El Instituto de España se pronuncia sobre la situación de la ciencia en nuestro país

El Instituto de España, que reúne a las Reales Academias de ámbito nacional, y las coordina en aquellas funciones que deban ejercer en común, acaba de hacer público un manifiesto sobre la preocupante situación de la investigación científica en España. Por su interés, y confiando en aumentar la difusión de este escrito, lo reproducimos en Matemáticas y sus fronteras, y nos unimos, desde el ámbito matemático, al mismo.

MANIFIESTO SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN ESPAÑA

Ya  nadie  discute  que  la  innovación  tecnológica  es  un  motor  esencial  de  la economía de los países más avanzados. Dicha innovación se fundamenta en el progreso científico, el cual requiere un sistema de investigación vigoroso. En la última década, el sistema de investigación español se ha deteriorado, aunque los efectos más negativos aún no se hayan detectado.

La crisis económica que comenzó hace diez años afectó a todos los países europeos  pero  la  respuesta  a  la  misma  fue  distinta.  Así  como  Alemania,  Francia  y  el Reino Unido, entre otros, aumentaron de manera notable su inversión en I+D (hacia el  40%),  España  es  uno  de  los  pocos  países  de  la  UE  que  no  sólo  no  la  incrementó, sino que la redujo un 10% respecto a la que tenía hace diez años. Ello a pesar de que dicha inversión representa sólo el 1,2% del PIB, lejos de la media europea de un 2%. Hay que destacar que la pérdida de posición en ciencia y tecnología supone una importante disminución en la capacidad de modificar el modelo productivo y en la relevancia económica del país de cara al futuro.

Esta disminución en la inversión pública en I+D, junto al incremento natural en la formación de científicos, ha llevado a que la inversión pública por investigador sea la más baja desde los años 80 del siglo pasado, a la vez que el aumento de la burocracia en la gestión de los fondos hace que éstos sean menos efectivos en la consecución de los objetivos.

La escasa inversión, siendo importante, no es el único problema de la investigación en España. La mayor parte de ésta se desarrolla en el sector público, concretamente  en  la  universidad.  Para  relanzar  la  I+D  en  España,  es  necesario  reformar  la universidad y concretamente, el sistema universitario de investigación. Dicho cambio ya ha sido abordado en parte, en Cataluña y en Euskadi con la creación de instituciones  como  el  ICREA  que  aportan  nuevo  capital  humano  de  alta  calidad,  externo  al sistema. La  mejora  de  la  calidad  de  todo  el  profesorado  universitario  probablemente esté ligada a un cambio en la gobernanza de las universidades.

Para  que  la  sociedad  valore  la  importancia  de  la  investigación  es  necesario demostrar su relevancia. Ello no se demuestra solo publicando muchos artículos científicos sino haciendo descubrimientos que tengan un impacto en la calidad de vida de los  ciudadanos.  Los  indicadores  que  se  usan  para  la  promoción  del  profesorado  universitario  han  quedado  obsoletos  y  no contribuyen  a  orientar  la  investigación  hacia objetivos más relevantes. Es necesario evaluar la ciencia que se hace en España para reorientar buena parte de su actividad y focalizar objetivos donde seamos más competitivos.

La  inversión  en  I+D  del  sector  privado  es  muy  débil  en  España,  en  consonancia  con  la  ausencia  de  suficientes  empresas  de  gran  tamaño  que  son  las  que  más invierten en I+D. Los esfuerzos realizados para promover la investigación en el sector privado no han sido suficientes para acortar la brecha que nos separa de los países más avanzados,  dado  que  la  dinámica  en  estos  países  es  la  de  incentivar  cada  vez  más  al sector privado intensivo en I+D.

Finalmente, es evidente que el deterioro de la investigación y la pérdida de capital humano originalmente formado en España y que no puede volver a integrarse en el sistema español aunque así lo desee, no es una preocupación prioritaria de la sociedad y por ende, de sus gobiernos. Evidencia de ello es que actualmente no existe en España un ministerio de ciencia y tecnología, caso insólito en la UE, así como la escasa  influencia  que  han  tenido  los  ministros  del  ramo  cuando  los  ha  habido  en  época reciente.  Sin  embargo,  es  evidente  que  de  los  avances  en  el  conocimiento,  la  formación, el talento y la innovación dependerá el futuro desarrollo de nuestro país.

Por consiguiente, se hacen las siguientes recomendaciones:

1. Crear un ministerio de ciencia con un ministro que sea influyente en el gabinete y firme promotor de la investigación.

2. Incrementar  la  financiación  en  I+D,  a  la  vez  que  se  evalúa  la  ciencia  actual con criterios objetivos que valoren la repercusión social y científica de los resultados.

3. Facilitar el aumento de la I+D privada con mecanismos probados que ya funcionan en otros países.

4. Incrementar el capital humano externo y de alta calidad en las universidades, mejorando su gobernanza y facilitando la reincorporación de científicos españoles en el extranjero.

5. Promover acciones que fomenten la visibilidad de la ciencia en la sociedad.

La Junta Rectora del Instituto de España

24 de abril de 201

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

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