Pynchon, Maxwell, Shannon y los carteros

Uno podría pensar que La subasta del lote 49, esa extraña e intrigante novela de Thomas Pynchon, es la búsqueda de la protagonista, Edipa Maas, de una esquiva sociedad que se dedica al transporte de correos, y que mantiene una secular lucha contra las compañías institucionales (Pony Express incluida). Pero en realidad está llena de referencias de todo tipo.

Símbolo de la sociedad secreta Trystero

Leyendo la novela, me encontré con estos párrafos, cuando Edipa Maas le pregunta a Stanley Koteks por el nombre de un individuo victoriano con barba dibujado en la que él llama la Máquina de Nefastis:

James Clerk Maxwell, le contó Koteks, un científico escocés muy célebre que hacía años había teorizado sobre la existencia de un agente inteligente y diminuto, conocido como el Duende de Maxwell. El Duende metía un cendal entre las moléculas de aire que se movían a velocidad distinta y separaba las rápidas de las lentas. Las rápidas tienen más energía que las lentas. Si concentramos una cantidad suficiente en un punto, obtendremos un espacio sometido a altas temperaturas. La diferencia de temperatura entre este espacio caliente y los espacios más fríos puede aprovecharse para poner en marcha un motor térmico. Pero en la medida en que el Duende se limitaba a clasificar, el sistema no producía trabajo. Porque ello significaría ir contra la segunda ley de la termodinámica, obtener algo sin objeto, originar el movimiento continuo.

—¿No es trabajo clasificar?- preguntó Edipa-. Díselo a los de correos y te meterán en una saca con destino a Alaska, en la que ni siquiera pondrán el marchamo FRAGIL.

—Es trabajo intelectual- aclaró Kotecks-, no trabajo en sentido termodinámico.

Le explicó a continuación que la Máquina de Nefastis contenía un Duende de Maxwell de verdad.

Y le cuenta cómo solo hacía falta concentrarse en le imagen de Maxwell para que el Duende actúe (si lo que ha leído hasta ahora no le anima a leer esta novela, nada lo hará).

¿Qué hay de cierto en esta historia? Bueno, sabemos que el universo está dominado por la entropía, una medida del desorden y que siempre aumenta siguiendo la Segunda Ley de la Termodinámica. Si arrojo un vaso al suelo, se romperá en un montón de trozos, pero estos no se juntarán para devolverme el vaso íntegro.

James Clerk Maxwell, uno de los físico-matemáticos más deslumbrantes de la historia, propuso un experimento mental que ponía en duda la Segunda Ley.

James Clerk Maxwel

Supongamos un recipiente lleno de gas con dos compartimentos que se pueden comunicar por una especie de puertecilla. Maxwell imaginó que un demonio, una pequeña criatura imaginaria, controlaba la puerta, de modo que si llegaba una partícula de gas rápida (es decir, más caliente) por la izquierda, la dejaba pasar al compartimento de la derecha. Y si llegaba desde la derecha una partícula lenta (es decir, fría) la dejaba pasar a la izquierda. Por lo tanto, con el tiempo, el compartimento de la izquierda estaría lleno de partículas frías, y el de la derecha, de partículas calientes. Conclusión: la entropía habría disminuido, lo que era una paradoja.

¿Cómo explicar que no existe tal paradoja? Hubo que esperar a otro gran matemático, Claude Shannon, el padre de la teoría de la información. En 1948, Shannon demostró que existía lo que denominó entropía de la información. Y en 1961, el físico Rolf Landauer demostró que cuando borramos información convertimos trabajo en calor. Y en 1982, el físico Charles Bennett afirmó que el demonio de Maxwell, pasando partículas de un lado a otro, estaba procesando información, y, por lo tanto, lo que ganaba en orden por una parte, lo perdía en calor por otra. La paradoja estaba resuelta. Lo más impresionante de este tema es que no se quedó solo en una teoría, sino que se han realizado experimentos en laboratorios que la confirmaron.

Claude Elwood Shannon

Y volvamos ahora a Pynchon y su novela. El trabajo de clasificar cartas no era tan solo intelectual, como argumentaba Kotecks, es un trabajo real ya que consiste en procesar información. ¡No subestimemos a Pynchon, es más interesante de lo que parece!

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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