‘Diversidad, Complejidad y Fractales’

La Preservación de la Biodiversidad del Suelo está hoy más cerca que nunca. Carta Abierta al TIPS, GPS, COP, CBD, UNESCO, GIAHS, IUSS, etc.

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¿Acuerdos sobre la Preservación de Biodiversidad del Suelo?. Fuente: Colaje Imágenes Google

Ya sabemos que las cartas abiertas con vistas a reclamar algo legítimo e importante actualmente no dejan de ser más que papel mojado, es decir no sirven para nada, a menos que…… ¿te toque la lotería? ¡Pues va a ser que sí!  Sin embargo, por diversas fuentes he recibido noticias de que algo se está moviendo con vistas a “intentar” progresar en el marco de la preservación de la biodiversidad de los suelos.  Ya os comenté en este post, de que tengo el honor de que algunas de esas autoridades me conozcan y yo a ellos. También este otro, que se me olvidaba, y es muy relevante. Efectivamente me han llegado noticias de que algo se cuece y, posiblemente, comience ya este año. Eso sí, desconozco tanto los pormenores como si la iniciativa llegará a buen puerto, ni cual serán sus objetivos finales.  

Considero que la preservación de la biodiversidad del suelo, es un tema de transcendental importancia. Son muchos los expertos que calculan que el número de especies vivas es mayor en el seno de este recurso natural (ya sean los emergidos, aunque también los acuáticos dulceacuícolas y marinos) que el que disfrutamos sobre él. Sin tal biodiversidad todos los ecosistemas colapsarían, como la propia biosfera. Empero no atisbamos tal biodiversidad ni tampoco las relaciones entre la mayoría de sus organismos que interactúan bajo nuestros pies, a pocos centímetros, o algún metro de donde pisamos. 

Sin embargo, como investigador que fui en mis primeros años de carrera profesional acerca del estudio de la biodiversidad del suelo, así como mi posterior dedicación al estudio de la diversidad de los suelos que la cobijan, algo sé sobre el tema. Me preocupa, y mucho, el rumbo que en los últimos años han seguido los estudios en la materia. Y es por esta razón me veo auto-impelido a escribir este post y enviárselo seguidamente a las mentadas autoridades. Si me escuchan fantástico, sino tan solo habré perdido unas cuantas horas.   Eso sí, voy a mostrar argumentos difíciles de rebatir. Reto a quien quiera a un debate, si ¡se atreve!. Bues bien…. Comencemos. 

Si no se preserva el suelo, mutistis mutandi, tampoco su biodiversidadSi destruimos el hábitat de las especies, estas últimas desaparecerán ineludiblemente. Es decir, la preservación del hábitat es el paso previo a la preservación y estudio de su diversidad. Empero los suelos no son unidades discretas con fronteras netamente definidas, y por tanto lo que realmente necesitamos estriba  en acotar y estudiar los paisajes de suelos o edafopaisajes de pequeñas dimensiones, como por ejemplo,  una ladera o una microcuenca, desde su divisoria de aguas hasta su desembocadura. Se trata de que la unidad espacial elegida no se encuentre (o al menos lo sea en escasa medida) condicionada por los espacios colindantes. 

Cada tipo de suelos debe tener la huella dactilar de una biodiversidad más o menos idiosincrásica. Los expertos conocen sobradamente que las especies que aparecen en un suelo arenoso, arcilloso y turboso son totalmente distintas, por poner un ejemplo prosaico. En consecuencia, a mayor diversidad de suelos o edafodiversidad que atesore un territorio, más elevada será, por termino general, la biodiversidad edáfica que contenga

La Biodiversidad del suelo debe cuantificarse muestreándolo en toda su profundidad, horizonte a horizonte. De no hacerlo, jamás podremos defender que los datos obtenidos nos informen de la genuina riqueza de taxones edáficos.  

En los últimos años, por no decir alguna década, en la mente y prácticas de muchos expertos, el hábitat de la biodiversidad edáfica ha ido menguando. Ya fuera por ignorancia ya por comodidad,  no podemos, ni debemos muestrear tan solo los horizontes superficiales, debido a que gran parte de los organismos que albergan seguirían siendo invisibles y por tanto, obtendríamos una imagen lamentable pobre de la inmensa diversidad que atesora tal recurso natural. Empero sigue siendo práctica común, rascar un poco la superficie, coger la muestra y generalizar sin conocimiento de causa.  Personalmente, y como se constata ya en la literatura de los años sesenta y setenta del siglo XX, cada horizonte edáfico posee sus ensamblajes de organismos que los diferencian del resto.  ¿les parece a ustedes lógico que se intentara evaluar la biodiversidad vegetal de la selva amazónica muestreando tan solo las especies que aparecen en el metro más elevado del dosel arbóreo, como si fuera a vista de pájaro?. ¿No verdad? Pues es lo mismo que pretender dar cuenta de la variedad de formas vivas que habitan en los recursos edáficos rascando en sus 10, 20, 30 o 40 cm superficiales. No confundamos cantidad con diversidad.  

Por favor díganme un enclave en donde se intentara cuantificar la biodiversidad de todos los organismos edáficos simultáneamente. Busquen, busquen porque no encontraran ninguno, al margen de las secuenciaciones genómicas masivas de las que prefiero no hablar, ya que entraría en un debate muy agrio, a pesar de que no niego su utilidad, “en ciertos aspectos”. Por lo tanto, no estaría de más que tal programa se llevara a cabo, al menos en un enclave, y si pudiera ser en un suelo por bioma mejor que mejor. Obviamente no se puede actualmente pretender realizar un inventario más intenso ya que haría falta demasiada financiación, por cuento deben participar ineludiblemente decenas de taxónomos expertos en cada una de la gran variedad de phylum distintos (casi todas las principales formas de vida terrestres). Tal inventario, nos ofrecería una línea de base, una información vitalmente acuciante de referencia, sin la cual cualquier dato erróneo puede tener cabida.   Hasta que tal tarea no se lleve a cabo, cualquier cuantificación debería ir al cubo de la basura. ¡Un único sitio por favor!. 

Tampoco debemos confundir preservar y estimular la biodiversidad. En sistemas agrarios o agro-silvo-pastorales interesa fomentar la diversidad de organismos beneficiosos de tal modo que la agricultura ecológica sea lo más sustentable, eficiente y económica posible. No obstante, previamente, debemos tener la línea base anteriormente mentada, lo cual implica la preservación de los suelos tan prístinos como fuera posible. Es decir retornamos a la necesidad de estudiar ¡por primera vez! todos los taxones que pueden estar presentes en un suelo y sus interacciones con vistas a sopesar el estado de otros. No se trata de comparaciones sino de dimensionamientos, aproximarnos a dar unas primeras cifras que den cuenta de la magnitud de tal inmensa biodiversidad para no seguir repitiendo cifras tan repetidas como poco  corroboradas. Las modelizaciones, simulaciones numéricas, y bla, bla, bla,  son útiles si, y solo sí, se parte de un información de partida sólida, no digo exacta, pero si aceptable. Hoy por hoy reste no es el caso

¿Cómo debemos actuar pues?.

Aunque se ha venido haciendo caso omiso de la biodiversidad invisible bajo nuestros pies, resulta que para su preservación podría hacerse uso de varias iniciativas actualmente en curso, que debieran hacerlo pero que persisten en su irracionalidad científica. Veamos. Convenio sobre Diversidad Biológica,Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM, FAO), Patrimonio geológico: un pasado… y un futuro comunes – UNESCO, Observatorios dela Zona Crítica terrestre (donde se investiga la interacción entre el mundo biótico y abiótico, desde la parte emergida de los ecosistemas hasta los regolitos y las rocas que subyacen a los suelos, incluidos los acuíferos subterráneos). Por lo tanto, hay donde elegir.  Empero no se trata precisamente de elegir, sino de optimizar la estrategia. De hecho, las iniciativas y programas internacionales mentados resultan ser más que compatibles, complementarios, a la hora de conseguir  los objetivos previstos. Aferrarse tan solo a uno de ellos sería imprudente, por cuanto sus perspectivas constriñen lo que puede preservarse o no. 

Sin embargo, nuestras autoridades por algún sitio deben comenzar, y por las noticias que me llegan se inclinarán, posiblemente por el de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM, FAO), ya que ven más viable y asequible llegar a un acuerdo. Nada que objetar, por supuesto, ¡adelante!.  Sin embargo, no nos olvidemos de ir paulatinamente de ir convenciendo a los restantes de que deben actuar por pura coherencia en la preservación de los suelos.  Por ejemplo, si la definición de patrimonio geológico recoge a los suelos, alguien deberá explicar porque en la práctica no se hace. Y así en la mayor parte de los geoparques aprobados por la UNESCO, el vocablo suelo, tan dolo es mentado en la susodicha definición. ¡Totalmente ridículo!, a no ser que finalmente modifiquen la última (con vistas a eliminar cualquier mención a los suelos), lo cual iría en contra de cualquier atisbo de racionalidad científica, así como del acta fundacional de tal iniciativa.  

Debiéramos ir paso a paso, siguiendo unas directrices que dimanen de un documento que sienten las bases de un acuerdo/estrategia internacional, y perseverar una y otra vez.   Por ejemplo, me encuentro completamente convencido de que los Observatorios dela Zona Crítica terrestre aceptarían gustosamente a participar, a poco que se les insista y se llegue a un diálogo franco y abierto. La alergia al suelo de los expertos en geodiversidad necesitaría de más insistencia y el esfuerzo de un equipo de psicólogos. 

Hay que intentarlo, ir despacio, ¡sin prisas pero sin pausas!. Yo tan solo puedo proponerme a prestarles mi ayuda, si lo consideran necesario. ¡Mucha suerte amig@s!. 

Abajo os dejo una lista de enlaces institucionales de interés y una referencia de los post que he dedicado a estas iniciativas internacionales. En lo referente a la biodiversidad del suelo, tan solo reiteraros que he redactado algunos centenares de post que se encuentran incluidos en nuestra categoría biología y ecología del suelo.   

Juan José Ibáñez 

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Algunos Post Previos Relacionados sobre el tema

Categoría: Año Mundial del Suelo

Alianza Global por el Suelo (The Global Soil Partnership). Un Acuerdo Imprescindible para Alcanzar el Desarrollo Sustentable en el Planeta

Panel Intergubernamental de Suelos para La Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas Agenda Rio+20

Cambios en la Cúpula de la FAO en Materia de Suelos (Buenas y Malas Noticias)

Ciencias del Suelo: Grandes Noticias en Diciembre de 2012 (Alianza Global del Recurso Suelo y Panel Intergubernamental de Suelos)

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Alianza Mundial Por el Suelo. La Web Multilingüe ya está en Funcionamiento (The Global Soil Partnership)

El Estado de los Recursos de Suelos en el Mundo (Status of the World’s Soil Resources Report)

Regionalización para la Cooperación y el Desarrollo en Materia de Suelos (GSP)

El Problema de Evaluar el Estado de Degradación de los Suelos del Mundo y El Problema de la Política Científica Actual (GSP/FAO)

El suelo es un recurso no renovable: su conservación es esencial para la seguridad alimentaria y nuestro futuro sostenible. Año Internacional de los Suelos (GSP/FAO)

Alianza Global por el Recurso Suelo (The Global Soil Partnership). Arranca la Iniciativa en la sede de la FAO en Roma (7-9 Septiembre de 2011)

El suelo es un recurso no renovable: su conservación es esencial para la seguridad alimentaria y nuestro futuro sostenible. Año Internacional de los Suelos (GSP/FAO)

Día Mundial de la Biodiversidad del Suelo (Los Movimientos Ecologistas y el Suelo)

Resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Importancia de los Suelos y el Año Internacional de los suelos

Cinco razones por las que el suelo es clave para el futuro sostenible del planeta (Alianza Mundial por el Suelo GSP)

El Año Internacional de los Suelos: Contribuciones personales y algo más

El Problema de Evaluar el Estado de Degradación de los Suelos del Mundo y El Problema de la Política Científica Actual (GSP/FAO)

Los suelos sanos son la base para la producción de alimentos saludables (GSP/FAO)

Herramientas y Consejos de la FAO para Divulgar el Año Mundial del Suelo

La Alianza Sudamericana por el Suelo Entra en Acción

Enlaces de Interés

Convenio sobre Diversidad Biológica

Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial

‎ UNESCO Global Geoparks

Geoheritage | IUCN

 

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Turberas del Congo y Cambio Climático (El problema de la carencia de los inventarios de suelos)

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Turberas del Congo, sus pueblos aborígenes y testigo de su abundancia en materia orgánica. Fuente Google Imágenes

La primera noticia de la que vamos a hablar hoy lleva por título (traducido del suajili): “Los pantanos de turba de la cuenca del Congo son un nuevo frente en la batalla del cambio climático. Ya nos quedamos horrorizados cuando saltó la noticia a la prensa mundial hace casi “diez años”. Los bosques pantanosos tropicales estaban siendo desmontados, sin previo análisis, con vistas a obtener aceite de palma. Inmediatamente redactamos un post vaticinando lo que ocurriría. Y efectivamente ocurrió, ya que, por lógica, no podía preverse otro final: ¡catastrófico!. Ahora se nos informa que han descubierto una enorme extensión del mismo tipo, es decir de formaciones vegetales y suelos en el Congo. Vista la tragedia precedente, tanto científicos como ecologistas y los propios pueblos aborígenes que allí habitan sustentablemente, intentan evitar que volvamos a deteriorar el medio ambiente, perder una biodiversidad inexplorada y sobre todo, emitir enormes cantidades de CO2 a la atmósfera. Y el gobierno del país afectado se defiende alegando que debe compaginarse desarrollo y respeto a la naturaleza. Desde luego, lo que puede suceder, resulta ser la antítesis de cualquier medida que intente conciliar el desarrollo económico actual y la salud de la biosfera. Abajo os ofrezco abundante información y numerosas cifras que avalan la magnitud del sumidero/emisor de este maravilloso universo inexplorado. ¡No dejéis de mirarlas, ya que son tremendas!.

¿Podía haberse evitado? ¡Por supuesto que sí!, ya que hasta en los manuales de la FAO, publicados hace décadas, se detalla lo que sucede al drenar turberas, es decir esos suelos a los que llamamos Histosoles, cuyo uso y manejo pertinentes, son bien conocidos.

¿Podía haberse conocido su extensión? ¡Por supuesto que sí!, ya que bastaba con hacer reactualizado debidamente un mapa mundial de suelos muy grosero en su escala y caduco en el tiempo.

¿Por qué no se estimó su extensión y medidas adecuadas de uso/preservación?. Simplemente debido a que para los políticos desembolsar dinero en estos menesteres no les resulta rentable desde el punto de vista mediático/manipulador de las masas que les votan. ¿Y en que se utiliza tal financiación?. Simplemente en proyectos de investigación en la que los expertos nos informan regocijados, simulación tras simulación numérica, lo que puede suceder si sus premisas son acertadas.

¿Acertaron a vislumbrar los “expertos” tal laguna de información? ¡Por supuesto que no!. Los inventarios son realidades aproximadas, mientras que los modelitos numérico, tan solo conjeturas, si no se corroboran con precisión en el campo. ¿Y cómo se corroboran?. Simplemente inventariando (cartografías y bases de datos georreferenciadas) los recursos afectados. Y mientras tanto: ¿qué hacen actualmente los edafólogos expertos que realizaban  tales relevamientos cartográficos?: volverse viejos y/o obligados a abandonar su especialidad, cuando no han pasado ya al limbo de los justos. ¿Pero no hay jóvenes que les remplacen?.  Pocos ya que las ciencias del suelo tampoco son sexys para los gestores de política científica. Eso sí, el escaso número que se incorporan a las plantillas de investigadores y tecnólogos, se adiestra más en como extraer información de imágenes satelitales y obtener otra adicional a partir de datos antiguos, haciendo uso de técnicas matemáticas en su aprendizaje, con vistas mejorar la comprensión de una “realidad campo” que generalmente desconocen. ¿Y qué son estas últimas?. Pues más modelitos numéricos, que arrastran gran cantidad de incertidumbres, por ser escasamente corroborados en el ¡¡¡¡campoooo!!!!. Por ello, su adestramiento en labores sobre el terreno deja mucho que desear, salvo contadísimas ocasiones. ¿Y por qué?. Si no lo hicieran así, no publicarían en revistas de prestigio, por lo que sus carreras devendrían truncadas desde el inicio.

¿Y cómo puede arreglare esta lamentable y patética situación?. Sencillamente utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos. Y así la pescadilla se muerde la cola, todo sigue igual. Seguimos pues con paso firme y seguro hacia el precipicio.

Reitero que abajo os muestro las cifras, así como un panorama relativamente detallado de lo que está sucediendo, aunque solo he traducido lo más relevante del suajili al español castellano. ¡Impresionante!. ¡Impresentable!

Juan José Ibáñez

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La cuestionable estabilidad de los ecosistemas y de los suelos

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Imagen colaje Google imágenes (Yelowstone History)

Los edafólogos sabemos bien, y actualmente más que en el pasado,  que la edafogénesis no se detiene, ya que en la Tierra todo evoluciona y se transforma,  nada es estático, y como corolario cambian sus factores formadores. ¿No ocurre lo mismo en los ecosistemas?. ¡Por supuesto que sí?! Pero ¿y si el ambiente fuera realmente estable?. ¡Tal vez, quizás!. Sin embargo, todo apunta  a que tal estabilidad resulta ser una quimera. Como ya os comenté en este post: “Sociología de la Ciencia: Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: Los Tópicos Impregnantes”, por desgracia, no es inusual que ciertas aserciones erróneas, permanezcan incrustadas en la bibliografía científica”, sin que nadie las refute hasta que alguien en un momento dado súbitamente alguien demuestra su  falsedad, con acierto o usando un oportunismo y /o ejemplo desafortunado.  Este es el caso de la primera noticia que os mostramos hoy: “Adaptation never stops as study challenges long established theory, en la cual los autores del estudio, se ufanan de haber descubierto que todo cambia y cambia sin cesar, por mucha estabilidad que nos esforcemos generar “contra-natura”. Y para recordárnoslo está el segundo principio de la termodinámica, ¿o no?. Con tal motivo estos audaces científicos hacen uso de una bacteria archiconocida, monitorizándola a lo largo de 37.000 generaciones en condiciones ambientales muy estables. Supongo que será en el laboratorio. ¡Mamma mia!.  Como acertadamente comentan, tales bacterias se adaptan y cambian, y al hacerlo, alteran las propiedades del medioambiente lo impele a nuevas adaptaciones y así…… Pues bien en la naturaleza, por definición, ni eso. El único estado estable resulta ser el del equilibrio termodinámico, es decir “la muerte”. En el universo conocido no existe nada así, ya hablemos del mundo orgánico o inorgánico, por lo que no merece la pena seguir discutiendo tal gloriosa genialidad.  ¡Mamma mia!.  El estado de equilibrio sería algo como un paisaje de foto fija, mientras que lo que defienden estos señores, se antoja por sus palabras, un atractor de ciclo límite. Pero ni por esas, ya que con el tiempo envejecería hasta la placa Petri, el foco de luz sería distinto, la mesa se pudriría, el edificio terminaría desmoronándose por su alteración natural (biogeoquímica) entre otro billón de posibilidades.

Y para constatar el asunto y zarandear un poco a todos los colegas que creen (puro acto de fe injustificado por los hechos científicos) que se puede reconstruir exactamente un ecosistema., después de una perturbación, os muestro, ahora sí, un maravilloso ejemplo que lleva por título: “La cara más amable de los lobos: así cambiaron el curso de los ríos”. Os recomiendo que la leáis, ya que  el estudio es precioso y desmonta cualquier falacia que sostenga que el tiempo y el ambiente son reversibles. No se trata exactamente del efecto mariposa (no tiene que ser tan caótico), como señalan los autores, pero como metáfora es permisible. Todo cambia sin remisión. Aquellos que tengan fe siempre pueden consolarse/consolarnos (soy agnóstico, que no ateo), con lo del “descanso eterno” (¡Amén!). De la primera y bobalicona noticia, tan solo os he traducido el párrafo esencial. La segunda se encuentra redactada en castellano-español y podéis disfrutarla, ya que es una gozada. Lo dicho, la literatura científica se encuentra repleta de tópicos Impregnantes.

¿Y los lobos?, ¿también cambiaron los suelos? pues va a ser que sí, por sorprendente que parezca: seguro que afectaron sus propiedades, pero (…) o probablemente también su adscripción taxonomía en algunos lugares, por cuanto lo que los autores nos dicen a este respecto es lo siguiente: 

Hubo menos erosión porque la vegetación aumentó y las orillas de los ríos se estabilizaron, los canales de estrecharon, se formaron más pozos y los ríos se mantuvieron más fijos en su curso. Los lobos no solo cambiaron el ecosistema del parque, también su geografía física”.

 Juan José Ibáñez

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Eventos catastróficos: Los terremotos causados por las acciones humanas siguen las leyes de los naturales.

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A lo largo de los años, he ido escribiendo varios post, como sobre los seísmos y otros desastres naturales a lo largo de los años. Algunos ejemplos serías: “Terremotos y seísmos causados por las actividades humanas”; Sobre-explotación de Acuíferos, Subsidencia del Terreno y Repercusiones de los Terremotos”; y “¿Desastres Naturales, Catástrofes Ecológicas y Degradación Antrópica?”: En ellos explicaba que, sin la torpe acción humana, muchos de los desastres naturales que sufrimos actualmente serían de menores dimensiones y cuyas consecuencias generarían daños no tan conspicuos como los que actualmente acaecen. A veces la naturaleza trabaja sola, pero muy a menudo la depredación de la biosfera y geosfera inducen mayores consecuencias. Otras veces, resultan ser debidos exclusivamente a nuestro palmario desprecio por el medio ambiente el que las induce, sin más.  Pero hoy nos ceñiremos exclusivamente a los seísmos o terremotos. Eso sí, antes de comenzar la desiderata apuntemos que, implícateme al contenido de esta y la propia noticia, pensar la enorme cantidad de superficie de suelos que es perdida, contaminada o, en su defecto, transmuta a Antrosoles y Tecnosoles.

Algunos meses antes de escribir este post, recibí esta interesante noticia: Los seísmos provocados por humanos aumentan en todo el mundo. La nota de prensa, basada en los resultados de una publicación científica, eran muy alarmantes, tanto más cuando ignoramos las numerosas evidencias que constatan como la avaricia humana causa enormes tragedias, haciendo caso omiso de las mismas: “que se mueran otros”, parece ser el lema de nuestra cultura tecnológica. Como veréis abajo, el estudio especifica los principales impactos antrópicos que causan tales eventos catastróficos, por lo que no abundaré sobre el tema. En ella puede leerse “Tanto la frecuencia de casos, como la mayor fuerza registrada por un terremoto inducido por humanos, han aumentado en los últimos 148 años”. Resulta curioso que tal sentencia nos recuerde a la escala sismológica de Richter, que deriva de la conocida “Ley de Gutenberg-Richter”, concebida para dar cuenta de la magnitud frecuencia de los seísmos exclusivamente naturales. Se trata de una ley potencial que, por cubrir varios órdenes de magnitud, resulta ser fractal, es decir una huella dactilar de los denominados sistemas no lineales y/o complejos, como lo es también el propio sistema climático (ver en Wikipedia los capítulos: Sistemas lineales y no lineales, Sistema no lineal y Sistema complejo). En principio, se me antoja paradójico que nuestra especie que devasta todo lo que encuentra a su paso, al entorpecer el devenir de la dinámica natural sin su presencia, se amolde a las mismas leyes de la naturaleza a la hora de destruirla.  Las causas citadas son las siguientes, como se detalla en la noticia que os exponemos hoy: “construcción de embalses de agua, la extracción de agua subterránea, carbón, minerales, gas, petróleo y fluidos geotérmicos, excavación de túneles, gestión de residuos de industrias extractivas, recuperación asistida de petróleo, fracturación hidráulica, almacenamiento de gas natural y almacenamiento de carbono. Cada año aumentan tales actividades y como corolario los seísmos o terremotos antrópicos. Ahora bien, sin desmerecer el estudio, encuentro una “falla” impropia de una investigación de esta guisa. Me sorprendió su referencia al Terremoto del Nepal que devastó a aquel país en 2015. Busqué por tanto en la bibliografía como en internet  y, efectivamente, el hombre tuvo “algo que ver”. Empero un tema es agravar las consecuencias de un desastre genuinamente natural y otra bien distinta causarla. Por lo tanto, me temo que la aseveración de los autores, deberá ser corroborada cuando separen el grano de la paja. Es decir no podemos incluir en el mismo saco, agravar los resultados que crearlos. ¡Mal muy mal!. Es fantástico advertir de nuestras tropelías en el planeta a los ciudadanos, pero sin hacer trampa. Francamente no es una buena práctica científica, ya que el fin no justifica los medios. Eso sí, los autores nos informan de que aunque: “no se puede estar completamente seguros de la relación de cualquier terremoto con la actividad humana, los datos, las relaciones y coincidencias detectadas en los episodios analizados son suficientemente concluyentes”. Pues sí, estoy completamente de acuerdo, pero en casos como los del Nepal  y otros, que seguramente han contemplado, no debieran haber sido incluidos en el análisis”. ¡Mal hecho!. 

Juan José Ibáñez

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Noticias relacionadas.

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Las biopelículas: Bioestructuras de las comunidades microbianas (la salud del suelo y las plantas: los Biofilms)

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Biopelículas del suelo. Fuente: Colaje imágenes Google

Hasta no hace mucho tiempo, nadie había  prestado atención a este hecho de capital importancia. Ya hablemos del microbioma del suelo, animales o del propio hombre, los microrganismos no viven independientemente, sino que se asocian generando unas estructuras llamadas biopelículas. Estas bioestructuras tridimensionales se encuentran formadas por una matriz extracelular creada en gran parte por ellas, dentro de la cual habitan las comunidades microbianas, relacionando los distintos individuos y especies con vistas a cooperar  en su beneficio mutuo, aunque en algunas ocasiones pueden ser dañinas para los organismos pluricelulares, en los casos que fomenten su patogenicidad. Con vistas a conseguir tal fin, las relaciones/interacciones que desarrollan llegan a alterar la expresión de sus genes, como lo hace el metagenoma con el genoma de un organismo multicelular.

Se trata de un gran paso hacia adelante en la comprensión del mundo microbiano, desconocido hasta no hace mucho tiempo, y que puede cambiar el modo en que percibimos el mundo  y actuamos sobre él para nuestro beneficio.

En otras palabras, esos microbios que hasta hace mucho tiempo considerábamos entes aislados, resultan ser estructuras complejas altamente organizadas cuya comportamiento “sincrónico” las defiende de las agresiones del medio o las permite infectar, en su caso, a otros organismos vivos. Existe pues algo así como una división del trabajo y de diferenciación que las hace asombrosamente parecidas a la diversidad de células que conforman los tejidos humanos y vegetales. Hablamos pues de superorganismos y no de seres microbianos individuales. Aun nos resta conocer, en mayor profundidad, tales estructuras que con toda seguridad, nos depararán enormes sorpresas. Sin embargo, en cualquier caso, transforman nuestra visión del cosmos de la vida, dándonos a entender que esos pequeños bichitos atesoran muchas propiedades que hasta ahora creíamos exclusivas de los organismos superiores. Si los últimos pluricelulares viven cohesionados, estos lo hacen dispersos. Por lo tanto, en muchos sentidos, las biopelículas se asemejan, por su enorme complejidad a las  sociedades de hormigas y termitas que habitan en el suelo y de las que tanto os hemos hablado (ver nuestra categoría biología y ecología del suelo).  En mi opinión se trata de uno de los mayores descubrimientos de la microbiología de las últimas décadas, que nos hará repensar la estructura y dinámica de la biosfera. Abajo os dejo la traducción de un nuevo libro que acaba de aparecer en el mercado (Biofilms in Plant and Soil Health), así como unos fragmentos modificados de Wikipedia.

Juan José Ibáñez

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El Cambio Climático y sus repercusiones sobre los recursos naturales a nivel regional (la basura de muchísimas publicaciones científicas)

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Solo como ilustración: Fuente imágenesGoogle

Un equipo de investigadores determinado intenta conocer, en una región concreta, el efecto del calentamiento climático sobre algún recurso natural, según predicen los modelos de circulación general (los más usados). Con tal motivo lleva a cabo experimentaciones o utiliza modelos de simulación. Y así obtienen unos resultados, los procesa, redacta un artículo, lo pública y punto final. Cuanto más alarmantes sean los resultados mejor. ¿Acertará?. Con casi total seguridad: ¡No!. Sus conclusiones no sirven para nada. El Sistema climático resulta ser un Sistema no lineal o quizás un Sistema complejo, que para los más ortodoxos no es exactamente lo mismo. Si el clima fuera un sistema lineal personalmente debería retractarme y pedir mil perdones por lo escrito hasta aquí. Empero en la naturaleza existen Sistemas lineales y no lineales. Los sistemas no lineales, al contrario que los lineales son bruscos e impredecibles en gran medida, como podréis observar en los enlaces arriba hipervinculados. Veamos algunos párrafos extraídos de Wikipedia con vistas a entender que no se trata de una idea novedosa.

Sistema no lineal (En matemáticas, los sistemas no lineales representan sistemas cuyo comportamiento no es expresable como la suma de los comportamientos de sus descriptores. Más formalmente, un sistema físico, matemático o de otro tipo es no lineal cuando las ecuaciones de movimiento, evolución o comportamiento que regulan su comportamiento son no lineales. En particular, el comportamiento de sistemas no lineales no está sujeto al principio de superposición, como lo es un sistema lineal. En diversas ramas de las ciencias la no linealidad es la responsable de la comportamientos complejos y, frecuentemente, impredictibles o caóticos. La no linealidad frecuentemente aparece ligada a la autointeracción, el efecto sobre el propio sistema del estado anterior del sistema. En física, biología o economía la no linealidad de diversos subsistemas es una fuente de problemas complejos, en las últimas décadas la aparición de los ordenadores digitales y la simulación numérica ha disparado el interés científico por los sistemas no lineales, ya que por primera vez muchos sistemas han podido ser investigados de manera más o menos sistemática”.

Pues bien, el que la computación ayude en muchos casos a predecir correctamente ya es de por si cuestionable, pero sigamos. En los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado, se me invito a formar parte del Grupo de Expertos que elaboraba el primer plan nacional del clima, y posteriormente pasé a ser miembro de la Comisión nacional del Clima (en España). En la redacción del primero ya tuve que mantener ásperas discusiones con la mayoría de los colegas que allí se encontraban. Mis argumentaciones iban encamadas a hacer entender que si el sistema climático no era lineal (hecho que actualmente nadie discute) sería casi imposible predecir que ocurría en el futuro en el seno del territorio Español y menos aún en sus nacionalidades o CC.AA. Por aquel entonces, también se dudaba de que el calentamiento de la atmósfera generara cambios bruscos y/o catastróficos  e incrementara su magnitud y frecuencia. Actualmente ya nadie lo discute. Finalmente, puede incluir algunas líneas sobre tal posibilidad. En la segunda década del siglo XXI todo el mundo reconoce la no linealidad (por ejemplo: cambio climático y no linealidad) del clima. De hecho incluso en páginas web institucionales se pueden leer algunos titulares como éste: El carácter no lineal del sistema climático puede inducir cambios climáticos abruptos. Personalmente he escrito varios post al respecto, tales como:  Cambio Climático: Hacía una Península Más Cálida o Más Fría. La Teoría del Recalentón; Caos, Cambio Climático y el Efecto Mariposa: La Importancia de los Cambios Bruscos y sus Repercusiones sobre los Suelos y El Sistema Climático y sus Cambios Bruscos. ¿Una verdad desvelada?. También he leído en otro enlace redactado por una investigadora de mi institución: Caos, Cambio Climático y el Efecto Mariposa: La Importancia de los Cambios Bruscos y sus repercusiones sobre los Suelos redactado (2009) ¿?. Resulta un poco triste que se hayan utilizado las tesis que yo he ido expresando en este blog, sin citar mi nombre ni el de aquel con tan solo una fuente, que parece anónimo, pero que cuando se pincha abre nuestra bitácora “un universo invisible”. Digamos en este último, que al menos muchos de los párrafos son íntegramente míos aunque el contenido de tal página venga firmado por otra persona, caso que podría quizás ser tipificado como de mala conducta científica, por no hablar de plagio puro y duro, aunque al menos digamos que mis ideas parecen servir para “algo” (no vale con añadir Fuente: www.weblogs.madrimasd.org, ¿qué aporta la presunta autora?). Eso sí entender, que lo mismo ocurre impunemente en diversas páginas Webs y blogs (tan solo hace falta cotejar las fechas de sus publicaciones para darse cuenta de ello). Pero vayamos al grano. Todo lamentable.

Si cualquiera de vosotros tecleáis frases como las siguientes en un buscador de Internet: “sistema climático no lineal cambios abruptos”  o en inglés “abrupt nonlinear climate change, irreversibility” of “climate change abrupt nonlinear” entre otras muchas, detectaréis que, que actualmente la comunidad científica  reconoce inexcusablemente la no linealidad del sistema climático.

Por lo tanto, resulta incomprensible que se publiquen miles de artículos anualmente extrapolando el comportamiento global del clima a situaciones regionales o locales. Si el clima se calienta X grados para el año Y, según ciertas predicciones, lo más improbable es que en una región determinada ocurra tal calentamiento y/o disminución de las precipitaciones (etc.), predichos por los modelos de circulación general. En una región del Planeta concreta, el calentamiento climático producirá conspicuos aumentos o descensos de las temperaturas respecto al promedio, y lo mismo puede decirse de las precipitaciones o cualquier otro rasgo del clima. Más aun en la mayoría de los casos, tales mutaciones tardarán en acaecer y/o pueden ser bruscas e inesperadas, casi nunca graduales.  Tal hecho deviene de las propiedades inherentes a este tipo de sistemas. Ahora bien, como bajo tal “hecho” sería imposible predecir nada y menos aún hablar de escenarios, impactos y estrategias, lo que suele hacer buena parte de la comunidad científica e instituciones es convertir en dogma una falacia: establecer por decreto ley (pero tácitamente) la linealidad climática y gastarse el dinero en elaborar predicciones y estrategias que a la postre no servirán para nada, región por región.  Abajo os dejo algunas noticias en las cuales podréis observar caso por caso la veracidad de mis asertos.

Francamente, no asumáis como cierto nada de lo que se señala en las publicaciones de la naturaleza descrita en las primeras líneas con que encabezo este post. ¡Pura basura!. Pero así la mayoría se publican, mientras que los políticos no desean más que poder elaborar predicciones, escenarios y estrategias de respuesta a nivel regional y local, cuando la ciencia seria no puede proporcionárselas. Me encuentro ya hastiado de tanta soberana estupidez. ¡Mejor jubilarme lo antes posible!.

Os dejo ya pues con los enlaces que conducen a las notas de prensa aludidas y que dejan constancia de lo aquí expuesto.

Juan José Ibáñez

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La diversidad de especies en los bosques y la diversidad de suelos fomentan la resistencia a la sequía

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Diversidad y sequía. Colaje imágenes Google

Las conclusiones que ofrece la noticia que mostramos hoy atesoran bastante lógica. Algunas argumentaciones aludidas en la nota de prensa…. serían discutibles, pero no descartables. Los bosques ricos en especies parecen resistir mejor las sequías que los monoespecíficos (dejemos al margen al cambio climático). Y parece razonable, ya que en un bosque monoespecífico, es decir aquél en donde todos sus árboles pertenecen a la misma especie, los individuos tienen más o menos los mismos requerimientos y los necesitan en casi-idénticas condiciones ambientales y momentos, como, por ejemplo, el periodo en que su crecimiento demanda más agua. Por lo tanto,  cada pie competirá con los demás por los recursos, en sincronía. Por el contrario, en un bosque en el que cohabitan especies distintas, cada una de ellas,  tiene su propia fenología y autoecología, por lo que tal competitividad por los recursos disminuye, en el espacio, pero sobre todo en el tiempo, aprovechando mejor las posibilidades/oportunidades que les proporciona su hábitat. Por lo tanto, es lógico esperar que resistan mejor las sequías que los bosques monoespecíficos. El estudio fue realizado en ambientes tropicales, aunque es lógico deducir que lo mismo debiera ocurrir en otros biomas y ecosistemas. Por otro lado, si las condiciones de sequía son graves para una especie, diezmando su población, no tiene necesariamente que ocurrir lo mismo cuando cohabitan varias, con diferentes grados de exigencia/resistencia y en perdidos temporales que no se solapan necesariamente del todo. En consecuencia existen muchas más probabilidades que los bosques pluriespecíficos resisten mejor las sequías que los constituidos por una sola especie.

A partir de estos resultados, es trivial deducir que las repoblaciones forestales al uso (con una sola especie) se encuentren en desventaja frente a los bosques naturales en donde la diversidad de especies suele ser la norma, si no interviene el hombre talando o erradicando selectivamente unas especies en beneficio de otras, tal como ocurre en la frutalización de los mediterráneos, por citar un ejemplo.  Tal argumento ya ha sido esgrimido por otros científicos respecto a los paisajes agrarios y también dentro de un mismo predio. ¡Nada nuevo bajo el sol!, aunque bien está cerciorarse en todos los espacios geográficos.

Pero vayamos ahora al mundo de la edafología. Cada tipo de suelo atesora unas propiedades idiosincrásicas. Unos almacenan más agua que otros y/o retienen más nutrientes, otros drenan mejor, etc. Ya hablemos de sequía, ya de anegamiento de agua, tal diversidad de suelos o edafodiversidad es decir la variedad de sus propiedades, garantiza un cierto grado de amortiguamiento ante situaciones adversas.  Por lo tanto, las masas forestales que crecen sobre paisajes de una elevada edafodiversidad, favorecen la resistencia a perturbaciones como lo es el estrés hídrico (resiliencia). De hecho, la evolución de la cobertura de suelos, tiende a ser divergente, generando diversos edafotaxa a partir de sustratos/rocas idénticos, como os mostramos en este ejemplo, entre otros muchos. La naturaleza raramente tiende a ser monótona (monoespecífica) y las condiciones ambientales constantes, alternándose periodos de sequía, “normales” y con otros de exceso de agua (periodos hiperhúmedos). Del mismo modo, los bosques y paisajes de suelos tienden a incrementar su diversidad con el tiempo, excepto cuando ocurren perturbaciones muy, muy severas, como es el caso de muchas intervenciones humanas, desastres naturales de envergadura y no solo el manoseado cambio climático. 

De aquí mis dudas sobre la frase final con la que termina la nota de prensa: “Hemos demostrado que existe una retroalimentación por la cual la sequía fomenta la diversidad, al tiempo que los bosques más diversos son más resistentes. Las estrategias de gestión y restauración son, por tanto, clave para mejorar la resistencia de los bosques al cambio climático”. En mi opinión tanto la dinámica intrínseca de los ecosistemas como las perturbaciones periódicas son la regla y la naturaleza se ha adaptado y coevolucionado con ellas. Alegar que la sequía fomenta…. y por lo tanto… la resistencia a la sequía aumenta, no deja de ser un caso bastante “concreto” (y bien conocido desde hace tiempo) que acaece ante casi todo tipo de perturbaciones ambientales que afectan a un espacio geográfico concreto.

Juan José Ibáñez

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Los extensos bosques de las zonas áridas al descubierto por los nuevos satelites

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Arbolado disperso y masas forestales en zonas áridas. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?

Las tierras secas ocultan un bosque tan grande como la selva amazónica. ¿Verdad o mentira?. Pues esta vez va a ser cierto. Hoy no redactaremos casi nada, ya que la noticia es absolutamente clara y explícita, además de interesante. Del mismo modo, constamos como, con excesiva frecuencia, los científicos llevamos a cabo evaluaciones y juicios de valor, basándonos en conocimientos obsoletos e instrumentaciones deficientes. Y cuando por ejemplo, estas últimas mejoran, nuestra ignorancia queda afortunadamente al descubierto.  La nota de prensa (que abajo os reproduzco abajo) comienza señalando que: “Imágenes de Google y Bing desvelan 467 millones de hectáreas nuevas de árboles en las regiones áridas. (…) Ocultos en un mar de tierra árida hay tantos árboles como en la selva amazónica. Puestos todos juntos ocuparían 467 millones de hectáreas de arbolado. Esto supone aumentar el total de cubierta arbórea de estas regiones hasta 1.327 millones de hectáreas. La cifra, estimada por un grupo de científicos gracias a imágenes aéreas de alta resolución, eleva un 9% la superficie arbolada del planeta. Este inmenso bosque escondido hasta ahora a los ojos de los satélites podría tener grandes implicaciones en el clima y la biodiversidad de la Tierra”. Personalmente considero que habría que añadir también el secuestro de carbono por la biomasa y los suelos. Y todo ello debido a que en este estudio se ha utilizado imágenes satelitales de grano fino, en lugar de los obsoletos Landsat con pixeles de 30 metros. Y ya se sabe, cuando se agudiza la vista, se observan más y más detalles, como los arboles dispersos, aunque hay más que contar.

Toda esta arboleda, en su mayor parte dispersa, aunque no siempre, debe aportar grandes cantidades de biomasa al suelo y secuestrar carbono orgánico de la atmósfera. Dicho de otro modo, al aportarse  restos orgánicos lo suelos también albergarán más vida y más biodiversa de la que se suponía, por lo que sus propiedades también serán mejores. Y así, constatamos que las denominadas zonas áridas, no son en sí mismas secarrales incapaces de albergar arbolado y otras formas de vida.   Las cifras que podéis leer hablan por sí mismas. No se puede concluir que estamos ante simples mejoras de las estimaciones realizadas hasta la fecha, sino de un cambio total de perspectiva. Os dejo también algunos de los post que ya hemos escrito sobre el tema. ¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?. Posiblemente porque aún no ha perdido la suficiente foresta sobre su cabeza (al parecer bastante árida, en ciertos temas) como para pasar de bosque a sabana y de esta a la vegetación dispersa, tan característica de los ambientes áridos. Esta última se ensambla en unos idiosincrásicos patrones bandeados denominados “Tiger Bush”, como son descritos en la literatura científica. Y sabéis que “Woods” es algo así como bosquete y “Bush” arbustos de talla alta).

Juan José Ibáñez

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Día Mundial de la Biodiversidad del Suelo (Los Movimientos Ecologistas y el Suelo)

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Fuente: Ecologistas en Acción.

Hace ya unos 40 años que comencé a integrarme en los movimientos ecologistas. Aún no había terminado la carrera universitaria y la sangre hervía  por mis venas. Sin embargo tres años después me desligué de tales iniciativas, bastante decepcionado. Los movimientos ecologistas, al menos en Europa, tan solo han intervenido en asuntos relacionados con los suelos cuando algún tema de moda los mencionaba, mostrando más que todo su interés por aparecer en los medios de comunicación, pero sin atisbo de atesorar una perspectiva propia sobre este recurso natural. Y sí las ciencias del suelo sufrieron una decadencia progresiva hasta prácticamente desaparecer de la denominadabig science” y/o “main stream” de la literatura científica. Desde luego no han sido partícipes, sino más bien todo lo contrario” de la concienciación ciudadana sobre la alarmante degradación de los suelos en todo el mundo. Ahora ya es demasiado tarde, aunque también pudiera alegarse que “más vale tarde que nunca”.  Todo depende del cristal con que se mire, ¿verdad?

Por ejemplo, en España, y más concretamente en mi Institución, no he visto protestar a ninguno de ellos por la  paulatina aunque inexorable extinción/desaparición del más de una decena de los antiguos centros de edafología, uno a uno durante tres décadas. Desde que comenzamos la andadura en esta bitácora, tampoco he logrado alcanzar más que escasísimas noticias de interés en sus comunicados, artículos y notas de prensa. De hecho, para mi consternación les hemos tenido que criticar, más que alabar, en diversos post.

Sin embargo, ante la degradación y pérdida irreversible de este recurso natural, la comunidad internacional fue despertando de su letargo, casi a golpes de realidad, hasta que en los últimos años han comenzado a publicarse artículos de edafología en las revistas más prestigiosas del mundo, mientras que la ONU y la FAO lanzaban el Año Internacional de los Suelos. Eso sí, ha sido tal el desprecio por esta ciencia, como para que las plantillas de expertos fueran languideciendo, por falta de plazas, envejecimiento y jubilación.  Como corolario, el renacimiento de la edafología ha venido lastrado por  los sempiternos científicos oportunistas que publican sobre los temas de moda, mostrando un paupérrimo bagaje del objeto de estudio que tienen entre sus manos, aspecto que hemos denunciado hasta la saciedad en esta bitácora.

Los movimientos ecologistas son imprescindibles con vistas a remover el patio político, y concienciar a los ciudadanos de los males que afectan a la biosfera. Personalmente desearía que tuvieran más personalidad y unos objetivos claros en lugar de buscar aparecer constantemente en la prensa con aquellos temas que despiertan interés mediático en un momento dado. No citaré aquí más que el ejemplo de como muchos de ellos apostaron por la bioenergética/ biocombustibles de primera generación, colaborando indirectamente en la degradación del recurso que ahora desean defender. Y este es tan solo un caso entre otros muchos. No estaría de más que un día propiciaran un evento/congreso de reflexión sobre los múltiples errores que cometieron en el pasado y extrajeran conclusiones al objeto de  evitar recaer en los mismos males de siempre: “el protagonismo en los medios de comunicación de masas”.  No hay que salir tan solo en la foto, sino denunciar aquello que en el futuro nos explotará en las manos aunque actualmente no despierte interés. Se trata de hacer camino, no de transitar por los más trillados.  En cualquier caso, mi amigo Juan Botella, me ha enviado esta nota de prensa: “Suelos vivos para conservar la biodiversidad”. Nosotros llevamos 12 años bastante solos, sin el auxilio y colaboración de aquellos que deben ayudar-concienciar-colaborar a políticos y ciudadanos con vistas a reservar nuestro planeta. Abajo os dejo el contenido de su nota de prensa, con la esperanza de que no vuelvan a olvidarse una vez más, recayendo en sus viejos sesgos y vicios.

Juan José Ibáñez

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¿Qué es la Geodiversidad?: Estimación de la Geodiversidad

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Geodiversidad y Patrimonio Geológico. Fuente: Instituto Geológico y Geominero de España Edición Parques Nacionales, Noviembre 2014. Se recomienda bajar el archivo al que se vincula esta imagen.

En un artículo precedente: ¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición” ya os explicamos el interés de cuantificar la geodiversidad como parte del patrimonio natural, así como la definición/(es) de la misma. Vimos que aunque se trataba de una definición “aparentemente clara, su operacionalización con vistas a cuantificar la diversidad del patrimonio geológico resultaba ser un campo repleto de minas, sin que se hayan propuesto herramientas matemáticas plenamente aceptadas por la comunidad científica. Un concepto que no puede operacinalizarse o formalizarse con vistas a comparar las estructuras y procesos en distintos territorios impide el progreso de la rama emergente del conocimiento científico que lo presenta, llevando ineludiblemente al caos y la eclosión de neologismos que vuelen a mostrar que en la ciencia actual a menudo priman más las apariencias que los contenidos. Pero permitirme que recoja de nuevo los dos primeros párrafos del mentado post antes de entrar en materia.

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los celosillos de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad acedada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y sus ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Pues bien, la cuantificación de la diversidad de cualquier recurso natural demanda la existencia de una clasificación previa de los objetos de estudio. Si estas son universales (como ocurre en el caso de los suelos), el proceso puede ser “relativamente” sencillo, por cuanto durante más de sesenta años cuales cientos de ecólogos han trabajado sobre el tema, publicando, testando, corroborando y refutando  abundantes herramientas matemáticas propuestas con vistas a alcanzar tales objetivos. Al fin y al cabo, una taxonomía universal, en un momento dado de la historia, da cuenta de lo que en los estudios de diversidad biológica se denomina “biodiversidad de inventario”, o lo que es lo mismo nos informa del inventario de la biodiversidadAquí nos encontramos pues con el primer obstáculo y solo teniendo en cuenta, como señalamos arriba, “geología, geomorfología y suelos”. Por un lado no existe ninguna clasificación universalmente aceptada en geomorfología, o en su defecto de modelados del terreno, que incluyan aspectos que den cuenta de su génesis. En consecuencia, cada país y aun distintas escuelas geomorfológicas propondrán clasificaciones que otros investigadores o Estados no aceptarán. Unos nos dirán que existen 100 unidades taxonómicas, otras 1.000, otras 100.000, etc. Por lo tanto según hagamos uso de  un constructo clasificatorio u otro obtendremos resultados muy dispares al intentar cuantificar la geodiversidad.

Del mismo modo, la geología es una ciencia que intenta estudiar una multitud de objetos distintos, que van desde la diversidad de minerales, rocas, estructuras tectónicas,  fósiles, etc. En este caso, hablamos de subdisciplinas distintas: mineralogía, petrología, tectónica, paleontología, etc. imposibles de ubicar en una única taxonomía.  Como corolario cada objeto de estudio requiere una clasificación específica. Dicho de otro modo, bajo el concepto de diversidad geológica (excluyendo la diversidad geomorfológica y la edafodiversidad) para cuantificar lo que denominamos geodiversidad necesitaríamos unas taxonomías universales que a menudo no existen, aun acotando mucho los ítems/subdisciplinas que los expertos consideren, por “consenso” que deben ser incluidos”. Debe concluirse pues que a día de hoy resulta totalmente inviable cuantificar la geodiversidad de una forma científica y rigurosa, lo cual resulta ser un impedimento insoslayable con vistas al progreso de esta rama emergente del conocimiento. Sin embargo, no es el único obstáculo con el que nos vamos a encontrar.   Y para demostrarlo, supongamos que si existieran tales constructos taxonómicos aceptados por sus respectivas comunidades de expertos.

En el ámbito que hoy conocemos como biodiversidad, también surgieron (y siguen haciéndolo aunque muy esporádicamente) propuestas para valorar cuantitativamente la diversidad de diferentes objetos de estudio: diversidad genética, diversidad de especies, diversidad de ecosistemas, diversidad funcional, diversidad de hábitats, diversidad filogenética, etc. Sin embargo, la mayor parte de los estudios versan sobre las especies biológicas, sustituyéndose el vocablo biodiversidad, por los respectivos, diversidad de hábitats, diversidad de ecosistemas, etc., etc., cuando los estudios no versan sobre ellas, de tal modo que cuando un ciudadano mínimamente informado escucha o lee el término biodiversidad  ya sabe a lo que nos referimos (“especies biológicas). De hecho, tampoco existe en ecología, biología de la conservación y  biogeografía, taxonomías universales de hábitats, ecosistemas etc., lo cual no ha resultado ser impedimento insalvable para el progreso de esta rama del conocimiento. La razón estriba en que, con el tiempo, se fueron destilando/tamizando los objetos de estudio y alcanzado consensos que aunque a menudo tácitos, no dejan de ser aceptados por la mayor parte de los expertos. Se pueden publicar, por ejemplo, trabajos sobre diversidad de ecosistemas o diversidad de hábitats, empero su valor se limita a comparar unos pocos espacios geográficos de los que se dispone la información adecuada a la hora de establecer clasificaciones “ad hoc” y extraer consecuencias del  porqué unos son más diversos que otros, cuales son patrones espacio-temporales detectados, etc. Obviamente si las tendencias observadas coinciden con las obtenidas por otros expertos haciendo uso de constructos taxonómicos alternativos, algo hemos avanzado. No obstante, no podemos usar los valores numéricos obtenidos en estos estudios para alegar con cifras hasta qué punto unos son más diversos que otros, conformándonos con  conclusiones generales de carácter cualitativo o semi-cuantitivo. Sin embargo cuando un científico informa de la pérdida de biodiversidad y ofrece cifras,  suelen concernir a las especies, géneros, o familias, etc., del árbol de la vida, que albergan las taxonomías biológicas con sus respectivos “códigos internacionales de nomenclatura”. Estos productos sumamente importantes no han despertado el interés de los estudiosos de la geodiversidad, cuando, de usarse, permitirían correlacionar hasta cierto punto los taxones de clasificaciones distintas. Hasta la fecha en materia de geodiversidad no se ha alcanzado tal grado de madurez, intentando comenzar la casa por el tejado. Mucho más se habría  avanzado si los geólogos y  geomorfólogos  se hubieran nutrido de la lectura de los diferentes problemas que han debido ir sorteando los estudiosos de la biodiversidad a lo largo de los años, en lugar de amarrar al vuelo neologismo y poco más. No existen diferencias a la hora de aplicar muchos algoritmos, desarrollados en el ámbito de la biodiversidad a las indagaciones sobre edafodiversidad, cuando se parte de clasificaciones universales y se tienen medios para obtener abundancias o frecuencias de los objetos de estudio en un espacio geográfico concreto. Pero aún hay más.

Diversos investigadores sobre biodiversidad abordaron matemáticamente como proponer índices que no solo tuvieran en cuenta el número de especies biológicas, sino también la distancia taxonómica entre ellas. Por ejemplo, reflexionemos sobre el siguiente caso.  Analizamos dos áreas que atesorarán el mismo número de litotipos (litologías) digamos “X”. Si una de ellas posee tan solo rocas plutónicas, mientras que la otra atesora también sedimentarias y volcánicas, sería deseable que la última fuera considerada más diversa que la primera ¿Cómo cuantificarlo? Pues bien tras años y años analizando el problema no se ha encontrado una solución satisfactoria. ¡Me explico!. Los ecólogos matemáticos dedicados a la biodiversidad intentan respetar unos determinados y razonables axiomas que deben cumplir tales índices. Pues bien, todas las propuestas realizadas con vistas a incluir tal distancia taxonómica en los índices de diversidad, terminan por incumplir varios de ellos.  Nadie ha encontrado forma alguna de solventar tal problema, tras décadas de denodados esfuerzos, por lo que son denominados “blandos” y menos valorados que los “duros” que si los cumplen, pero que se desentienden de la distancia taxonómica. En vista de ellos, la mejor solución estriba en analizar la diversidad de cada una de los niveles jerárquicos que componen una taxonomía (por ejemplo, y por no ser exhaustivo: ….órdenes, familias, géneros, especies) para a la postre realizar algún tipo de valoración cualitativa o semi-cuantitativa.

Y en este sentido, debido a la imprescindible inclusión e intrínseca necesidad de valorar de geodiversidad mediante diversos sistemas taxonómicos, muchos de los cuales no son universales, la tarea se vuelve más y más compleja, por no decir irresoluble, a día de hoy. Sin embargo tal hecho no significa  que no pueda progresarse en el análisis cuantitativo de la geodiversidad, si analizamos sus componentes parte por parte; diversidad mineral, diversidad geomorfológica, diversidad de fósiles, edafodiversidad, etc., reconociendo de antemano que, por muchos decimales que añadamos a una cifra, esta debe siempre ser valorada con mucha cautela y entendida como una aproximación. Las prioridades de las administraciones e investigadores (que siempre tendemos a valorar más el recurso que estudiamos que los restantes), tarde o temprano, tendrán que asumir la necesidad de acudir al denominado “juicio experto por algunos” y “juicio subjetivo” por otros.

En el ámbito de la biodiversidad no existe ningún solo lugar de la Tierra en la que se hallan determinado y clasificado todos los seres vivos, desde virus a mamíferos, por lo que a fin de cuentas las cifras que pueden leerse son, como hemos mentado aproximaciones llevadas a cabo, en el mejor de los casos, aplicando modelos numéricos que jamás han sido corroborados. Por lo tanto, no debiera despilfarrarse financiación y esfuerzos en la búsqueda del Santo Grial, un índice de diversidad universal que de cuenta de todos los objetos estudiados.

Terminamos por hoy, no sin antes amenazaros con que redactaremos dos post más sobre geodiversidad, uno relacionado con el diseño de reservas bajo el principio de subsidiariedad y otro en el que retornaremos a profundizar en la otra cara de la moneda de la diversidad, soslayada hasta la fecha en la cuantificación del patrimonio geológico. Como veremos, este “lado oscuro, por desconocido, atesora un gran  valor intrínseco, posibilitándola capacidad de utilizar los resultados obtenidos en los estudios de geodiversidad, como “hipótesis nula” con vistas a testar los patrones ya detectados en los de biodiversidad, lo cual ayudaría a que los estudiosos de esta última vuelvan su vista hacia el insoslayable valor de la geodiversidad. Por lo tanto esta saga de entregas …..

Continuará…………. 

Juan José Ibáñez

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