‘Diversidad, Complejidad y Fractales’

Día Mundial de la Biodiversidad del Suelo (Los Movimientos Ecologistas y el Suelo)

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Fuente: Ecologistas en Acción.

Hace ya unos 40 años que comencé a integrarme en los movimientos ecologistas. Aún no había terminado la carrera universitaria y la sangre hervía  por mis venas. Sin embargo tres años después me desligué de tales iniciativas, bastante decepcionado. Los movimientos ecologistas, al menos en Europa, tan solo han intervenido en asuntos relacionados con los suelos cuando algún tema de moda los mencionaba, mostrando más que todo su interés por aparecer en los medios de comunicación, pero sin atisbo de atesorar una perspectiva propia sobre este recurso natural. Y sí las ciencias del suelo sufrieron una decadencia progresiva hasta prácticamente desaparecer de la denominadabig science” y/o “main stream” de la literatura científica. Desde luego no han sido partícipes, sino más bien todo lo contrario” de la concienciación ciudadana sobre la alarmante degradación de los suelos en todo el mundo. Ahora ya es demasiado tarde, aunque también pudiera alegarse que “más vale tarde que nunca”.  Todo depende del cristal con que se mire, ¿verdad?

Por ejemplo, en España, y más concretamente en mi Institución, no he visto protestar a ninguno de ellos por la  paulatina aunque inexorable extinción/desaparición del más de una decena de los antiguos centros de edafología, uno a uno durante tres décadas. Desde que comenzamos la andadura en esta bitácora, tampoco he logrado alcanzar más que escasísimas noticias de interés en sus comunicados, artículos y notas de prensa. De hecho, para mi consternación les hemos tenido que criticar, más que alabar, en diversos post.

Sin embargo, ante la degradación y pérdida irreversible de este recurso natural, la comunidad internacional fue despertando de su letargo, casi a golpes de realidad, hasta que en los últimos años han comenzado a publicarse artículos de edafología en las revistas más prestigiosas del mundo, mientras que la ONU y la FAO lanzaban el Año Internacional de los Suelos. Eso sí, ha sido tal el desprecio por esta ciencia, como para que las plantillas de expertos fueran languideciendo, por falta de plazas, envejecimiento y jubilación.  Como corolario, el renacimiento de la edafología ha venido lastrado por  los sempiternos científicos oportunistas que publican sobre los temas de moda, mostrando un paupérrimo bagaje del objeto de estudio que tienen entre sus manos, aspecto que hemos denunciado hasta la saciedad en esta bitácora.

Los movimientos ecologistas son imprescindibles con vistas a remover el patio político, y concienciar a los ciudadanos de los males que afectan a la biosfera. Personalmente desearía que tuvieran más personalidad y unos objetivos claros en lugar de buscar aparecer constantemente en la prensa con aquellos temas que despiertan interés mediático en un momento dado. No citaré aquí más que el ejemplo de como muchos de ellos apostaron por la bioenergética/ biocombustibles de primera generación, colaborando indirectamente en la degradación del recurso que ahora desean defender. Y este es tan solo un caso entre otros muchos. No estaría de más que un día propiciaran un evento/congreso de reflexión sobre los múltiples errores que cometieron en el pasado y extrajeran conclusiones al objeto de  evitar recaer en los mismos males de siempre: “el protagonismo en los medios de comunicación de masas”.  No hay que salir tan solo en la foto, sino denunciar aquello que en el futuro nos explotará en las manos aunque actualmente no despierte interés. Se trata de hacer camino, no de transitar por los más trillados.  En cualquier caso, mi amigo Juan Botella, me ha enviado esta nota de prensa: “Suelos vivos para conservar la biodiversidad”. Nosotros llevamos 12 años bastante solos, sin el auxilio y colaboración de aquellos que deben ayudar-concienciar-colaborar a políticos y ciudadanos con vistas a reservar nuestro planeta. Abajo os dejo el contenido de su nota de prensa, con la esperanza de que no vuelvan a olvidarse una vez más, recayendo en sus viejos sesgos y vicios.

Juan José Ibáñez

Continúa………

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¿Qué es la Geodiversidad?: Estimación de la Geodiversidad

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Geodiversidad y Patrimonio Geológico. Fuente: Instituto Geológico y Geominero de España Edición Parques Nacionales, Noviembre 2014. Se recomienda bajar el archivo al que se vincula esta imagen.

En un artículo precedente: ¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición” ya os explicamos el interés de cuantificar la geodiversidad como parte del patrimonio natural, así como la definición/(es) de la misma. Vimos que aunque se trataba de una definición “aparentemente clara, su operacionalización con vistas a cuantificar la diversidad del patrimonio geológico resultaba ser un campo repleto de minas, sin que se hayan propuesto herramientas matemáticas plenamente aceptadas por la comunidad científica. Un concepto que no puede operacinalizarse o formalizarse con vistas a comparar las estructuras y procesos en distintos territorios impide el progreso de la rama emergente del conocimiento científico que lo presenta, llevando ineludiblemente al caos y la eclosión de neologismos que vuelen a mostrar que en la ciencia actual a menudo priman más las apariencias que los contenidos. Pero permitirme que recoja de nuevo los dos primeros párrafos del mentado post antes de entrar en materia.

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los celosillos de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad acedada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y sus ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Pues bien, la cuantificación de la diversidad de cualquier recurso natural demanda la existencia de una clasificación previa de los objetos de estudio. Si estas son universales (como ocurre en el caso de los suelos), el proceso puede ser “relativamente” sencillo, por cuanto durante más de sesenta años cuales cientos de ecólogos han trabajado sobre el tema, publicando, testando, corroborando y refutando  abundantes herramientas matemáticas propuestas con vistas a alcanzar tales objetivos. Al fin y al cabo, una taxonomía universal, en un momento dado de la historia, da cuenta de lo que en los estudios de diversidad biológica se denomina “biodiversidad de inventario”, o lo que es lo mismo nos informa del inventario de la biodiversidadAquí nos encontramos pues con el primer obstáculo y solo teniendo en cuenta, como señalamos arriba, “geología, geomorfología y suelos”. Por un lado no existe ninguna clasificación universalmente aceptada en geomorfología, o en su defecto de modelados del terreno, que incluyan aspectos que den cuenta de su génesis. En consecuencia, cada país y aun distintas escuelas geomorfológicas propondrán clasificaciones que otros investigadores o Estados no aceptarán. Unos nos dirán que existen 100 unidades taxonómicas, otras 1.000, otras 100.000, etc. Por lo tanto según hagamos uso de  un constructo clasificatorio u otro obtendremos resultados muy dispares al intentar cuantificar la geodiversidad.

Del mismo modo, la geología es una ciencia que intenta estudiar una multitud de objetos distintos, que van desde la diversidad de minerales, rocas, estructuras tectónicas,  fósiles, etc. En este caso, hablamos de subdisciplinas distintas: mineralogía, petrología, tectónica, paleontología, etc. imposibles de ubicar en una única taxonomía.  Como corolario cada objeto de estudio requiere una clasificación específica. Dicho de otro modo, bajo el concepto de diversidad geológica (excluyendo la diversidad geomorfológica y la edafodiversidad) para cuantificar lo que denominamos geodiversidad necesitaríamos unas taxonomías universales que a menudo no existen, aun acotando mucho los ítems/subdisciplinas que los expertos consideren, por “consenso” que deben ser incluidos”. Debe concluirse pues que a día de hoy resulta totalmente inviable cuantificar la geodiversidad de una forma científica y rigurosa, lo cual resulta ser un impedimento insoslayable con vistas al progreso de esta rama emergente del conocimiento. Sin embargo, no es el único obstáculo con el que nos vamos a encontrar.   Y para demostrarlo, supongamos que si existieran tales constructos taxonómicos aceptados por sus respectivas comunidades de expertos.

En el ámbito que hoy conocemos como biodiversidad, también surgieron (y siguen haciéndolo aunque muy esporádicamente) propuestas para valorar cuantitativamente la diversidad de diferentes objetos de estudio: diversidad genética, diversidad de especies, diversidad de ecosistemas, diversidad funcional, diversidad de hábitats, diversidad filogenética, etc. Sin embargo, la mayor parte de los estudios versan sobre las especies biológicas, sustituyéndose el vocablo biodiversidad, por los respectivos, diversidad de hábitats, diversidad de ecosistemas, etc., etc., cuando los estudios no versan sobre ellas, de tal modo que cuando un ciudadano mínimamente informado escucha o lee el término biodiversidad  ya sabe a lo que nos referimos (“especies biológicas). De hecho, tampoco existe en ecología, biología de la conservación y  biogeografía, taxonomías universales de hábitats, ecosistemas etc., lo cual no ha resultado ser impedimento insalvable para el progreso de esta rama del conocimiento. La razón estriba en que, con el tiempo, se fueron destilando/tamizando los objetos de estudio y alcanzado consensos que aunque a menudo tácitos, no dejan de ser aceptados por la mayor parte de los expertos. Se pueden publicar, por ejemplo, trabajos sobre diversidad de ecosistemas o diversidad de hábitats, empero su valor se limita a comparar unos pocos espacios geográficos de los que se dispone la información adecuada a la hora de establecer clasificaciones “ad hoc” y extraer consecuencias del  porqué unos son más diversos que otros, cuales son patrones espacio-temporales detectados, etc. Obviamente si las tendencias observadas coinciden con las obtenidas por otros expertos haciendo uso de constructos taxonómicos alternativos, algo hemos avanzado. No obstante, no podemos usar los valores numéricos obtenidos en estos estudios para alegar con cifras hasta qué punto unos son más diversos que otros, conformándonos con  conclusiones generales de carácter cualitativo o semi-cuantitivo. Sin embargo cuando un científico informa de la pérdida de biodiversidad y ofrece cifras,  suelen concernir a las especies, géneros, o familias, etc., del árbol de la vida, que albergan las taxonomías biológicas con sus respectivos “códigos internacionales de nomenclatura”. Estos productos sumamente importantes no han despertado el interés de los estudiosos de la geodiversidad, cuando, de usarse, permitirían correlacionar hasta cierto punto los taxones de clasificaciones distintas. Hasta la fecha en materia de geodiversidad no se ha alcanzado tal grado de madurez, intentando comenzar la casa por el tejado. Mucho más se habría  avanzado si los geólogos y  geomorfólogos  se hubieran nutrido de la lectura de los diferentes problemas que han debido ir sorteando los estudiosos de la biodiversidad a lo largo de los años, en lugar de amarrar al vuelo neologismo y poco más. No existen diferencias a la hora de aplicar muchos algoritmos, desarrollados en el ámbito de la biodiversidad a las indagaciones sobre edafodiversidad, cuando se parte de clasificaciones universales y se tienen medios para obtener abundancias o frecuencias de los objetos de estudio en un espacio geográfico concreto. Pero aún hay más.

Diversos investigadores sobre biodiversidad abordaron matemáticamente como proponer índices que no solo tuvieran en cuenta el número de especies biológicas, sino también la distancia taxonómica entre ellas. Por ejemplo, reflexionemos sobre el siguiente caso.  Analizamos dos áreas que atesorarán el mismo número de litotipos (litologías) digamos “X”. Si una de ellas posee tan solo rocas plutónicas, mientras que la otra atesora también sedimentarias y volcánicas, sería deseable que la última fuera considerada más diversa que la primera ¿Cómo cuantificarlo? Pues bien tras años y años analizando el problema no se ha encontrado una solución satisfactoria. ¡Me explico!. Los ecólogos matemáticos dedicados a la biodiversidad intentan respetar unos determinados y razonables axiomas que deben cumplir tales índices. Pues bien, todas las propuestas realizadas con vistas a incluir tal distancia taxonómica en los índices de diversidad, terminan por incumplir varios de ellos.  Nadie ha encontrado forma alguna de solventar tal problema, tras décadas de denodados esfuerzos, por lo que son denominados “blandos” y menos valorados que los “duros” que si los cumplen, pero que se desentienden de la distancia taxonómica. En vista de ellos, la mejor solución estriba en analizar la diversidad de cada una de los niveles jerárquicos que componen una taxonomía (por ejemplo, y por no ser exhaustivo: ….órdenes, familias, géneros, especies) para a la postre realizar algún tipo de valoración cualitativa o semi-cuantitativa.

Y en este sentido, debido a la imprescindible inclusión e intrínseca necesidad de valorar de geodiversidad mediante diversos sistemas taxonómicos, muchos de los cuales no son universales, la tarea se vuelve más y más compleja, por no decir irresoluble, a día de hoy. Sin embargo tal hecho no significa  que no pueda progresarse en el análisis cuantitativo de la geodiversidad, si analizamos sus componentes parte por parte; diversidad mineral, diversidad geomorfológica, diversidad de fósiles, edafodiversidad, etc., reconociendo de antemano que, por muchos decimales que añadamos a una cifra, esta debe siempre ser valorada con mucha cautela y entendida como una aproximación. Las prioridades de las administraciones e investigadores (que siempre tendemos a valorar más el recurso que estudiamos que los restantes), tarde o temprano, tendrán que asumir la necesidad de acudir al denominado “juicio experto por algunos” y “juicio subjetivo” por otros.

En el ámbito de la biodiversidad no existe ningún solo lugar de la Tierra en la que se hallan determinado y clasificado todos los seres vivos, desde virus a mamíferos, por lo que a fin de cuentas las cifras que pueden leerse son, como hemos mentado aproximaciones llevadas a cabo, en el mejor de los casos, aplicando modelos numéricos que jamás han sido corroborados. Por lo tanto, no debiera despilfarrarse financiación y esfuerzos en la búsqueda del Santo Grial, un índice de diversidad universal que de cuenta de todos los objetos estudiados.

Terminamos por hoy, no sin antes amenazaros con que redactaremos dos post más sobre geodiversidad, uno relacionado con el diseño de reservas bajo el principio de subsidiariedad y otro en el que retornaremos a profundizar en la otra cara de la moneda de la diversidad, soslayada hasta la fecha en la cuantificación del patrimonio geológico. Como veremos, este “lado oscuro, por desconocido, atesora un gran  valor intrínseco, posibilitándola capacidad de utilizar los resultados obtenidos en los estudios de geodiversidad, como “hipótesis nula” con vistas a testar los patrones ya detectados en los de biodiversidad, lo cual ayudaría a que los estudiosos de esta última vuelvan su vista hacia el insoslayable valor de la geodiversidad. Por lo tanto esta saga de entregas …..

Continuará…………. 

Juan José Ibáñez

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Adiós Humedales Adiós (… y suelos hídricos)

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Colaje de Google imágenes

Al paso que vamos, un día no muy lejano, aquellos humedales que alegraban la vista y refrescaban el ambiente serán un recuerdo y/o charcas atiborradas de residuos malolientes.

 Como me alegraría poderos ofrecer noticias que nos alegraran a todos sobre la naturaleza y el hombre. Sin embargo, la prensa se encuentra repleta de notas de prensa preocupantes cuando no dramáticas, aparentes descubrimientos científicos que nos narran hallazgos intrascendentes, ¡Cuánto viejo vino en nuevas botellas!. Y si hablamos de tecnología, nos narran novedades que sirven de poco, u ocultando sus lados oscuros por ser dañinas para el medio ambiente, la salud humana o el control del procomún ciudadano diezmado por la avaricia de multinacionales y gobiernos sin escrúpulos. A menudo me entran ganas de cerrar la bitácora porque termino malhumorado.   Pero vayamos ya al tema que hoy nos preocupa y mucho. Abajo os dejaré los enlaces sobre varios post precedentes relacionados con el tema y más de 20 páginas de noticias que tan solo tienen el propósito de serviros de ejemplo entre otras miles.

 La superficie de España, como la de casi todos los países del mundo, se encontraba antaño salpicada de hermosos humedales, lagunas y charcas que embellecían el paisaje y enriquecían su biodiversidad. Sin embargo, actualmente han desaparecido en su inmensa mayoría. Hoy incluso nuestras zonas húmedas más emblemáticas, como Doñana, la Albufera y el Delta del Ebro, todas ellas mundialmente reconocidas y “en teoría protegidas”, corren graves riesgos de desaparecer, siendo muchos son los que piensan que tal proceso es ya irreversible, como nos informa SEO/BirdLife. De acuerdo a esta organización: el 64% de los humedales del mundo ha desaparecido del planeta desde 1900. Tal cifra ascendería al 87% si calculamos su extinción desde 1700. Más aun, según las mismas fuentes, en España, el 80% de los ecosistemas húmedos dulceacuícolas restantes padecen severos síntomas de degradación. “Adiós humedales adiós”. El Homo sapiens, piensa ya poco de por sí, y al parecer nada en la biosfera, así como la enorme belleza, valor y riqueza del mundo natural. Empero necesitamos sus enormes servicios ecosistémicos, les guste a algunos o no. Por lo que todo este drama del teatro ecológico ya nos pasa una dramática factura.  

 Las causas de tal pérdida son tan numerosas como para no poder enumerarlas aquí. Millones de maneras de infringir daños o extinguir la riqueza y variedad de la biosfera. Digamos que su aprovechamiento agrícola, y en el pasado también el riesgo de paludismo que padecían los hombres y mujeres que vivían en sus proximidades, dio lugar a la destrucción de parte de los mismos. Sin embargo,  hoy en día la sobreexplotación de las aguas subterráneas, junto a los trasvases de aguas corrientes inter-cuencas (como amenazan constantemente a las Tablas de Daimiel), ha dado cuenta de otros tantos  ecosistemas de la misma índole. Por su parte, en el litoral, primero la agricultura y luego el sellado urbano generado por la litoralización de la población (expansión de ciudades, polígonos industriales, residencias turísticas, cultivos bajo plástico, etc.) también han generado estragos devastadores, en el seno o cerca de los ambientes costeros. En países como España, pero también en otros muchos, la presencia de agua se encontraba correlacionada con la de los suelos más fértiles, hoy sepultados bajo asfalto y cemento, de tal modo que hemos descapitalizado la edafosfera más valiosa, perdiendo gran parte la soberanía alimentaria. En otros países, las perdidas en vidas humanas y los miles de millones de euros que cuestan los “denominados desastres naturales” causados por huracanes, tifones, etc., alcanzan cifras escandalosamente escalofriantes. De haber respetado aquellos ecosistemas, casi nada de lo ocurrido hubiera tenido lugar.   ¿Desastres naturales?. No tanto, sino que tales desgracias han sido más bien causadas  por la codiciosa sociedad que padecemos.

 Nuestros políticos no parecen percatarse de que aunque los humedales ocupan exiguas extensiones en comparación con la tierra firme que les rodea, albergan una biodiversidad impresionante. Por ejemplo, en las zonas áridas del SE Español, y más concretamente en Almería, acabo de publicar un trabajo en el que constata que el 50% de las comunidades vegetales, surgen de los lechos fluviales pedregosos de las ramblas, ocupando estos últimos menos del 1,5% de sus superficie. En este tipo de cauces,  generalmente secos, surgen afloramientos de las aguas subterráneas, dando lugar a maravillosas islas de biodiversidad y edafodiversidad.

 La pérdida de las comunidades dulceacuícolas de tal índole, no solo amenazan las plantas y pequeños invertebrados que allí habitan, al margen de crear una insufrible monotonía del paisaje, sino que lo mismo ocurre con peces, anfibios, reptiles y algunos mamíferos, así como de otras formas de vida. Más aún, muchas especies biológicas que no habitan directamente sobre las mentadas zonas húmedas, dependen a menudo de ellas con vistas a cubrir sus necesidades de agua. Por lo tanto, al desaparecer las primeras, no es infrecuente que se corra el riesgo de terminar dañando gran parte de la cadena trófica de los paisajes circundantes, siendo pues afectados espacios geográficos mucho más extensos. A menudo, la prensa general tan solo nos informa de la gravedad que sufren las enormes y diversas bandadas de aves migratorias que necesitan ineludiblemente de estos ambientes en sus recorridos anuales, siendo tan solo la punta del iceberg.

 Reiteremos una vez más que, en los litorales de diversas zonas del mundo, la desaparición de estas barreras naturales termina pasando factura, en forma de ingentes pérdidas en términos de vidas humanas, económicas y ecológicas, al dejar de frenar la violencia de huracanes, tifones y tsunamis que antaño proporcionaban las zonas húmedas a los lugareños ante tales desastres naturales, que de este modo no lo eran tanto como en la actualidad.       

 Aunque no se trata de pérdidas en sentido estricto, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas también ha asolado, estos ecosistemas acuáticos, por cuanto  sus aguas se han visto transformadas de elixir en veneno. Empero también los humedales atesoran otros servicios ecosistémicos como dulcificar los mesoclimas locales y secuestrar ingentes cantidades de carbono atmosférico a escala global. Algunos científicos sostienen que tal hecho ya ha repercutido en los climas regionales a gran escala.

Muchas regiones del globo, e incluso civilizaciones enteras crecieron sobre la fertilidad de los deltas que tapizan la desembocadura de los grandes cauces fluviales. Hoy, la cadena de embalses que los jalonan interrumpe el aporte de sedimentos, impidiendo contrarrestar el delicado balance que los mantenía en equilibrio meta-estable frente a la erosión marina. Decenas, por no hablar de millones de personas corren el riesgo de padecer hambrunas.

 Tarde y mal, algunos despiertan de su letargo, decidiendo crear humedales artificiales. Empero los contados casos en los que tal hecho ocurre, no compensan las perdidas de los naturales. Veamos por ejemplo el panorama en EE.UU.

 Según “ActionBioscience”: entre los años de 1780 y 1980, los 48 Estados inferiores perdieron el 53% de los humedales originales, equivalentes  a 42 millones de hectáreas. Por su parte, veintidós Estados han perdido el 50% o más de sus zonas húmedas naturales, siendo California la que encabeza el ranking al desaparecer el 91%, mientras que Florida ha sufrido la mayor reducción en términos de extensión (3.76 millones de hectáreas). Las causas principales han resultado ser la agricultura y el desarrollo urbano, como en la mayor parte del Planeta. Más recientemente, las pérdidas de los humedales dulceacuícolas han alcanzado la espeluznante cifras del 98%.  Un fenómeno tan alarmante ha acaecido también en Nueva Zelanda, ya que solo persiste el 8% de los humedales originales.

 Debemos recordar que no existen cifras contrastadas para la mayor parte de los países del mundo. Pues bien, retornando al caso de EE.UU., durante la administración Obama, el Departamento de Agricultura (USDA), parece haber realizado un gran esfuerzo con vistas a sanear su más que depauperado medio ambiente rural, fomentado la conservación de las enclaves de agua dulce e induciendo la creación de otros artificiales en las granjas, sustituyendo los abonos químicos por una agricultura orgánica, a la par que animando a que sus agricultores construyeran charcas al objeto de mantener la vida salvaje y obtener otros productos con valor en el mercado, como la cría de cangrejos. Pero con el cambio de reemplazo de su Presidente, comienzan a sonar lasTrumpetas del Apocalipsis”.  Los Boletines electrónicos de la USDA se encuentran, hoy por hoy, casi fuera de servicio desde un punto de vista ambiental.  Más económico. ¿verdad?.

 Reitero que abajo os he incluido abundante información sobre las millones de maneras de destruir, asolar y devastar, pero hay muchas más.

 La cuestión ya no estriba pues, en que podemos hacer con los humedales, sino con la propia especie humana. Adiós, humedales adiós.

 Juan José Ibáñez

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La Virosfera, Los Suelos y la Biosfera

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Virosfera. Fuente: Colaje Google imágenes

La virosfera, o el conjunto de todos los virus que alberga la Tierra es aun terra incognita para la ciencia. Y como veremos hoy, resultará prácticamente imposible entender el funcionamiento de la vida hasta que comprendamos el papel que estos diminutos organismos desempeñan, tanto en la evolución como en la dinámica de la biosfera. El ciudadano tan solo es informado de los virus cuando estos generan enfermedades y pandemias, demonizándolos por ser extremadamente peligrosos, como también solía hacerse antaño con las bacterias. Empero desde estas últimas hasta (y sin excepción) los animales superiores se encuentren preñadas de numerosas especies víricas, la mayoría de las cuales no causan daño alguno, y tal vez desempeñan un papel de vital importancia. ¿Y en los suelos?. Más de lo mismo. Todos los organismos del suelo, desde las más minúsculas arqueas y bacterias albergan estas formas de ¿vida? en su interior, por lo que si extendemos a las mismas el concepto de especie, la virosfera podría ser considerada la reina de la biodiversidad edáfica. Si un gramo de suelo posee 40 millones de bacterias, tenga la total seguridad que también atesorará cientos de millones de virus.

 Debemos, adicionalmente tener en cuenta que parte de su material genético se incorpora a los genomas de sus huéspedes generando un flujo horizontal de genes que, tal vez, conecte “de alguna forma”, todo el árbol filogenético a modo de gigantesca red, corroborando entonces nuestra visión previa de la vida reticulada y su evolución a lo largo de la historia de la Tierra.   Nosotros mismos, nuestros genomas, son también en parte víricos, es decir algo tenemos de virus, mucho más de lo que pensáis como podréis observar hoy. Y no solo su diversidad, sino que a pesar de su tamaño, también se especula que la biomasa que suponen en el seno de la biosfera puede llegar a ser enorme, increíble, aunque por falta de información todos los datos que leáis no dejen de ser más que meras especulaciones: la punta del iceberg.  Según se señala más abajo, alguna be las hipótesis más audaces defiende que “La masa acumulada de su biomasa excedería todas las plantas y animales en la tierra“. ¿Sera verdad?.

 El contenido que os vamos a ofrecer hoy, ser basa en los fragmentos de dos post redactados en español, así como en una noticia recientemente ofrecida por terraDaily en suajili. Podemos considerar que  el material extraído del post titulado virosfera, perteneciente al magnífico blog de Miguel Ángel Jiménez Clavero que lleva por título Virus Emergentes y Cambio Global, nos ofrece la visión más ortodoxa y conservadora, mientras el siguiente, secuestrado del Blog: Disiciencia, la perspectiva más  atrevida/provocativa. En cualquier caso, como podréis observar, las cifras sobre su abundancia, diversidad y biomasa son enormes, por no decir asombrosas. A pesar de todo, el verdadero enigma subyace en el papel que “podrían desempeñar” en los avatares de la vida sobre la tierra, cuyo conocimiento podría modificar radicalmente nuestra concepción de la evolución biológica, así como poner en tela de juicio la filosofía subyacente al neo-darvinista actualmente imperante, aunque en paulatino desmoronamiento.

 ¿Se puede conocer la vida y la biosfera sin entender la Virosfera?. Todo apunta a  que la respuesta, en esa enorme red biológica que recubre y penetra la Tierra, resulta ser necesariamente negativa. Pero habrá que esperar para vislumbrar el paisaje mental adecuado. El reto de entender la Virosfera es enorme, pero quizás, cuando lo logremos, nuestra visión de la vida y de nosotros mismos cambie radicalmente. En este post más que en la mayoría de los redactados en este blog hasta la fecha, resulta imperativo que leáis al menos el contenido en español extraído de los dos blogs mentados, el cual os resultará asombroso. Que lo disfrutéis.

 Juan José Ibáñez

Continua………

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El Microbioma del Suelo (un ejemplo de las praderas norteamericanas)

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Las extensas paraderas de Kansas. Fuente: Colaje Google imágenes

 La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy nos informa de la enorme diversidad de especies bacterianas  en las extensas praderas de Kansas. Para ilústralo escojamos tres breves fragmentos: “el suelo es testigo de la increíble diversidad y el caos de la vida dentro de incluso el puñadito más pequeño de tierra. Sólo una cucharadita de suelo de Kansas contiene decenas de miles de especies microbianas” (…) “Jansson considera que la labor de desentrañar las comunidades microbianas del suelo resulta ser una tarea especialmente difícil ya que existe una diversidad enorme. Los científicos estiman de 50 a 100 veces más especies microbianas las que habitan una muestra de suelo típico que  en el intestino humano. Además, la mayoría de los microbios del suelo nunca han sido cultivados en un laboratorio en el que se podrían estudiar a fondo” (…).  “El suelo es uno de los ecosistemas más complejos y diversos del planeta. Es un sustrato tridimensional complejo; No hay nada que se le parezca. Ya os hemos ido informando acerca de la extraordinaria diversidad de los organismos del suelo. Empero hablar de especies bacterianas resulta ser un tema más que espinoso, yo diría que es como andar por arenas movedizas, o navegar por aguas turbulentas, como podréis por ejemplo ver aquí: genómica bacteriana”. Por lo tanto la pregunta/respuesta  del millón de euros sería pues: ¿cómo se puede cuantificar la diversidad de bacterias de un volumen dado del suelo, si no disponemos de un concepto aceptado de las mismas, como ocurre con todos o casi todos los procariotas?. Empero cuando la maquinaria de la secuenciación masiva de los “toca genes” se pone en marcha, no hay falta de conceptos que les frene. Ellos estiman la variedad genética, es decir el microbioma del suelo en su conjunto, para a la postre señalar que existen tropecientas mil especies. Punto y final.  ¿Y qué ocurre con la  de la enorme promiscuidad que implica el flujo horizontal de genes entre bacterias que no se encuentran estrechamente vinculadas desde el punto de vista filogenético?. Al parecer ¡les da igual! (La Extraordinaria Genética de los Microorganismos del Suelo).

Personalmente me interesa, como a casi todos los lectores el microbioma del suelo. Ahora bien este es un problema y la diversidad de especies otro distinto, hasta que alguien desenrede la enmarañada madeja, o acierte milagrosamente a regalarnos con un concepto de especie apto para todo al árbol de la vida.  Y hoy por hoy no se atisban respuestas en el horizonte.

 En cualquier caso, debido al perfeccionamiento de los progresos realizados para las secuenciaciones masivas del genoma de las muestras, así como de su velocidad de procesamiento, los “toca genes” se asombran de todo.  Y así conforme mejoran estas técnicas instrumentales y se exploran más hábitats y muestras, más cara de bobos se les pone y más tonterías redactan en la literatura científica (ver por ejemplo el post El Microbioma del Suelo en Central Park (Nueva York).  Por lo tanto, y por citar un caso cualquiera, si un día, a un equipo de investigadores se le “escurre” la hedionda idea de estudiar los virus que contienen  las aguas residuales, no debe extrañarnos en absoluto que nos vengan a decir algo así como: Hallado el Mayor Punto Caliente de biodiversidad Vírica del Planeta: Las Aguas Residuales”. Un paper más en una revista de campanillas, una muesca a añadir al revolver del pistolero. Entre toda esta la retórica que podréis leer en la nota de prensa original que se esconde una única novedad que resulta ser: “(…) incluyen la primera reconstrucción del genoma completo de un solo microbio en un muestra de suelo complejo. Otros grupos han reconstruido los genomas completos de los microbios de ambientes menos complejos, incluidas las minas, tapetes microbianos, y el microbioma humano”. Es decir aislaron un microrganismo, según ellos “entre miles”, para a la postre secuenciar su genoma. Punto y final. El resto de las cifras son tan poco creíbles que no merece la pena discutirlas. Mucho peor son otros papers que, a partir de datos de la misma naturaleza, intentan vendernos una cuantificación de la diversidad funcional de las comunidades microbianas. Quien conozca bien los temas relacionados con la biología edáfica sabrá, sin lugar a dudas, que esta última es enorme, aunque su cuantificación rigurosa no deje de ser más que una quimera.

 Realmente estas cifras son improcedentes e irracionales. Sin embargo, los análisis comparativos de los microbiomas del suelo, que se basen en las mismas técnicas e intensidad de muestreos, si deben aportar información valiosa. No hablemos pues de diversidad de especies sino de la variabilidad o variedad del microbioma. Empero en la ciencia actual, los investigadores priman impresionar al público en lugar de ofrecerle contenidos honestos, sinceros. Y así lo que podría ser importante y relevante, por efecto del “publica o perece”, se transforma en información irrelevante, confusa y confundente. Abajo os dejo con la nota de prensa, traducida rápidamente (por lo que padece de defectos), pero que os mostrará cuanta morralla puede leerse en la prensa científica actual.

Juan José Ibáñez

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Pérdida de Biodiversidad, Gran Peligro de la Humanidad

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Fuente: Shell Ethics

Cuando tenía once años, recuerdo que en un ejercido del colegio se nos pedía que definiéramos en pocas palabras a otro compañero. Y como éramos muy “ocurrentes”, si la criatura estaba gorda espetábamos frases como “la obesidad, gran peligro de la humanidad”, y en mi caso, por ser de taya menuda alguien exclamo “la esencia buena en frascos pequeños”, mientras que otro niño ubicado por las últimas filas apostilló:…. “y el veneno…….” . Y de esto va la asombrosa noticia de la que vamos a hablar hoy, que no tiene desperdicio: “La biodiversidad ha caído por debajo del umbral seguro por el uso del suelo”. Pero no se equivoquen, no hablamos de un gran peligro para la humanidad, sino del veneno, al menos de veneno científico. Pongamos un ejemplo que entenderán hasta los “peques de la casa”.

 Pregunta: Si tienes muchas naranjas sin contar en un cesto y alguien hurta “unas cuantas”,  a ver Pepito, ¿Cuántas naranjas de quedan?.

Respuesta inteligente: Pues las que había, menos las que me han quitado.

Repuesta científica según la nota de prensa de hoy: “Según el Índice de Integridad Biótica (IIB)”, “por debajo del umbral aconsejable” para  mantener la funcionalidad del ecosistema de mi microbiota”.

Quizás, algunos profesores aplaudirían al listillo y denostarían al primer alumno, es decir, al que tiene razón, ya que nos viene a decir. ¿Cómo puede usted preguntar esa tontería? ¿Si no había contado el número de naranjas que originalmente había en el cesto, como puede saber las consecuencias del hurto?

Pues bien, el grupo de afamados científicos/prestidigitadores lenguaraces  que ha elaborado el trabajo y al que cabría denominar “tonterías de los próceres de la ciencia sin fronteras”, se apunta a la segunda respuesta y nos comentan que la biosfera se encuentra a punto del colapso. ¡Quizás sí, quizás no!, pero sus cálculos debieran pasar a la antología del disparate, ya que todos sabemos sobradamente el problema que se sufre: la pérdida de especies. Y además los medios de comunicación nos lo recuerdan todos los días, como si fuéramos subnormales.

Pero en realidad desconocemos cuantas especies constituyen hoy en día el acervo biológico del árbol de la vida, habiéndose publicados cálculos que oscilan entre unos pocos millones a otros que espetan “trillones”. ¿Trillones?. Si algún colega ha llegado a esos “cálculos”, que dado el estado del arte viene a significar “elucubraciones carentes de base empírica”.    Ya comentaremos este último notición. Pero permítanme que adelante parte del contenido de la noticia que..

Los científicos usaron datos procedentes de cientos de estudios y analizaron la abundancia de animales, plantas y hongos en 2,38 millones de registros sobre 39.123 especies en 18.659 lugares, desde hábitats naturales, áreas agrícolas y urbanas (…) Un grupo internacional de científicos, liderado por la University College London en Reino Unido, ha cuantificado en detalle por primera vez el efecto de la pérdida mundial de biodiversidad y revela que las presiones relacionadas con el uso del suelo la han reducido enormemente. Según el Índice de Integridad Biótica (IIB), el límite seguro de pérdida de biodiversidad está en el 10%, es decir que en ese caso un 90% de la abundancia de especies se mantendría intacto”.

 ¿Pero cómo se puede “cuantificar en detalle por primera vez”, algo que se desconoce?. Ni cientos de estudios ni ¡leches!. Si no se sabe, no se sabe, y por lo tanto menos aun el límite de seguridad. ¿Qué es eso? De lo que si albergo seguridad absoluta es de que en este caso la denominación de grupo de expertos debiera/¿bebiera? ser reemplazado por el de paparazis de la ciencia, de cantamañanas, etc.. No es necesario aterrar a nadie, sino que los investigadores debemos informales a ustedes de nuestros cálculos, y sus incertidumbres, como también de nuetras dudas. Y ahora avanzo otra joya de la corona que espetan estos sabios desnortados:

Newbold propone volver a los límites seguros restaurando algunas zonas del hábitat natural y preservando las áreas restantes. “Tendremos que restaurar las tierras usadas por los humanos”, concluye.

Pues bien, la FAO nos informa de que no existe más suelo fértil por explotar mientras estos “cerebros fugados” proponen que parte de ella vuelva a convertirse en “hábitats naturales”. Ojalá fuera posible, pero no lo es, so pena que terminemos comiéndonos la naturaleza en una “gigantesca barbacoa” en el que denominaremos  ¡El gran atracón final que acabó con el Antropoceno!.

A lo largo de toda la nota de prensa se enfatiza que la agricultura es una de las principales razones del colapso ecosistémico global que se avecina. Yo imaginaba que tras tantos sesudos cálculos la respuesta final debiera haber sido: “No nos queda más remedio que retornar a nuestro modo de vida paleolítico, o de ciertos pueblos aborígenes neolíticos, ya que la agricultura industrial nos está matando”. Veamos tarugos, una cuestión es que la agricultura industrial sea peor que el Caballo de Atila que “”por donde pisaba no volvía a crecer la hierba“.  Y otra que cualquier manejo agropecuario conlleve una pérdida de biodiversidad, por cuanto incluso se ha demostrado que tal aserto es rotundamente falso. Existen sistemas de gestión agropecuaria sustentables que incluso pueden aumentar la diversidad natural del territorio. A lo largo de casi 11 años, os hemos ofrecido numerosos ejemplos en post sucesivos que han ido almacenándose en la categoría “Etnoedafología y Conocimiento Campesino”, por lo que no abundaremos sobre el tema.

También os explicamos con abundantes ejemplos como el hombre, en su devenir por la biosfera,  “no ha dejado títere con cabeza”, es decir que hemos perturbado todo, incluso ecosistemas que hasta hace pocos años considerábamos prístinos (sin antecedentes de impacto humano alguno). Por lo tanto, aunque conociéramos la plena diversidad de un “hábitat natural” (algo que también os explicamos que no se ha logrado “ni una sola vez”), tampoco nos serviría de referencia acerca de la diversidad perdida antes de que esos homínidos a los que se les presupone inteligencia iniciaran sus fechorías contra Gaia. Así pues, la metodología que hayan propuesto estos “sabios resabiados” ni sirve de nada ni merece la pena ser leída.   Pues bien, terminemos señalando que este estudio no debiera tener cabida en una publicación científica digna de llevar tal nombre, sino en la prensa más escandalosamente sensacionalista.  Es decir pura bazofia. Pero como vivimos en un mundo mediático ávido de execrables informaciones que escandalicen al público…Cuanto más desmemoriado mejor…. Desde luego, desde esta óptica cegata, hasta los científicos del suelo recuperaríamos nuestro protagonismo perdido. Eso sí, ni con todo el PIB Mundial durante un lustro conseguiremos restaurar todos los suelos degradados. ¿pero que sabiduría atesoran estos sabios?. 

 La bobalización global sigue su curso y se acelera…..

Os dejo con ese escrito pseudocientífico,  porque no puedo calificarlo de un modo más afable, aunque se me “escurren” otros mucho, muchísimo peores.

 Pues eso, aquellos de vosotros que estéis interesados en leer la nota de prensa que abajo expongo, taparos las narices con los dedos y ahí va……..

 Juan José Ibáñez

Pero qué asco………

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La Inteligencia de los bosques y su comunicación bajo el Suelo

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No es de mi agrado, ni se encuentra justificado epistemológicamente, el que los científicos utilicemos antropomorfismos y metáforas que hagan pensar al ciudadano que la naturaleza es inteligente, tal  como solemos usar este vocablo para referirnos a la consciencia humana. En este blog tiendo a eludir tales argucias, aunque a veces no tengo más remedio que hacer uso de las mismas para reclamar la atención de los lectores en temas muy relevantes. El otro día, nuestro colaborador Régulo León Arteta nos envió un video bastante interesante en el que mostraba a una investigadora canadiense narrando como los árboles se comunican bajo el suelo incluso discerniendo relaciones de parentesco, pero también colaborando entre especies distintas. Francamente os aconsejo, por no utilizar el palabro “conmino” a que visionéis el video. Aunque la científica nos cuenta esta fascinante historia la narra en inglés, existe una función para leer su contenido en castellano. Se trata de una fascinante retrospectiva científica y personal. Para los menos versados con el manejo de estos artilugios electrónicos, he copiado abajo tanto los contenidos en suajili como su traducción al castellano. Merecería la pena que esos científicos que solo entienden de ortodoxia y publicaciones clamaran al cielo, para luego demostrarles en otros post, que es más sorprendente aun que al menos gran parte de este asombrosa historia ha ido demostrándose paulatinamente desde hace años en las más prestigiosas revistas del mundo, y como botón de muestra podéis entrar en el Researchgate de Suzanne Simard, justamente la conferenciante que divulga tal fascinante historia y comprobarlo. No es la única investigadora(or) que se ha topado con estos hallazgos, si bien su aportación sea innegable. Comprobaréis que ha publicado en algunas de las revistas más prestigiosas del Planeta. También Suzanne Simard muestra como la vocación puede con todo, incluso soslayar con la escasez o precariedad de recursos económicos, so pena de la persecución de “mamá Osa y su descendencia”. Adoro a este tipo de colegas, frente a los que solo piensan en los “papers”. No explicaré el tema porque su discurso es muy divulgativo y abajo podéis leerlo con todo lujo de detalles, dado que resulta tremendamente ameno. Muchas gracias Suzanne.

Ya os he comentado que, posiblemente, una de las principales propiedades del mundo orgánico deviene en que tanto la vida y su propia evolución, son reticuladas. Suzanne demuestra la red de relaciones entre los individuos, incuso de las distintas especies que componen un bosque, las cuales se llevan a cabo a través de las micorrizas que  cablean el suelo. Y así, como ya os mentamos en el post: la Vida Reticulada del Suelo, existe un asombroso entramado de cables vivos que se parece muchas veces, si es que no comparte las mismas leyes matemáticas (casi seguro), alpropio crecimiento de las redes sociales y su estructura, que a la postre también resulta ser similar al de las redes biológicas, metabólicas, ecológicas, etc.. Una de sus propiedades deviene de su enorme conectividad que se asemeja también sorprendentemente a la de nuestro cerebro.

Dicen que los árboles no nos permiten ver el bosque y en la narración de Suzanne lo comprenderéis. Tan chovinistas somos, que no entendemos que gran parte de la tecnología de la que nos vanagloriamos ya ha sido descubierta por la naturaleza hace millones y a veces eones de años. Nuestro ego anda por las nubes, pero muchas de las evidencias se ocultan en/bajo el suelo. Resulta lamentable que la mayor parte de los investigadores  no sepan preguntar debidamente a la naturaleza para que nos susurre al oído sus recónditos secretos. Se trata de un hecho curioso, como podréis comprobar, que en la charla de Susana, que presenta una fotografía indistinguible en la que aparecen la complejidad de la estructura de internet y otra de fractales, dos temas recursivos en nuestra bitácora.

Me encuentro casi en la obligación moral, ética y didáctica de recordaros que Darwin y el darvinismo dan cuenta de algunos rasgos de la vida. Empero nos muestran la cara más cruel y bestial de su estructura multifacética. Y la ciencia contemporánea ortodoxa, al divulgar la vida y la biosfera “según Darwin” han dado lugar a una sociedad súper-competitiva y cruel, repleta de guerras, destrucción, muerte, egoísmo y desigualdades. Pero existen otras perspectivas como las de Lamarck, Margulis y kropotkin, que avalan su cooperación, solidaridad y el apoyo mutuo, siendo hipótesis tan científicas como la del excesivamente venerado Darwin. Si hubiéramos construido una sociedad basada en los estudios de estos últimos, disfrutaríamos un mundo maravilloso, o como mínimo mejor que el actual. Y todo esto por culpa de un establishment miope, que no sabe ni adorar a los verdaderos héroes de la ciencia, ya que reitero que, de haberlos reconocido como tales, hubieran dado lugar a una sociedad/ecosistema en la que todos los seres humanos, la vida y la biosfera conviviríamos con mucha más paz y armonía. Una sociedad sustentable basada en el amor y la solidaridad, a diferencia del actual, en el que no unos pocos, que no se lo merecen, acaparan el reconocimiento, poder y/o riquezas, mientras la mayoría de los humanos sufre intensas penurias. De aquí, mi lucha contra la elección de la visión más salvaje y aterradora, es decir la darvinista (¡Juicio al darvinismo!), que ha tenido tan nefastas consecuencias y que nos confunde con una idea de progreso que se me antoja tan cegata como venenosa.

Pero no os sigo aburriendo, ya que la historia que seguidamente podéis leer y también visionar en el vídeo son tan deliciosas como para que no merezca la pena que me extienda en esta introducción. Esta se encuentra narrada con amor para profanos en la materia e incluso niños de corta edad, es decir público de todas las edades.

Asombrosa y embrujadora historia, que tiene poco o nada de ficción, por extraño que os perezca.

Juan José Ibáñez

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Los pastos y prados pluriespecíficos aumentan la producción de forraje mediante la mejora de las propiedades del suelo

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Ya os hemos ido relatando que durante la denominada revolución agraria del siglo pasado, las empresas mintieron tanto como para que los campesinos y ciudadanos en general comulgaran con ruedas de molino. Y así se taló el arbolado y arrancaron setos, convirtiendo agro-ecosistemas silvopastorales (pastos, prados y árboles) hermosos, productivos y ricos en especies, en aburridos y monótonos espacios carentes de belleza y biodiversidad, eso si fácilmente mecanizables.  Se nos convenció de que serían mucho más productivos y rentables. Si se les tocaban los genes, mejor que mejor. Y en aras del progreso muchos gobiernos se lanzaron a destrozar nuestro entorno. ¡Todo mentirá!

 R. Howard Skinner, investigador de la USDA, ha llevado a cabo un sencillo experimento durante 10 años desmontando tanta falacia. Todo ello me recuerda a una experiencia muy sencilla y un tanto pedestre que llevé a cabo personalmente hace pocos años y que os narraba en este post: Los Huertos y Jardines Domésticos: la preservación de la biodiversidad y el cuidado del suelo. Los resultados son exactamente los mismos.

 A falta de más verificaciones, lo que Skinner detecta es que la composición pluriespecífica del pasto secuestra más carbono, mientras que los compuestos de descomposición de tal materia orgánica en el suelo mejoran la estructura del medio edáfico que, como corolario, retiene más agua y nutrientes, incluso cuando alguna de las especies pratenses seleccionadas se pierde por el camino. He traducido por completo la nota de prensa original que abajo os proporciono, por lo que no abundaré más. La diversidad nos proporciona, resiliencia ecosistémica, sostenibilidad, mayor productividad de biomasa, y si es bien conducida, mejores beneficios para los ganaderos.   Todo era una pura patraña, algo que no debe extrañarnos de la agroindustria, tan embustera como la farmaindustria.

 Os dejo con la noticia original y la versión traducida al español-castellano. Y ya sabe, ¡ponga muchas especies en su vida!

 Juan José Ibáñez

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Diversidad de los minerales de La Tierra y sus relaciones con la vida

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Diversidad Mineral. Fuente Alami

Ya sabéis que uno de los temas más tratados en esta bitácora es el las diversidades, ya sea de la vida, ecosistemas, tipos de suelo, etc. La noticia que os vamos a ofrecer hoy nos informa de la gran diversidad de los minerales encontrados hasta la fecha en La Tierra. Los expertos además esperan encontrar miles más. Eso sí, por mucho que en algunas noticias relacionadas se afirme que debe ser mayor que la que pudiera acaecer en otros planetas, personalmente considero que se trata de una sentencia carente de fundamentos y menos aún de pruebas empíricas. Cuando visitemos otros mundos ya veremos.  Hasta la fecha ha sido confirmado que en nuestro planeta se han encontrado 5.090 minarles distintos. Sin embargo, recojo unas frases de la noticia que me han sorprendido, si bien relativamente: “(…) De ellas menos de un centenar forman el 99% de la corteza terrestre, y unas 2.550 de las demás son consideradas raras (…) Y, según el artículo, más de dos tercios de las especies minerales conocidas “, incluyendo la gran mayoría de las especies raras, se han atribuido a cambios biológicos (….)”. Posiblemente la intervención de la vida en la formación de nuevos minerales es la razón esgrimida por algunos para afirmar que nuestra variedad de minerales es extraordinaria frente a la de otros planetas”. Se trata de vender la piel delo oso antes de cazarlo. Pero soslayando este asunto, lo que si parece palmario es que la diversidad de Gaia, fomenta le diversidad de Gea y viceversa. ¿Existe una teoría universal de las diversidades?

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Cuerva de Willis de la diversidad de Minerales, Fuente:Pagona Web de Rober H. Hazen

 Ahora bien, existe otro asunto sumamente intrigante. Tras leer varios artículos de Robert M. Hazen, he topado con que los patrones de la diversidad mineral coinciden en muchos aspectos con los de la biodiversidad de especies biológicas y la de los propios tipos de suelos. Ya os hemos explicado en diversos post precedentes (ver categoría de post denominada: “Diversidad, Complejidad y Fractales”) que los estudios de esta naturaleza sobrepasan con creces el mero recuento de elementos distintos, por cuanto tal enumeración/catálogo lo pueden realizar un niño de parvulario que supiera mineralogía o tuviera el inventario en sus manos. Las investigaciones sobre diversidad resultan ser mucho más complejas, por cuanto pretenden conocer las razones, tanto como los patrones espaciales y temporales de la variedad de la vida, los suelos , minerales, rocas, pero también de lenguas, razas humanas, etc. De hecho lo que he leído de Hazen nos retorna a los patrones que mencionamos en nuestro antiguo post: “Edafodiversidad y Biodiversidad 6: La extraña ubiquidad de las Curvas de Willis y las CC. de la Complejidad”. Pues bien, al parecer la variedad de minerales no se escapa a esta “ley”, ya propuesta por Willis en 1920 y que, como también os hemos explicado, se encuentra relacionada con las estructuras fractales y las ciencias que abordan el análisis de los sistemas no lineales. Más aun, nuestros propios constructos mentales, como lo son la clasificación de los objetos de la naturaleza, ya sean minerales, especies biológicas, suelos, rocas, etc. posee propiedades asombrosamente similares a las del mundo exterior. Todo apunta a que parecen existir leyes universales sobre la distribución de la abundancia de los tipos o clases de objetos presentes en el universo (como las propias galaxias), la Tierra y nuestra propia mente. Algunos autores sostienen que el cosmos, en si mismo, atesora una estructura fractal. Desde los minerales, pasando por la vida, la mente,….. hasta el conjunto del universo. Espero que algún día alguien logre explicarlo. Y como ya hemos abundado mucho sobre el tema en la mantada categoría, no os castigaré más por hoy.

 Os dejo abajo material diverso, en buen parte sobre la misma noticia, ya que cada gabinete de prensa y rotativo la entiende de diferente manera.

 Juan José Ibáñez

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Atlas Global de la Biodiversidad de los Suelos

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Como ya os hemos comentado en numerosas ocasiones, la biodiversidad del suelo resulta ser la menos conocida entre las que albergan la superficie emergida de los continentes. A pesar de todo, la Unión Europea acaba de editar un atlas mundial sobre la misma, que será de interés para muchos de vosotros. La monografía rica en figuras/fotos y muy bien estructurada en lo que respecta a sus contenidos,  ofrece una panorámica que no deja de ser la punta del iceberg de ese universo invisible que tenemos bajo nuestros pies. Sin embargo, cabe advertiros que, como aun sabemos muy poco sobre la inmensa biodiversidad que alberga el medio edáfico, las cifras y muchas conclusiones deben considerarse como una síntesis de lo poco que sabemos, más que como conocimiento científico corroborado.

Del mismo modo, en la publicidad de este nuevo Atlas puede leerse: “Este Atlas contribuye a juntar los conocimientos previamente existentes, aunque de otra forma fragmentada en la bibliografía acerca de la biodiversidad del suelo. Gracias a ello, se convertirá en un documento relevante que nos ayudará a preservar el suelo”. ¿Mi opinión?: frases grandilocuentes que esconden nuestra supina ignorancia, en parte por la dificultad del tema y en parte por la falta de financiación y la escasez de expertos. De hecho, los taxónomos que trabajan sobre este tema se extinguen más rápidamente que los propios organismos, mientras nuestras autoridades consideren erróneamente que el tema no  resulta ser lo suficientemente relevante como para rejuvenecer las plantillas. Por mucho que se insista en defender las aproximaciones genómicas, y sin negar, ni mucho menos  su utilidad, éstas aun no pueden reemplazar a la taxonomía clásica. Y como botón de muestra una frase que os he reiterado hasta la saciedad en la bitácora: no existe ni un solo lugar de la tierra, en donde se haya intentado estimar la diversidad de todos los organismos que alberga un tipo de suelo”. ¿Cómo podemos entonces argumentar que se trata de una información de gran calado?. Francamente no lo es. Simplemente, según “algunos expertos”, que son los que han colaborado en la obra, el Atlas nos informará de la biodiversidad del suelo a nivel global, cuando en realidad, compila lo que algunos científicos han considerado subjetivamente más relevante, soslayando un masivo y adecuado análisis bibliográfico. Pero sobre este tema ya os informaré en otro post, ya que es una materia que me preocupa personalmente. Por todo ello, puedo afirmar que es rotundamente falso que, como se cita en el marketing de los sitios web de donde se puede bajar la bibliografía: “expertos en biodiversidad del suelo de todo el mundo han contribuido al proyecto destinado a la creación de una publicación de referencia, no sólo para los investigadores de la biodiversidad del suelo, sino también a los responsables políticos y el público en general”. Expertos de todo el mundo no equivale a decir “los mejores expertos del mundo”, sino aquellos escogidos, como suele ser frecuente en este tipo de publicaciones, por otro grupo aún más exiguo de elegidos (a dedo, por supuesto), en función de sus amistades e intereses de diversa índole.

A pesar de todo ello, es importante atesorar tal obra ya  que siempre encontrareis información de interés.   Como veréis más abajo, lamentablemente, hasta la fecha, tan solo se dispone de las versiones en inglés y francés, pero no en español.  El Atlas se encuentra dividido en 8 capítulos que pretender abarcar todos los aspectos de la diversidad biológica del suelo, obviamente sin conmseguirlo:

- Capítulo I: El hábitat del suelo

- Capítulo II: Diversidad de organismos del suelo

- Capítulo III: Distribución geográfica y temporal

- Capítulo IV: funciones y servicios de los ecosistemas

- Capítulo V: Amenazas

- Capítulo VI: Intervenciones

- Capítulo VII: Política, educación y divulgación

- Capítulo VIII: Conclusiones

Seguidamente os dejo  información sobre este Atlas así como diversos sitios Web de donde puede bajarse. El enlace principal os lo dejo en primer lugar, advirtiendo que…….

Juan José Ibáñez

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