Archivo de abril, 2012

Antes de entrar en el asunto: Resumen del capítulo segundo de El Origen de las Especies e introducción al tercero

Para cumplir uno de sus objetivos que es restar importancia al concepto de especie,  el autor ha utilizado hasta el momento dos estrategias, una en cada uno de los dos primeros capítulos. La primera, en el capítulo primero (La variación en estado doméstico), consiste en el intento de hacer ver que las diferencias entre variedades son del mismo tipo que las diferencias entre especies. Tras algunos párrafos, el autor debe reconocer el fracaso de su argumento indicando lo que todo el mundo sabe: que todas las variedades de paloma pertenecen a la misma especie.  En el capítulo segundo el autor cambia de estrategia y muestra su empeño por demostrar que en la naturaleza hay una variación continua, precisamente lo contrario que cualquier lector atento habría deducido del primer capítulo. Para tan difícil ejercicio se extiende ampliamente el autor en la descripción de casos dudosos que pueden ser considerados como especies o variedades, antes de proceder a un meticuloso recuento que el autor promete no hacer y comentar unas tablas que dice poseer pero cuyo contenido no vemos por ningún lado. Por muchos casos dudosos que presente y datos que no presente, el concepto de especie permanece inalterable y diferente del de variedad. Queda en manos de los taxónomos definir los límites de cada especie. El autor, que no es taxónomo, se limita a agotar la paciencia del lector mediante ejemplos sin fin, falacias abundantes y de todo tipo y la mención de aquellas tablas a las que se refiere una y otra vez como “mis tablas”, cuyo contenido permanece oculto.

En un capítulo titulado “Sobre la Variación en la Naturaleza” el autor se ha olvidado por completo de describir las categorías taxonómicas, verdaderos continentes de la variación. El trabajo de describir las categorías taxonómicas se puede apreciar en la obra de algunos de sus naturalistas contemporáneos (por ejemplo Agassiz), así como en naturalistas posteriores cuya obra no ha adquirido en ningún caso la difusión de OSMNS ¿Por qué? La Ciencia realizada a conciencia es tarea ardua y difícilmente utilizable como recurso ideológico o herramienta para la manipulación de masas. Los laberintos mentales de OSMNS, por el contrario, fijan la atención en aspectos muy particulares de las cuestiones a estudiar dando como resultado una obra de ideología. Tal empeño tuvo su fruto.

En alguna medida, el autor consigue “recortar” concepto tan importante como el de Especie, de manera que la Naturaleza aparezca como algo menos misterioso y más comprensible a la razón, lo cual es el objetivo principal del Naturalismo. En definitiva, el capítulo segundo es más la exposición de una ideología (el naturalismo) que un trabajo científico. La afirmación está apoyada de momento por párrafos del libro de semiótica titulado La Estructura Ausente (Umberto Eco) que nos permite detectar en el estilo de OSMNS rasgos compartidos con otros textos ideológicos: básicamente su parcialidad, es decir cargar las tintas en aquellos contenidos que interesan olvidando los demás. El capítulo segundo de OSMNS, titulado Sobre la Variación en la Naturaleza, es pródigo en ejemplos de parcialidad. Así, no se trata de la taxonomía en general ni en particular. No se describen ni se definen las categorías taxonómicas.  No se mencionan las de Filum (Rama), Clase, Orden o Familia y apenas la de Género limitándose a describir múltiples casos de especies dudosas. Ni aún así consigue demostrar el autor que las diferencias en la naturaleza sean graduales. El concepto de especie que sobrevivió a la vaga discusión de las actividades de los granjeros en el capítulo primero, sobrevive ahora a semejante maltrato ideológico.

Tras estos dos intentos fracasados de atentar contra el concepto de especie, fundamento de la Historia Natural y base para la más elemental comprensión de la naturaleza desde hace siglos, el autor va a cambiar de tono. Fijará ahora su atención en uno de los conceptos que para él serán fundamentales: ¡Adivinen cuál!……..No. No se trata de la especie, evidentemente; ni de las variedades, ni de los individuos o poblaciones. No. Tampoco se trata de género, familia, orden, clase o phyllum. Las categorías taxonómicas importan poco ahora y la variación en la naturaleza se da por vista. Tampoco se trata de estructuras, órganos, sistemas, tejidos o aparatos, mucho menos las propias células u otras posibles unidades. No, no, para nada. Tampoco el autor se fijará particularmente en función fisiológica alguna.  Nada de todo eso. ¿En qué concepto fijará ahora el autor la atención de sus pobres lectores? ¿A dónde nos llevará?

En este tercer capítulo de tan celebrada obra el autor va a describir un aspecto que él considera fundamental para comprender la transformación y el origen de las especies: La lucha. Struggle es uno de los sustantivos que más aparecen en el capítulo.

Sí, si. Han leído ustedes bien.  Habiendo fallado aquellos argumentos basados en la granja y éstos basados en su conocimiento parcial y apreciación sesgada de la variación en la naturaleza, el autor cambia de tono y se decide por describir la lucha, el combate, nada nuevo bajo el sol puesto que no se trata de otra cosa que el viejo Polemos, motor del mundo en Heráclito.

Es así el título del tercer capítulo el que viene a poner fin a la indecisión que protagoniza los dos primeros. Cansado de insistir en aquellas historias sin importancia de las granjas, y de aparentar un interés inexistente por la variación en la naturaleza, tema que desconoce y le importa bien poco, el autor va a afrontar su tarea principal: divulgar la sombría doctrina del clérigo Malthus. Entorpecer el estudio de la naturaleza con los principios de la ciencia tenebrosa, la llamada dismal Science.

Extender todo lo tétrico, lo pavoroso y lo sombrío de la dismal science por los dominios de la Historia Natural hasta donde sea posible. Este es su objetivo y a tal fin, el autor, que no es académico pero cuenta con las mejores ayudas del entorno de la prestigiosa Royal Society, va a tomar el tono autoritario y tronante que corresponde al clérigo que se expresa desde un púlpito. No podría haber sido de otra manera. El autor ha dejado de hablar en este capítulo para mentes abiertas y ahora se dirige a sus fieles, a todo aquel que quiera dejarse seducir por el tono autoritario de un lider espiritual, de un gurú. Exclusivamente. Muy difícil sería creer que el estudio de la transformación de las especies puede abordarse con estas premisas; empero la tarea está garantizada, pues en primer lugar no se dirige a un reducido auditorio académico formado por especialistas y en segundo lugar,  el autor no se encuentra solo sino muy bien apoyado.

Empero, lo escrito, escrito está y, en este caso bien publicado y divulgado. Disponible para su crítica. Afortunadamente, no uno sino varios autores nos dan una sólida base para efectuar tal labor crítica.  Así como veíamos que Umberto Eco describe las características del discurso ideológico, otros autores lo han hecho con el discurso autoritario. Veremos también en este caso si el Capítulo tercero puede representar un buen ejemplo o no de este tipo de escritura tan peculiar………….

Imagen: Struggle, de Lindsey Carr

Lectura aconsejada:

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Santiago Ramón y Cajal: la fotografía como ejercicio científico y artístico

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Menos forma y más grandeza: Claude Garamond

 

Cuando en el año 1550 Miguel Ángel dejaba lista la Piedad de Santa Maria dei Fiori (quizá el más sobresaliente de sus grupos escultóricos), resolvía el trazado de la escalinata de la Biblioteca Laurenziana, tanbien en Florencia, y se dedicaba en cuerpo y alma a terminar las obras de la basílica de San Pedro de Roma, Claude Garamond hacía realidad (es decir, hierro, plomo y antimonio, si hablamos de tipografía) el tipo que lleva su nombre.

 

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En efecto, los conceptos de austeridad y unidad neoplatónicos que el genial artista resumía en el lema “Menos forma y más grandeza”, y que los críticos aplicaban a San Pedro de Roma, son adecuados a las formas sencillas y esbeltas de la Garamond. De hecho podemos decir que Miguel Ángel (a quien lo que más interesaba de lo que hacía era el dibujo, las expresión más modesta de su monumental producción, y dicen que la poesía) descubrió de viejo lo que el tipógrafo practicaba de joven: que se puede ser grande sin soberbia.

Está claro que la modestia era la forma de sobrevivir en aquel tiempo turbulento para los tipógrafos: uno de sus maestros fue quemado por la Inquisición, acusado de simpatizar con la Reforma y de editar obras luteranas, y otro escapó de ello al entrar al servicio del rey.  Gracias a eso publicó el tratado Champfleury, que muestra tipos, ornamentos, capitulares “floridas” y letras enlazadas,  en un universo formal inspirado por el humanismo quemado en la hoguera y, paradójicamente, característico del libro francés de aquel periodo.

Con estos peligrosos antecedentes, Garamond, protegido de Francisco I, no se ocupó de otro asunto más que del paciente estudio y mejora de los tipos diseñados por los venecianos Nicholas Jenson y Aldo Manuzio, cuando la «firme» tipografía igualaba, en apreciación lírica de Neruda, «la estatura marina de Venecia», con más de doscientas imprentas e imprentillas establecidas desde mediados del siglo XV, que gracias a Garamond llegaron a cimas casi inalcanzables.

 

Una obra de arte, por cierto, que hoy podemos tocar sin miedo a quemarnos, implantada en los logotipos de Christian Dior, Macintosh, Mercedes Benz, Chivas, Google, Alfaguara, Arrow,  Sfera,  Pastafiore o Zara.” No es fácil darse cuenta, porque el desconocimiento de los órdenes estilísticos de la tipografía es un fenómeno que afecta a todos, incluidos, como ya hemos dicho, muchos profesionales del diseño.

 

(Enric Satué: “El arte oculto en las letras de imprenta”, Biblioteca Nacional de España. Madrid, 2005).

 

Imagen tomada de Visual Evasion

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Alcohol, cerebro y salud: XIII Jornada científica de ADEBIR

 

El viernes 20  de abril de 2012, a partir de las cuatro de la tarde se celebrará en la sede del Instituto de Estudios Riojanos (IER), en Logroño la XIII Reunión Científica de ADEBIR, la Asociación para el Desarrollo y el Estudio de la Biología en la Rioja. El tema a desarrollar este año será “Alcohol, cerebro y salud”.

 

La Asociación para el Desarrollo y el Estudio de la Biología en la Rioja (ADEBIR) ha colaborado desde su fundación con el Instituto de Estudios Riojanos en la organización de unas jornadas anuales en las que se debaten temas de Biología de interés en la Rioja. Los seminarios tienen lugar uno de los primeros viernes de primavera en la sede del Instituto de Estudios Riojanos en Logroño.

Este año, la jornada de ADEBIR se centrará en el tema “Alcohol, cerebro y salud”.

Tanto la producción como el consumo de bebidas alcohólicas tienen gran repercusión en nuestra sociedad. Si, por un lado,  la producción es determinante para  la agricultura y  fuente de recursos para la economía; por otro lado,  el consumo se asocia con todo tipo de evento social, celebraciones y la transición a la vida adulta.

 

 

Consuelo Ibáñez Martín es médico salubrista en la Comunidad Autónoma de Madrid. Desde su blog Salud Pública y Algo Más,  ha ido acercando al público algunos temas de sanidad y su incidencia social, entre ellos el consumo de alcohol.

 

Francisco David Rodríguez García,  profesor de Bioquímica en la Universidad de Salamanca, es el autor del libro Alcohol y Cerebro (2ª ed. Ed. Absalón). Ha impartido  varias conferencias y cursos sobre el tema presentando una visión de las relaciones del ser humano con el alcohol muy amplia que abarca desde la bioquímica y la neurología a las complejidades sociales del mundo del arte y la literatura.

 

Los puntos de vista amplios y complementarios de ambos ponentes, y su preocupación por la divulgación científica garantizan una variada y enriquecedora discusión sobre el tema.

 

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Reacción inesperada a una explicación de la Selección Natural: Vídeo eliminado de YouTube

El diario La información del pasado 22 de marzo contenía una noticia bajo el siguiente titular:

 

Una alumna enloquece debatiendo sobre la teoría de la selección natural de Darwin y amenaza con matar al profesor

 

Aunque el vídeo que acompañaba a la noticia ha desaparecido ya de YouTube todavía se puede encontrar alguno relacionado:

 

 

 

Antes de que desaparezca también la noticia completa copiémos su contenido.  Dice:

 

De los pavo reales y su forma de supervivencia pasaron en segundos a las amenazas de muerte en una clase de la Universidad de Florida Atlantic (FAU, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos. El profesor Steven Kajiura ofrecía una cátedra sobre la teoría de la selección natural, cuando una alumna le preguntó cómo se explica la muerte de gente negra en ese contexto. Al parecer la respuesta no le satisfizo y comenzó a gritar y a lanzar amenazas a todos los participantes.

“Discutían sobre selección natural. (El profesor) hablaba de pavo reales y cómo las hembras escogen sus parejas con base en el ejemplar que tenga más plumas. Entonces la mujer empezó a preguntar cómo explica eso la muerte de gente negra”, dijo una de las asistentes, según reporta un canal local.

El profesor intentó improvisar una respuesta pero la estudiante de 24 años, identificada como Jonatha Baraey Carr, comenzó a gritar y a lanzar amenazas de muerte. Fue así como uno de los asistentes utilizó su móvil para grabarla.

La joven estudiante gritó al profesor y le dijo que se callara porque si no lo iba a matar. Después se dirigió a sus compañeros, a quienes también insultó y amedrentó.

Dos empleados de la universidad pidieron que saliera de la clase y ante la negativa lograron sujetarla. La policía llegó más tarde y tuvo que utilizar en tres ocasiones una pistola de descargas eléctricas para someterla. La estudiante fue arrestada y trasladada a un hospital para evaluarla mentalmente.

 

 

 

 

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Evolución: las hojas del ranúnculo

 

25. Del  mismo modo, la anastomosis de los vasos que nacen de las nervaduras, que tratan de unirse con sus extremos los unos con los otros y que forman las membranas de las hojas, esa anastomosis, digo, se ve considerablemente propiciada, o quizá totalmente causada, por la acción de modalidades más finas de aire. Cuando las hojas de muchas plantas que crecen debajo del agua, son filamentosas o adoptan la forma de cornamentas, nos inclinamos a atribuirlo a una falta de anastomosis completa. Esto lo pone en evidencia el crecimiento del Ranunculus acquaticus, cuyas hojas producidas bajo el agua constan de nervaduras filiformes, en tanto que las desarrolladas sobre el agua se presentan completamente anastomosadas, integrando una superficie continua. En efecto se puede notar exactamente la transición en hojas de esta planta, mitad anastomosadas, mitad filiformes.

 

25. Auf gleiche Weise wird die Anastomose der aus den Rippen entspringenden und sich mit ihren Enden einander aufsuchenden, die Blatthäutchen bildenden Gefäße durch feinere Luftarten, wo nicht allein bewirkt, doch wenigstens sehr befördert. Wenn Blätter vieler Pflanzen, die unter dem Wasser wachsen, fadenförmig sind, oder die Gestalt von Geweihen annehmen, so sind wir geneigt, es dem Mangel einer vollkommenen Anastomose zuzuschreiben. Augenscheinlich belehrt uns hiervon das Wachstum des Ranunculus aquaticus, dessen unter dem Wasser erzeugte Blätter aus fadenförmigen Rippen bestehen, die oberhalb des Wassers entwickelten aber völlig anastomosiert und zu einer zusammenhängenden Fläche ausgebildet sind. Ja es läßt sich an halb anastomosierten, halb fadenförmigen Blättern dieser Pflanze der Übergang genau bemerken.

 

25. In the same way, the anastomosis grows of the arising out of the ridges, and themselves scouting one another  with their ends, the leaf membranes forming vessels by means of subtler kinds of air where nothing effectuates on its own; however, (it) at least advances greatly.  When leaves of many plants which grow under the water are threadlike, or assume the form of antlers, so we are inclined to attribute it to the absence of a perfect anastomosis.  The growth of the Ranunculus aquaticus advises us evidently thereof, whose leaves, originated under the water, are composed of filamentous veins which develop above the water, but anastomose perfectly and are constructed in a contiguous surface area.  Yes, the transition of these plants to half-anastomosed, half-filamentous leaves, can be closely observed.

Fragmento de La Metamorfosis de las Plantas de Johann Wolfgang von Goethe.

Tomado de la edición:  La Metamorfosis de las Plantas. Afinidades. Asociación Valle Inclán Elkartea. Universidad del Pais Vasco. Johann Wolfgang von Goethe.   Die Metamorphose der Pflanzen     (1790). Versión en alemán de Zeno.org. Versión en inglés de Starkliteraria.

Imagen de arriba de Ranunculus aquaticus, del Fuchs Botanical, 1545; Yale Medical library)

Imagen de abajo de Ranunculus aquaticusde Starkliteraria

 

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