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Archivo de enero, 2020

Mimetismo o camuflaje, o el arte de disfrazarse para no ser comido

Uno de los pioneros de la Biología Matemática (la disciplina que incorpora las matemáticas a la descripción de los fenómenos biológicos) es Johann Friedrich Theodor Müller, (31 de marzo de 1821– 21 de mayo, 1897),  naturalista y biólogo alemán que emigró a Brasil, donde estudió la historia natural de la selva amazónica.

Fritz Müller

Fritz Müller desarrolló una teoría para explicar el siguiente fenómeno. Observó que dos o más especies que pueden ser poco rentables e incluso desagradables para un predador, y que pueden no estar biológicamente relacionadas, han llegado a imitar las advertencias del otro, advertencias que dicen cosas del tipo “no me comas, no te voy a alimentar mucho y puedo además resultar muy desagradable para tu paladar y tu salud”.  Esto es así porque los depredadores aprenden a distinguir estas advertencias de una especie, y otra la imita para escapar.

Pongamos un ejemplo sobre el que volveremos más adelante. Estas dos mariposas, la mariposa virrey (arriba) parece muy similar a la mariposa monarca de sabor nocivo (abajo). Ambas son de gustos desagradables y nocivas para, por ejemplo, predadores naturales como pájaros o reptiles.

El modelo propuesto de Müller era muy simple. Supongamos que hay dos especies de presas, una con a1 ejemplares y otra con a2. Un predador, en su aprendizaje de lo que puede ser comido y lo que no, va a atacar a n de esos individuos. La primera especie perderá a1 n / (a1+a2) individuos, y la especie 2 perderá  a2 n / (a1+a2). Por lo tanto, cada una “gana” lo que pierde la otra, y si esas ganacias las escribimos en proporción al número de ejemplares, esas frecuencias serán

g1 = a2 n / a1 (a1+a2)

y

g2 = a1 n / a1 (a1+a2)

Por lo tanto, la proporción será

g1/g2    = a22/a12,

con lo que la especie menos frecuente ganará más respecto a la más común.

El modelo no puede ser más simple desde el punto de vista matemático, aunque obviamente se ha ido complicando desde entonces y ahora constituye una línea de investigación en la Biología Matemática.

Digamos aquí que Müller estudió en las universidades de Berlín y Greifswald, doctorándose en Biología en esta última. Estudió después Medicina, y emigró al sur de Brasil desencantado con la revolución de 1848. En Brasil fue granjero, profesor (también enseñanaba matemáticas), biólogo, y adquirió cierta fama.

Existe otro tipo de mimetismo, el llamado mimetismo batesiano, en honor a Henry Walter Bates (8 de febrero de 1825 – 16 de febrero de 1892), un científico británico que estudió el mimetismo en mariposas del Amazonas. Nótese que Bates y Müller fueron contemporáneos, y sus teorías complementarias. El mimetismo batesiano se diferencia del mulleriano en que dos o más especies son similares en apariencia, pero sólo una de ellas está armada con mecanismos de defensa frente a los depredadores (espinas, aguijones, químicos tóxicos o, incluso, sabor desagradable), mientras que su doble aparente, carece de estos rasgos. Es decir, la segunda especie engaña al depredador y le dice: “no me comas, que soy de la primera especie que ya sabes que te traerá problemas”.

 

Henry Walter Bates

Aunque el caso de las mariposa virrey y monarca se creyó durante mucho tiempo ser un ejemplo de mimetismo batesiano, recientemente se ha descubierto que el virrey es tan desagradable como el monarca, así que estamos de nuevo con un mimetismo mulleriano.

Aquí vemos sin embargo a un ejemplar de Spilomyia longicornis, una mosca de las flores, que se asemeja a una avispa.

 

Decir finalmente que el mimetismo no se limita a los insectos, lo usan las plantas para atraer polinizadores o las serpientes. Y tampoco a las apariencias visuales, sino también se da con sonidos.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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Louis Nirenberg, el hombre que amaba las desigualdades matemáticas

I love inequalities. So if somebody shows me a new inequality, I say: “Oh, that’s beautiful, let me think about it,” and I may have some ideas connected to it.

 Louis Niremberg

Ayer nos enteramos con gran pesar del fallecimiento a los 94 años de edad de Louis Nirenberg, uno de los matemáticos más queridos por la comunidad matemática internacional por su amabilidad y generosidad, autor de contribuciones que han transformado espacialmente el campo de las ecuaciones en derivadas parciales.

 

Louis Nirenberg

Louis Nirenberg nació en Hamilton, Canada, el 28 de febrero de 1925, y creció en Montreal. Su interés por las matemáticas viene de su negativa a aprender hebreo; su padre, profesor en la materia, ante esta negativa, lo puso a cargo de uno de sus colegas, aficionado a los rompecabezas matemáticos, ya sí aprendió muchas matemáticas que hebreo.

Estudió matemáticas y física en la Universidad McGill, graduándose en 1945. Evitó partcipar en la Segunda Guerra Mundial debido a la política canadiense de preservar a los estudiantes de ciencias. De hecho, uno de sus primeros trabajos fue en el National Research Council of Canada en investigaciones sobre la bomba atómica. Pudo contar con el asesoramiento directo de Richard Courant, que entonces estaba montando el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Nueva York por su amistad con la esposa del hijo mayor de Courant, que era amiga suya de Montreal, y Courant le aconsejó venirse a Nueva York para hacer el doctorado. Defendió allí su tesis doctoral,  bajo la dirección de James Stoker, en 1949. Tras su doctorado, pasó a ser profesor del Instituto Courant de Matemáticas (llamado así desde 1964).

El problema que trató en su tesis doctoral (titulada The Determination of a Closed Convex Surface Having Given Line Elements) era sobre si se podía embeber isométricamente una esfera de dimensión 2 provista de una métrica riemanniana de curvatura de Gauss positiva en un espacio euclidiano de dimensión 3 como una superficie convexa. Niremberg redujo el problema a la solución de una ecuación en derivadas parciales elíptica. En este campo de las ecuaciones trabajó toda su vida. Personalmente, mi primer encuentro con su nombre fue con el celebrado Teorema de Newlander-Niremberg para caracterizar las variedades complejas.

Nirenberg trabajó siempre en el Courant, consiguiendo su plaza de catedrático en 1957, y después fue director entre 1970 y 1972.  Se jubiló en 1999 aunque se mantuvo siempre en activo.

Recibió muchos reconocimientos a lo largo de su vida, entre ellos destacamos el Premio Bôcher en 1959; el Premio Crafoord en 1982; dos veces en Premio Steele, en 1994 y 2014; la medalla Nacional de la Ciencia en 1995 y sobre todos, la medalla Chern en 2010, y el Premio Abel en 2015. Tuve la oportunidad de asistir a la entrega de la medalla Chern en el Congreso Internacional de Matemáticos de Hyderabad, y de asistir a otra conferencia plenaria suya en la Universidad de Dresden con ocasión el Congreso AIMS celebrado en esa ciudad (recuerdo un enorme auditorio abarrotado por más de 1000 asistentes y la figura de Louis Nirenberg, ya entonces con dificultades para moverse).

Con John Nash

Nirenberg trabajó la mayor parte de las veces en colaboración con otros matemáticos, y desarrolló una impresionante labor de formación, con 46 estudiantes de doctorado, todos ellos en la Universidad de Nueva Yoprk. Por cierto, uno de ellos fue el español Xavier Cabré, actualmente catedrático en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Del archivo de fotos de Oberwolfach

Para terminar, una frase de Nirenberg que refleja su carisma como matemático:

“Escribí un artículo con Philip Hartman que era elemental pero que nos proporcionó mucha diversión. Esto es lo que yo intento transmitir a la gente que desconoce las matemáticas, lo divertidas que son. Una de sus maravillas es que tu viajas a cualquier parte del mundo y te reúnes con otros matemáticos, y es como una gran familia. Esta gran familia es una alegría maravillosa.”

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

 

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Una medalla llena de sentimientos

El pasado 22 de enero he tenido el honor de recibir la medalla y el diploma que me acreditan como académico correspondiente de la Real Academia Galega de Ciencias. Como gallego de corazón y biografía (aunque nacido en Requejo, Zamora) no podía haber recibido mayor alegría.

 

 

El acto se celebró en el Pazo de San Roque, en la ciudad de Santiago de Compostela, presidido por el Presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo. Tras las palabras iniciales del Presidente de la RAGC, Prof. Juan M. Lema Rodicio, los cinco nuevos Académicos Correspondientes fueron presentados por los presidentes de cada una de las cinco secciones de la academia, y tras solicitarles su compromiso formal con la RAGC, se les fue haciendo entrega del diploma y la medalla. Los nuevos académicos son, aparte de un servidor, Xosé Ramón García Bustelo (investigador en el Instituto de Biología Molecular y Celular del Cáncer de Salamanca del CSIC), Beatriz González López-Valcárcel (catedrática en Economía de la Salud Pública y de la Prevención en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Aníbal R. Figueiras Vidal (ingeniero de telecomunicaciones y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid) y Luis M. Liz Marzán (director científico de CIC biomaGUNE, Center for Cooperative Research in Biomaterials, de San Sebastián).

A continuación tuvo lugar la conferencia inaugural del curso académico, que corrió a cargo de Juan Ramón Vidal Romaní, profesor emérito de la Universidade da Coruña, con una lección magistral titulada “La geología y el cambio climático en la Tierra” (“A xeoloxía e o cambio climático na Terra”).

 

Reproduzco aquí el discurso que hice en respuesta a las amables palabras de presentación del Prof. Juan José Nieto Roig, académico de la RAGC y profesor de la Facultad de Matemáticas de Santiago:

 

“Para comenzar, dicir que síntome moi honrado por pasar a formar parte desta Real Academia Galega de Ciencias, e doulles as grazas por aceptarme nela. Grazas ao Profesor Juan José Nieto pola súa amable descrición da miña persoa.

Hai case que 50 anos, cheguei a esta cidade dende Ourense para cursa-los estudos de Matemáticas. Eran tempos moi diferentes ós de hoxe, pero as ganas de aprender dominaban sobre todo o demais. E podería ter seguido a miña carreira docente e investigadora na Universidade de Santiago, na súa Facultade de Matemáticas. Pero o CSIC cruzouse no meu camiño, e aláme fun, á “villa y corte”, en 1986.

Ora ben, non ía eu só, levaba un fardel de boas prácticas, deprendidas, xunto cos meus compañeiros do departamento de Xeometría e Topoloxía, do noso mentor o profesor Enrique Vidal Abascal. E aínda que daquela as matemáticas non florecían no CSIC, o aprendido serviume para tratar de cambia-la situación. A importancia dos contactos internacionais, que Vidal nos inculcou, a necesidade de actuar colaborativamente, a constancia, a afouteza para pedi-lo que parecese imposible.

E así estamos hoxe aquí, non sei se polos méritos ou polos anos. Como dicía o poeta de Celanova

Adeprender a vida é tan difícil

ou máis que resolver un crucigrama.

Tan difícil ou máis que unha pregunta

que houbera que facer na madrugada

cando tódolos arbres choran noite

i os galos cantan.

 

Adeprender a vida é moi difícil

i ademáis cansa.

Cando tes a leución medio sabida

non che sirve pra nada.

Así e todo, algo temos aprendido. E no camiño debémoslle moito a outras persoas que nos foron acompañando, ás veces non todo o tempo que teriamos querido: pais, irmáns, fillos, colaboradores e amigos. Sen eles non teriamos chegado a este momento; a todos eles, e ós que seguen, e ós que xa non están máis que na lembranza, grazas.”

Quiero agradecer desde este blog una vez más el honor que me ha hecho la Real Academia Galega de Ciencias y manifestar de nuevo mi compromiso con la educación y la ciencia, tanto en Galicia, donde aprendí tanto, como desde mi puesto en el CSIC.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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El Premio Wolf 2020 en Matemáticas, para Yakov Eliashberg y Simon Donaldson

El Premio Wolf de Matemáticas 2020 ha sido concedido a dos matemáticos: Yakov Eliashberg (profesor en la Universidad de Stanford) y a Simon Donaldson (profesor en la Universidad Stony Brook en Long Island, Nueva York y en el  Imperial College de Londres), por sus contribuciones a la geometría diferencial y a la topología.

 

 

La Fundación Wolf comenzó sus actividades en 1976, con una donación inicial de la familia Wolf; su fundador fué Ricardo Wolf, un inventor nacido en Alemania y antiguo embajador cubano en Israel. Los Premios Wolf se conceden a destacados avances en las ciencias y las artes. Tienen seis modalidades: Agricultura, Química, Matemáticas, Medicina, Física y Artes. Están considerados como la antesala del Nobel (un tercio de los premiados ha sido después galardonado por la Academia Sueca).

Rocardo Wolf

 

Yakov Eliashberg es uno de los fundadores de la llamada topología simpléctica y de contacto. La geometría simpléctica es el escenario en el que se desenvuelve la mecánica clásica; de hecho, el espacio de fases (posiciones y momentos) goza de una estructura simpléctica que a pratir de la energía hamiltoniana proporciona las ecuaciones del movimiento (algo similar ocurre con las estructuras de contacto aunque en este caso las ecuaciones son más complejas).

Yakov Eliashberg

 

Eliashberg nació en 1946 en el entonces Leningrado, actualmente y de nuevo, San Petersburgo. Emigró a los Estados Unidos en 1988 y fue contratado como profesor en la Universidad de Stanford en 1989. Aunque en Rusia tuvo que hacer trabajos de ingeniería por motivos económicos, en Estados Unidos desarrolló todo su potencial en investigación básica, estudiando las variedades simplécticas probando resultados esenciales como el llamado Teorema de Eliashberg-Gromov. Su trabajo se extendió a la geometría de contacto consiguiendo resultados seminales que han tenido una enorme repercusión en el campo. Por todo ello, ha recibido numerosos reconocimientos, el último este Premio Wolf.

 

Sir Simon Kirwan Donaldson es un matemático inglés nacido en Cambridge en 1957. Su trabajo se ha centrado en la topología de las variedades de dimensión 4, creando lo que se llama la teoría de Donaldson-Thomas.

Simon Donaldson

Donaldson se graduó en Cambridge en 1979 y fue realizó su tesis doctoral en en Oxford, primero bajo la dirección de Nigel Hitchin y después con Michael Atiyah. Ya muy joven, consiguió demostrar que había estructuras especiales (hoy llamadas exóticas) en las variedades de dimensión 4, lo que no ocurría en dimensiones superiores. Usó muchas técnicas de diferentes áreas matemáticas, como análisis no lineal, topología y geometría algebraica. En estos trabajos y los posteriores, Donaldson está a caballo entre las matemáticas y la física, pasando de un lado a otro usando técnicas de uno para probar resultados del otro.

Desde 1998 es profesor en el Imperial College de Londres, pero lo compagina con un puesto en el Simons Center for Geometry and Physics de Stony Brook, centro fundado por el matemático y millonario Jim Simons. Por su trabajo ha conseguido premios muy relevantes, destacando la medalla Fields en 1986.

 

Como curiosidad, decir que Donaldson es un apasionado de la navegación, y su interés por el diseño de barcos es lo que le movió a dedicarse a las matemáticas.

 

El Premio Wolf 2020 de Matemáticas muestra una vez más la pujanza de la geometría diferencial cuando actúa en interfase con los problemas de la física.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

 

 

 

 

 

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El ángulo mágico del grafeno

Una de las noticias recientes más impactantes en las ciencias físicas ha sido el descubrimiento de la supeconductividad del grafeno cuando dos hojas se superponen con unas condiciones geométricas determinadas, y el autor de este descubrimiento es un físico español que trabaja en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), Pablo Jarillo Herrero.

Pablo Jarillo Herrero

 

Pablo Jarillo tuvo una idea excepcional. Se conocían las propiedades conductoras del grafeno pero lo que él descubrió fue que si superponía dos hojas de grafeno (cada hoja tiene el espesor de un átomo) formando un ángulo determinado y se enfriaba el conjunto muy cerca del cero absoluto ¡,7 grados Kelvin), se obtenía un superconductor, es decir, un material que no ofrece resistencia al paso de la corriente eléctrica.

Pero, ¿cómo ocurre este fenómeno? Pensemos que una hoja de grafeno tiene una estructura cristalina como en la figura, es lo que se llamaría un retículo (sí, los matemáticos también le llamamos un retículo). Al superponer dos de estas hojas y girarlas una sobre otra en un ángulo apropiado (el ángulo mágico, 1,1 grados), las dos estructuras se combinan formando un superretículo la figura de Moiré que vemos en el gráfico de abajo), que permite la circulación de los electrones (y eso es la corriente eléctrica, una circulación de electrones en el material).

 

La exlicación de este fenómeno no está todavía clara (ni de cómo se produce la propia superconductividad tradicional), y los físicos se han puesto a escribir artículos sobre el tema con ansiedad,a sí como a repetir los experimentos que una y otra vez confirman los de Jarillo y su equipo. Si me gustaría resaltar que lo que ocurre es uno de los fenómenos más impactantes en el estudio de las propiedades de los materiales, y es un cambio de la estructura topológica. Ojalá hubiera muchos matemáticos aportando sus conocimientos en este y otros muchos temas que requieren equipos interdisciplinares.

 

Pablo Jarillo en su laboratorio

Aquí podemos ver a Pablo Jarillo hablando de su descubrimiento en un congreso

Imagen de previsualización de YouTube

Ya hace un tiempo, Francisco Villatoro recogía en su excelente blog La ciencia de la mula Francis  el descubrimiento de Jarillo y decía:

“Por cierto, Pablo Jarillo-Herrero es profesor en el MIT (Cambridge, Massachusetts, EEUU). Se licenció en Ciencias Físicas en 1999 en la Universidad de Valencia (España) y obtuvo su doctorado en 2005 en la Universidad Técnica de Delft (Países Bajos). Si se confirma la revolución en ciernes que augura la superconductividad del grafeno bicapa con ángulo mágico, este joven físico se convertirá en uno de los candidatos españoles más firmes al Premio Nobel de Física. Quizás suene a exageración, pero permíteme que sueñe con ello.”

Francis debe estar feliz estos días porque su predicción se va acercando a realizarse. Jarillo ha conseguido el prestigioso Premio Wolf, que muchos consideran una antesala del Premio Nobel. Y se cumplirá también una de mis predicciones particulares: tendremos pronto Nobeles y Fields españoles, pero estarán trabajando en otros países porque el nuestro es incapaz de retener ese talento.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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Big Data. Conceptos, tecnologías y aplicaciones

El libro que tengo en las manos es una excelente aportación para el conocimiento del público en general del gran paradigma que conmueve los cimientos de nuestro mundo, el Big Data. Se trata de Big Data. Conceptos, tecnologías y aplicaciones, en la colección Qué sabemos de, escrito por dos expertos, David Ríos Insúa y David Gómez Ullate.

Comentaremos brevemente el contenido de este libro, aunque en entradas sucesivas seguiremos hablando de algunos de los temas que, al menos a mí, me han resultado tan interesantes como para querer saber más sobre ellos.

Una de las cuestiones más preocupantes del big data es que una gran parte de ese tsunami de datos lo estamos proporcionando nosotros mismos de manera gratuita y casi sin darnos cuenta, como si no nos importara. Y con esos datos, hay compañías que hacen negocios.  Google recibe 4 millones de peticiones por minuto, en Facebook compartimos 2 millones y medio de piezas por minuto, cada día enviamos 400 millones de tuits.

La importancia de los datos y su análisis tiene un origen comercial, como conocer mejor a los clientes, sus gustos, como llegar mejor a ellos. Y si antiguamente (por ejemplo, Gallup) había que hacer encuestas, los avances tecnológicos (internet, móviles, GPS, …) han facilitado la tarea. Se dice que hay unos 15.000 millones de sensores distribuidos en el mundo, y no paran,

Pero estos datos se dan en bruto, tenemos que pulirlos y almacernarlos para poder usarlos. Y después tenemos que aplicar diferentes tecnologías para extraer información útil de los mismos. Y ahí es donde entran las matemáticas. Los autores muestran como una de las bases claves es la Estadística. El otro pilar es la Infomática. A lo largo del libro describen ampliamente como estas dos disciplinas interactúan en el Big Data. Y ello les lleva a hablar del aprendizaje automático (machine learning), redes neuronales, inteligencia artificial, ciberseguridad, y muchos otros temas.

Es muy relevante como las administraciones públicas están tan lejos de las grandes corporaciones empresariales y no están utilizando estas nuevas herramientas en beneficio de la sociedad; hay un enorme potencial en su uso, por ejemplo, en la medicina, tal y como detallan en uno de sus capítulos.

Aunque a veces la lectura nos produce el temor al Gran Hermano, los aspectos positivos son muchos, como ocurre casi siempre con la ciencia. El Big Data no es la panacea a todos los problemas de este mundo pero si que nos ofrece un gran cantidad de oportunidades. Enhorabuena a los autores por este magnífico libro que en apenas 134 páginas no nos da respiro.

 

Sobre los autores

David Ríos Insúa

 

David Ríos Insúa. Es AXA-ICMAT Chair en Análisis de Riesgos Adversarios en el ICMAT-CSIC y numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Es catedrático de Estadística e Investigación Operativa (en excedencia). Previamente ha sido profesor o investigador en Manchester, Leeds, Duke, Purdue, Paris-Dauphine, Aalto, CNR-IMATI, IIASA, SAMSI y UPM. Entre otros, ha recibido el Premio DeGroot de la ISBA por su libro Adversarial Risk Analysis. Es asesor científico de Aisoy Robotics. Ha escrito más de 130 artículos con revisión y 15 monografías sobre sus temas de interés que incluyen la inferencia bayesiana, la ciencia de datos, el análisis de decisiones y el análisis de riesgos, y sus aplicaciones, principalmente, a seguridad y ciberseguridad.

 

David Gómez Ullate

David Gómez-Ullate Oteiza. Es investigador distinguido en la Universidad de Cádiz y profesor titular de Matemática Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, actualmente en excedencia. Su labor reciente se centra en la transferencia de conocimiento al sector industrial en ciencia de datos e inteligencia artificial. En la actualidad dirige proyectos en el sector aeronáutico, seguros y biomédico aplicando técnicas de visión artificial y procesamiento de lenguaje natural.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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El Gatopardo y las matemáticas

 «Se non ci siamo anche noi, quelli ti combinano la repubblica in quattro e quattr’otto. Se vogliamo che tutto rimanga com’è, bisogna che tutto cambi»

Estoy leyendo (en realidad, releyendo) la obra (ya un clásico) de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, El Gatopardo, en la cuidadoda reedición de Anagrama, que incluye no solo la considerada versión final de la novela sino además un estudio de Gioacchino Lanza Tomasi, ahijado del escritor. La novela (si es que se puede llamar una novela o mejor un relato histórico) muestra las aficiones del protagonista con las matemáticas, mano a mano con otro de los personajes claves en el libro, el padre Pirrone.

Esta es la única obra de Lampedusa, quien al final de su vida decidió escribir: Fue el relativo éxito tardío de su primo el poeta Lucio Piccolo, que lo llevó a hacer la siguiente consideración en una carta: “Con la certeza matemática de no ser más tonto, me senté ante mi mesa y escribí una novela”.

El Gatopardo fue rechazada por algunas editoriales y su autor no pudo verla publicada. Generó una gran controversia en Italia (su autor fue acusado de reaccionario), pero finalmente se ha convertido en un clásico indiscutible. Como su ahijado Tomasi proclama, el protagonista, Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina, es en efecto Giulio Fabrizio, Príncipe de Lampedusa y bisabuelo del autor. Confirma además que todo lo que se cuenta es real, la gran estatura del Príncipe, su carácter violento, y como no, su gusto por las matemáticas y la astronomía.

 

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

El Gatopardo retrata una época de decadencia de la nobleza absolutista del Reino de las dos Sicilias, que tras la revolución garibaldina, pasa a ser en parte sustituida por una burguesía amparada en una monarquía liberal pero manteniendo el mismo nivel de corrupción; unas élites se sustituyen por otras, siguiendo la ya universal frase de “todo debe cambiar para que todo siga igual”.

En medio de esta nobleza decadente, el Príncipe de Salina pasa por un extravagante, y como muestra, su interés por las matemáticas y la astronomía. Durante el baile en Palermo en la Sexta parte del libro, el autor comenta (páginas 240 y 241): “Entre aquellos señores don Fabrizio tenía fama de “extravagante”; su interés por las matemáticas les parecía casi una perversión pecaminosa, y si no se hubiera tratado del Príncipe de Salina, si no hubieran sabido que era un excelente jinete, un cazador infatigable, y, mal que bien, un aficionado a las faldas, sus paralajes y sus telescopios quizá le hubiesen valido la expulsión …”

El Príncipe lamenta a veces no haberle dedicado más tiempo a las matemáticas y la astronomía. Al final de la Sexta Parte del libro (página 254), decide tras un baile en Palermo volver a pie y reflexiona al observar las estrellas en el incipiente amanecer: “Como siempre al verlas se sintió reanimado; tran lejanas, omnipotentes y al mismo tiempo tan dóciles a sus cálculos; todo lo contrario de los hombres, siempre demasiado cercanos, débiles y sin embargo tan tercos.”

Sin duda el jesuita padre Pirrone es uno de los personajes fundamentales en la historia, el ayudante matemático y espiritual del Príncipe de Salina, y la Quinta Parte del libro está dedicada a conocer sus orígenes y milagros. Es la página 218 se puede leer: “El padre Pirrone pensaba que el mundo debía ser como un gran rompecabezas para quiénes no supiesen matemáticas ni teología. <<¡Oh, Señor, solo tu Omnisciencia podía inventar tantas complicaciones!>>.

La novela describe el despacho modesto donde trabajaba el Príncipe, en el que entre recuerdos de cacerías “una alta y estrecha librería colmada de revistas sobre matemáticas confería un aire de nobleza a otro de los muros” (página 192). Otro de los espacios favoritos es el observatorio: “… subió por una larga escalerilla y desembocó en la gran luz azul del observatorio. Con el aspecto sereno del sacerdote que ha dicho la misa y ha tomado un café fuerte con galletas de Monreale, el padre Pirrone estaba sentado, sumido en su fórmulas algebraicas” (página 65).

Valgan estas líneas no para defender que El Gatopardo sea un libro sobre las matemáticas, sino para mostrar como éstas son muchas veces protagonistas escondidas. En este caso, el refugio racional en un mundo de fingimientos.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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