Hace poco tiempo que Lamarck daba sus clases en el Jardin des Plantes en el párrafo octingentésimo vigésimo cuarto de El Origen de las Especies

Comienza de manera imperiosa este párrafo:

Puede preguntarse por qué, hasta hace poco tiempo, los naturalistas y geólogos contemporáneos más eminentes no creyeron en la mutabilidad de las especies: no puede afirmarse que los seres orgánicos en estado natural no estén sometidos a alguna variación;….

 

Pero…Un momento. ¿Es consciente quien esto escribe de que Lamarck publicó su Philosophie zoologique en mil ochocientos nueve, precisamente el mismo año de su nacimiento? ¿Tan poco tiempo hace de eso?

 

 


824.

Why, it may be asked, until recently did nearly all the most eminent living naturalists and geologists disbelieve in the mutability of species? It cannot be asserted that organic beings in a state of nature are subject to no variation; it cannot be proved that the amount of variation in the course of long ages is a limited quantity; no clear distinction has been, or can be, drawn between species and well-marked varieties. It cannot be maintained that species when intercrossed are invariably sterile and varieties invariably fertile; or that sterility is a special endowment and sign of creation. The belief that species were immutable productions was almost unavoidable as long as the history of the world was thought to be of short duration; and now that we have acquired some idea of the lapse of time, we are too apt to assume, without proof, that the geological record is so perfect that it would have afforded us plain evidence of the mutation of species, if they had undergone mutation.

 

Puede preguntarse por qué, hasta hace poco tiempo, los naturalistas y geólogos contemporáneos más eminentes no creyeron en la mutabilidad de las especies: no puede afirmarse que los seres orgánicos en estado natural no estén sometidos a alguna variación; no puede probarse que la intensidad de la variación en el transcurso de largos períodos sea una cantidad limitada; ninguna distinción clara se ha señalado, si puede señalarse, entre las especies y las variedades bien marcadas; no puede sostenerse que las especies, cuando se cruzan, sean siempre estériles y las variedades siempre fecundas, o que la esterilidad es un don y señal especial de creación. La creencia de que las especies eran producciones inmutables fue casi inevitable mientras se creyó que la historia de la tierra fue de corta duración, y ahora que hemos adquirido alguna idea del tiempo transcurrido propendemos demasiado a admitir sin pruebas que los registros geológicos son tan perfectos que nos tendrían que haber proporcionado pruebas evidentes de la transformación de las especies, si éstas hubiesen experimentado transformación.

Lectura aconsejada:

 

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