Un tal M. Flourens, siempre ardiente y joven, daba su lección con el mayor éxito,….

En su obra titulada Paris au XXe siècle, Julio Verne hace que su personaje principal, Michel Dufrénoy, pasee errante a través de la ciudad de Paris en el invierno de 1962.
Al pasar por delante de la Sorbona, un tal M. Flourens, indica el autor, daba su lección con el mayor éxito, siempre ardiente y joven:
Por fin llegó, sin advertirlo, al bulevar Sebastopol, de la ribera izquierda, pasó frente a la Sorbona, donde M. Flourens dictaba todavía con gran éxito su curso, siempre ardoroso, siempre joven
Y aquí Verne hace un guiño al otro Flourens, el verdadero, el que como nosotros se atragantaba al leer los disparates contenidos en el Origen de las Especies. Pierre Jean Marie Flourens, fundador de la neurobiología experimental de quien hablaremos pronto y que había escrito, entre otros muchos, un libro titulado: “De la longévité humaine et de la quantité de vie sur le globe” (De la longevidad humana y de la cantidad de vida sobre el globo), publicado por Garnier frères en 1854 y del que se publicaron cuatro ediciones antes de 1875.
El Flourens de ficción estaba (y está todavía) vivo en la novela de Verne, lamentablemente el verdadero no dispondría de mucho tiempo para disfrutar de las ironías contenidas en las novelas de Verne o de atragantarse con las perogrulladas de Darwin. Aquejado de una enfermedad, Flourens, el verdadero Pierre Jean Marie Flourens, padre de Gustave y de Émile se retiraba en 1864 de toda actividad pública. En ese mismo año había escrito su libro titulado Examen du libre de M Darwin sus l’Origine des Espèces, del que tendremos ocasión de hablar. La enfermedad se lo llevaría a la tumba el seis de diciembre de 1867.
Pero,….¿Cómo llegué a enterarme de la existencia de Pierre Flourens?
Esta es una historia bien curiosa que les contaré enseguida,….
Referencia:
Jules Verne. Paris au XXe siècle, ch. XVI. Paris : Hachette, le cherche midi 1994, p. 193
Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.
Émile Flourens, ministro, diputado y escritor antimasónico. ¿Será este el great gun a quien se refería Darwin en su carta del quince de junio de 1864?

Buscando y rebuscando; acá y allá, encontramos algunos candidatos a ese título honorífico de great gun que Darwin aplicaba en su correspondencia a alguien que habría sufrido un atragantamiento al leer el Origen de las Especies. Veíamos ya que no se trataba de Gustave Flourens, militar que había muerto asesinado el tres de abril de 1871. Pero Gustave tenía un hermano que llevó también una vida muy interesante. ¿Quién era Émile Flourens , el hermano menor de Gustave? ¿Acaso era éste el great gun a quien se refería Darwin en su carta al aventurero Wallace?
Auditor en el Conseil d’État entre 1863 y 1868, conseiller d’État en 1879, y Director de Cultos en el Ministerio del Interior, Ministro de Asuntos Exteriores entre 1886 y 1888, Émile Flourens se retiró en 1906 para dedicarse a escribir varias obras conforme a su clara vocación antimasónica, como esta titulada Un Fiasco Maçonique a l’Aurore du vingtième siècle de l’ère chretienne que hoy se puede consultar en Gallica.
En sus libros, Émile Flourens criticó al Tribunal International de La Haya y denunció las premisas de la creación de la Sociedad de Naciones y del Tribunal Permanente de Justicia, señalando las influencias masónicas para crear un gobierno mundial, una justicia mundial y una religión global, un Nuevo Orden Mundial ……..
Todo esto y alguna cosa más cuenta la versión en francés del Diccionario de Neolengua.
Pero en relación con el punto que nos preocupaba en esta historia hemos de decir que no. Tampoco es Émile Flourens el big Gun a quien se refería Darwin en su carta al aventurero Wallace.
Vemos que hay muchos Flourens, militares, políticos y escritores antimasónicos, reales e inspiradores de personajes de ficción como el mismísimo Capitán Nemo, pero ninguno de los vistos hasta ahora es el verdadero M. Flourens, el great gun que se atragantaba al leer el Origen de las Especies. Antes de conocer a este verdadero Flourens atragantado, antes de escuchar sus explosiones, vamos a ver quién es, porque este existe todavía, el otro Flourens, el Flourens de ficción………
Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.
Un tal M. Flourens, militar destacado, ….¿sería este el great gun que se atragantaba con el libro de Darwin?
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Habíamos visto que en una carta a su amigo, el aventurero Wallace, Darwin expresaba una más que dudosa alegría al descubrir que un great gun, Flourens se había atragantado con la lectura de su libro cuyo título empieza por El Origen de las Especies.
Nos preguntábamos quién sería este Flourens y hemos encontrado un primer candidato.
Se trata de Gustave Flourens (1838-71; en la foto) quien, según nos informa el Diccionario de Neolengua en su versión francesa, era un universitario, político y un destacado militar: una personalidad en la Comuna de Paris que fue asesinado en abril de 1871.
Rojo republicano, anti-imperialista. Luchó contra el imperio otomano en Creta con el grado de capitán y en la insurrección de Polonia de 1863. Por otra parte nos dicen que fue amigo íntimo de Karl y Jenny Marx.
Defensor de los nacionalistas irlandeses, Se opuso al Segundo Imperio y fue hecho prisionero y exiliado. Regresó a Francia con la República y participó en el levantamiento de Paris en 1870, nombrado coronel al cargo de la defensa del Paris revolucionario. Fue asesinado, al parecer, el tres de abril de 1871. A pesar de haberse batido en duelo, a pesar de haber sido un hombre de armas y haber llegado a general, no es éste el Flourens a quien Darwin había llamado big gun. No. Al parecer no es éste quien se había atragantado con la lectura de El Origen de las Especies,…..
Dicen que este Flourens, que durante su exilio en Londres y en Bélgica había escrito varios libros importantes tales como Histoire de l’homme (1863) y Science de l’homme (1865), y otros de carácter político, y que luego en Paris a lo largo de 1869 había llevado una agitada vida, sirvió de inspiración a Julio Verne para su personaje del Capitán Nemo. Por lo tanto este Flourens sería al menos dos personajes, uno real y otro de ficción, pero no era este el Flourens que se había atragantado al leer a Darwin.
¿Será tal vez su hermano Émile? Veremos,…………..
Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.
A great gun Flourens has written a little dull book against me….

El quince de junio de 1864 Charles Darwin escribe una carta a su amigo, el aventurero Wallace. Esta carta que hoy es la número 4535 del Darwin correspondence Project contiene un párrafo final, marcado como P. S. (Post Scriptum) que dice:
P.S. A great gun Flourens has written a little dull book against me which pleases me much for it is plain that our good work is spreading in France. He speaks of the “engouement” about this book so full of empty & presumptuous thoughts.
Párrafo que expresa una más que dudosa complacencia (?) del autor con una crítica severa y rigurosa que su libro acababa de recibir merecidamente en Paris. Traduciendo este párrafo queda:
P.S. Un gran cañón, Flourens, ha escrito un librito aburrido contra mí que me complace mucho puesto que muestra que nuestro buen trabajo se extiende en Francia. Él habla de su “engouement” sobre este libro ” tan lleno de pensamientos vacíos y presumidos.
Lo que su autor llama “un librito aburrido”, contiene una crítica demoledora de El Origen de las Especies que, de haberse difundido como debía, hubiese dejado las ideas expuestas en el bestseller en el sitio que les corresponde y que debió haber sido su único destino: El cesto de los papeles.
Flourens, además de una crítica rigurosa, decía en su libro haberse atragantado con el libro de Darwin (“engouement” puede traducirse como atoramiento u obstrucción; lo traduciré como atragantamiento). Pero vayamos enfocando bien los temas que nos interesan,….. En primer lugar: ¿Quién era este big gun, Flourens, que se había atragantado con el libro de Darwin?
Pronto lo veremos, pero antes que nada hay que indicar que Flourens no era sólo una persona muy importante. Flourens eran varias personas, todas importantes. Algunas de ellas reales, otras de ficción. Vemos quiénes son todos estos Flourens reales y de ficción……para lo que comenzaremos por un destacado militar,…..
Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.
Lección de Anatomía Comparada por Cuvier

Todo ser organizado forma un conjunto, un sistema único y cerrado, cuyas partes se corresponden mutuamente y concurren a la misma acción definitiva, mediante una reacción recíproca. Ninguna de estas partes puede cambiar sin que las otras cambien, y por consiguiente cualquiera de ellas, tomada por separado, indica y determina todas las demás: así, si los intestinos de un animal están organizados de tal manera que han de digerir carne fresca, hace falta también que sus mandíbulas sean construidas para devorar una presa; sus uñas, para agarrarla y desgarrarla; sus dientes, para cortarla y trocearla; el sistema entero de sus órganos del movimiento, para perseguirla y alcanzarla; sus órganos de los sentidos, para percibirla de lejos; hasta hace falta que la naturaleza haya colocado en su cerebro el instinto necesario para saber esconderse y tender trampas a sus víctimas. Tales serán las condiciones generales del régimen carnívoro: todo animal destinado a este régimen las reunirá infaliblemente, porque su raza no habría podido subsistir sin ellas; pero bajo estas condiciones generales, existen otras particulares, relativas al tamaño, a la especie; a la presa para la cual el animal está dispuesto; y de cada una de estas condiciones particulares resultan modificaciones de detalle en las formas que derivan de las condiciones generales; no sólo la clase, sino que el orden, el género, y hasta la especie, se encuentran expresados en la forma de cada parte. En efecto, para que la mandíbula pueda coger, necesitará que su cóndilo tenga cierta forma; que haya cierta relación entre la posición de la resistencia y la de la potencia con su punto de apoyo, cierto volumen en el músculo temporal que exige una cierta extensión en el hoyo que le recibe, y una cierta convexidad del arco cigomático bajo el cual pasa; este arco cigomático debe también tener una cierta fuerza para dar apoyo al músculo masetero.
Para que el animal pueda llevarse su presa, le hace falta cierto vigor en los músculos que levantan su cabeza, de donde resulta una forma determinada en las vértebras donde estos músculos tienen sus ligamentos, y en el occipucio donde se insertan.
Para que los dientes puedan cortar la carne, hace falta que sean cortantes, y que lo sean más o menos, según tengan, más o menos, que cortar exclusivamente carne. Su base deberá ser tanto más sólida, cuanto más y más gruesos sean los huesos que deban quebrantar. Todas estas circunstancias influirán también en el desarrollo de todas las partes que sirven para mover la mandíbula.
Para que las uñas puedan coger esta presa, será necesaria cierta movilidad en los dedos, cierta fortaleza en las uñas, de donde resultan formas determinadas en todas las falanges, y distribuciones necesarias de músculos y de tendones; hará falta que el antebrazo tenga una cierta facilidad para el giro, de donde todavía resultarán formas determinadas en los huesos que lo componen; pero los huesos del antebrazo que se articulan sobre el húmero, no pueden cambiar de formas sin provocar cambios en éste. Los huesos del hombro deberán tener un cierto grado de firmeza en los animales que emplean sus brazos para coger, y todavía resultará de eso que ellos tendrán formas particulares. El juego de todas estas partes exigirá en todos sus músculos ciertas proporciones, y los ligamentos de estos músculos tan proporcionados, determinarán todavía más particularmente las formas de los huesos. Es fácil ver que se pueden sacar conclusiones semejantes para las extremidades posteriores que contribuyen a la rapidez del movimiento general; para la composición del tronco y las formas de las vértebras, que influyen en la facilidad, la flexibilidad de este movimiento, para las formas de los huesos de la nariz, de la órbita, de la oreja, cuyas relaciones con los sentidos del olfato, de la vista, del oído son evidentes. En una palabra, la forma del diente provoca la forma del cóndilo, la del omóplato, la de las uñas, …..tal y como la ecuación de una curva provoca todas sus propiedades; y lo mismo que tomando cada propiedad por separado como base de una ecuación particular, encontraríamos, tanto la ecuación ordinaria, como todas sus demás propiedades, lo mismo la uña, el omóplato, el cóndilo, el fémur, y todos los demás huesos tomados cada uno por separado, dan el diente o se dan recíprocamente; y comenzando con cada uno de ellos, quien tuviese racionalmente las leyes de la economía orgánica, podría rehacer todo el animal.
Imagen: Encyclopedie Larousse
Texto en francés:
Tout être organisé forme un ensemble, un système unique et clos, dont les parties se correspondent mutuellement et concourent à la même action définitive, par une réaction réciproque. Aucune de ces parties ne peut changer sans que les autres changent aussi, et par conséquent aucune d’elles, prises séparément, indique et donne toutes les autres: ainsi si les intestins d’un animal sont organisés d’une manière à ne digèrer que de la chair récente, il faut aussi que ses mâchoires soient construites pour dévorer une proie; ses griffes, pour la saissir et la déchirer; ses dents, pour la couper et la diviser; le système entier de ses organes du mouvement, pur l apoursuivre et pour l’atteindre; ses organes du sens, pour l’apercevoir de loin; il faut même que la nature ait placé dans son cerveau l’instinct nécessaire pour savoir se cacher et tendre des pièges à ses victimes. Telles seront les conditions generales du régime carnivore: tout animal destiné à ce régime les reunirá infailliblement, car sa race n’aurait pu subsister sans elles; mais sous ces conditions générales, il en existe de particulières, relatives à la grandeur, , à l’espèce; au séjour de la proie pour laquelle l’animal est disposé; et de chacune de ces conditions particulières résultent des modifications de détail dans les formes qui dérivent des conditions générales; ainsi non seulement la clase, mais l’ordre, mais le genre, et jusqu’à l’espèce, se trouvent exprimés dans la forme de chaque partie. En effet, pour que la mâchoire puisse saisir, il lui faut une certaine forme de condyle, un certain rapport entre la position de la résistance et celle de la puissance avec le point d’appui, un certain volume dans le muscle crotaphite qui exige une certaine étendue dans la fosse qui le reçoit, et une certaine convexité de l’arcade zygomatique sous laquelle il passe; cette arcade zygomatique doit aussi avoir une certaine force pour donner appui au muscle masséter.
Pour que l’animal puisse emporter sa proie, il lui faut une certaine vigeur dans les muscles qui soulève sa tête, d’où résulte une forme déterminée dans les vertèbres où ces muscles ont leurs attaches, et dans l’occiput où ils s’insèrent.
Pour que les dents puissent couper la chair, il faut qu’elle soient tranchantes, et qu’elles le soient plus ou moins, selon qu’elles auront plus ou moins exclusivement de la chair à couper. Leur base devra être d’autant plus solide, qu’elle auront plus d’os, et de plus gros os à briser. Toutes ces circonstances influeront aussi sur le développement de toutes les parties qui servent à mouvoir la mâchoire.
Pour que les griffes puissent saisir cette proie, il faudra une certaine mobilité dans les doigts, une certaine force dans les ongles, d’où résulteront des formes détermineées dans toutes les phalanges, et des distributions nécessaires de muscles et de tendons; il faudra que l’avant-bras ait une certaine facilité à se tourner, d’où résulteront encore des formes déterminées dans les os qui le composent; mais les os de l’avant-bras s’articulant sur l’humérus, ne peuvent changer de formes sans entraîner des changemens dans celui-ci. Les os de l’épaule devront avoir un certain degré de fermeté dans les animaux qui emploient leurs bras pour saisir, et il en résultera encore pour eux des formes particulères. Le jeu de toutes ces parties exigera dans tous leurs muscles de certaines proportions, et les impressions de ces muscles ainsi proportionnés, détermineront encore plus particulièrement les formes des os.
Il est aisé de voir que l’on peut tirer des conclusions semblables pour les extrémités postérieures qui contribuent à la rapidité des mouvemens généraux; pour la composition du tronc et les formes des vertèbres, qui influent sur la facilité, la flexibilité de ces mouvemens, pour les formes des os du nez, de l’orbite, de l’oreille, dont les rapports avec la perfection des sens de l’odorat, de la vue, de l’ouïe sont évidens. En un mot, la forme de la dent entraîne la forme du condyle, celle de l’omoplate, celle des ongles, tout comme l’équation d’une courbe entraîne toutes ses propriétés; et de même qu’en prenant chaque propriété séparément pour base d’une équation particulière, on retrouverait, et l’équation ordinaire, et toutes les autres propriétés quelconques, de même l’ongle, l’omoplate, le condyle, le fémur, et tous les autres os pris chacun séparément, donnent la dent ou se donnent réciproquement; et en commençant par chacun d’eux, celui qui posséderait rationnellement les lois de l’économie organique, pourrait refaire tout l’animal.
Texto comentado aquí:
http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=56790&origen=notiweb&dia_suplemento=lunes
Lectura aconsejada:
Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.
Incorrecciones sobre las plantas, entre otros errores de OSMNS

Para celebrar el día Internacional de la Fascinación por las Plantas y, sin querer hacer hoy una crítica exhaustiva de El Origen de las Especies, puede ser oportuno hacer un breve sumario de los principales errores encontrados en ésta obra con especial referencia a los que se refieren a las plantas.
En general, algunos de los principales errores del Origen son:
- Abuso del lenguaje.
- Desconocimiento elemental de la Historia Natural.
- Falta de originalidad : Darwin copia de Lamarck.
- Eugenesia, esa peligrosa doctrina social que se encuentra detrás de la Supervivencia de los más aptos.
En particular, relacionados con los puntos 1 y 2 arriba indicados, son importantes los siguientes errores puntuales :
- Confusión entre selección y mejora genética, error fundacional sin el cual sería imposible pensar en selección natural alguna.
- Confusión entre especie y variedad. Manifiesta por ejemplo en la única figura del libro en donde las especies se convierten en variedades arbitrariamente.
- Abuso de la personificación. Selección Natural no es teoría científica sino una mera personificación de la naturaleza.
- Ambigüedad : Al menos quince significados distintos para Selección Natural, el concepto central de la obra (Demasiadas contradicciones,……….)
Entre los errores que, en el Origen de las Especies, se refieren a las plantas encontramos algunos notables. Algunos tienen que ver con el punto 4 indicado arriba que consiste en que la Selección Natural o Supervivencia de los más aptos no es teoría científica sino que es una doctrina social. Una ideología en la que prima la competición. Esta manera de llevar las cuestiones humanas al terreno de la naturaleza fue reconocida desde antiguo y denominada a veces como Antropomorfismo o Personificación y choca estrepitosamente con la realidad más elemental y, sobre todo, cuando esta se refiere al mundo de las plantas. Así, por ejemplo, en el párrafo doscientos cincuenta y ocho, leemos lo siguiente:
Pero cuando tenemos presente que casi todas las especies, incluso en sus regiones primitivas, aumentarían inmensamente en número de individuos si no fuese por otras especies que están en competencia con ellas; que casi todas las especies hacen presa de otras o les sirven de presa; en una palabra, que cada ser orgánico está directa o indirectamente relacionado del modo más importante con otros seres orgánicos, vemos que la superficie ocupada por los individuos de una especie en un país cualquiera no depende en modo alguno exclusivamente del cambio gradual de las condiciones físicas, sino que depende, en gran parte, de la presencia de otras especies de las que vive aquélla, o por las cuales es destruida, o con las que entra en competencia; y como estas especies son ya entidades definidas que no pasan de una a otra por gradaciones insensibles, la extensión ocupada por una especie, dependiendo como depende de la extensión ocupada por las otras, tenderá a ser rigurosamente limitada. Es más: toda especie, en los confines de la extensión que ocupa, donde existe en número más reducido, estará muy expuesta a completo exterminio, al variar el número de sus enemigos o de sus presas o la naturaleza del clima y, de este modo, su distribución geográfica llegará a estar todavía más definidamente limitada.
Decir que casi todas las especies hacen presa de otras o les sirven de presa es mucho decir. Existen en la naturaleza aproximadamente trescientas o cuatrocientas mil especies de plantas. Todas ellas capaces de obtener su energía de la luz solar mediante la fotosíntesis, el Carbono directamente del aire y, en muchos casos, también el nitrógeno del aire mediante asociaciones simbióticas con bacterias. Las plantas no necesitan hacer presa de ninguna otra especie y tan sólo ocurre esto en algunos casos excepcionales como las mal llamadas plantas carnívoras. Tampoco las plantas son presa de ninguna otra especie pues gustosamente producen raíces, tubérculos, tallos, hojas, flores, semillas y frutos, con abundancia y generosidad, para que otras especies heterotróficas, menos favorecidas por la naturaleza y dependientes de ellas en este sentido, puedan seguir su costoso caminar en el complejo ciclo de la vida. Las plantas, en definitiva, nos demuestran que es posible vivir sin tener necesariamente que hacer presa ni tampoco ser presa. Todo un ejemplo cuando tanto esfuerzo a nuestro alrededor pretende convencernos a presión de todo lo contrario.
La importancia de la cola en muchos animales denuncia su origen acuático en el párrafo tricentésimo quinto de El Origen de las Especies

La importancia de la cola en muchos animales denuncia (o mejor traiciona, según el autor) su origen acuático. No pregunten por qué. Seguro que tiene alguna respuesta basada en la selección natural.
Habiéndose formado en un animal acuático una cola bien desarrollada, pudo ésta después llegar a ser modificada para toda clase de usos, como un mosqueador, un órgano de prensión, o como ayuda para volverse, según ocurre en el caso del perro, aun cuando la ayuda en este último caso ha de ser muy pequeña, pues la liebre, que apenas tiene cola, puede dar vuelta aún más de prisa.
Al terminar estos párrafos dedicados a la cola resulta inevitable hacer una mención a la descripción del término “cola” en el Diccionario del diablo de Ambrose Bierce:
305
Organs now of trifling importance have probably in some cases been of high importance to an early progenitor, and, after having been slowly perfected at a former period, have been transmitted to existing species in nearly the same state, although now of very slight use; but any actually injurious deviations in their structure would of course have been checked by natural selection. Seeing how important an organ of locomotion the tail is in most aquatic animals, its general presence and use for many purposes in so many land animals, which in their lungs or modified swim-bladders betray their aquatic origin, may perhaps be thus accounted for. A well-developed tail having been formed in an aquatic animal, it might subsequently come to be worked in for all sorts of purposes, as a fly-flapper, an organ of prehension, or as an aid in turning, as in the case of the dog, though the aid in this latter respect must be slight, for the hare, with hardly any tail, can double still more quickly.
Órganos hoy de escasa importancia han sido, probablemente, en algunos casos, de importancia suma a un antepasado remoto, y, después de haberse perfeccionado lentamente en un período anterior, se han transmitido a las especies actuales, casi en el mismo estado, aunque sean ahora de poquísimo uso; pero cualquier modificación en su estructura realmente perjudicial habría sido, sin duda, impedida por selección natural. De este modo, viendo la importancia que tiene la cola como órgano de locomoción en la mayor parte de los animales acuáticos, puede quizás explicarse su presencia general y su uso para muchos fines en tantos animales terrestres que, con sus pulmones o vejigas natatorias modificadas, denuncian su origen acuático. Habiéndose formado en un animal acuático una cola bien desarrollada, pudo ésta después llegar a ser modificada para toda clase de usos, como un mosqueador, un órgano de prensión, o como ayuda para volverse, según ocurre en el caso del perro, aun cuando la ayuda en este último caso ha de ser muy pequeña, pues la liebre, que apenas tiene cola, puede dar vuelta aún más de prisa.
La necesidad del rabo y su origen en el párrafo tricentésimo cuarto de El Origen de las Especies

La existencia de los cuadrúpedos depende de los insectos. Si los insectos le molestan es necesario que el cuadrúpedo desarrolle algún método para quitárselos de encima. Es así, dice el autor en este increíble párrafo como, poco a poco, gradualmente, la selección natural va creando el rabo:
La cola de la jirafa parece como un mosqueador construido artificialmente, y, a primera vista, parece increíble que pueda haberse adaptado a su objeto actual por pequeñas modificaciones sucesivas, cada vez más adecuadas para un objeto tan trivial como el de ahuyentar las moscas; sin embargo, tenemos que detenernos antes de ser demasiado categóricos, aun en este caso, pues sabemos que la distribución y existencia del ganado vacuno y otros animales en América del Sur depende en absoluto de su facultad de resistir los ataques de los insectos, de modo que, los individuos que de algún modo pudiesen defenderse de estos pequeños enemigos, serían capaces de ocupar nuevos pastos y de conseguir de este modo una gran ventaja
304
In the first place, we are much too ignorant in regard to the whole economy of any one organic being to say what slight modifications would be of importance or not. In a former chapter I have given instances of very trifling characters, such as the down on fruit and the colour of its flesh, the colour of the skin and hair of quadrupeds, which, from being correlated with constitutional differences, or from determining the attacks of insects, might assuredly be acted on by natural selection. The tail of the giraffe looks like an artificially constructed fly-flapper; and it seems at first incredible that this could have been adapted for its present purpose by successive slight modifications, each better and better fitted, for so trifling an object as to drive away flies; yet we should pause before being too positive even in this case, for we know that the distribution and existence of cattle and other animals in South America absolutely depend on their power of resisting the attacks of insects: so that individuals which could by any means defend themselves from these small enemies, would be able to range into new pastures and thus gain a great advantage. It is not that the larger quadrupeds are actually destroyed (except in some rare cases) by flies, but they are incessantly harassed and their strength reduced, so that they are more subject to disease, or not so well enabled in a coming dearth to search for food, or to escape from beasts of prey.
En primer lugar, nuestra ignorancia por lo que toca al conjunto de la economía de cualquier ser orgánico es demasiado grande para decir qué modificaciones pequeñas serán de importancia y cuáles no. En un capítulo anterior he dado ejemplos de caracteres insignificantes -como el vello de los frutos y el color de su carne, el color de la piel y pelo de los mamíferos- sobre los cuales, bien por estar relacionados con diferencias constitucionales, bien por determinar el ataque de los insectos, podía seguramente haber obrado la selección natural. La cola de la jirafa parece como un mosqueador construido artificialmente, y, a primera vista, parece increíble que pueda haberse adaptado a su objeto actual por pequeñas modificaciones sucesivas, cada vez más adecuadas para un objeto tan trivial como el de ahuyentar las moscas; sin embargo, tenemos que detenernos antes de ser demasiado categóricos, aun en este caso, pues sabemos que la distribución y existencia del ganado vacuno y otros animales en América del Sur depende en absoluto de su facultad de resistir los ataques de los insectos, de modo que, los individuos que de algún modo pudiesen defenderse de estos pequeños enemigos, serían capaces de ocupar nuevos pastos y de conseguir de este modo una gran ventaja. No es que los grandes cuadrúpedos sean positivamente destruidos -excepto en algunos raros casos- por moscas, pero se ven de continuo atormentados, y su fuerza disminuye de manera que están más sujetos a enfermedades, o no son tan capaces de buscar alimento en cuanto venga un tiempo de escasez, o de escapar de los ataques de los carnívoros.
Contradicción en el párrafo tricentésimo tercero de El Origen de las Especies

El autor poseee un modo de razonamiento verdaderamente peculiar. Dos o tres párrafos atrás (294) indicaba que la selección natural obra por el bien de cada ser. En este, por el contrario, dice que “mediante la supervivencia de los individuos más adecuados y la destrucción de los menos adecuados”. ¿En qué quedamos?, ¿Será posible que alguien confunda el bien de cada ser con la destrucción de aquellos seres que son menos adecuados?
303 ORGANS OF LITTLE APPARENT IMPORTANCE, AS AFFECTED BY NATURAL SELECTION.
As natural selection acts by life and death, by the survival of the fittest, and by the destruction of the less well-fitted individuals, I have sometimes felt great difficulty in understanding the origin or formation of parts of little importance; almost as great, though of a very different kind, as in the case of the most perfect and complex organs.
Como la selección natural obra mediante la vida y la muerte – mediante la supervivencia de los individuos más adecuados y la destrucción de los menos adecuados-, he encontrado algunas veces gran dificultad en comprender el origen o formación de partes de poca importancia; dificultad casi tan grande, aunque de naturaleza muy diferente, como la que existe en el caso de los órganos más perfectos y complejos.
La Teoría de Creación Independiente de las especies, única teoría original en esta obra obra, vuelve con nuevos bríos en el párrafo tricentésimo segundo de El Origen de las Especies

Dice el autor con gran atrevimiento:
me he asombrado de lo raro que es el poder citar un órgano para el cual no se conozca algún grado de transición.
Y es que, para él, ciertos órganos son grados de transición de otros órganos y de ahí su asombro precisamente porque la naturaleza no le muestre nada que no sea exactamente lo que él quiere ver; es decir lo que tiene asumido de manera preconcebida. Su mentalidad no dista mucho de la de Procrusto, paradigma de la anticiencia a quien nos hemos referido en repetidas ocasiones
Sigue empleando un tono verdaderamente peculiar:
Ciertamente es una verdad que rara vez, o nunca, se presentan en un ser viviente órganos nuevos que parezcan como creados para un fin especial, según enseña también la vieja y algo exagerada regla de Historia Natural, de Natura non facit saltum.
Puesto que si, según su teoría los órganos nuevos son aquellos que aparecen sin estar creados para un fin especial, entonces no pueden estar creados para un fin especial.
El autor acaba de prohibir que la naturaleza haga saltos. A partir de este párrafo aquellos afortunados descubridores de yacimientos excepcionales harán mejor en ocultarlos de la información pública so pena de ser perseguidos.
302
Finally, then, although in many cases it is most difficult even to conjecture by what transitions organs could have arrived at their present state; yet, considering how small the proportion of living and known forms is to the extinct and unknown, I have been astonished how rarely an organ can be named, towards which no transitional grade is known to lead. It is certainly true, that new organs appearing as if created for some special purpose rarely or never appear in any being; as indeed is shown by that old, but somewhat exaggerated, canon in natural history of “Natura non facit saltum.” We meet with this admission in the writings of almost every experienced naturalist; or, as Milne Edwards has well expressed it, “Nature is prodigal in variety, but niggard in innovation.” Why, on the theory of Creation, should there be so much variety and so little real novelty? Why should all the parts and organs of many independent beings, each supposed to have been separately created for its own proper place in nature, be so commonly linked together by graduated steps? Why should not Nature take a sudden leap from structure to structure? On the theory of natural selection, we can clearly understand why she should not; for natural selection acts only by taking advantage of slight successive variations; she can never take a great and sudden leap, but must advance by the short and sure, though slow steps.
Finalmente, pues, aunque en muchos casos es dificilísimo aún el conjeturar por qué transiciones han llegado los órganos a su estado presente; sin embargo, considerando el pequeño número de formas vivientes y conocidas en comparación con el de las formas extinguidas y desconocidas, me he asombrado de lo raro que es el poder citar un órgano para el cual no se conozca algún grado de transición. Ciertamente es una verdad que rara vez, o nunca, se presentan en un ser viviente órganos nuevos que parezcan como creados para un fin especial, según enseña también la vieja y algo exagerada regla de Historia Natural, de Natura non facit saltum. La encontramos admitida en los escritos de casi todos los naturalistas experimentados, o, como Milne Edwards lo ha expresado muy bien, la Naturaleza es pródiga en variedad, pero tacaña en innovación. Según la teoría de la creación, ¿por qué ha de haber tanta variedad y tan poca verdadera novedad? Suponiendo que todas las partes y órganos de tantos seres independientes hayan sido creados separadamente para su propio lugar en la Naturaleza, ¿por qué han de estar con tanta frecuencia enlazados entre sí por series de gradaciones? ¿Por qué la Naturaleza no ha dado un salto brusco de conformación a conformación? Según la teoría de la selección natural, podemos comprender claramente por qué no lo hace, pues la selección natural obra solamente aprovechando pequeñas variaciones sucesivas; no puede dar nunca un gran salto brusco, sino que tiene que adelantar por pasos pequeños y seguros, aunque sean lentos.
Imagen de Iba Mendes Pesquisa: Natura non facit saltum?





















"Presentación del libro: El Naturalista en su Siglo: Homenaje a Mariano de la Paz Graells en el CC aniversario de su Nacimiento. Centro Riojano de Madrid, 16 de Septiembre, 2009"