Posts etiquetados con ‘ciencia’

Disciplinas Maduras e Inmaduras: ¿Hay disciplinas maduras?

salvador-dali

Salvador Dalí. Fuente: Arte y Diseño

El primer día de clase que imparto la asignatura de “La Metodología de la Investigación Científica”  en un Master de postgrado de la UPM, comienzo afirmando. ¡Todos lleváis ya siete años en la universidad, en una carrera de ingeniería, por lo que sabéis sobradamente que es la ciencia o la tecnología. ¿No?. Todos asienten sonriendo y asintiendo con la cabeza. Supongo que deben pensar este profesor es idiota.  Y continuo: ¿Si?. A ver tú: ¿qué es la ciencia?. Y ahí comienzan sus tribulaciones, dudas, titubeos e incoherencias.  Seguidamente, y una vez han comprendido que el asunto dista mucho de ser trivial, espeto: ¿pero al menos sabréis que distingue la ciencia de otros tipos de conocimiento humano?. ¿No?. Y vuelvo al turno de preguntas, aunque esta vez ya ni sonríen ni asienten. Comienzan a ponerse nerviosos. Cuando la clase va dando a su fin les provoco con otra pregunta: ¡Resumiendo!: ¿Tras siete años aquí, se supone que estudiandono sabéis ni en que consiste vuestra actividad?. ¡Silencio sepulcral!. Sonrío y termino señalando ¡tranquilos la mayor parte de los científicos tampoco!. Por eso estáis aquí. Yo os explicaré estas cosas, aunque no hay respuestas sencillas y sí mucha confusión al respecto.

Hará aproximadamente dos años un colega del CSIC en la “Semana de la Ciencia”, me invito a que impartiera en su Instituto una charla sobre filosofía de la Ciencia. Sinceramente dude mucho, ya que comenzar preguntando  a mis colegas ¿qué es la ciencia?, ¿Qué es el método científico? , podía dar lugar a que me lincharan por sentirse ofendidos. Siendo menos provocativo, seguí el mismo discurso. Y según mi amigo, a buena parte de los investigadores que asistieron les gusto la disertación.

No soy un listillo, que martirizo al personal pretendiendo demostrar que atesoro unos conocimientos enciclopédicos, sino más bien todo lo contrario. Si un día me propuse indagar sobre esos temas, fue el producto de un infortunio, de una enfermedad, que según los galenos, me impediría seguir investigando en el campo los suelos. Me iba, según ellos, a quedar inválido. Dicen que cuando “Dios cierra una puerta, abre una ventana”. A mí me abrió un ventanal, si bien los galenos se equivocaron, afortunadamente.

No existe contestación inequívoca a las preguntas que les hice a los alumnos. Pero hagamos otras, ¿Qué es la vida? ¿Qué es una especie biológica? ¿Qué es un suelo? Y así ad nauseam.  En este sistema de bitácoras un catedrático de física intento abordar el asunto haciendo gala de una ignorancia supina. Su post me soliviantó, por cuanto discernir que lo que no es ciencia es superstición, deviene en juzgado de guardia y una posterior y larga condena en una mazmorra. Y así comencé a impartir en esta bitácora el  “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”, que dicho sea de paso ha tenido una gran aceptación.

Y es que realmente, en casi en ninguna facultad del mundo se enseña a los alumnos en que consiste la filosofía de la ciencia, y cuando ocurre suele ser en las facultades de humanidades.  ¿Curioso no?. La mayor parte de los filósofos de la ciencia fueron matemáticos y físicos que aportaron grandes hallazgos a sus respectivas disciplinas científicas. ¡No, no eran profesores de humanidades precisamente!, algo que la gente ignora por completo.

Pero si retomamos las preguntas implícitas en el título del post. Resulta que un biólogo no puede definir la vida inequívocamente, un taxónomo que es una especie biológica (se han propuesto más de 24 conceptos), y la definición más aceptada resulta ser la que genera mayor confusión. ¿Y qué decir de un suelo o del propio universo?. ¡Peor aún!.

Para ofrecer un concepto o definición de vida, no digamos perfecto, pero al menos cerca de serlo, haría falta entender realmente que es la vida en toda su plenitud y esplendor. Y para comprenderla en su enorme complejidad resulta imperativo conocer todos los vértices de un poliedro de miles de caras o facetas. Pero hablemos de física: ¿Qué es la materia: cuales son los elementos constitutivos de la materia?. ¿Lo sabemos?. Conocemos algo, pero queda mucho por indagar.  

Si entendemos como ciencia madura una que puede definir en toda su plenitud su objeto de estudio, pronto deberemos aceptar que no existen ciencias dignas de llevar tal calificativo, ya que de lograrlo, prácticamente  habría cumplido todo su cometido. Entender la vida o la materia plenamente nos conduciría ineludiblemente a poder hacer casi cualquier casa con ellas. Pero no es el caso. Utilizamos los vocablos de “ciencia madura” con una candidez que raya con la estupidez. Como se dice en España que atrevida es la ignorancia”. Empero son muchos los científicos que creen trabajar en disciplinas maduras. Y si se les lleva la contraria se enfurecen. Reitero: “que atrevida es la ignorancia”. No necesitamos una pequeña dosis de humildad, sino cantidades ingentes.

Algunos afamados científicos (bastantes premios nobeles entre ellos) suelen vaticinar que “en X años entenderemos ”perfectamente la materia”, la vida o lo que sea”. Ser un gran experto en na especialidad concreta, dista mucho de poder considerase a uno mismo o a los demás personas sabias. Son eruditos en lo suyo pero nada más.  Sus profecías no proceden de la sabiduría, sino justamente manifiestan lo que a posteriori dicen detestar en nombre de la c¡ciencia: “la magia” y una “bola de cristal”.  Y como suelen ser nefastos para esas lides, no dan una en el clavo ni una vez. Nunca se cumplen sus predicciones.

La historia de las ciencias nos narra que, “en ocasiones”, la comunidad científica cree haber dado en el clavo. Empero pronto surgen refutaciones contundentes y hay que volver a empezar (“begin to begining”). Nos vendría muy bien a todos que nos impartieran  un buen  “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”, ya que personalmente soy un aficionado, aunque apasionado por este tipo de conocimiento.

A algunos colegas les aterra ese desconocimiento, no queriendo reconocerlo. Hay que aprender a vivir en la incertidumbre. Pero mientras tanto, y a la hora de llevar a cabo esa maravillosa aventura que resulta ser la indagación científica, debemos clamar esa fantástica frase: “ser realistas y pedir lo imposible”.

Juan José Ibáñez

Etiquetas: , , , , , , , , ,

¿Qué es la Ciencia?: ¿Lo Sabemos los Científicos?

juanjo-ibanez-monasterio-de-guadalupe

Hospedería del Monasterio de Guadalupe. Sierra de Guadalupe, Cáceres, España

Una historia sobre la que reflexionar muy seriamente. Una Respuesta desconcertante a una pregunta inquietante. Comienzo este post partiendo de una de mis columnas habitual en la revista Biólogos, ampliándola.

Entro en el aula de la Universidad o en la sala de disertaciones de un congreso, según proceda. Me pongo delante del público o colegas y espeto: ¡todos ustedes sabrán sobradamente que es la ciencia ya que llevan años aprendiendo, enseñando o investigando! ¡Por favor que levante la mano quien aún dude en que consiste la actividad científica! ¿No tienen dudas? ¡Veamos!, señalo con el dedo a uno de los asistentes y pregunto: ¿Qué es la ciencia? El interrogado suele comenzar a sentirse incómodo balbuceando antes de responder a tan “aparente” trivial pregunta. Seguidamente se escuchan palabras sobre ¡búsqueda de verdad!, ¡objetividad!, ¡realidad!, ¡cocimiento realmente probado! Rápidamente voy desmontando sus propuestas apuntando sus debilidades y sin sentidos.

¡Vaya!, ¿con que aún no sabemos lo que es la ciencia tras varios años estudiando una carrera de ciencias o ingeniería? ¿Cómo es posible?, les digo si estoy delante de universitarios. Sin son profesionales más vale no provocar más. Volvamos a las aulas universitarias, ya que este tema lo presento el primer día de clase. ¿Pero al menos sabrán que diferencia a la ciencia de otras ramas del conocimiento humano, no? Desarbolados por la primera pregunta comienzan sus tribulaciones. ¡Silencio! Tras volver a interpelar a los asistentes individualmente afloran reflexiones vagas, titubeos y respuestas del tipo: ¡discernir la verdad de la superstición!, etc. Obviamente entre los profesionales este escenario es altamente improbable, soliendo pronunciar rápidamente “el método. Raramente algún estudiante respondería así, en la asignatura que imparto sobre “metodología de la investigación científica”.  Sin embargo, ya se trate de un colectivo u de otro, prácticamente nadie sabe responder cuando les vuelvo a preguntar: ¡Por tanto!: ¿Qué es el método científico? Y vuelta a las andadas.

Y seguidamente continuo: ¿saben lo que es la filosofía de la ciencia? El vocablo “humanidades” surge rápidamente entre el público. ¡Pues ni sí, ni no!, respondo. ¿Sabían que la mayor parte de los filósofos de la ciencia son/eran matemáticos y físicos? ¡Silencio!. Y de este modo entro de lleno en la materia, con independencia del colectivo que tenga delante.

Aunque parezca sorprendente, esta es la situación habitual, aquí, y en la Conchinchina.  ¿Cómo es posible? Simplemente porque…..

(más…)

Etiquetas: , ,

El Circo de la Ciencia Contemporánea

matias-zaldarriaga3

Matías Zaldarriaga Fuente: Prospects in theoretical Physics

Una de las maravillosas conclusiones que puedes extraer un ciudadano como científico consiste en percatarte en la gran complejidad del universo, de la vida, de lo poco que sabemos y de la enorme inmensidad de estructuras y procesos que permanecen por descubrirse. Un gran número de jóvenes fuimos atraídos también por la idea de que la ciencia era objetiva, que no había lugar para las mentiras que aquejan a otros ámbitos de la sociedad. Tampoco es cuestión de engañarse, pero pensábamos que la honestidad y la humildad debían regir el quehacer de los investigadores a pesar de que no existe rincón humano en donde los arribistas, fabuladores y mentirosos intenten medrar. No obstante, la comunidad científica daría cuenta de ellos, tarde o temprano. Personalmente tras 35 años de actividad indagadora lo único que puedo aseverar es que también este mundo adolece de todos males que aquejan a las sociedades modernas. La historia de la ciencia la escriben los vencedores, muchos de los cuales, con el tiempo, hemos descubierto que eran unos soberanos tramposos sin escrúpulos.

En las sociedades actuales la imagen lo es todo, a la que someten las esencias de las cosas. No importa lo que contenga una botella, sino que esta impresione a la vista, que sean atractivas, que seduzcan al consumidor y las compre, que al menos proporcionen un momento de gloria. La comunidad científica, constituida por humanos, y por lo tanto entes sociales, se han contagiado de tal afección que atenta contra la genuina esencia de nuestra tarea. Pero el problema no termina aquí:

Como explico a mis alumnos de la Universidad Politécnica de Madrid, intentar defender en estos tiempos que la ciencia se encuentra acarreada a hombros de gigantes, resulta ser tan ingenuo como pensar que todos los niños nacen en Paris y los lleva al hogar de papá y mamá una cigüeña. Bruno Latour y Michel Callon fueron los principales proponentes de la Teoría-Actor Red (analizar seriamente las estúpidas e insustanciales críticas lanzadas contra este constructo teórico en Wikipedia). Según Latour y Callón, el entramado de la ciencia resulta ser una red constituida por agentes humanos y no humanos que interaccionan entre sí. Dentro de los segundos se encuentra la instrumentación científica, los intereses empresariales, las prioridades nacionales, las Instituciones Científicas y como no, sus gabinetes de prensa, muchos de los cuales hacen cualquier cosa con vistas a publicitar y atraer a los potencialmente e incautos clientes.  Según Latour y Callón, o analizamos la red es su conjunto, dando el mismo valor a todos sus actores y sus relaciones, o la actividad indagadora nos parecerá incomprensible. Empero entre tantos intereses, es fácil entender que la coherencia que debiera atesorar la ciencia termine diluyéndose como un azucarillo en un café caliente. Los investigadores, individualmente parecemos meras marionetas que bailan al son de esos hilos ¿invisibles? para otros que resultan ser la política, la economía de mercado, las multinacionales, los intereses de sus instituciones, etc. Ellos proporcionan los medios y la financiación, por lo que mutatis mutandis ellos mandan. ¡Danzad, danzas malditos!, y nosotros a mover el esqueleto siguiendo sus ¡sabios consejos!.  Y en este contexto en el que la sustancia se diluye y la imagen lo es todo, puede entenderse la siguiente frase:

La frase del año, dicha por el premio nobel de medicina, el  el oncólogo brasileño Drauzio Varella (Mar 13 Abr 2010)

“En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven”.

Matias Zaldarriaga es un afamado cosmólogo argentino que ha realizado la mayor parte de su carrera en EE.UU. Matías piensa, como yo y otros muchos colegas que estamos mermando, por no decir decapitando los valores que debería atesorar la comunidad científica en su conjunto y la de cada uno de sus miembros individualmente.  Muchos de nosotros estamos hartos de este reality show, en el que resulta fácil medrar siendo un muñeco de guiñol,  que defendiendo el genuino interés que nos llevarían a la búsqueda de la verdad, sea lo que sea. Abajo os dejo una entrevista llevada a cabo por el rotativo El País., a Matías, un científico que parece ser bastante sincero y honesto. Dado que se le entrevista simultáneamente sobre cosmología y el deplorable espectáculo ético de la ciencia contemporánea, tan solo he subrayado lo concerniente a este último aspecto.  ¿Cuál será el futuro de la ciencia bajo el escenario actual?. Me temo que, aunque ya abundan los payasos sin escrúpulos, o cambia la sociedad o… los investigadores horrados comenzarán a ubicarse en esa línea roja que nos demarca el riesgo de extinción. No hemos entrado en el mundo de la ciencia para publicitarnos, no hemos llegado aquí a bailar al son de los que llevan a los ciudadanos hacia la pobreza, no somos vendedores, pero, así están las cosas. Publica o  perece y si quieres saber quién es un personajillo, dale un carguillo, que es lo que ansían ya demasiados colegas.  Y sin darse cuenta luego viene la mala praxis, el fraude científico, etc.  

Os dejo pues con la entrevista (…)

Juan José Ibáñez

¿a hombros de gigantes?. Jajajaja.

(más…)

Etiquetas: , , ,

Ética para la Ciencia y la Sociedad

tica-y-ciencia

La Decadencia de la Ética: Fuente: Ethics Alarms

Hasta mi pubertad o juventud temprana (unos 17 o 18 años) yo era un católico practicante. Un día, confesándome en una cafetería con mi “Padre Espiritual”, ya que el sacerdote era muy moderno, le comenté que al margen de mis dudas de fe, tenía que reconocerle que no comulgaba con la doctrina de la Iglesia en lo concerniente con la prohibición del divorcio y el derecho a interrumpir el embarazo, si las circunstancias de una persona o familia, hicieran muy difícil alumbrar otra criatura a este mundo. El, apesadumbrado me comentó que si defendía tales tesis lo mejor sería que abandonara el seno de la iglesia, y así lo hice. Desde entonces han llovido Papas”. Sin embargo al margen de Juan XXIII, que falleció cuando yo era un niño, nadie ha mostrado un compromiso tan palmario por cambiar el mundo como  El Papa Francisco, al que cariñosamente denomino el “Papapaco”. De los demás prefiero olvidarme, sin desear ofender a nadie. Voy siguiendo sus declaraciones y aunque por razones de credo nunca comulgaré con toda la doctrina eclesiástica, debo reconocer que este sacerdote realmente hunde certeramente el dedo en la llaga de tan numerosos como gravísimos asuntos. El día que escribo este post, al desayunarme con la prensa, me ha emocionado la noticia que hacía referencia al aspecto más crucial con el que debe enfrentarse la sociedad en la que vivimos: El Papa plantea una “movilización ética” contra la injusticia y la pobreza”. Como él, y sabéis sobradamente los lectores más asiduos a esta bitácora, estoy completamente convencido en que el problema fundamental que padece la humanidad estriba en la carencia de una ética sólida, así como de mecanismos para denunciar y penalizar a los que crucen ciertas líneas rojas al respecto. Soslayando credos y religiones (yo personalmente me declaro como agnóstico), si se cumpliera a rajatabla laDeclaración Universal de los Derechos humanos” viviríamos en una sociedad mucho más justa y equitativa. Desafortunadamente tal carta resuilta ser papel mojado. Defiendo por activa y por pasiva que la comunidad científica, reflejo de la sociedad, también necesita urgentemente de códigos éticos y deontológicos claros y precisos. Y por esta razón, aunque no gusta a los modernos “Sacerdotes de la Ciencia” he publicado diversos post al respecto, muchos de los cuales se encuentran incluidos en nuestra categoría: “Fraude y mala praxis científica”.

Siempre he detectado la hipocresía, al contemplar demasiada gente que controla este mundo en actos religiosos haciendo presencia para mostrar al populacho su falso pudor cristiano. Si realmente la inmensa mayoría de los ciudadanos siguieran unos códigos éticos de conducta adecuados, no viviríamos en un mundo tan miserablemente falto de equitatividad y repleto de desigualdades. Si realmente se siguiera estrictamente la “Declaración Universal de los Derechos humanosla miseria en el mundo estaría prácticamente erradicada. Si dispusiéramos de tal ética, no habría defraudadores, políticos corruptos, multinacionales amorales que ensayan fármacos con criaturas en África, etc., etc., etc.

Si realmente los científicos atesoráramos una base ética sólida, en lugar de las rácanas y poco comprometidas directrices actuales, por las que solo medran los que tan desean el poder, caiga quien caiga, trabajaríamos por el bien de la humanidad y no para esas compañías multinacionales que se lucran vampirizando a la ciudadanía. No duden muchos de ustedes que también la agenda científica internacional sería muy distinta a la actual. Son los intereses de gobiernos y empresas los que finalmente dictaminan lo que será prioritario y lo que no (como son los casos de las industrias farmacéuticas y agroalimentarias). También seguramente habríamos erradicado la malaria o el dengue y al hambre, por cuanto tan solo afectan a los más desheredados del tercer mundo. El Papa Francisco, habla de ética y medio ambiente, en un mundo en el que los rapaces capitales solo piensan en beneficios cortoplacistas, degradando irreversiblemente nuestra biosfera y geosfera. Sé que algunos de vosotros pensaréis que no llevo a cabo un análisis crítico similar con los poderes eclesiásticos. ¡Cierto!, por cuanto intento no herir sensibilidades, sin que ello no signifique que deba realizarse. Sin embargo, El Papa Francisco, está dando los pasos para intentar cambiar tales rumbos, erradicando todas sus manzanas podridas (so pena que no guste, como me imagino, a los líderes eclesiásticos en diversos países, como España). Debemos reconocer la valentía de todos los que se enfrentan con el establishment sean quien sean.

Resumiendo, coincido con el Papa Francisco, que el tema de mayor prioridad al que debe enfrentarse la humanidad es la palmaria carencia (no ya deterioro) de ética. Personalmente detesto a los que se proclaman “Sacerdote de la Ciencia” o a los que hablan de: “El gen de Dios”, “partícula de Dios”, es decir los que quieren convertir a la ciencia en la nueva religión, y bla, bla, bla. La ciencia de por sí no tiene ética, y por tanto puede usarse para haber el bien o el mal de la humanidad. Y quien diga lo contrario miente como un bellaco. ¿Y qué decir de los que confunden ontología, filosofía, epistemología, teología y ciencia, alegando orgullosos que un investigador ortodoxo debe ser ateo?. Simplemente se trata de analfabetos culturales.

 Todos mis respetos y ánimos para El Papa Francisco, que debe  enfrentarse con una inmensa cesta repleta de innumerables manzanas podridas, al margen de las que habitan en el seno de la que él es su líder y referente. Os dejo a bajo con la noticia que hemos analizado hoy. Lesamos pues la noticia.

Juan José Ibáñez  

El agnóstico       

(más…)

Etiquetas: , , , ,

La Magia de Algunos Números ¿Mito o Realidad?

Todos vosotros sabéis que a los seres humanos les atraen ciertos números simples, a los que a menudo les otorgan propiedades mágicas. No nos referimos a  aquellos que aparecen en las estructuras puramente matemáticas como sería, entre otros el número pi (ver Wikipedia), sino a aquellos que surgen constantemente en la vida cotidiana, como es el caso … “7″, del que tanto os he hablado (ver abajo varios post relacionados con el tema). El Psicólogo experimental George Miller, de formación matemática, realizó el primer trabajo científico sobre el tema y que podéis leer en acceso abierto pinchando aquí. Personalmente me topé con la mismo número y sentí también su confusión al enontrarlo reiterativamente con él al analizar las estructura matemática de las clasificaciones biológicas y edafológicas, incluyendo también los códigos internacionales de nomenclatura. En El Congreso Mundial de Suelos de Filadelfia (2006) fui invitado para hablar de estos asuntos en la conferencia inaugural al simposio sobre Clasificación de Suelos. Seguidamente, y como veréis más abajo, recientemente publicamos un libro sobre taxonomías que llevaba el título de “Magic Numbers”, al que podéis acceder pinchando en uno de los post que os detallo abajo.  Desde el trabajo seminal de Miller, el debate sobre este numerito de marras ha sido intenso. Algunos lo han calificado de leyenda urbana, pero otros muchos no. Así por ejemplo, el afamado David Ruelle en su interesantísimo libro de divulgación “El Cerebro de los Matemáticos” (The Mathematician’s Brain, 2007, Princeton University Press) entiende que la ubicuidad del “7” es un hecho incuestionable. Más aun, David llega a la misma conclusión que yo, a pesar que él es una figura de las matemáticas y yo un “borrico” que me intereso por las mismas.  Ambos avalamos los razonamientos de Miller al conjeturar que se debe a las limitaciones de nuestra memoria reciente o de trabajo. Resulta difícil asignar un objeto rápidamente a una categoría cuando se presentan al observador más de siete a la vez. Ruelle nos recuerda que los números telefónicos con más de siete cifras (eliminando prefijos) son difíciles de memorizar.  También en otro post os narramos un caso que mostraba como la elaboración de los diccionarios corrientes se basaban en una jerarquización subyacente de siete ítems. Más aun estudios recientes dicen haber demostrado que esta limitación, entorno al siete, también acaece en el cerebro de los chimpancés.

La cuestión sobre este y otros números deviene en que terminan atrayendo la atención de muchos ciudadanos, dando lugar a fantasiosas, esotéricas y mistas narraciones sobre el poder de estos ¿símbolos?, como las que os narro abajo. ¿Tan solo una ilusión?. Posiblemente sí. Ahora bien, encontrar una explicación científica ayudaría a desmontar tales mitos. Debe quedar claro que hablamos de conjeturas o hipótesis ya que el dilema dista de haber sido resuelto. Reitero Ruelle y yo, encontramos muy razonables los argumentos de Miller.  Efectivamente, la aparición del “número mágico siete por doquier” bien podría ser debida a que la memoria reciente en la mente humana tiene dificultades para recordar números largos y discernir a que categoría pertenece un determinado objeto cuando se le presentan más de siete alternativas. Y por esta razón tendemos a dividir, fragmentar, categorizar alrededor del “7”, comportándose éste como moda más que una media, desde el punto de vista estadístico. Y así, la semana tiene siete días, los jinetes de la apocalipsis son siete, como los siete pecados capitales, etc. etc., etc. Se trata simplemente de la proyección de nuestras mentes hacia el mundo exterior a la hora de organizar (categorizar, clasificar) las estructuras naturales en nuestra memoria (entendida como un sistema de información que necesita ser eficiente), teniendo en cuenta inconscientemente la estructura y limitaciones de nuestros sistemas cognitivos.   Dicho de otro modo, defiendo que no tienen razón los que hablan de leyendas urbanas, al igual que los que les otorgan propiedades sobrenaturales. Desde la perspectiva de tal conjetura, si nuestra mente atesorara una memoria reciente capaz de almacenar y recuperar la información de más categorías (digamos por ejemplo 20), tal magia se disolvería, por cuanto el número siete sería reemplazado por otros superiores (en el supuesto aludido alrededor de 20). Empero en lugar de descalificar con razonamientos científicos este y otros números deberíamos buscar las razones subyacentes, porque entre la mitología y el desprecio, a menudo existen explicaciones heurísticas mucho más enriquecedoras de lo que pudiera parecer en primera instancia.

Veamos pues ahora una interpretación esotérica cuyo título reza así: El 7: ¿Por qué es un número mágico? ¿¿??. Despreciar apriori sin más un cierto análisis, nunca deviene en solución científica. Por cierto cuando era pequeño y me preguntaban cual era mi número favorito siempre respondía “el siete”.

Juan José Ibáñez

numero-magico-siete

http://25.media.tumblr.com/avatar_ccb60837d882_128.png

(más…)

Etiquetas: , , , , ,

Serendipia e Indagación Científica

La serendipia según Wikipedia sería: “un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente”. “En la historia de la ciencia son frecuentes las serendipias”. Ningún filósofo de la ciencia lo duda. Ahora bien, como apuntala Wikipedia, recogiendo la famosa frase de Louis Pasteur (por no viajar a otras páginas Web): “la importancia de la observación acompañada de ingenio en la ciencia: Dans le champ de l’observation, le hasard ne favorise que les esprits préparés  (En el campo de la investigación el azar no favorece más que a los espíritus preparados). Tan solo algunos practicantes, que no sus estudiosos (filósofos y sociólogos) defienden que la serendipia es un mecanismo  poderoso del progreso científico. Pues bien, aunque desconozco la razón,  en los últimos tiempos, mis colegas (de todas las disciplinas), a la hora de mostrar al público sus descubrimientos apelan a ella. Y cual moda se ha extendido como una epidemia, por no decir plaga de la peor calaña, por cuanto la investigación, afortunadamente no funciona así.

lorenzo-goni

Un Investigador Buscando su Fuente de Inspiración “Vecinas”. Cuadro del Magistral Lorenzo Goñi. Fuente: Todo colección.

(…) “No nos lo podíamos creer”, “Nos quedamos asombrados”, “me frotaba los ojos”, “me quedé estupefacto”, “no nos lo esperábamos de ninguna de las maneras” y bla, bla, bla. Una de dos, o en la actualidad tan solo la diosa fortuna interviene en los nuevos descubrimientos, o se trata de una moda que, por alguna razón que personalmente desconozco, se ha propagado como la pólvora. Y al hacerlo, al margen de ser hipócritas, se ofrece al público una imagen distorsionada de la ciencia. Más aun tampoco da lugar a que admiremos a  sus “famosos y antológicos cerebros” que dicen ser el motor del progreso humano, pues si todo fuera cuestión de suerte (…) el avance de la indagación científica sería una mera concatenación de golpes de fortuna, que no de talento.   Más aun, desde el punto de vista de la política de innovación y desarrollo, ¿para que priorizar unas líneas de investigación sobre otras?, ya al fin y al cabo todo progreso (o una buena parte de él) vendría acompañado de enormes dosis de suerte”. Sin embargo reitero que en las notas de prensa de los últimos años, proliferan exponencialmente exclamaciones como las que arriba os mostramos.

Seguramente, existe algún estudio que muestre que se trata de una buena estrategia de marketing con vistas a llamar la atención de los lectores. Sin embargo, y en cualquier caso, se me antoja de lo más estúpida. Si buscamos una cosa y encontramos otra, lo mejor es trabajar en cualquiera y esperar sentado a que un día nos sorprenda un golpe de suerte, esos que suelen conocerse por Eureka. Y para mostraros como funciona esto, os expondré más abajo un ejemplo de mi propia cosecha, cargado de una buena dosis de humor.

(más…)

Etiquetas: , ,

Los Colonialismos y el Olvido de la Ciencia: El Efecto de la Lengua del Imperio

En un post precedente, ya comentamos los efectos positivos y negativos del formato electrónico e Internet a la hora de narrar la historia de la indagación científica. Hoy repasaremos brevemente otro asunto aun más grave derivado de la consolidación del inglés como lengua franca en la diseminación de los resultados de las investigaciones. En una buena parte de las disciplinas científicas, las revistas que daban cuenta de los nuevos estudios pertenecían a editoriales nacionales hasta mediados de la década de los 80 del siglo XX (ya estuvieran indexadas o no). Buena parte de ellas publicaban los artículos en la lengua materna del país donde se ubicaban, si bien algunas también aceptaban otras diferentes. En el ámbito de la Ciencia del Suelo, por ejemplo, la literatura inglesa no era excesivamente apreciada, al contrario que la francesa y alemana (y en menor medida la belga y holandesa). Empero cuando comenzó la política del “publica o perece” y más aun, conforme las editoriales multinacionales comenzaron a adquirir aquellas revistas, se generó un vuelco sin precedentes. Y de pronto, los ingleses en Europa se convirtieron en los reyes del mambo, cuando su tradición en esta rama de la ciencia nunca había sido rival de las ya mencionadas, como tampoco de la escuela rusa. Y así la historia de esta disciplina, como la de otras,  mutó súbitamente. Como los anglosajones atesoran la mentada lengua franca, y esta les beneficia injustamente, no tienen el menos interés en aprender otras, soslayando numerosos antecedentes históricos, que de no ser así, constarían sus escasas aportaciones en el ámbito de muchas ramas de la ciencia. Nadie discute que un idioma común resulta imprescindible con vistas a una rápida y amplia diseminación y asimilación  de los resultados publicados por la prensa científica. Ahora bien, unos pocos han salido ganando inmerecidamente en detrimento de los expertos de los países que más habían aportado en determinados ámbitos científicos. Sin embargo, el sopesado analfabetismo científico de los ingleses, genera la inexcusable práctica de redescubrir como propio, decadas después, lo que les era ajeno hasta hoy en día. Veamos si me explico con mayor claridad.

rendicion-de-juliers-museo-del-prado

Rendición de Juliers  (1622) Jusepe Leonardo (1635). Museo del Prado Madrid

(más…)

Etiquetas: ,

La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías

Antaño, la formación de los científicos e ingenieros mostraba grandes diferencias. A los primeros se les intentaba instruir en la indagación, mientras que a los segundos en lo concerniente a la aplicación práctica de conocimientos bien consolidados. De hecho, la mentalidad, tanto social como la de muchos docentes, mantiene tales pautas. Ahora bien, ¿Se trata de una distinción válida en la actualidad? Francamente, albergo serias dudas. En un mundo en donde la ciencia y tecnología intentan ser el motor de la mal denominada sociedad del conocimiento, el ritmo al que se pretende que surjan las innovaciones tecnológicas resulta ser vertiginoso, tornando en obsoleto lo que pocos años antes era de rabiosa actualidad. En tal atmósfera de pretensiones innovadoras, la carrera de unos y otros por la innovación tiende a hacer converger lo que con anterioridad resultaba notablemente dispar. Francamente no veo acusadas diferencias entre la “actividad de un biotecnólogo” (por ejemplo) y la de un ingeniero. Estos últimos necesitan estar permanentemente actualizados en lo concerniente a las innovaciones científicas y tecnológicas, si desean poder ser competitivos y no quedarse obsoletos en pocos años. Obviamente, existen excepciones. Ahora bien estas últimas pueden cambiar abruptamente con los vaivenes económicos, como hoy mostraremos. Pero hay más.

fuente-panoramio-geoester

ETSI Topografía, Geodesia y Cartografía – UPM

Fuente: Panoramio-Geoester

(más…)

Etiquetas: , ,

Tecnología: Creando ídolos con Pies de Barro

Hemos reiterado en numerosas ocasiones que el ser humano en mitómano por naturaleza, adorando ídolos o iconos, con razón o sin ella. Recuerdo que por las navidades de 1993 viajaba desde Sevilla a Madrid, cuando por la radio del coche anunciaban la detención de Mario Conde (Caso Banesto), por aquél entonces ídolo de esas nuevas finanzas que hoy se han consolidado con la globalización, empobreciendo a la mayor parte de los ciudadanos. Meses después un joven familiar que durante aquellos años se estudiaba empresariales me reconocía que era un icono de los jóvenes estudiantes que cursaban tal titulación. Ellos se pegaban tan solo por verle o escucharle.  Yo ya conocía su catadura, narrada por un compañero de curso universitario que cayó en las redes de una importante empresa de antibióticos que el envió al “carajo”. El día que escribo este post (7/10/2011) los rotativos españoles, en lugar de centrar su atención en los recientemente galardonados Premios Nóbel de la Paz y Literatura, dedican sus portadas al fallecimiento de  Steve Jobs cofundador de Apple y uno de los grandes millonarios de este mundo que nos ha tocado padecer. Los titulares rozan, en mi modesta opinión, el ridículo: gran visionario”, “inventor del futuro”, “el empresario más global y adorado”, “inspirador de una nueva generación”, “altar para un revolucionario”, “muere el genio que cambio nuestras vidas”, etc. etc.” Todo este se me antoja basura, empero que la Ministra Española de Ciencia y Tecnología también le dedique una reseña, en lugar de luchar contra los recortes de la I+D+i en España (o dimitir de su cargo por haber fracasado en tal intento) me parece lamentable. Eso sí, nadie se acuerda ya  de otros aspectos, al parecer pintorescos e insignificantes como el siguiente:  “Apple reconoce trabajo infantil y abusos laborales en sus empresas proveedoras (sin embargo, la compañía no reveló el nombre de las fábricas en cuestión)”. ¡Todo un Santo Barón! No se puede comparar a un multimillonario con todos aquellos que han llevado a cabo la revolución de Internet abriendo sus puertas a una república ciudadana, creando el software libre y enciclopedias abiertas como Wikipedia, entre otras muchas iniciativas. No existe parangón entre sus “idílicas hazañas”  con la noticia que os ofrecemos hoy, tras la nota de prensa escrita por nuestra Sra. Ministra, en caso de que fuera cierta, que ya es mucho suponer.  Simplemente observo que los dueños de la tecnología elaborada por las marcas de moda son elevados a los altares por los rotativos de prensa, como en la prensa rosa lo hace con los matrimonios de príncipes y duquesas. Es como para echarse a llorar. ¿Pero que tienen en común  Steve Jobs y Bill Gates? (…)

 steve_jobs

Steve Jobs. Fuente: Ubuntu Life World Revolution

(más…)

Etiquetas: , , , ,

Los Escrúpulos de la Ciencia: En los Brazos de Morfeo

Muchos investigadores defienden que la ciencia es una empresa objetiva. Personalmente considero que “mucho menos de lo que a la mayoría de ellos les gustaría”. Tal actividad se encuentra claramente sesgada por la cosmología “occidental”. A lo largo de la historia, los científicos han desdeñado, cuando no “ridiculizado”, los remedios curativos (entre una multitud de conocmientosmuy dispares) y otras prácticas tradicionales procedentes, ya sea de diferentes civilizaciones, ya de culturas aborígenes aun más ancestrales. Un ejemplo palmario se muestra en una de las obras seminales de la antropología. Hablamos de “La Rama Dorada”. Lo que el autor denosta a menudo como superchería, se ha constatado con el paso del tiempo que no era así. Lo mismo ha ocurrido con la medicina oriental (ver nuestro post: “Ciencia y Civilizaciones: El ejemplo de la Medicina China”). La ciencia contemporánea la tildaba de arcaica hasta que los países en donde imperaba se sumaron a las hordas del capitalismo globalizante. Así, al incorporarse parte los jóvenes investigadores procedentes de aquellos lares a los laboratorios del mundo occidental, fueron demostrando que muchos de sus principios curativos no resultaban ser supercherías, aumentando el arsenal de los productos naturales que hoy atesoramos con vistas a combatir ciertas enfermedades. Lo mismo comienza a ocurrir con los “remedios ancestrales” de ciertos pueblos aborígenes Latinoamericanos de los que también comienzan a verificarse sus bondades (ver diversos post incluidos en nuestras categorías “etnoedafología y conocimiento campesino” y “los suelos y la salud”). Cuando era joven, muchos nutricionistas renegaban de la dieta mediterránea, mientras que hoy la consideran laquita maravilla del mundo. Pero resulta que con la modernidad, los pueblos mediterráneos hemos perdido, casi irremediablemente, aquellos “buenos hábitos alimentarios”. El Nóbel de literatura Camilo José Cela, amante de las tradiciones y costumbres de su país, disfrutaba con la siesta, a la que denominada el yoga ibérico”, mientras que desde el mundo sajón tal “placer” ha sido tradicionalmente tildado  como una muestra más de la vagancia latina. Y ahora resulta que hasta NASA, entre otras instituciones comienza a alabar tal “fiestorro” de placer  (ver abajo la noticia que hoy os ofrecemos: La NASA se apunta a la siesta). No hay más necio que el que no quiere entender todo lo que le es ajeno (algo muy anglosajón y centroeuropeo), más ciego que el que no desea ver, más sordo que él que ni se molesta en escuchar, ni más estúpido que un sabelotodo. Empero justamente los investigadores,  debiéramos estar desnudos de tales prejuicios, como demanda el método científico. La historia de la Ciencia ha dejado abundantes rastros de tal racismo impenitente. ¿Por qué?

en-lo-brazos-de-morfeo 

En Brazos de Morfeo. YB en mi casa por las tardes. Fuente: Foro InfoSpyware

(más…)

Etiquetas: ,