Archivo de julio 20th, 2012

De flor en flor: descubrimiento de la polinización por insectos y un razonamiento algo viciado en el párrafo centésimo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algo confuso al explicar el sexo de las plantas, dice el autor al comenzar este párrafo:

 

When our plant, by the above process long continued, had been rendered highly attractive to insects, they would, unintentionally on their part, regularly carry pollen from flower to flower; and that they do this effectually I could easily show by many striking facts.

 

Cuando nuestra planta, mediante el proceso anterior, continuado por mucho tiempo, se hubiese vuelto -sin intención de su parte- sumamente atractiva para los insectos, llevarían éstos regularmente el polen de flor en flor; y que esto hacen positivamente, podría demostrarlo fácilmente por muchos hechos sorprendentes.

 

O sea que parece admitir que los insectos van de flor en flor como consecuencia de los hipotéticos mecanismos que ha ideado atrevidamente en el párrafo anterior.

 

 

132.

When our plant, by the above process long continued, had been rendered highly attractive to insects, they would, unintentionally on their part, regularly carry pollen from flower to flower; and that they do this effectually I could easily show by many striking facts. I will give only one, as likewise illustrating one step in the separation of the sexes of plants. Some holly-trees bear only male flowers, which have four stamens producing a rather small quantity of pollen, and a rudimentary pistil; other holly-trees bear only female flowers; these have a full-sized pistil, and four stamens with shrivelled anthers, in which not a grain of pollen can be detected. Having found a female tree exactly sixty yards from a male tree, I put the stigmas of twenty flowers, taken from different branches, under the microscope, and on all, without exception, there were a few pollen-grains, and on some a profusion. As the wind had set for several days from the female to the male tree, the pollen could not thus have been carried. The weather had been cold and boisterous and therefore not favourable to bees, nevertheless every female flower which I examined had been effectually fertilised by the bees, which had flown from tree to tree in search of nectar. But to return to our imaginary case; as soon as the plant had been rendered so highly attractive to insects that pollen was regularly carried from flower to flower, another process might commence. No naturalist doubts the advantage of what has been called the “physiological division of labour;” hence we may believe that it would be advantageous to a plant to produce stamens alone in one flower or on one whole plant, and pistils alone in another flower or on another plant. In plants under culture and placed under new conditions of life, sometimes the male organs and sometimes the female organs become more or less impotent; now if we suppose this to occur in ever so slight a degree under nature, then, as pollen is already carried regularly from flower to flower, and as a more complete separation of the sexes of our plant would be advantageous on the principle of the division of labour, individuals with this tendency more and more increased, would be continually favoured or selected, until at last a complete separation of the sexes might be effected. It would take up too much space to show the various steps, through dimorphism and other means, by which the separation of the sexes in plants of various kinds is apparently now in progress; but I may add that some of the species of holly in North America are, according to Asa Gray, in an exactly intermediate condition, or, as he expresses it, are more or less dioeciously polygamous.

 

Cuando nuestra planta, mediante el proceso anterior, continuado por mucho tiempo, se hubiese vuelto -sin intención de su parte- sumamente atractiva para los insectos, llevarían éstos regularmente el polen de flor en flor; y que esto hacen positivamente, podría demostrarlo fácilmente por muchos hechos sorprendentes. Daré sólo uno que sirve además de ejemplo de un paso en la separación de los sexos de las plantas. Unos acebos llevan solamente flores masculinas que tienen cuatro estambres, que producen una cantidad algo pequeña de polen, y un pistilo rudimentario; otros acebos llevan sólo flores femeninas; éstas tienen un pistilo completamente desarrollado y cuatro estambres con anteras arrugadas, en las cuales no se puede encontrar ni un grano de polen. Habiendo hallado un acebo hembra exactamente a sesenta yardas de un acebo macho, puse al microscopio los estigmas de veinte flores, tomadas de diferentes ramas, y en todas, sin excepción, había unos cuantos granos de polen, y en algunos una profusión. Como el viento había soplado durante varios días del acebo hembra al acebo macho, el polen no pudo ser llevado por este medio. El tiempo había sido frío y borrascoso, y, por consiguiente, desfavorable a las abejas, y, sin embargo, todas las flores femeninas que examiné habían sido positivamente fecundadas por las abejas que habían volado de un acebo a otro en busca de néctar. Pero, volviendo a nuestro caso imaginario, tan pronto como la planta se hubiese vuelto tan atractiva para los insectos que el polen fuese llevado regularmente de flor en flor, pudo comenzar otro proceso. Ningún naturalista duda de lo que se ha llamado división fisiológica del trabajo; por consiguiente, podemos creer que sería ventajoso para una planta el producir estambres solos en una flor o en toda una planta, y pistilos solos en otra flor o en otra planta. En plantas cultivadas o colocadas en nuevas condiciones de vida, los órganos masculinos, unas veces, y los femeninos otras, se vuelven más o menos importantes; ahora bien: si suponemos que esto ocurre, aunque sea en grado pequeñísimo, en la naturaleza, entonces, como el polen es llevado ya regularmente de flor en flor, y como una separación completa de los sexos de nuestra planta sería ventajosa por el principio de la división del trabajo, los individuos con esta tendencia, aumentando cada vez más, serían continuamente favorecidos o seleccionados, hasta que al fin pudiese quedar efectuada una separación completa de los sexos. Llevaría demasiado espacio mostrar las diferentes etapas, a través de dimorfismo y otros medios, mediante las cuales está ahora  en marcha la separación de los sexos en las plantas de varias clases, pero añado puede que algunas de las especies de acebo en el norte de Estados Unidos son, de acuerdo con Asa Gray, en un estado exactamente intermedio o, como él lo expresa, son más o menos dioicamente polígamos.

 

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