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Posts etiquetados con ‘Mujeres matemáticas’

Esposas matemáticas

Hace no mucho un tiempo, publicamos en Matemáticas y sus fronteras una nota sobre una de las grandes matemáticas del siglo XX, Julia Robinson. La entrada se titulaba “La señora Robinson” haciendo alusión a su apellido de casada, ya que el suyo era Bowman. El pasado día 19 se anunció la concesión del Premio Abel a Karen Uhlenbeck, de nuevo una matemática que usaba el apellido de su marido, y no el propio, Keskulla. Ambos casos (y bastantes más que podríamos citar) me llevan a una reflexión sobre esta especie de “subordinación” al esposo, que proporciona a éste, cuando su esposa es tan notable como estas dos mujeres, un doble reconocimiento.

Julia Robinson

Empecemos con Julia Robinson. Su niñez fue algo complicada, debido a su salud delicada. Posteriormente, la Gran Depresión acabó con los ahorros de si padre (que acabó suicidándose), aunque Julia pudo continuar sus estudios en Berkeley donde se casó con uno de sus profesores, el reconocido matemático Raphael Robinson. Como las reglas norteamericanas de muchas universidades impiden que ambos cónyuges sean profesores a la vez, Julia abandonó su trabajo. Solo por una feliz casualidad, mientras acompañaba a su marido a un congreso, conoce a Alfred Tarski y comienza con él su tesis doctoral. Julia inicia así una carrera que la llevará a las cimas de la investigación y al reconocimiento: fue la primera mujer en pertenecer a la Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos, y la primera presidenta de la  Sociedad Americana de Matemáticas (AMS).

Karen Uhlenbeck

Por su parte, Karen Keskulla es descendiente de un emigrante procedente de Estonia. Karen se gradúa en el prestigioso Courant Institute of Mathematical Sciences, de la Universidad det Nueva York . Al casarse el biofísico Olke C. Uhlenbeck en 1965 toma su apellido, y lo sigue a Harvard cuando este se traslada allí. Continúa sus estudios en la Universidad de Brandeis, y allí defiende su tesis doctoral bajo la supervisión de Richard Palais. De nuevo, una carrera de una matemática marcada por los intereses profesionales del marido. Porque las leyes americanas contra el nepotismo impiden (o eso le dicen a ella como argumento)  que pueda trabajar en la misma universidad que su marido, y es ella la que debe moverse. Como confiesa la propia Karen: “Los centros que estaban interesados en mi esposo (MIT, Stanford y Princeton) no lo estaban en contratarme a mí”.

Las facilidades para la investigación científica (y matemática, claro) de las mujeres son ahora mucho mayores, pero se tiende a olvidar que no son tan recientes. Tampoco nos podemos remontar a los tiempos de Sofía Kovalevskaya, que debe aceptar a los dieciocho años un matrimonio de conveniencia con el joven paleontólogo, Vladimir Kovalevski, para poder estudiar. Mantengamos en consecuencia la vigilancia para que ninguna de las futuras esposas matemáticas desperdicie su talento.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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Trece mujeres, trece espejos

He tenido la oportunidad de participar recientemente en un libro excepcional, un libro único: “Mujeres matemáticas. Trece matemáticas, trece espejos”, que son trece visiones a la vida y la obra de trece mujeres que dedicaron sus esfuerzos a las matemáticas.

El objetivo del libro era ofrecer trece estampas en las que todos, y muy especialmente las niñas, pudieran mirarse y les hicieran pensar: ¿por qué no puedo ser como ellas? Porque a lo largo de la historia ha habido y hay cada vez más matemáticas brillantes, que han hecho aportaciones esenciales.

El libro narra estas trece biografías, con quince autores diferentes. La coordinación ha estado a cargo de Marta Macho Stadler, profesora de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), editora del espacio digital “Mujeres con ciencia” de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, y un referente imprescindible en la divulgación científica y en la lucha por la presencia de la mujer en la ciencia.

Marta Macho, coordinadora del libro

 

En el prólogo, Marta Macho se pregunta: “¿Y por qué trece mujeres?”, y he aquí la respuesta: “Porque el número trece es un símbolo. Es un número maldito, temido, olvidado, ninguneado… como tantas y tantas mujeres a lo largo de la historia.  Sin  embargo,  el  trece  es  un  número  especial,  al  menos  “tan  especial”  como  cualquier otro número. Por ejemplo, 13 es un número primo, más aun, es la suma de dos números primos (13 = 2 + 11). También es la diferencia de dos cuadrados perfectos (13 = 72 – 62), es el octavo término de la sucesión de Fibonacci y un número pitagórico (13 = 22 + 32), entre otras cosas.”

El proceso para escribir este libro fue primero elegir las protagonistas, representando áreas diferentes de las matemáticas, y luego los autores. Este es el listado:

Caroline Herschel (1750-1848) que trabajó a la sombra de su hermano, William Herschel, ayudándole en la elaboración de sus telescopios y en sus observaciones astronómicas, escrito por Miguel Ángel Mirás Calvo y Carmen Quinteiro Sandomingo.

Sophie Germain (1776-1831) que estudió y aprendió matemáticas a pesar de la tenaz oposición de su familia. La autora es Vane Calero Blanco.

Ada  Lovelace  (1815-1852)  es  la  siguiente  protagonista, hija de Anna Isabella Milbanke y de Lord Byron, el poeta maldito, narrada por Aida  Inmaculada Conejo Pérez.

Florence Nightingale (1820-1910) enfermera y notable estadística, contada por María Teresa Valdecantos Dema.

Sofia Kovalévskaya (1850-1891), por Amelia Verdejo Rodríguez.

Emmy Noether (1882-1935), conocida por sus contribuciones fundamentales en los campos de la física teórica y el álgebra abstracta, y contada por Edith Padrón Fernández.

Gertrude Blanch (1897-1996), pionera en análisis numérico y computación, cuya historia marra Juan J. Moreno Balcázar.

Rózsa Péter (1905-1977), la principal contribuidora a lateoría de funciones especiales recursivas, viene de la mano de Irene Ferrando Palomares.

Emma  Castelnuovo (1913-2014),  la gran dama de la educación matemática, nos la introduce Ainhoa Berciano Alcaraz.

Katherine Johnson (1918), conocida después por su gran precisión en los cálculos necesarios para la navegación astronáutica, descubierta en la película “Figuras ocultas”, que escribe la mismísima Marta Macho.

María Josefa Wonenburger Planells (1927-2014), la gallega de la teoría de grupos, presentada por María José Souto Salorio y Ana Dorotea Tarrío Tobar.

Graciela Salicrup López (1935-1982) mexicana, topólga pionera, descrita por Natàlia  Castellana  Vila.

La última protagonista del libro es Maryam Mirzakhani (1977-2017), la primera mujer en conseguir la preciada medalla Fields y que yo mismo he tenido el privilegio de describir al lector.

Un libro único, publicado por SM y la Real Sociedad Matemática Española en la colección Estímulos Matemáticos, y que animanos a todos a leer. Seguro que no quedarán defraudados.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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Olga Alexandrovna Ladyzhenskaya, la mujer que pudo ser la primera medallista Fields

In Vyborg

to O.A.L.

A huge underwater step

Leading to Neptune’s kingdom —-

There Scandinavia chills, like a shade,

All of it —- as a single shining apparition.

Song falls silent, music is dumb,

But the air burns with their fragrance,

And white winter, on its knees,

Observes everything with reverent attention.

24 de septiembre de 1964

Komarovo (Ozernaya)

La portada del último número del Bulletin of the American Mathematical Society presenta una fotografía de una encantadora mujer, una extraordinaria matemática, Olga Alexandrovna Ladyzhenskaya. Como la periodista Susan Friedlander explica en páginas interiores de la revista, no son muchas las mujeres que han sido portadas de la revista en comparación con los hombres. Así que hemos decidido dedicar esta entrada de Matemáticas y sus fronteras a la matemática rusa.

 

Olga Alexandrovna Ladyzhenskaya

Olga Aleksándrovna Ladýzhenskaya nació el 7 de marzo de 1922 en un pueblecito ruso, Kologriv, y falleció en San Petersburgo el 12 de enero de 2004. Olga era hija de un profesor de matemáticas, Aleksandr Ladýzhenski, con antecedentes nobles. Esto le causó la persecución del despótico régimen de Josef Stalin; una víctima más del gulag, fue arrestado y condenado a muerte sin juicio acusado de ser un enemigo del pueblo. La lacra se extendía a todos los familiares, y aunque Olga (entonces con quince años de edad) pudo continuar estudiando en la escuela, no fue admitida en la Universidad de Lennigrado (hoy Universidad Estatal de San Petersburgo). No tuvieron igual fortuna sus dos hermanas, expulsadas de la escuela.

 

La familia al completo

Olga pudo aprender mucho de su padre, quién acostumbraba a darle clases a ella y sus dos hermanas, luego les proponía un teorema y su tarea era encontrar la demostración. Olga mostraba unas actitudes excepcionales para las matemáticas, y esto le permitió estudiar en una Escuela Normal. Al finalizar, pudo dar clases de matemáticas, volviendo a su pueblo natal como maestra en la escuela donde su padre había dado las clases.

Finalmente, Olga pudo entrar en la Universidad de Moscú, en 1943, gracias a la ayuda de la de madre de uno de sus alumnos, admirada de la capacidad matemática de la profesora. En la universidad Olga comenzó a estudiar álgebra, teoría de números y ecuaciones en derivadas parciales. A pesar de vivir en unas condiciones difíciles (recordemos que Rusia estaba en plena Segunda Guerra Mundial), Olga pudo sacar al exterior todo su talento. Su brillantez entusiasmó las autoridades académicas, y le permitieron asistir a seminarios avanzados sin seguir otras clases obligatorias en materias que ella ya superaba con creces. En su cuarto año de universidad, ella misma organizó un seminario de jóvenes en ecuaciones en derivadas parciales, invitando a participar en él a los grandes matemáticos de Moscú. A la vez, se inició en la investigación.

Nina Ural’tseva, Olga Ladyzhenskaya, V. Smirnov

 

Aunque en 1951 ya había terminado su tesis doctoral, bajo la dirección de Ivan Petrovsky y Sergéi Sóbolev, no pudo defenderla hasta la muerte de Stalin en 1953. En 1954 accedió a una plaza de profesora en la universidad y fue nombrada más tarde directora del Laboratorio de Física-Matemáticas en el prestigioso Instituto de Matemáticas Steklov (cargo que ocupó hasta 1991).

Su investigación se tradujo en unos 250 artículos y siete libros, focalizada en el estudio de las ecuaciones en derivadas parciales, en temas como la unicidad de soluciones a la convergencia de series de Fourier y la aproximación a soluciones con el método de diferencias finitas, en las Ladyzhenskaya consiguió las primeras demostraciones rigurosas. Olga y sus coautores lograron una respuesta completa al problema 19 de Hilbert, sobre la dependencia de las soluciones sobre los datos, para una amplia clase de ecuaciones de segundo orden, elípticas y parabólicas. Sus ecuaciones más queridas eran las de Navier-Stokes, en las que consiguió en los 1950 resultados claves en dos dimensiones (el resultado en tres dimensiones sigue abierto y es uno de los problemas del milenio).

Olga era aficionada a los paseos por la naturaleza

Olga había podido viajar una sola vez al extranjero, para asistir la Congreso Internacional de Matemáticos (ICM) de 1958 en Edimburgo, y han de pasar 30 años hasta que lo pueda volver a hacer al producirse la apertura soviética. Entonces es cuando ella puede comenzar a visitar a los colegas extranjeros y estos a ella. En el ICM de Edinburgo, Olga era una de las potenciales candidatas a medallista Fields, que finalmente ganaron Klaus Friedrich Roth y René Thom.

Son muchos los honores que se le han concedido a Olga Ladyzhenskaya. En 1994, en el ICM de   Zurich, fue la oradora de la ICM Emmy Noether Lecture. Fue académica de la Academia de Ciencias rusa y también de varias extranjeras. También recibió numerosos premios, como la Medalla de Oro Lomonosov Medal, la medalla Ioffe y la medalla de la Universidad de San Petersburgo. Olga fue una persona con grandes inquietudes intelectuales, contando con amigos como el escritor Aleksandr Solzhenitsyn o la poeta Anna Akhmatova (esta última le dedicó un poema que reproducimos arriba en su traducción inglesa).

 

Olga se acostó en su apartamento de San Petersburgo la noche del 11 de febrero de 2004, cansada tras un largo paseo, y ya no volvió a despertarse.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias) y Cristina Sardón (ICMAT-CSIC).

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Téano de Crotona

Vamos a recordar en esta entrada a una mujer que se dedicó a las matemáticas en el siglo VI a.C. y cuya vida está ligada a la de Pitágoras. Hay cierta confusión sobre su figura, y algunos creen que su biografía es la suma de varias mujeres con ese nombre, pero no cabe ninguna duda de que se trata de un personaje apasionante.

Pitágoras y sus discípulas

Esta entrada se podría haber titulado Téano, la esposa de Pitágoras, o Téano, la hija de Pitágoras, y también Téano, la hija de Milón, pues a todos estos títulos responde su vida. Según cuenta Marc-Alain Ouaknin en su libro El misterio de las cifras, Pitágoras tiene que huir de su ciudad natal, Samos, probablemente huyendo de la tiranía de Polícrates, y es el rico Milón quien lo acoge en Crotona, en el sur de Italia (en la llamada Magna Grecia).

Milón es a su vez un personaje prodigioso, fue un atleta olímpico, admirado por su fuerza y habilidad en todo el mundo giego. Milón ganó doce coronas en los juegos olímpicos y en los píticos, pero a la vez era un estudioso de la filosofía y las matemáticas. Era también el hombre más rico de Crotona, y admirador de Pitágoras, así que le proporcionó los medios para fundar su escuela, la Fraternidad Pitagórica, en la que vivieron y trabajaron cientos de discípulos del sabio de Samos.

Milón de Crotona

Según Ouaknin, Téano era la bella hija de Milón, y a pesar de la diferencia de edad, se convirtió en la esposa de Pitágoras. Se la supone autora de una serie de obras, que no han llegado a nosotros, aunque sí hay fragmentos que se le atribuyen. Téano pasó a ser miembro de la escuela pitagórica, que no hacía distingos entre hombres o mujeres. Entre sus contribuciones a las matemáticas se encuentran tratados sobre los poliedros y la proporción aúrea.

En su obra Sobre la piedad, se conserva este texto sobre Pitágoras:

He oído decir que los griegos pensaban que Pitágoras había dicho que todo había sido engendrado por el Número. Pero esta afirmación nos perturba: ¿cómo nos podemos imaginar cosas que no existen y que pueden engendrar? Él dijo no que todas las cosas nacían del número, sino que todo estaba formado de acuerdo con el Número, ya que en el número reside el orden esencial, y las mismas cosas pueden ser nombradas primeras, segundas, y así sucesivamente, sólo cuando participan de este orden.

La Fraternidad terminó de manera trágica, ya que tras la guerra contra la ciudad de Sibaris, se desató una ola de descontento en Crotona contra Milón y Pitágoras, y la escuela fue incendiada. Se cree que Pitágoras y muchos de sus discípulos perecieron entre las llamas, aunque Téano pudo salvarse y continuar las enseñanzas de Pitágoras en Grecia y Egipto.

En cualquier caso, como afirma el matemático australiano Michael A.B. Deakin en su artículo Theano: the world’s first female mathematician?, es difícil discernir sobre los hechos auténticos que se atribuyen a Teano, aunque es también complicado el negar que no se hubieran producido.

NB: La imagen de Milón de Crotona es un cuadro de 1795 del pintor francés Charles Meynier, que representa la muerte del atleta devorado por un león. Se cuenta que orgullsos de su fuerza, Milón intentó separar las dos mitades de un tronco de árbol con la mala fortuna que al juntarse éstas, sus manos quedaron atrapadas impidiéndole que pudiera defenderse de las fieras.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

 

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La abuela matemática de Australia que ayudó a medir la pobreza

Hace unos días, mi querida colega Nalini Joshi publicó un tuit con una noticia sobre una notable matemática australiana, Alison Harcourt, de 89 años, considerada como la abuela matemática en ese país. Mi curiosidad me llevó a leerme el artículo y a buscar más información en internet.

Alison Harcourt

Alison Harcourt tiene un perfil en Wikipedia, en el que se puede leer que nació el 24 de noviembre de 1929, y su nombre de soltera era Alison Doig. Nació en  Colac, Victoria, hija del médico Keith Doig, deportista famoso que recibió la Cruz Militar durante la Primera Guerra mundial. Su tío materno fue otro famoso físico, Sir Kerr Grant, así que su entorno era favorable para iniciar estudios científicos. En este video

Imagen de previsualización de YouTube

la propia Alison nos cuenta sus vivencias en tantos años de trabajo para establecerse como matemática.

Alison estudió en la Universidad de Melbourne, con muy buenos resultados en Matemáticas y Física. Su interés era la Estadística, donde sus contribuciones fueron de gran calado. Como ella aconseja: “Escoge el tema que te guste de verdad y trabaja en él, y si es matemáticas, hazlo”.

 

Alison Harcourt

Sus estudios en programación lineal, la llevó a finales de los años 50 del siglo pasado a  trabajar en la prestigiosa London School of Economics (LSE). Allí, en colaboración con otra matemática, Ailsa Land, publicaron un artículo seminal en una de las revistas más importantes de economía matemática, Econometrica. En su artículo,  desarrollaron un algoritmo para resolver problemas computacionales de los llamados NP difíciles, que ha tenido numerosas aplicaciones en la logística del transporte y en tratamientos por radioterapia, entre otras muchas. La optimización es una rama de las matemáticas que te ayuda a escoger las mejores opciones, pero que encontrarlas puede ser muy costoso, incluso usando potentes ordenadores. El algoritmo conseguido por Alison y Ailsa allanaba de manera muy eficiente esta búsqueda.

Tras su estancia en Londres, Alison volvió a Australia, en donde consiguió un puesto en la Universidad de Melbourne. Fue entonces, cuando en colaboración con el sociólogo Ronald Henderson, se propusieron medir la pobreza en Australia. Así, midieron los ingresos necesarios para cubrir las necesidades de una familia de dos adultos y dos hijos. Sus resultados se usaron desde entonces para medir los índices de pobreza en el país.

No fueron estas las únicas contribuciones, también trabajó con su marido, el químico Richard Harcourt, en varios artículos, y en colaboración con el estadístico Malcolm Clark señalaron una serie de irregularidades en el sistema electoral que llevaron al gobierno australiano a una serie de reformas.

No puede decirse que la influencia de sus resultados matemáticos haya sido pequeña. Alison Harcourt está jubilda desde 1994, aunque sigue activa supervisando estudiantes (en el video que mencionamos anteriormente se la puede ver trabajando con sus estudiantes).

Cuando Alison Harcourt reflexiona sobre su trayectoria y las dificultades para que una mujer desarrollara en su tiempo una carrera científica (ser una o dos en una clase o en un departamento) dice que aunque se han conseguido mejoras importantes, todavía queda mucho camino para romeor la brecha de género. Ella es sin duda un magnífico ejemplo para todos de lo que hay que hacer para conseguirlo.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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La Unión Matemática Internacional, las medallas Fields y las mujeres

El Congreso Internacional de Matemáticos de Río de Janeiro nos dejó un sabor agridulce, que ya empezamos a temer en la Asamblea General de la Unión Matemática Internacional (IMU) celebrada unos días antes en Sao Paulo. El Comité Ejecutivo de IMU consta de 10 miembros: Presidente, dos Vicepresidentes, Secretario General y seis Vocales. Además, como consejero, el Presidente cesante (ningún presidente puede repetir mandato).

Comité Ejecutivo de IMU 2011-2014

Hasta 2002, no se incorporó ninguna mujer a este Comité Ejecutivo, desde la reconstrucción de IMU tras la Segunda Guerra Mundial, en 1950, en un primer Comité Ejecutivo interino que funcionó solo dos años. Así que pasaron 52 años hasta que una mujer fue elegida vocal, la noruega Ragni Piene, que fue vocal en el período 2003-2006 y reelegida para el período 2007-2010. En ese término, se incorporó también la australiana Cheryl Praeger. En el comité Ejecutivo de 2011 a 2014, la presencia de las mujeres llegó a su punto más alto, con una Presidenta, la belga-norteamericana Ingrid Daubechies; una Vicepresidenta, la canadiense Christiane Rousseau; y una vocal, de nuevo Cheryl Praeger.

Y cuando esperábamos que, por fin, las mujeres matemáticas habían llegado para quedarse, volvemos de nuevo a tener una sola en el Comité Ejecutivo que comenzará en 2019, la australiana Nalini Joshi.

No puede decirse que IMU no tenga en cuenta a las mujeres, serví 8 años (dos mandatos) como vocal en el Comité Ejecutivo, y puedo asegurar la preocupación por incorporar a más y más mujeres. De hecho, IMU está sirviendo como paraguas a las organizaciones internacionales de mujeres matemáticas, se organiza un workshop de mujeres matemáticas antes del propio ICM, y se ha incluido a la Conferencia Noether al nivel de las conferencias plenarias.

¿Cuál es por lo tanto el problema? Mi conclusión es que el problema tiene su origen en la propia comunidad matemática, no en IMU. Allí no hay ningún mandatoq ue prevenga de las mujeres, al contrario, pero los países no presentan candidatas (mejor dicho, presentan a muy pocas candidatas). Y para rematar la faena, luego no se las vota. El techo de cristal se hace cada vez más evidente.

Tampoco se puede decir que la presencia de mujeres entre los conferenciantes plenarios (4 mujeres de un total de 21) e invitados haya sido para echar cohetes, pero vamos a esperar a las estadísticas finales.

Vayamos ahora a los premios, y emepecemos con las medalals Fields. Se han concedido 60 medallas Fields desde su instauración en 1936. Solo una mujer ha conseguido una, la tan admirada y llorada Maryam Mirzakhani, en el Congreso Internacional de Matemáticos de Seúl, Corea. El 1 de agosto esperábamos una buena noticia, se habían hecho quinielas con dos potenciales candidatas, Maryna Viazovska y Sophie Morel pero nuestro gozo en un pozo, ninguna mujer entre los cuatro premiados, así que volvemos a estar en la proporción 1 de 60.

Si vamos a los otros premios, por ejemplo, la medalla Rolf Nevanlinna, que se concede desde 1982, ninguna mujer entre los diez ganadores. Y exactamante el mismo panorama desolador entre los ganadores del Premio Gauss y la medalla Chern.

Como la Oficina de IMU está en Alemania (provisional hasta la Asamblea General de Sao Paulo, y ya aprobada como definitiva, esa sí es una buena noticia), podemos decir: “Berlín, tenemos un problema”. Habrá que trabajar mucho para que este panorama cambie, pero como digo siempre, depende mucho de la actitud nuestra, la de los hombres, y por lo que veo a mi alrededor, la indiferencia es grande.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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La dama de la lámpara

Lo! in that house of misery

A lady with a lamp I see

Pass through the glimmering gloom ,

And flit from room to room.

Poema “Santa Filomena”, de Henry Wadsworth Longfellow’s

 

Florence Nightingale es considerada como la fundadora de la enfermería, y aunque es menos conocida por su labor pionera en el campo de la Estadística, sin embargo, esta faceta suya no es mucho menos importante. En Matemáticas y sus fronteras queremos hoy recordar sus contribuciones  a esta rama de las matemáticas.

Florence Nightingale

Florence Nightingale nació el 12 de mayo de 1820, en el seno de una familia británica acomodada en Florencia, Italia, ciudad de la que tomó su nombre. Al poco tiempo de su nacimiento, en 1821, la familia se trasladó de vuelta a Inglaterra, donde Florence recibió una cuidadosa educación, propiciada tanto por su padre William Edward Nightingale, como por su madre, Frances (“Fanny”) Nightingale, educación basada en los valores humanitarios.

Florence, junto con su hermana Parthenope, recibió la primera educación en casa, con la institutriz, y luego, directamente de su padre. Éste hizo que se famliziara con los clásicos, como Euclides y Aristóteles. A Florence le interesaron mucho las matemáticas, y quiso proseguir su estudio, su madre se opuso. Finalmente, logró su propósito y tuvo a James Joseph Sylvester como profesor, del que aprendió aritmética, geometría y álgebra. Otra influencia matemática le vino del belga Adolphe Quetelet, quién aplicó la Estadística a las ciencias sociales.

Una de las mayores influencias recibida por Florence fue la de Mary Clarke, con la que tuvo un encuentro en París con ocasión de una viaje familiar por Europa. Clarke fue una activa feminista, y ambas mantuvieron una estrecha amistad por casi 40 años, a pesar de la gran diferencia de edad (27 años). Florence decidió no seguir los pasos de las mujeres de su clase (el matrimonio y la atención de los hijos) y quiso dedicar su vida al servicio de los demás, dedicándose a las tareas de enfermería.

Su gran momento llegaría de las manos de Sidney Herbert, a quién conoció en Roma en 1847, y que fue Secretario de la Guerra durante la sangrienta Guerra de Crimea. Gracias a las gestiones de Herbert, el 21 de octubre de 1854, Florence junto a 38 enfermeras voluntarias, fueron enviadas al frente, a Scutari (Estambul). Las condiciones en las que encuentra a los soldados heridos son terribles: indiferencia, falta de higine, infecciones en masa, lo que lleva a una tasa elevadísima de fallecimientos.

Grabado de William Simpson: carga de la Brigada Ligera durante la batalla de Balaclava.

 

Nightingale hizo pública esta situación en The Times y pidió una solución inmediata al gobierno, que decidió enviar un hospital prefabricado a los Dardanelos. Esto mejoró la situación, pero siguieron muriendo soldados heridos en Scutari, más de 4000 solo en el primer invierno. Las causas: tifus, cólera y disentería. Florence introdujo medidas como el lavado de manos que bajaron la tasa de fallecimientos del 42% al 2%. Esta experiencia tuvo una influencia enorme en su carrera posterior, y Florence dedicó muchos esfuerzos a mejorar las condiciones sanitarias no sólo en el ejército sino también en los hospitales.

Durante la guerra de Crimea, Nightingale se gana el apoyo de los británicos, y llega a ser conocida como “La dama de la lámpara”, debido a un artículo sobre su trabajo en The Times en el que la describe llevando una lámpara en la noche, cuando ya se han retirado los médicos, visitando a cada herido y comprobando su estado.

La dama de la lámpara

La Guerra de Crimea fue una de las más crueles de la historia, y una muestra de cómo las alianzas de las naciones varían en no mucho tiempo. Entonces Inglatrerra peleó al lado del Imperio Otomano (la actual Turquía) y Francia contra Rusia (Imperio Ruso en la época). Duró desde 1853 a 1856, y su causa fue fundamentalmente el afán ruso por el acceso al Mediterráneo (no han cambiado mucho las cosas desde entonces). La guerra finalizó con la firma del Tratado de París el 30 de marzo de 1856, que dictaba un Mar Negro neutral.

Tras Crimea, y gracias a su enorme popularidad, consiguió fondos para poner en marcha la Training School en el Hospital St. Thomas en 1860.  Estos cursos siguen impartiéndose en la Universidad Kings College London a día de hoy. En 1859 había aparecido su libro Notes on Nursing, un libro pionero y fundacional en enfermería. Su trabajo aquí y en otros lugares continuó creciendo, mereciendo honores del más alto rango: en 1883, fue la primera en recibir la Royal Red Cross, en fue nominada como Lady of Grace of the Order of St John, en 1907 se convirtió en primera mujer en recibir la Ordemn del Mérito.

Florence Nightingale, en su vejez

Sufrió desde mucho tiempo de brucelosis, enfermedad que le produjo muchos problemas (entre ellos, graves períodos de depresión) pero que no impidió una vida longeva, hasta su fallecimiento el 13 de agosto de 1910, a los noventa años.


Las aportaciones a la Estadística: La Rosa de Nightingale

Hasta aquí hemos contado una breve biografía de Florence Nightingale, y ahora nos centraremos en su trabajo en el desarrollo de la Estadística. Su gran aportación fue en la representación de los datos. En efecto, la Estadística se basa en la recolección de datos y en su posterior tratamiento para extraer conclusiones, pero el problema es como representar esos datos de la manera más sencilla y visual posible.

La Rosa de Nightingale

Florence utilizó lo que se ha dado en llamar “La Rosa de Nightingale”, aunque es lo que los estadísticos denominan un gráfico de área polar. La idea es muy simple: consiste en dividir una círculo en segmentos circulares del mismo ángulo pero de manera que su área sea proporcional al valor del dato representado. En realidad, lo que hacemos es tomar diferentes radios según los valores de los datos. Se dice que Florence trataba de explicar de una manera muy visual a la Reina Victoria lo que estaba ocurriendo en Scutari.

El gráfico de Florence estaba dividido en 12 sectores representando los doce meses del año, y con el área de cada uno proporcional al número de muertes de ese mes. Además, un código de colores indicaba las causas de las muertes. Así, las áreas azules simbolizan las muertes por enfermedades infecciosas, las rojas, muertes por heridas y las negras, muertes por otras causas. En los gráficos se aprecia como en el período 1854-1855 las muertes fueron sobre todo por infecciones, y en el siguiente período, 1855-1856, hubo menos bajas.

Las representaciones de este tipo, los llamados gráficos estadísticos (gráficos lineales, de barras y de sectores), fueron impulsados (y prácticamente inventados) por William Playfair (1759-1823), político y economista inglés. El primer uso de diagramas polares se debe a André-Michel Guerry, que los llamó “Curvas circulares” (los usó para mostrar las variaciones de la dirección del viento con las estaciones). Léon Lalanne también los usó más adelante en 1843, y el gran impulso fue el de Nightingale.

En 1853, Florence Nightingale se convirtió en la la primera mujer miembro de la Royal Statistical Society y más tarde lo sería también de la American Statistical Association.

 

Acabamos esta entrada con esta cita de la propia Florence Nightingale:

“La observación indica cómo está el paciente; la reflexión indica qué hay que hacer; la destreza práctica indica cómo hay que hacerlo. La formación y la experiencia son necesarias para saber cómo observar y qué observar; cómo pensar y qué pensar”

y con un enlace a un documento sonoro donde podréis escuchar a la propia Florence.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias) y Cristina Sardón (Investigadora Postdoctoral en el ICMAT, CSIC).

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En memoria de Paulette Libermann

En Matemáticas y sus fronteras hemos publicado biografías de muchas matemáticas, pero la de hoy tiene un especial significado para uno de nosotros, ya que fue Paulette Libermann la que, a raíz de uno de los Coloquios Internacionales de Geometría Diferencial celebrados en Santiago de Compostela, invitó a M. de León a participar en su primer seminario internacional, concretamente, en el seminario que la Profesora Libermann organizaba en París con la colaboración de otro querido matemático francés, Charle-Michel Marle.

Paulette Libermann

Paulette Libermann nació en una familia judía de emigrantes ucranianos y rusos, el 14 de noviembre de 1919 en París. Aunque en su casa se hablaba francés y yiddish, Paulette y sus dos hermanas se educaron en francés. En sus años escolares en un colegio solo para chicas (como era habitual en la época), Paulette destacó por sus capacidades extraordinarias, de manera que en 1938 entró en la École Normale Supérieure de Sèvres, dedicada a formar jóvenes mujeres para la enseñanza en Secundaria. Esta Escuela Normal de Sévres era una especie de Escuela Normal para chicas, ya que la profesión adecuada para ellas era la enseñanza secundaria y no  en el nivel de la universidad.

Pero el director de la Escuela, Eugénie Cotton, tenía una visión más avanzada que sus contemporáneos, y Libermann pudo beneficiarse de las enseñanzas de los grandes matemáticos franceses de la época, como Élie Cartan, André Lichnerowicz  y Jacqueline Ferrand.

En esta página web se pueden econtrar numerosas fotografías y documentos que ilustran la vida de Paulette Libermann, como esta, por ejemplo:

Sin embargo, Libermann no pudo presentarse a los exámenes para ejercer la docencia en la enseñanza secundaria, porque tras la ocupación Nazi y el régimen de Vichy, a los judíos se les prohibieron muchas tareas. Fue entonces cuando Eugénie Cotton consiguió becas para tres estudiantes judías, una de ellas, Libermann. Pero la situación fue empeorando, por lo que la familia decidió mudarse a Lyon, pero las circunstancias sólo empeoraron a causa de Klaus Barbie, el llamado “carnicero de Lyon” y responsable de la muerte de 4000 judíos en esta ciudad. Milagrosamente salvaron la vida y volvieron a París en 1944, tras la liberación por parte de los aliados.

Libermann pudo por fin conseguir su título de docente, y comenzó a impartir sus clases, primero en Doua, cerca de Lille, y después en Estrasburgo. Sin embargo, dado su potencial, y en contra de la discriminación de las mujeres relegándolas únicamente a la enseñanza secundaria, su siempre amigo Elie Cartan le recomendó entonces que contactara con Charles Ehresmann, para iniciar un doctorado. Ehresmann estaba creando una poderrosa escuela de Geometría Diferencial en esa universidad, y le propuso a Libermann estudiar el problema de equivalencia local de estructuras geométricas. Así, Paulette Libermann defendió su tesis en 1953, sobre el problema de clasificar espacios viendo si son o no localmente equivalentes. Por ejemplo, todas las variedades diferenciables de la misma dimensión (por ejemplo, n, son localmente equivalentes y todas ellas a Rn, o todas las variedades simplécticas de la misma dimensión (2n, por ejemplo), lo son. Pero una esfera de dimensión 2 no es localmente equivalente al plano a causa de la curvatura.

Libermann consiguió una plaza en la Universidad de Rennes, ciudad en la que ocurrió una tragedia que marcó el resto de su vida. Sufrió un atropello por un automóvil que dañó de manera permanente una de sus piernas. Tras Rennes, consiguió otra plaza en París, en la que trabajó hasta su jubilación.

Paulette Libermann fue una matemática tremendamente activa, consiguiendo importantes resultados en Geometría Diferencial: variedades simplécticas, cosimplécticas, de contacto, Poisson, … Su libro Symplectic geometry and analytical mechanics,  escrito en colaboración con Charles-Michel, es hoy en día un clásico en el tema y consulta imprescindible para geómetras e investigadores de la mecánica simpléctica.

Asistió a numerosos congresos y mantuvo activo su Seminario Libermann en París hasta 2006. En 2007 sufrió una caída y tuvo problemas en su espalda; aunque pudo operarse, su salud declinó rápidamente y falleció el 10 de julio de 2007 en Montrouge, cerca de París.

Era una persona cercana, con algo de causticidad cuando tocaba. Todos recordamos sus intervenciones al final de una charla en un congreso asegurando que ella ya había trabajado en ese tema y aportando sus resultados. Siempre era verdad.

Para finalizar, enviamos al lector a esta entrada de Mujeres con Ciencia con información adicional sobre Paulette Libermann.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias) y Cristina Sardón (Investigadora Postdoctoral en el ICMAT, CSIC).

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Dorothy Lewis Bernstein, la matemática que incluyó las aplicaciones de las matemáticas en la enseñanza

Hace unos treinta años, fallecía una de las matemáticas que más han influido en la promoción de las mujeres en la ciencia, Dorothy Lewis Bernstein.

Dorothy Lewis Bernstein

Dorothy Lewis Berstein nació en Chicago el 11 de abril de 1914, en el seno de una familia de emigrantes ruso-judíos. Sus padres, Jacob y Tille Lewis Bernstein, no tenían formación académica, pero sí se preocuparon de que sus cinco hijos la tuvieran, y todos ellos obtuvieron un doctorado o un título de médico.

Dorothy comenzó sus estudios en la Universidad de Wisconsin en Madison en 1930, aunque de una manera bastante independiente. Así, en 1934, defendió su máster sobre las raíces complejas de polinomios, y su tesis doctoral, defendida en 1939,  se tituló The Double Laplace Integral. La realizó en la Universidad de Brown bajo la dirección de Jacob David Tamarkin. La transformada de Laplace recibe su nombre en honor del matemático francés Pierre-Simon Laplace, que las introdujo en su teoría de la probabilidad, aunque ya habían sido utilizadas por Euler para encontrar soluciones de algunas ecuaciones diferenciales. Joseph Louis Lagrange profundizó en su estudio, aunque perdieron interés hasta que fueron de nuevo “redescubiertas” por Oliver Heaviside en la segunda mitad del siglo XIX en relación con la Teoría de vibraciones.

El examen de doctorado de Dorothy fue más duro de lo habitual, ya que las mujeres no eran muy apreciadas en aquel entorno académico. Y cuando pidió consejo al decano para buscar un puesto en alguna universidad, éste le recomendó no solicitarlo en el sur, porque era judía, ni en el oeste, porque era mujer.

Antes de su doctorado, Bernstein tuvo un puesto en el Mount Holyoke College de Massachusetts, en 1937, permaneciendo allí hasta 1940. Volvió en 1941 a Madison, trasladándose a continuación a la Universidad de Rochester en Nueva York, en 1943, llegando a ser profesora ayudante en 1946.

En Rochester desarrolló su pasión por la computación, con los objetivos de resolver numéricamente ecuaciones en derivadas parciales; también comenzó a trabajar para la Naval Research Office. Sus resultados fueron recogidos en su famoso libro Existence Theorems in Partial Differential Equations, publicado en 1950. En 1951 fue elegida miembro del prestigioso Institute for Advanced Study de Princeton, y nombrada profesora asociada en Rochester; 6 años después llegó a catedrática en esa misma universidad.

Como suele ocurrir en Norteamérica, los profesores suelen moverse entre sus universidades, buscando mejores salarios o condiciones de trabajo, o temas más interesantes. Así, In 1959, Bernstein ocupó una cátedra en Baltimore, siendo directora del Departamento de Matemáticas, y directora del Centro de Computación.

Dorothy era muy competitiva consiguiendo proyectos de investigación, y logró que el Goucher College (una institución solo para mujeres) fuera la primera universidad femenina que utilizara ordenadores para complementar la formación en matemáticas. Esta iniciativa comenzó en 1961. En los años 70, Bernstein fundó asociaciones con propósitos educacionales e incorporó el uso de ordenadores en la educación secundaria, poniendo en marcha cursos de verano en los que se iniciaba a los estudiantes en el uso de estas máquinas. Fue también pionera en el uso de computadoras en sus cursos de estadística.

Aunque algunos matemáticos teóricos estigmatizan las aplicaciones (por pura ignorancia y sectarismo), Dorothy Berstein tenía mucha razón, y decía:

“La matemática aplicada no sólo ha hecho de las matemáticas una asignatura más interesante, sino que además ha ayudado a entender los axiomas y teoremas de la matemática pura, y así, después, han podido ser aplicados”.

Al haber nacido al inicio de la Primera Guerra Mundial y haber consolidado su carrera tras la Segunda, se dio cuenta de las oportunidades para las mujeres, dado que en los años de entreguerras pudieron por fin demostrar su gran potencial para desarrollar trabajos desempeñados por hombres hasta el momento. Además, fue un periodo próspero para la computación y su aplicación en las matemáticas, lo que creó nuevos empleos disponibles para las mujeres, aunque su reconocimiento ha sido tardío.

Bernstein fue vice-presidenta de la Mathematical Association of America desde 1972 a 1974 y presidenta desde 1979 a 1981 (la primera mujer en ocupar este cargo). También dedicó su tiempo a la Comité conjunto para la promoción de las mujeres matemáticas de las tres grandes sociedades, Mathematical Association of America, American Mathematical Society, y la Society of Industrial and Applied Mathematics.

Se jubiló en el Goucher College en 1979, y falleció el 5 de febrero de 1988 en Providence. Compartió gran parte de su vida con su gran amiga, Geraldine “Jerry” Coon, también matemática, a la que conoció en Brown y a la que dirigió su tesis doctoral, de nuevo sobre la transformada de Laplace: The Double Laplace Transform and Its Application to Partial Differential Equations. Tras la jubilación de Bernstein, Coon, que trabajaba también en el Goucher College y con la que compartía hogar, publicó dos artículos sobre su vida y su trabajo: “Coon on Bernstein” y “Bernstein on Coon“.

Una gran mujer matemática que merece nuestro recuerdo y admiración.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias) y Cristina Sardón (Investigadora Postdoctoral en el ICMAT, CSIC).

 

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Nalini Joshi, la matemática que quería ser astronauta

Es un placer presentar en esta entrada a Nalini Joshi; Nalini es una matemática, pionera moderna en la lucha contra la intolerancia y la brecha de género. El pasado 19 de octubre, compartió con jóvenes del ICMAT y de la UAM sus experiencias como matemática, en dura competición en un mundo de hombres. El formato de su presentación fue una breve introdución seguida de las numerosas preguntas de la audiencia.

Nalini Joshi

Afortunadamente, a Nalini le ha tocado vivir tiempos más tolerantes que a Hypatia de Alejandría o Sohie Germain, y hoy es la primera mujer catedrática en el departamento de Matemáticas en la Universidad de Sydney, Australia.

Nalini trabaja en Física Matemática (aunque también ha hecho muchas contribuciones en Biología Matemática), y es una experta en sistemas integrables. Obtuvo su doctorado en Princeton en 1986 de la mano de Martin David Kruskal, el padre de los solitones.

 

Un solitón es una onda solitaria que se propaga sin deformarse en un medio no lineal. Se encuentra en fenómenos fı́sicos como solución a ecuaciones diferenciales no lineales.

Nalini fue presidenta de la Sociedad Matemática Australiana entre 2008 y 2010, y ha ocupado diferentes cargos en la International Mathematical Union (IMU); ha sido además Directora del Centro de Biología Matemática desde 2007 a 2009, y de la Escuela de Matemáticas y Estadística de su universidad. Desde 2008 es también miembro de la Australian Academy of Science.

Nalini nació en la Myanmar (también llamada Burma), y aún conserva algo de su lengua natal y su bello alfabeto, a pesar de mudarse a Australia con doce años. Así describe su niñez:

My father was in the army and I grew up near jungles with wild animals. I had the freedom to explore all day long so long as I went to school and that’s what I actually seek every time I look at mathematics; it’s an adventure, an exploration, forging new paths into territories nobody else has looked at before.

Mostró su interés por la ciencia desde una temprana edad, aunque cambió su sueño de ser astronauta por el problema de ”las torres de Hanoi”, su primer reto matemático.

El problema de las torres de Hanoi se remonta al siglo XIX, y fue propuesto por el matemático francés Édouard Lucas. El experimento consiste en una tabla con tres varillas verticales, donde en la primera hay discos de radio decreciente con la altura. El algoritmo del juego consiste en calcular el número de movimientos necesarios para transportar estos discos a las dos varillas vacantes siguiendo unas sencillas reglas:

1. Sólo se puede mover un disco a la vez.

2. Un disco de mayor tamaño no se puede estar sobre uno más pequeño que él mismo.

3. Sólo se desplazar el disco que se encuentre arriba en cada varilla.

Las respuestas a este problema han sido computadas de forma algorítmica cuando el número de discos crece exponencialmente. Dado un número n de discos, el número necesario de movimientos para desplazarlos a los postes según las reglas es 2 n1.

La agilidad matemática y el afán de resolución de Nalini la llevó a diseñar métodos matemáticos para lidiar con funciones más allá de las transcendentes. Entre sus aplicaciones encontramos el hallar senderos deseables en un bosque mediante el estudio de funciones en el plano complejo y funciones elípticas y sus comportamientos en diferentes dominios.

Nalini, como muchas mujeres, ha encontrado muchos obstáculos en su carrera: sus cortas bajas maternales, la competitividad de sus compañeros (relata que muchos de sus iguales le ocultaban la existencia de seminarios, sólo para unos elegidos de los que fue excluída), las agresiones verbales ”una buena madre debería pasar más tiempo con sus hijos y no viajar por asuntos científicos”, algo que nunca se le dirá a un hombre, el paso de sus compañeras investigadoras a puestos administrativos por la poca flexibilidad de sus horarios para con la maternidad. A pesar de ello, Nalini ha contado con el apoyo de su marido, para que pudiera conseguir ese puesto permanente de  profesora que siempre había soñado.

Nalini es una de las personas que están detrás del proyecto SAGE (Science Australian Gender Equality), encargado de la recogida de datos y su análisis, con el fin de combatir las desigualdades de género en el empleo, siguiendo las líneas del Programa ATHENA. En esta base de datos se recogen el número de hombres y mujeres que solicitan promoción en sus puestos de trabajo, el número de solicitudes de becas y concesiones de acuerdo con el género del solicitante, con el fin de identificar las deficiencias del sistema. Por el momento, 44 instituciones se han unido a esta propuesta, desde el 2014.

Por todo su trabajo, ha recibido muchos reconocimientos; uno de ellos, el Queen’s Birthday Honours list with Order of Australia (AO) por sus servicios distinguidos a las matemáticas, y especialmente por servir de modelo para las jóvenes matemáticas.

Recordamos esta frase de Nalini Joshi, que muestra su decisión y su carácter:

“While it takes courage and determination to succeed in most things in life, I think it took more resilience to become a successful academic, while also happening to be a woman who had children.”

Ojalá propuestas similares se promuevan en España, y que pronto veamos más institutos de investigación encabezados por mujeres. Como decíamos, Nalini ha sido la primera matemática en ingresar en la Universidad de Sydney, una universidad de más de ciento cincuenta años de antiguedad, y que tardó más de quince años en aceptar a una segunda mujer. Y es que, según nos ha enseñado Nalini, aún nos queda mucho trabajo por hacer.

Desde aquí le damos las gracias y la enviamos un cálido saludo, ya a su vuelta a Australia, por compartir su experiencia con nosotros.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU) y Cristina Sardón (Investigadora postdoctoral del ICMAT).

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