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Crónicas de Berlín: Sociedad Matemática Europea, una breve historia

En esta entrada trazaremos una breve historia de la Sociedad Matemática Europea (EMS) que completa –más bien extiende- el artículo aparecido en Café y Teoremas en Materia-El País, donde la limitación de espacio impidió incluir más detalles. Con esta entrada damos por finalizadas estas Crónicas de Berlín, cuyo objetivo ha sido simplemente trazar unas pinceladas de un congreso tan interesante como el 7ECM. Además del artículo citado en El País, remitimos a este otro, publicado en El Mundo. Recordamos también las dos magníficas entrevistas de nuestra colaboradora Ágata Timón y algún artículo más publicados también en El Mundo y en el blog del ICMAT.

Es el 28 de octubre de 1990, en Mandralin, un centro de congresos de la Academia Polaca de Ciencias (PAN), junto al río Swider, en un área boscosa a unos 25 kilómetros de Varsovia, un día frío pero soleado, un grupo de matemáticos de casi una treintena de países europeos está exultante; acaba de ver la luz la Sociedad Matemática Europea (EMS). Vamos a contar como se llegó a este día.

Madralin, Polonia

Aunque mucha gente lo ignore, el germen de la Sociedad Matemática Europea está en los esfuerzos de la Fundación Europea de la Ciencia (ESF) para tratar de impulsar la colaboración entre los matemáticos de Europa. Como primer resultado, se creó el Consejo Europeo de Matemáticas (European Mathematical Council) tras el Congreso Internacional de Matemáticos (ICM) de Helsinki en 1978. Las dificultades políticas del ICM de Varsovia en 1982 que obligaron a retrasar su celebración a 1983, supusieron un revés en este camino, aunque finalmente, tras varias reuniones, se llegó a esta de Mandralin en 1990 a la que asistieron representantes de 28 sociedades matemáticas nacionales con la clara intención de crear una sociedad europea.

A pesar del ambiente positivo, la tarea no resultó fácil (nada resulta fácil en esta Europa tan diversa). La primera gran objección vino de la Sociedad Matemática Francesa, con su presidente a la cabeza, Jean Pierre Bourguignon. Los franceses no deseaban una sociedad que admitiese socios individuales y que pudiera hacer competencia a las sociedades nacionales. Se salvó el escollo con la condición de que los socios lo serían a través de las sociedades nacionales, y solo cuando se alcanzaran los 4000 se permitirían afiliaciones individuales (esta cifra se rebajó posteriormente a 3000 y hoy coexisten las dos vías para hacerse socio de la EMS, la individual o a través de una sociedad nacional).

Friedrich Hirzebruch (1927-2012), primer Presidente de la EMS

No fue el único problema, ya que hubo un amplio debate sobre la pertinencia o no de que la EMS publicara una revista de investigación, debate que persistió por varios años, junto con el consecuente de si se debía o no contar con una editorial propia. Esto es ahora un hecho, y como curiosidad, en el ICM de 2006 en Madrid tomamos la decisiEste primer congreso ba desencaminado). me , se le mantuvo en la organizacimblicara una revista de investigacias con la intenci.ón de apoyar esta editorial con la publicación de las actas en la EMS, lo que supuso una fuerte inyección económica.

Las relaciones con las sociedades de matemática aplicada también fueron delicadas, especialmente desde el momento en el que la EMS comenzó a hacer lobby en Bruselas a fin de destacar la importancia de la investigación matemática para el desarrollo europeo, al considerar que por ellos mismos tendrían mas éxito. Hoy en día, esos problemas ya han sido solventados y se va de la mano, coordinando los esfuerzos del consorcio European Consortium for Mathematics in Industry (ECMI) formado por instituciones académicas y compañías industriales, con los de la red europea European Service Network of Mathematics for Industry and Innovation, mas conocida por sus siglas EU-MATHS-IN, que consta de 14 países, entre ellos España con la red Math-in – Red española matemática-industria. De nuevo, y ahora en este tema de las aplicaciones, la ESF deseempeñó un papel muy importante con el desarrollo de un estudio prospectivo (un Forward Look) con la colaboración de la EMS. Este estudio, Mathematics and Industry, tuvo como colofón un congreso final que se celebró en la sede central del CSIC y en el que tuve la oportunidad de colaborar (de hecho, por partida doble: como miembro del Core Group del comité PESC –Physical and Engineering Sciences Committee-, y como investigador del CSIC en el comité organizador).

Max Karoubi, fundador de los ECM

Una crisis mas preocupante fue a cuenta del primer Congreso Europeo de Matemáticas, que se celebraría en 1992 en París. Su promotor fue el matemático francés Max Karoubi (discípulo de AlexandrGrothendieck, y creador de la K-teoría), pero se descubrió que no contaba con el apoyo de la Sociedad Matemática Francesa. Karoubi fue sustituido como presidente del comité organizador, aunque debido a sus esfuerzos, se le mantuvo en la organización, ostentando desde entonces el título de “fundador” e los ECM. Finalmente se celebró el congreso en La Sorbonne, con un enorme éxito (Karoubi no andaba desencaminado en su propuesta, aunque ser fundador tiene siempre sus riesgos). En este primer congreso se entregaron por primera vez los diez premios a los matemáticos jóvenes mas distinguidos menores de 35 años, premios que fueron subvencionados por la ciudad de París y entregados por su alcalde, a la sazón Jacques Chirac que luego sería el presidente de la República.

A día de hoy, la EMS es una realidad, con múltiples actividades, con una presencia europea e internacional muy elevante y con un papel extraordinario de creadora de sinergias entre los matemáticos de los países europeos.

¿Y España, qué? Es la pregunta que nos debemos hacer. Tristemente, en los primeros años, la Real Sociedad Matemática Española (RSME) no pagó nunca su cuota de entrada, y por ello fue expulsada en la reunión del Comité Ejecutivo de Budapest en 1996 (de 1990 a 1996 la RSME estuvo prácticamente paralizada). Afortunadamente, un reducido grupo de matemáticos (Antonio Martínez Naveira, Marisa Fernández, Salvador Segura y un servidor) nos arremangamos en otoño de 1996 para poner en marcha otra vez la RSME, y tras su refundación, ponerla en el sitio que le correspondía. Pero esa es otra historia que contaremos en otro momento. Digamos, eso sí, que la EMS acogió con enorme alegría este retorno, y la RSME refundada empujó de nuevo (como le corresponde por tradición y envergadura) la aventura europea de las matemáticas españolas, en compañía del resto de sociedades matemáticas de nuestro país.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU)

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