Agricultura Ecológica versus Agricultura de Conservación

Estoy seguro que la mayoría de los ciudadanos no disciernen la diferencia entre agricultura ecológica y agricultura de conservación. Aparentemente podrían considerarse que son conceptos equivalentes. Nada más lejos de la realidad. El primero defiende una producción agraria y ganadera basada en principios ecológicos. ¿Y la segunda? Seguramente algunos de sus partidarios, los que atesoran buena fe, la entienden como una alternativa ecológica a la producción agraria moderna, basada en bajos insumos de agroquímicos y fertilizantes, así como en buenas prácticas de cultivo que pretenden prevenir la conservación del suelo. Empero a menudo, nada más lejos de la realidad. Bajo un vocablo tan “respetuoso” se esconden lobos con piel de cordero.

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Agricultura de Conservación. Fuente: Landscape Measures Resouce Center

 El 26 de marzo de 2010, en un blog vecino, su administrador escribía sobre agricultura de conservación, biodiversidad del suelo, etc. Y me sorprendió mucho, por cuanto se trata de una bitácora que versa sobre biotecnología. Comencé a leer intrigado el post hasta que me di cuenta de lo que proponía su autor. Primero analizaremos las bases sobre lo que “dice” versar este tipo de gestión agraria, aparentemente amigable, para separar después el grano de la paja. Finalmente, os mostraré todo lo que personalmente considero que no debería hacer un blogger científico, claro que no es la primera vez, ni mucho menos.

No entraré en detalles sobre las premisas en la que se sustenta la agricultura ecológica, por cuanto en nuestra bitácora hemos hablado profusamente sobre ela. Basta con poner en nuestro buscador interno (arriba del monitor a la derecha): agroecología, agricultura ecológica Efraín Herández Xolocotzi, Masanobu Fukuoka, Pedro Montserrat Recoder o Antonio Bello Pérez, por ejemplo, e inmediatamente entenderéis sus fundamentos: tratar la agricultura en base a principios ecológicos, evitando insumos de fertilizantes, pesticidas, transgénicos, etc. En principio, reiteramos que la agricultura de conservación podría parecer más de lo mismo, sin embargo, muy a menudo no es así.

Si usted busca en Google “Agricultura de Conservación”, las dos primeras páginas que encontrará pertenecen a una asociación que lleva tal nombre, siendo la tercera  página Web perteneciente a la más poderosa multinacional de transgénicos, agroquímicos, fertilizantes, etc., y tan solo en cuarto lugar la FAO hace acto de presencia (¿misterios de los algoritmos de Google?: Sinceramente no sé que pensar). Eso sí, en esta última se nos informa que sus herbicidas son se “baja peligrosidad”. ¿Como el glifosato no?. Ya voy entendiendo (…). ¿Sabe lo que es un alimento transgénico? ¿Conoce lo que significa transferencia horizontal de genes?. Veamos pues que podemos leer en la primera página Web mentada: La Asociación Española Agricultura de Conservación / Suelos Vivos (AEAC/SV)

La Asociación Española Agricultura de Conservación / Suelos Vivos se constituyó en 1995 como una enti­dad sin ánimo de lucro, independiente a otras organizaciones o grupos y marcas comerciales. Está abierta a cualquier persona física (agricultores, técnicos, científicos, personal de las administraciones) o jurídica (empresas, organismos públicos) que estén interesados en las técnicas de agricultura de conservación. (….).

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Agricultura de Conservación y multinacionales. Fuente: science Matters | September 25 2009; By David Suzuki with Faisal Moola

SUS FINES

(i) Promover la información a agricultores, técnicos agrarios y la sociedad en general de las técnicas que hagan posible conservar el suelo agrario y su biodiversidad en el contexto de una agricultura sostenible (ii) Fomentar el desarrollo, docencia e investigación de (..)

¿QUÉ ES LA AGRICULTURA DE CONSERVACIÓN?

La agricultura de conservación comprende una serie de técnicas que tienen como objetivo fundamental conservar, mejorar y hacer un uso más eficiente de los recursos naturales, mediante un manejo integrado del suelo, el agua, los agentes biológicos y los “inputs” externos (FAO, 2001). Permite de esta forma, la conservación del medio ambiente así como una producción agrícola sostenible. Se trata de conseguir una agricultura sostenible en el tiempo, sin degradar los recursos naturales, pero sin renunciar a mantener los actuales niveles de producción, o incluso incrementándolos.

La agricultura de conservación mantiene una cubierta permanente o semi-permanente sobre el suelo. Esta cubierta puede estar constituida por vegetación viva o por restos vegetales secos. Su función es proteger físicamente el suelo de la lluvia, el viento y la intensa radiación solar, además de proporcionar alimento a la fauna del suelo. En la agricultura de conservación, estos organismos son los que provocan los beneficios de aireación buscados con el laboreo intensivo.

Siembra directa

No se realiza ninguna labor entre la cosecha y el establecimiento del siguiente cultivo. El control de malas hierbas se consigue con herbicidas de mínimo impacto medioambiental. Se trata del sistema ideal desde el punto de vista del medio ambiente y, en la mayoría de los casos, agronómico.

Laboreo mínimo

En este sistema se realizan labores entre los sucesivos cultivos. Las variantes son muchas empleán­dose aperos como el arado cincel, gradas de discos, cultivadores y vibrocultivadores. La cantidad final de rastrojo dependerá del número de operaciones, de la agresividad de las mismas (profundi­dad, velocidad, etc.) y del tipo de apero.

Laboreo en caballones

La siembra se realiza sobre caballones permanentes que son reconstruidos durante el cultivo ante­rior, normalmente mediante dos operaciones, permitiendo un calentamiento más rápido del suelo y un mejor aprovechamiento de la humedad.

Cubiertas vegetales

Es el sistema de cultivo que ha demostrado mayores beneficios medioambientales. Consiste en es­tablecer franjas de vegetación, espontánea o sembrada, entre las hileras de árboles. Estas cubiertas son segadas, mecánicamente, químicamente o con ganado, a finales de invierno/ principios de pri­mavera, antes de que empiecen a competir con el cultivo, dejándose los rastrojos sobre el suelo.

La biodiversidad se reduce considerablemente en la agricultura convencional puesto que en ésta el suelo permanece desprotegido durante largos periodos de tiempo, sin suministrar alimento ni cobijo para gran parte de la fauna en períodos críticos de su desarrollo. Por el contrario, la agricultura de conservación al dejar restos vegetales en la superficie del suelo proporciona unas condiciones adecuadas para el desarrollo de numerosas especies (pájaros, pequeños mamíferos, reptiles, invertebrados del suelo tales como lombrices o predadores de plagas).

En la Revista de la Asociación Española Agricultura de Conservación pueden encontrase artículos que sostienen una postura ambigua sobre los transgénicos y el glifosato, como otros en los que se defienden a ultranza, alegando que  algunas sociedades, como la española, “aun se encuentran poco educadas en estos temas”. O como dice este autor, por ejemplo:

Sin embargo, la sociedad europea, excesivamente condicionada por las opiniones ecologistas, no ha sido educada en la tolerancia hacia los cultivos transgénicos, en su comprensión de los beneficios y ventajas que apor­tan y en la necesidad de defender la coexistencia posible de las tres formas de producción, partiendo de cultivos convencionales, ecológicos y transgénicos. (…) La necesidad de los transgénicos para producir más es ineludible (…).

Pero, ¿que postura mantiene tal asociación respecto a los organismos modificados genéticamente, así como respecto a los agroquímicos que a ellos les asocian las multinacionales que se frotan las manos con su producción? La respuesta la encontramos aquí, al hablar de “socios protectores”. Sin comentarios.

Entiendo que el tema de los trasnsgénicos es muy delicado, por cuanto despierta rechazos viscerales y defensas enconadas, ajenas a sus valores/riesgos intrínsecos desde un punto de vista científico. No todo lo transgénico debe ser necesariamente negativo por definición. También entiendo que la agricultura de conservación atesore partidarios. Nada que objetar. Empero de ahí a que sea ambientalmente respetuosa existe un abismo. Se trata de un nuevo modelo de producción agroindustrial que pretende ir desplazando al precedente, bajo el imperio de las multinacionales de la agroindustria.

En los debates sobre los organismos modificados genéticamente,  existen al menos tres aspectos que deben ser disociados: (i) riesgos potenciales o reales para la salud humana; (ii) daños reales y constatados en el medio ambiente; (iii) pérdida de la soberanía alimentaria de pueblos y países que terminan  siendo presa de las susodichas multinacionales. Sin embargo, si la polémica acerca del efecto de los organismos modificados genéticamente sobre la salud humana permanece abierta, no lo es el de los herbicidas “blandos” (puro eufemismo) que requieren con vistas a poder mantener este tipo de gestión agraria. Tampoco debe ocultarse que los organismos del suelo adquieren rápidamente resistencia frente a estos productos sintéticos, por lo que cada aplicación debe ser más cuantiosa, contaminando la cadena trófica, suelos y aguas. Si para evitar la erosión del suelo debemos contaminarlo, más asunto. 

Entendiendo que cada cual es libre de defender sus puntos de vista, lo que personalmente reprocho es que no se sea claro a cerca de sus pros y sus contras. Nadie en cambio puede dudar que la agricultura ecológica, bien entendida y correctamente llevada a la práctica, evada todos estos espinosos asuntos, convirtiéndose en una alternativa realmente ecológica y beneficiosa para el medio ambiente y la salud humana. Ni transgénicos, ni herbicidas ni fertilizantes polucionantes, ni dependencia de multinacionales tan solo interesadas por los aspectos monetarios, etc., etc., etc. No abundaré en el tema, ya que lo seguiremos tratando con cierta asiduidad. Pasemos ahora a ciertos aspectos un tanto lamentables, o al menos desconcertantes para mi. Hablo de aquellos asociados al aludido post sobre la agricultura de conservación, y su redactor.

Tras la lectura del post, no acababa de entender los propósitos del autor. Sin embargo, cuando terminé su lectura, al final del mismo leo; “categoría popurrí” “etiquetas: agricultura de conservación, herbicida, transgénico”. ¿?. Pero si el post no mentaba para nada los transgénicos, ¿porque añadir tal vocablo”?. ¿Nos vamos entendiendo? Por tanto, escribí dos comentarios. En principio se trataba de uno que, al enviarlo sin terminar por error, lo repetí seguidamente acabado. Hoy resulta que el administrador de la comentada bitácora eliminó el segundo, en lugar del primero que era el mal acabado y peor escrito. Pero hay más, debido a que en el último le interpelaba por la razón de añadir la etiqueta “transgénicos”, hoy me encuentro que la había suprimido, como también la de herbicida. Le he dejado oro comentario y he tenido que hacer lo que él, al parecer, no esperaba “imprimir pantalla” y guardarla como imagen. Abajo os muestro pues los finales “con y sin transgénicos” ¿¿??. Allá cada uno con sus decisiones y acciones. ¿Vosotros que pensáis?  

 Juan José Ibáñez

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