Posts etiquetados con ‘Críticos de Darwin’

Críticos de Darwin: George Paulin

What, encourages me to think that I have not been too late in entering upon this field of inquiry, and of subjecting what Science calls its creed to a critical investigation, is my perception of the fact that no one,so far as I am aware, has ever before inquired into and examined the fundamental principles of the Darwinian Theory.

 

Lo que me anima a pensar que no estoy retrasado al hacerme estas preguntas, y al someter a lo que la Ciencia llama su credo a una investigación crítica, es mi percepción del hecho de que nadie, que yo sepa, alguna vez ha antes investigado y examinado los principios fundamentales de la Teoría Darwiniana.

 

George Paulin. No Struggle for Existence, no Natural Selection. 1908.

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Vasconcelos sobre el darwinismo

Vasconcelos, José (1882-  1959)

La tesis central del presente libro que las distintas razas del mundo tienden a mezclarse cada vez más, hasta formar un nuevo tipo humano, compuesto con la selección de cada uno de los pueblos existentes. Se publicó por primera vez tal presagio en la época en que prevalecía en el mundo científico la doctrina darwinista de la selección natural que salva a los aptos, condena a los débiles; doctrina que, llevada al terreno social por Gobineau, dio origen a la teoría del ario puro, defendida por los ingleses, llevada a imposición aberrante por el nazismo.

Contra esta teoría surgieron en Francia biólogos como Leclerc du Sablon y Noüy, que interpretan la evolución en forma diversa del darwinismo, acaso opuesta al darwinismo. Por su parte, los hechos sociales de los últimos años, muy particularmente el fracaso de la última gran guerra, que a todos dejó disgustados, cuando no arruinados, han determinado una corriente de doctrinas más humanas.
Y se da el caso de que aún darwinistas distinguidos viejos sostenedores del espencerianismo, que desdeñaban a las razas de color y a las mestizas, militan hoy en asociaciones internacionales que, como la Unesco, proclaman la necesidad de abolir toda discriminación racial y de educar a todos los hombres en la igualdad, lo que no es otra cosa que la vieja doctrina católica que afirmó la actitud del indio para los sacramentos y por lo mismo su derecho de casarse con blanca o con amarilla.

(La Raza Cósmica. Prólogo)

El triunfo del blanco se inició con la conquista de la nieve y del frío. La base de la civilización blanca es el combustible. Sirvió primeramente de protección en los largos inviernos; después se advirtió que tenía una fuerza capaz de ser utilizada no sólo en el abrigo sino también en el trabajo; entonces nació el motor, y de esta suerte, del fogón y de la estufa precede todo el maquinismo que está transformando al mundo.
Una invención semejante hubiera sido imposible en el cálido Egipto, y en efecto no ocurrió allá, a pesar de que aquella raza superaba infinitamente en capacidad intelectual a la raza inglesa. Para comprobar esta última afirmación basta comparar la metafísica sublime del Libro de los Muertos de los sacerdotes egipcios, con las chabacanerías del darwinismo spenceriano. El abismo que separa a Spencer de Hermes Trimegisto no lo franquea el dolicocéfalo rubio ni en otros mil años de adiestramiento y selección.

(La Raza Cósmica)

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Críticos de Darwin: Lista por orden alfabético

  1. Abdalla, Mauricio
  2. Agassiz, Louis
  3. Agnolli, Francesco
  4. Agudelo,  Guillermo
  5. Aizpún,  Felipe
  6. Alnaes, Karsten
  7. Arvelo,  Alejandro
  8. von Baer, Karl Ernst
  9. Bateson, William
  10.  Behe,  Michael
  11.  Berg,  Lev
  12.  Berlinski,  David
  13.  Bernard,  Claude
  14.  Bernard Shaw,  Georges
  15.  von Bertalanffy
  16.  Berthault, Guy
  17. Bethel, Tom
  18.  Bohlin,  Raymond
  19.  Bradbury,  Andrew
  20. Bree, Charles
  21.  Broom,  Robert
  22.  Butler,  Samuel
  23.  Campbell, John Angus
  24.  Cannetti, Elias
  25.  Cannon,  Herbert Graham
  26.  Cansinos Assens, Rafael
  27.  Carrau, Ludovic
  28.  Cervantes, Emilio
  29.  Clark,  Austin Hobart
  30. Clement Coe, Charles
  31.  Cohen, I. L.
  32.  Conway Morris, Simon
  33.  Cope,  Edward Drinker
  34.  Corner, Edred  John Henry
  35.  Coyne, Jerry
  36. Chaline, Jean
  37. Chandebois, Rosine
  38.  Chapman, Bruce
  39.  Chauvin, Remy
  40.  Chomsky, Noam
  41. Dambricourt-Malassé, Anne
  42.  Danilevskii, Nicolai
  43.  Darlington, Cyril
  44.  Dembski, William A.
  45.  Denton, Michael
  46.  Dewar,  Douglas
  47.  Déperet, Charles
  48.  Eden, Murray
  49.  Eimer,  Theodor
  50.  Eiseley, Loren
  51.  Eldredge,  Niles
  52.  Engels, Friedrich
  53. Fée, Antoine Laurent Apollinaire (1789-1874)
  54.  Fisher, Roderick C.
  55. Flourens, Pierre
  56.  Fodor, Jerry Alan
  57.  Fondi, Roberto
  58.  Forth,  Charles
  59.  Fraser, Alex
  60.  Freud, Sigmund
  61.  Futuyuma, Douglas
  62.  Garrido, Julio
  63.  Gaylord Simpson, Georges
  64.  Giertych, Maciej
  65.  Gilson,  Etienne
  66.  Goldschmidt, Richard B.
  67. Goodwin, Brian
  68.  Gorki, Maxim
  69.  Goswami, Amit
  70.  Grassé, Paul
  71.  Grene, Marjorie
  72.  Groothuis, Douglas
  73.  Haines, David
  74.  Haughton, Samuel
  75.  Hellewig, Jon
  76.  Hitching, Francis
  77.  Ho, Wing Meng
  78.  Ho, Mae-Wan
  79.  Hodge, Charles
  80.  Hofstadter, Richard
  81.  Hostetter, Carl
  82.  Horn, Henry Stainken
  83.  Howells, William
  84. Hoyle, Fred
  85.  Hunter, Cornelius
  86. Hyndman, Olan
  87.  Ibáñez Martín, Juan José
  88.  Iradier, Miguel
  89.  James, William
  90.  Jaramillo Acebedo,  Luis
  91.  Johannsen, Wilhelm  L.
  92.  Johnson, Phillip E.
  93.  Jones,  Frederic Wood
  94. Jünger, Ernst
  95.  Kass, Leon
  96.  Kenyon, Dean
  97.  Koestler, Arthur
  98.  von Kölliker,  Albert
  99.  Leguizamón, Raúl Osvaldo
  100.  Lewin, Roger
  101.   Lewontin, Richard
  102.  Lima de Faria, Antonio
  103. Lipton, Bruce
  104.  Lönnig, Wolf-Ekkehard
  105.  López Corredoira, Martín
  106.  Lovtrup, Soren
  107.  Lurie,  Edward
  108.  MacBride,  Ernest
  109.  Macbeth, Norman
  110.  Machado, Antonio
  111.  Mackenzie Beverley, Robert
  112.  Marx, Karl
  113.  Mayr, Ernst
  114.  McDougall,  William
  115.  Mendes, Iba
  116.  Merson Davies, L
  117. Milton, Richard
  118.  Mivart,  St. George Jackson
  119.  Moorhead, Paul S.
  120.  Morata, Enrique
  121.  Morgan, Thomas Hunt
  122. Moros Peña, Manuel
  123. Des Moulins, Charles (1798-1876)
  124. Nabokov, Vladimir
  125. Thomas Nagel
  126. Nietzsche, Friedrich
  127. Núñez Ruíz, Diego
  128. d’Ors Eugenio
  129. Ossadón Valdés, Juan Carlos
  130. Owen, Richard
  131. Patterson, Colin
  132. Pauli, Wolfgang
  133. Paulin, Georges
  134. Peirce, Charles Sanders
  135. Pennetta Enzo
  136. Peters Robert Henry
  137. Pitman, Michael
  138.  Pivar, Stuart
  139. Popper, Karl
  140. Provine,   William
  141. Punnett, Reginald
  142. Rabaud, Étienne
  143. Rádl, Emanuel
  144. Ramón y Cajal, Santiago
  145. Raup, David
  146.  Reid, Robert G. B
  147. Renán Vazquez, Hernando
  148. Rodríguez Calaza, Juan José
  149. Roll-Hansen, Nils
  150. Rostand, Jean
  151. Ryan, Frank
  152. Saleeby, C.W.
  153. Salthe, Stanley
  154. Salvucci, Emiliano
  155. Sandín, Máximo
  156. Sanford, John C.
  157. Santillana, Giorgio de
  158. Sahtouris, Elisabet
  159. Schindel, David E. 
  160.  Schutzenberger,  Marcel
  161.  Schwabe, Christian
  162. Sedgwick Adam
  163. Selden, Lawrence
  164.  Senapathy, Periannan
  165. Sermonti, Giuseppe
  166. Sheldrake, Rupert
  167. Smith, Darryl
  168. Smith, Wolfgang
  169.  Snooks, Graeme Donald
  170. Spencer, Herbert
  171. Spetner, Lee
  172. Stanley, Steven M
  173. Sterling, Bruce
  174. Stokes, George Gabriel
  175. Stove, David
  176. Sutton, Mike
  177. Swift, David
  178. Szathmáry,  Eörs
  179. Taylor, Grodon R
  180. Thompson,  W.R.
  181. Trémaux, Pierre
  182. Tresmontant, Claude
  183. Vallejo, Fernando
  184. Vasconcelos, José
  185. Viloria Petit , Ángel Luis
  186. Waddington, Conrad
  187. Wainwright, Milton
  188. Wesson, Robert
  189. Wiker, Benjamin
  190. Whitman, Charles Otis
  191. Williamson,  Donald I.
  192. Young, Robert M.
  193. Zamora, José Antonio

 

 

 

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¿Quién era Pierre Flourens, el verdadero, el autor del libro Examen du Libre de M. Darwin sur l’Origine des Espèces?

Nacido el 15 de abril en Maureilhan, cerca de Béziers, Pierre Flourens (1794-1867) terminó sus estudios de Medicina en la Universidad de Montpellier cuando contaba diecinueve años. En París trabajó con el botánico Agustín de Candolle (1779-1841) y con el paleontólogo Georges Cuvier (1769-1832),  dedicándose después durante muchos años a la neurofisiología. Siguen a continuación algunos datos sobre la biografía de este autor que fue miembro de l’Académie des Sciences de France desde 1828 y su secretario permanente (Secrétaire perpétuel) entre los años de 1833 y 1866.

En 1833, fue nombrado profesor de anatomía en el Colegio de Francia y en 1838, diputado por la comuna de Béziers. Elegido miembro de la Academia Francesa en 1840, en competición con Víctor Hugo (1802-1885), recibió la Légion d’honneur en 1845. Se retiró completamente de la vida política en 1848 y aceptó la cátedra de Historia Natural en el Colegio de Francia en 1855.

En sus primeros trabajos experimentales estudió la función del laberinto vestibular del oído en palomas mediante la extirpación de los canales semicirculares. Al seccionar el canal semicircular, encontró movimientos anómalos de la cabeza. Al cortar las fibras nerviosas a estos órganos no se vio afectada la audición, que se suspendió cuando se cortó la papila basilar. Flourens propuso que los canales semicirculares están involucrados en el mantenimiento de la postura y equilibrio. Se formuló la hipótesis de que una lesión en los canales semicirculares era responsable de la anteriormente descrita sintomatología  vestibular.

Flourens es reconocido como un pionero de la teoría moderna de la función cerebral, según la cual el cerebro actúa como unidad funcional,  aunque determinadas funciones son controladas por partes específicas. Llegó a esta teoría utilizando métodos de ablación y estimulación y realizando muchas investigaciones experimentales con mamíferos, especialmente conejos y palomas. La extracción del cerebelo conducía a la pérdida del sentido del equilibrio y a la falta de coordinación muscular del animal. Al separar los hemisferios cerebrales se interrumpían todas las funciones cognitivas en las palomas.  Propuso Flourens que la corteza cerebral, el cerebelo y el tronco del encéfalo funcionan a nivel global como un conjunto completo, equipotencial y coordinado con todas las demás partes. Flourens avanzó en la obra de Julien-Cesar Legallois (1770-1814) sobre las funciones de control respiratorio del bulbo raquídeo. Informó que la médula es responsable de las funciones vitales, como la circulación y la respiración. Observó que la eliminación de la médula oblonga resulta en la muerte de la animal.

Franz Joseph Gall (1758-1825) había desarrollado la frenología.  Sus principios eran que el cerebro es el órgano de la mente, y que consiste en unidades funcionales independientes. Distintas áreas se consideraban responsables de las diferentes aptitudes intelectuales y rasgos del carácter, y estas diferencias se encontrarían reflejadas en el hueso del cráneo. Flourens rechazó esta teoría desafiando la opinión localizacionista de Gall. La teoría básica de la frenología, que la personalidad está determinada por la forma del cráneo, se rechaza ahora por incorrecta.

Además de sus estudios neurofisiológicos, Flourens describió las propiedades anestésicas del cloroformo y del acetato de cloruro.  Entre sus alumnos destacan Edmé Félix Alfred Vulpian (1826-1887) y Gabriel Gustav Valentin (1810-1883) que hicieron importantes contribuciones a la neurología. Flourens murió en Montgeron, cerca de París, en 1867 dejando numerosos artículos y libros. Sigue una lista de sus principales obras:

1825. Expériences sur le système nerveux: faisant suite aux Recherches expérimentales sur les propriétés et les fonctions du système nerveux dans les animaux vertébrés. Crevot, Paris.

1826. De la délimitation de l’effet croisé dans le système nerveux (8pp). Migneret, Paris.

1830. Expériences sur les canaux semicirculaires de l’oreille. Mém Acad Sci.  9455–475.

1836. L’ovologie et l’embryologie. Cours sur la génération… fait au museum d’histoire naturelle en 1836. Livrairie de Trincart, Paris.

1841.  Analyse raisonnée des travaux de G. Cuvier. Paulin, Paris.

1841.  Résumé analytique des observations de Frédéric Cuvier sur l’Instinct et l’Intelligence des animaux. Ch. Pitois, Paris.

1842. Recherches sur le développement des os et des dents. Examen de la phrénologie. Gide, Paris.

1842. Recherches expérimentales sur les propriétés et les fonctions du système nerveux dans les animaux vertébrés. Crevot Paris.

1844. Mémoires d’anatomie et de physiologie comparées. Baillière, Paris.

1844. Buffon, histoire de ses travaux et de ses idées. Paulin, Paris

1845. Cuvier, histoire de ses travaux et de ses idées. Paulin, Paris

1845. Anatomie générale de la peau et des membranes muqueuses. Gide, Paris.

1847. Théorie expérimentale de la formation des os. Baillière, Paris.

1847.  Fontenelle, ou de la philosophie moderne relativement aux sciences physiques. Paulin, Paris.

1847. Note touchant l’action de l’éther sur les centres nerveux. CR Acad Sci Paris. 24340–344.

1851.  Recherches sur le développement des os et des dents. Examen de la phrénologie. Hachette, Paris.

1855.  De la longévité humaine et de la quantité de vie sur le globe. Garnier frères, Paris.

1856. Cours de physiologie comparée. Maltéste et cie. Paris.

1857. Histoire de la découverte de la circulation du sang. De la longévité humaine et de la quantité de vie sur le globe. Garnier frères, Paris.

1857. Recueil des Éloges historiques lus dans les seances publiques de l’Académie des Sciences, 3 vol. Garnier frères, Paris.

1858.  De la vie et de l’intelligence. Garnier frères, Paris.

1858. Histoire des travaux de G. Cuvier. Garnier frères, Paris.

1860.  De la raison, du génie et de la folie. Garnier frères, Paris.

1860. Des manuscrits de Buffon. Garnier frères, Paris.

1861.  De l’instinct et de l’intelligence des animaux. Garnier frères, Paris.

1863.  De la phrenologie et des études vraies sur le cerveau. Garnier frères, Paris.

1864. Examen du livre de M. Darwin sur l’origine des espèces. Garnier frères, Paris.

1864. Ontologie naturelle ou étude philosophique des êtres. Garnier frères, Paris.

1865. De L’Unité de Composition et du Débat Entre Cuvier et Geoffroy Saint-Hilaire. Garnier frères, Paris.

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

 

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El misterioso clan Anti-Darwin, según Raymond Furon

Supe de la existencia de Flourens, el verdadero, el académico, mediante la lectura del libro titulado “La Paleontologie”, de Raymond Furon (Ediciones Payot, Paris, 1951) que,  en sus páginas dedicadas a Darwin (74-76),  dice:

Malgré cet enorme succès et l’acceptation quasi unánime de la doctrine transformiste par les geologues et les biologistes du monde entier, Darwin fut violemment attaqué en Anglaterre même, par tout un clan dirigé par l’évêque d’Oxford, en France par Flourens, secrétaire perpètuel de l’Académie des Sciences.

(A pesar de este gran éxito y de la aceptación casi unánime de la doctrina transformista por los geólogos y biólogos de todo el mundo, Darwin fue atacado violentamente incluso en Inglaterra por todo un clan liderado por el obispo de Oxford, en Francia por Flourens, secretario permanente de la Academia de Ciencias.)

Varias ideas llamaron mi atención en esta frase de Furon. Destacaré dos:

  • La primera, la expresión: Darwin fut violemment attaqué (Darwin fue atacado violentamente). ¿De verdad fue Darwin violentamente atacado?,  ¿Por quién?
  • La segunda idea reclama nuestra atención porque contiene precisamente la respuesta a esta inquietante pregunta y en ella se encuentra la palabra “clan”: Darwin fue atacado violentamente por un clan, nos viene a decir Furon.

 

Pero,….. ¿De verdad hubo un clan en Inglaterra dirigido por el Obispo de Oxford y organizado para atacar a Darwin? Nunca había oído hablar de algo parecido; ni de la composición del hipotético clan ni de actividad alguna, trabajos,  publicaciones a tal fin. Por otra parte, de haber existido tal clan, su labor habría sido pésima, pues como indica Furon y todos sabemos, el darwinismo tuvo un enorme éxito. Cierto es que encontró también sus oponentes que, a fecha de hoy, pasan por ser pocos y sin duda son muy mal conocidos. Se habla a veces de un debate en Oxford entre Thomas Huxley y el Obispo Wilbeforce, pero,  lamentablemente,  los documentos que puedan mostrar el contenido de aquel debate son muy escasos y en su mayoría debidos a referencias indirectas. No existe un documento original de la época que contenga el texto completo del debate. La existencia de tal clan anti-Darwin es, por lo tanto, muy dudosa. De ser cierta, se trataría de uno de los clanes más ineficientes de la historia. Pero además, el párrafo sugiere que el hipotético clan podría extender sus redes al continente.

Un clan para atacar a Darwin. No se puede encontrar idea semejante ni en las mejores novelas de Julio Verne. No en vano el responsable de dicho clan habría sido, según Furon,  ni más ni menos que un profesor eternamente joven que aparece dando clase en la novela Paris en el siglo XX, y que además es el propio padre del militar que inspiró el personaje del Capitán Nemo. Aunque es bien sabido que la realidad siempre supera a la ficción,  en este caso,  ambas parecen estar jugando al ratón y el gato. Dando vueltas una en torno a la otra.

Pero Furon se equivoca. No se puede defender la existencia de clan alguno confeccionado para atacar a Darwin. Ni en Inglaterra ni en Francia hay evidencia de crítica anti-darwinista alguna elaborada mediante la acción combinada de un grupo de poder actuando coordinadamente (clan). Flourens se limita a exponer su parecer en un libro que ha permanecido proscrito mientras la academia y los medios de comunicación cantaban las alabanzas de Darwin durante décadas. Se equivoca Furon al decir que Darwin había sido violentamente atacado por un clan. La evidencia apunta más bien en sentido contrario: Darwin fue decididamente protegido por un clan. A él pertenecía Thomas Henry Huxley, presidente de la Royal Society, quien defendió las tesis del darwinismo frente al obispo Wilberforce y quien, como veremos en el libro citado abajo, las defiende frente a la crítica vertida en el libro de Flourens. Pertenecían al clan otros miembros de la Royal Society: Charles Lyell y Joseph Dalton Hooker, también enfrentado al Obispo Wilbeforce en el famoso debate de Oxford y de quien la inglesa Mary Midgley, en su libro titulado “Evolution as a Religion”, dice:

The man who stood up at the time as having actually answered Wilberforce was the botanist Joseph Hooker. But his answers were, of course, limited by the fact that Darwin’s theory at that time really did need a great deal more evidence and basic thought before it could be defended against critical scientists.

El hombre que en ese momento respondió a Wilberforce fue el botánico Joseph Hooker. Sin embargo, sus respuestas fueron, por supuesto, limitadas por el hecho de que la teoría de Darwin en ese momento realmente necesitaba mucha más evidencia y pensamiento básico antes de poder ser defendida contra los científicos críticos.

Ni en las mejores novelas de Julio Verne se pueden encontrar ideas tan peregrinas como la de Furon: Un clan para atacar a Darwin.  No en vano el responsable de dicho clan habría sido ni más ni menos que el propio padre del militar que inspiró el personaje del Capitán Nemo. La realidad siempre supera a la ficción.

Pero seamos serios y vayamos contestando preguntas:

  1. ¿Quién era Pierre Flourens, el verdadero, el autor del libro Examen du Libre de m Darwin sur l’Origine des Espèces?
  2. ¿Cuál era la versión del libro de Darwin que había leído Flourens? y,…. Finalmente, para ir redondeando:
  3. ¿Qué errores  vió  Flourens en el libro de  Darwin?,  ¿En qué basa la  crítica contenida en el Examen…..?

 

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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A great gun Flourens has written a little dull book against me….

El quince de junio de 1864 Charles Darwin escribe una carta a su amigo, el aventurero Wallace. Esta carta que hoy es la número 4535 del Darwin correspondence Project contiene un párrafo final, marcado como P. S. (Post Scriptum) que dice:

P.S. A great gun Flourens has written a little dull book against me  which pleases me much for it is plain that our good work is spreading in France. He speaks of the “engouement” about this book so full of empty & presumptuous thoughts.

Párrafo que expresa una más que dudosa complacencia (?) del autor con una crítica severa y rigurosa  que su libro acababa de recibir merecidamente en Paris.    Traduciendo este párrafo queda:

P.S. Un gran cañón,  Flourens,  ha escrito un librito aburrido contra mí que me complace mucho puesto  que muestra que nuestro buen trabajo se extiende en Francia. Él habla de su “engouement” sobre este libro ” tan lleno de pensamientos vacíos y presumidos.

 Lo que su autor llama “un librito aburrido”, contiene una crítica demoledora de El Origen de las Especies que, de haberse difundido como debía, hubiese dejado las ideas expuestas en el bestseller en el sitio que les corresponde y  que debió haber sido su único destino: El cesto de los papeles.

 Flourens, además de una crítica rigurosa, decía en su libro haberse atragantado con el libro de Darwin (“engouement” puede traducirse como atoramiento u obstrucción; lo traduciré como atragantamiento). Pero vayamos enfocando bien los temas que nos interesan,….. En primer lugar:   ¿Quién era este big gun,  Flourens,  que se había atragantado con el libro de Darwin?

Pronto lo veremos, pero antes que nada hay que indicar que Flourens no era sólo una persona muy importante. Flourens eran varias personas,  todas importantes. Algunas de ellas  reales,  otras de ficción.  Vemos quiénes son todos estos Flourens reales y de ficción……para lo que comenzaremos por un destacado militar,…..

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Categorias: Flourens, General

Historias de la caja negra o la cara B del segundo cuarteto más famoso

Lo que sigue es la traducción libre del texto que anuncia el libro titulado “The Black Box: Darwin, Marx, Nietzsche, Freud — Stories” del que es autor  Nickell John Romjue

El mundo de hoy es testigo de la desintegración terminal de los grandes sistemas de creencias materialistas de finales del siglo XIX y principios del XX que tan poderosamente formaron la mente moderna.  Ninguna metáfora resume mejor la ruptura de las teorías visionarias y credos de la naturaleza, el hombre y la sociedad avanzadas por Darwin, Marx, Nietzsche y Freud que la Caja Negra. Cada una de las religiones materialistas generadas por el cuarteto famoso de los fundadores de la modernidad contenía una cámara desconocida de sorpresas, un cuadro negro que su autor no pudo ver.

Hoy en día las cajas negras están abiertas. En primer lugar, la vida compleja de la la célula , que la cruda óptica de la época de Darwin no podía penetrar, sin duda una estructura diseñada por la inteligencia. En segundo lugar, el componente oculto de la matanza masiva que resultó ser orgánico a los regímenes revolucionarios marxistas. En tercer lugar, la propensión de la audaz visión de Nietzsche para producir capataces trans-morales, no según el ideal estético, sino fríos monstruos totalitarios. En cuarto lugar, la subversión generalizada de la conducta moral individual legitimada por la engañosa afirmación freudiana de la primacía de las unidades subconscientes sobre la mente racional.

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Críticos de Darwin: Z

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Zamora, José Antonio (1956-    )

Si buscamos nexos entre, por un lado, el desarrollo tecnológico y su aplicación en el terror genocida, la universalización de la organización burocrática de la vida social, el sesgo autoritario de los Estados-nación, el darwinismo social como ideología popular, la sustracción de los procesos administrativos a la determinación moral y a la acción de los sujetos implicados en el funcionamiento, etc.., en la Época Moderna, y, por otro, los genocidios que la pueblan, se puede caer en una especie de fatalización de la historia que convertiría todo intento de crítica en una empresa absurda. Ya lo advertían Th W Adorno y M Horkheimer en relación con el genocidio judio: “Ciertamente, desde el punto de vista retrospectivo, todo parece haber sucedido tal y como tenía que ocurrir y no de otra manera. (….) pero al repetir una y otra vez en el concepto la fatalidad del acontecimiento, uno se la apropia en cierto sentido”. Esto no impide que para una mirada retrospectiva, crítica frente a supuestas teleologías fatales o necesidades causales, muchos de los elementos emblemáticos de la Modernidad aparezcan bajo una nueva luz y manifiesten una responsabilidad en relación con la catástrofe.

Th W Adorno. Pensar contra la Barbarie. Editorial Trotta. 2004. Madrid

 

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Críticos de Darwin: Y

Y

 

 

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Young, Robert M.  (1935-    )

 

Darwin says, “This little abstract touches only the accumulative powers of natural selection, which I look at as by far the most important element in the production of new forms.”

 Anthropomorphic, voluntarist descriptions of natural selection occur throughout On the Origin of Species, the abstract of the larger work, which appeared at the end of 1859. It will help to sharpen our sense of how remarkable this is if it is recalled that the rules of scientific explanation which were developed in the seventeenth century banished purposes, intentions, and anthropomorphic had expressions from scientific explanations. Biologists, however, had never been very good at confining their explanations to matter, motion, and number. They had persisted in employing powers and faculties and had moved on to slightly less septic categories such as biological properties (e.g., irritability, contractility, sensibility) in spite of the official paradigm. But even by the loose standards of biological explanation, it is surprising to find such rank anthropomorphism at the heart of the most celebrated unifying theory in biology.

 

Dice Darwin: “Este pequeño resúmen trata  sólo de los poderes acumulativos de la selección natural, a los cuáles miro, con mucho, como  el elemento más importante en la producción de nuevas formas.”

Descripciones antropomórficas, voluntaristas de la selección natural se producen a lo largo de El Origen de las Especies, el resumen de la obra más grande, que apareció a finales de 1859. Ayudará a agudizar nuestro sentido de lo extraordinario que es esto si se recuerda que las reglas de la explicación científica que se desarrollaron en el siglo XVII desterraron todo  propósito, intención, y expresiones antropomórficas de las explicaciones científicas. Los biólogos, sin embargo, nunca fueron muy buenos en limitar sus explicaciones a la materia, el movimiento y el número. Ellos habían persistido en el empleo de poderes y facultades trasladándolos a categorías un poco menos sépticas tales como las propiedades biológicas (por ejemplo, la irritabilidad, la contractilidad, la sensibilidad), a pesar del paradigma oficial. Pero incluso para los estándares relajados de explicación biológica, es sorprendente encontrar tal rango de antropomorfismo en el corazón de la teoría unificadora más célebre en la biología.

Darwin’s Metaphor:
Nature’s Place in Victorian Culture

 

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Críticos de Darwin: W

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Waddington, Conrad (1905-1975)

 

Natural Selection is that some things leave more offspring than others; and you ask, which leave more offspring than others; and it is those that leave more offspring; and there is nothing more to it than that.

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The whole real guts of evolution — which is, how do you come to have horses and tigers, and things — is outside the mathematical theory. So when people say that a thing is vacuous, I think they may be thinking of this part of it, this type of statement. The sheer mathematical statement is largely vacuous. The actual way this is applied, not by the mathematical theorists but by the biologists working with the subject, is not vacuous at all.

 

(P.S.Moorehead, and M.M.Kaplan, Eds., Mathematical Challenges to the Neo-Darwinian Interpretation of Evolution, The Wistar Institute Symposim Monograph N. 5 (Philadelphia: Wistar Institute Press, 1967), pp.13,14)

 

 

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 Wainwright, Milton (1950-   )

“It would be refreshing if Darwinists told the truth about Darwin.”

“I find the whole idea of Darwin Day extremely disturbing.”

 

 

 

This essay is devoted to history of the development of the theory of evolution, via the process of natural selection. It is provided in response to what I believe is censorship by a small, but highly influential, part of the current academic community. This belief has been strengthened by my recent, unsuccessful attempts to get published my work on Darwin. Over the last six months or so a paper on the admission by Darwin and Wallace that they were beaten to natural selection role has been forwarded, in the normal way, to four academic journals and a shorter version has also been sent to a UK magazine devoted to the popularisation of biology. In all cases, the paper was summarily rejected without reviewer’s comments; no reasons were given for it having been denied any serious consideration. This experience has led me to conclude that any academic article proving that Darwin did not originate the theory of evolution, via natural selection, will be censored by the scientific community. This situation reminds me of the story (perhaps apocryphal) about the Russian scientist who stated that in the Soviet Union, he could criticise Darwin, but not the Government, while in the West, he was able to criticise the Government, but not Darwin.
In the light of this experience, I have decided not to waste further time submitting the first article, given here, to the normal peer review process; instead I have produced this pamphlet (given here on the Web) for general circulation. Ironically, censorship has forced me into the ways of scientists of the past, who often published their ideas in booklets like this one.
Dr Milton Wainwright, Sheffield, July 1st, 2008

 

 

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Wiker, Benjamin (1960-    )

 

But before we do too much celebrating of birthdays and morally upright causes, we’d better take a closer look at Darwin’s views and his legacy. Darwin hated slavery, and Darwin confirmed slavery as natural. He hated racism, but his theory of human evolution was fundamentally racist. His heart and head were in complete contradiction.

On this vision, people like “the negro or Australian” were something like intermediate species, less evolved from the ape, and hence more likely to lose in the relentless struggle of the fit against the unfit. The struggle cannot itself be blamed, for it is this very struggle between tribe and tribe, race and race that had driven human beings above the level of anthropomorphous apes. That same struggle pushed hard enough to produce the Caucasian, eventually creating a man capable of formulating a theory of evolution.

He was born 200 years ago today. Happy birthday, Charles Darwin.

 

It is a myth that evolutionary theory must coincide with Darwinian theory. It is a myth based on Darwin’s fame, but it has distorted our understanding of the scientific evidence and the debates about it. Darwin’s triumph has been to set ideological atheism as the default position of science; as the prism through which scientists are supposed to see the world and conduct their work. It is just as distorting to science as ideological Marxism is to the study of economics. It offers an answer for everything; it is an answer to which facts are twisted to conform; but it might be the wrong answer. But the problem with Darwinism is not just science. As we will soon see, Darwin’s intense desire to set forth a God-free view of evolution brought him to offer an account of human development in which everything about human beings, even their moral capacities, is explained entirely as the result of natural selection, that is, of the struggle for survival where the more fit eliminate the less fit. So-called “social Darwinism” is not, as is typically assumed today, a misapplication of Darwinism, it is Darwinism, and it provides an open rationale for eugenics and racism. This had abhorrent consequences in the twentieth century; and unless we understand Darwinism’s flaws, there is no reason to believe it will not have equally abhorrent consequences in our own.°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ 

 

Williamson,  Donald I. (1922-    )

 

I reject the Darwinian assumption that larvae and their adults evolved

from a single common ancestor.

 

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