Las malas consecuencias de la excelencia

Las matemáticas viven hoy un momento especial, con un éxito extraordinario causado por su papel central en la llamada Inteligencia Artificial, aunque ya este interés extraordinario por la disciplina había comenzado hace unos años con los dobles grados, especialmente los de Matemáticas y Física.

 

Los dobles grados, Matemáticas y Física, Matemáticas e Informática y ligeras variaciones (¿para cuándo un doble grado de Matemáticas y Biología?), satisfacían los intereses de aquellos buenos estudiantes que deseaban algo más que un grado. Por ejemplo, un estudiante con ganas de abordar la física sabía que le faltarían muchas matemáticas para poder hacerlo con un buen nivel de investigación; o, al revés, un estudiante de matemáticas que no quería reducir su estudio a una ciencia abstracta y gustaba de verla reflejada (Galileo dixit) en el mundo real.

Así, las notas de entrada han ido elevándose vertiginosamente hasta que Matemáticas y Física, por ejemplo, rompieron los records. E incluso, el propio grado de matemáticas sufrió esa elevación de notas mínimas. Una de las consecuencias de este hecho ha sido la falta de graduados interesados en desarrollar una carrera profesional en la Educación Secundaria. Si, este es uno de los mayores problemas en la enseñanza no universitaria, nos faltan profesores y el problema va aumentando año tras año. Cuando se comparan las cohortes de estudiantes actuales con las de hace varias décadas, se echan en falta los perfiles intermedios; buenos estudiantes que cursaban la licenciatura satisfactoriamente pero que no iban a dedicarse a una carrera universitaria y optaban por la Secundaria. Ahora la excelencia lo domina todo y nos encontramos con estudiantes cuya brillantez les lleva a dedicarse a la investigación.

Pero ha urgido un nuevo parámetro, la inteligencia artificial (para entendernos, básicamente, estadística). Y ahora, además de la investigación, es la empresa privada la que se lleva a los egresados de matemáticas, con lo que el problema de la falta de profesorado de Secundaria se ha agravado de una manera extrema. ¿Qué podemos hacer ante ello?

Evidentemente, algunas facultades de matemáticas han aumentado ligeramente la oferta, pero esto tropieza con el problema de la falta de profesorado en la propia universidad. Se ha comentado también lo que supondría valorizar la enseñanza en el nivel de la Secundaria, introduciendo alguna asignatura de Didáctica en el grado, o un reconocimiento económico superior al actual. Incluso, proponer una jubilación voluntaria más tardía mientras no se mejore la situación. Se admiten ideas.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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3 comentarios

  1. It’s thought-provoking to consider how the pursuit of excellence can sometimes lead to stress, burnout, and unrealistic expectations, highlighting the importance of balance and self-care.

  2. Totalmente de acuerdo con el post, salvo por esto: «la inteligencia artificial (para entendernos, básicamente, estadística)» que me parece absolutamente desfasado, pretencioso e hipersimplificado

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