Archivo de julio 14th, 2008

Restauración del lamarckismo: La Medicina vuelve a su lugar en la vanguardia de la Ciencia



Una entrada anterior de este blog ya se mostraba favorable a la restauración del lamarckismo e incluía, entre otras cosas, el texto de un antiguo artículo en Nature con el polémico título “Too soon for the rehabilitation of Lamarck” y algunas evidencias en favor de la herencia de caracteres adquiridos.

Indicábamos entonces que la rehabilitación de Lamarck, que en 1981 Nature consideraba prematura, es hoy  algo necesario. Las posibilidades reales de herencia de caracteres adquiridos van saliendo a la luz  y sus mecanismos responsables habrán de ir describiéndose. Curiosamente, la energía necesaria para estos cambios que culminarán con la caída de un dogma (el de la imposibilidad de la herencia de los caracteres adquiridos), puede proceder en buena parte de la Medicina.


La investigación clínica tiene un papel muy importante y crítico en la historia de la Ciencia. Si, por un lado, es indiscutible que algunas de sus aportaciones del pasado son hitos históricos  (Servet, Harvey, Claude Bernard,…) y un dato importante en este sentido es que algunas de sus revistas se cuentan entre las más antiguas (The New England Journal of Medicine fue fundado en 1812 y The Lancet en 1823), por otra parte, también es cierto que a lo largo del siglo XX, con el desarrollo de la biología moderna, la investigación clínica no mantuvo aquel papel predominante y los descubrimientos más notables ocurrieron con frecuencia lejos del terreno de la clínica, en los dominios de la Bioquímica y de la Genética. Desde el punto de vista de la Biología, deslumbrado por el esplendor de las áreas más experimentales (reduccionistas), la Medicina parecía obligada a un segundo término en el que, con el paso del tiempo se beneficiaría de los resultados de sus hermanas que, aunque posteriores en su origen, habrían ocupado posiciones más avanzadas.


Pero la Medicina es una ciencia con vocación eminentemente práctica y, por tanto, se mueve en terrenos  próximos a las realidades cotidianas. A diferencia de las ciencias experimentales, que son más reduccionistas, la Medicina está sometida a un constante contraste de sus resultados y por eso puede ser menos susceptible a obediencias debidas y a dogmas que otras ciencias más “avanzadas”.


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