Comunicar y divulgar la ciencia, una obligación de los científicos

Esta entrada está basada en la conferencia impartida en el reciente congreso Tecnologías en la Divulgación Matemática, celebrado el 10 y 11 de mayo de 2018, como una de las primeras actividades de la recién creada Red de Divulgación Matemática, DI-MA. El congreso se realizó con el apoyo del Instituto Universitario de Matemáticas y Aplicaciones (IUMA), de la Universidad de Zaragoza, y de Etopia.

Mi primera intervención fue para señalar la diferencia (a mi juicio) entre comunicar y divulgar. Por una parte, comunicar es contar la investigación que hacemos. Es difícil, ya que la investigación matemática utiliza conceptos abstractos que cuesta convertir en una historia entendible para el público general. Suele ser más fácil si conlleva aplicaciones a otras ciencias o a la vida cotidiana, o referencias históricas o a personajes (por ejemplo, a una conjetura resuelta). Precisa la colaboración con periodistas especializados y los medios de comunicación, es una labor conjunta.

Por otra parte, divulgar las matemáticas es contar las matemáticas como obra colectiva. Es más fácil, muchos pueden hacerlo, y las posibilidades son enormes por la amplia disponibilidad de formatos. El éxito dependerá de las habilidades comunicativas del “contador” de la historia, y también de su conocimiento del tema.

Un ejemplo de divulgación colectiva lo fue el Año Mundial de las Matemáticas, en 2000 (AMM2000), en el que se organizaron una gran cantidad de eventos en toda España, y de una manera coordinada y organizada. Se atendió así al tercer puntoq ue señalaba la Declaración de Río de Janeiro: 1) Identificar los grandes desafíos de las matemáticas para el siglo XXI; 2) Señalar la importancia de las matemáticas en el desarrollo; y 3) Fomentar la imagen de las matemáticas con una comunicación y divulgación de calidad.

 

Presentación del ICM2006 Madrid

Un ejemplo de esfuerzo comunicativo lo constituyó el Congreso Internacional de Matemáticos de Madrid en 2006, el ICM2006. Hubo actividades paralelas de divulgación, pero el foco fue la comunicación: 1) Se creó un Gabinete de Prensa que llegó a contar durante agosto de 2006 con 9 personas; 2) Se comenzó a trabajar un año antes del evento; 3) Se diseñó un auténtico Plan de Comunicación: se elaboraron materiales, se buscaron los momentos relevantes para lanzar información, se mantuvo una colaboración estrecha matemáticos/periodistas para identificar los temas relevantes. En definitiva, se comunicó la investigación que aportaba el congreso, y se considera este ICM como el de mayor éxito mediático de la historia.

Las experiencias del AMM2000 y del ICM2006 fueron aprovechadas por el ICMAT, en el que se creó un Gabinete de Comunicación, se preparó un Plan de Comunicación integral, se contrató un profesional de la comunicación y se contó con el apoyo de una empresa, y se hizo un esfuerzo en Redes Sociales. Este esquema puede servir (de hecho, está sirviendo) de modelo para otros centros de investigación matemática en España. También se siguió el ejemplo de la creación de una Vicepresidencia Adjunta de Cultura Científica del CSIC.

La segunda parte de mi conferencia estuvo dedicada a la necesidad pero también a la obligación de la comunicación y la divulgación por parte de los científicos (en nuestro caso, los matemáticos).

Debemos recordar lo que dice la Declaración de los Derechos Humanos (1948), en su Artículo 27:

Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

Y lo que afirma el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR, 1966), en su Artículo 15:

Los países firmantes de este pacto se comprometen a dar los pasos necesarios para el total cumplimiento de este derecho, que deben incluir los que lleven a la conservación, desarrollo y difusión de la ciencia y la cultura.

Como no podía ser menos, España recoge estas declaraciones en su reciente Ley de la Ciencia, así que en Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, firmada por el Jefe del Estado, y publicada en el «BOE» núm. 131, de 2 de junio de 2011 (Referencia: BOE-A-2011-9617), se afirma:

“ … la ley profundiza en la vertebración de las relaciones y en el diálogo entre ciencia, tecnología, innovación y sociedad. En particular, reconoce las actividades de divulgación y de cultura científica y tecnológica como consustanciales a la carrera investigadora, para mejorar la comprensión y la percepción social sobre cuestiones científicas y tecnológicas y la sensibilidad hacia la innovación, así como para promover una mayor participación ciudadana en este ámbito.”

¿Cómo se ha cumplido esta ley en nuestro país? Si examinamos las convocatorias de plazas universitarias, las exigencias en las acreditaciones de la ANECA, lo que se pide para conseguir un sexenio por el CNEAI, o lo que se exige en las convocatorias de proyectos, veremos una gran ausencia: la comunicación y la divulgación. Simplemente, no se valora y por lo tanto da igual incluirla o no en el CV. La excepción es alguna agencia de acreditación autónomica, como UNIBASQ, la agencia vasca.

Esta situación es ortogonal a la que se da en Europa, en donde la comunicación y la divulgación son exigidas, y se dan además siete buenas razones para hacerlo:

7 reasons to communicate

  • Show the exceptional project that you have in your hands: new science that could shape our future, leading to new technologies, innovation and future policies
  • Prove to citizens, decision-makers and industry that investing in curiosity-driven frontier science is vital to us all: “high risk, high gain”
  • Let European citizens know how the EU spends public money: investing in scientific projects with potential impact on their lives and on society
  • Trigger new collaborations and opportunities for you and your team, sharing your project and results with the research community, the media, policy-makers, potential investors, funding agencies and the wider public
  • Reach a good score in scientific assessments, as increasingly, these include your publications in communication tools, such as social media and web 2.0 platforms
  • Contribute to the visibility of EU funding opportunities and the mission of the ERC: supporting the best brains in Europe and pushing the frontiers of knowledge
  • Invest in public engagement: more and more researchers are active communicators, promoting their results and feeding the public debate on science

Tenemos por lo tanto una brecha que habrá que cubrir, así que me permito hacer las siguientes sugerencias para los responsables de la evaluación:

  • Incorporar de manera explícita las actividades de comunicación y divulgación en los CVs
  • Incorporar estas actividades como sujetos evaluables en concursos y promociones
  • Fomentar la participación de los matemáticos en blogs (colectivos y personales), y desde las sociedades y centros de investigación, contribuir a su visibilidad.
  • Creación de Unidades de Cultura Matemática
  • Creación de Cátedras de Cultura Científica
  • Aumentar la coordinación internacional, y muy especialmente con nuestros colegas europeos y latinoamericanos

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

 

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