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Historias de la IA: las Olimpiadas Matemáticas
Nos hacemos eco en esta entrada de unos sucesos particularmente desafortunados causados por la competencia de las grandes compañías productoras de IA y, probablemente, una falta de ética en sus procedimientos.
Resumamos, yendo a la web de El país, los sucesos (recogidos en un excelente reportaje por Patricia Fernández de Lis) y que tuvieron lugar en Queensland, Australia, sede de la IMO 2026:
El pasado julio, miles de medios publicaron que la inteligencia artificial había logrado por primera vez una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas. Pero había un problema: la noticia no era cierta. OpenAI publicó en redes que su modelo había alcanzado “un desempeño de nivel de medalla de oro”, pero su sistema no compitió contra ningún estudiante. Seis empresas tecnológicas, entre ellas Google, OpenAI y DeepSeek, fueron invitadas a Australia como patrocinadoras. A última hora pidieron que sus modelos fueran evaluados. Los correctores pidieron a las empresas que no publicaran los resultados hasta una semana más tarde, para no quitar protagonismo a los estudiantes. OpenAI ignoró el embargo acordado y publicó sus resultados la noche de la clausura, mientras los estudiantes recibían sus premios. Google intentó entonces que sus soluciones fueran corregidas de urgencia, abordando a los correctores en los pasillos.
Las compañías que desarrollan la IA siempre han intentado conseguir efectos publicitarios de gran impacto. Si en 1997, Deep Blue derrotó al Campeón del Mundo de ajedrez, Garry Kasparov, y en 2016, AlphaGo Zero derrotó al campeón sudcoreano de Go, Lee Sedol, lo que intentaban ahora probar es que la IA podía competir con los chicos y chicas que participan en la Olimpiada Matemática Internacional.
Recordemos que La Olimpiada Internacional de Matemáticas es el campeonato mundial de matemáticas para estudiantes de secundaria, y se desarrolla anualmente en un país distinto. La primera OIM tuvo lugar en 1959 en Rumanía, con la participación de 7 países. Poco a poco ha ido creciendo hasta sobrepasar los 100 países de los 5 continentes, y el país anfitrión debe respetar el reglamento y las tradiciones olímpicas. No se trata de una competición para humillar a los perdedores, sino mantener el espíritu olímpico, compitiendo, pero respetando a los rivales. De hecho, durante los días de celebración, las distintas delegaciones comparten espacios y diversiones, generando nuevas amistades entre jóvenes de tantos países de diferentes culturas.
Los miembros de cada equipo nacional son elegidos en cada uno de sus países con Olimpiadas nacionales. Esto es lo que ocurre en España, bajo la supervisión de la Real Sociedad Matemática Española. Muchos de los seleccionados han sido previamente alumnos del Programa Estalmat que coordina la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España. Existe una olimpiada para edades intermedias que lleva adelante la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas, y esperamos que en años venideros haya una excelente coordinación entre estas instituciones para que no se quede ningún talento matemático sin descubrir.
La actuación de las grandes compañías de IA en este caso fue muy poco ética. No se pueden comparar las actividades de estos chicos, usando solo papel y lápiz junto a sus conocimientos matemáticos y su talento, con programas entrenados para resolver problemas. Si de verdad se quisiera progresar en el buen uso de la IA en matemáticas (tanto en los aspectos educativos como en la ayuda para la investigación), lo adecuado hubiera sido someter a las IA a la resolución de los problemas de las IMOs que están publicados y son por tanto bien conocidos. Y hacer al final un estudio serio de la mano de los matemáticos y educadores. Todo lo contrario de lo que han hecho, asaltando de manera abusiva este concurso. En el caso del ajedrez y el go, eran pruebas concertadas, con beneficios para ambas partes, y con el objetivo de conocer los límites.

Así que, si la IA quiere comprobar sus capacidades, sigan el consejo del medallista Fields, Terence Tao, y organicen sus propias olimpiadas. Y de paso, pongan su dinero en los sistemas educativos de los países (especialmente los más pobres), porque si, de ahí saldrán los futuros líderes de la IA en el siglo XXI. Que nadie olvide que la IA, sobre todo, matemáticas.
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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias, Presidente del ICM2006 Madrid y miembro del Comité Ejecutivo de IMU (2007-2024) y del Comité Ejecutivo del ISC (2014-2018). Web: https://www.manueldeleon.es/

