Archivo de diciembre 5th, 2014

Incipiente teoría en el párrafo sexcentésimo octogésimo cuarto del Origen de las Especies

Por fin, en medio de tan largo discurso, el autor viene a explicarnos algo.  No mucho, pero algo,  de lo que ha dado en llamar, párrafos atrás, teoría ordinaria de la creación. Por supuesto que no ha dado referencia alguna al respecto, pero veamos qué es lo que tiene que decirnos ahora:

 

Dentro de la teoría ordinaria de la creación no se puede decir que no ha habido tiempo para la creación de mamíferos…

 

 

O sea que de la teoría ordinaria de la creación, de la cual no sabemos nada, porque nunca nos la ha explicado, venimos ahora a averiguar que necesita un tiempo.

 

Pero la cosa no queda ahí. Veamos:

 

además, ha habido tiempo para la producción de especies peculiares pertenecientes a otras clases, y es sabido que en los continentes las nuevas especies de mamíferos aparecen y desaparecen con más rapidez que otros animales inferiores.

 

¿Qué quiere decir que ha habido tiempo para la producción? ¿Acaso los organismos de las islas no pueden proceder de tierra firme? ¿Qué significa la última parte de esta frase, es decir:

 

en los continentes las nuevas especies de mamíferos aparecen y desaparecen con más rapidez que otros animales inferiores.?

 

¿Algún ejemplo al respecto?

 

 

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Mammals offer another and similar case. I have carefully searched the oldest voyages, and have not found a single instance, free from doubt, of a terrestrial mammal (excluding domesticated animals kept by the natives) inhabiting an island situated above 300 miles from a continent or great continental island; and many islands situated at a much less distance are equally barren. The Falkland Islands, which are inhabited by a wolf-like fox, come nearest to an exception; but this group cannot be considered as oceanic, as it lies on a bank in connection with the mainland at a distance of about 280 miles; moreover, icebergs formerly brought boulders to its western shores, and they may have formerly transported foxes, as now frequently happens in the arctic regions. Yet it cannot be said that small islands will not support at least small mammals, for they occur in many parts of the world on very small islands, when lying close to a continent; and hardly an island can be named on which our smaller quadrupeds have not become naturalised and greatly multiplied. It cannot be said, on the ordinary view of creation, that there has not been time for the creation of mammals; many volcanic islands are sufficiently ancient, as shown by the stupendous degradation which they have suffered, and by their tertiary strata: there has also been time for the production of endemic species belonging to other classes; and on continents it is known that new species of mammals appear and disappear at a quicker rate than other and lower animals. Although terrestrial mammals do not occur on oceanic islands, aerial mammals do occur on almost every island. New Zealand possesses two bats found nowhere else in the world: Norfolk Island, the Viti Archipelago, the Bonin Islands, the Caroline and Marianne Archipelagoes, and Mauritius, all possess their peculiar bats. Why, it may be asked, has the supposed creative force produced bats and no other mammals on remote islands? On my view this question can easily be answered; for no terrestrial mammal can be transported across a wide space of sea, but bats can fly across. Bats have been seen wandering by day far over the Atlantic Ocean; and two North American species, either regularly or occasionally, visit Bermuda, at the distance of 600 miles from the mainland. I hear from Mr. Tomes, who has specially studied this family, that many species have enormous ranges, and are found on continents and on far distant islands. Hence, we have only to suppose that such wandering species have been modified in their new homes in relation to their new position, and we can understand the presence of endemic bats on oceanic islands, with the absence of all other terrestrial mammals.

 

Otro caso semejante nos ofrecen los mamíferos. He buscado cuidadosamente en los viajes más antiguos, y no he encontrado ni un solo ejemplo indubitable de un mamífero terrestre -exceptuando los animales domésticos que posean los indígenas- que viviese en una isla situada a más de 300 millas de un continente o de una gran isla continental, y muchas islas situadas a distancia mucho menor están igualmente desprovistas de estos mamíferos. Las Falkland, que están habitadas por un zorro que parece un lobo, se presentan en seguida como una excepción; pero este grupo no puede considerarse como oceánico, pues descansa sobre un banco unido con la tierra firme, de la que distan unas 280 millas; además, los icebergs llevaban antes cantos a sus costas occidentales, y pudieron, en otro tiempo, haber transportado zorros, como frecuentemente ocurre ahora en las regiones árticas. No obstante, no puede decirse que las islas pequeñas no puedan sustentar mamíferos, por lo menos pequeños, pues éstos, en muchas partes del mundo, existen en islas pequeñísimas cuando están situadas cerca del continente, y apenas es posible citar una isla en la que no se hayan naturalizado y multiplicado grandemente nuestros mamíferos menores. Dentro de la teoría ordinaria de la creación no se puede decir que no ha habido tiempo para la creación de mamíferos: muchas islas volcánicas son lo bastante antiguas, según lo demuestra la enorme erosión que han sufrido y sus estratos terciarios; además, ha habido tiempo para la producción de especies peculiares pertenecientes a otras clases, y es sabido que en los continentes las nuevas especies de mamíferos aparecen y desaparecen con más rapidez que otros animales inferiores. Aun cuando los mamíferos terrestres no existan en las islas oceánicas, los mamíferos aéreos existen en casi todas las islas. Nueva Zelandia posee dos murciélagos que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo; la isla de NorfoIk, el archipiélago de Viti, las islas Bonin, los archipiélagos de las Carolinas y de las Marianas, la isla de Mauricio, poseen todas sus murciélagos peculiares. ¿Por qué la supuesta fuerza creadora -podría preguntarse- ha producido murciélagos y no otros mamíferos en las islas alejadas? En mi opinión, esta pregunta puede contestarse, porque no hay mamíferos terrestres que puedan ser transportados a través de un amplio espacio de mar, pero los murciélagos pueden volar a través de él. Los murciélagos se han visto deambulando por día lejos sobre el océano Atlántico, y dos especies de América del Norte, ya sea regular u ocasionalmente, visitan las Bermudas, a una distancia de 600 millas del continente. Yo he escuchado a Mr. Tomes, que ha estudiado especialmente esta familia, que muchas especies tienen una distribución geográfica enorme, y se encuentran en los continentes y en islas muy distantes. Por lo tanto, sólo tenemos que suponer que tales especies errantes se han modificado en sus nuevos hogares en relación a su nueva posición, y podemos entender la presencia de murciélagos endémicos de las islas oceánicas, con la ausencia de todos los mamíferos terrestres.

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