‘Fraude y Mala Praxis Científica’

Acuerdos y Protocolos sobre Cambio Climático: Políticos Mentirosos, Prensa Descerebrada, Autismo Científico y Público Morboso

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Fuente: Colaje de Google imágenes

 El Cuento del Lobo y las Ovejas (fábula de Esopo): Moraleja: Si siempre dices mentiras, los demás no confiaran en ti.

 Cuando se leen, escuchan o visionan noticias, ya sean de la prensa en general, ya de la científica, algunas palabras “calientan mi cabeza”, machaconamente, como un martillo pilón: cambio climático, calentamiento climático, gases de efecto invernadero, Protocolo de Kioto, Acuerdo de París, mitigación, adaptación y resiliencia, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, etc. Cuando unas noticias ya son alarmantes, otras lo son aun peor. Resulta dramático que “todos seamos unos bocazas” cuando hablamos de este gravisimo problema, por cuanto se nos va la fuerza y la razón por la boca, cámara o pluma. El calentón radioativo de la atmósfera resulta ser una verdad incuestionable, pero la mayoría del revuelo a su alrededor, no deja de ser más que una triste posverdad, cuando no meras patrañas.  Son pues de lectura obligada, una y mil veces, frases de la siguiente guisa, como la que expongo abajo extraída de Wikipedia:

   (…) reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra (….).

 Protocolos, Conferencias, Convenios Internacionales, “Días de”, y así ad nausean….. Todo para nada, al menos nada nuevo ni nada bueno. ¡Hay que aparentar ser bueno para seguir siendo malo!. Mientras destrozamos nuestro antaño hermoso planeta azul, intentamos auto-convencernos unos, aparentar que lo hacemos otros, pretender que se trata de sensibilizar a los ciudadanos, aquellos (prensa y movimientos ecologistas), enriquecerse con nuevos modelos de negocios los de más allá (las empresas), e intentar obtener votos los políticos siempre autistas ante el dolor (nuestros gobernantes). Estos últimos y el modelo económico-destructivo que nos venden, se encuentran encantados de aparentar su falsa sensibilidad ambiental, cuando son los máximos responsables. Empero todos lo somos, por acción, inacción o simplemente oportunismo: ¡la especie humana en su conjunto!.

¿Y los científicos?: publicar, publicar y publicar;  extraer fondos, aparecer en los medios de comunicación de masas, ascender en su carrera profesional, etc. Raro es el artículo de mi especialidad en donde no de cita el cambio climático, ya sea  para dramatizar más allá de la dragedia griega, ya para alegar que han descubierto un nuevo  “ungüento milagroso” que podría paliar algún aspecto indeseable entre una miríada de ellos. Y así, son cientos de miles las ideas y tecnologías que han aparecido en las revistas científicas con vistas a paliar “algo” del actual recalentón climático. ¿Cuántos son puestos en práctica? Eso sí, siempre se antepone palabros como “podría”, “debería”, “posiblemente”, “tal vez”, lo cual devalúa casi todos los contenidos. Años y años después de tanto estudio, ingenio y creatividad,  nada mejora y todo empeora. Llevamos decenios advirtiendo que si no se toman medidas ¡ya!, se llegará a un “punto de no retorno” que dejará en mansos a los corceles de los jinetes de la apocalipsis.  

Si uno echa mano de hemeroteca, no cabe duda de que nos parecemos más al pastor de la fábula que a sacerdotes honestos y objetivos que se afanan por encontrar la verdad y solucionar los problemas que acechan a la humanidad.  Terminaremos hablando de la posciencia, en lugar de ciencia (peor aun que le Tecnociencia), al igual que la posverdad sustituye a la verdad.

La prensa vende lo que desean los políticos, pero sí y solo sí, aumentan sus índices de audiencia. En consecuencia, sospecho que tanta desiderata absurda nos atrae a los ciudadanos. Nos regocijamos por lo que debiéramos estar llorando desconsoladamente: nuestra estupidez y la impotencia para enmendarla.

En el verano del hemisferio norte, la Prensa, escrita, radiofónica y televisiva, disparan sin parar dando  información de todas las catástrofes habidas y por haber, locales, comarcales, regionales, globales y hasta estelares (sí compruébenlo en los noticieros). ¿Es tal catarata de hecatombes y dolor lo que desea el ciudadano?. ¿Disfruta con ello? Se trata de maniobras de distracción o “red herrings” en anglosajón coloquial? ¿Hay que prestar atención a los desastres ajenos para olvidar los nuestros?. ¿Se trata de preparar una nueva “Doctrina del Shock” ante un nuevo cataclismo financiero que pudiera avecinarse?.  Eso sí, si engullimos este tipo de prensa simplemente porque los humanos somos así de morbosos, no tenemos remedio y nos merecemos lo que tenemos. En cualquier caso, ya analizaremos si el cambio climático, tal como lo abordamos y entendemos, por cuento cabe discutir realmente si hablamos de un problema de verdad o una lamentable posverdad.

Pues bien, este año volvemos a batir record de emisiones de gases de invernadero a la atmósfera, mientras las gobernanzas mundiales persisten en defender que es un tema que les incumbe y debe tratarse con suma urgencia. El protocolo de Kioto cumple 21 años.  En tal lapso de tiempo podía, como mínimo, haberse comenzado  una transición hacia una economía más sustentable y haber paliado “algo” el cambio climático. Pero como narramos abajo ha ocurrido todo lo contrario. Del mismo modo, desde aquél entonces los científicos siguen exclamando que de no atajar el problema ¡ya!, nos enfrentaremos inexorablemente a un punto de no retorno para la humanidad. Pero todos esos ¡ya!, ¡ya!, ¡ya! son hoy en día pasado. En mi opinión, ya hemos sobrepasado tal inflexión, pero tal hecho no debe vender ni más periódicos ni gustar a los políticos, por cuanto se ajustarían la soga al cuello, por ser los culpables. De cualquier modo lo del “punto de no retorno” se puede rastrear años antes incluso del Protocolo de Kioto (1992). ¿O es falso, o somos mentirosos, o padecemos de un agudo autismo. ¡Ya está aquí!

Abajo os ponemos unos breves fragmentos de una nota de prensa, mucho más extensa, publicada en el verano de 2018 por el rotativo El País.  Yo no sé si los ciudadanos/lectores somos tontos o simplemente lo parecemos c onplacientemente. Según tal documento, China y USA son los países que más gases de invernadero emiten a la atmósfera, mientras que en la UE se ha logrado una ínfima mejoría. Eso sí, parece que la política negacionista de Trump ha logrado estancar las emisiones de USA ¿¿??. Por otro lado, La India se está convirtiendo en un gran problema.  Todos estos mensajes pueden confundir a muchos lectores. No se puede echar la culpa, exclusivamente, a la India, China y otros países asiáticos emergentes del estado actual de las cosas. Las Industrias más contaminantes (entre otras) de los países occidentales fueron deslocalizadas al SE asiático por motivos económicos que, de hecho terminaron por dañar la calidad de vida de los ciudadanos de los países de procedencia y del medio ambiente en los de acogida.  Nosotros comenzamos y continuamos, para culpabilizar ahora a los países asiáticos y, por supuesto Trump. ¡Falso!.

La economía es global ya en menos de las multinacionales….. que poco queda de las emblemáticas grandes empresas nacionales dehace tres decenios….. De aquí que se hable de “multinacionales”. El dinero no tiene fronteras y ciertos mandatarios propiciaron en la década de los 80/90 del siglo pasado este monstruo económico generando hambre y pobreza a mansalva y riqueza para una minúscula minoría.  Nos referimos a los mismos que quedan retratados en la foto de “La Doctrina del Schock”. Políticos e intelectuales del mundo anglosajón. Resulta pues paradójico que en la actualidad los ciudadanos de USA e Inglaterra votaran en las últimas elecciones a dirigentes que pretenden desmarcarse algo de ella, mientras que los de otros Estados les achacan con la consabida frase de populistas, así como de ser un peligro para el orden mundial.  ¡El mundo al revés! ¡la posverdad por delante!.

Os dejo pues con el enlace a la noticia del país y otros relacionados con el tema.

Juan José Ibáñez

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El periodismo de la posverdad: (Clamor contra la prohibición de los productos agrotóxicos que atentan contra la salud humana, la de la biosfera y la producción agraria)

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Colaje Imágenes Google, pero pinchar sobre este enlace para una exposición didáctica

Vaya por delante que, en las noticias científica que ofrece la prensa general, es difícil saber qué es lo que realmente han comentado los entrevistados. ¡Ya tengo experiencia!. Por lo tanto, en este tipo de post, asumo y reflexiono sobre el contenido escrito, que a veces no tiene nada que ver con las respuestas originales de los expertos consultados. Por tanto fijaros en la noticia, sin demonizar a nadie.

No ha pasado mucho tiempo desde que redacté este post, en el que la ONU y la FAO se promulgaban contra la agroindustria y a favor de la agricultura ecológica, cuando me veo obligado a redactar este último, tras leer como un rotativo español, El Diario el País, ensambla una larga nota sobre el tema que me ha dejado despavorido. En esta última, por ser benevolentes, digamos que, como mínimo, insinúa que la prohibición más reciente de la UE para el uso plaguicidas neonicotinoides, constituirá una debacle en la producción agraria Europea. Como comenté en aquella entrega precedente, estaba seguro que el contraataque de la agroindustria iba a ser inmediato y furioso. Ni siquiera se trata de la primera andanada, a las que sucederán otras más y más alarmistas.

¿A quién creer?: ¿a los organismos internacionales (a penas citados en el texto, en favor de los movimientos ecologistas, a los que se denomina siempre con vocablos que causan pavor al ciudadano profano en la materia) o a la agroindustria?. No se trata de un capricho, y menos aún de “histeria”, como proclaman algunos de los expertos interpelados, sino, de una larga lucha en la que finalmente somos muchos los convencidos, en base a un tumulto de pruebas directas e indirectas, de que tales venenos acabarán con todos, que no solo con las plagas.

Puedo entender el pánico de muchos agricultores, por cuanto, su producción se basa en los pilares de la agroindustria. Comprendo que se pregunten ¿Y ahora qué hacemos?. Y tal angustia también se encuentra propiciada por el aliento incesante de las empresas multinacionales y comercializadoras de sus productos. Ellos dicen temer la ruina, pero también que, de aplicarse tales medidas, el descenso de la producción generará la dependencia casi total, de los productos que importemos del exterior, lanzando la puya de que China se encuentra en vías de la monopolización casi total de tales tóxicos. Adelantemos que, contra tal desiderata, la Unión Europea, como otros Estados, pueden y deben tomar medidas. No nos olvidemos tampoco que la UE es actualmente neta importadora de alimentos, por lo que la soberanía alimentaria de tal mancomunidad de países resulta ser inexistente. Si queremos productos sanos también debemos prohibir la importación de los alimentos contaminados que proceden del exterior. No debemos tampoco olvidar que, en el caso concreto de la Unión Europea, las posibles pérdidas de los productores serían compensadas con los subsidios correspondientes. Tales soslayos, deben hacer reflexionar a los lectores sobre el significado de ese vocablo, denominado posverdad, que si no recuerdo mal, el mismo rotativo ensalzó como palabra del año en 2016.  Recordemos su significado:

Ciencia y Posverdad

Conforme a Wikipedia el vocablo que da título al apartado, puede definirse como: “Posverdad o mentira emotiva es un neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. En cultura política, se denomina política de la posverdad (o política posfactual) a aquella en la que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas ―los hechos― son ignoradas. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia “secundaria”. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad“. Y a renglón seguido comenta que “Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira (falsedad) o estafa encubiertas con el término políticamente correcto de «posverdad», que ocultaría la tradicional propaganda política y el eufemismo de las relaciones públicas y la comunicación estratégica como instrumentos de manipulación y propaganda”.

La R.A.E., más brevemente define la posverdad como: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad

Personalmente yo no tengo dudas de que estamos inmersos en una era de posverdades y la ciencia no resulta ser una excepción. De hecho, a la hora de redactar este post me encuentro escribiendo un capítulo para un libro de agricultura ecológica que lleva por título, “Los Suelos y la Agricultura Ecológica en la Era de la Postverdad”. Pero retornemos a la nota de prensa. El texto se encuentra perfectamente ensamblado, apreciándose una rápida respuesta de la editorial, o del redactor de la noticia, es decir Manuel Ansede, a las decisiones tomadas un par de días antes por la Unión Europea.  Desde luego, ha sido capaz en un brevísimo plazo de tiempo (que coincidía con un fin de semana) de contactar y hablar con los expertos que aparecen en la noticia que abajo os mostramos y debiéramos felicitarlo si y solo sí….. Pero no es el caso.

(…) Sorprende, que prácticamente todos los entrevistados estén de acuerdo, cuando en realidad, existen muchos otros científicos y técnicos que defenderían la posición opuesta, es decir la tomada en resoluciones por la ONU, la FAO la EU, numerosos agricultores y efectivamente movimientos ecologistas. Estando inmiscuido de pleno en todo este entramado de disputas y controversias acerca de la agroindustria y los agrotóxicos, se me antoja como una sorprendente serendipia tal respuesta casi al unísono, aunque alguno por lo menos “razona científicamente”. Obviamente el texto padece de un agudo sesgo, ya que tan solo recoge una de las posiciones, presentándose como una respuesta unánime, lo cual es rotundamente falso. Entramos pues de lleno en el tenebroso significado de posverdad.

Una vez más, parece comprensible que los científicos y técnicos que desarrollan su actividad para progresar y medrar bajo los monótonos paisajes de la agricultura industrial, también se lleven las manos a la cabeza, ya que no entienden, o no quieren entender, que no se trata de prolongar la agonía de un planeta gravemente enfermo y el deterioro de la salud humana por los mezquinos intereses que alimentan con proclamas injustificables los lógicos temores de la población. Y todo en favor de la dictadura del mercado/financiera. Ellos temen por que se dejen de financiar sus líneas de trabajo, futuro profesional, todo lo cual afectaría a su prurito personal. Y no se lo reprocho. ¡Somos humanos! Simplemente denuncio que así no podemos seguir.

Cierto es que la monopolización china de una potente industria, es un peligro sobre el que reflexionar, a la par que tomar contramedidas que lo palíen o contrarresten. Dudo que las autoridades de la UE no lo hayan considerado y tenido muy en cuanta. Sin embargo, en el contexto de la redacción, también puede percibirse como una apelación al miedo de los lectores, profanos en la materia, al margen del de los agricultoresPermítanme ahora que analiza algunas de las frases más sabrosonas de la nota de prensa, muchas de las cuales se me antojan tan maniqueamente tóxicas como lo son los propios plaguicidas.

Los plaguicidas, en la nota de prensa, son denominados “sustancias activas, como los fármacos. Y efectivamente esa debe ser la intención, ya que a renglón seguido se puede leer: “Hay una batalla grande para recuperar la imagen de que somos medicinas de las plantas. Estamos yendo a los colegios, a clases de niños de 9 o 10 años, para explicarles la producción agrícola“. No doy crédito: una de las personas interesadas se identifica con un pesticida. Más aun, luego visitan los colegios intentando distorsionar la imagen del efecto que producen  estos tóxicos. Nos quejamos en España, bramamos al cielo y juzgando sumarísimamente que a los infantes en los colegios se les coaccione con tergiversaciones nacionalistas o de otra índole.  ¿Y esto que es?: inculcar a los niños, que los plaguicidas son medicinas y quien no defiende su posición unos radicales. ¿La ONU, FAO; UE, y otros grupos terroristas deberían ser fusilados?. ¡No me lo puedo creer!. Posverdad de lo más peligrosa para la salud física y mental de todos los habitantes de este Planeta Enfermo, pero en parte por el uso de esas agrotóxicos convertidos por arte de magia en “medicinas indispensables.   Pero sigamos con esta otra: “La directiva europea de uso sostenible de los plaguicidas, de 2009, ya nos obliga a utilizar los plaguicidas como última opción“. ¿Serán miserables en la Unión Europea?. Por culpa de ellos enferman las plantas y nos moriremos de hambre. “genocidio de lesa humanidad”. Y sino lean ustedes  esta otra frase: La UE, claramente, no podría vivir sin usar pesticidas. Tendría que importar todos los alimentos. Para empezar todos los alimentos no. En segundo lugar la agricultura ecológica comienza a ser muy rentable para muchos agricultores, y tras la toma de las medidas oportunas aún lo serán más. Se les olvida a los consultados, que una buena parte los productos agrarios europeos no serían competitivos si no fueran subvencionados por la propia UE. Se trata pues de, con sosiego e inteligencia, de ir implementando medidas para dejar de subvencionar venenos o alimentos contaminados por otros más saludables para el hombre y el medio ambiente. Serán estos últimos pues los que capten tales subvenciones, que no las empresas multinacionales que venden los tóxicos como medicinas. Hablamos de crear una nueva agricultura, no de morirnos nosotros y la biosfera. Esto sí que es intoxicar a los lectores. Sin embargo, seguidamente puede leerse “Los pesticidas, como los medicamentos, cuanto menos se usen, mejor. La situación ideal es que tuviéramos medicamentos que curasen todas las enfermedades, pero que nuestra salud fuera tan buena que nunca tuviéramos que utilizarlos. Con los pesticidas es lo mismo“. Y será esa la razón por la que los tóxicos han terminado de contaminar gravemente suelos, aguas, salud de la biosfera, etc., ya que de haberse aplicado con “precaución” no habríamos llegado a una situación límite y casi dramática. ¡Angelitos ellos!,

También se lamentan de “la importación de alimentos de países terceros a los que no se les exigen los mismos requisitos“. Pues bien, aquí si hay que darles toda la razón si tal hecho ucede o sucediera. Una de dos o se prohíbe con la legislación pertinente que comamos con productos contaminados o se obliga a que en sus etiquetas se explicite con mayúsculas que no son buenos para la salud, como el tabaco o el alcohol.  Sigamos……

la agricultura ecológica también utiliza pesticidas tóxicos, como el cobre, el azufre y el spinosad, un insecticida de origen natural y dañino para las abejas”. Pues si, en casos excepcionales se médica a los enfermos, pero no en pro del negocio o en búsqueda de una surrealista “precaución” (de la que luego se lamentan como veréis), como se desprende de la nota de prensa, sino en casos extremos. Una cuestión es poder evitarlo y otra muy distinta hacer uso de los mismos masivamente, contaminando el ambiente y enfermando a la población. Se trata de hechos archiconocidos. Los hechos, racionalmente, no pueden rebatirse con posverdades. Veamos ahora una sentencia seriamente maniquea.

Yo no me imagino una Europa en la que no tengamos un buen jamón de bellota o un buen chorizo, en la que todo sean hamburguesas de vacas americanas”. Tampoco la mayoría de los ciudadanos que intentamos cuidar nuestra salud y paladar.. Retorcer el lenguaje y el discurso tan solo nos conduce, una vez más, a la posverdad. Y ahora…..

Desde el punto de vista de los pesticidas, es más seguro comer en Europa que en cualquier otro sitio del mundo“. Posiblemente, pero también importamos productos y alimentos contaminados. ¿No se lamentaba algún experto de ello?. Ahora bien, nuestro ambiente contaminado con tales pesticidas enferma a casi todos los organismos vivos y entre ellos los insectos polinizadores, de los cuales depende también “la agricultura europea y mundial”.

El siguiente párrafo, por el contrario, ya delata parte del  problema de fondo. Resulta difícil demostrar nada de nada, si nos movemos en los terrenos pantanosos de la posverdad. En el ámbito de la farmaindustria y la agroindustria, cada denuncia de un estudio, es contraatacado con “los que haga falta”, por los sicarios de los mentados lobbies, terminando por ensuciar y enturbiarlo todo. Finalmente el lector ya duda acerca de lo que es verdad o es mentira. Un caso enormemente doloso, que tardó en solucionarse fue propiciado por los cárteles de las tabacaleras, al negarse a reconocer durante decenios, utilizando a los científicos que contrataban, de que fumar no perjudicaba en absoluto a la salud de los consumidores (ruego visionar ese fantástica película que llevaba por título El dilema (The Insider) – Película 1999”, en el que se narra tal escandalosa historia). Parece ser que volvemos a las andadas.    Y es que la noticia evita comentar que los científicos, cuando trabajan para empresas, suelen ser obligados a firmar una cláusula de confidencialidad que les prohíbe tajantemente hablar sobre sus actividades. La propaganda corre a cargo de “otros”. Llegados a este punto, se vislumbra un razonamiento infiormado y serio, para variar:

“(…) resulta sumamente difícil demostrar la existencia de un vínculo definitivo entre la exposición a los plaguicidas y la aparición de enfermedades o de daños en los ecosistemas”. “Esta dificultad se ha visto exacerbada por una negación sistemática (alimentada por la agroindustria y la industria de los plaguicidas) de la magnitud de los daños provocados por estas sustancias químicas, y las tácticas agresivas y poco éticas empleadas en el ámbito de la mercadotecnia se siguen sin cuestionar”, denuncia la relatora ”, Pero sigamos:

Los productos europeos tienen total garantía. Es una pena esta histeria, esta deriva histérica, de prohibir cualquier cosa con el principio de precaución. El riesgo cero no existe“.

Quien viva en Europa sabe sobradamente que aparecen casos en la prensa y otros que se nos ocultan. Suele ser un tema tan controvertido, como todos los que afectan a la salud pública, como para evitar alarmar a los ciudadanos, que escuchamos diariamente hablar de fraudes de toda clase, tipo y condición.  Resulta que si exigimos que se nos indique que alimentos son sanos,  y se prohíban los contaminados somos unos “histéricos” o “radicales” o “populistas” (al parecer la ONU, FAO, y UE también son incluidos en esta categoría). Por favor lean la penúltima frase reproducida arriba y enmarcada en negrita. ¡Sin comentarios!, ya que somos brutalmente histéricos con esos bienhechores que nos ofrecen consumir   alimentos inmaculadamente sanos. En una sociedad en la que el “principio de precaución” apenas se utiliza, mientras nos lanzamos a vender y consumir productos de todo tipo, sin conocer sus repercusiones, ahora resulta que también es enormemente molesto. ¿¿??. Continuamos con la nota de prensa, siempre en cursiva.

En la UE se están eliminando sustancias en las que se ha hecho una inversión tremenda en I+D. Lo mismo podrían alegar en su defensa los presidentes de las tabacaleras, como muestra el film previamente mentado. ¿Cuántas ingentes inversiones que han terminado por atentar contra la salud pública y medioambiental se han producido hasta la fecha, siendo finalmente reconocidas como tales? ¡Cientos!. ¿Quién invertía? Ya vamos terminando, pero sigamos.

Hay que buscar un equilibrio entre un riesgo aceptable y los beneficios de los fitosanitarios”. Miren ustedes, si vamos sumando riesgos aceptables, de los alimentos, fármacos, contaminaciones industriales, etc., seguimos sumando y sumando “ad nausean”. Al final resulta que en su conjunto, para que el capital prospere, debemos sufrir lo inaceptable. Pero para abundar más aun en la ceremonia de la confusión se espeta la siguiente frasecita: “identificar lo natural con bueno y lo sintético con malo es un error muy grave”. Habría mucho que comentar al respecto, pero, aun omitiendo el dilema naturalia/artificialia, ¿A qué viene tal afirmación?. Se nos trata como idiotas o retrasados mentales. En fin me callo. Sigamos: “Yo puedo estar en contra del mal uso de los antibióticos en las personas, pero no a favor de su prohibición. Hay determinadas enfermedades a las que es imposible enfrentarse con la agricultura ecológica”. Efectivamente y con los plaguicidas muchas tampoco. Y hablado de fármacos, lean ustedes la siguiente noticia extraída de internet que no tiene desperdicio: “”La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud” (…) y el entrevistado fue editor de una afamada revista de medicina (British Medical Journal). ¿Tanto hablar de fármacos verdad?. ¿Es esta la medicina que se propone la agroindustria? . Veamos tan solo una de las frases del citado artículo ya que farmaindustria y agroindustria resultan ser primas hermanas (cuan do no son la misma multinacional): “Es verdad que muchos de los medicamentos que la gente toma causan más daños que beneficios. Sabemos muy poco sobre la utilidad real de los medicamentos, ya que la práctica totalidad de los ensayos controlados con placebo son desarrollados por la industria farmacéutica, que tiene un tremendo conflicto de intereses. La industria exagera los beneficios y oculta los daños de los medicamentos en la publicación de los ensayos clínicos. Muchos de los fármacos que tomamos ni siquiera tienen efectos; simplemente parece que han tenido un efecto en los ensayos avalados por la industria, pero esto sucede normalmente porque los ensayos no se han ‘cegado’ de forma efectiva, y en ese caso tanto los pacientes como los médicos tienden a exagerar los efectos subjetivos de los medicamentos de forma substancial”. Sin comentarios. Los pesticidas son dañinos por naturaleza, por lo que la opinión expresada en el párrafo precedente es aún más válida en el caso de los que fans/beneficiarios de la agroindustria.

Hablemos ahora tan solo un poco de los daños que generados por los agroquímicos en la naturaleza, ya que la misma nota también menta que: “(….) la desaparición de un tercio de las aves agrarias en los últimos 17 años y señalaron al abuso de pesticidas en la agricultura intensiva (…)”. Empero siendo tremenda la noticia, se soslaya que lo mismo ocurre con los insectos polinizadores, incluso en espacios naturales protegidos de Europa. Si los insectos polinizadores mantienen la inmensa mayoría de la producción mundial de alimentos, los pájaros ayudan a controlar las plagas, etc. lo que defienden estos expertos es que finalmente colapsen todos los ecosistemas. Según ellos no debéis preocuparos, ya que nos venderán” mmicrorobots,  que sustituyan e la naturaleza y así pronto  casi toda la vida será artificial, que no natural”.  Puede leerse también en internet esta otra noticia, que es independiente: “Abejas robot de Monsanto – una amenaza a la vida”. Eso sí, cada vez que abráis la boca tener cuidado de no tragaros uno o varios de esos bichitos sintéticos, que no creo que sean muy beneficiosos para la salud y menos aun nutritivos.

Y no seguimos porque podríamos eternizando poniendo ejemplo, tras ejemplo. Se trata de una noticia “ejemplar” del periodismo de la posverdad. ¿Qué Dios nos pille confesados”.

Os dejo por tanto con esta aparentemente inocua pero perversa noticia, tal como es narrada. Una guerra entre mil plagas .

Juan José Ibáñez

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La edafometría y sus vicios ocultos: ¿Dónde están los datos?

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La Edafometría atesora un núcleo duro (no de todos sus miembros) de su comisión en la IUSS que se comporta como un verdadero cártel o lobby. Son ellos los que determinan que concierne a esta sub-disciplina del conocimiento y que áreas de la edafología matemática son ignoradas. ¡Y así nos va!. En una época donde parece resultar más sexy creerse los resultados de los modelos matemáticos que la propia realidad de campo, sus modos de proceder y el excesivo prestigio de sus “popes” elevó tales estudios a los altares de las revistas de las ciencias del suelo. También suposo suculentos beneficios en forma de proyectos para muchos de los correligionarios. Empero, con todos mis respetos, considero que gran parte de sus actividades han perdido el norte. Las denominadas funciones de edafotransferencia (pedotransfer functions) pretenden estimar indirectamente variables complejas de medir a partir de otras más sencillas de estimar en el campo/laboratorio, utilizando diversos procedimientos matemáticos. Se trata de un modo de proceder muy antiguo, que precede en décadas a su auge en la ciencia del suelo. De hecho yo personalmente ya leía el termino funciones de transferencia en otras ciencias mucho antes que en edafología, remontándose sus orígenes teóricos al siglo XIX. Se hacían y punto, sin que se le diera más importancia. Pero como la estupidez y el arribismo  son moneda de cambio tanto en la sociedad como en la ciencia actual, casi repentinamente todo cambió. Un buen día un colega que ya había alcanzado cierta notoriedad debió leer el término, seguramente por casualidad. A renglón seguido añadió el prefijo (“pedo” en inglés y “edafo” en castellano) haciéndose inmerecidamente famoso. “Pedotransfer functions que guay” ¡así va la ciencia!.  Como en otros ámbitos de nuestra sociedad también es válido el lema hay que cambiar las palabras para que todo siga igual! Pero a lo que vamos.

 Dado que la elaboración de los inventarios y mapas de suelos acarrea mucho dinero, siempre resultará más fácil, hacer uso de este tipo de procedimientos y ahorrarse mucho dinero.  Como es lógico, se necesitan un grupo de datos de partida recolectados y minuciosamente estimados, si deseamos buenos resultados. Empero resulta que la información utilizable en muchos territorios del mundo se encuentra absolutamente obsoleta. Y aquí comienza una danza dantesca, difícilmente comprensible desde la racionalidad científica. Me explico. Estas funciones, pueden ser usadas para los mismos tipos de suelos y ambientes, fallando estrepitosamente en otros, como era de esperar (lean las páginas 7 y 8 del siguiente documento de la ESCS).

 Ciertas propiedades del suelo son bastantes estables en el tiempo, pero otras cambian con rapidez, generalmente al hacerlo el uso de los suelos. Resulta, que a lo largo de decenios los usos del suelo cambian más de lo que uno pudiera imaginarse, por lo cual también numerosas variables cuyos valores dependen del manejo que se le dé al recurso suelo, como por ejemplo, los contenidos de materia orgánica, capacidad de cambio catiónico, grado de agregación de las partículas del suelo, salinidad, etcEste tipo de variables puede ser muy importante, existiendo en el mercado una gran demanda, como lo es por ejemplo es timar el secuestro de carbono por los suelos.  Y así a falta de inventarios recientes, algunos colegas extraen la información de bases de datos antiguos, como por ejemplo, los mapas de suelos y sus memorias explicativas. Como entenderán, al hacerlo usan unos datos que en grandes regiones del planeta han cambiado por el mentado manejo. Y así, los resultados que obtienen carecen de verosimilitud. Los modelos siempre padecen de incertidumbres. Sin embargo, si a estas últimas añadimos una nueva fuente, el resultado final y la realidad de campo pueden parecerse como un huevo a una gallina. Soslayaremos aquí otro serio problema, como la determinación de los valores de una variable mediante diferentes técnicas instrumentales, que suele dar lugar a discrepancias, a veces notorias. Volvamos al tema de la efemiridad de las mentadas propiedades Por ejemplo, ciertos campos, al comenzar a someterse a sistemas de riego se salinizan, a veces en muy pocos años, mermándose drásticamente su productividad. Y qué decir de los contenidos de materia orgánica en donde el paso de la agricultura convencional  a la ecológica, incrementan súbitamente el contenido de carbono en los horizontes superficiales del suelo.  Sin embargo, se siguen librándose grandes sumas de dinero en programas nacionales e internacionales con vistas a mejorar la información edáfica de los productos antiguos.  Mutatis, mutandis, se dan por válidos y novedosos productos presentados como buena ciencia, cuando en realidad se me antojan de ciencia ficción. ¡Tiempo al tiempo!, ya que parece que no existen interesados en demostrar que la edafología de salón y PC jamás pueden sustituir a la de campo. Cuando la última tarea es reciente y correctamente realizada, la segunda puede dar frutos. No obstante reitero que haciendo uso de información caduca jamás.  El otro día recibí una alerta de la comisión de edafometría que os reproduzco abajo. Diplomáticamente, el experto preguntaba y se preguntaba lo que he explicado arriba. Yo no he recibido alerta en la que se le dé respuesta alguna. Una lástima ya que me habría divertido.

 Debajo de esta nota os dejo una serie de post previos en donde podéis saber tanto mi opinión, como también los disparates de algunos edafometras implicados en un proyecto concreto de envergadura mundial.  Allá cada cual con su modo de proceder. La pasta y el poder dominan al rigor científico en muchos ámbitos del saber, y este es uno.  No obstante se publican, en detrimento de estudios menos espectaculares y coloridos, pero más serios, precisos y honestos. No sigo porque……

 Os dejo con la carta del colega, y mi traducción el español-castellano.

 Juan José Ibáñez

 Continúa……

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Un Avatar en La Tierra (Los Waiapi de la Amazonía)

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Fuente: Colaje Google Imágenes

Tras visionarla, quizás a muchos humanos nos hubiera gustado habitar en un planeta del tipo que se describe en Avatar, la película. Lo que muchos desconocerán es que “aún existen” lugares y pueblos en la Tierra cuyos habitantes disfrutaban de un mundo mágico y placentero semejante, hasta que llegó el Homo tecnológicus subespecie depredator para acabar con tal intolerable felicidad. Hablamos del pueblo Wajãpi, escondido en pequeños y recónditos pedazos de selva amazónica. En un post anterior  (¿El Progreso trae felicidad?. Viajando al jardín del Edén en el Amazonas), ya os comentamos diversos aspectos de su dramática situación, costumbres, agricultura, manejo del suelo, etc. Os recomendamos también la lectura de la siguiente entrega: El Expolio a los Pueblos Indígenas en Aras del Progreso: Los Dongria Kondh, Avatar y James Cameron.

 Lo que cabe preguntarse es si tanto progreso tecnológico nos ha ido separando del verdadero bienestar, en lugar de abrirnos nuevos caminos de paz, harmonía, conocimiento genuino y confort. Francamente, comienzo a sopesarlo muy seriamente. Cuando uno entra en la saga de los sexagenarios y ha vivido/sufrido multitud de experiencias, comienza a valorar que lo mejor que le puede ocurrir a un ser humano, resulta ser simplemente disfrutar de su vida en paz, divertirse a raudales tras cumplir con sus necesidades más básicas, encontrarse rodeado de familia y amigos, sin beligerancia alguna contra otros, contemplar con respeto y amor el universo que le ha ofrecido tanto disfrute, para finalmente despegarse para siempre de nuestro cuerpo material, rodeado de todo lo que quiere. Y todo ello tiene que ver tanto con los bienes que le ofrece su ambiente, como por haber nacido en una cultura tan especial como humilde. El hombre moderno siempre desea más, y confunde lo material con lo espiritual. La vida se nos escurre entre los dedos deseando más dinero, éxitos, un hogar repleto de artefactos, estresados casi siempre a la hora de dar la mejor educación a sus hijos, en competencia/lucha cotidiana con nuestros congéneres. A la postre, el estrés, la depresión y la infelicidad enferman esos mismos cuerpos y almas. La noticia central de hoy lleva el título: “Para la Tribu amazónica el bosque pluvial es el universo entero”.… ya que tienen todo lo que demandan y desean a su alrededor. Como veréis abajo, he traducido rápidamente la noticia científica del suajili publicada en TerradDaily al español castellano usando el ingenio Google, por lo que no esperéis delicatesen lingüísticas.

 Reitero que, por lo que a día de hoy saben los expertos, muchas de las tribus amazónicas fueron más sofisticadas que las que actualmente resisten. Algo ocurrió, según se piensa en 2019, un par de siglos antes de la llegada de los europeos, que arrasaron con todo lo que encontraron a su paso, (¿qué sucedió?). Se desconoce la causa y las fechas precisas, pero gran parte de la cuenca amazónica era un paisaje semi-agrario, rebosante de prácticas agronómicas y manejos de suelos ingeniosos, diversos y sofisticados. ¿Qué paso pues?; ¿Por qué se perdió (ver post: “Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?”). Posiblemente, muchas de las etnias y pueblos no culturizados ¿?¿? que aún restan en aquellos lares, son el fruto de un retroceso tecnológico, típico de la falta de intercambios culturales, necesidad de huir constantemente del hombre blanco (perdiendo parte de su sedentarismo), pérdida de diversidad de recursos naturales en espacios pequeños, así como también de unas organizaciones sociales dispersas en diminutos poblados, etc. Empero tal hecho no hizo mella en su modo de vida, aunque necesariamente debió cambiar.

 En la película Avatar, se hablaba de una inteligencia natural distribuida por todo el bosque en donde los seres del suelo y las raíces de las plantas, funcionaban como una ciudad, muy inteligente, pero además genuinamente sustentable. En nuestro post: “La Inteligencia de los bosques y su comunicación bajo el Suelo” os explicamos que una nueva corriente de pensamiento, así como evidencias empíricas, parecen constatar que lo narrado en Avatar no resulta ser descabellado, en absoluto, aunque seguramente idealizado.

 Quizás los Wajãpi se encontraban y aun lo hacen (aunque mermados) en su Avatar, y nosotros pensando que es un producto de nuestra calenturienta imaginación. ¡Qué lástima!. Todo lo que podríamos seguir aprendiendo de un pueblo tan respetuoso, afable, feliz y sustentable. Empero preferimos exterminarlos porque somos cultos y sofisticados ¿? ¿?. ¡No tenemos perdón!.  Y por ello los Wajãpi, hartos, nos han declarado la guerra al mundo entero, al menos si se pisan sus dominios. Ya les han engañado demasiadas veces: han dicho ¡basta!.

 Hoy os dejamos pues nuestro más entrañable recuerdo y solidaridad con los Wajãpi, y otras tribus latinoamericanas que sufren los mismos padecimientos y exterminios ante nuestro hipócrita y cómplice desinterés. ¿Un Avatar en la Tierra?. Al parecer antaño así puedo ser, actualmente una quimera.

PD. Observar en la narración como entienden y utilizan el concepto de “cansancio/fatiga del suelo”. 

 Juan José Ibáñez

Continúa……

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Tecnociencia y Ciencia Disruptiva: La paradoja de los Grandes Equipos de Investigación

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 Los defensores de las tecnociencias, la política científica de los gobiernos con sus planes nacionales de investigación, y los medios de comunicación de masas, suelen vendernos que los equipos numerosos e interdisciplinares, junto con sus grandes y onerosas instalaciones instrumentales se encuentran mucho más preparados para el progreso de la ciencia, perdón ¡tecnociencia!. que los demás Las noticia que os voy a traducir hoy publicada originalmente en Inglés (Nature Letters)  viene a desmontar la mentada falacia. Tal concepción, entra en la categoría que en un post editado hace ya 11 años denominamos Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: “Los Tópicos Impregnantes”. Al final damos como cierto muchos de ellos, de tanto leer tal aserto, sin percatamos que tiene el mismo valor de las fake news. No es que estén equivocados, sino que son mentirosos. Hemos venido defendiendo desde hace 15 años que son las mentes creativas en momentos de “iluminación las que cambian el mundo”. Por lo tanto, yerran nuestras autoridades cuando ponen todas sus esperanzas en este tipo de “gran ciencia”, en lo que respecta al tamaño, aunque este tema sea relativamente independiente de la dudosa grandeza la tecnociencia. Y ellos lo saben, ya que muchas de las empresas actualmente más cotizadas del mundo se iniciaron por una mente maravillosa o por un grupo de ellas. Y la carta a la revista Nature así lo constata con contumacia, ya que los autores que en este caso si debieron hacer uso de las(os) denominadas big data, datamining y meta-análisis. Lo intuyo por la cantidad de escritos que dicen haber revisado.  Más concretamente, como veréis abajo, señalan que “Aquí analizamos más de 65 millones de documentos, patentes y productos de software que abarcan el período 1954-2014, y demostrar que a lo largo de este período, los equipos más pequeños han tendido a alterar la ciencia y la tecnología con nuevas ideas y oportunidades, mientras que los equipos más grandes han tendido a desarrollar los existentes”. La ciencia, la gran ciencia, pero también ocurre en tecnología, es coto casi privado de ideas disruptivas. Abajo os dejo algunas noticias sobre la acepción del término actualmente, ya que con anterioridad, o en otros ámbitos del conocimiento, el palabro “disruptivo” alberga muy variopintos significados. Resumiendo, los grandes equipos e instalaciones “en general” (hay investigaciones que efectivamente sí requieren este tipo de enormes entramados por necesidad) suelen tender a llevar a cabo hacen lo que Kuhn denominaría ciencia normal, mientas que los pequeños generarían algo más cercano a los cambios de paradigma. Se trata de cambios bruscos, rompedores que crean un punto de inflexión, es decir un antes y un después. Por el contrario, la tecnociencia tiende a promover, con sus urgencias y cortoplacismos, productos que tengan una gran aceptación en el mercado inmediatamente. Así pues, los primeros y actualmente despreciados grupos de investigación con tamaño reducido son en realidad el sustento casi indispensable de los segundos. Empero mientras la mayoría de ellos son ignorados (sin negar  que una minúscula élite de estos investigadores han entrado en el ranking de los personajes más ricos del mundo”) los últimos son promocionados y altamente incentivados por los dichosos planes nacionales de I+D+i.  Es decir, que un falso tópico impregnante revolotea en la cabeza de nuestros sesudos gestores, dando lugar a que la financiación y programas estratégicos sean menos eficientes que lo que debieran.

 Cierto es que existen las denominadas starups  e incubadoras de empresas, entre otras herramientas de las tecnociencias que ayudan a que jóvenes emprendedores den los primeros pasos en sus iniciativas pre-tecnológicas o tecnológicas. Algunas de ellas pueden y tienen éxito, mientras que la mayoría no. Es algo lógico, cuando hablamos de ciencia creativa y tecnología disruptiva. Este ha sido el caso de España, por poner el ejemplo que mejor conozco. Sin embargo, una vez patentado un diseño/tecnología/ procedimiento/etc. ingenioso, la mayoría de ellos (sus patentes) son adquiridos por grandes empresas, que pagan por adueñarse de ese valioso botín. Tal hecho significa que los brillantes emprendedores logran una buena ganancia, pero también que la mayor parte del beneficio del producto lo recibirán las grandes empresas multinacionales, en la mayoría de los casos. Y así se llega a la paradoja que los creativos pasan a ser meros suministradores de ideas innovadoras para el gran capital que vende mercancías. Este problema resulta tanto más grave cuando más rácano, conservador y miope sea el empresariado de un país, como ocurre en España. De todos modos, los empresarios latinos de ambos lados del atlántico, no se caracterizan por invertir en innovación y menos aún de capital riesgo, también denominado emprendedor. Finalmente, las ideas y sus beneficios terminarán en manos de los Estados más poderosos y su tejidos empresariales, con independencia de donde nacieron. ¿No salen ganando siempre los mismos?.

 Las autoridades Europeas llevan varias décadas muy preocupadas por el hecho de que sus esfuerzos y recursos en materia de investigación y desarrollo, terminan generando menos beneficios financiaros comparativamente que en EE.EE. Es decir somos menos “tecno-competitivos Este hecho es conocido como la “paradoja europea”. Y en tal contexto, por ejemplo, España sería la paradoja de la paradoja Europea, ya que todo termina siendo más histriónico y decepcionante. Obviamente si la Unión Europea no logra alcanzar los beneficios que en EE.UU. se debe a un problema de la propia “in”-cultura empresarial, que no de la ciencia y la tecnología que atesora. Por lo tanto, cabría devolver la pelota a los empresarios y directivos que exigen que las universidades y centros de investigación que presten atención a las necesidades de sus empresas. Desean que desde el sector público se les haga casi todo el trabajo y financie la mayor parte del mismo, con vistas a que ellos vayan engrosando sus cuentas bancarias. ¿No sajen ganando siempre los mismos? ¡Así sale vencedor cualquiera!. Los dados se encuentran fuertemente cargados.

 Visto lo visto, nada de lo que pretende la tecnociencia parece razonable, sino meramente colonizador y mezquino, al menos en la mayoría de los Estados. Y así la Ley de San Mateo se torna en una Ley bajo el imperio de la economía globalizada que sufrimos.  ¿Qué ocurre en Latinoamérica? ¿Qué piensan por allí los filósofos de la tecnociencia?. No os preocupéis será  también un tema capital de este curso de Filosofía de la tecnociencia.

Juan José Ibáñez

Continuemos y sorprenderos………..

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La ONU urge investigar e implantar la agroecología y mejorar la calidad de suelos para una agricultura con futuro

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Agroecología y agricultura sostenible. Colaje Imágenes Google

La nota de prensa  que os mostramos hoy (UN food agency urges ‘agroecology’ to fight famine), no hace más que reclamar lo que venimos haciendo nosotros, en esta bitácora, desde 2005, en contra de quienes equivocadamente dejan su futuro en manos de las procelosas manos de la agricultura industrial o la agroindustria. No se dejen engañar, si cualquier alternativa que propongan estos lobbies no va acompañada de una mejora del medio ambiente, relegando fertilizantes, plaguicidas, pesticidas y maquinaria pesada a un segundo plano. Pero no es así, ni lo será, porque la reclamación de la ONU y la FAO no les aporta los pingües beneficios que su avaricia demanda en un fragrante atentado contra el resto de los seres humanos y la biosfera. No entraremos a recalcar ningún aspecto más, ya que al menos los contenidos de 1.000 de nuestros post previos van en la misma dirección.  Estas compañías seguirán subvencionando investigaciones sobre transgénicos y nuevos productos para el gozo de muchas instituciones (¡más dinero más!), demasiados investigadores cortos de vista o sin prejuicios, y políticos complacientemente fanáticos de la dictadura financiera (omito detallar las causas ¡una vez más!). Del mismo modo, persistirán con sus paupérrimos resultados emponzoñando todos los medios de comunicación de masas alegando que con este o ese resultado paliarán el hambre en el mundo. Pero a las pruebas hay que remitirse. Según la ONU y la FAO, efectivamente, han aumentado “algo”, aunque ni mucho menos lo suficiente la producción alimentaria mundial. Todo ello a costa de dejar la biosfera destrozada y nuestra salud dañada. Tan solo recordar a la FAO y la ONU que no hacen falta tanto nuevas investigaciones, sino voluntad política y un nuevo orden mundial. Empero ya sabemos que los países firman y aplauden alegremente en estas asambleas y reuniones y a renglón seguido, se olvidan o ríen a carcajadas. ¿Quién dice ahora que nos equivocamos? Os dejo pues con la noticia que no da lugar a dudas. Y sobre los suelos pivota casi todo. Ver por ejemplo, los múltiples post incluidos en nuestra categoría de ‘Etnoedafología y Conocimiento Campesino’ , con vistas a percatase de que ya tenemos una enciclopedia de ingenio y conocimiento acumulado a lo largo de milenios. Empero la gobernanza mundial se empecina en acabar con todo y con todos, hasta someternos dictatorialmente a lo que dicten estos poderes fácticos.

Juan José Ibáñez

Continua…………

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Las Dos Caras de la Ciencia

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Ya hemos comentado que la ciencia no tiene moral, por lo que necesita ser guiada, tanto por la sociedad como por sus practicantes en base a unos códigos ajenos a ella. Todos los días somos inundados por un aluvión de grandes descubrimientos que afirman que cambiarán el mundo y nuestras vidas ¡para gozo y disfrute de la humanidad entera!. Pero la cruda realidad refuta tales afirmaciones. La palabrería engañosa de la tecnociencia.

Vivimos en un mundo plagado de injusticias, guerras, desigualdades, hambre, desnutrición, epidemias, y a todas luces insustentable bajo esa apisonadora a la que llaman economía liberal. He recibido quejas  por ser crítico contra diversos tipos de indagaciones científicas, ya que redacto en algunos post mis profundas preocupaciones por su estado actual e inquietante devenir, incluso cuando nos aseguran que será esplendoroso. No entiendo,  por ejemplo, que el Transhumanismo les gustará a algunos, mientras que personalmente se me antoja una locura desquiciante. Interesan controversias como la de si el denominado Antropoceno debe considerarse como un nuevo periodo geológico (sensu lato) cundo en realidad es materia de definición y gustos, que no de hechos, como demostramos ya en otros diversos post. Y así podríamos seguir “ad nausean”.

Detesto los corporativismos y más aun de los que dicen ser valedores de la “verdad”, cuando vivimos malos tiempos para la lírica, estando la literatura científica y sus entresijos, atiborrada de plagios, denunciándose constantemente en nuestro ámbito del conocimiento, la mala praxis y la corrupción. En el curso impartido en esta bitácora acerca de las ‘Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología’ llevamos a cabo un recorrido conceptual e histórico sobre que es la ciencia y el método científico, según las diversas escuelas de pensamiento. Y al hacerlo mostramos que ambos conceptos son lascivamente escurridizos. La última gran escuela que merece tal calificativo resulta ser el anarquismo epistemológico desarrollado por Paul Feyerabend. Esta autor alemán defendía que la sociedad intentaba reemplazar las antiguas religiones por otra nueva llamada ciencia, mientras que en la práctica sus profesionales se comportaban como clientes ebrios en un prostíbulo. Y como corolario, topamos de nuevo con la moral y con la ética. Empero si antaño podíamos desarrollar filosofías de la ciencia ajenas a otros aspectos de nuestra sociedad (centradas en la ciencia exclusivamente) y  ya no es así. Al convertir la sociedad en una aldea global, y ser la tecnología el motor de los cambios que en ella se producen nos encontramos con un sistema, bastante complejo, inestable e incontrolable, como lo son todos los “no lineales.  Y tal tipo de sistema nos trae de cabeza. Y entre unas razones y otras la democracia se muere, siento reemplazada por la retrodemocracia. Y por ello comenzamos un curso de filosofía de la tecnociencia.

Cuando emergió al mundo la globalización comandada por el neoliberalismo económico de los “Chicago Boys”, abundabas los ¿expertos? Que intentaban calmar las angustias ciudadanas señalando ante las crisis cíclicas que se producían: “No hay que preocuparse, el sistema financiero se autorregula” ¿¿??. Pues bien, si un conjunto de elementos y agentes no se autoregulan su interacción, también por definición, no es un sistema. Rebuznancia cargada de  aparente erudición para ocultar la verdad: pura ignorancia e incapacidad de predecir lo que se nos avecina. Como sistema complejo nuestra economía resulta ser muy inestable, sensible a las condiciones iniciales y a las del entorno. Cambios pequeños pueden impeler a que sus trayectorias diverjan brutalmente con el tiempo, siendo impredecibles. ¡Y así lo constatamos!. En la teoría del caos, vinculada con la de los sistemas complejos y la de los no lineales, se popularizo la frase “el aleteo de una mariposa en Pekín puede producir un tornado en Texas” (el consabido efecto mariposa). Hoy podríamos parafrasear su contenido y exclamar “la tos de un agente de bolsa en Pekín, puede generar un drama/desplome en la de Wall Street” y afectar a cientos de millones de personas. Nuestro sistema económico progresa, al parecer, hacia lo inesperado, lo sorprendente, etc. Es decir todo lo que no permite ser predicho por ningún modelo salvo la destrucción del mismo. A quien la gusten las sorpresas, buenas y malas, no tiene más que sentarse en un sillón y esperar.

Reiteremos, la ciencia y sus hallazgos no son ni buenos ni malos, todo depende del fin con que se utilicen. Y es aquí en donde nos topamos con el meollo de la tragedia humana que padecemos.

Los investigadores necesitamos financiación con vistas a seguir deshilachando esa casi indescifrable madeja a la que denominamos complejidad del mundo. La financiación no surge por generación espontánea, sino que la libran los gobiernos e industrias (en su mayor parte multinacionales) con sus respectivos intereses. Empero por mucho que manifiesten lo contrario, los gobiernos desean que sea la industria subvencione ¡casi todo!,  y como corolario convertirnos en esclavos de ellas. Son las grandes compañías, sus intereses, lobbies, publicidad maniquea, etc. las que dictan pues, en que se debe invertir científicamente y en que materias no. La esencia de una empresa estriba en vender productos, que no cuidar de los ciudadanos, y la prensa nos lo recuerda todos los días, lo mismo que la corrupción política, casi siempre en contubernio con las primeras.  Si un científico no se encuentra de acuerdo con lo que ve y escucha, será desterrado (no hay dinero para sus estúpidas ideas), a no ser que lo haga cuando ya sea famoso, lo que indicaría que, con anterioridad, también fue lacayo de este perverso entramado. Eso sí, soslayemos a los más mayores, que lograron realizar sus indagaciones en un mundillo científico sin tanto conchabeo, amoral y corrupto como el del presente.

Nuestro sociedad vive en un mundo de recursos finitos, en la mayoría de los casos no abundantes, por cuanto los que lo fueran antaño han sido dilapidados o degradados.  Y por tal camino hemos degradado la salud del planeta, pero como formamos parte de él (….), también la nuestra propia, en casi todos los aspectos. No existe nada parecido, con mayúsculas, es decir ¡nada importante!, como la denominada ciencia para la ciudadanía. Se trata de actividades que, en el mejor de los casos, ayudan a algunos, de vez en cuando.

La sobrepoblación se enfrenta a esa escasez de recursos, con las paupérrimas armas que nos ofrece un neoliberalismo económico carente de otra imaginación que no se limite a desear más millones, y más billones, ¡más, más!. Se me antoja tan nefasto este “sistema” como para dudar de las bondades de su pseudo-autorregulación. Pero además del crecimiento de la población, que pretende enfrentarse a los recursos finitos de que disponemos, este “sistema” se encuentra deplorablemente estructurado. En unas partes del mundo viven los privilegiados, actualmente asustados por el envejecimiento de sus poblaciones y todos los males endémicos que tal hecho acarrea. Por ejemplo, ancianos cuyos sistemas de pensiones se encuentran al borde de la quiebra, mientras los que debieran alimentarles, son presas del desempleo y desánimo. Mientras tanto, en otros infernos de la Tierra, las criaturas son aniquiladas, viven desnutridas, enfermas, etc., en lugar de rejuvenecer las plantillas de los ricos ancianitos. ¡Unos aquí sin remplazo, y otros allí sin esperanza!. Resumiendo, conforme el neoliberalismo aprieta de manos del Banco Mundial, el FMI, y otra turba de entidades filantrópico/caritativas, ya nadie duda que las desigualdades entre ricos y pobres aumentan hasta límites insoportables. Un sistema eficiente resulta ser todo lo contrario. ¿O no?. No se trata ya de caridad o solidaridad, sino que hablamos de requisitos indispensables para la autorregulación de cualquier sistema, no solo el económico.

Pongamos tan solo un par de ejemplo, como el de la Inteligencia Artificial o IA, y el de la robótica/microrobótica

Hace pocos años leí un informe en el que se cifraba la procedencia de las principales inversiones en materia de IA. Pues bien, el grueso de la financiación  era realizada para propósitos militares y videojuegos: “Juegos y Guerra en lugar de Juegos de Guerra”. Actualmente las inversiones en IA crecen a ritmos acelerados en estos y otros muchos campos, empero el panorama es igualmente inquietante. Y si hablamos de las aplicaciones de esta rama del conocimiento, personalmente se me ponen los pelos de punta, aunque también a  otros científicos.

Reiteramos que, como en otros dominios de la ciencia y la tecnología, la IA puede aportar grandes beneficios para la humanidad. Yo no lo dudo, lo afirmo. Ahora bien, todo depende de los fines para los que se utilicen. Y aquí entra el factor humano. En un mundo en donde la ética y la moral brillan por su ausencia, serán los más fuertes los que encarrilen su destino. Y ya sabemos: multinacionales, militares, guerras, vender y vender a toda costa, sin importar los objetivos….

Vayamos ahora con la robótica y microrobótica, sin olvidar su hibridación, es decir la inteligencia artificial robótica. Existe un gran debate sobre la pérdida de empleos, y como corolario el aumento la cantidad de gente que puede seguir aumentando las ya gruesas filas del paro laboral. Nadie duda excepto los vendemotos de fantasías ilusorias con intereses ocultos que, un desempleo creciente acrecentará los problemas de una sociedad envejecida a no ser que estos juguetes mecánicos tributen a los heraldos públicos, como los ciudadanos de carne y hueso. ¿Se los imaginan ustedes haciendo huelgas para conseguir una subida salarial?.  Pero en manos de los militares, admito mis prejuicios,  el tema puede devenir en tragedia. Efectivamente, el futuro podría traernos guerras entre robots en lugar de humanos. Algunos pensaran que hasta podrían ¿disfrutar?, viéndolos en la televisión como si de un partido de futbol se tratara. Eso sí, la mayoría de los telespectadores no tendrían trabajo, y meno aun permitirse alimentar a sus familias dignamente.  ¡Robótica!. Siempre puede encontrarse uno a los que tan solo pretenden llamar la atención, aunque exista la posibilidad de que termine siendo cierta ¿ incluso asesinos en serie?. Sin ser tan melodramáticos, si cabe alegar que se producen serios debates a la hora de contestar la siguiente pregunta: ¿Son los robots tan seguros?. Pero aún resta dar respuesta al siguiente interrogante:  ¿aunque lo serán, el dilema es para qué?. ¿Con que propósitos?. No les extrañe pues que científicos de todo el mundo consideren a: ¡La Inteligencia artificial y robótica, entre los Riesgos Globales de 2017. Como pueden observar, no soy un paranoico.

Centrémonos en la microrobótica. Llueven las noticias médicas, agronómicas, ecológicas, etc., etc., que proclaman el advenimiento de los microrobots y como estos cambiarán nuestras vidas.  La microrobótica  y la inteligencia artificial nos pueden traer todo tipo de maravillas/pesadillas. Por poner algún ejemplo, se defiende que los microrobots podrían ayudarnos a salvar muchas vidas tras los desastres naturales, o como nos cuenta el encabezado de esta noticia: “Abejas robot polinizarán los campos de cultivo de Monsanto – Ecoosfera. ¡Vaya por Dios!, Monsanto Vende la piel del oso antes de cazarlo, es decir “como siempre”. ¿No son ellos con sus pesticidas las que las están exterminando?. ¡vaya forma de abrirse un nicho de mercado!. Pero ahora les bosquejo la otra cara de la moneda.

Estos migro-ingenios se irán abaratando conforme incrementen sus producciones y aplicaciones. Me siento en mi casa a leer un libro, visionar un video o jugar con mi pareja a los naipes, hablar de política con algún amigo, o algo parecido. Llegará un momento en que sean muy asequibles para el gran público, ¡no lo duden!. Pero hay un problema, por no decir muchos. Podremos tener por cualquier lugar de la casa un microrobot foráneo disfrazado de mosca u otro tipo de insecto, espiándonos. Según sea la actividad y el enemigo que nos ha enviado ese caramelo envenenado, la privacidad de nuestras vidas se esfumaría por completo.  Un caso entre otros sería que viviéramos bajo una dictadura, algún contertulio blasfemara y de pronto apareciera la policía nazi, lo arrestan, encarcelan y ¿por qué no?, ¡lo fusilan!.  Y todo por ese maldito nano-espionaje. Es fácil dar rienda suelta a la imaginación y, de nuevo, se me ponen los pelos de punta. Si es lícito fantasear, pero no tanto como para intoxicar con los “pros” ocultando los gravísimos “contras”.

En resumidas cuentas, bien utilizadas estas tecnologías pueden ayudar a todos los ciudadanos. El problema, ¡el gran problema!, estriba en que nosotros no tenemos nada que decir, ya que los poderes fácticos tendrían su control. Ya sabemos los estragos que puede generar entre la población un marketing engañoso y fraudulento. De hecho ya lo padecemos con la privacidad que nos proporcionan internet (se barrunta una cibercrisis global, además de las ciberguerras: ¡Guau!) y las aplicaciones de los Smartphones. Veamos algunos ejemplos de las propias “apps”: (i)Las ‘app’ de salud ponen en riesgo millones de datos personales”; (ii)El 50% niños desde los 8 años se expone a ciberamenazas” y (iii)Siete de cada 10 aplicaciones para móviles comparten sus datos con otros proveedores”. Creo que ya es suficiente.

Abajo os dejo tres noticias relacionadas con el tema. Se trata de meros ejemplos sobre los que los lectores interesados deberían leer y reflexionar con vistas a extraer sus propias conclusiones. En ellas el grano se mezcla con la paja, mientras que el marketing mentiroso lo hace con las explicaciones honestas.

Y finalmente reiterar mi mensaje. Como científico soy una persona a favor del progreso, pero del de la humanidad entera, no de quienes juegan con nosotros y nuestros futuros. Ellos tan solo nos exigen el ¡silencio de los corderos! Necesitamos urgentemente una gobernanza mundial basada en la ética y la moral, que nos defienda de quien ostenta el poder, no de estos artilugios en si mismos. ¡Todo depende del uso que se les dé!. No nos engañemos, hay también muchos conciudadanos perversos.

Ante tal panorama, desalentador, por ser moderado, pensé en que tan solo cabía,  colaborar con una ONG. Ojeé la prensa y pensé: ¡mejor ya a ser que no!, tampoco me puedo fiar.  Ya, a la desesperada, barrunté ir buscándome mi retiro espiritual en un monasterio. ¡Pero que va….!. Ni por esas.  

Juan José Ibáñez

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De la Bigscience a la Tecnociencia (La Macrociencia Tardía)

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Como comentamos en el post anterior, la ciencia cede parte de su hegemonía tradicional ante la macrociencia, debido tanto a la  II Guerra Mundial, como a la subsiguiente Guerra Fría de las dos grandes superpotencias que luchaban enconadamente desde la década de 1950 por imponer sus intereses al resto de los mortales. Ahora bien, entre la bigscience militar y la tecnociencia actual existe un hiato difuso y ambiguo que queda por rellenar y denominar. Y es aquí en donde muchos expertos discrepan.  Yo personalmente echo en falta varios elementos en las diferentes ecuaciones o interpretaciones a las que he podido acceder. Por esta razón he acuñado sin más pretensiones la “macrociencia tardía”. La cuestión reside en entender cuales, quiénes y cómo fueron las fuerzas impulsoras  que dieron el salto del consorcio ciencia-política-tecnología militar (o al menos con intereses para la defensa nacional) a una tecnociencia casi totalmente gobernada por  la gran industria y de palmarios finales económicos. Los fragmentos de texto que recojo hoy  explican, en cierta medida el paisaje, aunque dista mucho de ser nítidamente transparente. 

Cierto es que los éxitos que alcanzó la ciencia durante en periodos de guerra (frías o calientes) de mediados del siglo XX, ofrecieron a los ciudadanos una imagen del poder y valor de la ciencia en beneficio de la sociedad. Ahora bien, si la tecnociencia comienza su andadura durante la década de los años 80, es decir hará aproximadamente 40 años, existen esencias que permanecen por descifrar y coincidencias dignas de mentarPermitirme que os avance dos andanadas para saber si estáis de acuerdo conmigo: (i)La tecnociencia nace más o menos cuando emerge la globalización económica comandada por la dictadura financiera y (ii), la actividad comercial e industrial globalizada da lugar al mismo tiempo al denominado cambio global,  y la degradación ambiental que ahora padece el planeta y enferma tanto a la biosfera como a la población mundial.  Y es que una actividad antaño vigilada por los gobiernos (el denominado proteccionismo) dio paso a la endiablada tesis monetarista ultraliberal de ese inmerecido Premio Nobel llamado Milton, ideólogo de la Globalización económica o léase La globalización de Milton Friedman, que reemplaza al keynesianismo, es decir los postulados económicos previos de John Maynard Keynes. Podéis a este respecto leer el contenido de los siguientes documentos: Milton Friedman: Friedman fue asesor para los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido, Tratado de Libre Comercio UE-EEUU: un sueño neoliberal, una pesadilla democrática,La alianza Thatcher-Reagan definió el final del siglo XX. Para más detalles tan solo saber que, al parecer, todo se inició con los Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, liderados por la Organización Mundial del Comercio, así como sus actuales garantes institucionales que resultan ser Banco Mundial y el Fondo Monetario InternacionalDigamos que, para Milton, un Estado debía dejar de intervenir en casi todo, ya que la economía se autorregula sola, solita, sola. Efectivamente, pero para su propio beneficio, que no el de los consumidores. De este modo, van saliendo a la palestra problemas y más problemas que acucian a parte o toda la ciudadanía del planeta, tales como los siguientes entre otros muchos: deslocalización empresarial, fuga de capitales, desigualdad, precarización en el empleo, maltrato a los trabajadores de las empresas deslocalizadas, riesgos para la salud incluyendo morbilidad y mortalidad causadas por las nuevas tecnologías y modos de trabajo, migraciones descomunales y en parte forzadas, pobreza, contaminación, explotación, cambio global, paraísos fiscales. No se trata de conjeturas, las fechas y los hechos están ahí. Y todo desde el nacimiento o como consecuencia de la denominada tecnociencia. A la hora de rapiñar y destruir, el emprendimiento empresarial ¡si! es formidable.

En cualquier caso ya expresé mi opinión hace años, y cuanto más tiempo transcurre y más leo acerca de este transcendental tema más me ratifico en los postulados que presenté en, por ejemplo estos post: Ciencia y Neoliberalismo Económico, ¿Hacia una Nueva Gobernanza Mundial?: La Globalización Cuestionada por el Capitalismo, Las Miserias del Capitalismo: La Obsolescencia Programada (o el porqué vivimos en una Sociedad Anti-sustentable”), Envejecimiento, Futuro de la Humanidad y Obsolescencia Programada en un Mundo Superpoblado, La Creatividad Científica y El Futuro de la Ciencia ,El Imperio de la Dictadura Financiera, los Populismos y el Papa Francisco, Ciencia y Neoliberalismo EconómicoRetrodemocracia ,Comercialización de la Ciencia: Riesgos y ContradiccionesCiencia e Incultura Política: Investigación Traslacional., Tecnologías de Primera y Segunda Generación (Un Riesgo Social en Ciernes) ,Sobre Organizaciones Empresariales y Empleados Públicos , El Colapso del Medio Ambiente: La primavera silenciosa ya está aquí,Las Reservas Extractivas: Una Promesa ecológica al borde del desastre por la economía globalizada ,Los mártires del medio ambiente y la posverdad (el hostigamiento de la dictadura financiera),Cambio Climático: ¿Una Guerra Ecológica o Económica?,  La Gran falacia de los Pesticidas y el Agronegocio de las Multinacionales: La humanidad enferma y la biosfera desolada (Informe de la ONU),Las “Trump”etas del Apocalipsis (Donald Trump, Medio Ambiente y Espacios Protegidos)Sellado del Suelo, Infraestructuras, Ladrillazo, Destruir el Litoral, Empleo y Enriquecimiento de las Empresas Constructoras,Desastres Ecológicos Causados por la Agroenergética y Biocombustibles de Primera Generación: El Gran Incendio de los Histosoles de Indonesia, La Singularidad Tecnológica y su futuro: Cerca o Lejos, África Olvidada: Deforestación, Desertificación, Pobreza y Corrupción, si bien he editado bastantes más post en la categorías sobre Fraude y Mala Praxis Científica, como también y Prensa y Política científica. Este es el sibilinamente denominado resultado del confundente concepto del contrato social de la ciencia.

Y digo yo: Poco o Nada tiene que ver este contrato social por la ciencia con los ideales expresados  por muchos científicos como en este manifuesto denominado “Ciencia y valores humanos” en el que se concretan las obligaciones de los investigadores, como profesionales.  ¿No pensáis lo mismo?: El Colapso del Medio Ambiente: La primavera silenciosa ya está aquí.

Os dejo ya con algunos contenidos de otras páginas Web. En unos os informan sobre ese tal  Milton, en otros del final de la Big Science temprana y como se despliega en Europa o Japón la mentada fase tardía,  inicio de todos los males, por cuanto durante la primera nos encontrábamos bajo el protectorado imperial de EE.EE, con su Big Science temprana. Tenéis pues material para leer sobre los orígenes y rasgos de la Macrociencia tardía y su transición a la tecnociencia.

Post Previos de Nuestro Curso Básico de la Tecnociencia hasta marzo de 2019

Bibliografía de libre Acceso en la Red Para el Curso Básico de Tecnociencias

De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

Tecnociencia Definiciones y Objetivos

Historia de la Tecnociencia: De la Ciencia a La Macrociencia Temprana

Juan José Ibáñez

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¿El Progreso trae felicidad?. Viajando al jardín del Edén en el Amazonas (el Pueblo Wajãpi)

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Pueblo Wajãpi. Fuente: Colaje Google imágenes

 

¿El Progreso no trae felicidad?. ¡Pues hay que acabar con los afortunados que lo rechazan, que mal ejemplo, trabajan poco, viven felices, se divierten….!. ¡Intolerable!

 Recuerdo con nostalgia como mi amigo y colega Alfred Zinck narraba apasionantes historias de cuando investigaba en las selvas tropicales de Latinoamérica. Alfredo comentaba que, a veces, salían del helicóptero, y los moradores de aquellas tierras les lanzaban flechas y lanzas cuando intentaban bajar de su “pájaro metálico”. Y así podía pasarse horas. Del mismo, rememoro un viaje a un poblado aborigen de las américas tropicales que recordaba el colega Juan Sánchez. Aun vislumbro su cara de asombro al describir a hombres sexagenarios que parecían muchos más jóvenes, vigorosos y saludables que nosotros, con exquisitos dientes blancos como el mármol, y cuya afabilidad y ganas de divertirse eran enormes. En noviembre de 2017, me llegó una noticia que ha dado lugar al post que redactamos hoy. Hablamos del pueblo Wajãpi, que habita en los bosques pluviales de Brasil, apenas ha contactado con el nombre blanco, y se prepara para defender sus últimos reductos. ¿Habéis visto el film titulado  La Selva Esmeralda (The Emerald Forest, 1985)?: ¿No? Os la recomiendo, ya que narra la vida en un poblado “no contactado” de aquellos lares, en donde sus moradores habitaban felizmente, aunque siempre temiendo la amenaza de los “hombres termita” (destruyen la madera de los boques), es decir el “hombre blanco” que dejaba sus masas forestales hechos añicos.  Pues bien, dos de los testimonios que os dejo abajo “parecen salidos de tal película.

Alan Tormaid Campbell, vivió en uno de los poblados Wajãpi durante los años setenta, publicando a la postre en 2002 una monografía antropológica de los indígenas mentados: “Getting to know Waiwai.”. En Internet aparece alguna relación entre el libro y el film, si bien no he profundizado lo suficiente como para corroborar si habla de la misma tribu, aunque desde luego lo parece. La relación entre el libro que viene citado en el texto y la película de la Selva Esmerala es comentada en el primero. Como veréis abajo, trabajan para comer y comen para vivir disfrutando, hasta que comenzaron a ser acosados inmisericorde e incesantemente, cuando no asesinados por los hombres termita. Se encuentran al borde de la desaparición. ¡Obstinados jinetes de la apocalipsis!. Y efectivamente, no se trata de leyendas, la selva les da sus frutos y animales, los ríos sus peces, sus cultivos lo que demandan para alimentarse, jugar y satisfacer sus vicios. Así, en pocas horas, han llevado a cabo sus labores, y tan solo resta divertirse, beber su cerveza ingerir lo que haga falta, bailar y cantar, hasta finalmente reunirse alrededor de una fogata y contar historias. ¿No sienten ustedes envidia?. ¡Qué fácil resulta ser feliz sin tanta tecnología, sin necesidad alguna de apelar al progreso, etc.! Algunos comentarán que si las enfermedades, que si tal, que si cual. Empero, lo mejor que puede ocurrirle a un ser humano es que disfrute de su vida terrenal, feliz, en harmonía con sus gentes y respetando el medio ambiente. Sin embargo, no se lo consentimos, por lo que hartos amenazan por comenzar a guerrear a todo el que amenace más aun su forma de vida.  Survival International, se afana por defender a estos pueblos, muchos de los cuales, no han contactado jamás con la civilización contemporánea, siendo por tanto además fácil presa de nuestros gérmenes, su peor enemigo invisible. 

 En alguna noticia que os reproduzco abajo, redactada en español castellano, se habla de “hombres de la edad de piedra” ¡Qué atrevida es la ignorancia! Otra de las noticias nos informan que su agricultura se basa el más simple de los sistemas de aquellas tierras: chamiceras o “cultivo de tala y quema” . Sin embargo, de “piedra” se quedaron cuando llegó el hombre blanco ya que la Amazonía sería un jardín del edén que no un paisaje prístino, como explicamos en nuestro post: “Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?”. Pues bien, como os explicamos en algunos de los post previos que os mostramos abajo, la agricultura de aquellas culturas perdidas resultaba ser mucho más sofisticada, para nuestra vergonzante e insustentable ineficacia agraria. Al parecer, los expertos actuales argumentan que las chamiceras fueron reemplazando a múltiples manejos agrarios y de suelos más sofisticados, tras la invasión de las américas por los europeos. En ese momento comenzó su diáspora y no hubo más remedio que quemar, cultivar y salir corriendo so pena de ser reos de los hombres termita. Abajo os dejo abundante información sobre los Wajãpi en la Wikipedia portuguesa e inglesa,  ya que lamentablemente la española no atesora capítulo sobre los mismos.

 A estas alturas de mi vida, sigo preguntándome ¿para qué tanta ciencia, tecnología y progreso, si con ellos estamos destrozando la biosfera (nuestro hogar), contaminándonos, enfermando de stress y depresiones, etc. ¿Qué ganamos con ello?: ¡No lo sé!. ¿Qué perdemos?: Nuestro hogar y la felicidad. Algunos alegareis que somos más longevos o que nuestra vida media es más dilatada y confortable. Habría que saber cuánto podían vivir con sus cultivos tradicionales, sus intercambios culturales con otras etnias y sin tanto germen llegado de Europa. ¿Conocemos esos datos?: ¡No!. Prefiero pensar que hemos venido a vivir este mundo para disfrutarlo, mientras podamos y sin injerencias. ¡Viva la fiesta de los Wajãpi!. Pasen lean y reflexionen hacia dónde vamos, comenzando con la primera nota de prensa traducida al castellano y que llevaría el título deCerveza en el Amazonas la tribu que ama la fiesta”. Y sin resaca, ya que disponen de los remedios para evitarla.  Eso si, ya advertimos que haremos otro post acerca de su cosmología, su visión del mundo.¡Viva la fiesta de los Wajãpi!.

 Juan José Ibáñez

 Continúa con abundante información……..

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De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

tecnociencia-introduccion 

Fuente: Colaje de imágenes Google

Entre 2007 y 2012, aproximadamente, abrimos e implementamos los principales contenidos de nuestra categoría “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”. Jamás pensé que fuera a tener el éxito que ha alcanzado. Poco después disfruté como profesor de estos temas en un master de posgrado y excelencia de la UPM (ver por ejemplo  la siguiente entradilla “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías”). El curso, a pesar de ir dirigido a ingenieros, es decir jóvenes con una mentalidad práctica, gustó a la mayoría de los alumnos. Obviamente, entre la filosofía y sociología “clásicas” de la ciencia y la praxis actual de la actividad investigadora existía un hiato profundo que tan solo en parte era cubierto apelando a la filosofía, por lo que acudí, no a la clásica escuela “sociológica  mertoniama” de la ciencia, insípida y poco adecuada  a la hora de explicar el mundo de la indagación en el que estamos inmersos. En consecuencia, iba inclinándome, sin dudarlo hacia los denominados estudios de la ciencia, o estudios sociales de la ciencia, que pueden considerarse aquí como sinónimos. Estos atesoran una fuerte inspiración en las propuestas que Bruno Latour y Michael Callon desarrollaron esencialmente a finales de la década de los 80 y principios de la de los 90 del siglo pasado. A pesar de todo, presentía que algo/bastante fallaba/faltaba, por cuanto no detectaba bibliografía reciente (novedosa) sobre la filosofía de la ciencia. Practicante no se habían publicado propuestas que marcaran hito alguno desde Feyerabend. Y Arañé la superficie sin lograr profundizar. No me equivocaba, o al menos descarriaba en demasía. Son justamente  Latour y Callon, entre otros, los que ahora han sido  considerados pioneros destacados de la denominada filosofía de la tecnociencia, como nos explica por ejemplo el filósofo Javier Echevarría, uno de sus principales exponentes en habla castellana. La filosofía e incluso la sociología de la ciencia siguen siendo válidas, si bien se nos quedan corta con vistas a explicar el quehacer reciente de la ciencia y su relación con la tecnología y la sociedad. Actualmente, aunque se hable de ciencia, realmente la mayoría de los políticos y medios de comunicación nos informan sobre el “lado bueno” de la denominada tecnociencia. Empero gran parte de los males actuales que hoy nos acechan, procede de la mentada tecnociencia. ¡Si! también esconde un lado oscuro, pero que muy oscuro.

Nunca existió, en mi modesta opinión, una filosofía de la tecnología digna de ser comentada. Sin embargo, ya sabemos que frasecitas billones de veces repetidas y aparentemente inocuas, como las de “ciencia, tecnología e innovación” o ciencia y desarrollo tecnológico, esconden un lado oscuro, pero que muy oscuro para la mayoría de los mortales.  No defiendo que toda tecnología sea perversa, y menos aún inútil, sino que se aplica a fines procelosos, estando en manos no de los científicos, sino de esos lobbies políticos, financieros, militares, empresariales multinacionales, etc., a los que no les importa el verdadero conocimiento, sino los pingues beneficios que, de un modo u otro, puedan acarrearles y arrebatarnos

Menguan rápidamente los investigadores que nos plantemos la ciencia en términos de hacer retroceder el muro de la ignorancia humana sin más; de entender mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos, sin más propósitos. El objetivo de la tecnociencia no es precisamente ese, sino el control del poder desde todas sus aristas por parte de la oligarquía global.  Algunas tecnologías, como las TICS, las usamos masivamente, siendo útiles para el ciudadano, muchos de los cuales son ya hiper-dependientes, por no decir adictos, a las mismas. Los propios blogs son un ejemplo, como la telefonía móvil y esos smartphones que llevan los más jóvenes, adheridos a sus cuerpos, abstrayéndose del resto del mundo.  Empero volvemos a reiterar que dejar el control en las manos de los que engañan y expolian a los ciudadanos, sin el menos control, nos ha conducido a esta sociedad sórdida insolidaria y a todas luces insustentable. Y así, por ejemplo, el medio  ambiente interesa como modelo de negocio, lo mismo que la salud y el bienestar general de los ciudadanos. El control en manos privadas de casi todo, deviene en un cáncer que ha invadido nuestro cuerpo social casi en su totalidad. Y entre ellas cabría destacar también la precarización del empleo, el paro y la salud laboral, etc., etc.  

Por definición, el propósito de las industrias es vender, vender mucho, cuanto más mejor (ver como botón de muestra nuestro antiguo post Las miserias del capitalismo: La obsolescencia programada, o por qué vivimos en una sociedad anti-sustentable”). ¡Si!. Para vender sus productos estos deben durar poco ya que se trata de comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar “ad nausean”. Luego nos lamentamos, por ejemplo, de la contaminación con microplásticos, o del cambio climático, frutos en gran parte del uso de la tecnociencia, como iremos demostrando ¿Dónde queda pues el conocimiento científico? Sigue siendo la piedra angular de la tecnociencia, no lo dudo, empero empleado para otros fines, generalmente, menos nobles que los de antaño, con salvedades, tanto antes y después. Actualmente la libertad para hacer ciencia, ha ido dando paso a que los investigadores sean un nodo más en la cadena de montaje tecnocientífica. La ciencia, tal como existía hasta mediados del siglo XX, sufrió un golpe mortal bajo la denominada “big Science” primero, y después con la ya asentada tecnociencia.  Tan solo en las ciencias menos sexy, y aun así por la obstinación de algunos de nosotros, se la intenta hacer frente con precariedad y sufriendo todo tipo de críticas y descalificaciones por los ciudadanos (generalmente tendenciosamente informados por los medios de comunicación), políticos y empresarios. No somos libres, sino exclavos.

Entiendo que todo esto os sonará a (i) Juanjo se ha quedado obsoleto y, como viejo en ciernes, defiende que” todo tiempo pasado fue mejor”; o (ii) Juanjo ha vuelto a apretar las tuercas de sus neuronas radicalizándose hasta límites insospechados. ¡Pues va a ser que no!. Lo que os voy a ir narrando no se de cosecha propia, sino de los filósofos y sociólogos actuales. Yo actuaré como correa de transmisión. Eso sí, intentaré añadir algunos granitos de arena que intenten clarificar la situación.  

Reitero que bastante arto del rumbo de la ciencia actual, durante un par de décadas, soslayé lecturas de lo que creí que eran disquisiciones en boga, sin sustancia, puramente retóricas, cuando se mentaba la tecnociencia, innovación, emprendimiento, etc.  Craso error. ¡Enorme!, ¡descomunal!. Fue justamente en el verano de 2016, cuando leía un libro por placer sobre ese hilarante intento de evadir el envejecimiento y alcanzar la inmortalidad (ver el post: Jugando a Ser Inmortales: Transhumanismo y Singularidad Tecnológica; el día en que dejemos de ser humanos), cuando se cayó la venda de mis ojos y topé abruptamente con la filosofía de la Tecnociencia. Ahora entiendo bastante mejor muchas de mis críticas, quejas y lamentos en entregas precedentes a cerca de la estructura, dinámica y evolución de la ciencia actual. Abajo os hago una relación relativamente prolífica, aunque ni mucho menos exhaustiva, de tal material ya editado.

Repito una vez más, para ser lo más transparente posible, que resulta curioso como muchos de mis post previos almacenados durante 14 años en varias de las categorías de nuestra bitácora  (ver el margen derecho de vuestro monitor): “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”; “Curso breve sobre Periodismo Científico ”; “Curso Básico de Ciencia para Jóvenes Universitarios y Tecnólogos”; “Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología”; “Fraude y Mala Praxis Científica”; “La Crisis de la Edafología”; “Prensa y Política Científica”; “Redes Complejas, Ecológicas, Sociales y el Mundo de Internet”; “Curso breve sobre Periodismo Científico”; “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías” adquieren una nueva dimensión ante mis ojos y cortas entendederas. 

A diferencia del curso sobre filosofía y sociología de la ciencia, para el cual había leído bastante y durante muchos años, deberé redactar los post de este nuevo “cursillo acelerado” conforme vaya leyendo libros y material de Internet.  No se trata de improvisar, sino de informaros conforme vaya asimilando lo que encuentro de interés en este mundillo.

En cualquier caso, estoy completamente convencido de que con este material y sus enlaces asociados, no sólo entenderéis mejor como trabaja en gran medida la ciencia actual y con qué propósitos, sino también los sinsentidos del mundo en el que nos ha tocado vivir. ¿Lo dudáis? ¿Sí? Pues os aseguro que quien siga el este nuevo curso terminará por entender lo que no desean que entendamos o lo que no queremos ver. Por las razones aludidas, iré editando post pausadamente, no esperéis un manantial continuo o incesante.

La ciencia comparada con la tecnociencia es puro romanticismo.

Juan José Ibáñez

Abajo os dejo el material de partida ya publicado. Iré ofreciendo el nuevo en sucesivos post ya vinculados a esta nueva categoría denominada Filosofía de la Tecnociencia

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