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Vida de los Números: Una excitnate propuesta de travestismo cultural

No es habitual que un “templo de la cultura” como la Biblioteca Nacional de España programe entre sus actividades una exposición dedicada a los números (a las ciencias en general). Da la sensación de que mostrar los números en la casa de las letras tiene algo de trasgresor, aunque tras el éxito cosechado (por el número de visitas, por el interés despertado entre los medios de comunicación, etc.) por “Vida de los números”, la exposición que ha mostrado en la Biblioteca Nacional (junio-septiembre 2006) la relación que la humanidad ha mantenido con los números a lo largo de la historia, hay que concluir que la combinación le ha resultado al público muy estimulante; tal vez todo sea consecuencia del morbo de ver mezcladas tan impúdicamente en una misma exposición las letras y las ciencias.

No es desde luego la primera, ni será la última vez, que las matemáticas, vestidas con ropajes que habitualmente se consideran más propios del mundo de las letras, llamen la atención en y desde la pasarela cultural. Uno recuerda con cierto orgullo las colas que, para ver el legado de las matemáticas desde Euclides a Newton a través de sus textos más clásicos, se formaron en las Navidades del año 2000 (Año Mundial de las Matemáticas) en el Palacio Gótico de los Reales Alcázares de Sevilla (puede hacerse una visita virtual de esa exposición en http://euler.us.es/~libros/). Y cómo olvidar la cara de sorpresa que se les quedó a los responsables políticos de los Alcázares, esos mismos que habían dudado de si era apropiado mostrar algo tan poco excitante como libros de matemáticas en un palacio que parecía reservado para exposiciones de gran fuste (y, a lo que se ve, probada capacidad de excitación) sobre San Fernando o Carlos I. De la incredulidad pasaron al entusiasmo más fogoso cuando comprobaron con sus propios ojos la continua y masiva afluencia de público que durante cada uno de los 26 días que duró la Exposición colapsó el Salón de Tapices del Palacio Gótico; fue uno de ellos el que me contó, todavía incrédulo, los gritos de un visitante emocionado cuando en la misma vitrina vio juntos, aunque no revueltos, un ejemplar de la Biblia de Gutenberg, otro de la primera edición del libro de Copérnico y el “Index Librorum Prohibitorum” donde la Iglesia católica condenaba a este último por contradecir la literalidad de las sagradas escrituras. El entusiasmo de la gente acabó por convencerles de que las matemáticas travestidas de hecho cultural sí que excitan al público.

Colas, que también para incredulidad de los responsables del Centro Cultural Conde Duque, se han repetido con cierta frecuencia (incluso en agosto) para visitar las exposiciones de contenido matemático que el Centro Cultural ha programado desde agosto hasta octubre de 2006 (para una visita virtual véase http://www.divulgamat.net/weborriak/Exposiciones/erakusketa.asp). Exposiciones estas del Conde Duque organizadas, al igual que la de la Biblioteca Nacional, con motivo de la celebración en agosto de 2006 en Madrid del Congreso Mundial de Matemáticos (http://www.icm2006.org/) (celebrado por primera vez en una ciudad española desde que se iniciara la serie en Zurich en 1897).

Pero volvamos a la Exposición sobre los números en la Biblioteca Nacional. Quien no pudiera verla puede aún visitarla, aunque sea de manera virtual en http://www.bne.es/esp/actividades/vidanumeros2.htm, o bien, consultar el libro “Vida de los números” (http://www.tediciones.com/vidanumeros.htm), del que José Manuel Sánchez Ron escribió en una reseña para Babelia http://www.elpais.es/articulo/ensayo/Vivan/numeros/elpbabens/20060812elpbabens_2/Tes/: “Un delicioso, hermoso, interesante y peculiar libro que merece la pena poseer … y leer”. En este libro, al igual que en la exposición homónima de la Biblioteca Nacional, se narra un hecho científico tan fundamental y universal como el hecho numérico usando materiales del mundo de la cultura. De manera que el lector puede seguir la relación que los seres humanos hemos mantenido con los números a través de tablillas babilónicas, papiros egipcios, monedas y téseras romanas, manuscritos prerrománicos y mayas, incunables, grabados de Leonardo da Vinci y de Durero, cuadros diversos, diseños tipográficos o mapas (terrestres y celestes); objetos estos que en su gran mayoría han trascendido el hecho científico que contienen o representan para convertirse en verdaderas obras de arte. “Vida de los números”, editado con la calidad que suele reservarse a los llamados libros de arte, reproduce en cuidada cuatricromía cientos de fotografías que permiten contemplar el devenir de los números desde que aparecieron escritos en milenarias tablillas babilónicas hasta acabar encarcelados en los actuales sudoku, o cómo los usaron los mayas para hacer predicciones, profecías y augurios, o ver nuestras actuales cifras en el primer registro escrito que conservamos de ellas (el impresionante Codex Vigilanus), o en una soberbia colección de aritméticas mercantiles renacentistas, entre las que destaca la de Luca Pacioli que contiene el primer modelo de una letra de cambio e introduce la contabilidad de doble entrada, o el primer libro de matemáticas impreso en España (y uno de los primeros en el mundo): una aritmética mercantil en catalán de 1482 del que sólo se conserva un único ejemplar custodiado en la Biblioteca de Catalunya. “Vida de los números”, que además de las fotografías cuenta con material gráfico diseñado ex profeso por tres artistas (Sean Mackaoui, Natalia Pintado y Javier Pagola), se compone de tres partes escritas por Alberto Manguel, Geoges Ifrah y yo mismo.  

Los números y sus circunstancias son, pues, los protagonistas de ese libro, pero no son unos personajes que el lector pueda sentir como extraños. Porque los números, para bien o para mal, son parte de nuestra vida, forman parte esencial de nuestra educación desde que éramos unos niños, si acaso no antes. Piensen ustedes que con los números nos ocurre como con esos raros amigos que se remontan al amanecer de la vida y que luego seguimos tratando hasta la vejez, a los que uno siempre recuerda ahí, sin que sea capaz de acordarse cuando fue la primera vez que los trató; ¿se acuerdan acaso con qué sentido conocieron por primera vez a los números? ¿Los vieron primero, o acaso escucharon como alguien los nombraba; o fue a través del tacto, de los dedos como primero los conocieron? Piensen si no: la primera vez que se relacionaron con los números, ¿fue cuando marcaron su primer cumpleaños dejando enhiesto 1 solitario dedo en su mano?, ¿fue cuando tomaron conciencia de la unicidad, olfativa, visual o sonora, de ese ser al que luego aprendieron a llamar madre?, ¿o fue acaso cuando cayeron en la cuenta de que ese ser único tenía en cambio 2 depósitos con los que apagar su hambre y su sed?

El objetivo final del libro “Vida de los números” es contarnos a nosotros mismos usando los números como excusa, al igual que una mitología pretende contarnos a través de las peripecias de dioses, diosas y héroes. Por eso se refleja en el libro la relación de los números con la fisiología misma del ser humano, con el nacimiento de la escritura, la astronomía y la medida del tiempo, con los avatares del comercio, con la imprenta, con las intransigencias religiosas o con la creación del canon renacentista para el cuerpo humano. Uno espera que con la lectura de “Vida de los números”, el lector acabe no sólo aprendiendo algo nuevo de los números sino también de la misma humanidad que los creó y les dio su ser.

Antonio J. Durán
Responsable de Actividades Culturales ICM-2006
Comisario de la Exposición “Vida de los números”
Universidad de Sevilla
duran@us.es

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