‘Institucionalización de la ciencia’

XXI Jornada Científica de ADEBIR. El riojano Mariano P. Graells (1809-1898): primer biólogo pesquero español con proyección europea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“El riojano Mariano P. Graells (1809-1898): primer biólogo pesquero español con proyección europea”.

Juan Pérez de Rubín Feigl

Investigador del Centro Oceanográfico de Málaga (del Instituto Español de Oceanografía)

Desde hace más de veinte años, ADEBIR (Asociación para el Desarrollo y el Estudio de la Biología en la Rioja) ha identificado temas de interés en el entorno riojano tomándolos como motivo para sus reuniones anuales o la divulgación científica en forma de libros. Uno de estos temas ha consistido en el estudio y valoración de la figura de Mariano de la Paz Graells, uno de los naturalistas españoles de mayor relieve nacional e internacional, nacido en 1809 en Tricio.

Para conmemorar su segundo centenario se editó un libro en el que distintos especialistas trataban sobre la vida y la actividad científica de Graells. Quizás por analizarlo desde una perspectiva actual en algunos casos resultaba difícil hacer una valoración justa y así, es posible que la labor de Graells quedase subestimada en alguno de los múltiples campos en los que desempeñó sus investigaciones. Así ocurrió con sus pioneras y olvidadas aportaciones en el estudio de la fauna marina, las pesquerías y el cultivo de las aguas (acuicultura); que serán tratadas por Juan Pérez de Rubín, en su conferencia titulada: “El riojano Mariano P. Graells (1809-1898): primer biólogo pesquero español con proyección europea“.

Video de la conferencia:

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Oxymorondictionary 6ª edición. Más de 700 expresiones sin significado.

#oxymorondictionary 6ª edición. Marzo 2020

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Accidente premeditado

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Aduaneros sin fronteras

Agree to disagree

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Agujero de color

Ajuste fiscal

Alarma discreta

Albóndiga celular

Aldea global

Algoritmo evolutivo

Alternative facts

Altruismo egoísta

Amabilidad impuesta

Ambigüedad explícita

Amigos de Facebook

Amor eterno

Amor libre

Analogía de diferencias

Anarco-capitalismo

Ángeles del infierno

Apatía aguda

Arbeit macht frei

Arquitectura culinaria

Aristocracia para todos

(más…)

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Los nuevos epicúreos. Comentario del libro La invención de la naturaleza, el nuevo mundo de Alexander von Humboldt, por Andrea Wulf Ed. Taurus, 2016.

 

Los nuevos epicúreos

Comentario del libro La invención de la naturaleza, el nuevo mundo de Alexander von Humboldt, por Andrea Wulf

Ed. Taurus, 2016.

 

Emilio Cervantes y José Francisco Bravo

 

Andrea Wulf, que según indica la solapa de este libro, da clases de Historia del Diseño en el Royal College of Art, en Londres, ha escrito un libro sobre Alexander von Humboldt, una vaca sagrada, es decir y según una acepción al uso en la Real Academia Española de la Lengua,  una persona que, a lo largo del tiempo, ha adquirido en su profesión una autoridad y un prestigio que la hacen socialmente intocable.

Para realizar este comentario hemos leído el libro de Andrea Wulf como recomendaba Nietzsche en su libro “El crepúsculo de los ídolos”, es decir con un martillo,  para ver como resuena la figura de Humboldt e indirectamente escuchar también el eco de las figuras de otros personajes históricos que le son próximos, en particular Charles Darwin.

A pesar de que el libro de Wulf tiene muchas páginas de bibliografía y en sus notas aparecen todavía más documentos, hay aspectos que han permanecido intactos. Algunos de ellos son muy importantes como los que se refieren a quién apoyó a Humboldt para que el Rey de España, Carlos IV le diese el pasaporte que le permitía viajar libremente por Hispanoamérica.

 

Dice en la página 71 que los propios españoles se sorprendieron ante la decisión del rey, pero no da ninguna referencia al respecto. Don Mariano Luis de Urquijo, Secretario de Estado y del Despacho de Carlos IV entre 1798 y 1800, fue quien expidió el pasaporte, según se ve en la fotografía, aunque este aspecto no se comenta en el texto. No sabemos con qué apoyos contaría Humboldt además del de Urquijo. Sabemos que no fueron, al menos directamente, ni el Conde de Floridablanca ni el Conde de Aranda, pues en la fecha de expedición del pasaporte estaba el primero retirado y el segundo ya había fallecido.  No obstante viene a cuento aquí el Conde de Aranda porque de él son estas palabras premonitorias escritas en 1783 y que se refieren a los Estados Unidos de América:

 Esta república federal nació pigmea, por decirlo así y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos Estados tan poderosos como España y Francia para conseguir su independencia. Llegará un día en que crezca y se torne gigante, y aun coloso temible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias, y sólo pensará en su engrandecimiento… El primer paso de esta potencia será apoderarse de las Floridas a fin de dominar el golfo de México. Después de molestarnos así y nuestras relaciones con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio, que no podremos defender contra una potencia formidable establecida en el mismo continente y vecina suya.

Pero… ¿Cómo se llevó a cabo esta profecía del Conde de Aranda de convertirse una nación pigmea en coloso temible? Sospechamos que Humboldt tuvo algo que ver en dicha transformación porque, con el pasaporte expedido por Carlos IV tenía carta blanca para viajar por toda Hispanoamérica como efectivamente hizo, tomar información importante de los territorios hispanos, en particular de México,  y darla a los vecinos del norte quienes la utilizarían en su programa de expansión. Pero quien quiera conocer más al respecto del papel de Humboldt en este proceso deberá buscar información en otra parte, puesto que  este aspecto tan importante queda aquí  abandonado, prácticamente intacto.

Después de una primera parte titulada “El punto de partida: El nacimiento de las ideas”, el libro tiene una parte entera, la segunda,  que ocupa las páginas 77 a 146 titulada “Llegada: La recopilación de las ideas”. Esta parte consta de cinco capítulos, del cuarto al octavo titulados: “Sudamérica”, “Los llanos y el Orinoco”, “A través de los Andes”, “Chimborazo” y “Política y Naturaleza: Thomas Jefferson y Humboldt”.

Llama la atención la ausencia de un capítulo, o más aún, la ausencia de un poco de información, siquiera uno o dos párrafos sobre la estancia de Humboldt en México.  Se insiste a lo largo del libro en que Humboldt necesitaba todo tipo de datos para comprender la naturaleza como una entidad viva, idea esta que no es de Humboldt  puesto que ya Marco Tulio Cicerón en su libro titulado “Sobre la Naturaleza de los Dioses” indicaba (p 131):

Pero suponiendo que poseamos una idea definida y preconcebida de una divinidad, en primer lugar, con calidades de ser vivo y, en segundo lugar, con la categoría de un ser que no tiene nada superior a él en toda la naturaleza, no puedo encontrar nada que satisfaga esta per-noción o idea previa que poseemos más plenamente que, en primer lugar, el juicio de que este mundo, necesariamente tiene que ser la más excelente de todas las cosas, es él  mismo un ser vivo y un dios.

Que Epicuro se burle de esta noción como quiera-y es un hombre muy poco dotado para la burla y que no tiene ni sombra de su nativa sal ática- y que proteste su incapacidad para concebir a un ser esférico y en rotación. Sin embargo nunca podrá apartarme de una creencia que aún él mismo admite: él afirma que los dioses existen de acuerdo con el principio de que necesariamente tiene que existir alguna forma de ser de una prestancia excepcional; ahora bien, es evidente que nada puede ser más excelente que el mundo. Ni se puede tampoco dudar de que un ser vivo dotado de sensación, razón e inteligencia tiene que ser superior a un ser desprovisto de estos atributos.

Epicuro, que, según Cicerón, se burla de la noción del mundo como un dios, también se burla de los dioses puesto que en otro momento dice Cicerón (p 97):

Epicuro, sin embargo, al abolir la beneficiencia divina y la divina benevolencia, desarraigó y exterminó toda religión del corazón humano.

No es por lo tanto la idea del Mundo como organismo un concepto original de Humboldt como sugiere en varias ocasiones el libro, ni tampoco de Lovelock; Cicerón sería un precursor de ambos y ¿por qué no? también Parménides de Elea.  No así Epicuro. Pero hay una característica más importante en los epicúreos que la de no reconocer a la naturaleza como dios, y es que ellos no reconocen a divinidad alguna. Pues bien, si este era el punto de vista de los epicúreos, los nuevos epicúreos coinciden con ellos en lo principal que es no reconocer divinidad alguna salvo, eso sí, el mundo en sí, en su unidad.

Con el fin de entender la unidad de la naturaleza recopilaba Humboldt muchos datos y hacía muchas preguntas,  pero ahora llegado nuestro turno nosotros preguntamos también: ¿Qué datos obtuvo Humboldt en México? En su visita el virrey era José de Iturrigaray Aróstegui que lo fue entre el 4 de enero de 1803 y el 15 de septiembre de 1808. Humboldt pasó un año en México y una buena parte de este tiempo en las minas de Guanajuato.  Y más aún: ¿cuáles de estos datos los entregó directamente en su visita a Jefferson? Suponemos que son muchos puesto que su relación con Jefferson no se limitó a una visita puntual sino que se mantuvo a lo largo de sus vidas. No obstante quien busque esta información en el libro de Wulf no la encontrará. Ni aproximación alguna al caso. Para la autora, el paso de Humboldt por México no merece relato alguno. Ni la menor reseña. Y así se mantiene el error que hemos visto en otras ocasiones y que viene a decir que la historia de la ciencia en América comenzó con Humboldt.  Nada más remoto. El impresionante calendario azteca (que no mexicano) que ilustra la página 130 es prueba, como se indica a pie de figura, de la sofisticación de las civilizaciones antiguas. Los calendarios aztecas y mayas, el conocimiento que estas civilizaciones tenían de botánica, de medicina, de astronomía y de arquitectura constituían una ciencia milenaria.  Los españoles habían llegado a las costas de América con otra ciencia que,  sólo en afortunadas ocasiones pudo aprender algo de aquella que la precedió en América, pero el decir como se dice en una biografía de Jefferson que hemos leído recientemente que la ciencia en América empezó con Humboldt es un enorme disparate.

El libro de Wulf, que no es crítico con la figura de Humboldt, viene a sumarse así a la copiosa colección de textos escritos para continuar en la línea de ensalzamiento de una figura histórica. Es cierto que el protagonista tiene sus méritos y no dudamos que serán múltiples: Inventar las isotermas, inventar el cianómetro o ser precursor de la ecología entre otros, no se le discuten. Pero tal vez pueda ser responsable también de aquel engrandecimiento a que se refería Aranda en su texto anteriormente citado, entre cuyas causas encontraríamos también una indebida acumulación de información procedente de Nueva España y que habría ido a parar al presidente de los Estados Unidos de una manera verdaderamente extraordinaria y tal vez, ¿quién podrá determinarlo? poco ética.

En secciones posteriores del libro se trata de la ordenación de las ideas (Parte III: “Regreso; la ordenación de las ideas”), su difusión (Parte IV: “Influencia: la difusión de las ideas”) y evolución (Parte V: “Nuevos Mundos: la evolución de las ideas”). En algunos de los capítulos correspondientes a etas secciones se establece la relación entre el protagonista del libro y otros personajes históricos como por ejemplo Charles Darwin, Henry David Thoreau,  George Perkins Marsh, Ernest Haeckel y John Muir.

Por nuestro particular interés en Biología y en particular en Evolución comentaremos a continuación algún aspecto del capítulo que lleva por título “Evolución y Naturaleza: Charles Darwin y Humboldt”.

Durante su viaje en el Beagle parece que Charles Darwin tenía entre sus lecturas la narrativa personal (personal narrative) de Humboldt a la que se refería constantemente en su diario y en cartas familiares.  Se trataba de la traducción al inglés de la Relation historique du voyage aux régions équinoxiales du nouveau continent , publicada entre los años 1814 y 1825, que Henslow regaló a Darwin al emprender el viaje.

No sólo Darwin disfrutó con la lectura de Humboldt, sino que sus notas de viaje, que luego dieron lugar a la obra “Viaje de un naturalista”, estaban inspiradas por aquel autor.

Hay en ambos, en Darwin y en Humboldt una especie de revelación al encontrarse de frente con la naturaleza en Sudamérica. Así en la página 169 Wulf menciona una carta de Humboldt a su hermano en la que indica:

En ningún sitio como en Sudamérica, decía, indicaba la naturaleza de forma más convincente su “vínculo natural”.

Una frase que resulta muy difícil de comprender a no ser que uno lea “El Origen de las Especies” de Darwin en cuyo párrafo primero viene a decir algo semejante:

When on board H.M.S. Beagle, as naturalist, I was much struck with certain facts in the distribution of the organic beings inhabiting South America, and in the geological relations of the present to the past inhabitants of that continent. These facts, as will be seen in the latter chapters of this volume, seemed to throw some light on the origin of species—that mystery of mysteries, as it has been called by one of our greatest philosophers. On my return home, it occurred to me, in 1837, that something might perhaps be made out on this question by patiently accumulating and reflecting on all sorts of facts which could possibly have any bearing on it. After five years’ work I allowed myself to speculate on the subject, and drew up some short notes; these I enlarged in 1844 into a sketch of the conclusions, which then seemed to me probable: from that period to the present day I have steadily pursued the same object. I hope that I may be excused for entering on these personal details, as I give them to show that I have not been hasty in coming to a decision.

Que traducimos:

Cuando estaba como naturalista a bordo del Beagle, buque de la marina real, me impresionaron mucho ciertos hechos que se presentan en la distribución geográfica de los seres orgánicos que viven en América del Sur y en las relaciones geológicas entre los habitantes actuales y los pasados de aquel continente. Estos hechos, como se verá en los últimos capítulos de este libro, parecían dar alguna luz sobre el origen de las especies, este misterio de los misterios, como lo ha llamado uno de nuestros mayores filósofos. A mi regreso al hogar se me ocurrió en 1837 que acaso se podría llegar a descifrar algo de esta cuestión acumulando pacientemente y reflexionando sobre toda clase de hechos que pudiesen tener quizá alguna relación con ella. Después de cinco años de trabajo me permití discurrir especulativamente sobre esta materia y redacté unas breves notas; éstas las amplié en 1844, formando un bosquejo de las conclusiones que entonces me parecían probables. Desde este período hasta el día de hoy me he dedicado invariablemente al mismo asunto; espero que se me puede excusar el que entre en estos detalles personales, que los doy para mostrar que no me he precipitado al decidirme.

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Llama mucho la atención que escriba esto Darwin puesto que en los capítulos que siguen no vuelve a mencionar Sudamérica ni alguno de sus habitantes hasta muy avanzada la obra y entonces por cuestiones anecdóticas. ¿Qué era entonces lo que habían visto ambos, Humboldt y Darwin, en Sudamérica que les había llevado a los dos a escribir tan motivados? ¿Qué podría haber de diferente en Sudamérica a lo que ambos habían visto en Europa? En el caso de Darwin está claro al comenzar el capítulo séptimo de El Origen de las Especies, cuando dice:

 

I will devote this chapter to the consideration of various miscellaneous objections which have been advanced against my views, as some of the previous discussions may thus be made clearer; but it would be useless to discuss all of them, as many have been made by writers who have not taken the trouble to understand the subject. Thus a distinguished German naturalist has asserted that the weakest part of my theory is, that I consider all organic beings as imperfect: what I have really said is, that all are not as perfect as they might have been in relation to their conditions; and this is shown to be the case by so many native forms in many quarters of the world having yielded their places to intruding foreigners. Nor can organic beings, even if they were at any one time perfectly adapted to their conditions of life, have remained so, when their conditions changed, unless they themselves likewise changed; and no one will dispute that the physical conditions of each country, as well as the number and kinds of its inhabitants, have undergone many mutations.

 

Dedicaré este capítulo a la consideración de diversas objeciones que se han presentado contra mis opiniones, pues algunas de las discusiones precedentes pueden de este modo quedar más claras; pero sería inútil discutir todas las objeciones, pues muchas han sido hechas por autores que no se han tomado la molestia de comprender el asunto. Así, un distinguido naturalista alemán ha afirmado que la parte más débil de mi teoría es que considero todos los seres orgánicos como imperfectos: lo que realmente he dicho yo es que todos no son tan perfectos como podían haberlo sido en relación a sus condiciones de vida, y prueban que esto es así las muchas formas indígenas de diferentes partes del mundo que han cedido su lugar a invasores extranjeros. Además, los seres orgánicos, aun en caso de que estuviesen en algún tiempo perfectamente adaptados a sus condiciones de vida, tampoco pudieron haber continuado estándolo cuando cambiaron éstas, a menos que ellos mismos cambiasen igualmente, y nadie discutirá que las condiciones de vida de cada país, lo mismo que el número y clases de sus habitantes, han experimentado muchos cambios.

 

 

La naturaleza, que era extraordinaria en Sudamérica, permitía  que los invasores extranjeros tomasen el lugar de los indígenas. Un nuevo mundo permitía unos nuevos ideales no ya epicúreos, puesto que los epicúreos no admiten dios alguno, sino neo-epicureos, mediante los cuales dios estaba en la naturaleza.

El último párrafo de El Origen de las Especies está según Wulf inspirado en Humboldt. Quien lo lea podrá apreciar un panteísmo que hemos comparado aquí con el epicureísmo que criticaba Cicerón en su obra. ¿Dónde podrá estar dios alguno si la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte?.

Esto dice literalmente Darwin en el párrafo final de su obra:

It is interesting to contemplate a tangled bank, clothed with many plants of many kinds, with birds singing on the bushes, with various insects flitting about, and with worms crawling through the damp earth, and to reflect that these elaborately constructed forms, so different from each other, and dependent upon each other in so complex a manner, have all been produced by laws acting around us. These laws, taken in the largest sense, being Growth with reproduction; Inheritance which is almost implied by reproduction; Variability from the indirect and direct action of the conditions of life, and from use and disuse; a Ratio of Increase so high as to lead to a Struggle for Life, and as a consequence to Natural Selection, entailing Divergence of Character and the Extinction of less improved forms. Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed by the Creator into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone circling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being evolved.

 

Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por muchas plantas de varias clases, con aves que cantan en los matorrales, con diferentes insectos que revolotean y con gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor. Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son: la de crecimiento con reproducción; la de herencia, que casi está comprendida en la de reproducción; la de variación por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y por el uso y desuso; una razón del aumento, tan elevada, tan grande, que conduce a una lucha por la vida, y como consecuencia a la selección natural, que determina la divergencia de caracteres y la extinción de las formas menos perfeccionadas. Así, la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas.

 

 

Y a pesar de mencionar ahí al Creador ha dicho también que la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Difíciles de casar ambos conceptos. Si el materialismo se convirtió en la creencia de la Revolución Francesa, el burgués inglés, que temía a Dios, no hizo sino unirse más estrechamente a su religión. El reinado del terror en Paris ¿no había probado los resultados a que conduce la pérdida de la religión por las masas ? Mientras que la concepción extrema de la religión como algo muy bueno o muy malo ha proliferado en la sociedad llamada “civilizada” o “avanzada”, una religión más humana se mantiene en las llamadas “comunidades primitivas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

Aranda, Conde de. 1978. 1783. Exposición del Conde de Aranda al rey Carlos III sobre la conveniencia de crear reinos independientes en América. Citado en Actas del Congreso de Historia de los Estados Unidos. Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia.

Ciceron, Marco Tulio. 1998 (45 a.C). Sobre la Naturaleza de los Dioses. Alba libros.

 

 

 

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Una crónica del Gran Imperialismo. Comentario del libro Papeles de Karukinka, de Domingo Lloris Samo

 

 

 

 

 

 

 

El Duchess of Albany era un clíper de tres palos nombrado en honor de la princesa Helena Federica Augusta hija de Jorge Víctor, príncipe de Waldeck-Pyrmont y Elena de Nassau, nacida el 17 de febrero de 1861 en Arolsen (Alemania) y fallecida el 1 de septiembre de 1922 en el Tirol. La duquesa estaba casada con Leopold George Duncan, Duque de Albany, séptimo hijo de la Reina Victoria I de Inglaterra.

El barco, construido en  1884 por T. Royden & Son, de Liverpool, para la compañía naviera W. and R. Wright, contaba en su tripulación con veintiocho marinos al mando del capitán John Wilson. En su mascarón de proa una imagen representaba a la duquesa de Albany. Procedente de Liverpool llegó  al puerto de Río de Janeiro de donde zarpó el 20 de junio de 1893 con destino a Valparaíso (Chile), pero dos semanas después, el 13 de julio de 1893, naufragó por razones desconocidas a unos 700 metros de la desembocadura del río Luz, isla Grande de Tierra del Fuego (Argentina). Todos los tripulantes salieron ilesos.

Domingo Lloris Samo,  oceanógrafo y autor del libro Ictiofauna marina, publicado en 2006, y más recientemente del Anecdotario y vivencias de un Ictiólogo (Anacefaleosis, 1971 – 2018), tiene cosas que contar más allá de las que  se refieren directamente al ejercicio de su profesión. A lo largo de una estancia en Argentina y en el curso de una provechosa visita a una librería de viejo en la calle Rivadavia, de Buenos Aires, adquirió una serie de volúmenes a los que ha sacado un gran partido. La utilidad de algunos de ellos es bien conocida, de otros intentaremos describirla en lo que sigue, un tercer grupo quedará para estudios posteriores que esperamos el autor podrá llevar a feliz término.

En el prefacio de los papeles de Karukinka cuenta el autor sus adquisiciones en la mencionada librería. Se trata de los volúmenes siguientes 1) una biografía de Esteban Lucas Bridges, titulada: El último confín de la Tierra; 2) un pequeño libro de bolsillo, de Julián I. Ripa, (Recuerdos de un maestro patagónico); 3) ocho volúmenes de la Histoire Naturelle des Poissons, del zoólogo francés Bernard de Lacépède, publicados en 1830 y 4) tres cuadernos con textos manuscritos en inglés, que formaban un atado junto a unas oscuras láminas …

Es seguro que los libros de Lacépède han sido de gran utilidad al autor para el ejercicio diario de su profesión así como en la redacción de su Ictiofauna marina. Con respecto al libro de relatos de Julián I. Ripa (Recuerdos de un maestro patagónico) y la biografía de Esteban Lucas Bridges, hijo del reverendo Thomas Bridges, esperamos tener más noticias en próximas obras del autor, aunque esta última ya aparece oportunamente citada en numerosas ocasiones a lo largo del relato que comentaré a continuación. A los textos manuscritos en inglés contenidos en los tres cuadernos nos referiremos ahora pues forman la base de Los papeles de Karukinka.

Las dos primeras partes son el diario de Edouard Courtney, segundo oficial del barco, después del naufragio. La tercera parte, ya en las páginas finales del libro, es obra de Tomás Monserrat, español que había embarcado como marinero en Liverpool.

El primer cuaderno de bitácora está comprendido entre las páginas 17 y 96. Comienza con la descripción del naufragio que tuvo lugar el día jueves, día 13 de Julio de 1893, y se extiende hasta el mes de septiembre del mismo año. En estos días se describe la incorporación de los dos supervivientes en una población de indígenas de una comunidad selk’nam del cielo del este o Wintek; los cuidados que Tenenesk, el chamán, dispensó al señor Monserrat, herido en una pierna durante el naufragio y cuyo conocimiento del español fue básico para establecer el contacto y sus primeras experiencias en las costumbres de comunicación, caza, recolección y otros aspectos iniciales de la convivencia  con los nativos.

El segundo cuaderno de bitácora (páginas 97 a 260) comprende  el periodo comprendido entre los primeros días de septiembre de 1893 y julio de 1895. Incluye los avatares de la vida en Karukinka, la pesca, la construcción de un fuelle y una fragua, elaboración de cuchillos y los matrimonios de Eduard y Tomás con sendas nativas, Aluxán y Koilah, así como el asedio constante a que se encuentran sometidos por la presión de los nuevos colonizadores.

El historiador Vicens Vives denominó a la segunda mitad del siglo XIX como el periodo del Gran Imperialismo y fue en enormes regiones de los cinco continentes en donde se vieron sus efectos: transformaciones de proporciones gigantescas fruto de la capacidad de gestión de los grandes capitales. A diferencia de los Estados Unidos de América, en donde la colonización de fue  llevada a cabo en gran medida por familias y pequeños propietarios, enormes parcelas en Sudamérica (Chile y Argentina) fueron vendidas a grandes empresas para dedicarlas a la agricultura, a la ganadería y a la minería. Quienes sufrieron los cambios fueron los habitantes de estas tierras al tener que someterse a unas reglas de convivencia completamente nuevas, así como desconsideradas y enormemente perjudiciales para su vida y tradiciones.

Los papeles de Karukinka tiene el aire de un clásico de aventuras, uno de aquellos relatos cuyos autores, como por ejemplo Mayne Reid, tenían la debida formación en historia natural para ir describiendo el territorio y oportunamente dedicando párrafos a las especies de sus plantas y animales. La diferencia de estos relatos, en su mayoría anglosajones, con los papeles de Karukinka estriba en el trato dado a los habitantes de los países visitados por el viajero. Por lo general, para la cultura anglosajona imperante, los habitantes de los bosques o de las estepas de África o Sudamérica eran razas inferiores, subdesarrolladas. En su libro titulado “Sobre la libertad” John Stuart Mill (1806-1873) lo había expresado de manera contundente:

“Casi es innecesario decir que esta doctrina es sólo aplicable a seres humanos en la madurez de sus facultades. No hablamos de los niños ni de los jóvenes que no hayan llegado a la edad que la ley fije como la de la plena masculinidad o feminidad. Los que están todavía en una situación que exige sean cuidados por otros, deben ser protegidos contra sus propios actos, tanto como contra los daños exteriores. Por la misma razón podemos prescindir de considerar aquellos estados atrasados de la sociedad en los que la misma raza puede ser considerada como en su minoría de edad. Las primeras dificultades en el progreso espontáneo son tan grandes que es difícil poder escoger los medios para vencerlas; y un gobernante lleno de espíritu de mejoramiento está autorizado para emplear todos los recursos mediante los cuales pueda alcanzar un fin, quizá inaccesible de otra manera. El despotismo es un modo legítimo de gobierno tratándose de bárbaros, siempre que su fin sea su mejoramiento, y que los medios se justifiquen por estar actualmente encaminados a ese fin. La libertad, como un principio, no tiene aplicación a un estado de cosas anterior al momento en que la humanidad se hizo capaz de mejorar por la libre y pacífica discusión. Hasta entonces no hubo para ella más que la obediencia implícita a un Akbar o a un Carlomagno, si tuvo la fortuna de encontrar alguno.”

Pero este punto de vista, que es el de Thomas Malthus, de Adam Smith, de Herber Spencer, y de Charles Darwin tiene su fecha de caducidad y es de esperar que el respeto por quienes viven de una manera diferente prevalezca, aunque en la mayoría de los casos sea ya tarde. Así, al final del domingo día seis de agosto de 1893 encontramos esta sentencia a modo de síntesis:

Creo que tanto Tomás como yo mismo, habíamos tocado con la punta de los dedos la naturaleza en su estado puro y ésta nos había prendido más allá de nuestra consciencia.

El relato abunda en las descripciones de la historia natural de la región, animales y plantas así como en las tradiciones y costumbres de los selk’nam.  Invita a leer más y a preocuparse por la historia de una enorme región geográfica en el momento en  que tomó un giro precipitado perjudicando a quienes eran diferentes por el mero hecho de serlo.

 

 

 

 

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Poniendo nombre a los peces del mar. Comentario del libro Anecdotario y vivencias de un Ictiólogo (Anacefaleosis 1971 – 2018), de Domingo Lloris Samo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conocí a Domingo Lloris Samo gracias a Isabel Izquierdo Moya, entonces investigadora en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC en Madrid, quien me comentó la posibilidad de que Domingo participase en un libro que estaba coordinando (Naturalistas en Debate). Isabel era una persona extraordinaria, una mujer especialmente generosa que, sin ninguna obligación por su parte, había apoyado en todo lo posible aquellos proyectos en los que le había invitado a participar. Así, en el libro-homenaje a Mariano de la Paz Graells, en el que se ponía de manifiesto que este naturalista nacido en Tricio (la Rioja) unos días antes que Darwin, había sido uno de los científicos más activos del XIX español y luego, proscrito. En uno de sus capítulos, Isabel Izquierdo Moya y Carolina Martín Albaladejo habían recopilado y presentaban la asombrosa producción bibliográfica de Graells. A la vista de aquel trabajo es lícito preguntarse: ¿Qué ha pasado aquí?, ¿Por qué al naturalista principal del XIX español no lo conoce nadie mientras que todo el mundo sabe que el abuelo de Darwin se llamaba Erasmus?

Han ocurrido varias cosas que han arrinconado un tipo de investigación tradicional y han favorecido otro tipo moderno. Para saber cuál es la diferencia fundamental entre ambas habrá que leer hasta el final este comentario. Analizar lo ocurrido es tarea compleja para la cual hay que tener en consideración la labor desarrollada por los investigadores en las líneas-clave de la biología, por ejemplo la taxonomía. Pero no sólo su trabajo es importante, sino que a él hay que añadir, en aquellos raros casos que lo permitan, un análisis meticuloso de sus opiniones personales que, a menudo, servirá para poner de manifiesto otras cuestiones más importantes y a las que normalmente los científicos no solemos prestar ninguna atención. Sí, me refiero a los sentimientos y por eso una recopilación biográfica escrita directamente de manos de un taxónomo y basada en las reflexiones que surgen en torno a sus experiencias puede ser una joya si encuentra quien pueda entenderla, interpretarla, y lo que es más difícil, adoptar las medidas necesarias para que la taxonomía vuelva a ser lo que merece: clave de la biología.

El libro dedicado a Graells al que me refería arriba, editado por el Instituto de Estudios Riojanos, era el primero de una trilogía en la que seguiría Naturalistas proscritos, editado por la Universidad de Salamanca y Naturalistas en Debate, editado por el CSIC. La base del desarrollo de la trilogía era la siguiente: Si Graells era un proscrito cuando se cumplían doscientos años de su nacimiento y proscritos como él hay docenas de naturalistas a lo largo de la historia reciente, entonces: ¿En qué consistía la cualidad de proscrito?  ¿A qué se debe que quien ha sido celebrado en una época venga a ser olvidado en otra? En parte, proponíamos la hipótesis de que el proscrito era el perdedor en un debate y por eso en el tercero de los libros de la serie se analizaban los debates de la historia natural, en qué consisten y en qué medida la historia natural propia de cada época responde a los intereses de quienes ostentan el poder. En este libro participó Domingo Lloris con un capítulo adecuadamente titulado Paradojas y Perplejidades de un taxónomo. Capítulo que comenzaba con una introducción en la que pronto se ponía de relieve un grave problema:

El taxónomo siente que la perplejidad le invade cuando constata que el investigador no sólo aplica mal un binomio sino que también recurre, sin cautela alguna, a las listas de especies depositadas en las bases de datos on line dando por sentada la bondad de las mismas, pero ha de saber que quien ignora los fundamentos de la Taxonomía o la Nomenclatura, sólo copia, sin saber qué copia.

Con el desarrollo espectacular de las tecnologías del DNA recombinante, la técnica ha invadido a la ciencia y lo que es de una importancia fundamental y constituye la cuestión clave en Biología se desprecia, se considera superado, obvio o simplemente se piensa (y se dice) que no merece la pena reflexionar sobre ello. En base a muestreos someramente descritos y nunca puestos en tela de juicio como describe el autor (ver página 62 y siguientes del libro) se construyen catálogos y se juega con los números de la biodiversidad (p. 78).  La investigación se financia con base a proyectos aplicados cuyo interés por la taxonomía es prácticamente nulo, o en el mejor de los casos queda supeditado al rendimiento económico. Entre las páginas 230 y 233 encontraremos una anécdota inolvidable al respecto en la que se pone de manifiesto la mentalidad de los biotecnólogos modernos, quienes piensan que todo está en la secuencia del DNA, lo cual es prueba de que han decidido establecer su propia pseudo-ciencia o neo-ciencia pasando por alto los fundamentos de la ciencia. Sus premisas son las conclusiones y en esto nos recuerdan a su santo patrono, Carlos Darwin.

No en vano los capítulos centrales del libro se dedican a la taxonomía. El Capítulo IV (Taxonomía, pp. 107-138) y el V (La importancia de los nombres, pp. 139-184).

Se habla de extinciones masivas, pero la misma expresión indica un problema: masivo no puede aplicarse a extinción. Es necesario saber  cuáles son las especies que se extinguen o se encuentran en peligro y para eso hay que saber cuáles son las que hay. Pero como decía el autor de este libro en el prólogo de su capítulo para el libro Naturalistas en Debate (“Paradojas y perplejidades de un taxónomo”) la única extinción perfectamente documentada es la de los taxónomos. La taxonomía no importa, no interesa en un mundo dominado por las ideas de competición y supervivencia del más apto. En definitiva las especies o variedades más aptas sobrevivirán porque siempre ha sido así: cree en lo más profundo de su ser el neo-científico que la naturaleza es sabia y que por ello sabrá recuperarse de los doscientos años a los que los creyentes en la selección natural la habrán sometido.

La taxonomía no se recupera de las acometidas de Darwin, quien en el Origen de las especies se cansó de confundir especies con variedades, despreciando el concepto de especie, base del estudio de la biodiversidad, fundamentando el estudio del origen de las especies en las variedades de granja y concluyendo con párrafos memorables, que contienen las mismas ideas con las que empezaba. Así por ejemplo al final de la introducción leemos:

I am fully convinced that species are not immutable; but that those belonging to what are called the same genera are lineal descendants of some other and generally extinct species, in the same manner as the acknowledged varieties of any one species are the descendants of that species. Furthermore, I am convinced that natural selection has been the most important, but not the exclusive, means of modification.

(Estoy plenamente convencido no sólo de que las especies no son inmutables, sino que las que pertenecen a lo que se llama el mismo género son descendientes directos de alguna otra especie extinta  de la misma manera que las variedades reconocidas de cualquier especie son descendientes de ésta. Además, estoy convencido de que la selección natural ha sido el más importante, si no el único, medio de modificación.)

Y partiendo de esta base encuentra todo lo que espera o desea encontrar puesto que todo aquello que no encaje en su esquema será descartado y  en los párrafos finales tenemos:

Hereafter we shall be compelled to acknowledge that the only distinction between species and well-marked varieties is, that the latter are known, or believed to be connected at the present day by intermediate gradations, whereas species were formerly thus connected.

(En lo futuro nos veremos obligados a reconocer que la sola distinción entre especies y variedades bien marcadas es que de estas últimas se sabe, o se cree, que están unidas actualmente por gradaciones intermedias, mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo.)

Para continuar:

As all the living forms of life are the lineal descendants of those which lived long before the Cambrian epoch, we may feel certain that the ordinary succession by generation has never once been broken, and that no cataclysm has desolated the whole world. Hence, we may look with some confidence to a secure future of great length. And as natural selection works solely by and for the good of each being, all corporeal and mental endowments will tend to progress towards perfection.

(Como todas las formas orgánicas vivientes son los descendientes directos de las que vivieron hace muchísimo tiempo en la época cámbrica, podemos estar seguros de que jamás se ha interrumpido la sucesión ordinaria por generación y de que ningún cataclismo ha desolado el mundo entero; por tanto, podemos contar, con alguna confianza, con un porvenir seguro de gran duración. Y como la selección natural obra solamente mediante el bien y para el bien de cada ser, todos los dones intelectuales y corporales tenderán a progresar hacia la perfección.)

Terminando:

..la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte.

(Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows.)

Dijo W.J. Thompson en un prólogo al Origen de las Especies editado por Everyman’s Library que el éxito del darwinismo fue acompañado por una decadencia en la integridad científica. Desde Darwin, el naturalista se encuentra en extinción y sobreviven unos cuantos ejemplares milagrosamente, el biotecnólogo florece y en su oficio hay una regla no escrita que nos recuerda el autor en la página 79 de su libro en una sección denominada Modelos y Metamodelos dentro del capítulo III titulado “Temas pesqueros y afines” en frase de François Jacob:

La biología, como las restantes ciencias de la naturaleza ha perdido hoy muchas de sus ilusiones. No busca la verdad. Construye la suya.

Bibliografía

Lloris Samo, Domingo.  Anecdotario y vivencias de un Ictiólogo  (Anacefaleosis 1971 – 2018). Amazon. 2019.

Cervantes, Emilio (coord.). El naturalista en su siglo: homenaje a Mariano de la Paz Graells en CC aniversario de su nacimiento. Instituto de Estudios Riojanos. 2009.

Cervantes, Emilio (coord.). Naturalistas proscritos. Universidad de Salamanca. 2011.

Cervantes, Emilio (coord.). Naturalistas en debate. CSIC. Madrid. 2015.

Cervantes, Emilio (coord.). Encuentros con lo imposible. Homenaje a Isabel Izquierdo Moya. Amazon. 2017.

Cervantes, Emilio; Pérez Galicia, Guillermo. La nave de los locos: El origen de las especies a la luz de la nueva retórica. Amazon, OIACDI. 2017.

Darwin, Charles. El Origen de las Especies. EDAF. 1965.

 

 

 

 

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LA TEORÍA DARWINIANA Y LA CREACIÓN INDEPENDIENTE. Carta a M. Charles Darwin. Primera edición en español del libro de Giovanni Giuseppe Bianconi

 

 

La obra de Darwin se ha impuesto tanto en la ciencia como al gran público, y, no obstante, las respuestas de sus críticos, profesionales de la anatomía y de la historia natural del siglo XIX, permanecen olvidadas en espera de una lectura adecuada.

Debemos leer pacientemente los verdaderos textos científicos de su época, como aquellos libros editados en francés, y nunca re-editados ni traducidos a ninguna otra lengua, de autores proscritos como Étienne Rabaud, Pierre Flourens, y ahora, Giovanni Giuseppe Bianconi. Es ahí donde se encuentra la justa respuesta a Darwin.

Al hacerlo entenderemos que la ciencia, la búsqueda del lenguaje más adecuado para entender a la naturaleza, es tarea que hay que emprender con humildad; que Darwin nunca transitó por este camino y que sus eruditos colegas se equivocan al presentar su doctrina como la única que puede tener consistencia científica. No la tiene. Por el contrario, la teoría de las creaciones independientes espera su turno y reclama una merecida atención.

 

Pdf del libro LA TEORÍA DARWINIANA Y LA CREACIÓN INDEPENDIENTE. Carta a M. Charles Darwin

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Diccionario de oxímora. Tercera edición con casi quinientas expresiones sin significado alguno

El Catoblepas

Imagen de: El Catoblepas, una fuente de oxímora.

 

A

Abuso terapéutico

Accidente premeditado

Actividad Pasiva

Actuar con naturalidad

Aduaneros sin fronteras

Agricultura ecológica

Agricultura de conservación

Ajuste fiscal

Alarma discreta

Aldea global

Alternative facts

Altruismo egoista

Ambigüedad explícita

Amigos de Facebook

Amor eterno

Analogía de diferencias

Ángeles del infierno

Apatía aguda

Arbeit macht frei

Armas inteligentes

Artículo de la constitución inconstitucional

Artículo inconstitucional de la constitución

Artificial spider silk

Artesanos ultracompetitivos

Ataque defensivo

Ateo católico

Atributos eternos

Audio-libro

Autoridad científica

Autoridad moral

Azar creador

 

B

Banca amiga

Banca ética

Banca solidaria

Biodiversidad dañada

Bueno para la humanidad

 

C

 

Café descafeinado

Calidad de vida

Calma tensa

Cambiar todo para que nada cambie

Caos controlado

Capacidad negativa

Capital humano

Capitalismo avanzado

Capitalismo de Estado

Capitalismo democrático

Caos controlado

Carga genética

Catecismo de la Evolución

Católico no practicante

Católico progresista

Católico protestante

Certeza ideológica

Ciencia de la creación

Ciencia Cristiana

Ciencia de la atracción

Ciencia de la creación

Ciencia democrática

Ciencia especulativa

Ciencia exacta

Ciencia ficción

Ciencia homeopática

Ciencia independiente

Ciencia infusa

Ciencia para niños

Ciencia popular

Científico político

Científico en prácticas

Científico independiente

Cierre categorial

Circular logics

Clásico moderno

Club de los solitarios

Colonia interna

Comida basura

Comida de trabajo

Comisión eficiente

Competición democrática

Comprensión de la evolución

Comunista bueno e inteligente

Conciencia científica

 

Confrontación pasiva

Conocimiento mal dirigido

Consenso científico

Conservantes naturales

Contabilidad alternativa

Contabilidad extracontable

Contacto visual

Contenedor inteligente

Contrato social

Control de calidad en liberales

Corrección política

Cowboy urbano

Creacionismo científico

Crecimiento Negativo

Crecimiento sostenible

Credibilidad económica

Cuadratura del círculo

Cuando gobernar es ciencia

Culto pagano

Crítica corporativa

Cultura de masas

Cultura financiera

Cultura del jamón ibérico

Cultura tecnológica

Culturismo natural

Chocolate blanco

D

Daños colaterales

Darwinian morality

Darwinismo verdadero

Datos teóricos

Declaración simbólica

Déficit cero

Democracia cristiana

Democracia como fundamento

Democracia elitista

Derecha progresista

Derecho a la información

Desarrollo sostenible

Deshechos naturales

Despojos naturales

Despremiar

Despublicar

Determinismo económico

Deuda soberana

Diálogo sobre lo imposible

Dictadura del proletariado

Dignidad científica

Dinero público

Diplomacia económica

Discriminación positiva

Diseño sin diseñador

Divine evolution

DNA basura

Doblepensar

Duda sistemática

Dulce Amargura

 

E

 

Economía del arte

Economía de la naturaleza

Economía ética

Economic determinism

Edad mental

Educación financiera

Educación progre

Eficacia política

Egoísmo racional

Eliminar necesidades

Emoción racional

Energía sostenible

Empleo de calidad

Energía libre

Energía sostenible

Enfermedad social

Entendimiento de la Evolución

Entendimiento teista de la evolución

Enzima promiscuo

Erotismo de la política

Esfera pensante

Esfuerzo masivo

Estado Nación

Estafa moral

Ethics office

Ética gubernamental

Ética Universal

Evolución asistida

Evolución cognitiva

Evolución divina

Evolución experimental

Evolución del individuo

Evolución neutral

Evolución teísta

Exactitud excesiva

Examen libre

Exhibición privada

Experimento de campo

Experimento Natural

Extrema amabilidad

Extrema corrección

Extremadamente moderado

Extremo respeto

 

F

Falsa precisión

Favoured races

Fe burguesa

Fe racional

Filosofía del capital

Filósofo antinatalista

Filosofía masónica

Filosofía Materialista

Física sobrenatural

Fondos públicos

Forma metafórica

Fósiles vivientes

Free energy

Frontera abierta

Fuego amigo

Fuera del Universo

Fuerza de paz

 

G

Gen egoista

Genetic Load

Genocidio lingüístico

Gobierno democrático

Golpista dialogante

Grupo individual

Grupo político que ni es partido, ni busca el poder

Guerra Humanitaria

Guerra justa

Guerra preventiva

Guerra santa

H

Habilidad negativa

Hechos alternativos

Hecho de la evolución

Hecho a sí mismo

Hechos alternativos

Hechos teóricos

Hegemonía humana

Hielo Abrasador

Hispanidad marxista

Historia secreta

Historia del Tiempo

Historia del Universo

Hogar de la historia

 

I

Idealismo pragmático

Identidad poética

Igualdad asimétrica

Igualdad desigual

Igualdad de género

Igualdad libertaria

Independencia científica

Independencia filosófica

Independencia simbólica

Independentistas sin fronteras

Iniciativa popular

Inteligencia artificial

Inteligencia colectiva

Inteligencia emocional

Inteligencia infinita

Inteligencia particular

Inteligencia vegetal

Interés general

Invisibilidad de la evidencia

Izquierda verdadera

 

J

Jubilación activa

Juegos de la política

Jugar aprendiendo

Justicia parcial

Justicia social

Justicia poética

Justicia universal

Juzgados promiscuos de familia

 

L

Leche vegetal

Lengua vehicular

Ley del más fuerte

Liberación sexual

Libertad igualitaria

Libertad luterana

Libertad religiosa

Libertad vigilada

Libertador de las américas

Libre mercado

Librepensar

Living Fossil

Lógica circular

Lógica diabólica

Lógica moderna

Lógica de los valores

Los mejores científicos

M

Magia natural

Mala salud de hierro

Máquina pensante

Masa consciente

 

Maratón con chanclas

Materialismo histórico

Materialismo filosófico

Medicamento homeopático

Memoria histórica

Memoria imaginada

Mental health

Mentalidad democrática

Mercado único

Mercado universal

Mestizo de pura cepa

Micromachismo

Mierda suculenta

Ministerio de la Plurinacionalidad

Ministerio de la Verdad

Mito científico

Moda modesta

Modest fashion

Moralidad darwinista.

Muerto viviente

Multiculturalismo

Mundo cuántico

 

N

Nacionalismo progresista

Nada positiva

Naturaleza Humana

Natural reserve

Nature’s waste

Negroblanco

Necesidades artificiales

Necesidades sociales

Negative ability

Negative capability

Neoreacción

Neuroteología

Neurotheology

Neutral en materia de religión

 

O

Observatorio de género

Odio sano

Opción única

Opinión objetiva

Oposición controlada

Orgasmo mental

 

P

País en desarrollo

País libre

País natural

Palabra libre

Paraísos Fiscales

Paraíso Terrenal

Parapetarse tras la justicia

Paridad impar

Partido abstentista

Pasividad activa

Patriotismo constitucional

Patriotismo universal

Paz Armada

Pensamiento darwinista

Pensamiento débil

Pensamiento económico

Pensamiento evolucionista

Pensamiento ideológico

Pensamiento marxista

Pensamiento no pensado

Pensamiento político

Pensamiento sentimental

Perfección humana

Permitir lo prohibido

Perpetua revisable

Peso económico

Peso de la ley

Perspectiva de género

Piedad perversa

Plant intelligence

Políticamente correcto

Político coherente

Político honrado

Político honesto

Político sincero

Posibles Universos

Posverdad

Precisamente deshonesto

Pre-crimen

Prensa de calidad

Presente que nos espera

Proceso de degradación

Programados a ciegas

Progreso de los desfavorecidos

Progreso indefinido

Propiedad compartida

Protestante católico

Psicología moral

Pueblo soberano

Pudor Político

 

Q

Quality control in Liberals

Quantic Universe

Quitar premios

 

R

Racismo inverso

Razas favorecidas

Razas superiores

Razón de Estado

Reacomodo laboral

Realidad Virtual

Realismo mágico

Recursos humanos

Recursos morales

Reinado del hombre

Religión democrática

Religión sin revelación

Religious liberty

Reserva Natural

Respeto democrático

Restauración democrática

Resumen alargado

Resumen extenso

Resumen ideológico

Retrato imaginario

Riesgo calculado

Romantic size

Ruinas restauradas

 

S

Sabana casi desértica

Saber aburrirse

Saber especializado

Saber evolucionista

Salud mental

Santidad Ordinaria

Scientific consensus

Seda artificial

Selección Inconsciente

Selección Natural

Selección negativa

Selección Sexual

Selfish altruism

Selfish gene

Self made man

Semántica irrelevante

Sentencia interpretativa

Separación conceptual

Ser humano normal

Servicio secreto

Sexo telefónico

Silencio atronador

Sistema duradero de sobornos

Sistema estable de sobornos

Sistema impecable de sobornos via

Smartphone

Soberanía Alimentaria

Soberanía popular

Socialismo científico

Soldado libre

Solidaridad étnica

Sonido del silencio

Strong justice

Synthetic theory

 

T

Táctica parlamentaria

Telaraña artificial

Templo de la razón

Tensa calma

Teoría evolutiva poblacional

Theistic evolution

Therapeutic abuse

Todos los universos posibles

Tolerancia cero

Trabajo os hará libres

Transgénico natural

Transparencia internacional

Tropa soberana

Trucos del ADN

Turismo social

U

Única opción

Universalismo cultural

Universidad de la Vida

Universidad Internacional de Valencia

Universo alternativo

Universo conspirador

Universo cuántico

Universos Posibles

Útero artificial

 

V

Vacío fértil

Valor económico

Verdad sintética

Verdadero darwinismo

Verdadero darwinista

Vergüenza democrática

Viagra natural

Vida educadora

Vida extinguida

Vida normal

Violencia castiza

Votación simbólica

 

W

Weather bomb

 

 

 

 

 

 

 

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Aventuras de un joven cientifista 2. Desde la confusión y por la confusión, como todo buen darwinista

 

 

 

 

 

 

Comenzaba hace unos días el relato de mi experiencia con un joven pseudo-escéptico o cientifista en tuiter.

Ya indicaba entonces que  el caso me interesa como ejemplo del daño que individuos escasamente informados e irrespetuosos pueden hacer a la divulgación científica puesto que muchos lectores en las redes sociales pueden sentirse intimidados por sus insultos y su arrogancia, evitando participar en debates en los que, seguramente tendrían algo que aportar.

Analizaba algunas de las características de su discurso  que puedo resumir ahora de esta manera:

Abundancia de insultos

Ejemplos improcedentes

Atribución al adversario de sus propias falacias y actitudes

Carga de obligaciones sobre el adversario, por ejemplo para que explique los temas que él mismo va sacando. Ocurrió esto con el significado de la revisión por pares y con el microbiólogo Béchamp, por ejemplo

Confusión (por ejemplo de ejemplos con definiciones)

 

Similar análisis está descrito en otra parte, por lo cual debo explicar cuál es mi interés en continuar con este debate. Consiste en que esta confusión que el joven pseudo-escéptico disfruta, genera y en la cual se mueve como el pez en el agua no es producto de la acción individual de una o varias personas sino una acción coordinada por décadas y apoyada desde altas instancias, concretamente desde la plana mayor del darwinismo. Generando y difundiendo términos ambiguos contribuyen a la degradación del lenguaje y a la confusión. Lo demás ya lo explicó Orwell: Destruir el lenguaje para impedir el pensamiento.

Vamos al ejemplo que hoy nos ocupa. Llegados al punto en el que en respuesta a esta intervención suya:

-Si entiende la ironía, verá que NO le estoy acusando de nada. Precísamente soy yo el que defiende que NO ES FACTIBLE engañar a la comunidad científica durante mucho tiempo con un estudio científico fraudulento en ningún tema que sea mínimamente importante.

Le indiqué:

-Los ciento sesenta años de darwinismo que llevamos padeciendo, por ejemplo.

 

A lo que respondió: ¿Eres creacionista? No me digas más! (Expresión acompañada de iconos expresando risa a carcajadas. Cinco como éste: )

 

Con lo que me daba a entender que, el creacionismo, fuese lo que fuese, era gran motivo de risa y regocijo para él. Por eso pregunté:

¿Qué significa para usted “creacionista”?

Y quiso salir con este ejemplo:

- Por ejemplo, alguien que piensa que las distintas especies de seres vivos actuales fueron creadas por un ser superior, en lugar de haber surgido por selección natural a partir de un ancestro común. Con esta definición, ¿sería usted creacionista?

Ante lo cual pedí una definición y, lógicamente obtuve la de la RAE:

-Teoría que, en contraposición a la de la evolución, defiende que cada una de las especies es el resultado de un acto particular de creación.

 

Pero también la RAE dice:

 

Evolución: Serie de transformaciones contínuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen.

¿Puede haber alguien tan chiflado como para oponerse a eso?

¿Es posible que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española esté contribuyendo al entorpecimiento del lenguaje que Darwin y colaboradores comenzaron al acuñar el término creationist? Seguiremos investigando…

 

 

Referencias:

 

El creacionismo, invento darwinista

Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

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Las aventuras de un joven cientifista en el rebaño de lobos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antiguamente los oficios eran transmitidos según una cadena cuyos eslabones eran sucesivamente maestros u oficiales y alumnos o aprendices. En cada momento, el maestro enseñaba a su aprendiz que, sólo con el tiempo y la experiencia acumulada llegaría a ser, a su debido tiempo, maestro.

Para llegar a ser oficial o tener cierta práctica en un asunto cualquiera, el aprendiz debía pasar una larga temporada en el taller de un maestro. Solo así adquiría el conocimiento y habilidades necesarias para el desempeño de su oficio.

Curiosamente, hoy el método se mantiene con bastante rigor en algunos casos pero ha desaparecido completamente en otros. Así en la ciencia, la carrera profesional lleva a sus aspirantes a realizar un doctorado en un laboratorio bajo la supervisión de un científico senior más experimentado (ya doctor, el director de Tesis). Pero, curiosamente y también en la ciencia, va cobrando cada vez más relieve la figura del llamado “divulgador científico” quien no tiene necesidad de haber pasado por una fase previa de investigación, ni tener completado un doctorado, ni siquiera tener conocimiento especial o estudio alguno.

En muchos casos el divulgador científico es un valiente o atrevido free lance, que, aunque se enfrente a su tarea desde la soledad, pronto verá que hay unas tendencias o corrientes principales, que siguiéndolas asegurará su propia aceptación por un grupo numeroso de divulgadores pseudocientíficos.

La conclusión es ruinosa para la ciencia puesto que estos grupos, verdaderos rebaños, pero de lobos, contribuyen a establecer dogmas y puntos de vista que no tienen ningún fundamento, y lo que es peor, unos modales lamentables por su falta de respeto con las posturas ajenas que denota una escasa educación. (más…)

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Hacia una ciencia blindada

Cada día resulta más difícil encontrar noticias interesantes sobre divulgación científica. Por un lado los periodistas tienen cada vez menos idea de- e interés por- la ciencia, pero por otra parte, y esto es más grave, por lo general el contenido de las noticias está blindado frente a toda posible crítica.

En su camino para convertirse en religión la ciencia utiliza cada vez más un lenguaje autoritario, contrario a lo que debe ser el lenguaje científico en aspectos como los siguientes:

 

  1. Mientras que el lenguaje científico debe caracterizarse por su precisión, cada día vemos ejemplos de un lenguaje impreciso, lleno de expresiones confusas, contradicciones y eufemismos.
  2. Consecuencia de 1, precisamente por utilizar un lenguaje preciso el discurso de la ciencia está abierto al diálogo. Por el contrario, el discurso dogmático que corresponde a toda religión, es cerrado a todo diálogo y crítica.
  3. Mientras que la ciencia consiste en presentar cuestiones críticas y problemas para resolver, la pseudociencia consiste, por el contrario en dar soluciones. Soluciones para todo y además grandes, contundentes,  indiscutibles.

 

Con estos tres puntos generales como base, veamos algunos ejemplos extraídos del anuncio reciente de un congreso de Biotecnología Vegetal.

 

Titular: Debate acoge el nacimiento de la agricultura personalizada.

Aquí la palabra clave es “personalizada”. Algún adjetivo había que poner para anunciar algo “sonado”, original y ya de entrada, indiscutiblemente innovador; pero ya se ha hablado de moderna, ecológica, biológica, sostenible y hay que ir siempre más allá, … Entonces, qué mejor que “personalizada”? Pero…

Según el diccionario de la RAE, personalizar es “dar carácter personal” a algo y aquí “personalizada” podría significar dos cosas. La primera, directa, que por ahora no queremos ni siquiera comentar, que sería que la agricultura recibiese el tratamiento de persona, lo cual daría grandes ventajas para referirse a ella como entidad por encima de todos y también por encima del bien y del mal. Ya Darwin personalizó a la naturaleza en la expresión “selección natural” con grandes resultados. En definitiva, la personalización es un buen recurso para aislar a la ciencia, convertirla en algo incomprensible, en definitiva, blindarla que es de lo que se trata. Una agricultura personalizada en este sentido es lo que más conviene a una ciencia convertida en religión, pero esta opción de momento no vamos a seguir discutiéndola.

 

Otra posibilidad sería que con “agricultura personalizada” queremos decir “agricultura al gusto de las personas” o según “las necesidades de las personas” del agricultor y del consumidor, con lo que entraríamos en el más puro eufemismo porque  nadie ha preguntado ni va a preguntar al agricultor ni al consumidor y lo que se propone es más bien lo contrario, es decir, una agricultura diseñada desde la autoridad de las altas esferas. Leamos si no:

 

crear nuevas variedades de”vegetales a la carta” para evitar patógenos, entre otros. Por ejemplo, si las herramientas de predicción se avanzan al tipo de agente infeccioso que aparecerá y a la cantidad de precipitaciones de esa temporada los científicos podrán diseñar una nueva variedad de planta que resista a estos prejuicios.

 

Lo cual no es exactamente lo que hubiésemos pensado. Como queda confirmado en la definición del objetivo:

Predecir los tipos de enfermedades que afectarán a las cosechas para escoger aquellas variedades de cultivos que se verán menos afectados por los nuevos patógenos: este es el objetivo de la agricultura personalizada.

¿De qué se va a tratar concretamente en la reunión?

No lo sabemos. Sólo se indican generalidades:

 

Los investigadores trabajan para reconocer los”mecanismos de defensa” presentes de manera natural en las plantas y a entender cómo están determinados por un”perfil genético concreto”. Combinando esta información con el perfil genético de los enemigos que han tenido a lo largo de la evolución, los investigadores esperan encontrar variedades de cultivos resistentes a las futuras plagas.

 

Ante esta perspectiva, el contenido de la noticia queda blindado y resulta imposible el análisis crítico. Pero no nos preocupemos porque las soluciones están garantizadas. ¿Soluciones para qué? Para todo. Sin duda:

 

estas nuevas tecnologías también supondrán un impulso para una”agricultura más limpia y eficiente, y por lo tanto también más ecológica.” Los avances en este campo de investigación permitirán reducir de forma considerable el uso de pesticidas y otros químicos que ahora tienen un alto coste para el medio ambiente.

 

 

Referencias

Cervantes, Emilio. Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. En Amazon:

Y abierto el PDF en Digital CSIC.


 

Cervantes, Emilio. Quo vadis, Huxley? El darwinismo como religión. En Amazon.

Y abierto el PDF en Darwin o DI.

 

 

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