Una matemática contra la intolerancia

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“Hypatia”, por el grupo Wray

Los sabios antiguos, como en el caso de los griegos, eran pensadores de amplio espectro; una misma persona podía ser médico, matemático, astrónomo y filósofo. Esto parece algo imposible en nuestros días con el aumento del grado de especialización y los esfuerzos necesarios para ser un experto en un campo determinado.

En el caso de Hipatia de Alejandría (durante los siglos IV y V) desarrolló una gran labor científica en campos como las matemáticas y la astronomía. Lo que sigue interesándonos de esta conjunción de entradas del blog, es la labor científica de una mujer. La historia ha ido demostrando las aptitudes de las mujeres en ciencia, y como no existe ninguna desventaja intelectual de ellas frente a los hombres. La brecha de género es simplemente una cuestión de roles sociales asignados por siglos a uno y otro género.

Hipatia de Alejandría

Hipatia estuvo muy influenciada en el mundo intelectual por su padre Teón, filósofo y matemático griego que fue el último director del Museo de Alejandría. La educación impartida por su padre fue una educación liberal, conociéndose hoy a Hipatia como la legendaria pensadora libre ante la intoleracia.

Hipatia fue una mujer libre, educada en la escuela neoplatónica y líder de las creencias neoplatónicas en Alejandría. Nunca se casó: a pesar de su belleza y elocuencia, dedicó su vida al trabajo científico.

Su labor investigadora se vió reflejada en numerosos manuscritos, como los “Comentarios a la Aritmética de Diofanto”. Diofanto fue un matemático griego que vivió a lo largo del siglo III y fue considerado el padre del álgebra y la aritmética, cuyos trabajos se centraron en ecuaciones algebraicas y teoría de números. De su nombre vienen las ecuaciones diofánticas. En una edición de este libro de Diofanto fue donde Pierre de Fermat escribió su famosa frase:

Por el contrario, no se puede dividir un cubo en dos cubos, ni un bicuadrado en dos bicuadrados, ni en general una potencia superior al cuadrado, hasta el infinito, en dos potencias del mismo grado: he encontrado una demostración verdaderamente admirable de esta afirmación. La exigüidad del margen no podría contenerla.

Otra de sus aportaciones fue la edición de los “Elementos de Euclides”, con los comentarios de su padre Teón, un experto en la obra euclidiana. Los Elementos de Euclides ha sido el libro con más ediciones después de la Biblia, y recogen un tratado completo de geometría (la obra de Euclides ha sido tratada en varias entradas de este blog).

También reescribió un tratado sobre las “Cónicas” de Apolonio. Sus reinterpretaciones simplificaba los conceptos de Apolonio, con un lenguaje más asequible y convirtiéndolo en un manual fácilmente seguible por el lector interesado.

Desafortunadamente, muchas de las aportaciones de Hipatia se perdieron. Gracias a su correspondencia con su estudiante Sinesio de Cirene (posteriormente obispo de Ptolemaida), sabemos muchas de sus otras aportaciones. Sinesio de Cirene compartía el gusto por las matemáticas y astronomía de su tutora, pero tomó otros derroteros, convirtiéndose en el clérigo filósofo. Sinesio deja constancia de la singularidad de Hipatia como intelectual. Reclama su autoría en la construcción de un astrolabio, un hidrómetro y un hidroscopio.

El astrolabio es un instrumento construido para  determinar el posicionamiento de astros en la bóveda celeste. Este instrumento servía de guía para marineros o para ingenieros o arquitectos para determinar distancias por triangulación. Un dato curioso es el uso de este instrumento por los marineros musulmanes, con el cual se guiaban en la determinación de la Meca para poder orar.

Hipatia también destacó por sus dotes oradoras, y seguidora del neopitagorismo y neoplatonismo, se convirtió en una eminente profesora de matemáticas, dando clases en su casa a un grupo selecto de aristócratas, tanto paganos como cristianos. Su inteligencia le alzó el puesto de consejera de Orestes, prefecto del Imperio Romano de Oriente, exalumno suyo.

El carácter especial de Hipatia, con un trato de iguales a todos sus pupilos, educados desde la tolerancia y la racionalidad, despertó una serie de envidias que levantarían a muchos enemigos en su contra. Como pagana, partidaria del racionalismo científico griego y personaje político influyente, amiga de Orestes, sufrió la intensa hostilidad entre Cirilo (fanático cristiano, obispo de Alejandría)  y Orestes. Las acusaciones en su contra de blasfema y anticristina, por el simple hecho de negarse a traicinar sus ideales y dejar el paganismo, propició la emboscada del obispo Cirilo, arrastrando a masas populares para asesinarla brutalmente.

Asesinato de Hipatia

Sin embargo, Hipatia nunca proclamó su antipatía por el cristianismo. Simplemente, su carácter abierto aceptaba cualquier tipo de discípulo, independientemente de sus creencias religiosas.

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La vida de Hipatia fue una vida interesante. La vida de una mujer fuerte, luchadora por sus ideales y que emprendió el estudio de las ciencias en unos siglos en que a las mujeres se les negaba el acceso al conocimiento. Así se la retrata en la reciente película “Agora”, dirigida por Alejandro Amenábar en 2009, donde Hipatia aparece ensimismada en los Elementos de Euclides, las cónicas de Apolonio y el sistema heliocéntrico de Aristarco de Samos. Además, se la presenta como profesora de astronomía, en una clase en la que plantea las preguntas: ¿Por qué caen las estrellas?, ¿por qué sólo giran de oeste a este? ¿por qué, en cambio, el pañuelo cae al suelo en la tierra? Los alumnos responden e Hipatia analiza sus respuestas y explica desde un punto de vista Ptolemaico: “Las estrellas no caen porque están en un círculo. En la tierra caen porque es el centro del universo”.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU) y Cristina Sardón (ICMAT-CSIC).

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Comentarios

[...] a las dificultades para poder dedicarse a la investigación matemática. Hemos contado cómo Hipatia de Alejandría sufrió la intolerancia de una época con una muerte trágica, pero también cómo Sophie Germain [...]

[...] traduzido daqui. Confira o texto original aqui. Gostei Não gostei In this articleFilosofiaHistóriaMatemáticaPensadoresHipátia de [...]

[...] Canaria de Ciencias, ICSU) and Cristina Sardón (ICMAT-CSIC) for OpenMind (in English) and  Fundación madri+d (in [...]

Interesante historia sobre todo por el hecho de que siempre creí que las matemáticas eran cosa exclusiva de hombres, por aquello de que su cerebro está diseñado para ellas y nosotras somos más intelectuales, más del habla y la comunicación.

Excelente aporte a develar, la participación de las mujeres , en la historia y en las ciencias ,ocultas siempre por la historia escrita por el dominio de los hombres!!!

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