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Los premios y las mujeres matemáticas
Hacemos una reflexión sobre los más relevantes premios internacionales de las matemáticas y de la escasez de mujeres que los han recibido hasta ahora.
Los dos premios más relevantes en matemáticas son la medalla Fields y el Premio Abel, de naturalezas bien diferentes, como explicaremos a continuación.
La Medalla Fields se concede cada cuatro años con motivo del Congreso Internacional de Matemáticos para reconocer los logros matemáticos sobresalientes por el trabajo realizado y por la promesa de logros futuros.
El Comité de la Medalla Fields es elegido por el Comité Ejecutivo de la Unión Matemática Internacional y normalmente está presidido por el presidente de la IMU (los nombres de los demás miembros del Comité permanecen en el anonimato hasta la entrega del premio en el Congreso). El Comité elige al menos dos, con una fuerte preferencia por cuatro, medallistas Fields. Se pide además que tenga en cuenta en su elección la representación de una diversidad de campos matemáticos.
El candidato no debe haber cumplido 40 años antes del 1 de enero del año en que se celebra el Congreso en el que se otorgan las Medallas Fields. Así, para la próxima ocasión en el ICM de Filadelfia, los futuros medallistas Fields deberán ser menos de 40 años el 1 de enero de 2026.
Las medallas y los premios en metálico son financiados por un fideicomiso establecido por J. C. Fields en la Universidad de Toronto, que ha sido complementado periódicamente, pero que sigue estando significativamente infrafinanciado. La diferencia en 2018 fue sufragada por la Universidad de Toronto y el Instituto Fields. El premio consiste en una medalla de oro con el perfil de Arquímedes y una cantidad en efectivo de 15 000 dólares canadienses. Durante un tiempo se consideró la posibilidad de incrementar la financiación de los premios ,pero se prefirió mantener la independencia de IMU.
Hasta el momento, se han concedido 64 medallas Fields, pero solo dos mujeres han sido galardonadas: Maryam Mirzakhani, en el ICM de 2010 en Seúl en 2010, y Maryna Viazovska, en el ICM de 2022 (que desgraciadamente no pudo celebrarse en San Petersburgo por la invasión rusa de Ucrania).


El Premio Abel es de distinta naturaleza. El objetivo principal del Premio Abel es reconocer los logros científicos pioneros en el campo de las matemáticas. El premio también contribuirá a impulsar el prestigio de las matemáticas en la sociedad y a estimular el interés de los niños y jóvenes por esta disciplina. El Premio Abel lleva el nombre de Niels Henrik Abel, el matemático más importante de Noruega de todos los tiempos. Abel dejó una huella imborrable en el mundo de las matemáticas. Sus conocimientos matemáticos han servido de base para una serie de importantes avances tecnológicos, entre ellos el desarrollo de Internet.
El Premio Abel es gestionado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras en nombre del Ministerio de Educación e Investigación. El Premio Abel se financia con cargo al presupuesto nacional mediante una subvención del Ministerio de Educación e Investigación a la Academia Noruega de Ciencias y Letras. Esta subvención se utilizará para:
– la entrega del premio al ganador
– eventos relacionados con la entrega del premio
– actividades dirigidas a niños y jóvenes
La cuantía del Premio Abel es considerable, análoga a la de los Premios Nobel concedidos por la Academia Sueca de Ciencias y Letras, y son 7,5 millones de coronas noruegas, casi 700.000 euros. La Academia Noruega de Ciencias y Letras nombra a los miembros del Comité Abel (cinco destacados investigadores en el campo de las matemáticas), basándose en las candidaturas presentadas por la Unión Matemática Internacional y la Sociedad Matemática Europea. Los miembros del Comité Abel son nombrados por un período de dos años y pueden ser reelegidos una vez.
Se concede anualmente desde 20023, y hasta ahora son 28 los premiados, de ellos solo una mujer, Karen Keskulla Uhlenbeck, en 2019.

Así que tenemos unos premios que reconocen la juventud y otro que lo hace con algún resultado pionero que ha supuesto un impacto enorme en la disciplina a través de los años posteriores.
Podemos concordar en que el Premio Abel irá reconociendo en los próximos años a más mujeres, ya que estas no han tenido fácil el acceso a la investigación de excelencia hasta no hace tantos años, pero algo falla en las medallas Fields porque las mujeres ya llevan unas décadas obteniendo resultados comprables a los hombres, y dos premiadas entre 64 no se corresponde con la realidad de la investigación matemática.
Esperemos que los dos comités tomen nota de la carencia de mujeres matemáticas y se tomen muy seriamente el cubrir esta brecha injustificable.
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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias, Presidente del ICM2006 Madrid y miembro del Comité Ejecutivo de IOMU (2007-2024) y del Comité Ejecutivo del ISC (2014-2018).
