‘Paleontología’

Los cirrípedos sésiles y otros acontecimientos inesperados en el párrafo quingentésimo sexagésimo tercero de El Origen de las Especies

El autor tiene una curiosa manera de pensar, sobre la que vienen a caer a plomo los acontecimientos más inesperados . Veamos primero cómo empieza éste párrafo:

 

Puedo citar otro ejemplo, que me ha impresionado mucho, por haber ocurrido ante mis propios ojos.

 

Así dice el autor que no había encontrado cirrípedos fósiles de la era secundaria. Que todos los que encuentra, y son muchos, proceden del terciario. Esto no conviene a sus ideas del gradualismo, puesto que parece así que todos los cirrípedos han aparecido súbitamente en el terciario. Esto es consecuencia de la manera de pensar obtusa, puesto que si hubiese cirrípedos en las era secundaria, esto tampoco diría nada a favor del gradualismo. Pero sigamos leyendo:

 

 

Esto era para mí una penosa contrariedad, pues constituía un ejemplo más de aparición brusca de un grupo grande de especies. Pero, apenas publicada mi obra, un hábil paleontólogo, míster Bosquet, me envió un dibujo de un ejemplar perfecto de un cirrípedo sesil inconfundible, que él mismo había sacado del cretácico de Bélgica; y, como para que el caso resultase lo más llamativo posible, este cirrípedo, era un Chthamalus, género muy común, grande y extendido por todas partes, del que ni una sola especie se ha encontrado hasta ahora, ni siquiera en los estratos terciarios. Todavía más recientemente, un Pyrgoma, que pertenece a una subfamilia diferente de cirrípedos sesiles, ha sido descubierto por míster Woodward en el cretácico superior; de modo que actualmente tenemos pruebas abundantes de la existencia de este grupo de animales durante el período secundario.

 

Pero, ¿qué sabemos hoy de este Chthamalus?

 

Con todo lujo de detalles nos lo explican John W.M Jagt y René-Pierre Carriol, en su artículo titulado The allegedly Late Cretaceous Chthamalus darwini Bosquet, 1857: a junior synonym of extant Chthamalus stellatus (Poli, 1791) (Cirripedia, Balanomorpha, Chthamalidae). En el resumen leemos:

 

The type specimen of the allegedly Late Cretaceous (Maastrichtian) Chthamalus darwini Bosquet, 1857 from the Schneeberg, northwest of Aachen (Germany), is reevaluated and redescribed. Opinions expressed by previous authors, including Bosquet himself (between 1860 and 1863), that this did not actually represent a latest Cretaceous fossil taxon, but an extant species which must have found its way to the Schneeberg as kitchen waste, are corroborated. In fact, we hold it to be conspecific with C. stellatus (Poli, 1791), a widely distributed species on the coasts of the Atlantic and in the English Channel, the North Sea and the Mediterranean. Thus, the genus Chthamalus, and the species C. darwini, can be struck definitively from the list of Late Cretaceous cirripede taxa occurring in the Aachen area. The only sessile cirripedes found here in situ in Upper Cretaceous strata are verrucomorphans (verrucids, proverrucids) and brachylepadomorphs (brachylepadids).

 

 

Y traducimos:

 

 

El espécimen tipo del,  según se dice,  Cretácico Tardío (Maastrichtian) Chthamalus darwini Bosquet, 1857 de Schneeberg, el noroeste de Aquisgrán (Alemania), es reconsiderado y descrito de nuevo. Las opiniones expresadas por autores anteriores, incluyendo Bosquet mismo (entre 1860 y 1863), que esto en realidad no representó un último taxon fósil Cretáceo, sino una especie existente que debe haber encontrado su camino al Schneeberg junto a la basura de la cocina, son corroboradas. De hecho, lo cumplimos con ser con-especifico con C. stellatus (Poli, 1791), una especie extensamente distribuida sobre las costas de Atlántico y enel Canal Inglés, Mar del Norte y Mediterráneo. Así, el género Chthamalus, y la especie C. darwini, puede ser borrado definitivamente de la lista de cirrípedos del Cretáceo Tardío ocurriendo en Aquisgrán. .  Los únicos cirrípedos sésiles encontrado aquí in situ en estratos Cretáceos Superiores son los verrucomorfos (verrucids, proverrucids) y brachylepadomorfos (brachylepadids).

 

 

 

 

 

 

 

 

563

I may give another instance, which, from having passed under my own eyes has much struck me. In a memoir on Fossil Sessile Cirripedes, I stated that, from the large number of existing and extinct tertiary species; from the extraordinary abundance of the individuals of many species all over the world, from the Arctic regions to the equator, inhabiting various zones of depths, from the upper tidal limits to fifty fathoms; from the perfect manner in which specimens are preserved in the oldest tertiary beds; from the ease with which even a fragment of a valve can be recognised; from all these circumstances, I inferred that, had sessile cirripedes existed during the secondary periods, they would certainly have been preserved and discovered; and as not one species had then been discovered in beds of this age, I concluded that this great group had been suddenly developed at the commencement of the tertiary series. This was a sore trouble to me, adding, as I then thought, one more instance of the abrupt appearance of a great group of species. But my work had hardly been published, when a skilful palaeontologist, M. Bosquet, sent me a drawing of a perfect specimen of an unmistakable sessile cirripede, which he had himself extracted from the chalk of Belgium. And, as if to make the case as striking as possible, this cirripede was a Chthamalus, a very common, large, and ubiquitous genus, of which not one species has as yet been found even in any tertiary stratum. Still more recently, a Pyrgoma, a member of a distinct subfamily of sessile cirripedes, has been discovered by Mr. Woodward in the upper chalk; so that we now have abundant evidence of the existence of this group of animals during the secondary period.

 

 

Puedo citar otro ejemplo, que me ha impresionado mucho, por haber ocurrido ante mis propios ojos. En una memoria sobre los cirrípedos sésiles fósiles afirmé que, por el gran número de especies vivientes y fósiles terciarlas; por la extraordinaria abundancia de individuos de muchas especies en todo el mundo, desde las regiones árticas hasta el Ecuador, que viven en diferentes zonas de profundidad, desde los límites superiores de las mareas hasta 50 brazas; por el modo perfecto como los ejemplares se conservan en las capas terciarias más antiguas; por la facilidad con que puede ser reconocido hasta un pedazo de una valva; por todas estas circunstancias juntas, sacaba yo la conclusión de que, si los cirrípedos sésiles hubieran existido durante los períodos secundarios, seguramente se hubiesen conservado y hubiesen sido descubiertos; y como no se había encontrado entonces ni una sola especie en capas de esta edad, llegaba a la conclusión de que este gran grupo se había desarrollado súbitamente en el comienzo de la serie terciaria. Esto era para mí una penosa contrariedad, pues constituía un ejemplo más de aparición brusca de un grupo grande de especies. Pero, apenas publicada mi obra, un hábil paleontólogo, míster Bosquet, me envió un dibujo de un ejemplar perfecto de un cirrípedo sesil inconfundible, que él mismo había sacado del cretácico de Bélgica; y, como para que el caso resultase lo más llamativo posible, este cirrípedo, era un Chthamalus, género muy común, grande y extendido por todas partes, del que ni una sola especie se ha encontrado hasta ahora, ni siquiera en los estratos terciarios. Todavía más recientemente, un Pyrgoma, que pertenece a una subfamilia diferente de cirrípedos sesiles, ha sido descubierto por míster Woodward en el cretácico superior; de modo que actualmente tenemos pruebas abundantes de la existencia de este grupo de animales durante el período secundario.

 

Lectura aconsejada:

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Las especies de los paleontólogos en el párrafo quingentésimo cuadragésimo noveno de El Origen de las Especies

El autor indica que es notorio lo extraordinariamente pequeñas que son las diferencias sobre las que muchos paleontólogos han fundado sus especies. Como no cita ningún ejemplo ni se refiere a caso concreto alguno, sus palabras valen poco o nada.

 

La segunda frase continúa con el mismo estilo:

 

Algunos conquiliólogos experimentados están ahora rebajando a la categoría de variedades muchas de las hermosísimas especies de D’Orbigny y otros autores, y en este criterio encontramos la prueba de las transformaciones que, según la teoría, teníamos que encontrar.

 

¿Algunos conquiliólogos? ¿Quiénes?. ¿Qué prueba se encuentra en este criterio? Ninguna.

 

 

 

549

It is notorious on what excessively slight differences many palaeontologists have founded their species; and they do this the more readily if the specimens come from different sub-stages of the same formation. Some experienced conchologists are now sinking many of the very fine species of D’Orbigny and others into the rank of varieties; and on this view we do find the kind of evidence of change which on the theory we ought to find. Look again at the later tertiary deposits, which include many shells believed by the majority of naturalists to be identical with existing species; but some excellent naturalists, as Agassiz and Pictet, maintain that all these tertiary species are specifically distinct, though the distinction is admitted to be very slight; so that here, unless we believe that these eminent naturalists have been misled by their imaginations, and that these late tertiary species really present no difference whatever from their living representatives, or unless we admit, in opposition to the judgment of most naturalists, that these tertiary species are all truly distinct from the recent, we have evidence of the frequent occurrence of slight modifications of the kind required. If we look to rather wider intervals of time, namely, to distinct but consecutive stages of the same great formation, we find that the embedded fossils, though universally ranked as specifically different, yet are far more closely related to each other than are the species found in more widely separated formations; so that here again we have undoubted evidence of change in the direction required by the theory; but to this latter subject I shall return in the following chapter.

 

Es notorio lo extraordinariamente pequeñas que son las diferencias sobre las que muchos paleontólogos han fundado sus especies, y hacen esto tanto más fácilmente si los ejemplares provienen de diferentes subpisos de la misma formación. Algunos conquiliólogos experimentados están ahora rebajando a la categoría de variedades muchas de las hermosísimas especies de D’Orbigny y otros autores, y en este criterio encontramos la prueba de las transformaciones que, según la teoría, teníamos que encontrar. Consideremos, además, los depósitos terciarios más recientes, que encierran muchos moluscos considerados por la mayor parte de los naturalistas como idénticos de las especies vivientes; pero, algunos excelentes naturalistas, como Agassiz y Pictet, sostienen que todas estas especies terciarias son específicamente distintas, aun cuando admiten que la diferencia es muy pequeña; de modo que en este caso tenemos la prueba de la frecuente existencia de ligeras modificaciones de la naturaleza requerida, a menos que creamos que estos eminentes naturalistas han sido extraviados por su imaginación, y que estas especies del terciario superior no presentan realmente diferencia alguna de sus especies representativas vivientes, o a menos que admitamos, en contra de la opinión de la mayor parte de los naturalistas, que estas especies terciarias son todas realmente distintas de las modernas. Si consideramos espacios de tiempo algo mayores, como los pisos distintos, pero consecutivos, de una misma formación grande, encontramos que los fósiles en ellos enterrados, aunque clasificados universalmente como especies diferentes, son, sin embargo, mucho más afines entre sí que las especies que se encuentran en formaciones mucho más separadas; de modo que aquí tenemos también pruebas indudables de cambios en el sentido exigido por mi teoría; pero sobre este último punto he de insistir en el capítulo siguiente.

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EL YACIMIENTO DE VILLARROYA: UNA JOYA PALEONTOLÓGICA RIOJANA: XV Jornada Científica de ADEBIR

 

 

Descubierto por el ingeniero Eduardo Carvajal, director de
las minas de Préjano, quien lo dio a conocer en el curso del XIV Congreso
Internacional de Geología celebrado en Madrid en 1926, el Yacimiento de
Villarroya ha sido motivo de múltiples investigaciones geológicas y paleontológicas,
pero es, ante todo,  un misterio, como
puede verse por la cantidad de especies diferentes de vertebrados que se han
descrito entre sus restos encontrados. En su artículo publicado en la revista
Eiszeitalter und Gegenwart, con el título Zur Flora und Fauna der
Villafranca-Schichten von Villarroya, Prov. Logroño/Spanien, Horst Remy da
cuenta de veinte géneros de vertebrados diferentes. Entre ellos: Hipparion,
Megantereon, Canis, Vulpes, Nictereutes,Lutra, Hyena, Syvapanthera, Hystrix,
Dicerorhinus, Mastodon, Cervus, Gacellospira, Gacella.
María Teresa Alberdi y Beatriz Azanza han dedicado buena
parte de sus investigaciones a este yacimiento con particular énfasis en los
restos equinos,  de cérvidos y de bóvidos.
Carlos Martín Escorza, investigador jubilado del Museo
de Ciencias Naturales de Madrid es buen conocedor de la historia de este
yacimiento y de sus relaciones con el Museo de Ciencias Naturales del CSIC en
Madrid. 
Programa de la jornada 

Viernes, 16 de mayo de 2014. Salón de Actos de la Biblioteca pública Municipal de Logroño.

 

16h. Bienvenida.

Director del IER.
Director del Área de Ciencias
Naturales.
Directiva de ADEBIR.
16h. 15 min. Los restos equinos del
yacimiento de Villaroya. María Teresa Alberdi. Museo Nacional de Ciencias
Naturales. CSIC. Madrid.

 

17h.
Los restos de cérvidos del yacimiento de Villaroya. Beatriz Azanza.
Depto de Paleontología. Universidad de Zaragoza.

17 h 45 min  Carlos Martín Escorza. Historia y perspectiva
general sobre éste yacimiento.
 18 30. Asamblea General Ordinaria de
ADEBIR.


Discusión de perspectivas y
posibilidades de futuro.
Balance económico.
Proyectos en marcha.
Ruegos y preguntas.

 


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