Archivo de agosto 14th, 2017

Diez libras para la matemática escocesa Mary Somerville

No son muchas las científicas que aparecen en los billetes de las diferentes divisas nacionales, así que es una gran alegría ver como el Royal Bank of Scotland lanzará el 4 de octubre próximo un billete de 10 libras con la imagen de la matemática escocesa Mary Somerville.

Digamos antes de nada que, aunque la moneda oficial del Reino Unido es la libra, además de los billetes impresos por el Bank of England, hay tres bancos escoceses que emiten sus propios billetes: el Royal Bank of Scotland, el Bank of Scotland y el Clydesdale Bank. Todos estos billetes son de curso legal en todo el Reino Unido. Por lo tanto, aunque la iniciativa es escocesa y en los billetes aparecerá el Royal Bank opf Scotland, estas libras de Mary Somerville serán tan válidas como las del Bank of England en las que aparece el retrato de la reina Isabel.

Retrato de Mary Somerville

Mary Fairfax Greig Somerville nació el 26 de diciembre de 1780, en Jedburgh, una ciudad de los Scottish Borders, que marcaban la frontera entre el sur de Escocia y el norte de Inglatrerra. Somerville falleció en Napóles, el 29 de noviembre de 1872, y está enterrada en el Cementerio Inglés de esa ciudad. Mary Somerville fue un personaje singular, autodidacta, que tuvo una enorme influencia en la ciencia británica hasta el punto de ser la primera mujer, en compañía de Caroline Herschel, en ser nombrada académica de la Royal Astronomical Society. Se la conoce como “La Reina de las ciencias del siglo XIX”.

Mary Somerville tuvo una educación bastante irregular, y quiso recibir las mismas enseñanzas que su hermano, en particular en matemáticas, disciplina por la que se apasionó al recibir lecciones de perspectiva de Los elementos de Euclides, cuando estudiaba arte con su tutor. A fuerza de voluntad consiguió superar las barreras de género de la época que impedían la educación de las mujeres en pie de igualdad con los hombres.

Tras un primer matrimonio con un marido que no apreciaba sus intereses científicos y del que enviudó a los tres años, contrajo segundas nupcias en 1812 con William Somerville que sí la apoyaba. Residieron en Edinburgo, donde pudo gozar de un círculo de amistades entre los científicos de la universidad. Este se amplió cuando se trasladaron a Londres en 1814 y nombraron a su marido miembro de la Royal Society.

Una de las grandes aportaciones de Mary fue la traducción de la obra de Laplace, Mecánica Celeste, a la que añadió muchas explicaciones sobre las matemáticas que se usaban. Pasó también un tiempo en París y tuvo la oportunidad de debatir con los mejores matemáticos y científicos de la época.  Escribió numerosas obras y fue reconocida por instituciones británicas y estadounidenses. Fue también tutora e inspiradora para otra gran matemática, Ada Lovelace.

Dos breves apuntes sobre esta figura colosal de la ciencia que dan fiel testimonio de su relevancia. Cuando William Whewell reseñó una de las publicaciones más famosas de Somerville, On the Connexion of the Physical Sciences,  acuñó el término “scientist” ya que se usaba antes el de “man of science” o “natural philosophers”, lo que era inapropiado para referirse a Mary. El segundo apunte es cuando John Stuart Mill organizó una petición al Parlamento solicitando el voto para las mujeres: pidió a Mary Somerville que fuera la primera firmante.

En 1838, los problemas de salud de su marido aconsejaron la búsqueda de climas más amables que los de las islas y recalaron en Nápoles, donde fallecería a la edad de 91 años.

Mary Somerville es un ejemplo que muestra la valía de las mujeres para la ciencia. Por eso aplaudimos entusiásticamente la iniciativa del Real Banco de Escocia.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU)

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