Archivo de febrero 3rd, 2015

Podrían darse algunos ejemplos en el párrafo septingentésimo vigésimo quinto de El Origen de las Especies

Aquí el autor viene a dar algunos ejemplos de lo que antes llamaba analogía, en contraposición a verdaderas afinidades. Podría dar ejemplos mucho más notables…

 

El final es verdaderamente memorable:

 

Todo el mundo puede naturalmente negar que los dientes en ambos casos han sido adaptados a desgarrar carne mediante la selección natural de variaciones sucesivas; pero, si esto se admite en un caso, es para mí incomprensible que haya de negarse en otro. Celebro ver que una autoridad tan alta como el profesor Flower ha llegado a la misma conclusión.

 

725.

 

Numerous cases could be given of striking resemblances in quite distinct beings between single parts or organs, which have been adapted for the same functions. A good instance is afforded by the close resemblance of the jaws of the dog and Tasmanian wolf or Thylacinus—animals which are widely sundered in the natural system. But this resemblance is confined to general appearance, as in the prominence of the canines, and in the cutting shape of the molar teeth. For the teeth really differ much: thus the dog has on each side of the upper jaw four pre-molars and only two molars; while the Thylacinus has three pre-molars and four molars. The molars also differ much in the two animals in relative size and structure. The adult dentition is preceded by a widely different milk dentition. Any one may, of course, deny that the teeth in either case have been adapted for tearing flesh, through the natural selection of successive variations; but if this be admitted in the one case, it is unintelligible to me that it should be denied in the other. I am glad to find that so high an authority as Professor Flower has come to this same conclusion.

 

Podrían citarse numerosos casos de semejanzas notables, en seres completamente distintos, entre órganos o partes determinadas que se han adaptado a las mismas funciones. Un buen ejemplo nos ofrece la gran semejanza entre las mandíbulas del perro y las del lobo de Tasmania o Thylacinus, animales que están muy separados en el sistema natural. Pero esta semejanza está limitada al aspecto general, como la prominencia de los caninos y la forma cortante de los molares, pues los dientes en realidad difieren mucho. Así, el perro tiene a cada lado de la mandíbula superior cuatro premolares y sólo dos molares, mientras que el Thylacinus tiene tres premolares y cuatro molares; los molares en ambos animales difieren también mucho en tamaño y conformación: la dentadura del adulto está precedida de una dentadura de leche muy diferente. Todo el mundo puede naturalmente negar que los dientes en ambos casos han sido adaptados a desgarrar carne mediante la selección natural de variaciones sucesivas; pero, si esto se admite en un caso, es para mí incomprensible que haya de negarse en otro. Celebro ver que una autoridad tan alta como el profesor Flower ha llegado a la misma conclusión.

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