‘Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia’

La Dualidad Onda Partícula: Observación y Teoría en Ecología y Ciencias del Suelo

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Fuente: Juan José Ibáñez

Siempre me ha apasionado la extraña exotiquez de la mecánica cuántica. Ya de joven, en la universidad, estudia con dos amigos que se encontraban cursando la carrera de CC. Físicas y otros dos la de matemáticas. Nos reíamos mucho. Por ejemplo, le preguntábamos a uno de ellos (que terminó haciendo su tesis doctoral bajo la dirección de un Premio Nobel chino que trabajaba en Hamburgo, y luego se marchó al CERN). ¿Nos puedes repetir que es un electrón?, ¡no lo entendemos!. Y respondía algo así como “es un espacio de probabilidades”. Y bromando insistíamos ¿una partícula es un espacio de probabilidades?. Carcajadas. Muchas de las ideas que pueden extraerse de la mecánica cuántica son alucinantes, o como suele describirse en el ámbito de la ciencia “contra-intuitivas”.  Si a un científico de otra disciplina de inicios del siglo XX le hubieran augurado el potencial heurístico de esas “cosas locas” que defendían los fundadores de esta ciencia, se habrían burlado. Si a esos mismos incrédulos se les dijera que a inicios del Siglo XXI una de las grandes aportaciones, directa e indirectamente, al PIB de EE.UU., procedería de aquella locura, nos echarían de sus despachos o llamarían a un centro psiquiátrico.  ¡pero así es!. Y de hecho algunos de aquellos genios tenían que discutir con místicos orientales debido a que los filósofos occidentales se “les cruzaban los cables neuronales” al escuchar sus desideratas. De hecho a la hora de entender sus descubrimientos, ni ellos mismos se po0nían de acuerdo, por lo que al final se adoptó un consenso al que denominaron en su día “Interpretación de Copenhague”.

Hoy en día nadie duda de las enormes aportaciones de la mecánica cuántica al progreso de la ciencia, aunque su racionalidad nos sigue pareciendo bastante irracional. ¡Pero funciona!, y gran parte de sus predicciones han ido siendo corroboradas con pruebas empíricas o indirectamente. Siguen existiendo aspectos que van tan lejos como la película más esotérica de ciencia ficción que pueda imaginarse. ¿Por qué los mundos paralelos y los multiversos  siguen surgiendo como posibilidades plausibles en sus indagaciones teóricas?. Y no se trata de un  estudio concreto, sino que emergen como por arte de magia en las indagaciones de numerosos físicos teóricos,  una y otra vez, cuando abordan la Teoría del Todo y/o la de Supercuerdas?. Y podríamos seguir……. Pero centrémonos en uno de sus constructos modelo-teóricos más antiguos y conocidos, es decir en la Dualidad Onda-Partícula. Digamos que es de obligado cumplimiento que al hablar de este tema se haga también de la relación de indeterminación de Heisenberg o Principio de incertidumbre de Heisenberg. Abajo os ofrezco información sobre este tema, pero intentemos extraer la esencia epistemológica o gnoseológica, abstrayéndonos de si el objeto de estudio es de naturaleza cuántica o por el contrario, por así decirlo de la física clásica. Se que a muchos no les gustará tal libertad, pero tengo argumentos para permitirme tal modo de proceder.

La esencia de la “Dualidad Onda Partícula” no resulta ser tan extraña como parece. Conforme a este constructo modelo-teórico, un “objeto” puede comportarse como una onda (un continuo) o una partícula (objeto discreto) en función del tipo de observación que conlleva inherentemente teoría e instrumentación. Ya publiqué mi tesis sobre este tema (la dualidad onda-partícula y continuo-discreto) en edafología  en un capítulo de libro que llevaba por título The search for a new Paradigm in Pedology, y al que podéis acceder los que sepáis un poco de inglés. Básicamente, el tema ya se ha tratado en este blog. Pero sigamos de manera algo más ortodoxa: la Dualidad Onda-Partícula nos viene a decir que ciertas partículas elementales pueden exhibir comportamientos típicos de ondas en unos experimentos mientras aparecen como partículas compactas y localizadas en otros experimentos. Dado ese comportamiento dual, es típico de los objetos. En principio parecen conceptos antagónicos (El Discurso Científico, Conceptos Contrarios) como defendería Jean-Marc Lévy-Leblond. Sin embargo este descomunal intelectual ya aclara que proponer racionalmente que dos conceptos son genuinamente contrarios puede llevarle a uno al borde del precipicio. Y es que el tema soslayado de los conceptos es un pilar fundamental en la filosofía de la ciencia y el método científico, que asombrosamente ha recibido muy poca atención (ver relación de post previos sobre estos temas abajo).

En la mayoría de los casos, que califiquemos algo de la naturaleza como discreto o como continuo, depende de la teoría, observación, instrumentación y experimentación. Ese algo natural puede ser continuo y/o discreto en función de las últimas.  En el capítulo The search for a new Paradigm in Pedology defendí, ante una escuela muy poderosa de la ciencia del suelo, que considerar que los tipos de suelos (objeto) eran entes artificiales ya que este recurso natural varía en continúo, no deja de ser más que una aberración de mentes incultas y que desde luego carecen del más mínimo conocimiento de en qué consiste el método científico.   Lévy-Leblond estaría totalmente de acuerdo conmigo. En consecuencia, la antinomia continuo-discreto se diluye como un azucarillo en un café caliente ya que depende del corpus doctrinal defendido por distintas escuelas científicas rivales. El gran filósofo Ludwig Wittgenstein, en sus brillantes investigaciones filosóficas, al hablar  acerca del Juego del lenguaje, venía más o menos a decirnos que definir que es un juego le resultaba prácticamente imposible, ya que algo que palmariamente no lo era entraba en las definiciones, mientras que actividades que casi todos defenderían que son un juego no. ¡Los juegos de lenguaje.!. Pero encaminémonos  al ámbito de la ecología, donde vamos a toparnos con más de lo mismo, como también en numerosísimas disciplinas científicas. Existen realmente tipos de ecosistemas, ¿o los ecosistemas son un continuo sin fronteras reales?. Pues bien, como en el ámbito de la edafología los ecólogos no se ponen de acuerdo. Para una escuela los ecosistemas pueden y deben distinguirse en tipos o clases, mientras otra defiende que no. Estos últimos piensan que la edafosfera es un continuo. Los primeros utilizan, al margen del debate sobre las bondades de sus modelos teóricos, unas herramientas matemáticas concretas de las que puede obtenerse una buena descripción de estos entes, aptas para múltiples propósitos, ya sean de naturaleza básica o aplicada. Lo mismo  ocurre con los segundos. Finalmente otros expertos son más pragmáticos aplicando ambas aproximaciones simultáneamente, o según los objetivos que persiguen, en una indagación concreta. En geomorfología, por ejemplo, ocurriría lo mismo.

Y es que como se decía en la famosa serie televisiva Expediente X o Expedientes Secretos: “La realidad está ahí fuera”, y nuestra mente tan solo puede captar un idea distorsionada a partir de nuestros limitados aparatos sensoriales y los escasos conocimientos e instrumentaciones que hemos ido acumulando durante tres siglos. La realidad pura es algo que “ontológicamente” está fuera de nuestro alcance. Y es que nos enfrentamos a un problema cognitivo más que real, como ya expliqué en mi libroLos Números Mágicos” (The Magic Numbers). Desde que nacemos, nuestra mente se desarrolla entendiendo y clasificando las cosas y seres del mundo que nos rodean. Hablamos del concepto de cosificación o de reificación (esta descripción es un tanto esotérica, pero no he tenido tiempo de encontrar un texto más decente en la Web). Según la RAE cosificar podría definirse como: (1): Convertir algo abstracto en una cosa concreta; (2) Reducir a la condición de cosa a una persona (la que parece más popular actualmente). Como se defiende en uno de los fragmentos reproducidos abajo: “la dualidad onda partícula no se resuelve hasta que el observador lo decide”. Entendemos pues la preocupación de filósofo Ludwig Wittgenstein anteriormente aludida en sus investigaciones sobre el lenguaje (ver abajo material acerca de este asunto).  Como se defiende en la página Web el Juego del lenguaje,“ acerca de las elucubraciones de Wittgenstein: (…) Wittgenstein insiste en que no hay una esencia “juego”, como algo en común de lo que participasen los diversos juegos y con ayuda del cual los pudiésemos “definir”. Entre los diversos y variadísimos  “juegos”, sólo puede discernirse cierta similitud o “familiaridad” (…). Dicho de otro modo, no se puede discernir con rotundidad que es un juego de lo que no lo es.

Empero la ciencia nos informa hoy de que el lenguaje determina el pensamiento (incluso a nivel de idiomas o lenguas), y para hablar nos vemos obligados a “cosificar”. Por tanto, tendemos cognitivamente a dividir esa ambigua naturaleza de las cosas “continuo-discreto, en objetos, y como corolario pensar de modo discreto, que no continuo, con independencia de la naturaleza ontológica de las “cosas”.

A pesar de la opinión de muchos físicos teóricos, yo sostengo que  seguramente, como defiende Jean-Marc Lévy-Leblond (ver nuestro post: El Discurso Científico, Conceptos Contrarios), no podamos concluir si “algo es “realmente” “discreto o continuo” (abajo os dejo una relación de post previos que abundan sobre estos temas con numerosos ejemplos), ya que depende de nuestra mente, teorías e instrumentaciones. Como dice la mal denominada Ley de Campo Amor:   Nada es verdad o es mentira, todo depende del cristal con que se mira. Sustituyamos cristal por aparato cognitivo, lenguaje, teoría e instrumentación (…) y posiblemente tal ¿Ley?, sea acertada, al menos en este contexto.

Sobran pues los ataques entre escuelas rivales sobre la realidad de la antonimia continuo-discreto, muy abundantes en la bibliografía. Este tipo de controversias lo único que constata es nuestro analfabetismo por otros ámbitos del conocimiento humano, que solemos soslayar como científicos, y que, de hecho, nos ayudarían a erradicar las telarañas de nuestros confusos e ignorantes pensamientos.

Posiblemente ni en el mundo de la mecánica cuántica ni en cualquier otro, existan hondas puras o partículas puras. Siendo nuestras humanas limitaciones las que nos hacen divagar por laberintos sin salida¿Qué serian pues?: “otro ente” (ya no podemos utilizar cosa… por lo  de“cosificar”) que no sabemos/podemos imaginar y, como corolario menos aún, describir y comprender en toda su plenitud

Juan José Ibáñez

Os dejo abundante información sobre el tema…….

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Bibliografía de libre Acceso en la Red Para el Curso Básico de Tecnociencias

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Visiones Críticas de la tecnociencia. Foto: Colaje Google imágenes

Ya os hemos hablado en un post anterior acerca de los objetivos de este nuevo curso Básico de Tecnociencias. Como os comentamos, la ciencia tradicional ha dado paso al surgimiento de las denominadas Tecnociencias.  Y tal cambio de paradigma, porque este sí lo es, afecta a casi toda la actividad científica, pero también al conjunto de la sociedad en que vivimos. Personalmente considero que tal rama del conocimiento humano, que nos intentan vender como progreso para el bien público resulta no ser tan positiva como predican. Ya, al rascar ya en su superficie, da motivos para sentirse profundamente preocupados tanto por el futuro de la ciencia, su racional e impactos sociales.  Si en aquella primera entrega, os ofrecimos una relación de post previos redactados en nuestra bitácora que eran de lectura recomendada, en esta, la documentación que os presentamos resulta ser de otra índole.

No hemos aun abordado a día de hoy (19 de febrero de 2019) el tema sobre el que versa este cursillo, por lo que resulta recomendable mostraros publicaciones y documentos que versen sobre tecnociencias. En consecuencia, os ofrecemos abajo una relación de documentos que podéis bajaros libremente de la Web para su consulta. Al margen de mis lecturas en formato papel, intentaré basar las futuras entregas del curso en la documentación que hoy os ofrezco. Toda ella se encuentra en español.  Dado que muchos de estos artículos aparecen en revistas, pero también en los repositorios institucionales del tipo “Researchgate y Academia”, he dejado los títulos de los artículos con sus respectivos hipervínculos, al objeto de que pinchéis y accedáis inmediatamente a los mismos. Del mismo modo, he intentado que los autores seleccionados sean españoles o Latinoamericanos. En este sentido, cabe mencionar que con mis conocimientos y lecturas, aunque, no soy un experto, creo estar “moderadamente” preparado a la hora seleccionar (separar) el grano de la paja. Empero, como todos, a veces puedo patinar sobre el hielo y estrellarme contra el suelo. Sinceramente pienso que para un curso iniciático de esta naturaleza, el material bibliográfico proporcionado que veréis abajo es más que suficiente, tanto en calidad como en cantidad. Espero pues que sea de vuestro interés. Finalmente recalcar que para redactar la relación de títulos, no he usado los criterios estándar de las revistas científicas, sino mi libre albedrío, cambiante como la vida misma. Escusas a los más ortodoxos de vosotros.

Juan José Ibáñez

Abajo podéis pues podéis acceder y leer los documentos que deseéis, aunque por supuesto en Internet hay mucho más.  

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La cuestionable estabilidad de los ecosistemas y de los suelos

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Imagen colaje Google imágenes (Yelowstone History)

Los edafólogos sabemos bien, y actualmente más que en el pasado,  que la edafogénesis no se detiene, ya que en la Tierra todo evoluciona y se transforma,  nada es estático, y como corolario cambian sus factores formadores. ¿No ocurre lo mismo en los ecosistemas?. ¡Por supuesto que sí?! Pero ¿y si el ambiente fuera realmente estable?. ¡Tal vez, quizás!. Sin embargo, todo apunta  a que tal estabilidad resulta ser una quimera. Como ya os comenté en este post: “Sociología de la Ciencia: Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: Los Tópicos Impregnantes”, por desgracia, no es inusual que ciertas aserciones erróneas, permanezcan incrustadas en la bibliografía científica”, sin que nadie las refute hasta que alguien en un momento dado súbitamente alguien demuestra su  falsedad, con acierto o usando un oportunismo y /o ejemplo desafortunado.  Este es el caso de la primera noticia que os mostramos hoy: “Adaptation never stops as study challenges long established theory, en la cual los autores del estudio, se ufanan de haber descubierto que todo cambia y cambia sin cesar, por mucha estabilidad que nos esforcemos generar “contra-natura”. Y para recordárnoslo está el segundo principio de la termodinámica, ¿o no?. Con tal motivo estos audaces científicos hacen uso de una bacteria archiconocida, monitorizándola a lo largo de 37.000 generaciones en condiciones ambientales muy estables. Supongo que será en el laboratorio. ¡Mamma mia!.  Como acertadamente comentan, tales bacterias se adaptan y cambian, y al hacerlo, alteran las propiedades del medioambiente lo impele a nuevas adaptaciones y así…… Pues bien en la naturaleza, por definición, ni eso. El único estado estable resulta ser el del equilibrio termodinámico, es decir “la muerte”. En el universo conocido no existe nada así, ya hablemos del mundo orgánico o inorgánico, por lo que no merece la pena seguir discutiendo tal gloriosa genialidad.  ¡Mamma mia!.  El estado de equilibrio sería algo como un paisaje de foto fija, mientras que lo que defienden estos señores, se antoja por sus palabras, un atractor de ciclo límite. Pero ni por esas, ya que con el tiempo envejecería hasta la placa Petri, el foco de luz sería distinto, la mesa se pudriría, el edificio terminaría desmoronándose por su alteración natural (biogeoquímica) entre otro billón de posibilidades.

Y para constatar el asunto y zarandear un poco a todos los colegas que creen (puro acto de fe injustificado por los hechos científicos) que se puede reconstruir exactamente un ecosistema., después de una perturbación, os muestro, ahora sí, un maravilloso ejemplo que lleva por título: “La cara más amable de los lobos: así cambiaron el curso de los ríos”. Os recomiendo que la leáis, ya que  el estudio es precioso y desmonta cualquier falacia que sostenga que el tiempo y el ambiente son reversibles. No se trata exactamente del efecto mariposa (no tiene que ser tan caótico), como señalan los autores, pero como metáfora es permisible. Todo cambia sin remisión. Aquellos que tengan fe siempre pueden consolarse/consolarnos (soy agnóstico, que no ateo), con lo del “descanso eterno” (¡Amén!). De la primera y bobalicona noticia, tan solo os he traducido el párrafo esencial. La segunda se encuentra redactada en castellano-español y podéis disfrutarla, ya que es una gozada. Lo dicho, la literatura científica se encuentra repleta de tópicos Impregnantes.

¿Y los lobos?, ¿también cambiaron los suelos? pues va a ser que sí, por sorprendente que parezca: seguro que afectaron sus propiedades, pero (…) o probablemente también su adscripción taxonomía en algunos lugares, por cuanto lo que los autores nos dicen a este respecto es lo siguiente: 

Hubo menos erosión porque la vegetación aumentó y las orillas de los ríos se estabilizaron, los canales de estrecharon, se formaron más pozos y los ríos se mantuvieron más fijos en su curso. Los lobos no solo cambiaron el ecosistema del parque, también su geografía física”.

 Juan José Ibáñez

Continúa……

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De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

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Fuente: Colaje de imágenes Google

Entre 2007 y 2012, aproximadamente, abrimos e implementamos los principales contenidos de nuestra categoría “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”. Jamás pensé que fuera a tener el éxito que ha alcanzado. Poco después disfruté como profesor de estos temas en un master de posgrado y excelencia de la UPM (ver por ejemplo  la siguiente entradilla “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías”). El curso, a pesar de ir dirigido a ingenieros, es decir jóvenes con una mentalidad práctica, gustó a la mayoría de los alumnos. Obviamente, entre la filosofía y sociología “clásicas” de la ciencia y la praxis actual de la actividad investigadora existía un hiato profundo que tan solo en parte era cubierto apelando a la filosofía, por lo que acudí, no a la clásica escuela “sociológica  mertoniama” de la ciencia, insípida y poco adecuada  a la hora de explicar el mundo de la indagación en el que estamos inmersos. En consecuencia, iba inclinándome, sin dudarlo hacia los denominados estudios de la ciencia, o estudios sociales de la ciencia, que pueden considerarse aquí como sinónimos. Estos atesoran una fuerte inspiración en las propuestas que Bruno Latour y Michael Callon desarrollaron esencialmente a finales de la década de los 80 y principios de la de los 90 del siglo pasado. A pesar de todo, presentía que algo/bastante fallaba/faltaba, por cuanto no detectaba bibliografía reciente (novedosa) sobre la filosofía de la ciencia. Practicante no se habían publicado propuestas que marcaran hito alguno desde Feyerabend. Y Arañé la superficie sin lograr profundizar. No me equivocaba, o al menos descarriaba en demasía. Son justamente  Latour y Callon, entre otros, los que ahora han sido  considerados pioneros destacados de la denominada filosofía de la tecnociencia, como nos explica por ejemplo el filósofo Javier Echevarría, uno de sus principales exponentes en habla castellana. La filosofía e incluso la sociología de la ciencia siguen siendo válidas, si bien se nos quedan corta con vistas a explicar el quehacer reciente de la ciencia y su relación con la tecnología y la sociedad. Actualmente, aunque se hable de ciencia, realmente la mayoría de los políticos y medios de comunicación nos informan sobre el “lado bueno” de la denominada tecnociencia. Empero gran parte de los males actuales que hoy nos acechan, procede de la mentada tecnociencia. ¡Si! también esconde un lado oscuro, pero que muy oscuro.

Nunca existió, en mi modesta opinión, una filosofía de la tecnología digna de ser comentada. Sin embargo, ya sabemos que frasecitas billones de veces repetidas y aparentemente inocuas, como las de “ciencia, tecnología e innovación” o ciencia y desarrollo tecnológico, esconden un lado oscuro, pero que muy oscuro para la mayoría de los mortales.  No defiendo que toda tecnología sea perversa, y menos aún inútil, sino que se aplica a fines procelosos, estando en manos no de los científicos, sino de esos lobbies políticos, financieros, militares, empresariales multinacionales, etc., a los que no les importa el verdadero conocimiento, sino los pingues beneficios que, de un modo u otro, puedan acarrearles y arrebatarnos

Menguan rápidamente los investigadores que nos plantemos la ciencia en términos de hacer retroceder el muro de la ignorancia humana sin más; de entender mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos, sin más propósitos. El objetivo de la tecnociencia no es precisamente ese, sino el control del poder desde todas sus aristas por parte de la oligarquía global.  Algunas tecnologías, como las TICS, las usamos masivamente, siendo útiles para el ciudadano, muchos de los cuales son ya hiper-dependientes, por no decir adictos, a las mismas. Los propios blogs son un ejemplo, como la telefonía móvil y esos smartphones que llevan los más jóvenes, adheridos a sus cuerpos, abstrayéndose del resto del mundo.  Empero volvemos a reiterar que dejar el control en las manos de los que engañan y expolian a los ciudadanos, sin el menos control, nos ha conducido a esta sociedad sórdida insolidaria y a todas luces insustentable. Y así, por ejemplo, el medio  ambiente interesa como modelo de negocio, lo mismo que la salud y el bienestar general de los ciudadanos. El control en manos privadas de casi todo, deviene en un cáncer que ha invadido nuestro cuerpo social casi en su totalidad. Y entre ellas cabría destacar también la precarización del empleo, el paro y la salud laboral, etc., etc.  

Por definición, el propósito de las industrias es vender, vender mucho, cuanto más mejor (ver como botón de muestra nuestro antiguo post Las miserias del capitalismo: La obsolescencia programada, o por qué vivimos en una sociedad anti-sustentable”). ¡Si!. Para vender sus productos estos deben durar poco ya que se trata de comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar “ad nausean”. Luego nos lamentamos, por ejemplo, de la contaminación con microplásticos, o del cambio climático, frutos en gran parte del uso de la tecnociencia, como iremos demostrando ¿Dónde queda pues el conocimiento científico? Sigue siendo la piedra angular de la tecnociencia, no lo dudo, empero empleado para otros fines, generalmente, menos nobles que los de antaño, con salvedades, tanto antes y después. Actualmente la libertad para hacer ciencia, ha ido dando paso a que los investigadores sean un nodo más en la cadena de montaje tecnocientífica. La ciencia, tal como existía hasta mediados del siglo XX, sufrió un golpe mortal bajo la denominada “big Science” primero, y después con la ya asentada tecnociencia.  Tan solo en las ciencias menos sexy, y aun así por la obstinación de algunos de nosotros, se la intenta hacer frente con precariedad y sufriendo todo tipo de críticas y descalificaciones por los ciudadanos (generalmente tendenciosamente informados por los medios de comunicación), políticos y empresarios. No somos libres, sino exclavos.

Entiendo que todo esto os sonará a (i) Juanjo se ha quedado obsoleto y, como viejo en ciernes, defiende que” todo tiempo pasado fue mejor”; o (ii) Juanjo ha vuelto a apretar las tuercas de sus neuronas radicalizándose hasta límites insospechados. ¡Pues va a ser que no!. Lo que os voy a ir narrando no se de cosecha propia, sino de los filósofos y sociólogos actuales. Yo actuaré como correa de transmisión. Eso sí, intentaré añadir algunos granitos de arena que intenten clarificar la situación.  

Reitero que bastante arto del rumbo de la ciencia actual, durante un par de décadas, soslayé lecturas de lo que creí que eran disquisiciones en boga, sin sustancia, puramente retóricas, cuando se mentaba la tecnociencia, innovación, emprendimiento, etc.  Craso error. ¡Enorme!, ¡descomunal!. Fue justamente en el verano de 2016, cuando leía un libro por placer sobre ese hilarante intento de evadir el envejecimiento y alcanzar la inmortalidad (ver el post: Jugando a Ser Inmortales: Transhumanismo y Singularidad Tecnológica; el día en que dejemos de ser humanos), cuando se cayó la venda de mis ojos y topé abruptamente con la filosofía de la Tecnociencia. Ahora entiendo bastante mejor muchas de mis críticas, quejas y lamentos en entregas precedentes a cerca de la estructura, dinámica y evolución de la ciencia actual. Abajo os hago una relación relativamente prolífica, aunque ni mucho menos exhaustiva, de tal material ya editado.

Repito una vez más, para ser lo más transparente posible, que resulta curioso como muchos de mis post previos almacenados durante 14 años en varias de las categorías de nuestra bitácora  (ver el margen derecho de vuestro monitor): “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”; “Curso breve sobre Periodismo Científico ”; “Curso Básico de Ciencia para Jóvenes Universitarios y Tecnólogos”; “Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología”; “Fraude y Mala Praxis Científica”; “La Crisis de la Edafología”; “Prensa y Política Científica”; “Redes Complejas, Ecológicas, Sociales y el Mundo de Internet”; “Curso breve sobre Periodismo Científico”; “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías” adquieren una nueva dimensión ante mis ojos y cortas entendederas. 

A diferencia del curso sobre filosofía y sociología de la ciencia, para el cual había leído bastante y durante muchos años, deberé redactar los post de este nuevo “cursillo acelerado” conforme vaya leyendo libros y material de Internet.  No se trata de improvisar, sino de informaros conforme vaya asimilando lo que encuentro de interés en este mundillo.

En cualquier caso, estoy completamente convencido de que con este material y sus enlaces asociados, no sólo entenderéis mejor como trabaja en gran medida la ciencia actual y con qué propósitos, sino también los sinsentidos del mundo en el que nos ha tocado vivir. ¿Lo dudáis? ¿Sí? Pues os aseguro que quien siga el este nuevo curso terminará por entender lo que no desean que entendamos o lo que no queremos ver. Por las razones aludidas, iré editando post pausadamente, no esperéis un manantial continuo o incesante.

La ciencia comparada con la tecnociencia es puro romanticismo.

Juan José Ibáñez

Abajo os dejo el material de partida ya publicado. Iré ofreciendo el nuevo en sucesivos post ya vinculados a esta nueva categoría denominada Filosofía de la Tecnociencia

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Sobre la razón y la racionalidad científica: ¿Por qué ha generado sensación y preocupación que los micro y nanoplásticos se encuentren ya en nuestros intestinos?

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Hace unos días, la noticia saltó como la pólvora en el mundo de la ciencia y en especial en aquellas las notas de prensa que conciernen a la salud humana. Veamos una: “Los microplásticos ya han llegado al intestino humano”. El tema ha causado una gran conmoción. Lo que realmente me ha sorprendido es la razón de tal alarma. ¿Por qué? Es que alguien lo dudaba? Hay racionalidades científicas que la razón no entiende. Y esta es una de ellas. Veamos el porqué.

Me fastidia varios post que ya he escrito sobre el tema, aunque los editaré de cualquier modo, si bien habrá que modificarlos. Reitero que la alarma me ha desconcertado, ya que lo extraño hubiera sido leer: “Los Microplásticos y Nanoplásticos que consumimos a diario, desaparecen de nuestros cuerpos sin dejar rastro”. En los últimos años han ido identificándose estas partículas, que no dejan de ser residuos de la actividad humana, por doquier. Han sido detectados en los polos, abundan en el mar, ¡si esa sopá de plásticos!, cuerpos de agua dulce, los suelos y la atmósfera, son consumidos por los peces y el marisco, se han encontrado en el agua embotellada y del grifo, la sal de mesa que contenemos, y así un largo etc.   ¿Cómo no vamos a consumirlos, querámoslo o no?. Al parecer, la única novedad obedece a que se trata de un estudio experimental, que demostró que en unos pocos seres humanos, se acaban de detectar ¡por primera vez! ¿Nadie lo había intentado antes?. ¿¿??. La literatura científica muestra tanto su presencia como efectos tóxicos en una gran variedad de seres vivos.  ¿Por qué entonces nadie ha analizado si nuestros mortales cuerpos humanos las tenían?. ¿Somos menos importantes? ¿¿?? La plasticosfera ha impregnado el planeta y sus habitantes, convirtiendo la naturaleza en basuraleza. ¿Era de esperar que fuéramos distintos, por “intervención divina”?.

El problema estriba en averiguar qué efectos realmente tienen en nuestros organismos, aun a sabiendas que no serán precisamente ¡vitaminas!. Empero el estudio de marras no ha abordado tal asunto, más que espinoso, en la aludida investigación. Ahora bien, si analizamos someramente la bibliografía en Internet, es fácil comprobar que las repercusiones de losmicroplásticos y nanoplásticosen la cadena trófica están siendo catastróficas, alterando la fisiología de los organismos, haciéndolos enfermar o perecer.  ¿Somos notros distintos?. Afirmaría, sin temor a equivocarme, que no. Interaccionan con otros elementos, como metales pesados, forman agregados con otras diversas sustancias, que también han mostrado perjudicar la salud de los seres que han engullido tan rico manjar.  Seguidamente volví a preguntarme. ¿Microplásticos o nanoplásticos?, ya que el tamaño aquí sí importa a la hora de que tales partículas permeen las membranas de nuestras células, y no solo aparezcan en los tractos digestivos. Pues  bien, parece que ambas nos merodean por doquier, y como corolario no veo razón alguna, para que las “nano” más diminutas y fáciles de transportar por tierra, mar y aire que las micro, por lo que apostaría a que ya “las tengamos dentro de nosotros”. Los microplásticos suelen asociarse a las vísceras, de sus consumidores y los datos provenientes de estudios en las pesquerías de todo el mundo son aterradores. Existen más dudas de si finalmente se acumulan en otros tejidos, pero por la bibliografía que os muestro abajo (que me ha costado 15 minutos en detectar vía Internet), me temo que pronto la ciencia nos concederá una respuesta afirmativa.  El estudio en cuestión parece ser muy sencillo, no he detectado tecnologías punteras, sino sentido común.   Ahora bien era como apostar a caballo ganador. No hay genialidad alguna.

Reitero que no entiendo tal cobertura mediática: ¿Prensa sensacionalista,  científicos de chirigota o científicos sensacionalistas?.

Y es aquí en donde me quedo absolutamente desconcertado.  No se trata de ninguna aportación científica relevante ya que, aunque vuelva a repetirme: ¿Cómo era posible que estas partículas fueran abducidas sin afectarlos”.Y pronto nos escandalizaran con otras nanopartículas que ya se añaden hasta en los cosméticos. ¿Alguien duda de que volverá a ocurrir lo mismo?. Los seres vivos son en parte lo que comen, y ya prácticamente toda la población ingiera comida contaminada.   Es cuestión de esperar.

Hay razones que la racionalidad científica no entiende.

Juan José Ibáñez

Continua……..

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Siguen aumentando las noticias sobre suelos (Notas de Prensa Relevantes Enero-Septiembre 2018)

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Fuente: Google imágenes 

Hace unos 5-7 años, las noticias sobre suelos escaseaban en demasía. Sin embargo, desde entonces su número ha ido “in crescendo”. Varias son las razones de tal hecho. Cierto es que la aparición de eventos como el día mundial del suelo  que se celebra todos los años,  el año internacional de los suelos en 2015, la Alianza Mundial por el Suelo de la FAO, la instauración del Grupo Técnico Intergubernamental de Suelos (GTIS) de la ONU, el reconocimiento del G-20 (países más poderosos) sobre la gravedad del estado de los suelos del mundo (ver noticia abajo), etc., han ido calando en los medios de comunicación. Otro tema diferente y menos grato estribaría en compilar y predecir si nos llevan a algún lado, cuestión que aún está por ver. Sin embargo, también las miradas desde otras disciplinas, en principio ajenas a la ciencia del suelo, se han vuelto hacia este recurso natural por razones obvias, como lo son su papel (cada día más reconocido) en la estructura y dinámica del sistema climático, el reconocimiento de la necesidad de una agricultura “ecológica” que reemplace a la ya reconocida como dañina “industrial”. Mientras tanto siguen obteniéndose algunos antibióticos interesantes contra las superbacterias a partir de microorganismos edáficos, así como el interés por detectar vida en los suelos/regolitos marcianos., etc. etc.

En mi PC guardo en una carpeta todas  las notas de prensa más relevantes que pudieran dar lugar a redactar los post de nuestra bitácora. Son ya algunos miles en 13 años de andadura, si bien muchas de ellas no conciernen directamente a los edafólogos. Hoy he hecho el ejercicio de compilar algunas de las que me han parecido más relevantes desde enero a septiembre de 2018 y mostrároslas, con sus respectivos enlaces para que accedáis a los contenidos La razón estriba en que no tendré tiempo  a la hora de escribiros sobre todas ellas, como me ha sucedido siempre. De este modo, al menos los profesionales que no sigan la prensa de actualidad, al margen de las revistas científicas, podéis echar un vistazo a esta pequeña selección. Su inclusión en el listado, no implica que, personalmente, esté de acuerdo o en desacuerdo con sus contenidos.   Se trata esta vez de mostraros la actualidad, que no la calidad. Eso sí, lamentablemente la mayoría han sido redactadas en inglés y muy pocas en Español castellano.

Espero que este material se de vuestro interés.  Abajo os dejo algunas decenas de notas de prensa.

Juan José Ibáñez

Continúa……

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Cambio Climático, Degradación Ambiental, Demografía y Envejecimiento

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Fuente: Colaje Google imágenes

La nota de prensa de la que comentaremos “algo” en este post, es un resumen de un trabajo publicado en la revista Nature, y que lleva por título: “La Tierra se calentará más de 2ºC este siglo según las últimas predicciones”. Su contenido nos pretende hacer creer que: “(…) los investigadores concluyen que la temperatura media del planeta a finales de siglo se habrá elevado 3,2°C, y que el crecimiento demográfico no es el factor determinante que provoca esta situación (…)”. Francamente no puedo estar en mayor desacuerdo. Yo no dudo de que el tránsito de una economía basada en los combustibles fósiles a otra cuyos pilares sean las energías renovables, paliara en parte, y a largo plazo, el calentamiento climático. Empero la geopolítica y la visión cortoplacista de la gobernanza mundial no da lugar a ser nada optimistas, por muchos convenios que se firmen. La historia nos ha mostrado una y mil veces que, contra el hábito de firmar se opone el vicio de no cumplir lo acordado. Y francamente esta parece ser una regularidad claramente corroborada a lo largo de la historia de la humanidad.

Vivimos en un mundo superpoblado y seguimos insistiendo en aumentar la población, cuando el Planeta dispone de unos recursos limitados. Por su parte, en los países más poblados el envejecimiento de la población comienza a generar problemas económicos y sociales a los gobiernos. Más aún, en los países pobres, la natalidad resulta ser más elevada, pero una ingente cantidad de criaturas o mueren de hambre o se enfrentan a un futuro tan oscuro como vacíos están sus estómagos. Las industrias de los países desarrollados trasladan allí sus instalaciones (deslocalización empresarial para descender sus costes de producción), generando paro laboral entre sus conciudadanos, aunque sin terminar de paliar tampoco la falta de alimentos en los países afectados por tal expolio. De hecho ocurre todo lo contrario, ya que tal tejemaneje empresarial, es frecuentemente aderezado por un aumento de la contaminación y degradación ambiental. Más aun, del mismo modo, les hurtan sus suelos más fértiles (acaparamiento de tierras). Recordemos que gran parte de los Estados de la opulencia han gestionado tan deplorablemente sus recursos que necesitan la superficie productiva de otros para poder alimentarse (tierras virtuales), socavando más aun la pobreza de los desheredados del mundo. Por tanto, no les ayudamos a mejorar sus condiciones de vida, ni a promover su soberanía alimentaria, Así pues, más que riqueza podemos hablar de exportación de la explotación, si adicionalmente recordamos que les hacemos trabajar en condiciones insalubres, bajos salarios y jornadas interminables.

De lo hasta aquí expuesto se deduce que: donde se ubica la riqueza también lo hace la vejez ciudadana, mientras en los lares repletos de criaturas que deben formar parte de las próximas generaciones se ha instaurado una profunda pobreza, por mucho que sus gobernantes se ufanen del incremento de sus PIB, pero que en el mejor de los casos, solo beneficia a los que más tienen. A más habitantes más recursos naturales se necesitan, así como una mayor degradación ambiental termina siendo el resultado, reduciéndose paulatinamente la cobertura de suelos fértiles a escala global. Pregúntense ahora, por ejemplo, ¿por qué se prohíbe la inmigración?.

Empero incluso en el caso más que improbable de que la gobernanza mundial y su economía dieran un vuelco inesperado, el lema de a mayor número de habitantes, mayor necesidad de recursos para consumir se me antoja insoslayable. Se podría retrasar, que no erradicar, lo que el destino nos depara, si la madre naturaleza y nuestro egoísmo no hace menguar drásticamente la población de una forma razonable y razonada. Y mientras tanto aumenta la edad de la población en los países de la opulencia, generando que sus habitantes deban trabajar hasta aproximarse a sus “fechas” de caducidad. ¡La esclavitud de los ancianos del futuro! Por lo tanto, otro triste final se encuentra en ciernes. La distribución de la población y las futuras generaciones así como el reparto de la riqueza, se me antojan más que brutalmente descompensadas, contrarias a la dirección que demanda la razón para alcanzar un futuro sostenible.

Recursos finitos demandan una densidad de población finita. Y en este punto nos topamos con el muro de nuestra estupidez. Obviamente no nos encontramos preparados para adoptar medidas drásticas, y ni tan siquiera nos atrevemos a proponerlas, ya que se trataría de crímenes de lesa humanidad. Si como China controlamos la tasa de nacimientos, la población envejece generándose los mentados problemas económicos y sociales. Si por el contrario, en ausencia de controles demográficos, como es el caso de la India, la tasa de natalidad se desboca y con ella la pobreza, el hambre y la injusticia.

Racionalizar nuestros finitos recursos es una solución que debemos adoptar inexcusablemente ¡ya!. Sin embargo, el problema de fondo queda ahí, so pena de los locos que nos proponen alcanzar el transhumanismo y el poshumanismo que, como su nombre indica, deviene en ir más allá de lo humano, sigan con sus esotéricos y desmadrados discursos. Un mundo de robocops y de robots, que estos nos remplacen, tal como somos. Hablamos de la pérdida de la humanidad en una evolución cultural y tecnológica, que nos conduciría a un mundo en donde los hombres dejarían de serlo en sentido estricto.

El cambio climático y la degradación global que diezma sus recursos naturales son el producto, que no la causa, de unos humanos irrazonables que crecen (mucho y mal) más allá de lo sustentable/razonable. Un mundo repleto de viejecitos con una exigua tasa de remplazo de la población se traduciría en un progresivo e irreparable envejecimiento. Podemos cerrar los ojos y mirar hacia otro lado, pero tarde o temprano, o nos ponemos todos de acuerdo o nos destrozaremos a nosotros y al planeta. No encuentro la solución, por mucho que he pensado y repensado el asunto.

El ser humano siempre ha mirado hacia adelante con la esperanza de que nuevos progresos científicos y tecnológicos nos ayuden a salir de los problemas de sostenibilidad que creamos. Sin embargo, esa misma tecnología nos ha conducido hacia un mundo más inhumano y gloriosamente degradado ¿o no?. ¿Seguiremos pensando de la misma forma en el futuro?. A la dictadura financiera que padecemos,  todo  este dilema, el más serio al que jamás nos hemos  enfrentado, no les importa en absoluto, mientras que a los pocos “afortunadamente multimillonarios” que rigen sus destinos no les afecten y lleguen a vivir más que matusalén, o simplemente sigan persiguiendo “su asesina inmortalidad”.  Ante tales disquisiciones lo que vais a leer, que podría también criticarse desde el punto de vista científico, carece de interés a largo plazo.

Juan José Ibáñez

Continua……                 

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Richard (Dick) Arnold: icono de Dos o Más Generaciones en Génesis de Suelos (Premio Guy Smith 2018)

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Arriba: Dick y Juanjo en Rusia (2004); Abajo: Dick, Juanjo y Xuelei en Filadelfia (2006)

Dear Dick,

Thank you on behalf of all the pedologists

Thanks for your interest in my findings.

Thanks for always helping me.

And above all, thank you for your friendship.

Your friend and admirer Juanjo

Dick Arnold , del que tanto os he hablado  (ver también detalles de su trayectoria en ResearchGate), nació en 1929, comenzado su carrera científica en génesis de suelos durante 1963. Dick lleva pues más de medio siglo apasionado por el universo de los suelos y especialmente en lo que respecta a su génesis, morfología y clasificación.  Tengo el honor de tenerle como un gran amigo, a la par agradecerle sus colaboraciones y asesoramientos en lo que respecta a mis investigaciones, pero sobre todo mi eterna gratitud por sus sabios consejos como mentor voluntario. Como ya os comenté en otro post, nos conocimos en Hungría el año 2004, en la que disputamos una primera y tormentosa discusión (ver el post Ciencia Básica versus Ciencia Aplicada para más detalles). Sin embargo, con motivo de otro congreso de clasificación de suelos celebrado durante 2006 en Rusia, Dick finalmente entendió mis puntos de vista (incluidos mis choques con los edafometras), siendo el inicio de una amistad, así como de un sinfín de intercambios de opinión, reflexiones y anécdotas, que darían lugar a  escribir un libro. 

Este año se está celebrando, justamente en el momento de redactar este post, el 21 Congreso Mundial de las Ciencias del Suelo (21st World Congress of Soil Science (WCSS)) en Río de Janeiro. Se trata del evento más relevante que celebra la International Union of Soil Sciences (IUSS) cada cuatro años. Allí se reparten un pequeño puñado de galardones a los edafólogos que han sido considerados más destacados. La “Guy Smith Medal 2018” ha ido a parar a mi entrañable amigo Dick, también conocido por “Big Dick”, o simplemente “D”. Siempre he pensado que para recibir un galardón de esta naturaleza, hace falta tanto talento, pero también talante, buenos amigos, mucha promoción y un tribunal favorable. A Dick no le gusta a hacerse propaganda, por lo que temía que al final no lo recibiría tras una trayectoria profesional enormemente brillante. Afortunadamente me he equivocado y ¡por fin! Le concedieron el reconocimiento que merece, si bien ha recibido otros muchos, algunos de ellos que trascienden a la ciencia del suelo, como uno de Rusia. 

Dick, al margen de su incuestionable fama mundial, ha actuado como puente entre la edafología norteamericana, la rusa y la china, siendo premiado y reconocido por los profesionales de estos países y otros muchos más. Su medio siglo de trayectoria no puede narrarse aquí, ni lo pretendo. 

Recibí la noticia por John Galbraith, profesor e investigador de Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (USA), siendo a su vez  el “Chair” de la Comisión de Clasificación de la Suelos de la IUSS ( IUSS Commission 1.4 web page). El 14 de Junio de 2018 me enviaron o nos enviaron (los adscritos a tal grupo) un mail  de Galbraith que os reproduzco seguidamente:

Please enjoy this article about soil classification, sent by Dick Arnold, winner of the 2018 Guy Smith Medal from IUSS.

John M. Galbraith; 239 Smyth Hall, 185 Ag Quad Lane; Blacksburg, VA 24061.

Regocijado, tarde algunos minutos en abrir la lectura recomendada por Dick y…. ¡sorpresa!  Se trataba de un artículo que no había escrito él sino otros autores entre los cuales también aparecía Alfred Zinck y del que yo era el primer firmante: “Classical pedology questioned and defended”.  Se trataba de un documento publicado en la revista rusa dedicada a las Ciencias del Suelo (Eurasian Journal of Soil Science), que fue producto, junto con otro “paper” de las mentadas conferencias que impartí en Rusia durante 2004. Obviamente, emocionado por esta muestra de aprecio  compartí mi alegría con Alfred, John, Freddy Nachtergaele y Eric Brevik, quien preguntaba si iba a ir al Congreso de Río a recogerlo. Como me encontraba (aun lo estoy) en recuperación de una operación de cataratas en ambos ojos, no leía bien, por lo que no es de extrañar que entendiera mal, ¡fatal!, creyendo que me lo preguntaba a mí (¿iba a ir yo a recogerlo a Río exprofeso?). Fue la nota cómica de aquel intercambio de mails.  Obviamente a Dick, por su edad, los médicos no se lo recomendaron entregándoselo finalmente en manoJohn M. Galbraith.

Dick ha sido afamado durante décadas, siendo sus ideas y opiniones sobre las bases y fundamentos de la edafología, tremendamente respetadas por toda la comunidad científica. Pero con independencia de ello, su disponibilidad y apoyo a los edafólogos de terceros países ha sido formidable. Yo mismo puedo atestiguarlo. Desde 2006 hemos colaborado en numerosas ocasiones, publicando artículos y/o libros como los siguientes: “Magic Numbers; A handbook of soil terminology, correlation and classification; The Magical Numbers of the USDA Soil Taxonomy; The fractal mind of pedologists (soil taxonomists and soil surveyors) (este ´último junto a Bob Ahrens, también exjefe del Soil Survey Staff -NCSS- de la USDA, como Dick. Hace unos Días Galbraith  nos envió un laudatorio (“laudación” según el traductor Google) sobre Dick que no acabo de saber exactamente si este este que aparece en Internet ([PDF]Celebrating Dick Arnold – the 5th Guy Smith Medal … – NRCS – USDA). No obstante abajo os dejo otros enlaces y algunos de los post en los que he hablado de mis aventuras con Dick.  Podría contaros tantas y tantas anécdotas….. pero dejémoslo aquí.

 En hora buena entrañable amigo, tú te lo merecías más que nadie. Un abrazo de tu amigo para siempre.  Y por supuesto gracias por tenerme en tanta estima.

Juan José Ibáñez

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Día Mundial de la Biodiversidad del Suelo (Los Movimientos Ecologistas y el Suelo)

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Fuente: Ecologistas en Acción.

Hace ya unos 40 años que comencé a integrarme en los movimientos ecologistas. Aún no había terminado la carrera universitaria y la sangre hervía  por mis venas. Sin embargo tres años después me desligué de tales iniciativas, bastante decepcionado. Los movimientos ecologistas, al menos en Europa, tan solo han intervenido en asuntos relacionados con los suelos cuando algún tema de moda los mencionaba, mostrando más que todo su interés por aparecer en los medios de comunicación, pero sin atisbo de atesorar una perspectiva propia sobre este recurso natural. Y sí las ciencias del suelo sufrieron una decadencia progresiva hasta prácticamente desaparecer de la denominadabig science” y/o “main stream” de la literatura científica. Desde luego no han sido partícipes, sino más bien todo lo contrario” de la concienciación ciudadana sobre la alarmante degradación de los suelos en todo el mundo. Ahora ya es demasiado tarde, aunque también pudiera alegarse que “más vale tarde que nunca”.  Todo depende del cristal con que se mire, ¿verdad?

Por ejemplo, en España, y más concretamente en mi Institución, no he visto protestar a ninguno de ellos por la  paulatina aunque inexorable extinción/desaparición del más de una decena de los antiguos centros de edafología, uno a uno durante tres décadas. Desde que comenzamos la andadura en esta bitácora, tampoco he logrado alcanzar más que escasísimas noticias de interés en sus comunicados, artículos y notas de prensa. De hecho, para mi consternación les hemos tenido que criticar, más que alabar, en diversos post.

Sin embargo, ante la degradación y pérdida irreversible de este recurso natural, la comunidad internacional fue despertando de su letargo, casi a golpes de realidad, hasta que en los últimos años han comenzado a publicarse artículos de edafología en las revistas más prestigiosas del mundo, mientras que la ONU y la FAO lanzaban el Año Internacional de los Suelos. Eso sí, ha sido tal el desprecio por esta ciencia, como para que las plantillas de expertos fueran languideciendo, por falta de plazas, envejecimiento y jubilación.  Como corolario, el renacimiento de la edafología ha venido lastrado por  los sempiternos científicos oportunistas que publican sobre los temas de moda, mostrando un paupérrimo bagaje del objeto de estudio que tienen entre sus manos, aspecto que hemos denunciado hasta la saciedad en esta bitácora.

Los movimientos ecologistas son imprescindibles con vistas a remover el patio político, y concienciar a los ciudadanos de los males que afectan a la biosfera. Personalmente desearía que tuvieran más personalidad y unos objetivos claros en lugar de buscar aparecer constantemente en la prensa con aquellos temas que despiertan interés mediático en un momento dado. No citaré aquí más que el ejemplo de como muchos de ellos apostaron por la bioenergética/ biocombustibles de primera generación, colaborando indirectamente en la degradación del recurso que ahora desean defender. Y este es tan solo un caso entre otros muchos. No estaría de más que un día propiciaran un evento/congreso de reflexión sobre los múltiples errores que cometieron en el pasado y extrajeran conclusiones al objeto de  evitar recaer en los mismos males de siempre: “el protagonismo en los medios de comunicación de masas”.  No hay que salir tan solo en la foto, sino denunciar aquello que en el futuro nos explotará en las manos aunque actualmente no despierte interés. Se trata de hacer camino, no de transitar por los más trillados.  En cualquier caso, mi amigo Juan Botella, me ha enviado esta nota de prensa: “Suelos vivos para conservar la biodiversidad”. Nosotros llevamos 12 años bastante solos, sin el auxilio y colaboración de aquellos que deben ayudar-concienciar-colaborar a políticos y ciudadanos con vistas a reservar nuestro planeta. Abajo os dejo el contenido de su nota de prensa, con la esperanza de que no vuelvan a olvidarse una vez más, recayendo en sus viejos sesgos y vicios.

Juan José Ibáñez

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La excelencia Científica y la Publicación de Artículos de Investigación: Entre la meritocracia, el rigor, el politiqueo y la serendipia.

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Meritocracia Científica

En 2010 envié un artículo a una revista denominada Applied Soil Ecology, siendo rechazado 18 meses después tras múltiples modificaciones y un sinfín de críticas. Los coautores me comentaron remitirlo a una revista de menor impacto.  Sin embargo como ya entiendo de que va todo este asunto, le di una parada hacia arriba, que no hacia abajo, por lo que pase a considerar una revista de mucho mayor impacto, es decir Applied Ecology. En 10 días fue aceptado con todo tipo de parabienes. ¿era tan malo o era buenísimo”? ¡A saber!

El día Siete de Julio de 2017 Simine Vazire, profesora de psicología en la Universidad de Davis (California), envió una atrevida y valiente carta a la famosa revista Nature, poniendo en tela de juicio, todos los vicios y chanchulleos existentes en el mundillo científico acerca de la diseminación de resultados, premios, concesión de subvenciones etc. Breve, concisa y rotunda.  Abajo os la traduzco, eliminando el texto original en inglés que, de cualquier modo, se encuentra en acceso abierto, por lo que podéis y leerlo pinchando sobre el título: Our obsession with eminence warps research (Nuestra obsesión por la eminencia/excelencia deforma la investigación científica).

Hoy no voy a repetirme, ya que en nuestra categoría Fraude y mala praxis científica), hemos hablado del asunto hasta la saciedad. Simplemente os ruego que comparéis mis argumentaciones, con las de Simine, incluidas nuestras múltiples referencias a la ley o “Efecto San Mateo”.  ¿Qué hubiera ocurrido de enviar yo la carta a Nature?. Con toda seguridad rechazo rápido y sin comentarios.  Ni soy un resentido, ni un científico frustrado, he publicado muchos papers. No es ese el problema. Lo que me hastía son esos colegas que defienden que la ciencia es objetividad pura y van paseando sus flácidos cuerpos cubiertos de una Sotana Blanca. Hablamos de los hipócritas que piensan que son ¡Sacerdotes de la Ciencia!. ¡Amen!. Digamos a los ciudadanos lo que ocurre. ¡Basta ya de tanta arrogancia y autocomplacencia. Vivimos en una comunidad tan turbia como cualquier otra.  

Os dejo sin más dilaciones con la traducción de la carta de 2017 Simine Vazire.

Juan José Ibáñez

Continua……..

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