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La lealtad del matemático

“Quién se arrodilla ante el hecho consumado es incapaz de enfrentar el porvenir”. León Trotski

Jean (o Jan) van Heijenoort (cuyo nombre completo era Jean Louis Maxime van Heijenoort) fue un pionero en la historia de la lógica matemática. Nació en Creil, Francia, el 23 de julio de 1912, hijo de un emigrante holandés, Jean Théodore, que falleció prematuramente por una hemorragia digestiva cuando Jean tenía dos años. Su madre, Charlotte Hélène Balagny, pertenecía a una familia de modesta condición.

Jean van Heijenoort, Frida Kahlo y Leon Trotsky

En su infancia, Jean sufrió el acoso escolar de sus compañeros, por su aspecto y apellido; fruto de las secuelas antialemanas que dejó la primera Guerra Mundial, fue víctima de las burlas y la discriminación. A pesar de ello, Jean fue un alumno sobresaliente, especialmente en matemáticas, Ello le llevó a conseguir en 1930 una beca del prestigioso liceo Saint-Louis de París, donde comenzó a simpatiizar con el movimiento comunista.

Tras una estancia en Méjico desde 1937 hasta 1939, viajó a Nueva York, en donde realizó una tesis doctoral en matemáticas en la universidad de Nueva York, que defendió con éxito en 1949. El título de su tesis fue On Locally Convex Surfaces, dirigida por James Johnston Stoker, en el campo de la geometría diferencial.

Van Heijenoort se apasionó después por la lógica y la filosofía de las matemáticas, y enseñó en la Universidad de Columbia primero, y luego en la de Brandeis, hasta 1977. Se trasladó entonces a la la Universidad de Stanford, donde fue profesor hasta su fallecimiento el 29 de marzo de 1986. Durante este tiempo, visitó regularmente Francia, donde tenía una abundante familia y muchos amigos.

El principal trabajo de van Heijenoort es el Source Book, publicado en 1967 y considerado una obra cumbre en lógica matemática, ya que contiene la primera traducción completa del trabajo de Frege titulado Begriffsschrift, seguido de 45 artículos mas sobre lógica matemática y teoría axiomática de conjuntos, publicados entre 1889 y 1931. El libro se culmina con artículo de Gödel sobre la incomplentitud de la aritmética de Peano.

El valor de este libro es enorme, ya que mucha de esa literatura hasta entonces no era accesible en las universidades norteamericanas. La gran mayoría de las traducciones fueron debatidas con los propios autores. Además, contiene introducciones a cada uno de los artículos y multitud de notas a pie de página que completan, explican y contextualizan los trabajos. Se considera el libro más influyente en historia de la lógica y de los fundamentos de las matemáticas.

Jan Van Heijenoort en la parte izquierda de la foto

 

El guapo Van

Pero Van Heijenoort tiene otra vida (u otras vidas) en las que usó muchos nombres falsos. En 1932 se convierte en el secretario, traductor y guardaespaldas de Lev Trokski, y lo acompaña cuando este se traslada a Méjico huyendo de la Gestapo y los asesinos de Stalin. Trotski se instala en la casa de Frida Kahlo en Coyoacán, ya que ha conseguido entrar en Méjico con la ayuda de otro comunista, el pintor Diego Rivera, quién solicitó su visado al presidente Lázaro Cárdenas.

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Trokski (cuyo auténtico nombre era Lev Davídovich Bronstein, aquí nada es lo que parece), fue todopoderoso en Rusia, pero sufrió la deslealtad y la locura asesina de Stalin, y no fue el único. Y esa deslealtad le persiguió por todo el mundo, también en Méjico donde los supuestos amigos, encabezados por el pintor David Alfaro Siqueiros (el clan de los Dieguitos y los Macheteros), perpetraron un primer atentado contra su casa. Y fue otro de ellos, el durmiente Ramón Mercader (ahora con el nombre falso de Jacques Mornard, un hombre de negocios belga que escapa de la guerra europea con un pasaporte falso canadiense a nombre de Frank Jackson), quien asesina a Trotski con un piolet; más traiciones y deslealtades. En este video de The Guardian https://www.theguardian.com/world/video/2012/aug/20/trotsky-assassination-remembered-grandson-video, el nieto de Trotski relata el ataque sufrido a cargo de Siqueiros.

Cuando tras un periplo que le lleva desde Rusia a Turquía y de allí a Francia y Noruega, llega a México, Trotski vive la angustia de saber que sus días están contados. Troski debe abandonar la Casa Azul de Frida Kahlo ya que su infidelidad con ésta (tras intentarlo fallidamente con su hermana) levanta los celos de Rivera; también las desavenencias políticas influyeron en esta medida al frenar Trotski los intentos de protagonismo de Rivera. El fracaso del ataque a la nueva casa deja como último plan de Stalin a Ramón Mercader, entrenado para esta misión, y que ha forjado un noviazgo con una de las colaboradoras de Trotski, Sylvia Ageloff, a fin de poder entrar en la casa.

Sylvia Ageloff y Jacques Mornard

Van Heijenoort, al que apodaban el guapo Van, se enteró de la muerte de Trostki en la calle por un periódico: que voceaba un joven vendedor “Trostki, wounded by friend in home, is believed dying”. Y se convence de que si él hubiera seguido con Trotski, Ramón Mercader, el falso amigo, no le hubiera engañado. Y lamentará profundamentamente el resto de su vida el no haber estado allí.

En Estados Unidos, van Heijenoort ha tenido que ocultar su pasado comunista para sobrevivir en el macarthismo, otra época de deslealtades ignominiosas. Afortunadamente, sus diferentes identidades pasadas le ayudaron a pasar inadvertido. Pero fue leal y en su momento contribuyó activamente a preservar la memoria y los escritos de Trotski, en el Archivo Trotski de la Universidad de Harvard.

Después del crimen: Sylvia Ageloff a la izquierda de la foto y Jacques Mornard/Ramón Mercader con la cabeza vendada por las heridas causadas por los gualdaespaldas

Su deslealtad fue amorosa. El guapo Van se casó cuatro veces y fue amante esporádico de la propia Frida Kahlo. Su cuarta esposa fue Ana María Zamora, hija de un abogado de Trotski, de la que se divorció y con la que se volvió a casar para separarse de nuevo. En marzo de 1986, el guapo Van fue a visitarla a Méjico, y ella lo asesinó con tres balazos en la cabeza mientras dormía, suicidándose después

La lealtad

Esta historia (y casi cualquier otra) está llena de lealtades y deslealtades, frecuentes en la vida y también en el ámbito académico. Disculpamos habitualmente las amorosas, y menos las que tienen como motivo la ambición por el poder y la codicia. Cada día sufrimos las pequeñas y grandes deslealtades, las peores son las de los que no toman partido, los tibios que miran para otro lado. Afortunadamente, nos animan las lealtades auténticas, las que se basan en el respeto, la confianza y la sinceridad; sin ellas no valdría la pena levantarse cada mañana.

Sobre esta entrada

Descubrí la relación de Jean van Heijenoort y Trosky en el libro (novela/enasyo) de Patrick Deville, Viva, dedicado a la historia de México en ese apasionante período en el que van y vienen personajes como Pancho Villa, Emilio Zapata, Malcom Lowry, André Breton, etc. México es una encrucijada de vida. Viva es un hito más en el ciclo de viajes narrativos por el mundo y la historia de Patrick Deville, del que también forman parte Peste & Cólera, Ecuatoria o Pura Vida. A raíz de esto, y complementado con muchos documentos que me enviaron amigos del otro lado del charco, profundicé en la historia.

Pero, como infatigable lector que soy, necesitaba un libro más, y así acabo de terminar esa fantástica novela/ensayo de Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros, y que me proporcionó una visión paralela de los dos personajes de la tragedia, Trotsky y Ramón Mercader. Las terribles purgas de Stalin son también parte de esta ecuación. Mercader está enterrado en el cementerio de Kúntsevo, en Moscú, estinado a los héroes de la Unión Soviético, y, como no podía ser de otra manera en esta historia de deslealtades, bajo un nombre falso, Ramón Ivánovich López.

La tercera referencia que me gustaría hacer es a una película, El elegido, escrita y dirigida por Antonio Chavarrías, y protagonizada por Alfonso Herrera, en el papel de Ramón Mercader, y Hannah Murray, interpretando a Sylvia Ageloff. A pesar de las necesarias licencias a lo que es un relato cinematográfico, la película es muy aconsejable y narra la terrible historia del asesinato de Trotski, con sus lealtades y deslealtades.

No son las únicas obras sobre Ramón Mercader y su asesinato, Jorge Semprún, buen conocedor del sistema soviético, publicó en 1969, la novela La segunda mueerte de Ramón Mercader, y Joseph Losey dirigió en 1972 la película El asesinato de Trotsky.

Decir finalmente que una versión reducida de esta historia apareció en El País con el título El matemático que cuidaba las espaldas a Trotski el 28 de septiembre de 2016.

Nota final: Se puede econtrar más información sobre Jan van Heijenoort en

http://www.trotskyana.net/Trotskyists/Bio-Bibliographies/bio-bibl_vanheijenoort.pdf

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

 

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