Archivo de junio 8th, 2011

La incapacidad de los ingleses para la filosofía

 

George Orwell,  cuya capacidad profética ha desbordado toda expectativa, no habría apostado un penique  por la capacidad de sus compatriotas en filosofía.  En su obra El León y el Unicornio, dice:

He aquí un par de generalizaciones acerca de Inglaterra, que serían aceptadas por casi todos los observadores. Una es que los ingleses no están dotados artísticamente. Ni son tan musicales como los alemanes o los italianos, ni la pintura y la escultura han florecido nunca en Inglaterra como lo han hecho en Francia. Otra es que, comparados con los europeos, los ingleses no son intelectuales. Tienen horror al pensamiento abstracto, y no sienten necesidad de filosofía alguna o de ninguna “visión del mundo” sistemática.  Y esto no es debido a que sean “prácticos”, como tan orgullosamente proclaman de sí mismos. No hay más que mirar a sus métodos de planificación urbana y abastecimiento de agua, su apego obstinado a todo lo que está pasado de moda y constituye una molestia, un sistema de pronunciación que desafía el análisis, y un sistema de pesos y medidas que es inteligible sólo para los compiladores de los libros de aritmética, para darse cuenta de lo poco que les importa la mera eficiencia. Pero tienen un cierto poder de actuar sin reflexión previa. Su mundialmente famosa hipocresía – su actitud de doble cara hacia el Imperio, por ejemplo – está ligada a esto. Además, en los momentos de crisis suprema la nación entera de repente puede actuar al unísono poniendo en práctica una especie de instinto, en realidad un código de conducta que es entendido por casi todo el mundo, aunque nunca formulado. La frase que acuñó Hitler para los alemanes, “un pueblo sonámbulo”, habría sido mejor aplicada al inglés. No es que haya algo de qué enorgullecerse en ser llamado un sonámbulo.

 

Here are a couple of generalizations about England that would be accepted by almost all observers. One is that the English are not gifted artistically. They are not as musical as the Germans or Italians, painting and sculpture have never flourished in England as they have in France. Another is that, as Europeans go, the English are not intellectual. They have a horror of abstract thought, they feel no need for any philosophy or systematic ‘world-view’. Nor is this because they are ‘practical’, as they are so fond of claiming for themselves. One has only to look at their methods of town planning and water supply, their obstinate clinging to everything that is out of date and a nuisance, a spelling system that defies analysis, and a system of weights and measures that is intelligible only to the compilers of arithmetic books, to see how little they care about mere efficiency. But they have a certain power of acting without taking thought. Their world-famed hypocrisy – their double-faced attitude towards the Empire, for instance – is bound up with this. Also, in moments of supreme crisis the whole nation can suddenly draw together and act upon a species of instinct, really a code of conduct which is understood by almost everyone, though never formulated. The phrase that Hitler coined for the Germans, ‘a sleep-walking people’, would have been better applied to the English. Not that there is anything to be proud of in being called a sleep-walker.

 

 

 

Orwell anda, como de costumbre,  acertado.   Y si no, para muestra un botón, veamos algunos desatinos de uno de los considerados “grandes de la filosofía inglesa”, Bertrand Russell. En su libro “Sobre el Poder” dice:

 

Varios deseos han dominado la labor de los filósofos. Está el deseo de conocer, y, lo que no es de modo alguno la misma cosa, el deseo de demostrar que el mundo es conocible. Están el deseo de la felicidad, el deseo de la virtud y-síntesis de ambos-el deseo de la salvación. Está el deseo del sentimiento de unión con Dios o con los demás seres humanos. Está el deseo de la belleza, el deseo del goce y, finalmente, el deseo del poder…………

 

Las grandes religiones aspiran a la virtud, pero generalmente también a algo más. El cristianismo y el budismo buscan la salvación y, en sus formas mas místicas, la unión con dios o con el Universo. Las filosofías empíricas buscan la verdad mientras que los filósofos idealistas, desde Descartes hasta Kant, buscan la certidumbre. Prácticamente todos los grandes filósofos, hasta Kant inclusive, se relacionan principalmente con los deseos correspondientes a la parte cognoscitiva de la naturaleza humana. La filosofía de Bentham y de la escuela manchesteriana consideran el placer como fin, y la riqueza como el medio principal. Las filosofías del poder de los tiempos modernos han surgido en gran parte como una reacción contra el “manchesterismo”, y como una protesta contra la opinión de que el objeto de la vida es una serie de placeres, finalidad que condenan como fragmentaria y como insuficientemente activa.

…………………

Y más adelante una frase que viene a concretar todo esto:

 

Las ilusiones altamente similares, si son expresadas por hombres cultos en un lenguaje oscuro llevan al profesorado de la filosofía.

 

Hay otros disparates, pero por hoy sirvan éstos como ejemplo. Lo dicho, tenía mucha razón Orwell.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

 

Referencias

Orwell G.  Essays. The lion and the Unicorn.

Bertrand Russell.  El poder. Un análisis social. RBA

Blogalaxia: ~ Technorati: ~ AgregaX:
Etiquetas: , ,