Archivo de julio, 2013

La jirafa, otro ejemplo copiado de Lamarck en el párrafo tricentésimo cuadragésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Antes de pasar a las objeciones de míster Mivart, puede ser conveniente explicar, todavía otra vez, cómo obrará la selección natural en todos los casos ordinarios. Dice el autor en este párrafo. A continuación la vieja historia, o mejor el cuento de la jirafa que tanto ha contribuido al descrédito de Lamarck.

 


 

344

 

The giraffe, by its lofty stature, much elongated neck, fore legs, head and tongue, has its whole frame beautifully adapted for browsing on the higher branches of trees. It can thus obtain food beyond the reach of the other Ungulata or hoofed animals inhabiting the same country; and this must be a great advantage to it during dearths. The Niata cattle in South America show us how small a difference in structure may make, during such periods, a great difference in preserving an animal’s life. These cattle can browse as well as others on grass, but from the projection of the lower jaw they cannot, during the often recurrent droughts, browse on the twigs of trees, reeds, etc., to which food the common cattle and horses are then driven; so that at these times the Niatas perish, if not fed by their owners. Before coming to Mr. Mivart’s objections, it may be well to explain once again how natural selection will act in all ordinary cases. Man has modified some of his animals, without necessarily having attended to special points of structure, by simply preserving and breeding from the fleetest individuals, as with the race-horse and greyhound, or as with the game-cock, by breeding from the victorious birds. So under nature with the nascent giraffe, the individuals which were the highest browsers and were able during dearths to reach even an inch or two above the others, will often have been preserved; for they will have roamed over the whole country in search of food. That the individuals of the same species often differ slightly in the relative lengths of all their parts may be seen in many works of natural history, in which careful measurements are given. These slight proportional differences, due to the laws of growth and variation, are not of the slightest use or importance to most species. But it will have been otherwise with the nascent giraffe, considering its probable habits of life; for those individuals which had some one part or several parts of their bodies rather more elongated than usual, would generally have survived. These will have intercrossed and left offspring, either inheriting the same bodily peculiarities, or with a tendency to vary again in the same manner; while the individuals less favoured in the same respects will have been the most liable to perish.

 

La jirafa, por su elevada estatura y por su cuello, miembros anteriores, cabeza y lengua muy alargados, tiene toda su conformación admirablemente adaptada para ramonear en las ramas más altas de los árboles. La jirafa puede así obtener comida fuera del alcance de los otros ungulados, o animales de cascos y de pesuñas, que viven en el mismo país, y esto tiene que serle de gran ventaja en tiempos de escasez. El ganado vacuno nato de América del Sur nos muestra qué pequeña puede ser la diferencia de conformación que determine, en tiempos de escasez, una gran diferencia en la conservación de la vida de un animal. Este ganado puede rozar, igual que los otros, la hierba; pero por la prominencia de la mandíbula inferior no puede, durante las frecuentes sequías, ramonear las ramitas de los árboles, las cañas, etcétera, alimento al que se ven obligados a recurrir el ganado vacuno común y los caballos; de modo que en los tiempos de sequía los ñatos mueren si no son alimentados por sus dueños. Antes de pasar a las objeciones de míster Mivart, puede ser conveniente explicar, todavía otra vez, cómo obrará la selección natural en todos los casos ordinarios. El hombre ha modificado algunos de sus animales, sin que necesariamente haya atendido a puntos determinados de estructura, simplemente conservando y obteniendo cría de los individuos más veloces, como en el caballo de carreras y el galgo, o de los individuos victoriosos, como en el gallo de pelea. Del mismo modo en la naturaleza, al originarse la jirafa, los individuos que ramoneasen más alto y que durante los tiempos de escasez fuesen capaces de alcanzar aunque sólo fuesen una pulgada o dos más arriba que los otros, con frecuencia se salvarían, pues recorrerían todo el país en busca de alimento. El que los individuos de la misma especie muchas veces difieren un poco en la longitud relativa de todas sus partes, puede comprobarse en muchas obras de Historia Natural, en las que se dan medidas cuidadosas. Estas pequeñas diferencias en las proporciones, debidas a las leyes de crecimiento y variación, no tienen la menor importancia ni utilidad en la mayor parte de las especies. Pero al originarse la jirafa habrá sido esto diferente, teniendo en cuenta sus costumbres probables, pues aquellos individuos que tuviesen alguna parte o varias partes de su cuerpo un poco más alargadas de lo corriente hubieron, en general, de sobrevivir. Estos se habrán unido entre sí y habrán dejado descendencia que habrá heredado, o bien las mismas peculiaridades o con una tendencia a variar de la misma manera, mientras que los individuos menos favorecidos a ese respecto habrán sido los más inclinados a desaparecer.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Citando a Mivart más no a Flourens en el párrafo tricentésimo cuadragésimo tercero de El Origen de las Especies

 

Todas las objeciones de míster Mivart serán, o han sido ya, examinadas en el presente libro, dice el autor. Puede ser. ¿Y las objeciones de Flourens? ¿El abuso del lenguaje? ¿La personificación? ¿Y la conexión con esa peligrosa tendencia social que es la eugenesia?

Veamos pues, en los párrafos siguientes cuáles de las críticas de Mivart son las que al autor considera haber examinado……

 

343

 

All Mr. Mivart’s objections will be, or have been, considered in the present volume. The one new point which appears to have struck many readers is, “That natural selection is incompetent to account for the incipient stages of useful structures.” This subject is intimately connected with that of the gradation of the characters, often accompanied by a change of function, for instance, the conversion of a swim-bladder into lungs, points which were discussed in the last chapter under two headings. Nevertheless, I will here consider in some detail several of the cases advanced by Mr. Mivart, selecting those which are the most illustrative, as want of space prevents me from considering all.

 

Todas las objeciones de míster Mivart serán, o han sido ya, examinadas en el presente libro. Un punto nuevo, que parece haber llamado la atención de muchos lectores, es «que la selección natural es incapaz de explicar los estados incipientes de las estructuras útiles». Este asunto está íntimamente unido al de la gradación de caracteres, acompañada frecuentemente de un cambio de función -por ejemplo: la transformación de la vejiga natatoria en pulmones-; puntos que fueron discutidos en el capitulo anterior bajo dos epígrafes. Sin embargo, examinaré aquí, con algún detalle, varios de los casos propuestos por mister Mivart, eligiendo aquellos que son más demostrativos, pues la falta de espacio me impide examinarlos todos.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Citando a Mivart más no a Lamarck en el párrafo tricentésimo cuadragésimo segundo de El Origen de las Especies

 

El autor no puede evitar tan grande satisfacción tras sentirse por encima de toda la crítica de Mivart y en su característico tono de falsa humildad expresa:

 

Mi opinión podrá no ser digna de crédito; pero después de haber leído con cuidado el libro de míster Mivart y de comparar cada sección con lo que he dicho yo sobre el mismo punto, nunca me habla sentido tan firmemente convencido de la verdad general de las conclusiones a que he llegado, sujetas evidentemente, en asunto tan complicado, a muchos errores parciales.

 

 

 

342

 

A distinguished zoologist, Mr. St. George Mivart, has recently collected all the objections which have ever been advanced by myself and others against the theory of natural selection, as propounded by Mr. Wallace and myself, and has illustrated them with admirable art and force. When thus marshalled, they make a formidable array; and as it forms no part of Mr. Mivart’s plan to give the various facts and considerations opposed to his conclusions, no slight effort of reason and memory is left to the reader, who may wish to weigh the evidence on both sides. When discussing special cases, Mr. Mivart passes over the effects of the increased use and disuse of parts, which I have always maintained to be highly important, and have treated in my “Variation under Domestication” at greater length than, as I believe, any other writer. He likewise often assumes that I attribute nothing to variation, independently of natural selection, whereas in the work just referred to I have collected a greater number of well-established cases than can be found in any other work known to me. My judgment may not be trustworthy, but after reading with care Mr. Mivart’s book, and comparing each section with what I have said on the same head, I never before felt so strongly convinced of the general truth of the conclusions here arrived at, subject, of course, in so intricate a subject, to much partial error.

 

Un distinguido zoólogo, míster St.George Mivart, ha reunido recientemente todas las objeciones que se han hecho, en todo tiempo, por mí mismo y por otros, a la teoría de la selección natural, tal como ha sido propuesta por míster Wallace y por mí, y los ha expuesto con arte y energía admirables. Ordenadas así, constituyen un formidable ejército, y como no entra en el plan de míster Mivart el citar los diferentes hechos y consideraciones opuestos a sus conclusiones, queda no pequeño esfuerzo de razonamiento, y de memoria para el lector que quiera pesar las pruebas de ambas partes. Discutiendo casos especiales, míster Mivart pasa por alto los efectos del creciente uso y desuso de los órganos, que he sostenido siempre que son importantísimos, y que he tratado en mi obra Variation under Domestication con mayor extensión, creo yo, que ningún otro autor. Del mismo modo supone que no atribuyo nada a la variación independientemente de la selección natural, siendo así que, en la obra acabada de citar, he reunido un número de casos bien comprobados, mayor que el que pueda encontrarse en cualquier obra que yo conozca. Mi opinión podrá no ser digna de crédito; pero después de haber leído con cuidado el libro de míster Mivart y de comparar cada sección con lo que he dicho yo sobre el mismo punto, nunca me habla sentido tan firmemente convencido de la verdad general de las conclusiones a que he llegado, sujetas evidentemente, en asunto tan complicado, a muchos errores parciales.

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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La selección natural, fruto de la fe en el progreso, en el párrafo tricentésimo cuadragésimo primero de El Origen de las Especies

 

En este,  breve pero denso,  y en otros párrafos,  el autor construye uno de esos mitos que todavía hoy padecemos: El del desarrollo progresivo. No en vano leemos en el libro  The Myths we live by, de Mary Midgley lo siguiente:

 The myth of inevitable progress is one that has been around in a general form since the late eighteenth century.  It arose then to express a new kind of confidence in Man and the works of Man, replacing the earlier Christian reliance on God and the afterlife in Heaven. Today it is often linked with the idea of evolution, though this link belongs to Lamarck rather than to Darwin and is rooted in wish-fulfilment or in religion, not in biology. That association has, however, probably helped to give the idea of progress a quite undeserved aura of scientific respectability. And it has also probably strengthened the idea that belief in progress required faith in the omni- competence of science.

 

(El mito de progreso inevitable es el que que ha estado alrededor en una forma general desde finales del  siglo XVIII. Esto surgió  para expresar una nueva clase de confianza en el Hombre y sus trabajos , substituyendo la anterior confianza en  Dios y la vida después de la muerte en el Cielo.  Hoy a menudo se une a la idea de evolución, aunque este eslabón pertenezca a Lamarck más bien que a Darwin (*) y esté arraigado en el cumplimiento del deseo o en la religión, no en la biología.  Aquella asociación, sin embargo, probablemente ha ayudado a dar la idea de progreso una aureola bastante inmerecida de respetabilidad científica. Y esto también probablemente ha reforzado la idea de que la creencia en el progreso requiere  la fe en la competencia total de la ciencia.)

(*) Se confunde aquí Midley.  El mito del progreso está en  la base del concepto Selección Natural y sirve para explicar que un error tan grande (la naturaleza no seleccióna; Darwin confunde selección con mejora, breeding) pueda haberse mantenido tanto tiempo.

 

341

Although we have no good evidence of the existence in organic beings of an innate tendency towards progressive development, yet this necessarily follows, as I have attempted to show in the fourth chapter, through the continued action of natural selection. For the best definition which has ever been given of a high standard of organisation, is the degree to which the parts have been specialised or differentiated; and natural selection tends towards this end, inasmuch as the parts are thus enabled to perform their functions more efficiently.

 

Aun cuando no tenemos ninguna prueba buena de que exista en los seres orgánicos una tendencia innata hacia el desarrollo progresivo, sin embargo, esto se sigue necesariamente, como he procurado demostrar en el capitulo cuarto, de la acción continua de la selección natural, pues la mejor definición que se ha dado de un tipo superior de organización es el grado en que los órganos se han especializado o diferenciado, y la selección natural tiende hacia este fin, en cuanto que los órganos son de este modo capaces de realizar sus funciones más eficazmente.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Rozando los límites de lo absurdo en el párrafo tricentésimo cuadragésimo de El Origen de las Especies

 

Lo dicho. La selección natural sólo actúa sobre los caracteres que son de alguna utilidad. Bien. A medida que vayamos encontrando utilidades, iremos ampliando su campo de acción hasta llegar al destino final que es el que predijo Flourens: La Selección Natural es una personificación y significa ni más ni menos que la Naturaleza.

El párrafo contiene una frase que para la antología del surrealismo científico (o mejor dicho pseudocientífico):

No puede haber sido de gran importancia para la mayor parte de los mamíferos, aves y reptiles el estar cubiertos de pelo, de pluma o de escamas, y, sin embargo, el pelo se ha transmitido a casi todos los mamíferos, las plumas a todas las aves y las escamas a todos los reptiles verdaderos.

Que continua de esta manera:

Una estructura, cualquiera que sea, común a muchas formas afines, la consideramos como de gran importancia sistemática, y, por consiguiente, con frecuencia se da por sentado que es de gran importancia vital para la especie.

Pero esto es pura elucubración.  Desde antiguo se sabe que algunos de los caracteres de mayor utilidad en taxonomía no tienen ninguna utilidad conocida y por lo tanto no se puede dar por sentado que tengan esa “importancia vital” para la especie que el autor menciona sin indicar lo que es.

 

Lo que sigue hasta el final del párrafo es buen ejemplo de confusión mental.

 

 

340

From the fact of the above characters being unimportant for the welfare of the species, any slight variations which occurred in them would not have been accumulated and augmented through natural selection. A structure which has been developed through long-continued selection, when it ceases to be of service to a species, generally becomes variable, as we see with rudimentary organs; for it will no longer be regulated by this same power of selection. But when, from the nature of the organism and of the conditions, modifications have been induced which are unimportant for the welfare of the species, they may be, and apparently often have been, transmitted in nearly the same state to numerous, otherwise modified, descendants. It cannot have been of much importance to the greater number of mammals, birds, or reptiles, whether they were clothed with hair, feathers or scales; yet hair has been transmitted to almost all mammals, feathers to all birds, and scales to all true reptiles. A structure, whatever it may be, which is common to many allied forms, is ranked by us as of high systematic importance, and consequently is often assumed to be of high vital importance to the species. Thus, as I am inclined to believe, morphological differences, which we consider as important—such as the arrangement of the leaves, the divisions of the flower or of the ovarium, the position of the ovules, etc., first appeared in many cases as fluctuating variations, which sooner or later became constant through the nature of the organism and of the surrounding conditions, as well as through the intercrossing of distinct individuals, but not through natural selection; for as these morphological characters do not affect the welfare of the species, any slight deviations in them could not have been governed or accumulated through this latter agency. It is a strange result which we thus arrive at, namely, that characters of slight vital importance to the species, are the most important to the systematist; but, as we shall hereafter see when we treat of the genetic principle of classification, this is by no means so paradoxical as it may at first appear.

 

Por el hecho de ser los caracteres anteriores sin importancia para la prosperidad de las especies, las ligeras variaciones que se presentan en ellos no habrían sido acumuladas y aumentadas por selección natural. Una conformación que se ha desarrollado por selección continuada durante mucho tiempo, cuando cesa de ser útil a una especie, por lo común se hace variable, como vemos en los órganos rudimentarios, pues ya no estará, en lo sucesivo, regulada por la misma fuerza de selección. Pero, por la naturaleza del organismo y de las condiciones de vida, se han producido modificaciones que son sin importancia para la prosperidad de la especie; estas modificaciones pueden ser transmitidas -y al parecer lo han sido muchas veces- casi en el mismo estado, a numerosos descendientes diferentemente modificados. No puede haber sido de gran importancia para la mayor parte de los mamíferos, aves y reptiles el estar cubiertos de pelo, de pluma o de escamas, y, sin embargo, el pelo se ha transmitido a casi todos los mamíferos, las plumas a todas las aves y las escamas a todos los reptiles verdaderos. Una estructura, cualquiera que sea, común a muchas formas afines, la consideramos como de gran importancia sistemática, y, por consiguiente, con frecuencia se da por sentado que es de gran importancia vital para la especie. Así, según me inclino a creer, diferencias morfológicas que consideramos como importantes -tales como el modo de estar dispuestas las hojas, las divisiones de la flor o del ovario, la posición de los óvulos, etc.- aparecieron primero, en muchos casos, como variaciones fluctuantes, que, más pronto o más tarde, se hicieron constantes por la naturaleza del organismo y de las condiciones ambientes, como también por el cruzamiento de individuos distintos, pero no por selección natural, pues como estos caracteres morfológicos no influyen en la prosperidad de la especie, las pequeñas desviaciones en ellos no pudieron haber sido reguladas y acumuladas por este último medio. Es extraño el resultado a que llegamos de este modo, o sea, que caracteres de poca importancia vital para la especie son los más importantes para el sistemático; pero esto, según veremos después, cuando tratemos del fundamento genético de la clasificación, no es, en modo alguno, tan paradójico como al pronto puede parecer.

 

 

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 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Leyes independientes de la selección natural en el párrafo tricentésimo trigésimo noveno de El Origen de las Especies

 

En las plantas, muchos cambios morfológicos pueden ser atribuidos a las leyes de crecimiento y de acción reciproca de las partes, independientemente de la selección natural. Pero entonces, ¿cuáles son esas leyes independientes y qué pinta en todo esto la omnipresente selección natural? Es sencillo. Puesto que la selección natural es responsable de todo aquello que tenga alguna utilidad, mientras no se demuestre utilidad alguna, la selección natural no interviene. Su campo de acción variará según se encuentre más o menos utilidad.

 En definitiva, piensa el autor que aquellas partes de las plantas para las que él no encuentra utilidad son partes inútiles, pero la naturaleza tiene recursos y utilidades que él mismo desconoce. La apresurada cita de Karl Wilhelm von Nägeli (1817-1891) , descubridor de los cromosomas, viene a aclarar muy poco o nada las cosas.

 

 

339

 

We thus see that with plants many morphological changes may be attributed to the laws of growth and the interaction of parts, independently of natural selection. But with respect to Nageli’s doctrine of an innate tendency towards perfection or progressive development, can it be said in the case of these strongly pronounced variations, that the plants have been caught in the act of progressing towards a higher state of development? On the contrary, I should infer from the mere fact of the parts in question differing or varying greatly on the same plant, that such modifications were of extremely small importance to the plants themselves, of whatever importance they may generally be to us for our classifications. The acquisition of a useless part can hardly be said to raise an organism in the natural scale; and in the case of the imperfect, closed flowers, above described, if any new principle has to be invoked, it must be one of retrogression rather than of progression; and so it must be with many parasitic and degraded animals. We are ignorant of the exciting cause of the above specified modifications; but if the unknown cause were to act almost uniformly for a length of time, we may infer that the result would be almost uniform; and in this case all the individuals of the species would be modified in the same manner.

 

Vemos, pues, que, en las plantas, muchos cambios morfológicos pueden ser atribuidos a las leyes de crecimiento y de acción reciproca de las partes, independientemente de la selección natural. Pero, por lo que se refiere a la doctrina de Nägeli de una tendencia innata hacia la perfección o desarrollo progresivo, ¿puede afirmarse, en el caso de estas variaciones tan pronunciadas, que las plantas han sido sorprendidas en el acto de pasar a un estado superior de desarrollo? Por el contrario, del solo hecho de diferir o variar mucho en la planta las partes en cuestión, inferiría yo que tales modificaciones eran de importancia muy pequeña para las mismas plantas, cualquiera que sea la importancia que para nosotros puedan tener, en general, para las clasificaciones. La adquisición de una parte inútil, difícilmente puede decirse que eleva un organismo en la escala natural, y el caso de las flores imperfectas antes descrito, si no se invoca un principio nuevo, puede ser un caso de retroceso más bien que de progreso, y lo mismo debe ser en muchos animales parásitos y degradados. Ignoramos la causa que provoca las modificaciones antes señaladas; pero si la causa desconocida hubiese de obrar de modo casi uniforme durante un largo espacio de tiempo, podríamos inferir que el resultado sería casi uniforme, y, en este caso, todos los individuos de la misma especie se modificarían de la misma manera. 

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 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Más ejemplos de ambigüedad en el párrafo tricentésimo trigésimo octavo de El Origen de las Especies

 

Nótese la falta de precisión al definir las variaciones debidas a la selección natural. Dice el autor:

 

Como estas variaciones parecen no ser de utilidad especial para las plantas, no pueden haber sido modificadas por la selección natural

 

Ahora bien, desde el momento en que alguien encuentre una posible utilidad, ahí intervendrá la selección natural. Se asocia artificialmente la idea de selección natural con la de utilidad y se deja el juego totalmente abierto a interpretaciones autoritarias (pseudociencia):

 

De su causa nada sabemos; no podemos ni siquiera atribuirlo, como en los casos de la última clase, a una acción inmediata, tal como la posición relativa.

 

Como no sabemos nada, no se pueden atribuir a la selección natural. Ahora bien, en el momento en que sepamos algo, cualquier cosa por poco que sea, entonces, eso, sea lo que sea, ha de ser parte de la selección natural, que es cualquier cosa (sólo la ambigüedad permite ésta interpretación abierta en el sentido que la autoridad dictamine según su interés). No en vano se había dicho en esta obra que la selección natural era por un lado acción (varias acciones diferentes), por otro agente (distintos agentes), también la supervivencia de los más aptos, indirectamente una creencia (puesto que venía a desterrar otras creencias) y finalmente y de modo literal, una expresión falsa.

 

 

 

338

 

In numerous other cases we find modifications of structure, which are considered by botanists to be generally of a highly important nature, affecting only some of the flowers on the same plant, or occurring on distinct plants, which grow close together under the same conditions. As these variations seem of no special use to the plants, they cannot have been influenced by natural selection. Of their cause we are quite ignorant; we cannot even attribute them, as in the last class of cases, to any proximate agency, such as relative position. I will give only a few instances. It is so common to observe on the same plant, flowers indifferently tetramerous, pentamerous, etc., that I need not give examples; but as numerical variations are comparatively rare when the parts are few, I may mention that, according to De Candolle, the flowers of Papaver bracteatum offer either two sepals with four petals (which is the common type with poppies), or three sepals with six petals. The manner in which the petals are folded in the bud is in most groups a very constant morphological character; but Professor Asa Gray states that with some species of Mimulus, the aestivation is almost as frequently that of the Rhinanthideae as of the Antirrhinideae, to which latter tribe the genus belongs. Aug. St. Hilaire gives the following cases: the genus Zanthoxylon belongs to a division of the Rutaceae with a single ovary, but in some species flowers may be found on the same plant, and even in the same panicle, with either one or two ovaries. In Helianthemum the capsule has been described as unilocular or tri-locular; and in H. mutabile, “Une lame PLUS OU MOINS LARGE, s’etend entre le pericarpe et le placenta.” In the flowers of Saponaria officinalis Dr. Masters has observed instances of both marginal and free central placentation. Lastly, St. Hilaire found towards the southern extreme of the range of Gomphia oleaeformis two forms which he did not at first doubt were distinct species, but he subsequently saw them growing on the same bush; and he then adds, “Voila donc dans un meme individu des loges et un style qui se rattachent tantot a un axe verticale et tantot a un gynobase.”

 

En muchos otros casos encontramos modificaciones de estructura, consideradas generalmente por los botánicos como de gran importancia, que afectan tan sólo a alguna de las flores de una misma planta, o que se presentan en distintas plantas que crecen juntas en las mismas condiciones. Como estas variaciones parecen no ser de utilidad especial para las plantas, no pueden haber sido modificadas por la selección natural. De su causa nada sabemos; no podemos ni siquiera atribuirlo, como en los casos de la última clase, a una acción inmediata, tal como la posición relativa. Citaré sólo algunos ejemplos. Es tan común observar en la misma planta indistintamente flores tetrámeras, pentámeras, etc., que no necesito dar ejemplos; pero como las variaciones numericas son relativamente raras cuando son pocas las partes, puedo citar que, según De Candolle, las flores de Papaver bracteatum presentan, o dos sépalos y cuatro pétalos -que es el tipo común en los Papaver-, o tres sépalos y seis pétalos. El modo como los pétalos están plegados en capullo es, en la mayor parte de los grupos, un carácter morfológico muy constante; pero el profesor Asa Gray ha comprobado que algunas especies de Mimulus casi con tanta frecuencia presentan la estivación de las rinantídeas como la de las antirrinídeas, tribu esta última a la que pertenece el género. Ang. St. Hilaire cita los casos siguientes: el género Zanthoxylon pertenece a una división de las rutáceas con un solo ovario; pero en algunas especies pueden encontrarse flores en la misma planta y aun en el mismo panículo, ya con uno, ya con dos ovarios. En Helianthemum se ha descrito la cápsula como unilocular o trilocular; pero en H. mutabile: «Une lame, plus ou moins large, s’étend entre le pericarpe et le placenta». En las flores de Saponaria officinalis, el doctor Masters ha observado ejemplos, tanto de placentación marginal como de placentación central libre. Finalmente, St. Hilaire encontró, hacia el extremo sur del área de dispersión de Gomphia oleaeformis, dos formas que, al pronto, no dudó que fuesen especies distintas; pero después vio que crecían juntas en el mismo arbusto, y entonces añade: «Voilà donc dans un même individu des loges et un style que se rattachent tantôt à un axe verticale et tantôt à un gynobase».

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 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Muchos ejemplos de botánica y algunas dudas importantes en el párrafo tricentésimo trigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

La botánica altamente especializada (es decir, propia de un botánico) sigue durante estos párrafos con la finalidad curiosa de mostrar ejemplos.  Ejemplos de qué, nos preguntamos.  Lejos de venir a apoyar ninguna selección natural, todos estos ejemplos vienen a ignorarla.  La observación de la naturaleza demuestra quee la selección natural no existe.

La conclusión es pasmosa:

En estos diferentes casos -excepto en el de las florecillas periféricas muy desarrolladas, que son de utilidad por hacer las flores muy visibles para los insectos- la selección natural, hasta donde nosotros podemos juzgar, no ha podido entrar en juego, o lo ha hecho sólo de un modo completamente secundario. Todas estas modificaciones resultan de la posición relativa y acción mutua de las partes, y apenas puede dudarse que si todas las flores y hojas de la planta hubiesen estado sometidas a las mismas condiciones externas e internas que lo están las flores y hojas en determinadas posiciones, todas se habrían modificado de la misma manera.

 

Pero….¿Que significa que la selección natural haya podido entrar en juego de modo secundario?  Sin duda la apreciación tiene un gran valor y significa que la selección natural sólo actúa en la imaginación. Del autor y del lector. Es un ente de ficción.

 

337

 

It is so necessary to appreciate the important effects of the laws of growth, that I will give some additional cases of another kind, namely of differences in the same part or organ, due to differences in relative position on the same plant. In the Spanish chestnut, and in certain fir-trees, the angles of divergence of the leaves differ, according to Schacht, in the nearly horizontal and in the upright branches. In the common rue and some other plants, one flower, usually the central or terminal one, opens first, and has five sepals and petals, and five divisions to the ovarium; while all the other flowers on the plant are tetramerous. In the British Adoxa the uppermost flower generally has two calyx-lobes with the other organs tetramerous, while the surrounding flowers generally have three calyx-lobes with the other organs pentamerous. In many Compositae and Umbelliferae (and in some other plants) the circumferential flowers have their corollas much more developed than those of the centre; and this seems often connected with the abortion of the reproductive organs. It is a more curious fact, previously referred to, that the achenes or seeds of the circumference and centre sometimes differ greatly in form, colour and other characters. In Carthamus and some other Compositae the central achenes alone are furnished with a pappus; and in Hyoseris the same head yields achenes of three different forms. In certain Umbelliferae the exterior seeds, according to Tausch, are orthospermous, and the central one coelospermous, and this is a character which was considered by De Candolle to be in other species of the highest systematic importance. Professor Braun mentions a Fumariaceous genus, in which the flowers in the lower part of the spike bear oval, ribbed, one-seeded nutlets; and in the upper part of the spike, lanceolate, two-valved and two-seeded siliques. In these several cases, with the exception of that of the well-developed ray-florets, which are of service in making the flowers conspicuous to insects, natural selection cannot, as far as we can judge, have come into play, or only in a quite subordinate manner. All these modifications follow from the relative position and inter-action of the parts; and it can hardly be doubted that if all the flowers and leaves on the same plant had been subjected to the same external and internal condition, as are the flowers and leaves in certain positions, all would have been modified in the same manner.

 

Es tan necesario apreciar los importantes efectos de las leyes de crecimiento, que citaré algunos casos más de otra naturaleza, o sea, de diferencias entre las mismas partes u órganos, debidas a diferencias en sus posiciones relativas en la misma planta. En el castaño común y en ciertos abetos, según Schacht, los ángulos de divergencia de las hojas son diferentes en las ramas casi horizontales y en las verticales. En la ruda común y algunas otras plantas, una flor -por lo común la central o terminal- se abre primero, y tiene cinco sépalos y pétalos y cinco divisiones en el ovario, mientras que todas las otras flores de la planta son tetrámeras. En la Adoxa inglesa, la flor superior tiene generalmente el cáliz bilobado y los otros órganos tetrámeros, mientras que las flores que la rodean tienen, por lo común, el cáliz trilobado y los otros órganos pentámeros. En muchas compuestas y umbelíferas -y en algunas otras plantas-, las flores periféricas tienen sus corolas mucho más desarrolladas que las del centro, y esto parece relacionado con frecuencia con el aborto de los órganos reproductores. Es un hecho muy curioso, señalado ya, que los aquenios o simientes de la circunferencia se diferencian, a veces mucho, de los del centro en forma, color y otros caracteres. En Carthamus y en algunas otras compuestas, los aquenios centrales solos están provistos de vilano, y en Hyoseris, la misma inflorescencia produce aquenios de tres formas diferentes. En ciertas umbelíferas, los frutos exteriores, según Tausch, son ortospermos y el central celospermo, y éste es un carácter que había sido considerado por De Candolle, en otras especies, como de la mayor importancia sistemática. El profesor Braun menciona un género de fumariáceas en el que las flores de la parte inferior de la espiga producen como nuececillas ovales con una sola semilla, y en la parte superior de la espiga, silicuas lanceoladas de dos valvas y con dos semillas. En estos diferentes casos -excepto en el de las florecillas periféricas muy desarrolladas, que son de utilidad por hacer las flores muy visibles para los insectos- la selección natural, hasta donde nosotros podemos juzgar, no ha podido entrar en juego, o lo ha hecho sólo de un modo completamente secundario. Todas estas modificaciones resultan de la posición relativa y acción mutua de las partes, y apenas puede dudarse que si todas las flores y hojas de la planta hubiesen estado sometidas a las mismas condiciones externas e internas que lo están las flores y hojas en determinadas posiciones, todas se habrían modificado de la misma manera.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Los poderes de la selección natural en la estructura de las flores en el párrafo tricentésimo trigésimo sexto de El Origen de las Especies

Va a desarrollar a continuación el autor unos cuantos párrafos sobre botánica.  Como en el párrafo anterior decía que Hooker le había ayudado, cabe la posibilidad de que Hooker le ayude también a partir de este momento en el que el texto alcanza unas alturas en botánica que nunca antes había alcanzado. Hay que tener en cuenta también que este capítulo entero se incorporó a la cuarta edición y que esto hace aumentar la sospecha de que el autor fuese ayudado o que Hooker fuese el verdadero autor de algunos párrafos.  Empero, con o sin esta ayuda en particular, el estilo se mantiene en sus lineas habituales de confusión, dogmatismo  y ambigüedad y si no se lo creen  lean el final de éste párrafo, en el que súbitamente aparece,….¿cómo no?…, ese algo o alguien que tanto poder tiene:

 

Ahora bien; aun cuando la selección natural puede perfectamente haber tenido poder para impedir que se abriesen algunas de las flores y para reducir la cantidad de polen cuando se hizo superfluo por la clausura de éstas, sin embargo, difícilmente puede haber sido determinada así ninguna de las modificaciones especiales anteriores, sino que deben haber resultado de las leyes de crecimiento, incluyendo la inactividad funcional de órganos durante el proceso de la reducción del polen y la clausura de las flores.

 

Ante semejantes afirmaciones, la pregunta es inmediata: ¿De verdad cree el autor que la selección natural tiene poder alguno?

 

 

 

 

 

 

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Several plants belonging to distinct orders habitually produce flowers of two kinds—the one open, of the ordinary structure, the other closed and imperfect. These two kinds of flowers sometimes differ wonderfully in structure, yet may be seen to graduate into each other on the same plant. The ordinary and open flowers can be intercrossed; and the benefits which certainly are derived from this process are thus secured. The closed and imperfect flowers are, however, manifestly of high importance, as they yield with the utmost safety a large stock of seed, with the expenditure of wonderfully little pollen. The two kinds of flowers often differ much, as just stated, in structure. The petals in the imperfect flowers almost always consist of mere rudiments, and the pollen-grains are reduced in diameter. In Ononis columnae five of the alternate stamens are rudimentary; and in some species of Viola three stamens are in this state, two retaining their proper function, but being of very small size. In six out of thirty of the closed flowers in an Indian violet (name unknown, for the plants have never produced with me perfect flowers), the sepals are reduced from the normal number of five to three. In one section of the Malpighiaceae the closed flowers, according to A. de Jussieu, are still further modified, for the five stamens which stand opposite to the sepals are all aborted, a sixth stamen standing opposite to a petal being alone developed; and this stamen is not present in the ordinary flowers of this species; the style is aborted; and the ovaria are reduced from three to two. Now although natural selection may well have had the power to prevent some of the flowers from expanding, and to reduce the amount of pollen, when rendered by the closure of the flowers superfluous, yet hardly any of the above special modifications can have been thus determined, but must have followed from the laws of growth, including the functional inactivity of parts, during the progress of the reduction of the pollen and the closure of the flowers.

 

Algunas plantas que pertenecen a distintos órdenes producen habitualmente flores de dos clases: unas, abiertas, de conformación ordinaria, y otras, cerradas e imperfectas. Estas dos clases de flores a veces difieren prodigiosamente en su conformación, aun cuando puede verse que se pasa gradualmente de una a otra en la misma planta. Las flores ordinarias y abiertas pueden cruzarse, y los beneficios que seguramente resultan de este proceso están así asegurados. Las flores cerradas e imperfectas, sin embargo, son evidentemente de gran importancia, pues producen con la mayor seguridad una gran cantidad de semillas con un gasto asombrosamente pequeño de polen. Las dos clases de flores, como se acaba de decir, con frecuencia difieren mucho, en su conformación. En las flores imperfectas, los pétalos consisten casi siempre en simples rudimentos, y los granos de polen son de diámetro reducido. En Ononis columnae, cinco de los estambres alternos son rudimentarios, y en algunas especies de Viola, tres estambres se encuentran en este estado, conservando dos su función propia, aunque son de tamaño muy reducido. De treinta flores cerradas de una violeta india -cuyo nombre me es desconocido, pues la planta nunca ha producido en mi poder flores perfectas-, en seis los sépalos están reducidos a tres en vez del número normal de cinco. En una sección de las malpighiáceas, según A. de Jussieu, las flores cerradas están todavía más modificadas, pues los cinco estambres opuestos a los sépalos están todos abortados, y está sólo desarrollado un sexto estambre opuesto a un pétalo, estambre que no se presenta en las flores ordinarias de esta especie; el estilo está abortado, y los ovarios están reducidos de tres a dos. Ahora bien; aun cuando la selección natural puede perfectamente haber tenido poder para impedir que se abriesen algunas de las flores y para reducir la cantidad de polen cuando se hizo superfluo por la clausura de éstas, sin embargo, difícilmente puede haber sido determinada así ninguna de las modificaciones especiales anteriores, sino que deben haber resultado de las leyes de crecimiento, incluyendo la inactividad funcional de órganos durante el proceso de la reducción del polen y la clausura de las flores.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Información del doctor Hooker y extraña disyuntiva en el párrafo tricentésimo trigésimo quinto de El Origen de las Especies

 

El uso de conjunción disyuntiva O (OR) tiene sus trucos y trampas a las que el autor no está acostumbrado.

Así de haber tenido un poco de cuidado jamás habría titulado su obra:

On the origen of species by means of natural selection or the survival of the favoured races in the struggle for life

(Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la existencia)

 

Ya que la conjunción disyuntiva “or” (o)  puede expresar tanto alternativa (Una cosa o la otra: Estás vivo o estas muerto) como equivalencia (estás vivo o respiras).  Evidentemente en el caso del título ha de significar equivalencia y nos encontramos entonces que para el autor, el origen de las especies viene a equivaler a la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la existencia.

En este párrafo vuelve el autor a caer en un error semejante por su arbitrario uso del lenguaje. Dice:

purely morphological, or of no physiological signification

 

Y así parece que está usando “or” como equivalencia puesto que es absurdo decir que pueda haber una alternativa entre aquello que es morfológico y lo que no tiene significado fisiológico (la alternativa sería entre lo que tiene y lo que no tiene tal significado). Pero el empleo de tal equivalencia es un disparate. Indica que en la naturaleza hay algo que podría ser puramente morfológico y sin significación fisiológica. Habría que ver si el autor conoce algún ejemplo de ello, es decir de algo que pueda tener un significado morfológico pero no fisiológico.

Todo esto lo cuenta el autor a propósito de la posición de los óvulos. Ya no sabemos aquí si es él mismo o Hooker , sospecho que el segundo, quien dice que en el mismo ovario puede encontrarse un óvulo erecto y otro suspendido. Pedir que se nos indicase de qué planta están hablando sería mucho pedir.

 

La frase final es una de estas afirmaciones que se aprueban a sí mismas, a las que nos tiene acostumbrados el autor de esta obra:

Si es así, la posición de los óvulos, aun en el caso en que uno esté derecho y el otro colgante, dentro del mismo ovario, resultaría de la selección de todas las pequeñas desviaciones de posición que favoreciesen su fecundación y la producción de semillas.

 

Es decir:

Como quiera que sea será producto de la selección natural

 

 

 

 

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In certain whole groups of plants the ovules stand erect, and in others they are suspended; and within the same ovarium of some few plants, one ovule holds the former and a second ovule the latter position. These positions seem at first purely morphological, or of no physiological signification; but Dr. Hooker informs me that within the same ovarium the upper ovules alone in some cases, and in others the lower ones alone are fertilised; and he suggests that this probably depends on the direction in which the pollen-tubes enter the ovarium. If so, the position of the ovules, even when one is erect and the other suspended within the same ovarium, would follow the selection of any slight deviations in position which favoured their fertilisation, and the production of seed.

 

En ciertos grupos de plantas, los óvulos están derechos, y en otras, colgantes, y dentro del mismo ovario en algunas plantas, un óvulo tiene la primera posición y otro la segunda. Estas posiciones parecen al pronto puramente morfológicas, o de ninguna significación fisiológica; pero el doctor Hooker me informa que, en un mismo ovario, en unos casos sólo los óvulos superiores son fecundados y en otros casos sólo los inferiores, e indica el doctor Hooker que esto probablemente depende de la dirección en que los tubos polínicos penetran en el ovario. Si es así, la posición de los óvulos, aun en el caso en que uno esté derecho y el otro colgante, dentro del mismo ovario, resultaría de la selección de todas las pequeñas desviaciones de posición que favoreciesen su fecundación y la producción de semillas.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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