominada geofagia, solemos fortalecer las defensas de nuestro organismo contra los patógenos, al margen de paliar, a menudo, deficiencias en elementos minerales. Lamentablemente en los últimos tiempos, tanto la prensa científica, como los propios expertos y rotativos generales, comienzan a confundir la velocidad con el tocino. Ya comentamos que una disparatada concepción del suelo auspiciada por nuestra sociedad industrial consiste en considerar que el medio edáfico es un esplendido e inagotable vertedero al que, con o sin cuidado, echamos todo tipo de inmundicias. Y al hacerlo, lo envenenamos. A la postre luego diremos que el suelo alberga un sinfín de patógenos, que atentan contra nuestro bienestar. La realidad resulta ser completamente diferente. Cuando vertimos sustancias peligrosas envenenamos este recurso natural y a la larga toda la cadena trófica, por lo cual el ciclo se cierra al dañar nuestros propios cuerpos. Y esto es lo que ocurre al regar con las aguas residuales (AR). Obviamente, las no depuradas son peligrosísimas, aunque las que sí lo han sido (ARD) tampoco se encuentran exentas de depararnos desagradables sorpresas. En cualquier caso, todos lo países contienen, en mayor o menor medida aguas residuales no depuradas (ARND). Eso si, en los Estados poco desarrollados y en los emergentes, el riego con estos elixires suele ser práctica habitual, acarreando las consecuencias mencionadas. Por otro lado, la globalización que ha dado paso a una circulación poco vigilada de los alimentos alrededor de todo el mundo, propiciando que los que se encuentran envenenados circulen con bastante facilidad de unos puntos a otros del planeta generando serios problemas de salud pública en todo tipo de Estados, aunque los pobres siempre salen perdiendo en términos comparativos, como siempre. Y es aquí en donde la noticia que expongo hoy se me antoja tremendamente desafortunada. En aras de la divulgación científica no se debe asimilar suelos con riesgo para la salud, ya que en realidad resulta ser todo lo contrario. Eso sí, cuando el sucio y descuidado ser humano acumula excrementos de todo tipo en su hábitat (llamémosla biosfera o Gaia), este deviene en vertedero. Del mismo modo, al usar el último para la producción de alimentos, es problema se encuentra servido encima de nuestras mesas. Sin embargo, el ciudadano poco informado también es un peligro. Expongamos un ejemplo (…)

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Microrganismos del suelo. Fuentes: http://www.denniskunkel.com/y piremongolia

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