Congresos encadenados y lecciones aprendidas

Estos meses de julio y agosto me están llevando por diferentes partes del mundo (uno de los grandes privilegios de la carrera científica), debido a mi participación en varios congresos. Y su variedad me ha llevado a plantear algunas reflexiones que quisiera compartir con los lectores de Matemáticas y sus fronteras.

La primera semana de julio asistí en París a la Asamblea Fundacional del International Science Council, como miembro del Comité Ejecutivo de ICSU (International Council for Science), que se unía al ICSS (International Council for Social Sciences) (aquí recogimos este evento). No se trataba de un congreso, sino de una Asamblea General, en la que además se me había pedido la representación de España. Son acontecimientos en los que se debate sobre política científica y sobre la ciencia para la política, y en la que uno acude no por sus conocimientos específicos en matemáticas, sino más bien por la experiencia en la gestión de la ciencia. Hablaremos en otra entrada de estos temas, ya que la representación internacional de España debe aprovecharse de los últimos cambios de gobierno para superar una situación caótica y degenerativa causada por la miopía en la visión de la ciencia como motor de un país, miopía que hemos padecido demasiados años.

La segunda semana de julio (del 9 al 13) participé en un congreso de SIAM (Society for Industrial and Applied Mathematics), el 2018 SIAM Annual Meeting (AN18), que añade tres eventos más: -SIAM Conference on Applied Mathematics Education (ED18), SIAM Conference on Mathematical Aspects of Materials Science (MS18), y el SIAM Workshop on Network Science (NS18), lo que se llama un evento de gran magnitud, con conferencias plenarias asistidas por 800-1000 participantes y una gran cantidad de minisimposios especializados. El congreso se celebró en el Centro de Convenciones de Portland (Oregón), una magnífica instalación. ¿Qué obtiene uno de un congreso como éste? Fundamentalmente la posibilidad de escuchar conferencias plenarias de gran calidad, pero además, la participación en minisimposios focalizados en los temas propios de investigación permite una puesta al día con los colegas y un impulso importante para el trabajo futuro.

Sin continuidad, del 16 al 20 de julio, participé la siguiente semana en un workshop en Victoria (Canadá), en la Universidad de Victoria, un hermoso campus en la isla de Vancouver. Este workshop, Workshop on Geometry And Mechanics (continuidad de un encuentro que organizamos el año pasado en Banff, en el Banff International Research Center, BIRS) es lo que yo llamo un “workshop secreto”, al que solo se asiste por invitación expresa y que supone la reunión de trabajo de investigadores con intereses comunes y con una interacción previa importante. Los beneficios de este tipo de encuentros son sobre todo la puesta al día del trabajo de colaboración previo, la flexibilidad en horarios, charlas y debates, y la puesta en marcha de nuevos artículos. En este caso, hemos podido además diseñar dos proyectos de monografías científicas que esperamos terminar en 2019.

Mi viaje desde Madrid a Portland y desde allí a Victoria y de vuelta a Madrid, merece una reseña especial sobre las circunstancias que estamos sufriendo los investigadores con el desquiciante sistema de reservas de vuelos que la administración Rajoy puso en marcha y que todavía nadie ha detenido. Pero no parece razonable que para ahorrar 500 euros en un billete tengan que emplearse 29 horas para regresar de Victoria a Madrid tras cuatro vuelos seguidos. Algo no está funcionando en nuestro sistema de ciencia.

Cuando escribo estas líneas estoy participando en otro congreso, An International Conference on Geometric Mechanics and Control, que se celebra en Beijing (24 al 28 de julio). Lo organiza el Beijing Institute of Technology, en el Friendship Hotel, una infraestructura construida para estimular la organización de eventos y la visita de investigadores extranjeros. Como nos comentó en las palabras iniciales el decano Hiyan Hu, han detectado una falta de investigadores en Mecánica Geométrica en China y por eso han decidido invitar a expertos internacionales para que cuenten sus resultados recientes a unos cuarenta estudiantes del centro. Una visión de futuro, de la que podríamos aprender en nuestro país.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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