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Huye de los bulos: de Eratóstenes a la Luna
Hay bulos que parecen recién salidos del horno de las redes sociales y otros que tienen más de dos mil años de antigüedad, aunque sus defensores no lo sepan. Que la Tierra es plana, o que nunca pisamos la Luna, son afirmaciones que siguen circulando con sorprendente vigor y que llegan a nuestras aulas a través de los teléfonos móviles de los alumnos. Por eso me alegra especialmente hablar hoy de una iniciativa en la que tengo el privilegio de participar: el curso “Huye de los bulos en ciencia. Acércate a las fuentes”, organizado por el Centro Territorial de Innovación y Formación (CTIF) Madrid-Oeste y la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España. Agradecemos a D-.Jose Luis Gutierrez Berrendero por la propuesta y toda la ayuda en la elaboración del curso.
La idea es sencilla y, a la vez, ambiciosa: poner a los docentes de Primaria y Secundaria en contacto directo con académicos que trabajan en la frontera de su disciplina, para que se lleven al aula argumentos sólidos, evidencias actualizadas y herramientas didácticas con las que desmontar la desinformación. Y hacerlo, además, en un lugar con mucha historia: la sede de la Academia en la calle Valverde, número 22, de Madrid.
Cinco lunes, cinco bulos
El curso se desarrollará entre el 5 de octubre y el 14 de diciembre de 2026, en cinco sesiones presenciales de tres horas (lunes, de 17:00 a 20:00 h), con un total de 15 horas y 1,5 créditos de formación. Cada sesión aborda un tema en el que la desinformación hace estragos:
- Cambio climático (5 de octubre), con José Manuel Moreno y Laia Alegret: el trabajo del IPCC, los acuerdos internacionales y las evidencias frente al negacionismo.
- Terraplanismo y llegada a la Luna (26 de octubre), con Jesús Martínez Frías y quien esto escribe.
- Vacunas (16 de noviembre), con Nuria Verdaguer MassanaLuis Enjuanes: desde la variolización hasta las vacunas de nueva generación, pasando por cómo se propaga y se controla una epidemia.
- Evolución frente a creacionismo (30 de noviembre), con Luis Franco y Montserrat Vilà.
- Vida extraterrestre (14 de diciembre), con Rafael Rebolo y Almudena Alonso: exoplanetas, sí; platillos volantes, no tanto.
La metodología es la de un buen seminario: los académicos introducen las ideas principales y los peligros de cada bulo, proponen instrumentos para el aula y, al final, se abre un debate con los asistentes. Nada de lecciones magistrales cerradas; se trata de conversar.
Medir la Tierra con una sombra
Como matemático, no puedo resistirme a adelantar algo de la sesión del 26 de octubre. El argumento más hermoso contra el terraplanismo tiene más de 2.200 años y cabe en una servilleta. Eratóstenes de Cirene, director de la Biblioteca de Alejandría, sabía que en Siena (la actual Asuán), el día del solsticio de verano, el Sol se reflejaba en el fondo de un pozo: estaba exactamente en el cénit. Ese mismo día, en Alejandría, un gnomon proyectaba una sombra que correspondía a un ángulo de aproximadamente 1/50 de circunferencia, unos 7 grados.
Si los rayos del Sol llegan paralelos y la Tierra es una esfera, ese ángulo es precisamente el que forman, en el centro de la Tierra, los radios que pasan por Alejandría y Siena: son ángulos alternos internos, geometría de Euclides en estado puro. Como ambas ciudades distaban unos 5.000 estadios, la circunferencia terrestre debía medir 50 × 5.000 = 250.000 estadios, algo muy cercano a los 40.000 kilómetros que hoy conocemos. En una Tierra plana, en cambio, las sombras serían iguales en ambas ciudades. Pocas veces un experimento tan simple ha tenido una conclusión tan contundente.
El método de Eratóstenes: la sombra de un gnomon en Alejandría y un pozo en Siena bastan para medir la Tierra. (Imagen: Cmglee, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0)
La historia no terminó ahí. En el siglo XVIII la pregunta ya no era si la Tierra es redonda, sino cómo de redonda: ¿achatada por los polos, como predecía Newton, o alargada, como sostenían los Cassini? Para dirimirlo, la Academia de Ciencias de París envió expediciones a Laponia y al Virreinato del Perú. En esta última, la de La Condamine, participaron dos jóvenes marinos españoles, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, cuyas mediciones del arco de meridiano contribuyeron a dar la razón a Newton. Y a comienzos del XIX, François Arago prolongó la medida del meridiano de París hasta las Baleares, con peripecias dignas de novela (incluida una estancia forzosa en el castillo de Bellver), en la empresa que dio origen al metro. La forma de la Tierra es, por tanto, una de las grandes historias de las matemáticas aplicadas, y España tiene en ella un papel nada menor.
¿Y la Luna?
Lo mismo cabe decir del otro gran bulo de la sesión. Las misiones Apolo fueron un triunfo de la mecánica celeste, del cálculo numérico y de la teoría de control, cuyos fundamentos se remontan a Kepler, Newton y Euler. Hoy, más de medio siglo después, los retrorreflectores que los astronautas dejaron en la superficie lunar siguen devolviendo los pulsos láser que les envían observatorios de todo el mundo, lo que nos permite medir la distancia Tierra-Luna con precisión de milímetros. Difícilmente se puede pedir una prueba más elegante.
Hablaremos también de la participación española en la exploración espacial, mucho mayor de lo que el público suele imaginar, desde la estación de seguimiento de Robledo de Chavela hasta los instrumentos embarcados en los rovers marcianos.
La Tierra fotografiada por la tripulación del Apolo 17 en 1972, la célebre “Canica Azul”. (Imagen: NASA, dominio público)
Acercarse a las fuentes
El título del curso lo dice todo: acércate a las fuentes. Frente a la desinformación no basta con dar la respuesta correcta; hay que enseñar a razonar, a preguntar de dónde viene un dato y a reconocer cuándo una afirmación es verificable. Eso es, en el fondo, lo que hacían Eratóstenes, Jorge Juan o Arago, y lo que hacen hoy los investigadores del IPCC o quienes diseñan una vacuna. Si conseguimos que los profesores salgan de la calle Valverde con algunas ideas nuevas para contagiar ese espíritu crítico a sus alumnos, el esfuerzo habrá merecido la pena.
El curso cuenta con 25 plazas y está dirigido a profesorado en activo de la Comunidad de Madrid. Toda la información está en la ficha de la actividad:
Huye de los bulos en ciencia. Acércate a las fuentes (O_0062)
Nos vemos en la Academia.
PD. Este texto se elaboro a partir de la página web del evento con la ayuda de Claude Pro.
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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias, Presidente del ICM2006 Madrid y miembro del Comité Ejecutivo de IMU (2007-2024) y del Comité Ejecutivo del ISC (2014-2018). Web: https://www.manueldeleon.es



