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Interpretar adecuadamente el efecto Mateo en la política científica
Robert K. Merton acuñó en 1968 el término «efecto Mateo», inspirado en el Evangelio de Mateo: «al que tiene se le dará más». Con él describió cómo los científicos ya reconocidos reciben un crédito desproporcionado frente a colegas menos conocidos, aunque sus aportaciones sean equivalentes.

En política científica, el concepto sirve sobre todo para diagnosticar. Se ha demostrado que la financiación competitiva tiende a concentrarse en investigadores, universidades y países que ya cuentan con prestigio y recursos. Las evaluaciones basadas en indicadores bibliométricos, como el índice h o el factor de impacto, refuerzan esta dinámica, porque las citas atraen más citas. El resultado es una acumulación de ventajas que puede frenar la diversidad temática, dificultar la entrada de jóvenes investigadores y ampliar las brechas regionales y de género.
Para corregir estos sesgos, las agencias responsables de la financiación suelen diseñar medidas como estas:
- Convocatorias reservadas a investigadores noveles, como las Starting Grants del European Research Council (ERC).
- Evaluación anónima o parcialmente ciega de las propuestas.
- Sorteos entre los proyectos que superan un umbral de calidad, que ya aplican agencias de Nueva Zelanda y Suiza.
- Límites a la financiación simultánea de un mismo investigador.
- Fondos de cohesión territorial.
- Financiación basal.
El debate de fondo es cómo equilibrar la excelencia y la eficiencia con la equidad y la renovación del sistema científico.

Recientemente he tenido la oportunidad de participar en la Jornada de Sociedades COSCE 2026: «Presente y futuro del ecosistema científico y tecnológico español» presentando la ponencia El papel de los centros de investigación en el tejido español de I+D+i» representando a la Real Sociedad Matemática Española (RSME). Tuve la oportunidad de hacer este repaso a lo que ha significado el poder contar con centros de excelencia ya iniciados en Cataluña y Euskadi, y desde hace unos años con las iniciativas de Centros Severo Ochoa y Unidades María de Maeztu. Este tipo de infraestructuras (que también comienzan a desarrollarse en Galicia y otras Comunidades Autónomas) permite contar con una financiación relevante, recursos humanos tanto de gestión y técnicos como de investigación, la posibilidad de programar actividades a medio plazo y poner en marcha una estrategia adecuada a conseguir sus objetivos, bajo, por supuesto, con la correspondientes auditorías científicas y económicas. Un efecto añadido es además la posibilidad de hacer una comunicación con impacto.
Pero eso no nos debe hacer olvidar a aquellos investigadores y grupos que no están directamente conectados a estos centros singulares. La financiación del Plan Nacional (al menos en matemáticas está ocurriendo así) está llegando a cada vez menos proyectos (en nuestra disciplina se ha pasado de aceptar un 80-90% de proyectos a un 50% con la intención de bajar al 30%). Esta medida se basa en la búsqueda de la excelencia, pero olvida que los proyectos del Plan Nacional son prácticamente la única vía de financiación de las universidades y que esos grupos hacen una investigación digna). Y si a eso se une la reducción de presupuestos de las universidades por parte de las Comunidades Autónomas, podríamos estar poniendo en peligro un sistema de ciencia y tecnología que, sin ser modélico, es un éxito (y de ese sistema global han salido los ochomiles de la excelencia).
Diré finalmente que si visionan la jornada (que yo creo que es muy interesante) en esta web, verán alguna discrepancia con mis argumentos finales, pro debo decir que la propia frase de San Mateo debe interpretarse como un colofón a la parábola de los talentos y no como algo aislado, y que, por supuesto, no estoy en contra de los programas de centros de excelencia. Al contrario, creo que el programa Severo Ochoa debería aumentar su cuantía a por lo menos 1,5 millones de euros anuales, y su duración, no solo cuatro años, sino diez.
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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias, Presidente del ICM2006 Madrid y miembro del Comité Ejecutivo de IMU (2007-2024) y del Comité Ejecutivo del ISC (2014-2018). Web: https://www.manueldeleon.es