‘OSMNS Chapter 6’

Más ejemplos hipotéticos en el párrafo ducentésimo octogésimo sexto de El Origen de las Especies

De nuevo confunde el autor. Ahora confunde órganos distintos que hacen la misma función con formas de transición. Que la vejiga natatoria y las branquias sirvan para respirar no significa que ninguna de ambas estructuras sea un órgano de transición. Que las plantas puedan trepar enroscándose en espiral, cogiéndose a un soporte con los zarcillos sensitivos y mediante la emisión de raicitas aéreas, tampoco significa que estas estructuras sean órganos de transición.

 

286

 

Again, two distinct organs, or the same organ under two very different forms, may simultaneously perform in the same individual the same function, and this is an extremely important means of transition: to give one instance—there are fish with gills or branchiae that breathe the air dissolved in the water, at the same time that they breathe free air in their swim-bladders, this latter organ being divided by highly vascular partitions and having a ductus pneumaticus for the supply of air. To give another instance from the vegetable kingdom: plants climb by three distinct means, by spirally twining, by clasping a support with their sensitive tendrils, and by the emission of aerial rootlets; these three means are usually found in distinct groups, but some few species exhibit two of the means, or even all three, combined in the same individual. In all such cases one of the two organs might readily be modified and perfected so as to perform all the work, being aided during the progress of modification by the other organ; and then this other organ might be modified for some other and quite distinct purpose, or be wholly obliterated.

 

Además, dos órganos distintos, o el mismo órgano con dos formas diferentes, pueden realizar simultáneamente en el mismo individuo la misma función, y éste es un modo de transición importantísimo. Pongamos un ejemplo: hay peces que mediante agallas o branquias respiran el aire disuelto en el agua, al mismo tiempo que respiran el aire libre en su vejiga natatoria, por estar dividido este órgano por tabiques sumamente vascularizados y tener un conducto neumático para la entrada del aire. Pongamos otro ejemplo tomado del reino vegetal: las plantas trepan de tres modos diferentes, enroscándose en espiral, cogiéndose a un soporte con los zarcillos sensitivos y mediante la emisión de raicitas aéreas. Estos tres modos se encuentran de ordinario en grupos distintos; pero algunas especies presentan dos de estos modos, y aun los tres, combinados en el mismo individuo. En todos estos casos, uno de los dos pudo modificarse y perfeccionarse rápidamente hasta realizar toda la labor, siendo ayudado por el otro órgano, durante el proceso de la modificación, y entonces este otro órgano pudo modificarse para otro fin completamente distinto o atrofiarse por completo.

 

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Hipótesis disparatadas y algunos ejemplos poco útiles en el párrafo ducentésimo octogésimo quinto de El Origen de las Especies

 

El autor vuelve a escribir lo contrario de lo que el sentido común dicta. Así donde dice:

Hemos de ser muy prudentes en llegar a la conclusión de que un órgano no pudo haberse formado por transiciones graduales de ninguna especie.

 

Sería más razonable decir:

 Hemos de ser muy prudentes en llegar a la conclusión de que un órgano pudo haberse formado por transiciones graduales de alguna especie.

 

285

We should be extremely cautious in concluding that an organ could not have been formed by transitional gradations of some kind. Numerous cases could be given among the lower animals of the same organ performing at the same time wholly distinct functions; thus in the larva of the dragon-fly and in the fish Cobites the alimentary canal respires, digests, and excretes. In the Hydra, the animal may be turned inside out, and the exterior surface will then digest and the stomach respire. In such cases natural selection might specialise, if any advantage were thus gained, the whole or part of an organ, which had previously performed two functions, for one function alone, and thus by insensible steps greatly change its nature. Many plants are known which regularly produce at the same time differently constructed flowers; and if such plants were to produce one kind alone, a great change would be effected with comparative suddenness in the character of the species. It is, however, probable that the two sorts of flowers borne by the same plant were originally differentiated by finely graduated steps, which may still be followed in some few cases.

 

Hemos de ser muy prudentes en llegar a la conclusión de que un órgano no pudo haberse formado por transiciones graduales de ninguna especie. En los animales inferiores se podrían citar numerosos casos de un mismo órgano que a un mismo tiempo realiza funciones completamente distintas; así, en la larva del caballito del diablo y en el pez Cobites, el tubo digestivo respira, digiere y excreta. En la Hydra puede el animal ser vuelto del revés, y entonces la superficie exterior digerirá y el estómago respirará. En estos casos, la selección natural pudo especializar para una sola función, si de este modo se obtenía alguna ventaja, la totalidad o parte de un órgano que anteriormente habla realizado dos funciones, y entonces, por grados insensibles, pudo cambiar grandemente su naturaleza. Se conocen muchas plantas que producen al mismo tiempo flores diferentemente constituidas, y si estas plantas tuviesen que producir flores de una sola clase, se efectuaría un gran cambio, relativamente brusco, en los caracteres de la especie. Es, sin embargo, probable que las dos clases de flores producidas por la misma planta se fueron diferenciando primitivamente por transiciones muy graduales, que todavía pueden seguirse en algunos casos.

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Ojo que no ve en el párrafo ducentésimo octogésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Dice atrevidamente el autor:

Si se pudiese demostrar que existió un órgano complejo que no pudo haber sido formado por modificaciones pequeñas, numerosas y sucesivas, mi teoría se destruiría por completo.

 

Pero se equivoca. No es eso lo que hay que demostrar, sino lo contrario, es decir:

 

Como no se puede demostrar que un órgano complejo ha sido formado por modificaciones pequeñas, numerosas y sucesivas, entonces mi teoría se destruye por completo. Lo cual no significa nada importante pues por ningún lado había teoría alguna por la que temer tal fin.

 

 

 

284 MODES Of TRANSITION.

 

 

If it could be demonstrated that any complex organ existed, which could not possibly have been formed by numerous, successive, slight modifications, my theory would absolutely break down. But I can find out no such case. No doubt many organs exist of which we do not know the transitional grades, more especially if we look to much-isolated species, around which, according to the theory, there has been much extinction. Or again, if we take an organ common to all the members of a class, for in this latter case the organ must have been originally formed at a remote period, since which all the many members of the class have been developed; and in order to discover the early transitional grades through which the organ has passed, we should have to look to very ancient ancestral forms, long since become extinct.

 

Si se pudiese demostrar que existió un órgano complejo que no pudo haber sido formado por modificaciones pequeñas, numerosas y sucesivas, mi teoría se destruiría por completo; pero no puedo encontrar ningún caso de esta clase. Indudablemente existen muchos órganos cuyos grados de transición conocemos, sobre todo si consideramos las especies muy aisladas, alrededor de las cuales ha habido mucha destrucción, o también si tomamos un órgano común a todos los miembros de una clase, pues, en este último caso, el órgano tiene que haberse formado en un período remoto, después del cual se han desarrollado todos los numerosos miembros de la clase y, para descubrir los primeros grados de transición por los que ha pasado el órgano, tendríamos que buscar formas precursoras antiquísimas, extinguidas desde hace mucho tiempo.

 

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Las obras del Creador en el párrafo ducentésimo octogésimo tercero de El Origen de las Especies

Como no podría ser de otro modo, el autor viene a descansar de tanta duda planteada en párrafos anteriores acomodándose en los lugares favoritos de máximo reposo y seguridad que le ofrece su tradición familiar y su formación de teólogo: las obras del creador.

¿Tenemos algún derecho a suponer que el Creador trabaja con fuerzas intelectuales como las del hombre? Pregunta el autor en este arriesgado párrafo. Imagínense ustedes que respondemos que no. Entonces ¿de qué Creador estamos hablando? ¿A qué extraña clase de fuerzas intelectuales se refiere el autor en este confuso y miserable  párrafo? ¿ acaso no consiste la ciencia ni más ni menos que en la comprensión de las leyes de la naturaleza? Si es así, entonces la inteligencia es única, si no es así, el autor no sabe de qué habla.

 

Pero ocurre que, a  estas alturas de su obra,  el autor escribe ya con total libertad. Antes de lanzar tantos miles de copias, alguien debió advertirle que sus contenidos no eran dignos de tanta difusión, a no ser que claro, como indica Hodge,  lo que realmente se esté intentando es poner en marcha un movimiento anti-teológico y anti-teleológico. Borrar del mapa toda idea de diseño. Sólo así puede concluir este párrafo de la manera en que lo hace:

 

¿podremos dejar de creer que pueda formarse de este modo un instrumento óptico viviente tan superior a uno de vidrio como las obras del Creador lo son a las del hombre?

 

Por supuesto. No sólo podemos dejar de creer tamaña insensatez, sino que necesariamente tenemos que dejar de creer y empezar a demostrar. Pero el autor no entiende de ciencia y si de creencia, de fé. No en vano sus estudios son los de Teología. Pero inconclusos.

 

 

 

283

 

It is scarcely possible to avoid comparing the eye with a telescope. We know that this instrument has been perfected by the long-continued efforts of the highest human intellects; and we naturally infer that the eye has been formed by a somewhat analogous process. But may not this inference be presumptuous? Have we any right to assume that the Creator works by intellectual powers like those of man? If we must compare the eye to an optical instrument, we ought in imagination to take a thick layer of transparent tissue, with spaces filled with fluid, and with a nerve sensitive to light beneath, and then suppose every part of this layer to be continually changing slowly in density, so as to separate into layers of different densities and thicknesses, placed at different distances from each other, and with the surfaces of each layer slowly changing in form. Further we must suppose that there is a power, represented by natural selection or the survival of the fittest, always intently watching each slight alteration in the transparent layers; and carefully preserving each which, under varied circumstances, in any way or degree, tends to produce a distincter image. We must suppose each new state of the instrument to be multiplied by the million; each to be preserved until a better is produced, and then the old ones to be all destroyed. In living bodies, variation will cause the slight alteration, generation will multiply them almost infinitely, and natural selection will pick out with unerring skill each improvement. Let this process go on for millions of years; and during each year on millions of individuals of many kinds; and may we not believe that a living optical instrument might thus be formed as superior to one of glass, as the works of the Creator are to those of man?

 

Apenas es posible dejar de comparar el ojo con un telescopio. Sabemos que este instrumento se ha perfeccionado por los continuos esfuerzos de los hombres de mayor talento, y, naturalmente, deducimos que el ojo se ha formado por un procedimiento algo análogo; pero ¿esta deducción no será quizá presuntuosa? ¿Tenemos algún derecho a suponer que el Creador trabaja con fuerzas intelectuales como las del hombre? Si hemos de comparar el ojo con un instrumento óptico, debemos imaginar una capa gruesa de tejido transparente con espacios llenos de líquido y con un nervio sensible a la luz, situado debajo, y entonces suponer que todas las partes de esta capa están de continuo cambiando lentamente de densidad hasta separarse en capas de diferentes gruesos y densidades, colocadas a distancias diferentes unas de otras, y cuyas superficies cambian continuamente de forma. Además tenemos que suponer que existe una fuerza representada por la selección natural, o supervivencia de los más adecuados, que acecha atenta y constantemente, toda ligera variación en las capas transparentes y conserva cuidadosamente aquellas que en las diversas circunstancias tienden a producir, de algún modo o en algún grado, una imagen más clara. Tenemos que suponer que cada nuevo estado del instrumento se multiplica por un millón, y se conserva hasta que se produce otro mejor, siendo entonces destruidos los antiguos. En los cuerpos vivientes, la variación producirá las ligeras modificaciones, la generación las multiplicará casi hasta el infinito y la selección natural entresacará con infalible destreza todo perfeccionamiento. Supongamos que este proceso continúa durante millones de años, y cada año en millones de individuos de muchas clases, ¿podremos dejar de creer que pueda formarse de este modo un instrumento óptico viviente tan superior a uno de vidrio como las obras del Creador lo son a las del hombre?

 

 

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Todo son dudas acerca de la selección natural en el párrafo ducentésimo octogésimo segundo de El Origen de las Especies

 

La creencia en la selección natural permite al autor explicarlo todo. Hasta una deliciosa e ingenua conclusión a fin de párrafo:

 

but I have felt the difficulty far to keenly to be surprised at others hesitating to extend the principle of natural selection to so startling a length.

 

 

pero he sentido la dificultad demasiado vivamente como para  sorprenderme de que otros duden en ampliar el principio de la selección natural a tan sorprendente longitud.

 

Creencia, convencimiento, sorpresa, ilusión, confianza. Todo un marasmo de sensaciones se agolpa en torno a la Selección Natural. ¿Será posible que esto ocurra tratándose de los rigores de una teoría científica? Sospechamos  que no.

 

Así de nuevo vuelve el autor a acertar y es que es muy fácil no hacerlo cuando se mantiene una cosa y su contraria.  Pero cierto, al fin y al cabo, es que todo son dudas acerca de la selección natural. Menos la duda principal: No existe salvo en la fe del creyente. Porque aunque se hubiese demostrado el cambio de ojo sencillo a ojo complicado, lo cual no se ha hecho, aun así tal cambio no sería debido a la selección natural por muchas citas de Míster Wallace, Mr Owen, Mr Virchow y otros puedan juntarse en un párrafo.

 

 

 

282

 

He who will go thus far, ought not to hesitate to go one step further, if he finds on finishing this volume that large bodies of facts, otherwise inexplicable, can be explained by the theory of modification through natural selection; he ought to admit that a structure even as perfect as an eagle’s eye might thus be formed, although in this case he does not know the transitional states. It has been objected that in order to modify the eye and still preserve it as a perfect instrument, many changes would have to be effected simultaneously, which, it is assumed, could not be done through natural selection; but as I have attempted to show in my work on the variation of domestic animals, it is not necessary to suppose that the modifications were all simultaneous, if they were extremely slight and gradual. Different kinds of modification would, also, serve for the same general purpose: as Mr. Wallace has remarked, “If a lens has too short or too long a focus, it may be amended either by an alteration of curvature, or an alteration of density; if the curvature be irregular, and the rays do not converge to a point, then any increased regularity of curvature will be an improvement. So the contraction of the iris and the muscular movements of the eye are neither of them essential to vision, but only improvements which might have been added and perfected at any stage of the construction of the instrument.” Within the highest division of the animal kingdom, namely, the Vertebrata, we can start from an eye so simple, that it consists, as in the lancelet, of a little sack of transparent skin, furnished with a nerve and lined with pigment, but destitute of any other apparatus. In fishes and reptiles, as Owen has remarked, “The range of gradation of dioptric structures is very great.” It is a significant fact that even in man, according to the high authority of Virchow, the beautiful crystalline lens is formed in the embryo by an accumulation of epidermic cells, lying in a sack-like fold of the skin; and the vitreous body is formed from embryonic subcutaneous tissue. To arrive, however, at a just conclusion regarding the formation of the eye, with all its marvellous yet not absolutely perfect characters, it is indispensable that the reason should conquer the imagination; but I have felt the difficulty far to keenly to be surprised at others hesitating to extend the principle of natural selection to so startling a length.

 

Quien llegue hasta este punto, no deberá dudar en dar otro paso más si, al terminar este volumen, encuentra que por la teoría de la modificación por selección natural se pueden explicar grandes grupos de hechos inexplicables de otro modo; deberá admitir que una estructura, aunque sea tan perfecta como el ojo de un águila, pudo formarse de este modo, aun cuando en este caso no conozca los estados de transición. Se ha hecho la objeción de que para que se modificase el ojo y para que, a pesar de ello, se conservase como un instrumento perfecto, tendrían que efectuarse simultáneamente muchos cambios, lo cual se supone que no pudo hacerse por selección natural; pero, como he procurado mostrar en mi obra sobre la variación de los animales domésticos, no es necesario suponer que todas las modificaciones fueron simultáneas, si fueron muy lentas y graduales. Clases diferentes de modificación servirían, pues, para el mismo fin general. Míster Wallace ha hecho observar que si una lente tiene el foco demasiado corto o demasiado largo, puede ser corregida mediante una variación de curvatura o mediante una variación de densidad; si la curvatura es irregular y los rayos no convergen en un punto, entonces todo aumento de regularidad en la curvatura será un perfeccionamiento. Así, ni la contracción del iris ni los movimientos musculares del ojo son esenciales para la visión, sino sólo perfeccionamientos que pudieron haber sido añadidos y completados en cualquier estado de la construcción del instrumento. En la división más elevada del reino animal, los vertebrados, encontramos como punto de partida un ojo tan sencillo, que consiste, como en el anfioxo, en un saquito de membrana transparente, provisto de un nervio y revestido de pigmento, pero desprovisto de cualquier otro aparato. En los peces y reptiles, como Owen ha hecho observar, «la serie de gradaciones de las estructuras dióptricas es muy grande». Es un hecho significativo que aun en el hombre, según la gran autoridad de Virchow, la hermosa lente que constituye el cristalino está formada en el embrión por un cúmulo de células epidérmicas situadas en una depresión de la piel en forma de saco, y el humor vítreo está formado por tejido embrionario subcutáneo. Para llegar, sin embargo, a una conclusión justa acerca de la formación del ojo, con todos sus caracteres maravillosos, aunque no absolutamente perfectos, es indispensable que la razón venza a la imaginación; pero he pero he sentido la dificultad ahora demasiado vivamente como para  sorprenderme de que los demás duden en ampliar el principio de la selección natural a tan sorprendente una longitud.

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Milagros de la selección natural en el párrafo ducentésimo octogésimo primero de El Origen de las Especies

Entre los prodigios de la selección natural no es menor el de convertir un nervio vestido de pigmento en un ojo. Credo quia absurdum.

Así, bien puede la selección natural haber convertido un sencillo aparato, formado por un nervio vestido de pigmento y cubierto al exterior por una membrana transparente, en un instrumento óptico tan perfecto como el que poseen (todos) los miembros de la clase de los articulados. Cabe la posibilidad de que alguien lo crea.

 

Todo vale si así se salva nuestro dogma. Pero la cosa no queda ahí,….. No.

 

No es imposible que un ojo complejo proceda de uno sencillo. Esto es ciertamente lo que hay que demostrar, lo cual parece improbable. Lo imposible es la selección natural.

Lo que importa son los ojos que sirven precisamente para ver. Ver los hechos y en ellos ver cada uno lo que desee:

Cuando reflexionamos sobre estos hechos, expuestos aquí demasiado brevemente, relativos a la extensión, diversidad y gradación

O sea que si no vemos gradación alguna; al menos tenemos  los hechos que podemos interpretarlos a nuestro gusto diciendo que  son relativos a la gradación. Es decir, no hay gradación, pero la vemos. Son los milagros de la fe y quien esto escribe tiene la preparación académica de un sacerdote decimonónico.

 

 

281

 

When we reflect on these facts, here given much too briefly, with respect to the wide, diversified, and graduated range of structure in the eyes of the lower animals; and when we bear in mind how small the number of all living forms must be in comparison with those which have become extinct, the difficulty ceases to be very great in believing that natural selection may have converted the simple apparatus of an optic nerve, coated with pigment and invested by transparent membrane, into an optical instrument as perfect as is possessed by any member of the Articulata class.

 

Cuando reflexionamos sobre estos hechos, expuestos aquí demasiado brevemente, relativos a la extensión, diversidad y gradación de la estructura de los ojos de los animales inferiores, y cuando tenemos presente lo pequeño que debe ser el número de formas vivientes en comparación con las que se han extinguido, entonces deja de ser muy grande la dificultad de creer que la selección natural puede haber convertido un sencillo aparato, formado por un nervio vestido de pigmento y cubierto al exterior por una membrana transparente, en un instrumento óptico tan perfecto como el que poseen todos los miembros de la clase de los articulados.

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Salvando obstáculos en el párrafo ducentésimo octogésimo de El Origen de las Especies

 

El autor se ha propuesto describir la evolución del ojo y ahora describe los ojos de los articulados:

…encontramos como punto de partida un nervio óptico simplemente cubierto de pigmento,………

 

¿Como punto de partida? ¿Partida de qué hacia qué? El autor se ha creido efectivamente su cuento y ahora lo ve por todas partes. Si entre los artículados observa unos ojos más sencillos y otros más complejos, en lugar de diversidad que es lo que hay, el autor ve progreso que no existe.

 

 

 

280

 

In the great class of the Articulata, we may start from an optic nerve simply coated with pigment, the latter sometimes forming a sort of pupil, but destitute of lens or other optical contrivance. With insects it is now known that the numerous facets on the cornea of their great compound eyes form true lenses, and that the cones include curiously modified nervous filaments. But these organs in the Articulata are so much diversified that Muller formerly made three main classes with seven subdivisions, besides a fourth main class of aggregated simple eyes.

 

En la extensa clase de los articulados encontramos como punto de partida un nervio óptico simplemente cubierto de pigmento, formando a veces este último una especie de pupila, pero desprovisto de cristalino o de otra parte óptica. Se sabe actualmente que, en los insectos, las numerosas facetas de la córnea de sus grandes ojos compuestos forman verdaderos cristalinos, y que los conos encierran filamentos nerviosos, curiosamente modificados. Pero estos órganos en los articulados están tan diversificados, que Müller, tiempo ha, los dividió en tres clases principales, con siete subdivisiones, aparte de una cuarta clase principal de ojos sencillos agregados.

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El ojo mínimo según Monsieur Jourdain en el párrafo ducentésimo septuagésimo noveno de El Origen de las Especies

No sabemos quién sería Monsieur Jourdain, el promotor del ojo mínimo, a quien se cita por dos veces en éste párrafo. Tal vez el autor se refiere aquí a un personaje de Molière, pero en cualquier caso…..¿existe alguna relación entre agregados de células pigmentarias y un ojo? No más allá de la que quiera establecer la imaginación del autor.

 

 

 

279

 

The simplest organ which can be called an eye consists of an optic nerve, surrounded by pigment-cells and covered by translucent skin, but without any lens or other refractive body. We may, however, according to M. Jourdain, descend even a step lower and find aggregates of pigment-cells, apparently serving as organs of vision, without any nerves, and resting merely on sarcodic tissue. Eyes of the above simple nature are not capable of distinct vision, and serve only to distinguish light from darkness. In certain star-fishes, small depressions in the layer of pigment which surrounds the nerve are filled, as described by the author just quoted, with transparent gelatinous matter, projecting with a convex surface, like the cornea in the higher animals. He suggests that this serves not to form an image, but only to concentrate the luminous rays and render their perception more easy. In this concentration of the rays we gain the first and by far the most important step towards the formation of a true, picture-forming eye; for we have only to place the naked extremity of the optic nerve, which in some of the lower animals lies deeply buried in the body, and in some near the surface, at the right distance from the concentrating apparatus, and an image will be formed on it.

 

El órgano más sencillo, al que se puede dar el nombre de ojo, consiste en un nervio óptico rodeado por células pigmentarias y cubierto por piel translúcida, pero sin cristalino ni otro cuerpo refrigente. Podemos, sin embargo, según monsieur Jourdain, descender todavía un grado más y encontrar agregados de células pigmentarias, que parecen servir como órganos de vista sin nervios, y que descansen simplemente sobre tejido sarcódico. Ojos de naturaleza tan sencilla como los que se acaban de indicar, son incapaces de visión distinta, y sirven tan sólo para distinguir la luz de la obscuridad. En ciertas estrellas de mar, pequeñas depresiones en la capa de pigmento que rodea el nervio están llenas, según describe el autor citado, de una substancia gelatinosa transparente, que sobresale, formando una superficie convexa, como la córnea de los animales superiores. Sugiere monsieur Jourdain que esto sirve, no para formar una imagen, sino sólo para concentrar los rayos luminosos y hacer su percepción más fácil. Con esta concentración de rayos conseguimos dar el primer paso, de mucho el más importante, hacia la formación de un ojo verdadero, formador de imágenes, pues no tenemos mas que colocar a la distancia debida del aparato de concentración la extremidad desnuda del nervio óptico, que en unos animales inferiores se encuentra profundamente escondida en el cuerpo y en otros cerca de la superficie, y se formará sobre aquélla una imagen.

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Carrera de obstáculos en el párrafo ducentésimo septuagésimo octavo de El Origen de las Especies

 

Al buscar las gradaciones debemos considerar exclusivamente los antepasados en línea directa,  pero como esto (casi) nunca es posible, entonces podremos imaginárnoslas. Viene a decir en este párrafo exculpatorio un autor ya lleno de inmerecido optimismo.

 

Vuelve el mismo tipo de razonamiento circular, falaz que se había detectado en otros muchos párrafos, en particular el 221.

 

Como no podemos buscar antepasados en línea directa entonces buscamos en especies del mismo grupo, esto es descendientes de un antepasado común. En ellos sí que encontramos las gradaciones posibles. El problema es que no sabemos si efectivamente son o no son descendientes de un antepasado común.

 

 

278

 

In searching for the gradations through which an organ in any species has been perfected, we ought to look exclusively to its lineal progenitors; but this is scarcely ever possible, and we are forced to look to other species and genera of the same group, that is to the collateral descendants from the same parent-form, in order to see what gradations are possible, and for the chance of some gradations having been transmitted in an unaltered or little altered condition. But the state of the same organ in distinct classes may incidentally throw light on the steps by which it has been perfected.

 

Al buscar las gradaciones mediante las que se ha perfeccionado un órgano cualquiera, debemos considerar exclusivamente sus antepasados en línea directa; pero esto casi nunca es posible, y nos vemos obligados a tener en cuenta otras especies y géneros del mismo grupo, esto es, los descendientes colaterales de la misma forma madre, para ver qué gradaciones son posibles y por si acaso algunas gradaciones se han transmitido inalteradas o con poca alteración. Y el estado del mismo órgano en distintas clases puede, a veces, arrojar luz sobre las etapas por que se ha ido perfeccionando.

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Máxima dificultad en el párrafo ducentésimo septuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

Comienza sección titulada ORGANS OF EXTREME PERFECTION AND COMPLICATION y llega el autor al momento de exponer la que el considera máxima dificultad de su teoría. La ocasión le sirve para afianzar así su teoría, pero el problema es que no tiene ninguna teoría propia pues todo lo que ha expuesto que tenga un aire científico es debido a Lamarck. No se trata pues de exponer dificultades puesto que él mismo considera que su teoría no puede superarlas:

 

Parece absurdo de todo punto -lo confieso espontáneamente- suponer que el ojo, con todas sus inimitables disposiciones para acomodar el foco a diferentes distancias, para admitir cantidad variable de luz y para la corrección de las aberraciones esférica y cromática, pudo haberse formado por selección natural.

 

Se trata de que, reconociendo tales dificultades, el lector caiga en la trampa y reconozca como tal una teoría que no lo es. A continuación, una serie de afirmaciones que merecen lectura detenida:

 

 La razón me dice que si se puede demostrar que existen muchas gradaciones, desde un ojo sencillo e imperfecto a un ojo complejo y perfecto, siendo cada grado útil al animal que lo posea, como ocurre ciertamente;

 

Pero  tales gradaciones no ocurren. Distintos tipos de ojo no son gradaciones en una escala hacía un tipo de ojo superior.

 

 

si además el ojo alguna vez varía y las variaciones son heredadas, como ocurre también ciertamente; y si estas variaciones son útiles a un animal en condiciones variables de la vida, entonces la dificultad de creer que un ojo perfecto y complejo pudo formarse por selección natural, aun cuando insuperable para nuestra imaginación, no tendría que considerarse como destructora de nuestra teoría.

 

Pero,…¿Cuáles son esas variaciones útiles que tienen o puedan haber tenido lugar en el ojo?  Ninguna.

 

 

El saber cómo un nervio ha llegado a ser sensible a la luz, apenas nos concierne más que saber cómo se ha originado la vida misma, pero puedo señalar que, como quiera que algunos de los organismos inferiores, en los cuales no pueden descubrirse nervios, son capaces de percibir la luz, no es imposible que ciertos elementos sensitivos de su sarcoda llegasen a reunirse y desarrollarse hasta constituir nervios dotados de esta especial sensibilidad.

 

Cierto. No es imposible. Pero la ciencia no admite todo aquello que no es imposible sino lo que está demostrado.

 

 

 

 

277

ORGANS OF EXTREME PERFECTION AND COMPLICATION.

 

To suppose that the eye with all its inimitable contrivances for adjusting the focus to different distances, for admitting different amounts of light, and for the correction of spherical and chromatic aberration, could have been formed by natural selection, seems, I freely confess, absurd in the highest degree. When it was first said that the sun stood still and the world turned round, the common sense of mankind declared the doctrine false; but the old saying of Vox populi, vox Dei, as every philosopher knows, cannot be trusted in science. Reason tells me, that if numerous gradations from a simple and imperfect eye to one complex and perfect can be shown to exist, each grade being useful to its possessor, as is certainly the case; if further, the eye ever varies and the variations be inherited, as is likewise certainly the case; and if such variations should be useful to any animal under changing conditions of life, then the difficulty of believing that a perfect and complex eye could be formed by natural selection, though insuperable by our imagination, should not be considered as subversive of the theory. How a nerve comes to be sensitive to light, hardly concerns us more than how life itself originated; but I may remark that, as some of the lowest organisms in which nerves cannot be detected, are capable of perceiving light, it does not seem impossible that certain sensitive elements in their sarcode should become aggregated and developed into nerves, endowed with this special sensibility.

 

Parece absurdo de todo punto -lo confieso espontáneamente- suponer que el ojo, con todas sus inimitables disposiciones para acomodar el foco a diferentes distancias, para admitir cantidad variable de luz y para la corrección de las aberraciones esférica y cromática, pudo haberse formado por selección natural. Cuando se dijo por vez primera que el Sol estaba quieto y la tierra giraba a su alrededor, el sentido común de la humanidad declaró falsa esta doctrina; pero el antiguo adagio de vox populi, vox Dei, como sabe todo filósofo, no puede admitirse en la ciencia. La razón me dice que si se puede demostrar que existen muchas gradaciones, desde un ojo sencillo e imperfecto a un ojo complejo y perfecto, siendo cada grado útil al animal que lo posea, como ocurre ciertamente; si además el ojo alguna vez varía y las variaciones son heredadas, como ocurre también ciertamente; y si estas variaciones son útiles a un animal en condiciones variables de la vida, entonces la dificultad de creer que un ojo perfecto y complejo pudo formarse por selección natural, aun cuando insuperable para nuestra imaginación, no tendría que considerarse como destructora de nuestra teoría. El saber cómo un nervio ha llegado a ser sensible a la luz, apenas nos concierne más que saber cómo se ha originado la vida misma, pero puedo señalar que, como quiera que algunos de los organismos inferiores, en los cuales no pueden descubrirse nervios, son capaces de percibir la luz, no es imposible que ciertos elementos sensitivos de su sarcoda llegasen a reunirse y desarrollarse hasta constituir nervios dotados de esta especial sensibilidad.

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