Posts etiquetados con ‘tecnociencia’

¿Holocausto ambiental o Guerra mundial?

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 Si comparamos los datos de fallecimientos (por no hablar de enfermedades) que se encuentra causando la contaminación ambiental. Las cifras son aterradoras. Un cuarto (25%) de la población mundial fallece por este motivo. A esto le llamamos progreso.  ¿Verdad?. Si la medicina moderna se gasta miles o decenas de miles de millones de euros intentando salvar vidas, el progreso generado por la tecnociencia  posiblemente asesine aún más. Abajo os hago unos cálculos de los fallecidos en la I y II guerra mundial, comparándolos con los que a fecha de 2019 publica la ONU y la Organización mundial de la salud. ¡Esperpéntico!. En sesenta años hemos logrado que el relativo bienestar que disfruta una minoritaria parte de la población, se genere a costa de defunciones casi equivalentes a las que generó la II guerra mundial, en términos anuales: millones y millones.  Como ya os comentamos la gran tragedia que padecemos deriva del hecho de que somos tan incompetentes como para apuntar en una diana gigante y pegarle un tiro al suelo. El modelo económico que padecemos es el problema, la degradación ambiental el principal resultado, siendo el cambio climático un efecto colateral, Y no al revés. Y nuevamente, no lo asevero yo, sino la ONU, la OMS, etc. ¿Vale?. Reitero que abajo podéis entrar y leer en la galería del terror de todo este holocausto, con cifras, datos y comentarios. En consecuencia son el Banco Mundial y el FMI, los que con sus predicciones y propuestas, colaboran con la dictadura financiara arrastrándonos al precipicio.  

Seguidamente, os muestro otra nota de prensa que constata como en Europa, a pesar de lo que se ha venido divulgando, la paupérrima calidad del aire induce más mortalidad y morbilidad que el maldecido tabaquismo, sin que ello quiera decir que sea inocuo, ni mucho menos). He visto y oído en mi cuidad, a padres con sus bebés, sentados en la mesa de una cafetería al aire libre maldiciendo a un fumador próximo, mientras disfrutaban de aire mucho más  contaminado al lado de una vía peatonal repleta de tráfico. ¿Por qué bramaban?.  Sencillamente habían olido el humo de los fumadores que transitaban por las aceras, cuando sus retoños respiraban un aire aun peor, si cabe, repleto de esas mortíferas partículas a las que denominamos PM 2,5.  Sin embargo, nuestras autoridades sanitarias no advierten a tales ciudadanos de sus “malos hábitos”. ¿Por qué?. Simplemente el sector de la restauración pondría el grito en el cielo, alegando que las autoridades sanitarias les estaban arruinando sus negocios, y de paso poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo. Vivimos en la época de la posverdad. Padeciendo una primavera silenciosa. Y está , según pasa el tiempo será aun peor, hasta que llegue a un punto en que……

Pues bien, como las cifras cantan y también las dos notas de prensa (una de ellas traducidas del inglés; al margen de los millones de muertos caudados por las dos guerras mundiales que añado también de Wikipedia), os dejo con ellos, más mudo que la citada y lúgubre primavera.  

Juan José Ibáñez

 Continúa……….

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La Tecnociencia Como Sistema Complejo o No lineal: ¿Qué Significa?

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Hablabamos en un post precedente de nuestro Curso sobre tecnociencias: “La Actividad Científica como una Red de Relaciones sobre la enorme complegidad de la Tecnociencia“. Cuando mentamos que en los sistemas en los que actúan una plétora de agentes entrelazados mediante sus relaciones/interacciones mutuas nos encontramos, prácticamente siempre con que se trata de sistemas no lineales es decir complejos (Concepto de Complejidad) que también atesoran unas cualidades muy idiosincrasias que la formulación ANT debiera cumplir (Teorías Científicas Como Estructuras Complejas). Tanto la filosofía de la Ciencia que defiende Xavier Echeverría, como la Teoría Actor-Red que propusieron Latour y Callón, entienden que la ciencia, actual es una red extremadamente compleja de relaciones compuesta por humanos, sus instituciones, artefactos, instrumentos, políticas, intereses económicos, militares, industriales y geopolíticos. En este basto entramado la ciencia tiene cabida pero ya no impone, sino que se encuentra sometida al poder de otras fuerzas.  

Sin embargo, ninguna de ambas aproximaciones explota las propiedades de un entramado tecnocientífico que se encuentra sujeto a agentes cuyos intereses no coinciden, sino que incluso a menudo se encuentran en conflicto. Empero la palabras claves son Sistema Complejo, Sistemas No lineales, Sistema Complejo Adaptable, etc. Y de estos temas hemos hablado con harta frecuencia en nuestro blog. Abajo os dejo una relación de ellos, tanto para dar fe de este aserto, como para proporcionar una mayor información al respecto. Una red de tales características, que como también indico más adelante no resulta ser trivial en absoluto, sino que nos ofrece claves acerca de su estructura, dinámica y proyecciones fututasUna de ellas por ejemplo, es su imprevisibilidad, la cual entra en conflicto con (i) los intereses de los agentes no científicos por doblegar a la ciencia pura y sus practicantes y (ii) guiar el futuro de la tecnociencia, así como su sometimiento a la gobernanza global y sus intereses económicos, ya que por su naturaleza es “impredecible”.  ¿No se puede predecir lo impredecible, por mucho empeño que se demuestre porque sea así?.

En el ya reiterado artículo de  Gonzales, Casanova y Echeverría se definía la tecnociencia como “una red cuyos nodos están formados tanto por actores humanos como por actores no humanos (instrumentos, chips o cualquier otro componente tecnológico, objeto físico o ser vivo). Las consecuencias de esta definición se exploran a través del análisis de cómo se forman y se sostienen tales redes. Según este enfoque, tanto los desarrollos científicos como los tecnológicos pueden ser analizados en términos de luchas entre diferentes actores para imponer su definición del problema a resolver (Latour, 1987; Callon, 1987)”. Y tal definición, que es  aceptada por la mayoría de los expertos, al menos “en líneas generales”, conlleva inherentemente una fuerte carga de información que ni los investigadores mentados ni prácticamente, ningún otro, han explorado en la profundidad que merece, por cuanto es capital. Reitero, una vez más, que estamos intentando analizar un sistema complejo. 

Y otra vez más, para que quede absolutamente claro: como veremos en el presente post, tal definición nos lleva ineludiblemente a entender que la tecnociencia es un sistema complejo, no lineal, y por lo tanto impredecible en su estructura, dinámica y más aún proyecciones de futuro: ¿predicción?. 

Obviamente, la ciencia tradicional ineludiblemente se comportaba también como un sistema complejo. Ahora bien, el menor número de actores, sus constreñidos intereses y rivalidades relativamente comunes, así como los débiles, en general, inputs externos (en comparación con la tecnociencia), se traducen en que la comprensión de las propiedades de este tipo más rudimentario de sistema fuera “en teoría”,  algo más abordable. Y digo “teóricamente ya que tampoco son necesarios diversos factores para toparse con la mentada complejidad, inherente a casi todos los tipos de sistemas naturales, sociales, culturales, etc. Empero, ya os narramos que en la tecnociencia, intervienen muchos más agentes y a menudo con intereses contrapuestos, a varias bandas. Todos ellos conformarán una red en la cual las interacciones se producen entre los nodos de la misma, empero que resulta difícil delimitar cual es el verdadero sistema de estudio (vislumbrar la red completa). Si tuviéramos que representar tal maya en su totalidad, es decir acotar sus límites/fronteras, os puedo asegurar que no podríamos llevar a cabo tal tarea con precisión. Siempre quedarían elementos e interacciones por incluir previamente no reconocidas en tal imagen, como ocurre con las redes ecológicas, metabólicas, etc. 

En el caso de la ciencia, hasta el advenimiento de la tecnociencia, los investigadores o trabajaban casi en el limbo, a espalda de intereses ajenos, o estos eran muy claros y explícitos (investigación militar, política gubernamental: es decir la Big Science), recalcitrantemente concentrados en sus objetos de estudio, pero sin menospreciar las necesidad sociales, en numerosas ocasiones. Con la Excepción de la Big Science, la financiación necesaria solía ser menor que la que demanda actualmente y que implica un entramado de instrumentales tecnocientíficos, y la intervención estatal e industrial/empresarial (prioridades de los proyectos, personal, infraestructuras, objetivos tecnológicos) ofreciendo un mayor margen de maniobra. Empero al pasar bajo el control de los Gobiernos o consorcios de ellos (Big Science) primero, y después bajo el imperio económico/empresarial, todo ha ido cambiando y para mal de los investigadores, aunque también de los ciudadanos en general. Se impone competir en el marco de una económica neoliberal depredadoramente competitiva, en la que las personas pasamos a ser simplemente consumidores. ¿Qué consumimos?: simplemente lo que una enloquecedora y machacona máquina global de propaganda/marketing nos impele a comprar.

El tema es tan largo y complejo,  como para que tan solo presentamos un par de ejemplos y después una abundante documentación con vistas a que indaguéis por vosotros mismos.  Me centraré en la economía que tanto nos acucia.

Se ha constatado que el sistema financiero (dictadura para ser más precisos), también resulta ser no lineal. Desde hace más de un siglo, los denominados ciclos económicos han dado lugar a gravísimas crisis que han acarreado hambre, miseria, pobreza, etc. ¿os acordáis de la gran depresión de 1928?. Los expertos actuales nos intentarían vender la falacia de que por aquel tiempo los analistas financieros y sus augurios disponían de pocas herramientas con vitas a poder vaticinar la tragedia que se produjo.  Y para rematar el asunto un gran desastre natural que azotó EE.UU., agravó todo aún más (como por cierto había vaticinado un científico del suelo ¿?). Bastó añadir un elemento más y la imprevisibilidad fue ya descomunal. Recientemente, cuando nos alcanzó de pleno la gravísima crisis financiera de 2008, el arsenal de analistas y herramientas matemáticas ya era formidable, pero según ellos y los políticos, nos noqueó el desastre sin que tal plétora de sesudos expertos lo advirtiera.  ¿Era predecible? ¿Nos mintieron? ¡Tal vez! Pero también se trata de una propiedad intrínseca de los sistemas no lineales. Dicho de otro modo, podemos hacer una multitud de predicciones, empero ¿acertarán? ¡No!.

Me remito ahora a otra crisis relacionada con la anterior pero de carácter doméstico y que personalmente me afectó de pleno. Hablo de Burbuja Inmobiliaria en España. El precio de la vivienda desde finales del siglo XX hasta aquel momento subió vertiginosamente, alcanzando límites irracionales. Muchos ciudadanos comenzaron a asustarse y la inquietud se fue generalizando. Por aquel entonces, tanto el Director del Banco de España, el propio Gobierno y los análisitas financieros nos aseguraron que tales precios se estabilizarían, pero que “en ningún caso bajarían en picado”. No debíamos tener temor al respecto. Y semanas o meses después…… la tragedia sacudió a la ciudadanía española. ¿Un poder mentiroso y/o un sistema financiero impredecible?. Pues bien, durante 2017, 2018 y cas todo 2019, se repiten las mismas circunstancias y nos vuelven a espetar la misma y vacua cantinela.   ¡Todos tranquilos, no pasa nada!. Empero en los sistemas complejos pequeñas variaciones pueden amplificar sus efectos exponencialmente. Obviamente, ya sea por imprevisibilidad, ya por las mentiras (comprobadas), ya por pura incompetencia, somos muchos los que nos tememos lo peor.

Pues bien, me imagino que los lectores os preguntaréis. ¿Y qué tiene que ver todo esto con la tecnociencia?.  Simplemente la recesión económica fue tan seria como para que el sistema tecnocientífico español, cayera en picado, tanto en financiación, como en personal. Once años después, además de haber perdido puestos en el ranking mundial de las potencias en materia de ciencia, seguimos sin recuperarnos.  Es decir, uno de los elementos o más del sistema tecnocientífico demostró sus debilidades y todo el conjunto del entramado científico resultó dañado e incluso, en otros casos podría decirse que literalmente destruido.

Al lector debe quedarle claro que la complejidad de la tecnociencia, así como la futilidad de los poderes que mueven sus hilos con vistas a guiarlo por caminos seguros recaeran en los mismos errores de apreciación: ¡No son poco fiables, y sí muy impredecibles!. No me gusta el panorama de la tecnociencia actual se mire por donde se mire. ¿Se puede planificar así una I+D+i y esperar razonablemente que las políticas diseñadas alcancen los objetivos previstos? Ya iremos desgranando otros inquietantes aspectos de esa cosa a la que llaman tecnociencia. Os dejo hoy con la abundante información prometida, sintetizando lo esencial de los capítulos de Wikipedia y alguna página Web más. 

Juan José Ibáñez

Continua……

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Tecnociencia y Ciencia Disruptiva: La paradoja de los Grandes Equipos de Investigación

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Fuente: Colaje Google Imágenes

 Los defensores de las tecnociencias, la política científica de los gobiernos con sus planes nacionales de investigación, y los medios de comunicación de masas, suelen vendernos que los equipos numerosos e interdisciplinares, junto con sus grandes y onerosas instalaciones instrumentales se encuentran mucho más preparados para el progreso de la ciencia, perdón ¡tecnociencia!. que los demás Las noticia que os voy a traducir hoy publicada originalmente en Inglés (Nature Letters)  viene a desmontar la mentada falacia. Tal concepción, entra en la categoría que en un post editado hace ya 11 años denominamos Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: “Los Tópicos Impregnantes”. Al final damos como cierto muchos de ellos, de tanto leer tal aserto, sin percatamos que tiene el mismo valor de las fake news. No es que estén equivocados, sino que son mentirosos. Hemos venido defendiendo desde hace 15 años que son las mentes creativas en momentos de “iluminación las que cambian el mundo”. Por lo tanto, yerran nuestras autoridades cuando ponen todas sus esperanzas en este tipo de “gran ciencia”, en lo que respecta al tamaño, aunque este tema sea relativamente independiente de la dudosa grandeza la tecnociencia. Y ellos lo saben, ya que muchas de las empresas actualmente más cotizadas del mundo se iniciaron por una mente maravillosa o por un grupo de ellas. Y la carta a la revista Nature así lo constata con contumacia, ya que los autores que en este caso si debieron hacer uso de las(os) denominadas big data, datamining y meta-análisis. Lo intuyo por la cantidad de escritos que dicen haber revisado.  Más concretamente, como veréis abajo, señalan que “Aquí analizamos más de 65 millones de documentos, patentes y productos de software que abarcan el período 1954-2014, y demostrar que a lo largo de este período, los equipos más pequeños han tendido a alterar la ciencia y la tecnología con nuevas ideas y oportunidades, mientras que los equipos más grandes han tendido a desarrollar los existentes”. La ciencia, la gran ciencia, pero también ocurre en tecnología, es coto casi privado de ideas disruptivas. Abajo os dejo algunas noticias sobre la acepción del término actualmente, ya que con anterioridad, o en otros ámbitos del conocimiento, el palabro “disruptivo” alberga muy variopintos significados. Resumiendo, los grandes equipos e instalaciones “en general” (hay investigaciones que efectivamente sí requieren este tipo de enormes entramados por necesidad) suelen tender a llevar a cabo hacen lo que Kuhn denominaría ciencia normal, mientas que los pequeños generarían algo más cercano a los cambios de paradigma. Se trata de cambios bruscos, rompedores que crean un punto de inflexión, es decir un antes y un después. Por el contrario, la tecnociencia tiende a promover, con sus urgencias y cortoplacismos, productos que tengan una gran aceptación en el mercado inmediatamente. Así pues, los primeros y actualmente despreciados grupos de investigación con tamaño reducido son en realidad el sustento casi indispensable de los segundos. Empero mientras la mayoría de ellos son ignorados (sin negar  que una minúscula élite de estos investigadores han entrado en el ranking de los personajes más ricos del mundo”) los últimos son promocionados y altamente incentivados por los dichosos planes nacionales de I+D+i.  Es decir, que un falso tópico impregnante revolotea en la cabeza de nuestros sesudos gestores, dando lugar a que la financiación y programas estratégicos sean menos eficientes que lo que debieran.

 Cierto es que existen las denominadas starups  e incubadoras de empresas, entre otras herramientas de las tecnociencias que ayudan a que jóvenes emprendedores den los primeros pasos en sus iniciativas pre-tecnológicas o tecnológicas. Algunas de ellas pueden y tienen éxito, mientras que la mayoría no. Es algo lógico, cuando hablamos de ciencia creativa y tecnología disruptiva. Este ha sido el caso de España, por poner el ejemplo que mejor conozco. Sin embargo, una vez patentado un diseño/tecnología/ procedimiento/etc. ingenioso, la mayoría de ellos (sus patentes) son adquiridos por grandes empresas, que pagan por adueñarse de ese valioso botín. Tal hecho significa que los brillantes emprendedores logran una buena ganancia, pero también que la mayor parte del beneficio del producto lo recibirán las grandes empresas multinacionales, en la mayoría de los casos. Y así se llega a la paradoja que los creativos pasan a ser meros suministradores de ideas innovadoras para el gran capital que vende mercancías. Este problema resulta tanto más grave cuando más rácano, conservador y miope sea el empresariado de un país, como ocurre en España. De todos modos, los empresarios latinos de ambos lados del atlántico, no se caracterizan por invertir en innovación y menos aún de capital riesgo, también denominado emprendedor. Finalmente, las ideas y sus beneficios terminarán en manos de los Estados más poderosos y su tejidos empresariales, con independencia de donde nacieron. ¿No salen ganando siempre los mismos?.

 Las autoridades Europeas llevan varias décadas muy preocupadas por el hecho de que sus esfuerzos y recursos en materia de investigación y desarrollo, terminan generando menos beneficios financiaros comparativamente que en EE.EE. Es decir somos menos “tecno-competitivos Este hecho es conocido como la “paradoja europea”. Y en tal contexto, por ejemplo, España sería la paradoja de la paradoja Europea, ya que todo termina siendo más histriónico y decepcionante. Obviamente si la Unión Europea no logra alcanzar los beneficios que en EE.UU. se debe a un problema de la propia “in”-cultura empresarial, que no de la ciencia y la tecnología que atesora. Por lo tanto, cabría devolver la pelota a los empresarios y directivos que exigen que las universidades y centros de investigación que presten atención a las necesidades de sus empresas. Desean que desde el sector público se les haga casi todo el trabajo y financie la mayor parte del mismo, con vistas a que ellos vayan engrosando sus cuentas bancarias. ¿No sajen ganando siempre los mismos? ¡Así sale vencedor cualquiera!. Los dados se encuentran fuertemente cargados.

 Visto lo visto, nada de lo que pretende la tecnociencia parece razonable, sino meramente colonizador y mezquino, al menos en la mayoría de los Estados. Y así la Ley de San Mateo se torna en una Ley bajo el imperio de la economía globalizada que sufrimos.  ¿Qué ocurre en Latinoamérica? ¿Qué piensan por allí los filósofos de la tecnociencia?. No os preocupéis será  también un tema capital de este curso de Filosofía de la tecnociencia.

Juan José Ibáñez

Continuemos y sorprenderos………..

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De la Bigscience a la Tecnociencia (La Macrociencia Tardía)

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Como comentamos en el post anterior, la ciencia cede parte de su hegemonía tradicional ante la macrociencia, debido tanto a la  II Guerra Mundial, como a la subsiguiente Guerra Fría de las dos grandes superpotencias que luchaban enconadamente desde la década de 1950 por imponer sus intereses al resto de los mortales. Ahora bien, entre la bigscience militar y la tecnociencia actual existe un hiato difuso y ambiguo que queda por rellenar y denominar. Y es aquí en donde muchos expertos discrepan.  Yo personalmente echo en falta varios elementos en las diferentes ecuaciones o interpretaciones a las que he podido acceder. Por esta razón he acuñado sin más pretensiones la “macrociencia tardía”. La cuestión reside en entender cuales, quiénes y cómo fueron las fuerzas impulsoras  que dieron el salto del consorcio ciencia-política-tecnología militar (o al menos con intereses para la defensa nacional) a una tecnociencia casi totalmente gobernada por  la gran industria y de palmarios finales económicos. Los fragmentos de texto que recojo hoy  explican, en cierta medida el paisaje, aunque dista mucho de ser nítidamente transparente. 

Cierto es que los éxitos que alcanzó la ciencia durante en periodos de guerra (frías o calientes) de mediados del siglo XX, ofrecieron a los ciudadanos una imagen del poder y valor de la ciencia en beneficio de la sociedad. Ahora bien, si la tecnociencia comienza su andadura durante la década de los años 80, es decir hará aproximadamente 40 años, existen esencias que permanecen por descifrar y coincidencias dignas de mentarPermitirme que os avance dos andanadas para saber si estáis de acuerdo conmigo: (i)La tecnociencia nace más o menos cuando emerge la globalización económica comandada por la dictadura financiera y (ii), la actividad comercial e industrial globalizada da lugar al mismo tiempo al denominado cambio global,  y la degradación ambiental que ahora padece el planeta y enferma tanto a la biosfera como a la población mundial.  Y es que una actividad antaño vigilada por los gobiernos (el denominado proteccionismo) dio paso a la endiablada tesis monetarista ultraliberal de ese inmerecido Premio Nobel llamado Milton, ideólogo de la Globalización económica o léase La globalización de Milton Friedman, que reemplaza al keynesianismo, es decir los postulados económicos previos de John Maynard Keynes. Podéis a este respecto leer el contenido de los siguientes documentos: Milton Friedman: Friedman fue asesor para los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido, Tratado de Libre Comercio UE-EEUU: un sueño neoliberal, una pesadilla democrática,La alianza Thatcher-Reagan definió el final del siglo XX. Para más detalles tan solo saber que, al parecer, todo se inició con los Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, liderados por la Organización Mundial del Comercio, así como sus actuales garantes institucionales que resultan ser Banco Mundial y el Fondo Monetario InternacionalDigamos que, para Milton, un Estado debía dejar de intervenir en casi todo, ya que la economía se autorregula sola, solita, sola. Efectivamente, pero para su propio beneficio, que no el de los consumidores. De este modo, van saliendo a la palestra problemas y más problemas que acucian a parte o toda la ciudadanía del planeta, tales como los siguientes entre otros muchos: deslocalización empresarial, fuga de capitales, desigualdad, precarización en el empleo, maltrato a los trabajadores de las empresas deslocalizadas, riesgos para la salud incluyendo morbilidad y mortalidad causadas por las nuevas tecnologías y modos de trabajo, migraciones descomunales y en parte forzadas, pobreza, contaminación, explotación, cambio global, paraísos fiscales. No se trata de conjeturas, las fechas y los hechos están ahí. Y todo desde el nacimiento o como consecuencia de la denominada tecnociencia. A la hora de rapiñar y destruir, el emprendimiento empresarial ¡si! es formidable.

En cualquier caso ya expresé mi opinión hace años, y cuanto más tiempo transcurre y más leo acerca de este transcendental tema más me ratifico en los postulados que presenté en, por ejemplo estos post: Ciencia y Neoliberalismo Económico, ¿Hacia una Nueva Gobernanza Mundial?: La Globalización Cuestionada por el Capitalismo, Las Miserias del Capitalismo: La Obsolescencia Programada (o el porqué vivimos en una Sociedad Anti-sustentable”), Envejecimiento, Futuro de la Humanidad y Obsolescencia Programada en un Mundo Superpoblado, La Creatividad Científica y El Futuro de la Ciencia ,El Imperio de la Dictadura Financiera, los Populismos y el Papa Francisco, Ciencia y Neoliberalismo EconómicoRetrodemocracia ,Comercialización de la Ciencia: Riesgos y ContradiccionesCiencia e Incultura Política: Investigación Traslacional., Tecnologías de Primera y Segunda Generación (Un Riesgo Social en Ciernes) ,Sobre Organizaciones Empresariales y Empleados Públicos , El Colapso del Medio Ambiente: La primavera silenciosa ya está aquí,Las Reservas Extractivas: Una Promesa ecológica al borde del desastre por la economía globalizada ,Los mártires del medio ambiente y la posverdad (el hostigamiento de la dictadura financiera),Cambio Climático: ¿Una Guerra Ecológica o Económica?,  La Gran falacia de los Pesticidas y el Agronegocio de las Multinacionales: La humanidad enferma y la biosfera desolada (Informe de la ONU),Las “Trump”etas del Apocalipsis (Donald Trump, Medio Ambiente y Espacios Protegidos)Sellado del Suelo, Infraestructuras, Ladrillazo, Destruir el Litoral, Empleo y Enriquecimiento de las Empresas Constructoras,Desastres Ecológicos Causados por la Agroenergética y Biocombustibles de Primera Generación: El Gran Incendio de los Histosoles de Indonesia, La Singularidad Tecnológica y su futuro: Cerca o Lejos, África Olvidada: Deforestación, Desertificación, Pobreza y Corrupción, si bien he editado bastantes más post en la categorías sobre Fraude y Mala Praxis Científica, como también y Prensa y Política científica. Este es el sibilinamente denominado resultado del confundente concepto del contrato social de la ciencia.

Y digo yo: Poco o Nada tiene que ver este contrato social por la ciencia con los ideales expresados  por muchos científicos como en este manifuesto denominado “Ciencia y valores humanos” en el que se concretan las obligaciones de los investigadores, como profesionales.  ¿No pensáis lo mismo?: El Colapso del Medio Ambiente: La primavera silenciosa ya está aquí.

Os dejo ya con algunos contenidos de otras páginas Web. En unos os informan sobre ese tal  Milton, en otros del final de la Big Science temprana y como se despliega en Europa o Japón la mentada fase tardía,  inicio de todos los males, por cuanto durante la primera nos encontrábamos bajo el protectorado imperial de EE.EE, con su Big Science temprana. Tenéis pues material para leer sobre los orígenes y rasgos de la Macrociencia tardía y su transición a la tecnociencia.

Post Previos de Nuestro Curso Básico de la Tecnociencia hasta marzo de 2019

Bibliografía de libre Acceso en la Red Para el Curso Básico de Tecnociencias

De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

Tecnociencia Definiciones y Objetivos

Historia de la Tecnociencia: De la Ciencia a La Macrociencia Temprana

Juan José Ibáñez

continúa………

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Historia de la Tecnociencia: De la Ciencia a La Macrociencia Temprana

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Antes de comenzar, me gustaría que entendierais que los conceptos y definiciones que proponen diferentes autores sobre la tecnociencia y la denominada “gran ciencia o Big Science”, no dejan de ser más cajones que intentan capturar, sintetizar y categorizar la realidad en pocas palabras. Empero, como en casi todos los ámbitos del saber humano, las fronteras conceptuales de esta guisa resultan ser difusas y discutibles. Simplemente, algunos carpinteros elaboran mejores cajones que otros. En este post nos centraremos fundamentalmente en las primeras décadas de la macrociencia y como ésta se fraguó desde el campo de la ciencia con la intervención de los Estados, y poderes militares. En otra entradilla que seguirá a esta abordaremos el tránsito de la Big Science a la tecnociencia, si bien ya anticipamos aquí algunos rasgos de la última.  A la primera la denominaremos Big Science temprana y a la última Big Science tardía, sin ánimo alguno de generar escuela. Se trata pues de puro pragmatismo al objeto de facilitar la redacción y edición de los contenidos de este Curso Básico sobre Filosofía de la Tecnociencia

Casi todos los autores que estudian la transición de la ciencia a la macrociencia suelen coincidir en la existencia de un paso intermedio, al que denominamos macrociencia o “Big Science”. Sus diferencias estriban en incluir la primera en los orígenes de la segunda o bien, defender que existirían tres estadios más o menos, temporalmente secuenciados, es decir, de la ciencia a la macrociencia y de ésta finalmente a la tecnociencia. La macrociencia se originaría por la cantidad ingente de inversiones estatales, o principalmente estatales, hacia la consecución de objetivos que demandarían financiaciones imposibles de asumir por otros agentes económicos de la época. Estas no podían ser, dada su cuantía, sufragadas por el capital empresarial. Los eventos que citan los expertos suelen, en su inmensa mayoría, coincidir que tal salto se produjo en EE.UU., con el proyecto Manhatan, por el cual se lanzaron las primeras bombas atómicas sobre Japón durante la II guerra mundial. Dicho de otro modo, la puesta en escena de la macrociencia fue debida a intereses militares avalados por las políticas de Estado. Seguidamente, la lucha de poder por la hegemonía, entre el mundo capitalista y el comunista, en sus intentos por alcanzar la supremacía tecnológica y militar daría lugar a ese denominada guerra fría, en la que se fraguó una escalada armamentística que enfrentaba a ambos bloques geopolíticos, y así poniendo de paso a toda la humanidad y el planeta  que mora en riesgo de devastación y extinción total. No se me ocurre un esfuerzo técnico y económico más deplorable o desafortunado. Seguidamente, ambos bloques, enfrascados en una guerra mediática propagandística por demostrar que eran superiores a su rival, se volcaron también en onerosísimas investigaciones aeroespaciales con vistas a poner el primer hombre en la Luna, etc.  No se trataba pues de un tema económica y prioritariamente estratégico, sino de puras batallas para demostrar quién era  “the best one”. Obviamente, no puede negarse que, con el tiempo, tal investigación aeroespacial ha ofrecido importantes frutos a la sociedad civil. Empero tampoco se puede soslayar que esos programas no se encontraban destinados a tales propósitos.

Resulta palmario que este tipo de macrociencia, dio lugar a estructuras complejas orientadas a objetivos muy concretos en la cual la ciencia y los científicos se convertían en trabajadores del poder gubernamental y militar, cuyos intereses a menudo son distintos. Del mismo modo, con harta frecuencia, al tratarse de  investigaciones que por su naturaleza debían imperiosamente ser secretas, los resultados obtenidos tampoco, en primera instancia, eran mostrados al publico ¿gratuitamente? y menos aun diseminados con los cánones de la ciencia clásica, es decir, la publicación de los resultados obtenidos en revistas, libros y congresos especializados.  

Por lo tanto, los investigadores dejaron de ser “mentes maravillosas” y se transformaron en meros currantes/laborantes bajo las manos de personas y objetivos, a menudo nada nobles, subordinados a los deseos de políticos y militares. Con el tiempo, las empresas, asaltaron tales enormes capitales gubernamentales, se privatizaron subprogramas de los grandes proyectos macrocientíficos, entrando la industria privada a ingerir más y más porciones de la tarta que estaba sobre la mesa. Y así, terminaría por emerger lo que hoy denominamos tecnociencia. Sin embargo, también casi todos los autores consultados parecen coincidir que tal cambio surgió a principios de los años 80 del siglo XX en EE.UU

No os preguntáis aun: ¿Dónde fueron quedando paulatinamente tan nobles propósitos como el avance del conocimiento sin más o la búsqueda de esa  mal denominada  verdad científica? Pero sigamos…

Como habréis podido observar, a partir de las descripciones previas, y sobre las que abundaremos abajo (apelando a fragmentos, más o menos extensos de expertos en la materia), tan solo las dos superpotencias militares de la época podían permitirse tan brutales gastos a la hora de conseguir tales generosos objetivos, como sembrar de bombas atómicas todo el planeta y alardear de sus portentosas tecnologías “en la Luna”.  Más tarde entraron en Juego Japón (cuya investigación militar se encontraba secuestrada/vigilada/supervisada, tras la II Guerra Mundial, por EE.UU) y Europa. El viejo continente tuvo que esperar hasta fraguar, en un campo repleto de minas nacionalistas, un espacio y objetivo común al que hoy denominamos la Unión Europea (UE). Habían pasado varias décadas desde la II guerra mundial, las prioridades ya no eran examante las mismas, por lo que la presión de la industria militar menguó, en aras de otros objetivos estratégicos, como conseguir avances tecnológicos que no retrasaran a la UE, aún más, de las grandes superpotencias. Podemos hablar pues de dos tipos de la Big Science, uno  temprano y otro tardío. Abajo se ofrece una mayor información al respecto, si bien en otro post abordaremos esta “Big Science” a la que denominaremos tardía y que resulta más difícil de ubicar conceptualmente que la temprana.

Seguidamente, recogemos unos cuantos fragmentos de un artículo en el que figura como coautor Javier Echeverría, uno de los principales pensadores en habla española-castellana sobre la filosofía y sociología de la tecnociencia. Nos referimos concretamente a la publicación que lleva por título “.La teoría del actor-red y la tesis de la tecnociencia”. Incluimos también parte del material de Wikipedia.

Debemos hacer énfasis en que las aportaciones de Javier Echeverría y colaboradores son de lectura obligada para todos aquellos que estéis interesados por estos temas.

Juan José Ibáñez

Continuemos pues……

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Tecnociencia Definiciones y Objetivos

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Análisis Crítico de la Tecnociencia. Fuente: Colaje imágenes Google

Tras nuestros dos post previos del Curso Básico de Filosofía de la Tecnociencia, ha llegado ya la hora de entrar en materia. Por lo tanto, en esta entrada he escogido algún material del que ya os hable en el post anterior al objeto de explicaros que entienden diversos expertos sobre el concepto y la esencia de les tecnociencias.  Comenzaremos con el fragmento de texto de Javier Echeverría, siguiendo después con la proporcionada por la Wikipedia española. Debido a que esta última resulta ser extremadamente parca, hemos traducido también  algunos párrafos de la inglesa, mucho más prolífica en su descripción. Finalmente también capturamos algunos párrafos de otros autores. Cabe recordaros que toda la bibliografía que abajo leeréis fue puesta a vuestra disposición en la entrega precedente).

Seamos claros, siempre se había defendido, y la filosofía de la ciencia también lo avala, que la actividad tecnocientífica resultaba ser la búsqueda del hombre por acercarse a comprender mejor el mundo. Ahora resulta que la tecnociencia “da la vuelta a la tortilla” ofreciendo una imagen estrictamente utilitarista del saber científico. Empero el panorama se enturbia más, al soterrar bajo el suelo la actividad investigadora, tal “pilares invisibles”, sobre los que sustenta la tecnociencia. Somos peones al servicio del poder económico, empresarial, militar y político, entre otros muchos. La ciencia ya no es un fin, sino un medio de dominación por la dictadura financiera, las multinacionales y los poderes fácticos en general que, como todos sabéis, son esencial y apasionadamente altruistas. ¿¿??.

Déjenos de mentiras y monsergas. El propósito de una empresa es vender sus productos (cuanto más mejor), mientras que el financiero deviene en amasar dinero (Cuanto más mejor). Por último los políticos, también comienzan a asemejarse a torpes marionetas en las manos de los dos precedentes.   Queda por añadir a la ecuación la investigación militar, pero no entraré en detalles, por el momento,  acerca de este asunto.

Tan solo finalizar con un ejemplo. Una empresa farmacéutica busca vender sus fármacos y obtener pingues beneficios. Si uno de estos últimos curara al 100%, es decir nos hiciera sanar definitivamente, ellos  dejarían de obtener tantas ganancias económicas. Empero ese no es su fin, sino devendría en su final, o al menos en enormes pérdidas de dividendos, afectando gravemente a su rentabilidad.

¿En dónde queda la ciencia como exponente de ese idolatrado conocimiento humano cuyo propósito básico resulta ser la búsqueda de la “verdad” para ponerla al servicio de todos los humanos, que no de los poderes que los oprimen, la mayoría de las veces?. Iremos intentando arrancar la máscara de la tecnociencia en post sucesivos ese imagen beatificadora que nos intentan vender: la solución a todos nuestros problemas.

Abajo podréis leer versiones menos críticas y otras más furibundas sobre el advenimiento de las tecnociencias que, no deja de ser anteponer la carreta antes que el animal de tiro, y cuyos objetivos finales culminar en una oligarquía propia de los ansiados deseos de la dictadura financiera de someter nuestros cuerpos y mentes a sus mezquinos intereses. Omitiré más comentarios. Tiempo habrá para ello. Por favor leer detenidamente y desmitifiquemos al delincuente (la tecnociencia) del acusado por incompetentemente ineficaz (la ciencia). Por lo tanto comenzaremos con  Javier Echeverría, aunque luego el documento llega a ser bastante extenso. Eso sí, termino recordándoos que, por ejemplo, “El Papa Francisco criticó duramente los efectos de la “tecnociencia” y la “idolatría del dinero“.

Post Previos de Nuestro Curso Básico de la Tecnociencia hasta marzo de 2019

Bibliografía de libre Acceso en la Red Para el Curso Básico de Tecnociencias

De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

 Juan José Ibáñez

Continúa…… ¿Qué es la tecnociencia)…….

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Iniciando la Carrera Investigadora: La Arrogancia de los Jóvenes Científicos y Tecnólogos

Humildad y prudencia deben guiar los primeros pasos de un joven investigador y tecnólogo. Tal hecho será valorado muy positivamente por sus mentores y compañeros

Aunque parezca políticamente incorrecto señalarlo, la llegada de los jóvenes investigadores y tecnólogos a un departamento o laboratorio frecuentemente genera ciertos dolores de cabeza a sus mentores y compañeros más avezados en la materia. La arrogancia de algunos novatos puede alcanzar límites hilarantes. A menudo, al ponerse la bata por primera vez, se creen ungidos  súbitamente por una sabiduría divina, y más aun si atesoran algunos conocimientos recientes sobre tecnologías que no dominan los científicos senior. El desprecio a los mayores tampoco suele escasear.  El Premio Nóbel P.B. Medawar, en su libro recientemente reeditado por la Editorial Crítica (2011) Consejos a un Jóven Científico”, nos narra lo que parece ser una constante durante décadas sino siglos. Yo mismo lo he padecido en numerosas ocasiones con los jóvenes pre-doc que tuve a mi cargo. Eso sí, también debo reconocer que comencé mi carrera patinando como otros muchos jovenzuelos, historia que seguidamente os narraré.

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Jóvenes investigadores. Primeros pasos en un Laboratorio. Fuente: BGSU

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