Archivo de diciembre 5th, 2013

La esclavitud (de las hormigas) en los distintos países en el párrafo cuadrigentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

El párrafo presenta el contraste entre F. sanguinea y F. rufescens. Se refiere a la segunda como continental, pero según indica después la primera también es continental pues describe sus instintos en Suiza.

 

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Such are the facts, though they did not need confirmation by me, in regard to the wonderful instinct of making slaves. Let it be observed what a contrast the instinctive habits of F. sanguinea present with those of the continental F. rufescens. The latter does not build its own nest, does not determine its own migrations, does not collect food for itself or its young, and cannot even feed itself: it is absolutely dependent on its numerous slaves. Formica sanguinea, on the other hand, possesses much fewer slaves, and in the early part of the summer extremely few. The masters determine when and where a new nest shall be formed, and when they migrate, the masters carry the slaves. Both in Switzerland and England the slaves seem to have the exclusive care of the larvae, and the masters alone go on slave-making expeditions. In Switzerland the slaves and masters work together, making and bringing materials for the nest: both, but chiefly the slaves, tend and milk as it may be called, their aphides; and thus both collect food for the community. In England the masters alone usually leave the nest to collect building materials and food for themselves, their slaves and larvae. So that the masters in this country receive much less service from their slaves than they do in Switzerland.

 

Tales son los hechos -aun cuando no necesitaban, mi confirmación- que se refieren al maravilloso instinto de esclavismo. Obsérvese qué contraste ofrecen las costumbres instintivas de F. sanguinea con las de F. rufescens, que vive en el continente. Esta última no construye su propio hormiguero, ni determina sus propias emigraciones, ni recolecta comida para sí misma ni para sus crías, y ni siquiera puede alimentarse; depende en absoluto de sus numerosas esclavas; F. sanguinea, por el contrario, posee muchas menos esclavas, y en la primera parte del verano sumamente pocas; las amas determinan cuándo y dónde se ha de formar un nuevo hormiguero, y cuando emigran, las amas llevan las esclavas. Tanto en Suiza como en Inglaterra, las esclavas parecen tener el cuidado exclusivo de las larvas, y las amas van solas en las expediciones para coger esclavas. En Suiza, esclavas y amas trabajan juntas haciendo el hormiguero y llevando materiales para él; unas y otras, pero principalmente las esclavas, cuidan y ordeñan -como pudiera decirse- sus pulgones, y de este modo unas y otras recogen comida para la comunidad. En Inglaterra, sólo las amas abandonan ordinariamente el hormiguero para recoger materiales de construcción y comida para sí mismas, sus larvas y esclavas; de modo que las amas en Inglaterra reciben muchos menos servicios de sus esclavas que en Suiza.

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