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Emisiones de CO2 de los lechos pedregosos de los Ouadi y Ramblas y cauces efímeros en los ambientes desérticos, Áridos y Semiáridos.

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Lechos pedregosos de los Uadi, Ramblas y cauces efímeros. Fotos Juan José Ibáñez

Si realmente existen lugares en las tierras emergidas del planeta en las que podamos constatar con contundencia la presencia de un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”, son precisamente los suelos desérticos.  En apariencia desoladora en cuanto a la vida, resulta que bajo su superficie medra de forma maravillosa. Sus suelos, tanto como la dinámica hídrica, resulta ser compleja y muy poco conocida. Del mismo modo, la biomasa subterránea tiende a ser ostensiblemente mayor bajo el suelo que la que podemos observar con nuestros pies sobre él. La vida es vida y en condiciones aeróbicas “respira”, aunque creamos que ahí abajo no debe haber nada. Aún tenemos mucho que aprender. Y hoy os lo voy a mostrar, en la medida de lo posible.

La noticia que os ofrecemos en este post da cuenta de un hecho poco conocido, aunque nosotros, y algún colega más, lo habíamos estudiado previamente desde otro punto de vista. Eso sí, podemos aseverar que sus ¿espectaculares? hallazgos son los únicos que cabría esperar. ¡No podía ser de otro modo! Pero como los cazadores de C02 se molestan mucho más en publicar que en documentarse, a mezclar datos de varios y dispares proyectos y elaborar publicaciones tuti fruti o pastiche, con decenas de autores, haciendo parecer que se trata de grandes iniciativas, cuando en realidad son meros cruces de datos, no se suelen enterarse de nada que no sea CO2, y menos aun cuando no tan siquiera suelen participaar edafólogos. En las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, las revistas científicas, y más aún las de tipo Naure, rechazaban los trabajos con más de unos pocos autores, exigiendo una gran tijera en la autoría para publicar los contenidos de los manuscritos.  Pero hablamos de la era de la ciencia, que no de la desdichada Tecnociencia que padecemos.

Ya hablamos en profundidad a cerca de este asunto en un post presente, sin mentar el CO2: “Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares”. Aprovecho para recordar que en esta bitácora se han editado algunos centenares de post, almacenados en la categoría ‘Suelos de Zonas Áridas, Semiáridas y desertificación’.

En el post previamente aludido, explicamos la problemática para un caso concreto, aunque os dará pistas acerca de lo que realmente ocurre. Del mismo modo, durante cuatro años investigué sobre el tema, por lo más adelante os mostraré las publicaciones científicas a la que dieron lugar aquellas indagaciones. Por otro lado os dejo una relación no exhaustiva de aquellos post relacionados con los suelos hídricos y humedales y esta monografía: Flora de los ríos, ramblas y humedales del sureste Ibérico y esta otra. Pero a lo que vamos (…..).

En base a esos datos de tan variadas fuentes (algún día os hablaré de este tipo de publicaciones, “aparentemente muy serias) los autores llegan a la conclusión de que las emisiones de CO2 de las zonas áridas y semiáridas se encuentra muy subestimadas, por lo que deberían ser consideradas en las simulaciones, etc. sobre el cambio climático.  Pobre bagaje para tantos esfuerzo, medios, instrumentación e número de investigadores. Parece ser que no deben dar más de sí a falta de saber (o al menos se esmeran en aparentarlo) lo que realmente es un suelo. En donde detectan grandes emisiones resulta ser los lechos gravosos de cauces secos, y sea durante el estío, ya a lo largo de varios años, como ocurre en los genuinos desiertos antes de que vuelva a diluviar. Empero no son sedimentos, sino suelos genuinos. Un investigador de la UCM dijo ya hace muchos años que se trataba de un hábitat nuevo no explorado, cuyo sustratos o sedimentos contenían fauna edáfica, es decir algún tipo de suelo que no de los representativos de los cauces fluviales típicos. Años después, otros científicos del MNCN y otros organismos llegaron con mejor instrumental a las mismas conclusiones, empero se atribuyeron el mérito sin citar al profesor de la UCM, comenzando una polémica de la que prefiero no hablar. Yo ya había comenzado de modo paralelo, mis indagaciones sobre las relaciones entre suelos y vegetación en zonas áridas, gracias al material que me proporcionó mi entrañable amigo y edafólogo, Cecilio Oyonarte, de la Universidad de Almería. La provincia de Almería (Andalucía, España) alberga la zona más árida de Europa occidental, tratándose desde un punto de vista técnico de un genuino desierto. Entre otras apasionantes conclusiones, no llegaba a entender como justamente en ese “punto supercaliente” (Desierto de tabernas), podían albergarse casi el 50% de las comunidades vegetales ligadas a suelos encharcados (comunidades higrófilas), cuando aquel tórrido, aunque hermoso paisaje, parecía demostrar, sin duda alguna, todo lo contrario. ¡Falsa impresión!. ¿Qué ocurría allí? No tuve más remedio que volver acompañado de otro experto en flora, Juan Pedro Zaballos del Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá de Henares.  En Almería Cecilio y yo nos reunimos con Javier Cabello, botánico también, fitosociólogo, y compañero de la Universidad de Cecilio. Al día siguiente se nos unió el entrañable José Luís González Rebollar bioclimatólogo y botánico. Ya en el campo les expliqué mis tribulaciones. José Luís me llevó a una Rambla o Oadi, muy cerca de donde comenzó a encumbrarse la carrera del actor y director  Clint Eastwood, con los numerosos “sphaguetti Western” que allí e rodaron. Y sí me deslicé hacia una rambla, aparentemente seca, recorriéndola no más de 1 kilómetro. Tras un recodo por el lecho fluvial, topé con una zona densa que albergaba pastos verdes, cuando de pronto, deambulando en el lecho pedregoso” observé que brotaba un manantial, el agua corría, súbitamente se encharcaba para luego volver a correr y ser abducida en el propio lecho. Al seguir mi andadura, tras oro recodo del río, volvía a aparecer el más que árido desierto. Una gran variedad de microambientes daba lugar a pequeños mosaicos de vegetación ricos en especies y muy contratados fisionómica y florísticamente. ¡Era cierto! No explicaré aquí las causas, pero sí que su origen procedía de una tectónicas activa con roturas jalonadas de los freáticos. Empero volví a leer relatos semejantes en otros lares del planeta. La vida bulle allí aunque aún resulta prematuro ni promediar estimas ni generalizar con contundencia. Debemos tener presente que el clima, y por tanto las precipitaciones en los ambientes áridos varían de una forma brutal. No se puede encontrar lo mismo tras lluvias que aparecen en medio de decenios en los que apenas caen unas gotas, al menos en ciertos enclaves de Tabernas y otros desiertos.   Es decir, la variabilidad en el régimen pluvial deviene en que o se toman medidas durante muchos, pero que muchos años, cuando no decenios, o resulta imposible obtener estimas dinas de ser consideradas científicamente.

Sin embargo tampoco debemos olvidar que bajo los suelos desérticos pueden o no existir capas freáticas hasta las que logran penetrar las plantas adaptadas con raíces que superan la decena de metros. Donde hay agua hay vida y por tanto se emite C02, pero a pulsos, no de forma continua, excepto en aquellos puntos en los que afloran los manantiales de la capa litológica que albergaba o enterraba el susodicho nivel freático, también fluctuante.  Empero ya que hablamos de CO2 y los hombres y mujeres de poca fe pensarán que me he desviado del tema, aunque no es así, os narraré una historia que me mentó Cecilio, sobre las emisiones de Co2 en Almería, cerca de Cabo de Gata en donde ubicaron instrumental sofisticado con vistas a cuantificar las emisiones de este gas de invernadero.

Paro hablando de sedimentos, en la nota de prensa puede leerse: “A más sustrato disponible, más materia orgánica en el suelo, y cuanto más favorables sean las condiciones como la temperatura y la humedad del sedimento, más activos estarán, liberando una mayor cantidad de dióxido de carbono (..) los investigadores concluyeron que los factores responsables de la liberación de dióxido de carbono son esencialmente los mismos en todo el mundo. “La interacción de las condiciones locales como la temperatura, la humedad y el contenido de materia orgánica de los sedimentos es crucial, y tiene una mayor influencia que las condiciones climáticas regionales” (…). Por supuesto, cuando más espeso es un suelo, es decir más profundo, tanto más carbono “edáfico” albergará, debido a la actividad biológica de la vegetación, así como del mayor número de organismos que componen la microflora y microfauna edáfica.  Se trata de una conclusión a la que llegaría un estudiante tras cursar su primer curso de edafología. ¿Novedad?. ¡Mejor no digo nada!.  Dado que en estos cauces no curre mucha agua (atrde mal uy nunca), con la salvedad de las riadas e inundaciones tras imponentes tormentas que acecen por horas o pocos días, a menudo, después de muchos años o decenios de sequía, sospecho que los autores del estudio deben contemplarlos, no como redes por donde de vez en cuando corre el agua, sino como tenebrosas redes de emisiones de gases con efecto de invernadero. ¡Jesús!. ¡Solo se ve lo que se sabe!.

La Pedo-flatulencia árida y semiárida.

Meses antes…….

Ya sabéis que edafodiversidad en castellano se traduce al Suajili por pedodiversidad, y al menos en España tal vocablo resulta ser escatológico, generando las carcajadas del personal. Y si hablamos de emisión de gases……

Meses antes de mi encuentro con Cecilio, había asistido a un Congreso de Fractales en donde en una de las conferenciantes se ofrecía resultados justamente de esas parcelas y otras. Hablamos más o menos de Cabo de Gata (Almería, España). Conforme a la cnferenciante aludida, se habían estimado las emisiones de cantidades anormales de Co2. Extrañado le pregunté de donde procedía tanto Co2. A lo que me contestó que ellos sospechaban de los sustratos geológicos profundos (Cabo de Gata resulta ser un antiguo volcán submarino emergido, coronado por una capa o estrato de origen margas de coralino). Debido a que su respuesta me extrañó mucho, le volví a replicar: ¿Por qué no de los carbonatos del suelo?. La respuesta de la interpelada me dejó atónito: “Es que las calizas son muy duras como para alterarse tanto en poco tiempo. Y ahí cerré la boca so pena que se montara un lio mayúsculo. Ella no tenía ni idea de lo que era un suelo, como también me temo que los autores del estudio de la nota de prensa que os muestro abajo. No es el momento de discutir sobre los carbonatos, pero, por ejemplo, ¿sabéis lo que son los pseudomicelios de carbonatos?. Se alteran emitiendo CO2 con extrema facilidad. En fin….

Le comenté este episodio a Cecilio, se río mucho y me espetó algo así “Lo que si hemos observado en esas parcelas  son súbitas, breves pero virulentas emisiones de Co2. Y continuó con una frase más o menos de la siguiente guisa:…..” tras rachas de viento fuertes que parecen expulsar CO2 del suelo al llegar el aire”. Tengo una conjetura sobre este asunto, pero me la reservo por falta de evidencias.

Cecilio te burlas de la edafodiversidad, pero investigas la pedoflatulencia: jajajaja, reímos con ganas durante algún tiempo. Pues bien,  eso se trata de una investigación sobre pedoflatulencia, aunque los autores lo ignoren. ¿¿??.

En fin…. “solo se ve lo que se sabe”. Y sabemos muy pero que muy poco, para hacer avaluaciones, “espacializarlas” en todas las condiciones y tipos de ambientes de Gaia, incluyendo las aguas freáticas, frecuencia de las lluvias que dan lugar a estos fenómenos,  etc. etc. Hay tantos papers de esta guisa que siento pena, y eso que han intervenido decenas de cabezas pensantes.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

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Biocostras de los suelos en ambientes áridos y desérticos

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Biocostras, Afloramientos yesíferos, Desierto de Tabernas, Almería: Blog de Miguel Varona

Si pasea usted por el desierto y observa costras blanquecinas o de otro color sobre la superficie del suelo, por favor, no las pise ni destroce. Se trata de micro-ecosistemas que desempeñan un papel esencial en los ecosistemas desérticos, ciclo hidrológico, fertilidad, etc. Abajo os dejo dos noticias y un fragmento de texto de los estudios que llevan a cabo desde hace años en la Estación de Zonas Áridas del CSIC. Se trata de esos escasos excepcionales en los que las notas de prensa y el  fragmento de texto son lo suficientemente esclarecedores como para no verme obligado a  explicar nada, ya que incluso lo puedo estropear. ¡Inaudito!. En la naturaleza hasta lo más minúsculo a nuestra vista pueden desempeñar una función de valor incalculable. Y este caso es uno de ellos. Felicitar a los colegas de la EEZA y.. ¡Qué gozada!, no escribir ni una palabra más. Pero no se lo pierdan, ya que se trata de unas estructuras de suma importancia. Y si por casualidad, o maldad las deteriora, tenga en cuenta que dará lugar a que aparezcan otras costras físicas, pero esta vez perjudiciales para los ecosistemas que las alberga. Por favor no sea ¡maloso!. Os dejo esta vez sin más retórica un material que os haré entender que son las biocostras.  Cuando a una costra buena la pateamos, aparece otra mala ¿le suena esta cantinela eliminando el palabro costroso y añadiendo otro? ¿No? Pues entonces usted no es un habitual lector de nuestro blog.

 Juan José Ibáñez

 Pasen y lean señoras y señores en un santiamén sabrán lo que son las biocostras……

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Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares

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En algunos post precedentes hablamos de los paisajes de suelos de Almería, mostrando que son representativos de ambientes áridos y también, en algunos casos, desérticos. Nos referimos más concretamente a los siguientes: (i) Impacto Humano sobre Ecosistemas Frágiles: Desiertos, Desertificación y Algo Más (Un Ejemplo del SE Español) y (ii) Paisajes con Suelos Desérticos en Europa (El Sureste Español). Recientemente hemos publicado un artículo científico en el que se constatan empíricamente tales aseveraciones (Are there Arid Land Soilscapes in Southwestern Europe?). Sin embargo, la investigación que realizamos va mucho más allá, ya que comparamos las cartografías digitalizadas de suelos y vegetación, cuyas bases de datos pertenecen a la Junta de Andalucía, encontrándose la segunda en acceso abierto, al contrario que la primera, por desgracia. Al analizar los datos de ambos recursos naturales, inicialmente quedamos un poco desconcertados. Los mapas de vegetación de esta Comunidad Autónoma fueron llevados a cabo mediante el método sinfitosociológico a escala 1:10.000, mientras que para la cartografía de suelos  se hizo uso de la WRB de 1998 a  la escala 1.100.000, lo que motivó que requiriéramos sofisticados análisis matemáticos con vistas a detectar los patrones espaciales de ambos recursos. Pero a lo que vamos….

Con independencia de las diferencias de escala, nos sorprendió que entre el 50% y el 60% de las vegetaciones potenciales de esta región árida (Incluyendo el genuino desierto de Tabernas) son, lo que los geobotánicos que se adhieren a esta escuela,  denominan comunidades edafófilas. La Página Web Biogeografía las define así, con alguna modificación:    

Las series edafófilas: que se desarrollan en suelos o medios excepcionales, normalmente azonales, es decir en los que las características del medio edáfico determina su ausencia o presencia. Suelen estar determinados por el exceso (series edafohigrófilas) o el defecto (series edafoxerófilas) de agua en el suelo, aunque también pueden intervenir otros factores, como la salinidad, acidez, etc., a la hora de dar cuenta de su nomenclatura y clasificación. Las series edafoxerófilas o xeroseries: son series propias de medios funcionalmente secos, aun estando situadas en climas húmedos. Es el ejemplo de la vegetación de laderas abruptas, cantiles, crestas, arenales. Por el contrario, las series edafohigrófilas demandan exceso de agua en el medio edáfico, respecto a la “normal” en la cobertura de suelos típica del territorio.

Pues bien, para nuestra sorpresa la gran mayoría de los tipos de vegetación edafófilas de la Provincia de Almería resultaban ser edafohigrófilas, que no edafoxerófilas, a pesar de la aridez  del ambiente de estos territorios. Al cotejar el mapa de suelos, encontramos escasísimas correspondencias lógicas entre los tipos de suelos y esta vegetación amante del agua. Por tal motivo Juan Pedro Zaballos  (Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares) y yo mismo viajamos a Almería para visitar la zona con la inestimable colaboración de algunos amigos y expertos de aquellos territorios: Cecilio Oyonarte (edafólogo y coautor del mentado mapa de suelos), Javier Cabello (geobotánico fitosociólogo) y José Luís González Rebollar (geobotánico y bioclimatólogo). Los dos primeros pertenecen a la Universidad de Almería, mientras que el segundo resulta ser investigador de la EEZ-CSIC en Granada. Fue justamente el tercer día de viaje en donde al atravesar unas ramblas en el desierto de Tabernas nos llevamos la gran sorpresa. Se trata de cauces, que permanecen secos la mayor parte del año e incluso durante muchos, muchos, años enteros, por lo que pueden catalogarse como los Uadi, típicos de los desiertos africanos. Para nuestra fortuna, en diciembre de 2014, cuando realizamos el viaje, había llovido  algo más de lo normal (nada o casi nada) por lo que las bien adaptadas comunidades vegetales a la mentada aridez, se encontraban bastante exuberantes, como puede verse en la foto de cabecera. Y en esta misma imagen se revela el misterio….

Como podréis observar, la vegetación variaba rápidamente con tramos secos, húmedos, hilillos de agua que desaparecían súbitamente y algunas charcas dispersas. Generalmente estos cauces y sus lechos suelen aparecer “aparentemente secos”. Empero, a menudo, bajo ellos, las capas freáticas suben y bajan a lo largo de varios metros de profundidad, aunque frecuentemente alcancen las raíces de las plantas.  

Quizás con la salvedad de la clasificación WRB en su versión de 2006/2007, en la cual hasta los sedimentos de calzadas y aceras de las ciudades son considerados como edafotaxa, los lechos fluviales, a menudo pedregosos y repletos de cantos rodados no son considerados suelos en la mayoría de las clasificaciones edafológicas, lo cual daba cuenta de la aludida falta de correspondencia entre tipos de suelos y tipos de vegetación. Por esta razón, estos enclaves no son muestreados en los reconocimientos de suelos.  En otras palabras, no podíamos testar, con nuestros datos, la relación entre edafotaxa  y las numerosas series de vegetación edafohigrófila presentes en el área de estudio.

Por lo tanto, una buena parte de la biodiversidad de Almería y más aun de sus comunidades vegetales dependen de la estructura y dinámica de esos cauces, casi-permanentemente secos, a los que se denominan Ramblas o Uadis. Como corolario, el impacto ambiental e incluso las obras de corrección hidráulica con vistas a evitar sus impredecibles avenidas/inundaciones, podrían poner en riesgo una buena parte de la excepcional biodiversidad (rica en endemismos iberoafricanos) de estos enclaves.

Y de aquí nace la pregunta que insinúa el título del post. ¿Deben considerarse suelos estos lechos fluviales, en los cuales el agua tan solo corre muy de vez en cuando?.  Es decir, las aguas corrientes resultan ser, en estos casos, muy poco corrientes, al contrario que los procesos de edificación. ¿Cuál es nuestra opinión?: ¡Sí!. Obviamente, si apelamos al concepto de la zona critica terrestre la afirmación sería incontestablemente rotunda: ¡Si!. Pero hay más….

Como veremos a continuación, otros investigadores han detectado abundantes especies de organismos del suelo, entre otros, bajo tales lechos, proponiendo a la comunidad científica  que “Descubren un nuevo hábitat subterráneo para fauna terrestre”. Ahora bien este artículo dio lugar a una dura polémica por la paternidad de tal descubrimiento, en los comentarios al video que aparece en el siguiente enlace: mi+dtv: Hábitat subterráneo para fauna terrestre. Preferimos soslayar aquí nuestra opinión al respecto, ya que tan agria discusión se nos antoja más como un problema de terminología que de fondo. Sin embargo os recomiendo que leáis todo este material (pinchando en el enlace), con vistas a que entendamos como, en las fronteras disciplinarias, a menudo discernir lo que es un suelo, de lo que no lo es resulta confuso y confundente para muchos investigadores, aunque a unos más que a otros.  Quizás algún día intentemos aclarar tal polémica.

Resumiendo, en los ambientes muy áridos y desérticos buena parte de la diversidad de comunidades vegetales pueden esconderse en estos oasis o islas de bio-geo-diversidad.  Sin embargo el tema no acaba aquí, ya que tras las raras pero intensas inundaciones, la localización e los lechos, en principio, podrían cambiar de disposición espacial, dando “posiblemente lugar” a habitats en parte móviles. ¿Cambian los suelos de emplazamiento?. Pues desde varios puntos de vista sí, como ya comentamos al hablar de esos suelos flotantes (o ecosistemas flotantes) presentes en parte de Latinoamérica y a los que se denominan embalsados.

No obstante, posiblemente, tal “movilidad”, debido a la erosión, arrastre y deposición de los sedimentos en el cauce, conforme a la intensidad y caudal de las avenidas no se produzca. La razón estriba en que las aguas subterráneas que recargan los acuíferos se producen fundamentalmente dentro de las cuencas durante fenómenos meteorológicos extremos, denominados “gota fría”. Una vez allí la capa freática subirá para posteriormente ir descendiendo hasta la llegada de otro evento. Ahora bien, la urgencia del agua en los lechos fluviales obedece a puntos en donde la estratigrafía subyacente (con sedimentos que atesoran una gran variabilidad en lo que respecta a su permeabilidad/impermeabilidad y que además debido a la elevada actividad tectónica no parecen ser muy continuos espacialmente) permite que tales aguas profundas afloren. Y las circunstancias mentadas solo pueden generarse en sitios estratigráficamente concretos, sin que seguramente los avatares de las aguas superficiales y su carga de sedimentos no los afecten en demasía.  

Abajo os dejo unas líneas de Wikipedia para todos aquellos que no estéis familiarizados con la geomorfología, hidrología, etc. de los Uadi y Ramblas. También os proporcionamos el enlace y el resumen del artículo que versa sobre el mentado nuevo tipo de hábitat, no sin antes recomendaros, una vez más que leáis la polémica que suscitó.

Juan José Ibáñez

Pero sigamos…….

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La Vida Fotosintética en los Suelos de los Desiertos Extremadamente Áridos

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Salar de Maricunga con Volcán Copiapó. Fuente: Museo Virtual de la Región Atacama (Chile)

La noticia que analizaremos hoy nos dice que unos investigadores acaban de demostrar que, en ambientes extremadamente áridos como lo es el desierto de Atacama, las microalgas denominadas cianobacterias (que como todos los microrganismos son acuáticos, y en este caso con la capacidad de realizar la fotosíntesis) pueden crecer en el interior de los cristales de halita (sal común), especialmente si estas poseen una estructura porosa con morfología nanocapilar que favorezca la absorción de agua atmosférica, mayoritariamente durante la noche. Según los autoresEs la primera vez que se demuestra la presencia de un microorganismo fotosintético y eucariota, un alga, dentro de halitas en un ambiente híper árido”. Del mismo modo al comparar dos ambientes/suelos salinos desérticos cuya naturaleza resultaba ser bastante similar se toparon con que sus comunidades microbianas eran acusadamente dispares. Y justamente la estructura cristalina nanoporosa de la sal daba cuenta, al menos en parte, de las diferencias detectadas. Sus hallazgos, según la nota de prensa, contradicen aseveraciones previas ya queEn 2005 investigadores de la NASA llegaron a afirmar que las condiciones del desierto de Atacama hacían imposible la presencia de vida fotosintética”. No hacía falta pues sobrepasar el denominado umbral de delicuescencia, como previamente se pensaba. Tal hallazgo ya justifica el interés del estudio. Sin embargo no se me antojan tan claras otras afirmaciones. Por ejemplo: en la nota de prensa se afirma que “Sorprendentemente, según las peculiaridades de cada región, también las propiedades del sustrato rocoso determinan las condiciones necesarias para la vida”. Personalmente, y como edafólogo, tal aseveración no me resulta nada “sorprendente”. La vida y los ecosistemas son sistemas complejos y, por lo tanto extremadamente sensibles a las condiciones iniciales y de contorno, divergiendo su dinámica en función de tales circunstancias. También es conocido sobradamente desde hace años que la vida, como un cáncer de la geosfera, lo coloniza todo (incluso las aguas que refrigeran los reactores nucleares”). Cualquier variable que en un hábitat árido favorezca “un poco” la retención de agua “de algún modo” suele tener enormes repercusiones, por cuanto es este líquido elemento el primer factor limitante para la invasión de la vida.

Hasta aquí, podemos inferir que todo está claro. No obstante, al igual que en otros estudios y publicaciones los autores consideran los desiertos terrestres como laboratorios que nos permitan conocer la existencia de organismos extremófilos que potencialmente podrían habitar en otros planetas, y en este caso Marte. Y es aquí en donde los expertos en el tema, que no solo los autores de la investigación de marras, hierran, en mi modesta opinión. Por lo que sabemos hasta ahora, los puntos considerados potencialmente calientes para el desarrollo de la vida en Marte resultan ser antiguas lagunas y/o mares cuya agua se evaporó hace decenas de millones de años. Y bajo el agua, en función de su turbidez, profundidad, temperatura, oxigenación, etc., el ambiente suele ser muy diferente al de los sistemas superficiales terrestres emergidos. También reiteramos una vez más en este blog, que una de las variables que suele soslayarse es la presión, por cuanto esta aumenta rápidamente al hacerlo la columna de agua que se superpone al sedimento o suelo acuático. Y así a pocos cientos de metros de profundidad los procesos biogeoquímicos cambian sobremanera, dando lugar a estructuras y compuestos que jamás podrían aparecer al “aire libre”. Ya os comentamos el caso de los hidratos de metano o clatratos. En consecuencia, venimos sosteniendo que probablemente sea allí en donde debiéramos estudiar esos “puntos potencialmente calientes” para detectar si Marte albergó vida en el pasado. Empero el estudio de estos hábitats, y más aun de sus suelos (en donde pueden registrarse signos de aquella) en la Tierra ha sido soslayado casi por completo. Se nos antoja un error monumental.

En el Planeta Tierra existe vida como mínimo desde la estratosfera hasta varios kilómetros de profundidad bajo los fondos abisales. Lo extraño, lo extraordinario (sin restar ningún valor el estudio objeto de este post) sería identificar hábitats sin vida.

 Juan José Ibáñez              

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Paisajes Desérticos, Áridos y Semiáridos (Fisiografía y Suelos)

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Regiones Desérticas, Áridas y Semiáridas del Mundo. Fuente: OceanWorld,tamu.edu

Las regiones áridas y semiáridas se distinguen por sus valores de precipitación anual e incluyen: (i) Desiertos con una precipitación total anual de menor de 50 mm, encantándose desprovistos de vegetación; (ii) Regiones áridas con una precipitación de 50- 250 mm/año, por lo que la cobertura vegetal resulta ser muy escasa, y (iii) Regiones semiáridas con una precipitación total de 250-500 mm/año y vegetación tipo estepa/sabana/pradera/pampa. La mayoría de los desiertos y regiones semiáridas se ubican entre los 10º y 35º de latitud (por ejemplo, los desiertos del Sahara y Kalahari), en los espacios geográficos interiores de los continentes (ejemplo, Australia y el Desierto de Gobi). Grandes partes de la tundra ártica también reciben una precipitación inferior a los 250 mm/año, por lo que son considerados ambientes áridos

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Wadis. Fuente:Landlopers

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Desiertos Amenazados y el Peligro de las Energías Renovables (Aridisoles)

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, muchas noticias científicas atesoran información de suelos subliminalmente, pasando inadvertidas incluso a los propios edafólogos. Del mismo modo, se muestran megaproyectos, aparentemente inofensivos, cuyos impactos medioambientales pueden ser notables o dramáticos, incluso cuando se hace mención de tecnologías limpias y renovables. Este es el caso del gran sueño de desertec (entre los que se encuentra la empresa Española Abengoa) y la fundación que lleva tal nombre. Podéis encontrar información adicional en un capítulo de Wikipedia sobre desertec. Sin embargo, padecemos la falaz impresión de que los desiertos a penas atesoran valor ecológico e incluso estético. En consecuencia, ciudadanos y científicos no suelen soliviantarse ante noticias como la que hoy ofrecemos. En Europa se ha extendido el gran sueño colonialista de sembrar los paisajes áridos de África de paneles solares con vistas a obtener allí una energía que a la postre sería exportada al viejo continente, liberándose así (al menos parcialmente) de su dependencia petrolífera.  En post anteriores hemos explicado como el Continente Africano sufre la codicia del capitalismo de los modos más variopintos, piratas y dañinos que nos podamos imaginar. Explotamos sus valiosos recursos mineros mediante la intervención de multinacionales de la peor calaña, llevamos allí nuestras basuras tóxicas y electrónicas, compramos o arrendamos sus tierras por cuatro perras para  satisfacer nuestras demandas alimentarias. La farmaindustria ensaya allí sus productos en criaturas inocentes, etc., etc.  mientas bramamos en contra de la experimentación en primates.  Pues bien, este nuevo brote verde, de sembrar silíceo impactará sobre unos ecosistemas enormemente ricos en biodiversidad y los hermosos paisajes que los cobijan. Sin embargo, los ambientes áridos resultan ser más vulnerables o menos resilientes que los que se ubican en otras partes del mundo. Del mismo modo, sus suelos también atesoran unas características tan idiosincráticas como para que se segreguen del resto de la edafosfera planetaria, siendo muchos de ellos denominados Aridisoles, según la USDA Soil Taxonomy. De hecho, existen revistas especializadas en la investigación y gestión de los mismos, como, por ejemplo: “Arid Land Research and Management. Es razonable entender la búsqueda de nuevas fuentes energéticas, no lo dudo. Ahora bien, energías renovables y limpias no implican ausencia de impacto ambiental. Se trata de una enorme falacia que debemos denunciar. La instalación y funcionamiento de extensísimas granjas solares puede inducir una degradación ambiental enorme en ecosistemas y suelos tan singulares. Tan solo hace falta pensar, a demás de las infraestructuras necesarias para su creación, en las del transporte de la energía así obtenida en el medio ambiente, suelos y atmósfera (a pocos metros sobre tierra). Seguramente, nos percatemos de que a la larga la degradación de su biosfera y edafosfera pueda ser tan seria como la que generamos en los trópicos húmedos para otros fines (minería, extracciones petrolíferas, etc.,).

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Desierto de Namibia Fuente: Travel News Nanibia

Pues bien, de llevarse a cabo megaproyectos como el que hoy se encuentra frenado, demandaría estudios serios de impacto ambiental en las zonas afectadas. Ni todos los ecosistemas desérticos son iguales, ni tan poco sus suelos. Las costras biológicas en ellos son esenciales para su estructura y dinámica. Pisar estas estructuras, suplemente con nuestros pies, ya genera daños que tardan años en recuperarse. La aparentemente piadosa Europa debería tener en cuenta todo ello antes de comenzar iniciativas que no descarto, empero que deben ser valoradas con sumo cuidado. Queda finalmente el beneficio que deberían obtener sus legítimos propietarios. En este sentido, los gobiernos corruptos y a menudo criminales que mantienen de diversos modos los países ricos en este continente olvidado de la mano de Dios, no serían los legítimos interlocutores. Como en casos que afectan a otros ambientes y continentes, son los pueblos indígenas que allí moran, generalmente trashumando con sus ganados los que debieran ser consultados y beneficiados. Acabemos ya con la idea falaz que lo verde es más interesantemente biodiverso que lo árido. Por ejemplo, las selvas ecuatoriales resultan ser  enormemente ricas en especies de plantas vasculares y otros taxa. Sin embargo, si hablamos de mamíferos, por poner un caso, la cosa cambia. Para que abunden especies de estos últimos, se requieren ambientes algo más áridos (subtrópicos sabanoides, etc.). Todos los biomas y ecosistemas atesoran una vital importancia en la biosfera. El ciudadano debe ser consciente de ello, con vistas a entender las iniciativas que sus países llevan a cabo a costa de los pueblos más desheredados. Por tanto insistimos una vez más: los ecosistemas desérticos atesoran una valiosa biodiversidad como a continuación puede constatarse.

 DEU Strom Desertec

Degradando los Ecosistemas desérticos: Desertec Fuente Spiegel Online International

 Juan José Ibáñez

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Carreteras de Sal para Desiertos y Zonas Áridas

Nos dirigíamos mi hermana y yo, acompañados de nuestro entrañable amigo Mario y un guía del parque, por una carretera del desierto de Paracas (Perú), cuando este último nos espetó: ¿La carretera tiene buen firme verdad? ¿A que no saben de que esta hecha?. ¿Pues supongo que de asfalto no? ¡Se equivoca!. El camino es de sal. ¿De sal? ¡Si señor!. ¡Paramos y lo comprueba! Bajamos todos del auto, piqué un poco en su margen y me quedé boquiabierto. Efectivamente era una carretera de sal. Un material que en los márgenes aparecería con enorme abundancia deforma natural. Sin embargo, ¡ciertamente, parecía asfalto!. Tal tonalidad era natural, tras pasar por ella los vehículos. Resulta trivial señalar que en los desiertos llueve raramente. Empero si lo hace, parte de la sal de disuelve, cristalizando de nuevo cerrando las grietas aparecidas desde el evento pluvial anterior. ¿Autoreparación? ¡Algo parecido! Quizás sea también costumbre realizar infraestructuras de sal en otros lares, aunque personalmente lo desconozco. Desde luego se evita el uso y transporte del asfalto, resultando pues económicas de construir y con un firme mucho mejor y más liso que los de tierra. ¡No distinguía la diferencia! Eso si, cuando hablamos de ambientes áridos no salinos, probablemente reemplazar el asfalto por la sal sea una actividad menos viable. Del mismo modo, también resulta espurio señalar que bajo climas húmedos no sería una iniciativa recomendable, por cuanto la sal disuelta salinizaría los suelos aledaños.  ¡Un momento!, ¿y que hacer con las salmueras de las plantas desalinizadoras?.

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Carreteras de Sal, Desierto de Paracas, Perú. Foto: Juan José Ibáñez

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La Agricultura Ecológica en los Desiertos y Zonas Áridas

Ya os hablamos en otros post sobre las múltiples posibilidades que ofrecen los desiertos para la agricultura y ganadería. Si bien es cierto que, a menudo, su productividad puede ser menor que la de otros ambientes, también lo es que tal hecho no impide que den fruto, como mínimo, a las comunidades locales que habitan en estas regiones. Los estudios de etnoagricultura han mostrado como numerosos pueblos indígenas lograron crear en ellos sistemas agropecuarios sustentables, en base a principios agro-ecológicos. Actualmente, existen varias posibilidades con vistas a extraer rentabilidad de los desiertos y zonas áridas, siendo unas más sustentables que otras. La tecnología moderna, obviamente puede ayudar en tal misión, empero muchas veces lo hace de forma no sustentable. No obstante, como hoy veremos, existen otras alternativas.

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Agricultura Ecológica y Desiertos. Fuente Treehugger

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Distribución de los Desiertos con Dunas en el Mundo

La mayor parte de la superficie desértica del Planeta no atesora sistemas dunares, sino que se encuentra constituida por suelos (por ejemplo los Aridisoles de la USDA Soil Taxonomy) o afloramientos rocosos, a pesar de lo que, como veremos, se escribe en Wikipedia. Del mismo modo, también existen dunas en algunos lugares ajenos a los biomas desérticos, como lo son diversas zonas litorales, repartidas por todo el mundo. En este post, os ofrecemos una tabla en la que se expone el área de cada país cubierta por dunas, de acuerdo a la base de datos de la FAO sobre los suelos del mundo. No debemos por tanto confundir desiertos con dunas, aunque estas acaecen mayoritariamente en ellos. Eso sí, comenzaremos ofreciendo unas notas sobre los ambientes desérticos, si bien ya escribiremos un post concreto sobre este bioma.  Parte del material gráfico que os incluimos es de cosecha propia, mientras que otro procede de la NASA (Wired Science). De este último fuimos informados en el post de Antonio Figueras titulado: “Copenhague: Cambio global, ¿tierra desértica?”, por lo cual le damos las gracias.

Campo de Dunas de arabia-saudi  Rub’ al Khali. Fuente: NASA Wired Science

Arabia Saudí rubalkhali. Fuente: Wired Science

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