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Mozart, el clavicordio y una confusión terrible en el párrafo cuadrigentésimo tercero de El Origen de las Especies

 

Una terrible confusión mental preside este párrafo.

Para empezar, supone el autor que una acción habitual puede convertirse en hereditaria.  Dice poder mostrarlo pero ni lo demuestra ni tampoco da un solo ejemplo de ello.  No importa, porque según indica a continuación, los instintos más notables no se adquieren a partir de la costumbre (possibly,  el condicional que está presente en la edición inglesa para que nada quede firmemente asegurado, aunque el traductor lo haya eliminado, como siempre,   para ayudar al autor):

 

It can be clearly shown that the most wonderful instincts with which we are acquainted, namely, those of the hive-bee and of many ants, could not possibly have been acquired by habit.

 

Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron (posiblemente ) haber sido adquiridos por costumbre.

Concluye así el párrafo con una afirmación opuesta a aquella con la que empezó:

Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron haber sido adquiridos por costumbre.

Si, puede demostrarse, es posible que pueda demostrarse. Empero la ciencia no se ocupa ni de lo que pueda demostrase ni de lo que sea posible que pueda demostrarse. Se ocupa de las propias demostraciones que aquí no aparecen por ninguna parte.

 

¿Algo confuso, no? No importa siempre nos quedará Mozart……..

 

 

403

If we suppose any habitual action to become inherited—and it can be shown that this does sometimes happen—then the resemblance between what originally was a habit and an instinct becomes so close as not to be distinguished. If Mozart, instead of playing the pianoforte at three years old with wonderfully little practice, had played a tune with no practice at all, be might truly be said to have done so instinctively. But it would be a serious error to suppose that the greater number of instincts have been acquired by habit in one generation, and then transmitted by inheritance to succeeding generations. It can be clearly shown that the most wonderful instincts with which we are acquainted, namely, those of the hive-bee and of many ants, could not possibly have been acquired by habit.

 

Si suponemos que una acción habitual se vuelve hereditaria -y puede demostrarse que esto ocurre algunas veces-, en este caso la semejanza entre lo que primitivamente fue una costumbre y un instinto se hace tan grande, que no se distinguen. Si Mozart, en lugar de tocar el clavicordio a los tres años de edad, con muy poquísima práctica, hubiese ejecutado una melodía sin práctica ninguna, podría haberse dicho con verdad que lo había hecho instintivamente. Pero sería un grave error suponer que la mayor parte de los instintos han sido adquiridos por costumbre en una generación, y transmitidos entonces por herencia a las generaciones sucesivas. Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron haber sido adquiridos por costumbre.

Imagen tomada de Eine Kleine Nachtmusik, magnífico blog de Ana Carolina, desde Guadalajara, Jalisco, Mexico.

Lectura aconsejada:

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Confusión en el párrafo tricentésimo octogésimo quinto de El Origen de las Especies

 

En donde dice:

 

y he demostrado -según espero- que no existe gran dificultad sobre este punto.

 

Debería decir:

 

y he demostrado que-según indicaba Mivart- existen grandes dificultades sobre este punto.

 

Empero el autor va a recapitular los casos precedentes siguiendo su principio favorito expuesto en el párrafo centésimo décimo tercero:

 

Familiarizándose un poco, estas objeciones tan superficiales quedarán olvidadas.

 

 

 

385

 

I have now considered enough, perhaps more than enough, of the cases, selected with care by a skilful naturalist, to prove that natural selection is incompetent to account for the incipient stages of useful structures; and I have shown, as I hope, that there is no great difficulty on this head. A good opportunity has thus been afforded for enlarging a little on gradations of structure, often associated with strange functions—an important subject, which was not treated at sufficient length in the former editions of this work. I will now briefly recapitulate the foregoing cases.

 

He considerado, pues, los suficientes casos -y quizá más de los suficientes-, elegidos cuidadosamente por un competente naturalista, para probar que la selección natural es incapaz de explicar los estados incipientes de las estructuras útiles, y he demostrado -según espero- que no existe gran dificultad sobre este punto. Se ha presentado así una buena oportunidad para extenderse un poco sobre las gradaciones de estructura, asociadas muchas veces a cambio de funciones, asunto importante que no ha sido tratado con extensión bastante en las ediciones anteriores de esta obra. Recapitularé ahora brevemente los casos precedentes.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

Imagen del blog Living out of Eden

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Confusión funcional en el párrafo tricentésimo octogésimo tercero de El Origen de las Especies

¿Por qué hace el autor la siguiente afirmación?:

 

Apenas es posible que estos débiles movimientos de los órganos jóvenes y crecientes de las plantas, debidos al contacto, o al sacudimiento, puedan ser de alguna importancia funcional.

 

 

Fíjense bien que no dice:

 

Es totalmente imposible que estos débiles movimientos de los órganos jóvenes y crecientes de las plantas, debidos al contacto, o al sacudimiento, puedan ser de alguna importancia funcional.

 

Por lo tanto podría decir:

 

Es perfectamente posible que estos débiles movimientos de los órganos jóvenes y crecientes de las plantas, debidos al contacto, o al sacudimiento, tengan alguna importancia funcional hasta hoy desconocida.

 

 

383

 

It is scarcely possible that the above slight movements, due to a touch or shake, in the young and growing organs of plants, can be of any functional importance to them. But plants possess, in obedience to various stimuli, powers of movement, which are of manifest importance to them; for instance, towards and more rarely from the light—in opposition to, and more rarely in the direction of, the attraction of gravity. When the nerves and muscles of an animal are excited by galvanism or by the absorption of strychnine, the consequent movements may be called an incidental result, for the nerves and muscles have not been rendered specially sensitive to these stimuli. So with plants it appears that, from having the power of movement in obedience to certain stimuli, they are excited in an incidental manner by a touch, or by being shaken. Hence there is no great difficulty in admitting that in the case of leaf-climbers and tendril-bearers, it is this tendency which has been taken advantage of and increased through natural selection. It is, however, probable, from reasons which I have assigned in my memoir, that this will have occurred only with plants which had already acquired the power of revolving, and had thus become twiners.

 

Apenas es posible que estos débiles movimientos de los órganos jóvenes y crecientes de las plantas, debidos al contacto, o al sacudimiento, puedan ser de alguna importancia funcional. Pero, obedeciendo a diferentes estímulos, las plantas poseen facultades de movimiento que son de importancia manifiesta para ellas; por ejemplo, movimiento hacia la luz, y rara vez apartándose de ésta; movimiento en oposición de la atracción de la gravedad, y rara vez en dirección de ésta. Cuando los nervios y músculos de un animal son excitados por galvanismo o por la absorción de estricnina, puede decirse que los movimientos consiguientes son un resultado accidental, pues los nervios y músculos no se han vuelto especialmente sensibles a estos estímulos. También las plantas parece que, a causa de tener facultad de movimiento, obedeciendo a determinados estímulos, son excitadas de un modo accidental por el contacto o por sacudidas. Por consiguiente, no hay gran dificultad en admitir que, en el taso de plantas de trepadoras foliares o que tienen zarcillos, esta tendencia ha sido aprovechada y aumentada por selección natural. Es, sin embargo, probable, por las razones que he señalado en mi memoria, que esto habrá ocurrido sólo en plantas que habían adquirido ya la facultad de girar y que, de este modo, se habían hecho volubles.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Somera explicación de la reversión en las palomas en el párrafo ducentésimo trigésimo sexto de El Origen de las Especies

La explicación de la reversión es somera y no oculta la ignorancia del autor de cualquier mecanismo de la herencia.

 

Las hipótesis del final del párrafo no pueden estar peor expuestas y sirven para demostrar de nuevo el nivel de confusión del autor:

 

 

Cuando un carácter perdido en una raza reaparece después de un gran número de generaciones, la hipótesis más probable no es que un individuo, de repente, se parezca a un antepasado del que dista algunos centenares de generaciones, sino que el carácter en cuestión ha permanecido latente en todas las generaciones sucesivas, y que, al fin, se ha desarrollado en condiciones favorables desconocidas. En la paloma barb, por ejemplo, que rara vez da individuos azules, es probable que haya en cada generación una tendencia latente a producir plumaje azul. La improbabilidad teórica de que esta tendencia se transmita durante un número grande de generaciones no es mayor que la de que se transmitan de igual modo órganos rudimentarios o completamente inútiles. La simple tendencia a producir un rudimento se hereda, en verdad, algunas veces de este modo.

 

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No doubt it is a very surprising fact that characters should reappear after having been lost for many, probably for hundreds of generations. But when a breed has been crossed only once by some other breed, the offspring occasionally show for many generations a tendency to revert in character to the foreign breed—some say, for a dozen or even a score of generations. After twelve generations, the proportion of blood, to use a common expression, from one ancestor, is only 1 in 2048; and yet, as we see, it is generally believed that a tendency to reversion is retained by this remnant of foreign blood. In a breed which has not been crossed, but in which BOTH parents have lost some character which their progenitor possessed, the tendency, whether strong or weak, to reproduce the lost character might, as was formerly remarked, for all that we can see to the contrary, be transmitted for almost any number of generations. When a character which has been lost in a breed, reappears after a great number of generations, the most probable hypothesis is, not that one individual suddenly takes after an ancestor removed by some hundred generations, but that in each successive generation the character in question has been lying latent, and at last, under unknown favourable conditions, is developed. With the barb-pigeon, for instance, which very rarely produces a blue bird, it is probable that there is a latent tendency in each generation to produce blue plumage. The abstract improbability of such a tendency being transmitted through a vast number of generations, is not greater than that of quite useless or rudimentary organs being similarly transmitted. A mere tendency to produce a rudiment is indeed sometimes thus inherited.

 

Indudablemente, es un hecho muy sorprendente que los caracteres reaparezcan después de haber estado perdidos durante muchas generaciones; probablemente, durante centenares de ellas. Pero cuando una raza se ha cruzado sólo una vez con otra, los descendientes muestran accidentalmente una tendencia a volver a los caracteres de la raza extraña por muchas generaciones; algunos dicen que durante una docena o hasta una veintena. Al cabo de doce generaciones, la porción de sangre -para emplear la expresión vulgar- procedente de un antepasado es tan sólo 1/2048 y, sin embargo, como vemos, se cree generalmente que la tendencia a reversión es conservada por este resto de sangre extraña. En una casta no cruzada, pero en la cual ambos progenitores hayan perdido algún carácter que sus antepasados poseyeron, la tendencia, enérgica o débil, a reproducir el carácter perdido puede transmitirse durante un número casi ilimitado de generaciones, según se hizo observar antes, a pesar de cuanto podamos ver en contrario. Cuando un carácter perdido en una raza reaparece después de un gran número de generaciones, la hipótesis más probable no es que un individuo, de repente, se parezca a un antepasado del que dista algunos centenares de generaciones, sino que el carácter en cuestión ha permanecido latente en todas las generaciones sucesivas, y que, al fin, se ha desarrollado en condiciones favorables desconocidas. En la paloma barb, por ejemplo, que rara vez da individuos azules, es probable que haya en cada generación una tendencia latente a producir plumaje azul. La improbabilidad teórica de que esta tendencia se transmita durante un número grande de generaciones no es mayor que la de que se transmitan de igual modo órganos rudimentarios o completamente inútiles. La simple tendencia a producir un rudimento se hereda, en verdad, algunas veces de este modo.

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El binomio Con-Con y algunos consejos para escribir el comentario de un libro con un contra-ejemplo reciente de la revista El Catoblepas

 

A la hora de escribir el comentario de un libro (recensión) conviene seguir las siguientes reglas:

 

  1. Leer el libro con detenimiento y atención. Siempre hay que dedicar a la lectura mucho más tiempo que el previsto.
  2. Una vez leído, intentar sintetizar su contenido al máximo. Para ello se responderá  a la siguiente pregunta: ¿De qué trata este libro? Se intentará resumir el contenido en uno o dos párrafos.
  3. Puestos ya a escribir, habrá que tener en cuenta la labor realizada por el autor del libro. Por ejemplo: ¿Ha escrito sobre un tema interesante? ¿Son sus aportaciones originales? En el caso de que el autor haya tenido que realizar una labor extraordinaria o especial, por ejemplo,  tratando una materia cuyo contenido desborda su especialidad, reconocerlo.
  4. Procurar ceñirse al contenido del libro evitando atribuir a su  autor juicios inventados o elaborados por el comentarista. Tampoco es conveniente aprovechar la ocasión para difundir ideas fuera del alcance de los contenidos del libro en cuestión.
  5. Evitar siempre el uso de atributos subjetivos y, en particular, de expresiones molestas y epítetos ofensivos.

 

 

Por su parte, las revistas deben abstenerse de publicar cualquier comentario o recensión que no siga  las reglas anteriores. Además, pondrán especial cuidado en  que los comentarios sean, en la medida de lo posible, independientes; es decir, no muestren tendencia alguna o afínidad con determinadas inclinaciones o finalidades sociales de la revista. En caso contrario, podría dar la impresión de que la revista es un instrumento publicitario en manos de tal o cual ideología, con lo cual el efecto conseguido podría ser su descrédito. Si una revista persiste en tales actitudes, entonces nos recordará mucho a ciertos párrafos de  la novela 1984,  de George Orwell,  en los que se sugiere que el Ingsoc y la Neolengua son herramientas del Partido para manipular el pensamiento. Podrá llegar a parecer, por lo tanto,  que la revista que publique este tipo de comentarios está buscando la  ambigüedad necesaria para que funcione el binomio CON-CON (Confusión-Control), un objetivo que puede asociarse con determinadas formas de poder.  Por ejemplo un párrafo de 1984 dice:

 

The Revolution will be complete when the language is perfect. Newspeak is Ingsoc and Ingsoc is Newspeak,’ he added with a sort of mystical satisfaction. ‘Has it ever occurred to you, Winston, that by the year 2050, at the very latest, not a single human being will be alive who could understand such a conversation as we are having now?’

 

La revolución será completa cuando la lengua sea  perfecta. Neolengua es Ingsoc y Ingsoc es neolengua », añadió con una especie de satisfacción mística. “Se le ha ocurrido a usted, Winston, que en el año 2050, como muy tarde, no habrá  un solo ser humano vivo que pueda  entender una conversación como la que estamos teniendo ahora?

 

 

Dicho todo esto vamos a comentar la recensión que José Luis Pozo ha titulado “Vacuidades en torno al darwinismo”, en la cual este autor pretende haber criticado, desde la postura del Materialismo Filosófico (otro genuino fantasma semántico),  el libro titulado “La Crisis Latente del Darwinismo” de Mauricio Abdalla.

 

 

Antes que nada indicaré que Mauricio Abdalla es filósofo de la Ciencia y ejerce como profesor en la Universidad Federal do Spirito Santo, en Brasil. En la introducción a su libro se tomó la molestia de explicar el origen de su planteamiento y las dificultades por las que hubo de pasar para afrontar temas tan complejos y originalmente ajenos a su especialidad:  El darwinismo y la evolución.  Mauricio Abdalla ha escrito ya una réplica a la recensión de José Luis Pozo y en ella tiene en cuenta,  con su habitual rigor,  algunos de los aspectos arriba mencionados. Esto me permite escribir aquí con mayor libertad sobre la recensión centrándome en sus dos errores principales que son dos facetas de uno mismo. Ya veremos si acierto…..

 

En su libro,  Abdalla aborda una tarea muy precisa: Mostrar aspectos del darwinismo que hacen imposible su pretendida posición como baluarte de teoría evolutiva alguna. Esto encaja plenamente con la propuesta que Thomas Kuhn presentó en su libro “Estructura de las Revoluciones Científicas”, propuesta para la cual se inspiró en postulados de otro autor  menos conocido,  Ludwig Fleck. Así, basándose en Kuhn, que a su vez se inspiró en Fleck, sin ser deudor de ninguno de ellos y metódicamente, lo que hace Abdalla en su libro es,  simplemente,  anunciar la caída del darwinismo. Un acontecimiento que parece molestar a muchos pero que, en contra de lo que vienen diciendo en sus planteamientos,  no dice nada al respecto de la excelente salud de la que puedan gozar otras teorías evolutivas múltiples y variadas que el autor de la recensión seguramente desconoce, puesto que de su lectura se deduce que,  erróneamente,  viene a asociar evolución con darwinismo. Este es su Primer Error Principal (PEP).

El autor de la recensión no reconoce la labor realizada por el autor del libro y, en el caso de que lo haya  leído con atención, no se ha percatado de ese aspecto crucial que Abdalla deja muy claro en su obra: la diferencia que hay entre evolución y darwinismo.  A  la incapacidad para distinguir entre evolución y darwinismo llamaremos, como decía y perdón por la reiteración, Primer Error Principal (PEP). Una extendida costumbre que suele ser la parte más visible de un Gran Error. En su réplica al comentario,  Abdalla señala otras reglas a las que ha fallado el comentarista. En interpretación menos académica que la suya diríamos que el autor se ha pasado  insultando y atribuyendo al texto comentado argumentos inventados a su gusto y conveniencia.

Todo esto dice bien poco a favor de la recensión y de la revista que la ha publicado: El Catoblepas. Pero hay todavía un segundo error principal (SEP), parte menos visible del mismo Gran Error, que  aparece cuando en la recensión surgen voces autoritarias. Por ejemplo, nada más empezar:

 

Tomando la propuesta en su literalidad, con este trabajo queremos mostrar que aceptamos el debate. Y si el autor considera este trabajo, tras su lectura, deudor de tal propaganda, quizá es porque no diferencia el significado de «debate» y de «consenso». Al segundo no se podrá llegar nunca desde estas páginas pues la confrontación con el punto de partida gnoseológico del autor (él la denomina «concepción epistemológica de fondo») es total.

En donde se indica que el autor de la recensión, desde su posición de autoridad, nunca podrá estar de acuerdo con los planteamientos de Abdalla. Por el contrario, se limitará a vencerlo, expulsándolo de sus terrenos cual furioso Catoblepas o Basilisco.

 

No puedo entender cómo un autor incapaz de distinguir evolución de darwinismo (PEP), puede haber escrito la recensión de un libro precisamente basado en tal disyuntiva. Tampoco puedo entender cómo revista alguna admite tal recensión.  A no ser que sus decisiones se tomen desde puntos de vista puramente autoritarios, lo cual quedaría pendiente de demostración de no haber sido precisamente demostrado con la aparición del segundo error principal (SEP), que no es otro que el tono autoritario de la recensión. Es decir que,  más que de una revista estaríamos hablando de un cuartel.  El cabo haciendo la recensión del soldado.  ¿Hemos llegado ya al mundo profetizado por Orwell en 1984? En algunos aspectos, parece que sí.

El darwinismo es como  un iceberg.  Su parte visible consiste en el empeño por parecer idéntico a la Evolución. Pero en un estado excitado, como por ejemplo, sometido a una presión o en un debate, el darwinista puede dar la vuelta mostrando su otra “parte”, que es la principal: Su apoyo en la autoridad más auténtica y desnuda, diríamos cuartelera. Tal comportamiento no es exclusivo del darwinismo.

Algunos portavoces de la filosofía académica podrían, poco a poco, haber tomado las riendas y modales del poder y,  desde sus revistas y cátedras intentarían así imponer una auténtica neolengua. La proliferación de fantasmas semánticos del tipo contradictio in adiecto, es decir expresiones sin significado alguno, pero que se repiten hasta la saciedad en el discurso académico, viene a apoyar esta visión. Así, es posible que el fantasma semántico del materialismo filosófico tan mencionado a lo largo y ancho de la recensión, tenga más apego (incardinación podríamos decir también) con ese otro fantasma semántico de la selección natural que es la base del darwinismo, de lo que muchos podrían imaginar. Quizás ambos están encadenados con la misma cadena o incardinados con otra cosa que planea por encima de ambos: La autoridad (SEP).  Nos encontraríamos así que, en algunos casos (no sé si decir muchos), tanto en biología como en filosófía, el diálogo no se rige por la razón sino por la autoridad. Puro Orwell. Ingsoc es Neolengua.

Con autoridad dice Pozo en su recensión:

 

Aunque solo hemos enunciado las aportaciones de los autores en que Abdalla argumenta su tesis, sí consideramos necesario mostrar nuestra postura crítica ante la forma en que presenta tales argumentos, y ello pese a la erudición que constantemente nos muestra en el texto, una erudición muy común en la inmensa mayoría de los departamentos de filosofía, en estos comienzos del siglo XXI. Estos departamentos en su mayoría se dedican a llevar a cabo una tarea de investigación doxográfica, siempre alejada del sistematismo que nos procure un aparato completo, un sistema, como lo es el del materialismo filosófico. Así pues, las argumentaciones de Abdalla están alejadas totalmente de lo que consideramos que es una tarea seria para hacer filosofía.

Demostrando que quien no se exprese, como él, en neolengua, queda fuera de juego, arrestado o fuera del cuartel. Pero además demostrando la  incomodidad de su autor por dos razones: La erudición de Abdalla y el tipo de su investigación calificada aquí como Doxográfica.  Despreciando la Erudición (dato curioso pero importante), contrapone el autor doxografía con sistematismo. No lo entiendo bien porque doxografía no está en el diccionario (sistematismo es lo que se ajusta a un sistema) pero sospecho que al autor le gustan poco las palabras con un significado claro (Erudición) y que, por el contrario algunas de sus expresiones favoritas, incluyendo el mismísimo Materialismo Filosófico y su Plana Mayor,  podrían ser, como decía, fantasmas semánticos. Pura neolengua. Ingsoc.

Dicho de otro modo, que el autor más que criticar libro alguno, viene aquí a hacer propaganda de su propio sistema: El Materialismo Filosófico,  el Ingsoc, la  Neolengua,  que, aunque escrito con minúsculas en el comentario, bien merecería mayúsculas.  Otro fantasma semántico primo hermano de la selección natural.

Para terminar y confirmando lo dicho,  vamos a buscar en qué consiste la conclusión de la recensión, o, dicho de otra manera a ver si Pozo tenía algo que decir:

Final: a modo de conclusión

Lo primero que debemos señalar aquí es que, si idealista consideramos a Kuhn y su teoría de las revoluciones científicas, idealista consideramos también a sus seguidores en cualesquiera sean los departamentos de las facultades de filosofía de cualesquier lugares del mundo. Entre ellos por tanto consideramos a Mauricio Abdalla (pese a tratar de ofuscar a lo largo de todas las páginas el punto de partida ideológico) y su tesis sobre el cambio de paradigma darwinista en el siglo en que estamos viviendo. Abdalla no tiene en cuenta que lo más fértil de la teoría de la evolución seguirá siendo valioso pese a los posibles cambios que la teoría sufra con el paso del tiempo, los cuales no tendrán porque ser drásticos, revolucionarios. Por otra parte su defensa de la armonía en la naturaleza como fundamento del nuevo paradigma biológico, que augura surgirá en el siglo en que ya estamos viviendo, no nos parece relevante. Ni la gnoseología kuhniana ni el apoyo buscado en los distintos autores que cita van a poder destruir lo que el darwinismo soporta como valioso y que seguirá siendo importante en el futuro pues, como afirma la teoría –circularista, y no rupturista– del cierre categorial, el desarrollo científico es tal por desarrollarse a partir de los logros más firmes ya dados. Dejar estos de lado a cambio de creer en la bondad del dialogo o en realidades metafísicas hacen un flaco favor a la posibilidad de conocer lo que nos rodea.

Y pregunto: ¿Qué será lo más fértil de la teoría de la Evolución? Puesto que si el autor lo trata en su conclusión final y es tan importante, lo menos que podría hacer sería decirnos de qué se trata. Pero no, no lo dice. No se preocupen,  yo se lo diré…

Lo más fértil de la teoría de la Evolución  será,  si no lo evitamos antes de 2050, la libre producción de fantasmas semánticos que permite manipular libremente la opinión del ciudadano y controlar su pensamiento: La Selección Natural, la selección inconsciente, El materialismo filosófico,  son buenos ejemplos de ello. Recuerden:

 

…..no habrá  un solo ser humano vivo que pueda  entender una conversación como la que estamos teniendo ahora……………..

 

La Teoría de la Evolución, mediante la Selección Natural, su prima  la Filosofía Materialista y otros parientes fantasmas, aportarán las herramientas al servicio del poder para adoctrinar a sus súbditos.  Ejemplos del diccionario de la Neolengua que nos demuestran que los tiempos no pasan en balde y podríamos ya estar viviendo en la realidad anticipada por Orwell en su novela 1984.  Otro autor poco sistemático.

 

 

 

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Teoría sintética: contradicción, redundancia y más ambigüedad

La palabra Teoría tiene dos acepciones distintas. En sentido amplio significa “Conjunto de conocimientos”, en general. En sentido restringido, es una explicación propuesta para un fenómeno natural, cuya verificación se ha de realizar experimentalmente.

Hablar de “Teoría Sintética” en el estudio de la Evolución significa, por lo menos y para empezar, uno de dos errores:

1) Redundancia, si nos referimos a una teoría en sentido general,  puesto que todas las teorías, en este sentido, son sintéticas.

2) Contradicción u oxímoron; puesto que, si nos referimos a teoría en sentido estricto, no puede ser sintética sino que ha de referirse a un aspecto puntual y preciso de la realidad del que supuestamente ha de suministrar una explicación que se verificará experimentalmente.

Teoría Sintética, Evolutionary Synthesis, Extended (o “expanded”) Evolutionary Synthesis, Modern Synthesis, etc, etc… son, por lo menos términos redundantes o contradictorios.

También puede ocurrir que se pretenda mezclar ambas acepciones.  Esto es inventarse un tercer tipo de teoría que sea a la vez, general y estricta. Es decir generar la confusión con la finalidad de hacer pasar por teoría científica (en sentido estricto) lo que no lo es: mantener la ambigüedad que, desde Darwin, es consustancial al estudio de la evolución y que consiste en que tenemos una explicación (la selección natural) que no explica nada, que no puede someterse a experimentación y que, además de explicación puede pasar por hechos, procesos, teoría o cualquier otra cosa según vaya siendo conveniente.

La ambigüedad procede de Darwin, quien no aporta a la ciencia una teoría en sentido restringido:  sus libros no contienen explicación alguna que pueda someterse a experimentación acerca del origen de las especies

Imagen tomada de la Exposición de John James Audubon (1785 – 1851) en la New York Historical Society

Una buena traducción de esta entrada al portugués

 

Lectura aconsejada:

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

Blogalaxia: ~ Technorati: ~ AgregaX:

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“¿Es la selección natural un mecanismo?”

“La Selección Natural: Catorce significados distintos y un solo Teorema verdadero?”


”¿Es la selección natural proceso?”

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