‘OSMNS Chapter 6’

Trampa infantil (falacia ad hominem) en el párrafo ducentésimo nonagésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

En este breve párrafo el autor hace una trampa infantil cuando dice:

 

Otro distinguido zoólogo, el difunto profesor Claparède, ha razonado de igual modo y ha llegado al mismo resultado.

 

Surge inmediatamente la pregunta:

 

¿ Ha razonado de igual modo y ha llegado al mismo resultado? ¿Qué quién?. ¿Qué Darwin? ¿Que el lector? ¿Que Fritz Muller? ¿Igual que Aristóteles?

 

Suponemos que igual que Fritz Muller, cuyas afirmaciones apoyaban la Transformación de las Especies, según Lamarck.

 

 

297

Another distinguished zoologist, the late Professor Claparede, has argued in the same manner, and has arrived at the same result. He shows that there are parasitic mites (Acaridae), belonging to distinct sub-families and families, which are furnished with hair-claspers. These organs must have been independently developed, as they could not have been inherited from a common progenitor; and in the several groups they are formed by the modification of the fore legs, of the hind legs, of the maxillae or lips, and of appendages on the under side of the hind part of the body.

 

Otro distinguido zoólogo, el difunto profesor Claparède, ha razonado de igual modo y ha llegado al mismo resultado. Demuestra que existen ácaros parásitos, pertenecientes a subfamillas y familias distintas, que están provistos de órganos para agarrarse al pelo. Estos órganos tienen que haberse desarrollado independientemente, pues no pudieron haber sido heredados de un antepasado común, y, en los diferentes grupos, están formados por modificación de las patas anteriores, de las patas posteriores, de las maxilas o labios y de apéndices del lado ventral de la parte posterior del cuerpo.

 

 

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Tanto Fritz Muller como el autor se muestran en contra de la hipótesis de actos separados de creación en el párrafo ducentésimo nonagésimo sexto de El Origen de las Especies

 

El autor presenta las observaciones de Fritz Muller como ejemplo en apoyo de su teoría. Lamentablemente las observaciones mencionadas pueden ser buenos ejemplos de adaptación. A lo sumo, de Transformación de las Especies, de Evolución. Pero la Transformación de las Especies, llámese si se quiere Evolución,  no es teoría de Darwin, que Lamarck la había presentado ya varias décadas antes.

 

Si la disyuntiva es entre evolución y creación independiente, entonces las observaciones de Fritz Muller pueden venir en apoyo de la primera opción, es decir, de Lamarck. Tales observaciones no apoyan para nada a la selección natural. Más bien al contrario. La explicación es más adecuada sin intromisión de la selección natural.

 

 

 

 

 

296

 

 Fritz Muller argues that this close similarity in so many points of structure must, in accordance with the views advanced by me, be accounted for by inheritance from a common progenitor. But as the vast majority of the species in the above two families, as well as most other crustaceans, are aquatic in their habits, it is improbable in the highest degree that their common progenitor should have been adapted for breathing air. Muller was thus led carefully to examine the apparatus in the air-breathing species; and he found it to differ in each in several important points, as in the position of the orifices, in the manner in which they are opened and closed, and in some accessory details. Now such differences are intelligible, and might even have been expected, on the supposition that species belonging to distinct families had slowly become adapted to live more and more out of water, and to breathe the air. For these species, from belonging to distinct families, would have differed to a certain extent, and in accordance with the principle that the nature of each variation depends on two factors, viz., the nature of the organism and that of the surrounding conditions, their variability assuredly would not have been exactly the same. Consequently natural selection would have had different materials or variations to work on, in order to arrive at the same functional result; and the structures thus acquired would almost necessarily have differed. On the hypothesis of separate acts of creation the whole case remains unintelligible. This line of argument seems to have had great weight in leading Fritz Muller to accept the views maintained by me in this volume.

 

Fritz Müller sostiene que esta estrecha semejanza en tantos puntos de estructura tiene que explicarse, de conformidad con las opiniones expuestas por mí, por herencia de un antepasado común; pero como la inmensa mayoría de las especies de las dos familias anteriores, como la mayor parte de los otros crustáceos, son de costumbres acuáticas, es sumamente improbable que su antepasado común haya estado adaptado a respirar en el aire. Müller fue así llevado a examinar cuidadosamente el aparato respiratorio en las especies de respiración aérea, y encontró que difiere en cada una en varios puntos importantes, como la posición de los orificios, el modo como se abren y se cierran y en algunos detalles accesorios. Ahora bien; estas diferencias se explican, y, hasta podían esperarse, en la suposición de que especies pertenecientes a familias distintas se hubieran ido adaptando lentamente a vivir cada vez más fuera del agua y a respirar el aire; pues estas especies, por pertenecer a familias distintas, habrían sido, hasta cierto punto, diferentes, y -según el principio de que la naturaleza de cada variación depende de dos factores, a saber: la naturaleza del organismo y la de las condiciones ambientes- su modo de variar, con seguridad, no habría sido exactamente el mismo. Por consiguiente, la selección natural habría tenido materiales o variaciones diferentes con que trabajar para llegar al mismo resultado funcional, y las conformaciones de este modo adquiridas tendrían, casi necesariamente, que ser diferentes. En la hipótesis de actos separados de creación, toda la cuestión permanece ininteligible. Este razonamiento parece haber sido de gran peso para llevar a Fritz Müller a aceptar las opiniones sostenidas por mí en este libro.

 

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Estudios de Fritz Muller sobre los crustáceos y contradicción en el párrafo ducentésimo nonagésimo quinto de El Origen de las Especies

 

Se pregunta el autor al final de éste párrafo:

¿por qué estos aparatos destinados al mismo fin tendrían que haber sido hechos diferentes, mientras que todos los otros órganos importantes son muy semejantes o casi idénticos?

Pregunta extraña procediendo de alguien que nos está explicando precisamente que todos los aparatos  habrían surgido por la acción lenta y constante de la selección natural, lo cual implica ausencia de toda finalidad.

295

Fritz Muller, in order to test the conclusions arrived at in this volume, has followed out with much care a nearly similar line of argument. Several families of crustaceans include a few species, possessing an air-breathing apparatus and fitted to live out of the water. In two of these families, which were more especially examined by Muller, and which are nearly related to each other, the species agree most closely in all important characters: namely in their sense organs, circulating systems, in the position of the tufts of hair within their complex stomachs, and lastly in the whole structure of the water-breathing branchiae, even to the microscopical hooks by which they are cleansed. Hence it might have been expected that in the few species belonging to both families which live on the land, the equally important air-breathing apparatus would have been the same; for why should this one apparatus, given for the same purpose, have been made to differ, while all the other important organs were closely similar, or rather, identical.

Fritz Müller, con objeto de comprobar las conclusiones a que se llega en este libro, ha seguido con mucha diligencia un razonamiento casi análogo. Diferentes familias de crustáceos comprenden un corto número de especies que poseen un aparato de respiración aérea y están conformadas para vivir fuera del agua. En dos de estas familias, que fueron estudiadas más especialmente por Müller y que son muy afines entre sí, las especies se asemejan mucho en todos los caracteres importantes, o sea, en los órganos de los sentidos, en el aparato circulatorio, en la posición de los grupos de pelos en el interior de su complicado estómago y, finalmente, en toda la estructura de las branquias mediante las que respiran en el agua, incluso en los microscópicos garfios, mediante los cuales se limpian. Por consiguiente, se podía esperar que, en el corto número de especies de ambas familias, que viven en tierra, los aparatos igualmente importantes de respiración aérea tendrían que ser iguales; pues ¿por qué estos aparatos destinados al mismo fin tendrían que haber sido hechos diferentes, mientras que todos los otros órganos importantes son muy semejantes o casi idénticos?

 

Imagen: Fritz Müller, tomada de Fritz Müller Review of Müller’s biography.

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Ejemplos contrarios a todo cambio gradual en el párrafo ducentésimo nonagésimo cuarto de El Origen de las Especies

El autor suministra algunos ejemplos que ilustran cómo la naturaleza parece ser contraria a su teoría del cambio gradual. Entre ellos destacan el de los órganos eléctricos de los párrafos anteriores y ahora el de los órganos luminosos, o las masas de granos de polen llevados por un pedúnculo con una glándula adhesiva, en Orchis y Asclepias.

 Evidentemente si en especies muy diferentes aparecen órganos semejantes, esto es contrario al cambio gradual, pero el autor no quiere o no puede verlo como confiesa en este párrafo:

 For instance, the eyes of Cephalopods or cuttle-fish and of vertebrate animals appear wonderfully alike; and in such widely sundered groups no part of this resemblance can be due to inheritance from a common progenitor. Mr. Mivart has advanced this case as one of special difficulty, but I am unable to see the force of his argument.

(Por ejemplo: los ojos de los cefalópodos y los de los vertebrados parecen portentosamente semejantes, y en estos grupos tan distantes nada de esta semejanza puede ser debido a herencia de un antepasado común.  Míster Mivart ha presentado éste como un caso de especial dificultad; pero yo no sé ver la fuerza de su argumento.)

 Se entiende que si él no sabe ver la fuerza del argumento es entonces como si tal argumento no existiese.

Su definición de un ojo es memorable:

 An organ for vision must be formed of transparent tissue, and must include some sort of lens for throwing an image at the back of a darkened chamber. Beyond this superficial resemblance, there is hardly any real similarity between the eyes of cuttle-fish and vertebrates, as may be seen by consulting Hensen’s admirable memoir on these organs in the Cephalopoda

 (Un órgano de visión debe ser formado de tejido transparente, y debe incluir algún tipo de lente para lanzar una imagen en la parte posterior de una cámara oscura. Más allá de esta semejanza superficial, no hay casi ninguna similitud real entre los ojos de la jibia y los de vertebrados, como puede verse al consultar la admirable memoria de Hensen sobre estos órganos en los cefalópodos)

Porque como es habitual en esta obra:

 It is impossible for me here to enter on details,…

(Frase que parece exclusiva del autor como comprobará quien haga con ella una Búsqueda avanzada en Google )

A estas alturas del libro, los lectores corren grave riesgo de estar sometidos a un lavado de cerebro. Empero todavía permite el autor  cierta libertad de pensamiento:

 It is, of course, open to any one to deny that the eye in either case could have been developed through the natural selection of successive slight variations; but if this be admitted in the one case it is clearly possible in the other; and fundamental differences of structure in the visual organs of two groups might have been anticipated, in accordance with this view of their manner of formation.

(Queda, por supuesto, abierta a cualquiera la posibilidad  de negar que el ojo en uno y otro caso podría haber sido desarrollado a través de la selección natural de las ligeras variaciones sucesivas;  pero si  esto se admite en un caso,  es claramente posible en el otro;  y diferencias fundamentales de estructura en los órganos visuales de los dos grupos podría haber sido previsto, de acuerdo con estemodo de formación.)

 

294

 

The luminous organs which occur in a few insects, belonging to widely different families, and which are situated in different parts of the body, offer, under our present state of ignorance, a difficulty almost exactly parallel with that of the electric organs. Other similar cases could be given; for instance in plants, the very curious contrivance of a mass of pollen-grains, borne on a foot-stalk with an adhesive gland, is apparently the same in Orchis and Asclepias, genera almost as remote as is possible among flowering plants; but here again the parts are not homologous. In all cases of beings, far removed from each other in the scale of organisation, which are furnished with similar and peculiar organs, it will be found that although the general appearance and function of the organs may be the same, yet fundamental differences between them can always be detected. For instance, the eyes of Cephalopods or cuttle-fish and of vertebrate animals appear wonderfully alike; and in such widely sundered groups no part of this resemblance can be due to inheritance from a common progenitor. Mr. Mivart has advanced this case as one of special difficulty, but I am unable to see the force of his argument. An organ for vision must be formed of transparent tissue, and must include some sort of lens for throwing an image at the back of a darkened chamber. Beyond this superficial resemblance, there is hardly any real similarity between the eyes of cuttle-fish and vertebrates, as may be seen by consulting Hensen’s admirable memoir on these organs in the Cephalopoda. It is impossible for me here to enter on details, but I may specify a few of the points of difference. The crystalline lens in the higher cuttle-fish consists of two parts, placed one behind the other like two lenses, both having a very different structure and disposition to what occurs in the vertebrata. The retina is wholly different, with an actual inversion of the elemental parts, and with a large nervous ganglion included within the membranes of the eye. The relations of the muscles are as different as it is possible to conceive, and so in other points. Hence it is not a little difficult to decide how far even the same terms ought to be employed in describing the eyes of the Cephalopoda and Vertebrata. It is, of course, open to any one to deny that the eye in either case could have been developed through the natural selection of successive slight variations; but if this be admitted in the one case it is clearly possible in the other; and fundamental differences of structure in the visual organs of two groups might have been anticipated, in accordance with this view of their manner of formation. As two men have sometimes independently hit on the same invention, so in the several foregoing cases it appears that natural selection, working for the good of each being, and taking advantage of all favourable variations, has produced similar organs, as far as function is concerned, in distinct organic beings, which owe none of their structure in common to inheritance from a common progenitor.

 

Los órganos luminosos que se presentan en algunos insectos de familias muy distintas, y que están situados en diferentes partes del cuerpo, ofrecen, en nuestro estado actual de ignorancia, una dificultad casi exactamente paralela a la de los órganos eléctricos. Podrían citarse otros casos semejantes; por ejemplo, en las plantas, la curiosísima disposición de una masa de granos de polen llevados por un pedúnculo con una glándula adhesiva, es evidentemente la misma en Orchis y Asclepias, géneros casi los más distantes posible dentro de las fanerógamas; pero tampoco aquí son órganos homólogos. En todos los casos de seres muy separados en la escala de la organización que tienen órganos peculiares semejantes, se encontrará que, a pesar de que el aspecto general y la función de los órganos pueden ser iguales, sin embargo, pueden siempre descubrirse diferencias fundamentales entre ellos. Por ejemplo: los ojos de los cefalópodos y los de los vertebrados parecen portentosamente semejantes, y en estos grupos tan distantes nada de esta semejanza puede ser debido a herencia de un antepasado común. Míster Mivart ha presentado éste como un caso de especial dificultad; pero yo no sé ver la fuerza de su argumento. Un órgano de visión tiene que estar formado de tejido transparente y tiene que comprender alguna clase de lente para formar una imagen en el fondo de una cámara obscura. Aparte del parecido superficial, apenas hay semejanza alguna real entre los ojos de los cefalópodos y los de los vertebrados, como puede verse consultando la admirable memoria de Hensen acerca de estos órganos en los cefalópodos. Me es imposible entrar aquí en detalles; pero puedo, sin embargo, indicar algunos de los puntos en que difieren. El cristalino, en los cefalópodos superiores, consta de dos partes, colocadas una tras otra, como dos lentes, teniendo ambas disposición y estructura muy diferentes de las que se encuentran en los vertebrados. La retina es completamente diferente, con una verdadera inversión de los elementos y con un ganglio nervioso grande encerrado dentro de las membranas del ojo, Las relaciones de los músculos son lo más diferentes que pueda imaginarse, y así en los demás puntos. Por consiguiente, no es pequeña dificultad el decidir hasta qué punto deban emplearse los mismos términos al describir los ojos de los cefalópodos y los de los vertebrados. Cada cual, naturalmente, es libre de negar que el ojo pudo haberse desarrollado en uno y otro caso por selección natural de ligeras variaciones sucesivas; pero, si se admite esto para un caso, es evidentemente posible en el otro, y, de acuerdo con esta opinión acerca de su modo de formación, se podían haber previsto ya diferencias fundamentales de estructura entre los órganos visuales de ambos grupos. Así como algunas veces dos hombres han llegado independientemente al mismo invento, así también, en los diferentes casos precedentes, parece que la selección natural, trabajando por el bien de cada ser y sacando ventaja de todas las variaciones favorables, ha producido, en seres orgánicos distintos, órganos semejantes, por lo que se refiere a la función, los cuales no deben nada de su estructura común a la herencia de un común antepasado.

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Los órganos eléctricos como algo inexplicado en el párrafo ducentésimo nonagésimo segundo de El Origen de las Especies

El autor nunca encuentra algo que no encaje con su teoría. Todo encaja fielmente cuando no hay teoría y la así llamada es tan amplia que admite todo tipo de observaciones:

 

No podemos actualmente pasar de aquí en el camino de la explicación; pero, como sabemos tan poco acerca del uso de estos órganos y no sabemos nada sobre las costumbres y conformación de los antepasados de los peces eléctricos vivientes, sería muy temerario sostener que no son posibles transiciones útiles mediante las cuales estos órganos pudieran haberse desarrollado gradualmente.

 

No. En ausencia de pruebas lo temerario es sostener que tales transiciones han existido, que es lo que se indica en el siguiente párrafo.
 

 292

One of the most serious is that of neuter insects, which are often differently constructed from either the males or fertile females; but this case will be treated of in the next chapter. The electric organs of fishes offer another case of special difficulty; for it is impossible to conceive by what steps these wondrous organs have been produced. But this is not surprising, for we do not even know of what use they are. In the gymnotus and torpedo they no doubt serve as powerful means of defence, and perhaps for securing prey; yet in the ray, as observed by Matteucci, an analogous organ in the tail manifests but little electricity, even when the animal is greatly irritated; so little that it can hardly be of any use for the above purposes. Moreover, in the ray, besides the organ just referred to, there is, as Dr. R. McDonnell has shown, another organ near the head, not known to be electrical, but which appears to be the real homologue of the electric battery in the torpedo. It is generally admitted that there exists between these organs and ordinary muscle a close analogy, in intimate structure, in the distribution of the nerves, and in the manner in which they are acted on by various reagents. It should, also, be especially observed that muscular contraction is accompanied by an electrical discharge; and, as Dr. Radcliffe insists, “in the electrical apparatus of the torpedo during rest, there would seem to be a charge in every respect like that which is met with in muscle and nerve during the rest, and the discharge of the torpedo, instead of being peculiar, may be only another form of the discharge which attends upon the action of muscle and motor nerve.” Beyond this we cannot at present go in the way of explanation; but as we know so little about the uses of these organs, and as we know nothing about the habits and structure of the progenitors of the existing electric fishes, it would be extremely bold to maintain that no serviceable transitions are possible by which these organs might have been gradually developed.

 

Uno de los más graves es el de los insectos neutros, que, con frecuencia, son de conformación diferente que las hembras fecundas y que los machos; pero este caso se tratará en el capítulo próximo. Los órganos eléctricos de los peces nos ofrecen otro caso de especial dificultad, pues no es posible concebir por qué grados se han producido estos maravillosos órganos; pero esto no es sorprendente, pues ni siquiera conocemos cuál sea su uso. En el Gymnotus y en el Torpedo, indudablemente sirven como medios poderosos de defensa, y quizás para asegurar sus presas; pero en la raya, según ha señalado Mateucci, un órgano análogo en la cola manifiesta muy poca electricidad, aun cuando el animal esté muy irritado; tan poca, que apenas puede ser de utilidad alguna para los fines antedichos. Es más, en la raya, aparte del órgano a que nos acabamos de referir, existe, como ha demostrado el doctor R. M’Donnell, otro órgano cerca de la cabeza que no se sabe que sea eléctrico, pero que parece ser el verdadero homólogo de la batería eléctrica del Torpedo. Se admite generalmente que entre estos órganos y los músculos ordinarios existe una estrecha analogía en la estructura íntima, en la distribución de los nervios y en la acción que sobre ellos ejercen diferentes reactivos. Hay también que observar especialmente que la contracción muscular va acompañada de una descarga eléctrica, y, como afirma el doctor Radcliffe, «en el aparato eléctrico del torpedo, durante el reposo, parece que hay una carga igual por todos conceptos a la que se encuentra en el músculo y nervio durante el reposo, y la descarga del torpedo, en lugar de ser peculiar, puede ser solamente otra forma de la descarga que depende de la acción del músculo y del nervio motor». No podemos actualmente pasar de aquí en el camino de la explicación; pero, como sabemos tan poco acerca del uso de estos órganos y no sabemos nada sobre las costumbres y conformación de los antepasados de los peces eléctricos vivientes, sería muy temerario sostener que no son posibles transiciones útiles mediante las cuales estos órganos pudieran haberse desarrollado gradualmente.

 

 

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La mal llamada teoría que todo lo admite en el párrafo ducentésimo nonagésimo primero de El Origen de las Especies

 

El autor va a enfrentarse con dificultades especiales o al menos así se titula la sección dentro de un capítulo que ya viene titulado DIFFICULTIES OF THE THEORY. Repetimos: Todas estas dificultades: Generales y especiales estarían muy bien si antes se hubiese expuesto una teoría. Pero no es el caso. No habiendo teoría, no puede haber dificultades y es por eso que, mediante esta estrategía de escribir sin freno dificultades de todo tipo,  todas ellas; es decir, todas y cada una de las dificultades expuestas pasan más que a formar parte de la mal llamada teoría, a reforzarla, siempre que se cumpla la condición única que necesariamente se ha de cumplir en una pseudo-teoría tautológica: admitirlo todo  sin reservas.

 

Se entiende así la insistencia del autor por presentar toda clase de dificultades: Esto sirve para apuntalar su pseudo-teoría que, de otro modo, ya se vino abajo hace mucho.

……..La estrategia es manifiesta: Mediante una meticulosa y prolongada exposición de objeciones el autor aparece como una persona humilde y honesta. El engaño está servido: la principal objeción queda sin discutir: ¿Dónde está la teoría? ¿Qué teoría es la que tiene tantas dificultades?

 

 

291

SPECIAL DIFFICULTIES OF THE THEORY OF NATURAL SELECTION.

 

Although we must be extremely cautious in concluding that any organ could not have been produced by successive, small, transitional gradations, yet undoubtedly serious cases of difficulty occur.

 

Aun cuando hemos de ser muy prudentes en admitir que un órgano no pudo haberse producido por grados pequeños y sucesivos de transición, sin embargo, es indudable que ocurren casos de grave dificultad.

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El diente del lagarto y otras diferencias probablemente adquiridas por grados en el párrafo ducentésimo nonagésimo de El Origen de las Especies

 

Es probable que las diferencias fueran adquiridas por grados indica ahora el autor, refiriéndose a las diferencias entre jóvenes y adultos y entre adultos y viejos.  Más probable aún es que no lo fueran, podemos añadir tranquilamente, si por nuestra parte nos referímos a diferencias entre distintos grupos taxonómicos: Especies, Géneros, familias…..y es que referirse a unos ejemplos que no tienen nada que ver con el tema que nos ocupa (origen de las especies) puede alargar mucho una obra sin añadir datos importantes a su objetivo, sino al contrario, generando gran confusión. Consideremos por ejemplo que el nombre de Cope se introduce en este párrafo para presentar cambios que tienen lugar en individuos de una especie con los años, tema que no tiene nada que ver con la defensa de cambios graduales durante la formación de especies.

 

 

290

 

There is another possible mode of transition, namely, through the acceleration or retardation of the period of reproduction. This has lately been insisted on by Professor Cope and others in the United States. It is now known that some animals are capable of reproduction at a very early age, before they have acquired their perfect characters; and if this power became thoroughly well developed in a species, it seems probable that the adult stage of development would sooner or later be lost; and in this case, especially if the larva differed much from the mature form, the character of the species would be greatly changed and degraded. Again, not a few animals, after arriving at maturity, go on changing in character during nearly their whole lives. With mammals, for instance, the form of the skull is often much altered with age, of which Dr. Murie has given some striking instances with seals. Every one knows how the horns of stags become more and more branched, and the plumes of some birds become more finely developed, as they grow older. Professor Cope states that the teeth of certain lizards change much in shape with advancing years. With crustaceans not only many trivial, but some important parts assume a new character, as recorded by Fritz Muller, after maturity. In all such cases—and many could be given—if the age for reproduction were retarded, the character of the species, at least in its adult state, would be modified; nor is it improbable that the previous and earlier stages of development would in some cases be hurried through and finally lost. Whether species have often or ever been modified through this comparatively sudden mode of transition, I can form no opinion; but if this has occurred, it is probable that the differences between the young and the mature, and between the mature and the old, were primordially acquired by graduated steps.

 

 

 

Existe otro modo posible de transición, o sea, por la aceleración o retardo del período de reproducción, sobre lo cual han insistido últimamente el profesor Cope y otros en los Estados Unidos. Se sabe hoy día que algunos animales son capaces de reproducirse a una edad muy temprana, antes de que hayan adquirido sus caracteres perfectos, y, si esta facultad llegase a desarrollarse por completo en una especie, parece probable que, más pronto o más tarde, desaparecería el estado adulto, y en este caso, especialmente si la larva difiere mucho de la forma adulta, los caracteres de la especie cambiarían y se degradarían considerablemente. Además, no pocos animales, después de haber llegado a la edad de la madurez sexual, continúan modificando sus caracteres casi durante toda su vida. En los mamíferos, por ejemplo, la forma del cráneo frecuentemente se altera mucho con la edad, de lo que el doctor Murie ha citado algunos notables ejemplos en las focas; todos sabemos que las cuernas de los ciervos se ramifican cada vez más y las plumas de algunas aves se desarrollan más hermosamente a medida que estos animales se vuelven más viejos. El profesor Cope afirma que los dientes de ciertos saurios cambian mucho de forma con los años; en los crustáceos, según ha descrito Fritz Müller, no sólo muchas partes insignificantes, sino también algunas de importancia, toman caracteres nuevos después de la madurez sexual. En todos estos casos -y podrían citarse muchos-, si la edad de la reproducción se retardase, los caracteres de la especie, por lo menos en estado adulto, se modificarían, y también es probable que estados anteriores y primeros de desarrollo se precipitasen y, finalmente, se perdiesen. No puedo formar opinión acerca de si las especies se han modificado con frecuencia -si es que lo han hecho alguna vez- por este modo de transición relativamente súbito; pero, si esto ha ocurrido, es probable que las diferencias entre el joven y el adulto y entre el adulto y el viejo fueron primitivamente adquiridas por grados.

 


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En los percebes los ovigerous frena son convertidos en branquias en el párrafo ducentésimo octogésimo noveno de El Origen de las Especies

 

Es posible como el autor indica que exista una gran correspondencia entre los que el llama “ovigerous frena”  de unas especie de crustáceo y las branquias de otras. Algo más dudoso es que aquellos se hayan convertido en estas. Siendo así, ni tiene porqué haber sido gradualmente; ni mucho menos se explicaría en ningún caso por la selección natural.

 

 

 

 

 

289

In considering transitions of organs, it is so important to bear in mind the probability of conversion from one function to another, that I will give another instance. Pedunculated cirripedes have two minute folds of skin, called by me the ovigerous frena, which serve, through the means of a sticky secretion, to retain the eggs until they are hatched within the sack. These cirripedes have no branchiae, the whole surface of the body and of the sack, together with the small frena, serving for respiration. The Balanidae or sessile cirripedes, on the other hand, have no ovigerous frena, the eggs lying loose at the bottom of the sack, within the well-enclosed shell; but they have, in the same relative position with the frena, large, much-folded membranes, which freely communicate with the circulatory lacunae of the sack and body, and which have been considered by all naturalists to act as branchiae. Now I think no one will dispute that the ovigerous frena in the one family are strictly homologous with the branchiae of the other family; indeed, they graduate into each other. Therefore it need not be doubted that the two little folds of skin, which originally served as ovigerous frena, but which, likewise, very slightly aided in the act of respiration, have been gradually converted by natural selection into branchiae, simply through an increase in their size and the obliteration of their adhesive glands. If all pedunculated cirripedes had become extinct, and they have suffered far more extinction than have sessile cirripedes, who would ever have imagined that the branchiae in this latter family had originally existed as organs for preventing the ova from being washed out of the sack?

 

Al considerar las transiciones entre los órganos, es tan importante tener presente la posibilidad de conversión de una función en otra, que citará otro ejemplo. Los cirrípedos pedunculados tienen dos pequeños pliegues de tegumento, que yo he llamado frenos ovígeros, los cuales, mediante una secreción pegajosa, sirven para retener los huevos dentro del manto hasta la eclosión. Estos cirrípedos no tienen branquias: toda la superficie del cuerpo y del manto, junto con los pequeños frenos, sirve para la respiración. Los balánidos o cirrípedos sesiles, por el contrario, no tienen frenos ovígeros, quedando los huevos sueltos en el fondo del manto, dentro de la bien cerrada concha; pero, en la misma posición relativa que los frenos, tienen membranas grandes y muy plegadas, que comunican libremente con las lagunas circulatorias del manto y cuerpo, y que todos los naturalistas han considerado que funcionan como branquias. Ahora bien: creo que nadie discutirá que los frenos ovígeros en una familia son rigurosamente homólogos de las branquias en la otra; realmente existen todas las gradaciones entre ambos órganos. Por consiguiente, no hay que dudar que los dos pequeños pliegues de tegumento que primitivamente sirvieron de frenos ovígeros, pero que ayudaban también muy débilmente al acto de la respiración, se han convertido poco a poco en branquias por selección natural, simplemente por aumento de tamaño y atrofia de sus glándulas adhesivas. Si todos los cirrípedos pedunculados se hubiesen extinguido -y han experimentado una extinción mucho mayor que los cirrípedos sesiles- ¿quién hubiera imaginado siquiera que las branquias de esta última familia hubiesen existido primitivamente como órganos para evitar que los huevos fuesen arrastrados por el agua fuera del manto?

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Ancho es el paraguas del autor en el párrafo ducentésimo octogésimo octavo de El Origen de las Especies

El autor admite todo y, una vez admitido lo incluye como parte de su propia teoría. Si lo que el proponía es la supervivencia de los más aptos resulta muy difícil de entender de dónde puede proceder la vejiga natatoria de los peces, puesto que él mismo indica que se ha construido el órgano con esa finalidad, pero la supervivencia de los más aptos rechaza tal finalidad. Admitida ahora esta finalidad para la formación de la vejiga natatoria, lo cual es contrario con su teoría de supervivencia de los más aptos, ahora el autor viene a indicar que  los pulmones procederán de la vejiga natatoria. Resulta difícil creer que quien escribe todo esto está intentando incluirlo en su teoría de la supervivencia de los más aptos, pero parece que el autor no ve inconveniente y que todo puede admitirlo bajo el ancho paraguas de su “teoría”

 

 

 

288

 

According to this view it may be inferred that all vertebrate animals with true lungs are descended by ordinary generation from an ancient and unknown prototype which was furnished with a floating apparatus or swim-bladder. We can thus, as I infer from Professor Owen’s interesting description of these parts, understand the strange fact that every particle of food and drink which we swallow has to pass over the orifice of the trachea, with some risk of falling into the lungs, notwithstanding the beautiful contrivance by which the glottis is closed. In the higher Vertebrata the branchiae have wholly disappeared—but in the embryo the slits on the sides of the neck and the loop-like course of the arteries still mark their former position. But it is conceivable that the now utterly lost branchiae might have been gradually worked in by natural selection for some distinct purpose: for instance, Landois has shown that the wings of insects are developed from the trachea; it is therefore highly probable that in this great class organs which once served for respiration have been actually converted into organs for flight.

 

De acuerdo con esta opinión, puede inferirse que todos los animales vertebrados con verdaderos pulmones descienden por generación ordinaria de un antiguo prototipo desconocido que estaba provisto de un aparato de flotación o vejiga natatoria. Así podemos comprender, según deduzco de la interesante descripción que Owen ha dado de estos órganos, el hecho extraño de que toda partícula de comida o bebida que tragamos tenga que pasar por encima del orificio de la tráquea con algún peligro de caer en los pulmones, a pesar del precioso mecanismo mediante el cual se cierra la glotis. En los vertebrados superiores, las branquias han desaparecido por completo; pero en el embrión, las hendeduras a los lados del cuello y el recorrido, a modo de asa, de las arterias, señala todavía su posición primitiva. Pero se concibe que las branquias, en la actualidad perdidas por completo, pudieron ser gradualmente modificadas para algún fin distinto por la selección natural; por ejemplo, Landois ha demostrado que las alas de los insectos provienen de las tráqueas, y es, por consiguiente, muy probable que, en esta extensa clase, órganos que sirvieron en un tiempo para la respiración, se hayan convertido realmente en órganos de vuelo.

 

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Un grave error en el párrafo ducentésimo octogésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Dice el autor:

El ejemplo de la vejiga natatoria de los peces es bueno, porque nos muestra claramente el hecho importantísimo de que un órgano construido primitivamente para un fin (la flotación) puede convertirse en un órgano para un fin completamente diferente (la respiración).

 ¿Construido para un fin?…………… ¿De qué estamos hablando?

Porque,….¿Quién le ha dicho a este autor que hace cuatro párrafos nos hablaba de las obras de Dios y de su inteligencia que la vejiga natatoria de los peces se ha construido primitivamente para el fin de la flotación? ¿Acaso el cambio gradual es equivalente a la construcción con una finalidad? ¿Quién le ha dicho al autor que la vejiga natatoria se ha convertido en los pulmones? ¿Acaso el cambio gradual que el propone puede explicar tal cambio?

¿Es compatible la selección natural con la idea de diseño?

¿Acaso la selección natural no  elimina de la naturaleza toda idea de diseño, todo propósito?

 

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The illustration of the swim-bladder in fishes is a good one, because it shows us clearly the highly important fact that an organ originally constructed for one purpose, namely flotation, may be converted into one for a widely different purpose, namely respiration. The swim-bladder has, also, been worked in as an accessory to the auditory organs of certain fishes. All physiologists admit that the swim-bladder is homologous, or “ideally similar” in position and structure with the lungs of the higher vertebrate animals: hence there is no reason to doubt that the swim-bladder has actually been converted into lungs, or an organ used exclusively for respiration.

 

 

El ejemplo de la vejiga natatoria de los peces es bueno, porque nos muestra claramente el hecho importantísimo de que un órgano construido primitivamente para un fin (la flotación) puede convertirse en un órgano para un fin completamente diferente (la respiración). La vejiga natatoria, además, se ha transformado como un accesorio de los órganos auditivos de ciertos peces. Todos los fisiólogos admiten que la vejiga natatoria es homóloga, o «idealmente semejante» en posición y estructura, de los pulmones de los animales vertebrados superiores; por consiguiente, no hay razón para dudar que la vejiga natatoria se ha convertido positivamente en pulmones, o sea, en un órgano utilizado exclusivamente por la respiración.

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