Archivo de enero 14th, 2015

Una clasificación natural en el párrafo septingentésimo décimo primero de El Origen de las Especies

¿Cómo es posible que cuando la obra está terminando venga a hacer tanto énfasis en la clasificación natural? Cualquier clasificación natural comienza por reconocer un orden que es incompatible con la selección natural.

¿Será posible que alguien crea, como indica el final de este párrafo, que los caracteres que poseen un valor grande en la clasificación se deben a que el sistema natural es genealógico en su disposición? ¿No será exactamente lo contrario?

 

 

711.

We can see why characters derived from the embryo should be of equal importance with those derived from the adult, for a natural classification of course includes all ages. But it is by no means obvious, on the ordinary view, why the structure of the embryo should be more important for this purpose than that of the adult, which alone plays its full part in the economy of nature. Yet it has been strongly urged by those great naturalists, Milne Edwards and Agassiz, that embryological characters are the most important of all; and this doctrine has very generally been admitted as true. Nevertheless, their importance has sometimes been exaggerated, owing to the adaptive characters of larvae not having been excluded; in order to show this, Fritz Muller arranged, by the aid of such characters alone, the great class of crustaceans, and the arrangement did not prove a natural one. But there can be no doubt that embryonic, excluding larval characters, are of the highest value for classification, not only with animals but with plants. Thus the main divisions of flowering plants are founded on differences in the embryo—on the number and position of the cotyledons, and on the mode of development of the plumule and radicle. We shall immediately see why these characters possess so high a value in classification, namely, from the natural system being genealogical in its arrangement.

 

Podemos comprender por qué los caracteres procedentes del embrión hayan de ser de igual importancia que los procedentes del adulto, pues una clasificación natural comprende evidentemente todas las edades; pero dentro de la teoría ordinaria no está en modo alguno claro que la estructura del embrión tenga que ser más importante para este fin que la del adulto, que desempeña sola su papel completo en la economía de la naturaleza. Sin embargo, los grandes naturalistas Milne Edwards y Agassiz han insistido en que los caracteres embriológicos son los más importantes de todos, y esta doctrina ha sido admitida casi universalmente corno verdadera. Sin embargo, ha sido a veces exagerada, debido a que no han sido excluidos los caracteres de adaptación de las larvas; para demostrar lo cual, Fritz Müller ordenó, mediante estos caracteres solos, la gran clase de los crustáceos, y esta manera de ordenarlos no resultó ser natural. Pero es indudable que los caracteres embrionarios -excluyendo los caracteres larvarios- son de sumo valor para la clasificación, no sólo en los animales, sino también en las plantas. Así, las divisiones principales de las fanerógamas están fundadas en diferencias existentes en el embrión -en el número y posición de los cotiledones y en el modo de desarrollo de la plúmula y radícula-. Comprenderemos inmediatamente por qué estos caracteres poseen un valor tan grande en la clasificación: porque el sistema natural es genealógico en su disposición.

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