Posts etiquetados con ‘fraude y mala praxis científicas’

La excelencia Científica y la Publicación de Artículos de Investigación: Entre la meritocracia, el rigor, el politiqueo y la serendipia.

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Meritocracia Científica

En 2010 envié un artículo a una revista denominada Applied Soil Ecology, siendo rechazado 18 meses después tras múltiples modificaciones y un sinfín de críticas. Los coautores me comentaron remitirlo a una revista de menor impacto.  Sin embargo como ya entiendo de que va todo este asunto, le di una parada hacia arriba, que no hacia abajo, por lo que pase a considerar una revista de mucho mayor impacto, es decir Applied Ecology. En 10 días fue aceptado con todo tipo de parabienes. ¿era tan malo o era buenísimo”? ¡A saber!

El día Siete de Julio de 2017 Simine Vazire, profesora de psicología en la Universidad de Davis (California), envió una atrevida y valiente carta a la famosa revista Nature, poniendo en tela de juicio, todos los vicios y chanchulleos existentes en el mundillo científico acerca de la diseminación de resultados, premios, concesión de subvenciones etc. Breve, concisa y rotunda.  Abajo os la traduzco, eliminando el texto original en inglés que, de cualquier modo, se encuentra en acceso abierto, por lo que podéis y leerlo pinchando sobre el título: Our obsession with eminence warps research (Nuestra obsesión por la eminencia/excelencia deforma la investigación científica).

Hoy no voy a repetirme, ya que en nuestra categoría Fraude y mala praxis científica), hemos hablado del asunto hasta la saciedad. Simplemente os ruego que comparéis mis argumentaciones, con las de Simine, incluidas nuestras múltiples referencias a la ley o “Efecto San Mateo”.  ¿Qué hubiera ocurrido de enviar yo la carta a Nature?. Con toda seguridad rechazo rápido y sin comentarios.  Ni soy un resentido, ni un científico frustrado, he publicado muchos papers. No es ese el problema. Lo que me hastía son esos colegas que defienden que la ciencia es objetividad pura y van paseando sus flácidos cuerpos cubiertos de una Sotana Blanca. Hablamos de los hipócritas que piensan que son ¡Sacerdotes de la Ciencia!. ¡Amen!. Digamos a los ciudadanos lo que ocurre. ¡Basta ya de tanta arrogancia y autocomplacencia. Vivimos en una comunidad tan turbia como cualquier otra.  

Os dejo sin más dilaciones con la traducción de la carta de 2017 Simine Vazire.

Juan José Ibáñez

Continua……..

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Los Jóvenes Edafólogos y su Indignación (¿legítimas reclamaciones o xenofobia bajo el suelo?)

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Acciones Marie Skłodowska-Curie y porcentaje del PIB de los países destinados a Investigación y desarrollo.

 Calumnia, que algo queda (slander as much as you like, there will always be something left)   Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra (Let him who is without sin cast the first stone)  

No me gusta escribir este tipo de post, ni redactar artículos de denuncia tan frecuentemente. ¡Os lo puedo jurar!. Y este va más allá de lo que yo mismo me hubiera imaginado antes de comenzar su redacción, hace cinco días. Sin embargo, se pueden adoptar dos tipos de actitudes profesionales en cualquier ámbito de la cultura que se encuentran palmariamente enfrentados. Por un lado están los que se acogen al corporativismo acrítico (es decir se aferran y entrelazan como un lobby con vistas a defenderse de cualquier agresión, interna y/o externa), irritándose ante cualquier crítica, ya provenga de otros, ya de su propia comunidad: ¡desgarrándose las vestiduras!. La otra deviene en denunciar todo aquello que enturbia el ambiente y la ética en el seno de una comunidad, en este caso científica, con vistas a erradicar los motivos desde la raíz.  Personalmente amo la ciencia, por lo que deseo fervientemente que la actividad investigadora sea lo más limpia posible, aun a sabiendas que, a menudo, sufro las consecuencias. Tocan las campanadas de la media noche. Llevo ya muchas horas, demasiadas, pensando en todo lo sucedido y en como redactar el presente post. Esta entrega no deja de ser más que una continuación de otra anterior que llevaba por título Los Cárteles de la ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en la Ciencia del Suelo)”. Aclaremos que este tipo de contiendas son muy frecuentes en ciencia, ¡demasiado!. Hace años, redacté varios post tras leer el apasionante libro que lleva por título: “Anatomía del fraude científico”. Comencemos pues reproduciendo la reseña de esta monografía, que puede  visionase al pinchar en su enlace, por cuanto comenta  temas que, auella parte de la comunidad científica global que se adhiere a la actitud del lobby, no desearía escuchar jamás (así son de hipócritas). 

 El fraude impregna todo tipo de instituciones y, hoy en día, el mundo de la ciencia, el último bastión de la confianza y el respeto, no constituye una excepción. Se han descubierto docenas de casos en el pasado cuarto de siglo y los titulares continúan. Horace Freeland Judson argumenta que no podemos quejarnos del fraude en la ciencia como si sólo se tratara del trabajo individual de algún científico particular. Por el contrario, debemos buscar sus causas y sus remedios en las mismas estructuras y cultura de las instituciones científicas. Judson detalla con cuidado todos los tipos de fraude científico y el modo en que ocurren, considera la autonomía de las ciencias, incluyendo las revisiones y el arbitraje de los papers y expone el fracaso de las respuestas académicas, gubernamentales y legales. También muestra cómo la tendencia hacia la publicación de papers en internet promete nuevos descubrimientos de fraude y sugiere cómo podemos restaurar y defender la integridad del mayor monumento del esfuerzo humano: las ciencias.

 Y adelantemos que como siempre, los norteamericanos ante tal panorama, comenzaron a instaurar comisiones de ética para castigar el fraude y la mala praxis mucho antes que los europeos. Como señala el autor, un experto de gran prestigio internacional en la materia, la madurez de un país (o de una disciplina) en lo que concierne la indagación investigadora, no reside en ocultar la mala conducta científica (habría antes que acabar con la naturaleza humana), sino en reconocerla sin tapujos e intentar castigarla/erradicarla lo más objetivamente que se pueda. Y así en EE.UU. estos tribunales no solo conciernen al Gobierno de la nación, sino que fueron creados desde hace más de 15 años en numerosas universidades del país. Pues bien, en el aludido post dedicado a los cárteles de la ciencia en edafología, ya mostramos parte del agrio y escabroso debate que se estaba produciendo en el seno de la comunidad de la ciencia del suelo Europea. Todo comenzó tras las más que graves acusaciones vertidas por un anónimo autoproclamadoAkhanaten Mcdonald”, en la lista de distribución, cuyas iniciales, de nombres y apellidos, eran las mismas que el de un edafólogo de enorme prestigio que, sin dudarlo, se adhirió a la acusación manteniendo viva la guerra, al lanzar otra andanada 24 horas después. El lío que se generó llegó a las más altas instancias del establishment internacional, y yo personalmente mantuve un tenso intercambio de correos electrónicos con ellos. Finalmente se llegó a un acuerdo: ciertas acusaciones se borrarían de determinadas páginas Web oficiales, y yo a cambio no echaría más leña al fuego en la mentada lista que llegaba a varios centenares de colegas. Empero unas semanas después, se ha producido una nueva incursión al objeto de hurgar más en la herida,  por lo que me siento liberado para romper mi compromiso. Como mentamos en el post previo, se acusaba a varios colegas, y muchos ellos del sur de Europa, de crear un cartel con vistas a promocionar y elevar el factor de impacto de ciertas revistas en las que ellos(as) eran editores y/o revisores habituales. La acusación fue analizada y desmentida para la mayor parte de ellos por respectivas editoriales tras su estudio, si bien a una minoría les costó un correctivo. Es decir, unos pocos fueron condenados (con o sin razón), mientras que la mayoría considerados inocentes, constatándose que habían sido injuriados. No es mi deseo adherirme a ninguno de los dos bandos. Eso sí, reitero que existen otros cárteles y malas praxis, ajenas a la del debate, que siguen impolutamente limpios, “como la Virgen María”, si bien en realidad son mucho más peligrosos por encontrarse en las alturas, y llevar varios decenios funcionando en la más absoluta impunidad. Y lo peor de todo es que somos muchos los que pensamos que estos atacaron a los “acusados”, más que nada (es decir esencialmente) para evitar “competencias indeseables”. En fin me callo, porque si no….

Pues bien, resulta que hace pocos días, un colectivo de jóvenes investigadores  de la División de Suelos perteneciente a la European Geosciences Unión (Unión Geofísica Europea) ha redactado una carta pública en la que los firmantes se  “llevában las manos a la cabeza”, clamando justicia ¿?….. sobre varios puntos de una polémica que ya parecía finiquitada. Abajo os reproduzco enteramente su contenido por si alguien desea adherirse a tal impresentable panfleto. El documento de marras llevaba por título: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community (Carta abierta acerca de la mala conducta en la comunidad científica europea de la ciencia del suelo). Su cándida o malévola desiderata no tiene desperdicio. Personalmente considero que la falta de tino, imprecisiones y falacias del escrito puede ser debida a (i) la bisoñez de los firmantes y su carencia casi absoluta de experiencia y/o (ii) ser inducidos a protestar por personal más maduro de sus staff institucionales. Dudo que se trate de jóvenes inocentes, precisamente, por cuanto la mayoría pertenecen a un club de países del centro y norte de Europa. A penas existen firmantes de los países del este y menos aún de los mediterráneos de la UE. Tras su envío y lectura a una lista de distribución,  la reacción de varios colegas ha sido, fulminante, inmediata. Algunas de las réplicas proceden de los acusados, pero otras muchas no. Así les reprocharon  y refutaron gran parte de sus argumentos con sus réplicas Saskia Keesstra (Presidenta actual de la Comisión), Marc Oliva, Artemi Cerdá, Paulo Pereira, José Antonio González Pérez, el asombrado norteamericano Glenn Wilson (USDA ARS) al que le llegó el documento casi por casualidad (hasta donde yo sé), y  finalmente cabe mentar “hasta el momento” la acertada respuesta de Heike Knicker, cuyo contenido fue aplaudido por muchos otros colegas (leer aquí la Réplica de Heike Knicker).Todas las respuestas han sido muy críticas y yo he escogido para reproduciros aquí la primera de ellas que me pareció más completa, si bien desconocía que su autor “quizás” también había sido acusado. ¡Da igual!, ya que las repuestas, en su totalidad, inciden en las mismas críticas y debilidades de varios argumentos esgrimidos por estos preocupadísimos jóvenes investigadores (¡Qué Dios nos pille confesados!, si son nuestro relevo generacional y no espabilan).

En primera instancia, cabría pensar que su bisoñez fuera la responsable de la incoherencia de muchas de las reclamaciones incluidas en su documento.  Pero no lo creo, ya que se da el caso de que existen algunos elementos, demasiados, coincidentes entre el ataque del anónimo “Akhanaten Mcdonald” y la de estos jóvenes inexpertos. Tampoco dicen nada de los contra-argumentos que yo redacté y distribuí en la susodicha lista, que no eran precisamente baladíes, por cuanto implicaban a alguno de los atacantes con la misma contundencia de que ellos hicieron gala en la carta de “Akhanaten Mcdonald”, y la nota (con fichero adjunto) del “gran edafólogo” y editor de un “Journal” del mayor prestigio.   Os vuelvo a recordar la existencia de un post previo acerca del comportamiento nuestros estudiantes y aprendices, que, como muchos adolescentes, pueden ser parcialmente inocentes, pero por otra egoístas y quizás algo peor. Me refiero más concretamente a esta entrega: La arrogancia de los jóvenes investigadores y tecnólogos. ¿Por qué?. Veámoslo.

En su monografía, “Anatomía del fraude científico”, el autor ya nos advierte que cuidadito, cuidadito con los principiantes, ya que en EE.UU. algunos de ellos han mostrado un patrón de mla conducta muy repetitivo, que describimos en el post El Fraude Científico y los denominados “Jóvenes Prodigiosos”. Y así puede darse el caso de que su misiva fuera producto de los pensamientos/instrucciones de sus responsables senior, ya que de no ser así, el tema sería aún más oscuro  y daría lugar a pensar en sentimientos xenofóbicos. También pudieron haberlos escuchado, y con vistas a hacerles “la pelota”, se lanzaron al ruedo espontáneamente, esperando alguna recompensa. 

 Comenzaremos exponiendo brevemente una síntesis en español castellano de las preocupaciones de estos jóvenes, para continuar después abundando en las razones de mis sospechas sobre este último punto

De su carta abierta, es decir en el documento: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community“ redactado pocas semanas después de la EGU eneral Assembly, podemos extraer las siguientes inquietudes.

 1. Ellos dicen querer contribuir al debate pero no lo hicieron en su momento, por lo que lo único que han conseguido ha sido echar más leña al fuego.

 2. Dicen sentirse muy preocupados ante el escándalo del que han sido informados acerca de la mala conducta de los revisores y editores de los artículos remitidos a varios Journals de las Ciencias del Suelo del mayor prestigio. Consideran que actitudes como las leídas dan lugar a pensar que se sienten desamparados, temiendo por el devenir de sus carreras profesionales.

 3. Claman por proponer reglas explicitas de ética en el mundo de las publicaciones científicas con vistas a evitar las malas conductas científicas.

 4. Demandan que se clarifiquen las consecuencias de las acciones de estos “perpetradores” en la carrera científica de muchos jóvenes inocentes que se sienten desamparados y confundidos.

 5. Piden que se garantice la protección de los acusados aunque también…….

 6. Se encuentran de acuerdo con la publicación de informes anónimos y la protección de sus autores cuando se realizan prácticas como las denunciadas en el “Akhanaten Mcdonald report”, es decir la que dio lugar a este escándalo.

 7. Solicitan que se informe y adiestre a los jóvenes científicos para que no caigan en la tentación de adherirse a este tipo de comportamientos reprochables desde todos los puntos de vista.

 8. Reclaman procedimientos transparentes para la elección de los cargos ejecutivos de la EGU, de tal modo que sean seleccionados científicos honestos que lideren y velen por que se sigan procesos transparentes y honestos en los procesos de evaluación de los documentos enviados a las revistas científicas con vistas a su publicación. 

 9. Denuncian que, durante la asamblea general tanto el debate, como las actas que se derivaron del mismo, dejaron mucho que desear, por estar sesgados e incompletos.

 10. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que ofrece la División de Suelos de la EGU a sus investigadores senior y junior. Del mismo modo solicitan que tales premios se ofrezcan teniendo en cuenta una mayor cobertura geográfica y así alcanzar  “un balance cultural más equitativo” para lo cual también demandan que se presenten más nominaciones para los premios otorgados a los jóvenes científicos.

Como decimos en España, da la impresión de que los firmantes acaban de  “caerse del limbo” al suelo. En otras palabras se encuentran por primera vez ante el mundo real, que no atesora nada de ideal, por lo que piden un amparo, que reemplace al de sus progenitores, en el mundo de la ciencia.

En este sentido cabría decirles que se lean libros como el aludido de la Anatomía del fraude científico”, con vistas a que entiendan como trabaja y que conflictos acaecen en el seno de la actividad científica actual. Aquí no hay ni mamás ni papas para protegerles de los “malos”, sino una guerra sin cuartel, bajo el imperio del publica o perece. Tampoco suelen funcionar bien las distinciones entre buenos y malos. No es oro todo lo que reluce, ni debe uno confiar en los que se rasgan las vestiduras, ya que aquí todos somos jueces y partes “de algún modo”. El comportamiento de los científicos es un reflejo del social. No hay nada de especial que nos distinga de las tropelías que vemos en otros ámbitos de la vida, como hemos reiterado “ad nauseam”, en este blog. Os recurso que en la asignatura que impartí durante cinco años sobre filosofía y sociología de la ciencia (UPM, Madrid), los estudiantes “me obligaron” a que les explicara “como se redacta un paper”  A petición expresa hablamos una hora de todo el proceso, desde que se escribe un borrador de artículo, hasta que finalmente, “si hay suerte”, este es publicado. Tuve que exponer varios ejemplos literales (incluyendo respuesta de revisores y decisiones de editores a algunas de mis publicaciones), que yo he sufrido en mis carnes. Tras escuchar la desiderata, más o menos vinieron a decirme “se nos está quitando las ganas de ser científicos”. ¿No queráis saber de qué va esto?. ¡Pues no preguntar hasta que lo sufráis, cuando llegue el momento!.  Pero analicemos punto por punto sus reclamaciones.

 Sobre el punto (1) reitero que su documento, inocente o no, ha dado lugar a que  en la práctica el debate continúe y más aún por cuanto algunas de sus demandas carecen de lógica o simplemente son irrealizables.  El punto (2), que concierne a su desamparo, tan solo cabe responder: ¡bien venidos al mundo real!, aquí, de momento no hay papas ni mamás que velen por vuestros intereses. Quedan pues vuestros mentores, algunos de los cuales os protegerán, mientras que otros se aprovecharán (exprimirán) del esfuerzo que realicéis y quizás luego os echen a la calle. La indagación científica es deliciosa, empero el entorno que la envuelve tan salvajemente competitivo como cualquier otro. Y así, como muchos se sentirán darwinistas, apelo a él y espeto: (a) el pez grande se come al chico y (b) solo sobreviven los más aptos y/o sin vergüenzas. No seáis ingenuos, por favor. Y entremos en el punto (3), que tiene mucha, demasiada, sustancia. Todo el debate de los Senior sobre el caso “Akhanaten Mcdonald” se zanjó con intercambio de mails en el que yo insistía en lo mismo que vosotros. Solicité por activa y por pasiva, códigos éticos claros, precisos y obligatorios sobre los puntos tratados y alguno más. ¿Cuántas referencias bibliográficas, a lo sumo, debe incluir un paper de otros previos publicados en la misma revista que el documento sujeto a revisión? Hablamos de porcentajes respecto al número total de referencias, ya que este variará según sea la naturaleza de la indagación. Seguidamente reclamé que se impusiera un límite de artículos que los editores jefes pueden publicar anualmente en las revistas que dirigen. ¿Por qué?. Por la sencilla razón que el susodicho “edafólogo de campanillas”, entre otros muchos, se excedía en publicar muchos artículos anualmente en la revista de la que era editor jefe, pero atacaba ferozmente a los acusados, cuanto en realidad no atisbo diferencias. Mientras el acusado intentaba promocionar la revista de la que era editor, el acusador la utiliza descaradamente en su propio beneficio. Francamente no sé si su conducta resulta ser más recriminable. ¿Qué pensáis vosotros?. Recordemos que una cuestión es sugerir y otra obligar, si bien en la práctica la frontera puede ser considerada un tanto difusa. Todo depende de la desesperación. UInos aceptan, el artículo es publicado y luego protestan. Empero lo lógico sería recriminar al editor, denunciarle si es posible y luego buscar otra revista para publicar su manuscrito: ¡hay muchas!. El caso es que nadie le acusó, que yo tenga noticia ¿¿??¿Tomó el establishment nota de ambas propuestas?. Seguro que no.  Existen demasiados interesas creados, demasiados lobbies y demasiados carteles, como para que muchos de nosotros agachemos la cabeza. Recordar: ¡pública o perece!. Y en estos casos, quien realmente atesore pensamiento crítico y desee ser independiente, corre un serio riesgo de salir peor parado que nadie. ¡De eso sí que se bastante!, por desgracia. Pero la libertad tiene un precio.  Estoy con vosotros en lo concerniente a aclarar y luego acatar las reglas del juego, ya que yo y otros investigadores Senior también podríamos entonces acusar a ciertos grupos de presión que comandan varias editoriales por su mala conducta. ¿Porqwué no incidieron los jóvenes estudiantes en este tema? Posiblemente entonces, vosotros os dieras cuenta de enorme dimensión del problema, llevándoos las manos a la cabeza. Pero vayamos ahora al punto (4). No hay ninguna consecuencia. Cada país tiene su propio sistema de valoración de la actividad investigadora  y acceso al staff de las Instituciones. Vosotros en estos momentos estáis compitiendo fundamentalmente con los colegas de vuestros propios países. Es en los Estados de la UE que han sufrido más la crisis, y que corresponden por lo general a los que padecen de sistemas de I+D más débiles y peor financiados, en donde el número de convocatorias de proyectos, becas y contratos se han reducido brutalmente, como detallo más abajo. Justamente en estos casos los jóvenes investigadores tienen le imperiosa necesidad de acudir a convocatorias internacionales como las  Acciones Marie Skłodowska-Curie, y por cierto con un relativo éxito. Dado que el número de plazas para entrar en el staff es muy reducido (con toda seguridad mucho menor que en los Estados que han sufrido en menos grado la desdichada crisis económica) la competencia es draconiana, agónica. Fijaros en las siguientes cifras. Me comentaba el director de un centro de ciencias agrarias del CSIC que si el joven ha publicado menos de 10 publicaciones anuales en revistas de impacto durante los últimos años, no tiene ninguna posibilidad de éxito. ¡Es una barbaridad!. Espero que en países como Alemania, Suiza, Austria, Holanda o Bélgica, no estéis sometidos a tan infame presión. Del mismo modo, cuando un artículo es rechazado de una revista se busca otra con vistas a enviar el manuscrito. Se trata de una práctica cotidiana, incluso para los Senior. Eso sí, es muy probable que os topéis con otro cartel o lobby distinto del que acusáis. No existen diferencias marcadas en los IF de la mayor parte de los Journals que admiten artículos de las ciencias del suelo. En 2006 ocurrió un caso parecido y se tomaron las medidas oportunas. Sorprende que en aquel caso, la supuesta mala praxis se ocultó al público y en el que actualmente nos ocupa/preocupa se publicitara a bombo y platillo caso ¿no?. Yo me pregunto las razones, ¿y vosotros, ¿¿?? Ahora bien, si sois simplemente inocentes, tener en cuenta que vuestros mentores pueden pertenecer a algún lobby. ¿Son muy comunes, aunque obviamente se oculta. Yo personalmente conozco varios lobbies, algunos muy potentes y comandados por colegas cuya procedencia coincide con la de los países cuyos jóvenes han firmado en mayor número el documento que enviáis. Raramente, por su menor peso en la ciencia actual son los investigadores de los países del Sur de Europa los “malvados”. ¡Cuidado, cuidado!. Y llegado este punto me solivianto.

“Suponiendo” que esta vez el acusador tuviera razón, lo realmente indignante, deviene que es la primera que se acusa a investigadores del sur, de asuntos escabrosos como este, cuando en realidad los del norte son los que tradicionalmente han nadado a sus anchas en el fango de la mala praxis. Por favor rogaría a los firmantes del documento que analizaran la proporción de editores jefes que pertenecen a países del sur respecto a los del norte.  ¿¿??.

El punto 5 resulta ser una de las joyas de la corona. Efectivamente los acusados deben ser considerados inocentes, mientras no se demuestre lo contario. Sin embargo, ellos se lamentan de haber sido juzgados sin tener derecho a defenderse. Y aquí entra el juego el punto 6. Los jóvenes edafólogos extienden tal derecho de presunta inocencia a los acusadores. Yo estaría completamente de acuerdo si no fueran anónimos, ya que sin reglas de transparencia y buenas conductas, así como en ausencia de tribunales independientes que las vigilen y hagan cumplir, quien denuncia paga las consecuencias. Empero no se puede decir lo mismo de los acusadores anónimos. ¿Cómo se puede defender la inocencia de quien no se conoce?. ¿Cuál es la fórmula milagrosa? Y resulta que nadie sabemos la verdadera identidad de “Akhanaten Mcdonald”, aunque varios la sospechemos, cuando debiera ser el primero en sentarse en el banquillo de los acusados, por la sencilla razón de que ha sido demostrado que gran parte de los colegas que el denunció eran inocentes de las infamias que este cobarde vertió en Internet. En los jóvenes investigadores omiten etambién este gravísimo punto. Aquí los firmantes del documento “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science communityincurren en una falta de lógica fragante. Francamente un razonamiento lamentable indigno de aquellos jóvenes que pretenden alcanzar un puesto de científico. Tal reproche no es solo mío, sino que acaece en todas las réplicas que recibió al manuscrito aludido.

En el punto 7 los jóvenes firmantes del documento, solicitan el adestramiento necesario para que los principiantes no incurran en prácticas deshonestas. Y estoy completamente de acuerdo, aunque ampliaría tal demanda a los Senior, ya que muchos viven sin tenerlas en cuenta. Es obligación de los mentores y tutores de los jóvenes el formar/enseñar a discernir lo que es ético de lo que no lo es, lo que es buena praxis y lo que no. ¿No lo hacen? Topamos pues con un serio problema.

En el punto 8, cuando se habla de que los cargos ejecutivos tienen que ser personas honestas, etc., tan solo cabe reseñar que sean ellos los que nos muestren el camino a los Senior.  Debo suponer que todos votamos a colegas que consideramos que son honestos, porque si no fuera así, o somos necios o estaríamos votando a alguien del lobby al que pertenecemos, ¿o no?. Cuando un país vota a un Presidente para que dirija el destino de la nación, todos los electores pensarán que están votando a un político honrado. Otra cuestión bien distinta es que una vez ya electo demuestre a sus seguidores que no lo es, hecho  muy lamentablemente y frecuente en Europa. La lucha por el poder y el prometer acciones que finalmente no se cumplirán es moneda corriente en cualquier ámbito de la sociedad. ¿Y qué decir de la corrupción política?. No, los científicos no tenemos la sangre de otro color.

Los jóvenes investigadores, en el punto 9, denuncian que durante la asamblea general  las actas y el debate no fueron claras, etc. Yo no asistí por lo que poco puedo decir. Sin embargo todos las réplicas que han recibido “sin excepción”, les han contestado que expliquen la razón del por qué no intervinieron allí. ¿Estaban sordos y mudos? O ¿hablan ahora de oídas? Al parecer fueron muchos los que  colegas que mostraron su solidaridad y aliento con los acusados y no con los acusadores, por lo que una de dos (i) o todos formaban parte/simpatizaban con el supuesto lobby o los acusadores no llevaban razón. Los jóvenes firmantes debieran reflexionar o sopesar sus palabras antes de hacerlas públicas. Todo esto se me antoja un sin sentido.  ¿os dais cuenta de que, “al parecer” solo asistieron a la reunión los integrantes del lobby acusador?.  ¡No me lo creo!, y dudo que nadie lo haga.

Finalmente, el punto 10 se me antoja hilarante. Por favor léanlo de nuevo. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que otorga la EGU para proponer después que se distribuyan de firma más variada geográficamente, como expresión de la diversidad cultural Europea. ¡Vaya, vaya!, retornamos a ese tufillo xenófobo que me ataca los nervios. Implícitamente muestran su disconformidad a que los mentados premios primen a los jóvenes de ciertos países en detrimento de los de otros. Cuando uno observa la lista de los firmantes no deja de asombrarse. Ahora resulta que los jóvenes investigadores de los países ricos deben ser “mimados” por jugar en desventaja frente a las bárbaras huestes de los desheredados mediterráneos, reconocidos en el mundo entero por su abrumadora aportación a la ciencia internacional ¿??. Por vayamos por partes.

Por un lado se encuentran las nominaciones. Y al parecer, según las numerosas réplicas que he leído, los representantes de diversos países no nominaron a nadie. ¿Quién tiene la culpa?. ¿¿??. Parece que varios españoles lograron galardones, de lo cual como compatriota me congratulo. Pero el tema no debe centrarse en este punto, sino en la composición de los tribunales que los eligieron.  Llegados aquí  cabe mentar que los tribunales estaban bastante equilibrados por lo la acusación no deja de más que una pataleta de críos chicos.

Ciertamente entre los galardonados había bastantes jóvenes de los países mediterráneos de la UE. Como detallaré abajo, la crisis ha afectado a estos últimos mucho más que a los primeros. Empero a pesar de los brutales recortes de todo tipo, la investigación, por ejemplo en España (que es de la que tengo datos) ha mantenido un crecimiento sostenido tanto en términos cuantitativos como  cualitativos, como se puede leer en la siguiente nota de prensaMás productividad y visibilidad científica pese a la escasez de recursos”. Al parecer esto no gusta a muchos colegas y jóvenes estudiantes de los países más ricos de la UE. ¿No huele esto a xenofobia?.

No obstante, llegado a este punto, personalmente alucino cuando leo que los jóvenes firmantes demandan que los premios se ofrezcan de tal modo que abarquen una mayor cobertura geográfico-cultural. ¿Se sienten los Estados ricos y poderosos temerosos  por el buen trabajo realizado por aquellos cuya financiación ha retrocedido entre 10 y 20 años. ¿Sí?.

Un premio es un premio, y no el “chocolate para todos”. Todo apunta a que lo que aspiran es a convertir estos premios en estampitas o peor aun en el festival musical de Eurovision, en donde, con todos mis perdones, cada país presenta la peor canción del año en su territorio. Pues bien, de hacerlo, seguramente tengan más oportunidades, ya que en 2017 España ha alcanzado ¡por fin! la última posición pero… un momento. ¿Quién ha ganado?. ¡Portugal! (me alegro mucho con independencia de la calidad que atesore su canción, ¡ya era hora!: ¡es la primera vez!). Resulta que tampoco, ¡ni por esas!. No parece ser vuestro año, jovencitos. ¿Os imagináis que los premios Nóveles se otorgaran a vuestro modo?. En tal es el caso lo mejor sería irse a trabajar a alguno de los países más pobres del mundo, sin sistema de i+D, y esperar plácidamente sentado, ya que al final te tocaría la lotería.

Resumiendo, estos jóvenes parece que acaban tal polluelos de salir del cascarón y no se enteran da nada, pero hablan, critican, exigen y demandan como SuperSabios, del norte por supuesto.

Sobre La Editorial, el debate en la Asamblea de la EGU y la Opinión de los edafólogos en el Juicios de Núremberg

Señalemos que, durante un Meeting en que se trató el tema de la posible mala conducta que analizamos hoy, gran parte de los asistentes se pusieron del lado del banquillo de los acusados (mostrándoles su solidaridad y cariño) criticando el comportamiento no solo del manoseado anónimo sino de la editorial Copernicus, (observen cuantos ciudadanos de la Europa Mediterránea componen su staff) que edita los Journals de la EGU, que tampoco saló bien parada de las críticas de los asistentes. ¿Su sede?: ¡Alemania!. Digamos de paso que la Asamblea General de la EGU se realiza e ¡Viena!. Al parecer el orgullo de la raza aria de lengua germana surge de nuevo, como el Ave Fénix. Si uno observa los cargos de la división de suelos constatará que, efectivamente, existen muchos colegas del sur de Europa (y principalmente de España). Empero son electos, no elegidos a dedo por nadie. ¿Quién les vota?.

Casi todos los asistentes al debate, coincidieron en que durante los últimos diez años desde que uno de los acusados y condenados, entró como Vicepresidente y alcanzó después el cargo de Presidente la División de Suelos de la EGU, está pasó de ser un pequeño reducto de colegas a alcanzar la segunda posición. Del mismo modo, de unos pocos posters que se presentaban al año en la Asamblea General de la EGU se ha pasado a casi 2.000. Se han constituido premios para expertos senior y junior en ciencias del suelo, editado revistas que ya se encuentran indexadas y un sinfín de actividades inimaginables en un foro como el EGU antes de esas fechasY en Gran parte gracias al acusado. No me extrañaría que tal hecho haya suscitado envidias y recelos. ¿toda una amenaza para la superioridad Aria!. Empero esto no tiene nada que ver con las razones por las que ha sido acusado. Incluso, si se aceptara que este colega español hubiera incurrido en una mala conducta editorial (cuestión que aún hay que analizar, ya que todo el proceso ha sido más que oscuro y proceloso), lo que los edafólogos europeos asistentes reconocían era el milagro que había realizado este ¡terrorista! tras un infatigable trabajo de muchos años, del que ahora vosotros os beneficiáis ¿vale?. A una persona no se la puede juzgar por un solo error, sino por el conjunto de su trayectoria profesional. Y lo que los colegas de muchos países que asistieron reconocieron abiertamente es que sin él casi ninguno de los logros conseguidos hubieran sido posiblesReitero que sin entrar en la inocencia/culpabilidad del acusado (debates y acusaciones de la índole aquí abordada son monedas de uso diario en el mundo de la ciencia, como por ejemplo en este documento: sesgos semejantes en otras disciplinas/revistas científicas), hay que agradecerle los logros alcanzados con vistas a mejorar la visibilidad de la ciencia del suelo en Europa. ¿Por qué entonces desde la propia EGU le quieren linchar?. ¿Envidia, porque es del maldito sureño?. Todo esto huele a podrido, y también a xenofobia.

Y Dejo la entradilla para ofreceros más material, que alcanza ya las 30 páginas de texto. En fin, esta vez me he excedido sobre manera. Lo lamento, pero mis ánimos antifascistas están encendidos. Os pido disculpas ya que no voy a revisar la redacción de los contenidos que expongo abajo. Es abundante y no doy más de sí. Habrá erratas, algunas faltas cde ortografía y/o deficientes gramaticales. ¡Sorry!.

Juan José Ibáñez

 Continua………. (más…)

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Las Noticias de los Gabinetes de Prensa Institucionales: ¿Cuándo se perdió la ética?

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Gabinetes de Prensa Científica. Fuente: Barcelona Alternativa

Desde finales de la década de los 90 del siglo XX, decidí no volver a entrar en el juego de la prensa, ya fuera científica ya de ámbito general. La misma postura adopté respecto a las entrevistas de radio y televisión. Tan solo si se me permiten revisar y corregir si hay errores en lo que van a publicar, radiar o televisar acepto. Y claro está, para mi satisfacción, lo que yo denomino objetividad es considerado por muchos periodistas como inquisición. Entendían que yo era una especie de Tomás de Torquemada. Mi déspota pretensión estriba en pretender que al público le llegaran noticias fidedignas, entendiendo en este contexto como tales, aquellas en las  que se reprodujeran al pie de la letra lo que personalmente había respondido a las preguntas de los entrevistadores. Es frecuente que en radio y TV graben varios minutos y luego emitan unos pocos fragmentos de la entrevista. Y al hacerlo, muy a menudo, desvirtúan el mensaje que deseaba transmitir, al cortar y pegar fragmentos, soslayando el contexto. En la prensa escrita, cuando el periodista desconoce por completo el tema sobre el que versa la noticia, las barbaridades que escriben son muy a menudo enormes. Pues bien, a veces cedes creyendo que esa vez será diferente, pero desgraciadamente no es así. Y como en los últimos años la imagen lo es todo y el contenido lo de menos, con tal de que llame la atención del público, la mala praxis de buena parte de los profesionales alcanza cotas indignantes y/o hilarantes, según se mire.

Los reportajes de revistas como Science y Nature

En principio cabría pensar que las notas de prensa de los gabinetes de prensa institucionales (es decir los que publican las universidades y organismos científicos), fueran más objetivas que las de la prensa general. Pero resulta que tampoco es así.   Ni tan siquiera se libran los reporteros de revistas de tan ¿sublime? prestigio como Science y Nature. En 2015 un periodista que trabaja para la revista Science (un tal Michael Tennesen) contactó con cuatro expertos en edafodiversidad con vistas a entrevistarnos sobre el tema de la extinción de ciertos tipos de suelos. La nota de prensa la he encontrado en acceso abierto en la Universidad de Duke y podéis leerla vosotros mismos bajo el estúpido título de Rare Earth (Tierra Rara).  Pues bien, o Michael no se entera de nada o alguien fue bastante mentiroso, me imagino que Alex (aunque no lo puedo asegurar) ya que  el reportero pone en su boca, es decir entrecomilladas, una enorme sarta de mentirasEl título resulta por otra parte esperpéntico, si tenemos en cuenta que lo que se entiende por “tierras raras” no tienen nada que ver son la edafodiversidad y la extinción de suelos, pero “debe vender más”. Para aquellos que lean esta noticia, garantizarles, como queda atestiguado en mi Researchgate,  y más concretamente en este artículo, que lo que yo publiqué acerca del tema, y lo que comenta Alex, todo según el Sr. Tennesen, no fue en lengua española sino en inglés,y además en esas revistas denominadas de impacto. Otro colega norteamericano entrevistado también se tiró de los pelos al leer el reportaje. Por lo tanto ya ni de una revista como Science se puede uno fiar, ya sea por los errores y/o tergiversaciones de los reporteros, ya por las falsedades de las opiniones vertidas por algunos de los entrevistados. Es el deber de estas editoriales corroborar los contenidos que publican, aunque a menudo, no lo hacen, poniendo en duda su profesionalidad y credibilidad.  No se trata de una rareza, sino de un modo de proceder que ya ha suscitado numerosas críticas por parte de bastantes científicos.

Gabinetes de Prensa Institucionales

Pero meses después me quedé aún más anonadado cuando un amigo y colega (llamémosle “Pepe”, para abreviar, aunque no sea su verdadero nombre) perteneciente a una de las más importantes Universidades Politécnicas de España fue telefoneado por el gabinete de prensa correspondiente al objeto de lanzar otra nota de prensa sobre los hallazgos que habíamos publicado recientemente en una revista, de alto prestigio en nuestra especialidad, pero que desde luego que no alcanza el renombre de Science.  Obviamente, huelga decir que  mi amigo era también coautor del estudio. Ambos acordamos redactar el contenido juntos, remitiéndolo  a la postre al periodista del mentado gabinete de prensa.  Pero a este último no debió satisfacerle nuestro escrito.

El mentado gabinete de prensa consideró que todo o la inmensa mayoría del protagonismo debía recaer sobre el profesor de su universidad. Y así nos reenvío nuestro documento profundamente modificado que debiera enmarcarse y situarlo en un lugar de honor en el ranking de la antología de los mentirosos/tramposos/fuleros. En el escrito que proponía publicar el mentado gabinete, mucho más breve que el enviado (algo usual) de mala manera (es decir escogiendo fragmentos insustanciales y ordenándolos a su ¿conveniencia?), entrecomillaba frases del texto que eran mías poniéndolas en boca de mi colega. Realmente no se trataba de una entrevista sino que nos habían solicitado una síntesis de los hallazgos, pero lo retorcieron todo, para que a la postre, pareciera lo que no era: una falsa/farsa entrevista. Así se ahorran pagar a un reportero ¿verdad? Obviamente yo era mentado de pasada, como un coautor de importancia secundaria, a pesar de figurar el primero. Pepe desconcertado me envió el documento que deseaban publicar preguntándome que debíamos hacer. Fueron más de tres propuestas y contrapropuestas las que tuvimos que padecer hasta que el texto fue aceptado. Era paupérrimo de solemnidad. ¡Aceptado debe entenderse como rechazado, ya que no volvimos a saber nada de ellos, como tampoco del simulacro de entrevista a publicar!. Si la estrella rutilante en el firmamento no era de esa institución, nada de nada. 

Lo que resulta palmario es que, como mínimo, el lector no debe fiarse de los contenidos que publican muchos gabinetes de prensa, a los que la objetividad científica no les interesa en absoluto, tan solo dar publicidad de su institución, y si hay que mentir descaradamente, pues se miente y ya está.  Personalmente estuve tentado de decirle a Pepe que no modificara ni una coma de su primera contrapropuesta para luego denunciar el hecho, exponiendo lo finalmente publicado y lo que remitimos. Seguidamente lo hubiera colgado en este post y enviado a un rotativo nacional, por si querían dar cuenta de ello y abrir la caja de pandora. Sin embargo, tal modo de proceder habría perjudicado mucho a mi amigo Pepe, que no era en absoluto responsable de este proceloso modo de proceder, sino todo lo contrario.   

Para mostraros que no se trata de una rabieta personal, os expondré otros dos casos en los que yo no estoy implicado. Pero recordar que existen cientos o miles como los aquí narrados. Yo no paso de ser una víctima más, un mero ejemplo. Hará un  par de años tres gabinetes de prensa, de otras tantas instituciones científicas españolas publicaron noticias sobre el mismo artículo en el que habían intervenido investigadores de las mismas.  Pues bien, al margen de que los títulos inducían a pensar que el peso del estudio había recaído en los expertos de sus respectivas instituciones, ocurría lo mismo: entrecomillaban como frases textuales de los “presuntamente entrevistados” comentarios que.…. mejor me callo. Una de ellas pertenecía a una nación o comunidad autónoma histórica que comentaba algo así como “investigadores de esta nación publican en   Science o Nature. Flaco favor hacían estos nefastos plumillas a sus naciones o CC.AA., ya que parecía que fuera el primer artículo que lograban publicar sus investigadores de la misma en una de estas fabulosas revistas, lo cual resultaba ser rotundamente falso, por fortuna. Pero como este tipo de periodistas son unos catetos…, y tan fiables como los políticos…

Finalmente os comentaré que un investigador que conquistó un premio nobel, juro no volver a publicar enScience o Nature, tras ver que en un artículo que remitió, tras de ser aceptado, la editorial habían modificado, sin aviso alguno, el título y alguna frase del resumen, para hacerlo más llamativo, pero que en opinión del afamado científico, distorsionaba la verdadera naturaleza del estudio.

Resumiendo, al margen de nuestros propios pecados, los científicos nos encontramos indefensos ante tanta tropelía de la prensa general, gabinetes de prensa, pero también de los caprichos y veleidades de los responsables de las revistas que con consideradas “divinas” como lo son Science o Nature.

¿No queda ni un atisbo de decencia, decoro o ética en el mundo de la actividad científica?. Vivimos tiempos convulsos en donde los políticos e Instituciones Internacionales engañan a los pobres ciudadanos, una vez sí y otra también. Defiendo en este blog que el comportamiento de los miembros de la comunidad científica es un mero reflejo, de los valores que atesora la sociedad en un momento dado de la historia. ¿Pero a que valores nos referimos?.

Sinceramente no logro entender a muchos colegas que se matan por salir en la prensa a pesar de poder poner en riesgo su prestigio. ¿Y a mí que me importa lo que piensa mi vecina?.  

Nos dirigimos a un futuro, que de no cambiar, la  decencia, decoro, moralidad y ética, brillarán por su ausencia, estando como ciudadanos en manos de personajes que recogen de la mala praxis, el fraude y la mentira, sus nuevos valores y modos de vida. Posiblemente a esto también lo denominen ¡enprendimiento!. No sigo porque…….

Juan José Ibáñez  

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Ética para la Ciencia y la Sociedad

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La Decadencia de la Ética: Fuente: Ethics Alarms

Hasta mi pubertad o juventud temprana (unos 17 o 18 años) yo era un católico practicante. Un día, confesándome en una cafetería con mi “Padre Espiritual”, ya que el sacerdote era muy moderno, le comenté que al margen de mis dudas de fe, tenía que reconocerle que no comulgaba con la doctrina de la Iglesia en lo concerniente con la prohibición del divorcio y el derecho a interrumpir el embarazo, si las circunstancias de una persona o familia, hicieran muy difícil alumbrar otra criatura a este mundo. El, apesadumbrado me comentó que si defendía tales tesis lo mejor sería que abandonara el seno de la iglesia, y así lo hice. Desde entonces han llovido Papas”. Sin embargo al margen de Juan XXIII, que falleció cuando yo era un niño, nadie ha mostrado un compromiso tan palmario por cambiar el mundo como  El Papa Francisco, al que cariñosamente denomino el “Papapaco”. De los demás prefiero olvidarme, sin desear ofender a nadie. Voy siguiendo sus declaraciones y aunque por razones de credo nunca comulgaré con toda la doctrina eclesiástica, debo reconocer que este sacerdote realmente hunde certeramente el dedo en la llaga de tan numerosos como gravísimos asuntos. El día que escribo este post, al desayunarme con la prensa, me ha emocionado la noticia que hacía referencia al aspecto más crucial con el que debe enfrentarse la sociedad en la que vivimos: El Papa plantea una “movilización ética” contra la injusticia y la pobreza”. Como él, y sabéis sobradamente los lectores más asiduos a esta bitácora, estoy completamente convencido en que el problema fundamental que padece la humanidad estriba en la carencia de una ética sólida, así como de mecanismos para denunciar y penalizar a los que crucen ciertas líneas rojas al respecto. Soslayando credos y religiones (yo personalmente me declaro como agnóstico), si se cumpliera a rajatabla laDeclaración Universal de los Derechos humanos” viviríamos en una sociedad mucho más justa y equitativa. Desafortunadamente tal carta resuilta ser papel mojado. Defiendo por activa y por pasiva que la comunidad científica, reflejo de la sociedad, también necesita urgentemente de códigos éticos y deontológicos claros y precisos. Y por esta razón, aunque no gusta a los modernos “Sacerdotes de la Ciencia” he publicado diversos post al respecto, muchos de los cuales se encuentran incluidos en nuestra categoría: “Fraude y mala praxis científica”.

Siempre he detectado la hipocresía, al contemplar demasiada gente que controla este mundo en actos religiosos haciendo presencia para mostrar al populacho su falso pudor cristiano. Si realmente la inmensa mayoría de los ciudadanos siguieran unos códigos éticos de conducta adecuados, no viviríamos en un mundo tan miserablemente falto de equitatividad y repleto de desigualdades. Si realmente se siguiera estrictamente la “Declaración Universal de los Derechos humanosla miseria en el mundo estaría prácticamente erradicada. Si dispusiéramos de tal ética, no habría defraudadores, políticos corruptos, multinacionales amorales que ensayan fármacos con criaturas en África, etc., etc., etc.

Si realmente los científicos atesoráramos una base ética sólida, en lugar de las rácanas y poco comprometidas directrices actuales, por las que solo medran los que tan desean el poder, caiga quien caiga, trabajaríamos por el bien de la humanidad y no para esas compañías multinacionales que se lucran vampirizando a la ciudadanía. No duden muchos de ustedes que también la agenda científica internacional sería muy distinta a la actual. Son los intereses de gobiernos y empresas los que finalmente dictaminan lo que será prioritario y lo que no (como son los casos de las industrias farmacéuticas y agroalimentarias). También seguramente habríamos erradicado la malaria o el dengue y al hambre, por cuanto tan solo afectan a los más desheredados del tercer mundo. El Papa Francisco, habla de ética y medio ambiente, en un mundo en el que los rapaces capitales solo piensan en beneficios cortoplacistas, degradando irreversiblemente nuestra biosfera y geosfera. Sé que algunos de vosotros pensaréis que no llevo a cabo un análisis crítico similar con los poderes eclesiásticos. ¡Cierto!, por cuanto intento no herir sensibilidades, sin que ello no signifique que deba realizarse. Sin embargo, El Papa Francisco, está dando los pasos para intentar cambiar tales rumbos, erradicando todas sus manzanas podridas (so pena que no guste, como me imagino, a los líderes eclesiásticos en diversos países, como España). Debemos reconocer la valentía de todos los que se enfrentan con el establishment sean quien sean.

Resumiendo, coincido con el Papa Francisco, que el tema de mayor prioridad al que debe enfrentarse la humanidad es la palmaria carencia (no ya deterioro) de ética. Personalmente detesto a los que se proclaman “Sacerdote de la Ciencia” o a los que hablan de: “El gen de Dios”, “partícula de Dios”, es decir los que quieren convertir a la ciencia en la nueva religión, y bla, bla, bla. La ciencia de por sí no tiene ética, y por tanto puede usarse para haber el bien o el mal de la humanidad. Y quien diga lo contrario miente como un bellaco. ¿Y qué decir de los que confunden ontología, filosofía, epistemología, teología y ciencia, alegando orgullosos que un investigador ortodoxo debe ser ateo?. Simplemente se trata de analfabetos culturales.

 Todos mis respetos y ánimos para El Papa Francisco, que debe  enfrentarse con una inmensa cesta repleta de innumerables manzanas podridas, al margen de las que habitan en el seno de la que él es su líder y referente. Os dejo a bajo con la noticia que hemos analizado hoy. Lesamos pues la noticia.

Juan José Ibáñez  

El agnóstico       

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Comercialización de la Ciencia: Riesgos y Contradicciones

Somos muchos los investigadores preocupados por los derroteros que está tomando la investigación científica bajo el imperio del neoliberalismo económico (ver nuestro post Ciencia y Neoliberalismo Económico). A la antigua presión por publicar cuantos más artículos mejor, en la revistas indexadas, que se inició a finales del siglo XX, se le suma actualmente una exigencia de inmediatez con vistas a que sus resultados de las investigaciones sean rápidamente asimilados por los tejidos industriales. Se trata pues de extraer beneficios económicos lo antes posible. Venimos defendiendo que la denominada Investigación Traslacional puede generar más perjuicios que beneficios. Paralelamente las Retrodemocracias propiciadas por la Escuela de Chicago también pretenden privatizar todo lo que encuentran a su paso y entre otras actividades la propia ciencia. Se trata de una ceguera de gran calado, como intentamos mostrar en nuestro post “Tecnologías de Primera y Segunda Generación (Un Riesgo Social en Ciernes)”. Las inversiones públicas a largo lazo son  imprescindibles con vistas a lograr dar pasos de gigante en la investigación científica, a partir de los cuales se desarrollan las que denominamos tecnologías de primera generación. Ala postre, la industria saca provecho de las mismas al operacionalizarlas en tecnologías de segunda generación. Empero sin las primeras no pueden prosperar las segundas. Y en este tesitura anda la relación entre Ciencia y Neoliberalismo Económico. El 28 de mayo de 2012 la revista The Scientist publicaba un artículo en la cual un investigador canadiense se preguntaba preocupado varias preguntas sobre este tema que podréis leer abajo. Nadie en su sano juicio cuestiona que la ciencia no deba traducirse en prosperidad y bienestar ciudadano. Las cuestiones que realmente deben preocuparnos son otras: ¿Cómo?, ¿cuando? ¿Por qué y por quién?; ¿A que precio?, etc. Ahora bien, el mundo empresarial busca esencialmente beneficios económicos, relegando cualquier otro aspecto a su segundo plano. Sin embargo, a los investigadores se les coloca entre la espada y la pared, mediante con una serie de directrices que atentan contra los cánones de la indagación científica, a demás de ser contradictorias. Por un lado les impelen a publicar, por otro nuestras autoridades en un acto de hipocresía supina también “alegan desear” que los resultados de las indagaciones científicas sean públicas y de libre acceso a todos los ciudadanos. Sin embargo, también presionan para que los investigadores colaboremos con la industria firmando contratos que generalmente contienen clausulas de confidencialidad, dejando al margen las patentes. Y al hacerlo, los tradicionales e imprescindibles criterios de objetividad y replicabilidad de los resultados también se diluyen. Dicho de otro modo, se obliga al científico que permanezca y avance cada vez más rápido por la cuerda floja. El autor de la nota de prensa aparecida en The Scientist, es decir Timothy Caulfield reconoce acertadamente que la ciencia siempre ha estado sujeta a los controles estatales, las demandas sociales y presiones del mercado. De este modo, ha evolucionado a modo de un equilibrio puntuado, en el que alternan periodos en los cuales la investigación avanza rápidamente, con otros en las que sus progresos se ralentizan. A menudo, el tránsito entre un estado y otro procede de cambios sociales, geopónicos y económicos siendo un caso tristemente palmario, el impulso que dan las guerras a la ciencia y la tecnología.  “Timoteo” también reconoce que tales presiones están cambiando el vocabulario de los científicos, la manera de redactar sus proyectos y artículos, así como sus relaciones con los políticos e industriales etc. Y todo ello sea acelerado en los últimos 10 años, es decir en el siglo XXI. ¿Hacia donde nos dirigimos?

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Fernando Zóbel. Fuente: Michelle Rumney

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Los Equívocos Lenguajes de las Ciencias

Desde Cuzco (Perú), “Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”. Resulta harto frecuente que un mismo vocablo atesore distintos significados en disciplinas diferentes. Con frecuencia, estas últimas abordan temas relacionados, dando lugar a confusiones desafortunadas que bien pudieran ser corregidas con un mínimo esfuerzo. Peor aun, ciertos lobbies, usan vocablos, que debieran ser sinónimos, con vistas a dar cuenta de conceptos y/o prácticas distintas. En este caso, no cabe hablar de tradición, sino de un tema mucho más oscuro: vender gatos por liebres, es decir, engañar a los lectores y posibles usuarios. Obviamente hablamos de dos temas distintos. Sin embargo el lenguaje, o su mal uso, puede ser fuente de equívocos, y temas más turbios. Veamos algunos ejemplos concretos que dan cuenta de ambos temas. Abordaremos algunos casos extraídos de la ciencia del suelo, agronomía y ecología. No obstante tales dilates acucian a una buena parte del conocimiento científico.

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 Foto tomada por Juan José Ibáñez en México

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